SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 9

Amenaza

Lin POV

Tres meses habían pasado ya desde que él cambió mi vida y aún no podía creer lo bien que estaban saliendo las cosas. Ya no tenía miedo, no pensaba que Sesshoumaru fuera a forzarme a nada… no, él era un ángel más que un hombre a pesar de que no se lo mostraba a nadie.

El pacto que me ofreció era sencillo y ambos lo respetamos. Él me dio techo, comida, educación, trabajo… junto con muchas cosas materiales que nunca pensé tener. Yo le hacía de desayunar cada mañana y preparaba también el almuerzo antes de ir con Kagome para ayudarla y estudiar.

Mi vida era feliz porque sentía que tenía un hogar… y algo así como una familia.

Sesshoumaru era reservado y silencioso, ni con todo el tiempo que pasábamos bajo el mismo techo cambió eso. Aún no había visto nada del trabajo que realizaba en su estudio pero según me dijo Izayoi eso era normal, nadie de la familia veía sus cuadros más que en las galerías de arte. Otra cosa que aprendí de él era que no tenía mucha relación con su hermano, Inuyasha, y a su padre lo evitaba todo lo posible… entendí que años atrás tuvieron una pelea y desde entonces para Sesshoumaru él estaba prácticamente muerto, tanto así que aún no sabía de mi existencia.

Durante esos tres meses también había aprendido más sobre Kagome y su relación con los Taisho, aunque esa era una historia triste y aún tenía huecos por llenar. Al parecer fue Kikyo, su hermana mayor, la que conoció a Inuyasha varios años atrás en un centro para adolescentes con problemas cuando él se mezcló con la gente equivocada y ella trabajaba ahí. Eventualmente ella llegó a conocer a toda la familia de él y Kagome, también. Sin embargo la manera en la que mi amiga y profesora se entristeció al contarme eso me hizo desistir de cualquier otra pregunta. Algo muy malo había sucedido con su hermana.

El ese tiempo había sucedido el cumpleaños de Sesshoumaru, lo supe por Kagome, quien me dijo que a él no le gustaba celebrar… pero de todas formas hice un pastel pequeño para él. Nunca antes había intentado cocinar algo así, obviamente, pero no salió mal y me alegró poder hacer aunque fuera algo bueno por él.

Yo sabía que Sesshoumaru, Kagome e Izayoi sólo me habían acogido temporalmente y que no debería desear enterarme de sus vidas ni preocuparme por sus penas… pero no podía evitarlo. Ya no me sentía sola, ellos me cuidaban y eso los convertía en mi familia.

Además yo misma había cambiado un poco. Pude sentir con el paso de las semanas cómo todos los huesos prominentes en mi cuerpo comenzaban a notarse menos y sentí la ropa más justa. En alguna ocasión Kagome también lo notó y nos tomamos una tarde de sábado para ir y comprar ropa, a mí me parecía demasiado permitir que Sesshoumaru pagara por todo eso pero en cuanto mi amiga apareció en el departamento con la idea, él llamó al señor Jaken y le ordenó acompañarnos, mantener su distancia y pagar por todo con una tarjeta. Al final acepté de nuevo su generosidad porque no me gustaba que la ropa me quedara ajustada y marcara las formas de mi cuerpo.

Otra de las cosas que marchaba bien era la escuela. Después de ver exactamente qué sabía y qué no, pude retomar libros de texto y comenzar a aprender las cosas como debería ser en lugar de sólo temas al azar como le había hecho durante mis años de vivir en las calles y colarme en bibliotecas públicas para pasar el rato.

A final de cuentas… ahora era feliz.

Fin Lin POV

...

Una noche empezó como cualquier otra, cuando era algo tarde ya, Sesshoumaru estaba en la sala leyendo con una taza de café al lado y Lin se quedó dormida en su habitación luego de terminar de estudiar un capítulo de historia… después de hacer los exámenes que Kagome le proporcionó resultó ser que esa materia la tenía olvidada y le quedaba mucho por aprender, pero la encontraba tan aburrida que era su mejor somnífero.

Cerca de la media noche el intercomunicador sonó y Sesshoumaru se extrañó, al contestar el portero le informó que su padre estaba ahí para verlo y muy amablemente agregó que al parecer el hombre mayor no tenía intenciones de marcharse sin hacerlo.

- No lo dejes subir. Voy para allá. –ordenó en el auricular y miró hacia la puerta cerrada de Lin antes de tomar el ascensor para ir y reunirse con su padre.

La última vez que se vieron fue la noche del accidente, en la fiesta de cumpleaños donde para variar su hostilidad escaló a nuevos niveles. Él no deseaba ningún contacto con su progenitor, menos ahora que tenía la responsabilidad de proteger a Lin, esa niña que cada día con sus pasos silenciosos y sus miradas alegres se había ganado un lugar en su vida.

Cuando las puertas del elevador se abrieron en la planta baja vio a su padre y odió parecerse a él, sus mismos ojos dorados le devolvieron la mirada y sin molestarse en decir una palabra salió hasta la calle, lo que fueran a decirse no debería tener testigos.

- ¿Qué quieres? –le preguntó en cuanto estuvieron bajo el cielo y rodeados de las temperaturas bajas de diciembre.

- Saber en qué problema estás metido. Izayoi no ha dicho una palabra sobre ti en meses y sé lo que eso significa. –le contestó algo severo, sin saber expresar su preocupación.

- ¿Viniste a molestarme para eso? –se rió sarcástico y la ira brilló en sus ojos. – Tan ridículo como siempre.

- Aunque no te guste soy tu padre y te conozco.

- Jamás te interesé, nunca, hasta que sólo por una vez necesité tu ayuda y te negaste. No me digas que me conoces porque no es así.

- ¡Siempre he estado contigo! –le gritó el hombre sin moverse de su sitio pero con el semblante alterado.

- No es cierto. Dejaste que Izayoi hiciera el trabajo y te sentaste a mirar… -susurró intentando mantener la calma y sin llegar a escuchar el grito que se quedó atrapado entre las paredes de su departamento.

...

Fue la peor de las pesadillas. Una nueva. Algo que jamás se llegó a imaginar pero que la asustó como nada más lo hacía ya. Gritó en su sueño y también en la vida real mientras se sentaba de golpe en la oscuridad y sentía las lágrimas recorrerle el rostro.

Estaba confundida, aún con la sensación del sueño recorriéndole el cuerpo y el corazón intentando salírsele del pecho. Se bajó de la cama y salió de la habitación sin importarle nada, necesitaba verlo, encontrarlo en la sala bebiendo café… pero no estaba.

En ese momento le hubiera gustado poder llamarlo, pero no fue capaz. Notó el libro y la taza abandonados y le extrañó, en otras circunstancias hubiera vuelto a su recámara pero esa pesadilla donde las balas que mataron a su primera familia también lo alcanzaron a él, no la dejó darse por vencida.

Caminó por el pasillo oscuro y vio que no salía luz debajo de su estudio, luego, se acercó hasta la recámara principal y la encontró abierta… pero él no estaba. ¿A dónde pudo ir? Era media noche y él simplemente había desaparecido, justo cuando más lo necesitaba.

Lentamente con las manos temblándole fue a la cocina y sirvió un vaso de leche para luego espolvorearlo con miel, canela y chocolate. Ese era el único remedio que la ayudaba a dormir… pero sabía muy bien que eso no era lo que necesitaba, tenía que ver a Sesshoumaru para saber que estaba bien.

Dejó en la mesa de centro la bebida y fue a su habitación, todavía moviéndose a oscuras, tomó su teléfono y le llamó… no podría decirle nada pero con escuchar su voz sería suficiente. Para su gran decepción escuchó el aparato sonar muy cerca. ¿Dónde estaba él?

Las lágrimas le recorrían el rostro sin darle tregua, era como si muy en el interior tuviera la certeza de que algo iba mal… sabía que era tonto pero no podía evitarlo. Pensó en mandarle un mensaje a Izayoi pero le dio miedo asustarla sólo por su tonta pesadilla. Sesshoumaru era un hombre adulto y podía hacer lo que se le antojara. Si tan sólo fuera fácil comprenderlo en ese momento.

Suspiró y se quitó las lágrimas del rostro, justo en ese instante se le ocurrió una idea. Si él se había marchado hacía mucho o no, el portero podría decírselo. Así sin pensar en cambiarse de ropa o recogerse el cabello llamó el elevador dispuesta a enfrentarse a un extraño ella sola. Necesitaba asegurarse de que Sesshoumaru estaba a salvo del fatídico sueño que lo involucró.

Cuando llegó a la planta baja se aproximó al portero, el hombre la había visto antes y sabía que era una niña tímida que vivía con el hombre del último piso al que todos temían, por eso cuando notó su presencia simplemente miró hacia afuera buscando la presencia de Sesshoumaru.

Lin de manera instintiva siguió el camino de su mirada y ahí lo encontró. Sesshoumaru estaba justo detrás de las puertas de cristal hablando con otro hombre. Su reacción fue instintiva, no pudo pensarla ni nada, sólo corrió, salió descalza y se puso en medio de los dos dándole la espalda al extraño mientras a Sesshoumaru lo envolvió con ambos brazos intentando protegerlo de un peligro que en realidad no sabía si existía. Su corazón iba desbocado.

...

Sesshoumaru estaba sumergido en la pelea con su padre. Si sólo dependiera de él ya hubiera dado ese asunto por concluido pero en esta ocasión tenía el firme propósito de ocultar a toda costa la presencia de Lin convenciéndolo de que nada pasaba. Ese plan se fue al demonio en el instante en que ella salió corriendo y lo abrazó.

El gesto lo dejó tan perplejo como a su padre.

Aunque tenían tres meses viviendo juntos y ella ya no parecía tenerle miedo, tampoco buscó nunca el contacto físico, según Izayoi y Kagome con ellas fue lo mismo. Pero de repente había aparecido a media noche, vestida con pijama y con los pies desnudos y había saltado entre él y su padre para abrazarlo en un gesto protector, como si hubiera algún peligro inminente. También notó que era la primera vez que le veía el cabello suelto, era más largo y hermoso de lo que imaginó.

- ¿Lin? ¿Qué pasa? –de repente la presencia de su padre ya no fue importante.

Él sólo había sido cercano con una persona antes, sólo a Kikyo le había demostrado afecto físicamente y no estaba seguro de cómo hacerlo pero con Lin fue fácil, sólo le devolvió el abrazo y la atrajo hacia su cuerpo antes de seguir murmurando en voz baja.

- Todo está bien. Lin, no pasa nada. Estás a salvo.

Ella lo escuchó hablar y las lágrimas le recorrieron el rostro, eran de puro alivio. Su sueño no se estaba cumpliendo, él estaba sano y seguro… y la estaba confortando. Sabía que en otro momento se hubiera aterrorizado de que la sostuviera así… pero no, sólo se sintió bien y se alegró de que lo hiciera.

- ¿Qué es esto? –interrumpió por fin su padre el momento y Lin se tensó un poco.

- No te preocupes. –le murmuró Sesshoumaru al oído. – Es sólo mi padre. Él no te va a hacer nada. –esas últimas palabras fueron una promesa disfrazada.

Finalmente Lin alzó la mirada y se separó, él la soltó pero sin pensarlo tomó un mechón de su cabello entre los dedos, sí, era tan suave como parecía. Ella lo vio a los ojos y luego se atrevió a mirar un poco al extraño, fue fácil darse cuenta del parecido y suspiró aliviada. Quizás no se llevaran bien pero sabía que él no corría peligro.

- ¿Está todo bien arriba? –preguntó Sesshoumaru y ella asintió. – Ve y espérame allá, sólo será un momento.

Ella no quería perderlo de vista pero sabía que ese no era su sitio, así que asintió de nuevo y le dio un último y rápido abrazo antes de regresar corriendo al edificio sin mirar hacia atrás. Ahora se sentía exhausta, toda la adrenalina la había abandonado y eso le permitió comenzar a preocuparse por las posibles consecuencias.

- ¿Eso es lo que me ocultas? –preguntó asombrado el hombre mayor. – Es sólo una niña ¿te estás acostando con su madre? ¿A cuánta gente tienes viviendo ahí?

- Cállate. –le ordenó antes de que hiciera alguna suposición más estúpida y terminara por golpearlo.

- ¡Explícate!

- Lárgate de nuestras vidas. –le ordenó sin notar estar usando el plural. – No te metas en lo que no te incumbe.

Dio media vuelta y entró al edificio directo hacia el elevador sin mirar al portero. En su cabeza ya tenía un plan formándose. Lo primero sería llamar a Izayoi y prevenirla del interrogatorio que se le venía encima, además, tenía que hacerla prometer que si su padre como fiscal de distrito que era metía a la ley en esto le avisaría de inmediato para no poner en peligro a Lin.

En cuanto las puertas del elevador se abrieron en su departamento la vio sentada en el suelo justo frente a él a un par de metros de distancia, Lin se levantó y se acercó un poco, aún tenía el miedo escrito en la mirada y notó que llevaba un cuaderno y un lápiz.

"Lo siento." –leyó las dos palabras y no lo entendió.

- ¿Qué cosa?

"No debí interrumpir así…" –las letras fueron escritas con rapidez y aprehensión.

- No importa. Pero no es seguro que salgas así a media noche. –le aclaró con su voz ecuánime y vio detrás de ella en la sala. - ¿Pesadillas? –preguntó al notar que sobre la mesa de centro descansaba un vaso con leche, chocolate y las otras cosas que ella usaba para calmarse y dormir. Lin asintió. – Voy a llamar a Izayoi. Tú intenta dormir.

Sin más se dirigió a su habitación para encerrarse ahí y mantener la conversación lejos de los oídos de la joven, ella no necesitaba saber que su propio padre representaba una amenaza. Hizo la llamada y muy pronto Izayoi contestó y pudo escuchar ruido de varias voces en el fondo.

- ¿Hijo, qué sucede? –preguntó algo alarmada, no era nada natural que él la llamara, en especial a esas horas. - ¿Estás bien? ¿Y Lin?

- Él vino a verme. –contestó calmado en apariencia, aunque por dentro seguía furioso.

- ¡No lo puedo creer! Me llamaron a una cirugía de emergencia hace horas. Ya me había dicho que deseaba hablar contigo pero no pensé que en verdad fuera a buscarte. Mucho menos a estas horas. ¿Qué sucedió?

- Vio a Lin, su primera suposición fue que estoy involucrado con su madre pero en realidad no sabe nada. Cuando te interrogue no dejes que te engañe. –le advirtió sabiendo que la mayor habilidad de su padre era acorralar a los demás con palabras y no se tocaría el corazón al hacerlo con su esposa.

- Puedo manejarlo. –respondió con confianza y él sonrió un poco, eso era cierto. – Acabo de salir del hospital. Supongo que va a ser una noche larga. –suspiró cansada.

- Tienes que avisarme si va a mandar a alguien a investigar. No voy a poner a Lin en riesgo. –aseguró con toda la convicción del mundo dando pasos impasibles alrededor de su habitación.

- No voy a permitir que eso pase. –le prometió Izayoi sabiendo muy bien lo importante que era para él mantener segura a Lin. Eso ya le había quedado muy claro en los pasados tres meses.

- Me avisas.

- Claro. –aseguró con confianza y Sesshoumaru terminó la llamada.

Cuando estuvo en silencio pudo escuchar el suave murmullo de la televisión y sin pensarlo fue hasta la sala, aunque no deseara admitirlo estaba preocupado por Lin y toda la situación. Ella afirmó haber tenido pesadillas pero eso no estaba ni cerca de explicar por qué salió corriendo y se arrojó a sus brazos, no iba a preguntarle pero su curiosidad fue suficiente para empujarlo hasta el mismo sillón donde ella estaba sentada sosteniendo el vaso que ya llevaba a la mitad. Conservó su distancia y la miró a los ojos buscando señales de algo, lo que fuera. Lin le sonrió y dejó su bebida en la mesa antes de tomar el cuaderno y escribir algo.

"Tampoco puedes dormir?" –leyó y negó con la cabeza, luego ella le señaló el vaso y cuestionándolo sin palabras.

- Jamás me atrevería a probar eso. –le aseguró casi sonriendo de manera maliciosa pues la invención de la chica le parecía casi repugnante.

Lin se encogió de hombros y dejó el cuaderno en la mesa antes de hacer algo que desconcertó a Sesshoumaru casi tanto como el abrazo. Le entregó el control remoto en las manos y luego tomó la almohada que tenía cerca y la puso justo al lado de su regazo, un segundo más tarde se cubrió con una manta y se recostó cerrando los ojos tan cerca de él que si hubiera querido habría podido acariciarle el cabello.

Él la observó relajarse y le pareció increíble que esa niña que antes se comportaba como un venado asustado ahora le tuviera confianza suficiente para quedarse dormida a su lado. Perlo le gustó que así fuera. Aunque nunca lo admitiría en voz alta su presencia se había transformado en algo que disfrutaba. Le gustaba despertar cada mañana y tener el desayuno esperándolo… y a ella haciendo lo mismo para comerlo juntos. También le complacía cómo a veces mientras él estaba en la sala ella llegaba y se sentaba para leer y hacerse compañía en silencio. Pero de todos los detalles lo que más lo cautivó siempre fue el cuidado que tuvo Lin cuando él se perdió en sus pensamientos, todas esas veces en las que se encerraba en su estudio todo el día y ella le dejaba una bandeja con comida y llamaba a la puerta, nunca intentó interrumpirlo ni disuadirlo de dejar su trabaja inconcluso, sólo estaba cuidando de él.

Esa noche no durmió nada pero fue una de las mejores que tuvo, sólo observándola a ella.

...

Izayoi subió las escaleras hacia su habitación preparada para afrontar a su esposo. Inu no Taisho era complicado, en especial cuando se trataba de Sesshoumaru y ella siempre lo supo, así que la situación requeriría que actuara de manera inteligente. Él era un buen hombre, un abogado excepcional que con su trabajo se había convertido en fiscal de distrito y siempre peleaba con pasión por las causas justas pero ese mismo instinto a veces se interponía en la relación con su hijo mayor.

Cuando entró en la recámara lo vio sentado en el borde de la cama, tenía el seño fruncido y su aura tensa le anticipó una buena pelea como otras que tuvieron en el pasado cuando él fue demasiado duro con Sesshoumaru y ella se puso del lado de ese chico al que amaba tanto como a Inuyasha aunque ella no lo hubiera llevado en su vientre.

- ¿Por qué no me contaste nada? –fue lo primero que él dijo mirándola a los ojos.

Esa era otra parte de la rutina, la que más la contrarió siempre. Cada vez que ella tuvo que ocultarle información a su esposo para ayudar a su hijo… como cuando Sesshoumaru decidió abandonar la carrera de leyes en la universidad y ella lo supo mucho antes de que pasara.

- Ni siquiera sé qué se supone que tendría que haberte dicho. –contestó honestamente pues su esposo no sabía toda la verdad.

- Lo que fuera. Cualquier aviso hubiera estado bien. –le reclamó sin moverse de su lugar mientras ella dejó por ahí sus cosas y se sentó en una silla con toda la calma del mundo.

- No es un niño. No necesita de tu aprobación para tomar decisiones. –aseguró con convicción deseando llevar la plática por terrenos tranquilos.

- Se ha equivocado antes.

- Amor, nadie en este mundo puede dejar de cometer errores.

- ¡Se pone en peligro sin siquiera saberlo! –alzó la voz por primera vez y comenzó a caminar por toda la recámara, Izayoi tuvo que ocultar su sonrisa… si tan sólo él y su hijo se dieran cuenta de lo mucho que se parecían.

- Lo de Kikyo fue hace años, no estuvo en sus manos y no puedes seguir usándolo como pretexto para dudar de sus decisiones.

- No sabe decidir. –fue rotundo en su conclusión e Izayoi sintió la primera chispa de ira.

- Decidió no seguir tus pasos y hacer lo que en verdad ama y lo último que supe su trabajo se exhibe en más de diez países diferentes.

- ¡Claro! Qué horrible hubiera sido que se asegurara una carrera y una vida estable. –se quejó viendo a su esposa como si estuviera diciendo sinsentidos.

- No voy a seguir con esto. Sólo déjalo en paz. –le advirtió yendo hacia el baño para abrir la regadera.

- ¿Quién es esa niña? ¿Desde hace cuánto que está ahí y por qué no me lo dijiste? –la siguió de cerca muy decidido a sacar toda la información que necesitara antes de en verdad intervenir.

- Si Sesshoumaru no te lo dijo, yo no lo voy a hacer. Creo que ya deberías saber eso. Cada vez que algo pasa tenemos la misma discusión. –le reclamó ella comenzando a quitarse la ropa mientras le daba la espalda.

- Toda la vida lo has solapado.

- Lo he tratado exactamente igual que a Inuyasha. –replicó arrojando en el cesto las prendas y entrando en la ducha como si él no estuviera presente.

- No es lo mismo. –suspiró él resignado porque sin importar cuánto tiempo pasara ni qué tanto crecieran sus hijos él e Izayoi parecían jamás pasar del mismo punto que discutieron la primera vez en sus vidas.

- ¿Como Inuyasha sí es mi hijo a él sí puedo solaparlo? –preguntó viendo a su esposo con la mirada triste.

- ¡Sabes que no me refiero a eso! –se exasperó Inu no Taisho y ella sabía que en verdad ese no era el problema pero en ese instante recurriría a cualquier arma para doblegarlo. Aunque luego se sintiera algo culpable.

- Entonces, ven. –le ofreció dando un paso al lado mientras tomaba la esponja.

Él intentó decirle algo, desconcertado, pero no pudo. Estaba enojado y sorprendido al mismo tiempo pero era lo suficientemente listo para saber que esa no era una invitación que pudiera rechazar sin que más tarde lo llevara a varios meses de dormir solo. Así se desvistió y entró junto con ella en la ducha para tomar el shampoo y comenzar a lavarle el cabello a su esposa como si no hubieran discutido apenas unos minutos atrás.

- Puedo ofrecerte un trato. –murmuró ella muy cerca de su rostro y pasándole la esponja por el pecho que a pesar de su edad continuaba mostrándose musculoso.

- No es justo. –se quejó el hombre que ya no tenía ganas de seguir hablando.

- ¿Ah no? –preguntó inocente mientras bajaba las caricias por su abdomen.

- ¿Qué trato? –imploró deseando olvidar el tema y sabiendo a la perfección que lo estaba manipulando. Pero en ese momento no podía importarle menos.

- Yo sé que él está a salvo. –aseguró con toda la convicción del mundo pues aunque en un principio le preocupó la situación de Sesshoumaru con Lin, ahora estaba muy segura de que el destino los había puesto juntos para ayudarse el uno al otro. – Tú tienes que prometerme mantenerte fuera, sin investigar, sin ir a pelear y demandar cosas.

- ¿Y qué obtengo a cambio? –susurró dejando que sus manos vagaran por la cintura de su mujer. El gesto fue sugerente pero ambos sabían que él esperaba algo muy distinto.

- Voy a encontrar la manera de que veas la situación por ti mismo. –aseguró dejando que la esponja cayera al suelo para seguir tocándolo sólo con las manos.

- ¿Que mi hijo se abra conmigo? No sé si tengas la capacidad de hacer eso. –dudó mientras juntaba sus cuerpos y perdía un poco la coherencia de cada idea.

- No dudes mis habilidades. –inesperadamente le besó el cuello y comenzó a acariciar su masculinidad que para ese punto se había hecho más que presente.

- Está bien. Lo que tú digas… -Inu no Taisho estaba rendido ya y sólo buscó los labios de Izayoi para sellar el pacto con un beso, aunque nada más que su cuerpo y caricias le importaran en ese momento.

...

Lin estaba sentada en el comedor con un plato con fruta frente a ella y una nota, esa misma que encontró al lado de su almohada sobre el sillón cuando despertó. Se suponía que debía desayunar pero no tenía hambre, además, la idea de hacerlo sola no le agradaba en lo absoluto, hacía más de una hora que estaba intentado comer. De repente escuchó la campanilla del ascensor y fue casi corriendo en espera de que Sesshoumaru hubiera regresado. Se sorprendió mucho cuando encontró a Izayoi y no a él.

- Buenos días. –le sonrió la mujer y ella hizo lo mismo, contenta de tenerla de visita aunque las circunstancias fueran algo extrañas ¿estaría algo verdaderamente mal? - ¿Interrumpo algo? Debí llamar antes de venir. –se disculpó acercándose, Lin negó con la cabeza y la condujo hasta la mesa. - ¿Está encerrado en su estudio? Me parece un poco descortés que estés desayunando sola. –habló la mujer mayor frunciendo el seño. La más joven negó de nuevo y le entregó la nota que Sesshoumaru había dejado explicando su extraña ausencia.

"Salí a correr. Regreso para el almuerzo. Desayuna."

Izayoi sonrió un poco y luego comenzó a reírse abiertamente, Lin no le encontró sentido por lo que fue y tomó el block de notas más cercano, ahí dibujó un signo de interrogación y se lo mostró a su acompañante.

- Lo siento. Es que… en verdad, no tienes idea de lo extraño que es esto. –levantó la nota para hacer énfasis. – Desde que tuvo edad suficiente para tomar mis llaves a escondidas o saltar una barda, Sesshoumaru sólo se marchaba, nunca sabía dónde estaba o cuándo regresaría exactamente. –dejó el papel sobre la mesa y le sonrió más a la adolescente que se veía desconcertada. – Tienes que importarle mucho para que te dejara una nota explicando su paradero y su hora estimada de regreso.

Lin se quedó estática, sorprendida hasta lo más profundo de su ser ante esa confesión. Izayoi le sonrió de nuevo y luego fue a la cocina para prepararse café y esperar a que Sesshoumaru regresara pues tenía que hablar con él. La otra mujer fue y se sentó en la barra de la cocina mirándole mientras le daba sorbos a un vaso con jugo. Así pasaron un par de minutos en silencio hasta que Izayoi decidió que tenía que decirle ciertas cosas a Lin ahora que era parte de la familia y se enfrentaría a los problemas que tenían.

- Anoche conociste a mi esposo. –habló de repente y Lin asintió. – Disculpa si no se comportó muy bien, desde hace tiempo él y Sesshoumaru tienen ciertas diferencias sin arreglar. Es un buen hombre pero tiende a sobreprotegerlo, siempre ha sido así, desde que los conocí.

Lin frunció el seño y la duda fue muy evidente en su expresión, a su interlocutora le extrañó que ni siquiera supiera que ella no era la madre biológica de Sesshoumaru, ahí se dio cuenta de lo extensa que tendría que ser su explicación para que la joven entendiera.

- Mi esposo y la madre de Sesshoumaru se criaron en familias ricas y antiguas, se conocieron desde muy jóvenes y durante la universidad empezaron su relación. Ambos son abogados. Sus padres fueron muy insistentes y ellos terminaron casándose pronto. Ella no quería tener hijos… -suspiró deteniéndose un momento para encontrar la manera de plantearle las cosas a la chica que tenía frente a ella, esa dulce joven que tenía los ojos llenos de incredulidad. – Pasaron unos años así, ambos concentrados en sus carreras pero mi esposo sí deseaba formar una familia e insistió por largo tiempo hasta que ella aceptó. Pero nunca fue muy buena madre. Sesshoumaru se quedaba siempre al cuidado de niñeras.

"Cómo?" escribió Lin de repente pues no daba crédito de lo que estaba escuchando. Ella nunca tuvo a su madre bilógica a su lado pero en cada hogar adoptivo en el que estuvo vio a las mujeres tratar bien a sus hijos de sangre y nada encajaba con lo que estaba escuchando.

- No lo sé. Ella fue así siempre, hasta que una tarde la niñera en turno apareció en la oficina de mi esposo con Sesshoumaru y unos papeles en un sobre. Mi hijo tenía tres años y su madre había solicitado el divorcio, firmado los documentos para renunciar a todos sus derechos sobre él y simplemente se había marchado sin despedirse. –suspiró y se quitó una lágrima del rostro, pensar en lo difícil que tuvo que ser eso para su pequeño niño siempre la ponía emocional. – Lo único bueno que hizo por Sesshoumaru fue dejarle dinero en un fideicomiso. Hasta el día de hoy ni él ni su padre han vuelto a verla.

Ambas se quedaron en silencio, sólo viendo hacia la nada un par de minutos. Izayoi trataba de encontrar qué punto de la historia sería el siguiente, alguno que pudiera mostrarle a Lin cómo la manera de ser de Inu no Taisho era nada más que su ferviente deseo de proteger a Sesshoumaru y compensarlo por la pérdida de una madre que jamás deseó serlo.

"Cuándo los conociste?" –escribió Lin algo temerosa de estar entrometiéndose pero sin poder evitarlo en lo absoluto, ahora tenía la necesidad obsesiva de saber el resto.

- Mi esposo ha tenido problemas del corazón desde que era joven y poco después de un año luego de que ella se fuera tuvo que someterse a una cirugía sencilla. Yo fui su anestesióloga. –sonrió por un momento y Lin hizo lo mismo, aunque no se veía menos desconcertada. – Esa noche regresé al hospital para ver que estuviera bien, rutina nada más. Yo apenas empezaba y era mi deber… no sabes lo mucho que me disgustaba tener que hacer esas cosas, ni lo agradecida que estoy por haber ido esa noche. Justo cuando estaba hablando con él su teléfono sonó, era la niñera avisándole que tenía treinta minutos antes de que se marchara y dejara al niño solo.

Izayoi se rió un poco y Lin no lo entendió a ella le parecía un gesto horrible abandonar a un pequeño de cuatro o cinco años en medio de la noche. Quería indagar de inmediato pero se detuvo, muy pronto la madre de Sesshoumaru continuó el relato.

- Mi esposo quería irse del hospital en ese momento. No era la primera niñera que sólo abandonaba así el trabajo. Desde que su madre se marchó… Sesshoumaru desarrolló un carácter terrible. Pero yo no lo sabía y al darme cuenta de que mi paciente iba a irse a media noche… me ofrecí a ir por su hijo y cuidarlo yo. Creo que fue la peor noche de mi vida…

FLASHBACK

Izayoi POV

- Tengo que irme ya. –murmuró mi paciente dejándose caer derrotado sobre la cama, su aprehensión se podía leer con facilidad en sus signos vitales alterados.

- Usted no puede irse ahora. –le aseguré preocupada. - ¿Alguien más que pueda ir por el niño?

- No. Sus abuelos murieron, sólo somos él y yo. –dijo con cierto desdén en la voz y me pregunté qué habría sucedido con la madre del pequeño. – No hay nadie. Tengo que ser yo. –suspiró e intentó levantarse, pero en un movimiento que quizás no debía hacer lo detuve de ambos hombros.

- No. Su vida corre peligro si se marcha ahora… y si algo le sucede a usted ¿qué pasaría con su hijo? –pregunté algo que me parecía muy obvio pero él, cegado por su desesperación, no había visto antes.

- Pues no sé qué más hacer.

Suspiró derrotado y de repente se me ocurrió algo. Era una idea pésima y se salía de cualquier protocolo… pero podía ser la solución. No quería arriesgarme a que este hombre muriera por no guardar reposo y en verdad… ¿qué tan difícil podía ser cuidar a un niño?

- Yo podría cuidarlo. –hablé dubitativa y él me miró como si me hubiera vuelto loca. – Sólo esta noche. Mañana por la mañana puede encontrar otra niñera. Además deben darlo de alta antes del medio día. Y yo no entro a trabajar hasta la noche.

- No puedo dejar a mi hijo con una extraña. –me contradijo frunciendo el seño ¿era eso lo que le preocupaba?

- Pues… hace unas horas me confió su vida en el quirófano. Además, todos mis datos están en el expediente, soy doctora aquí… no voy a desaparecer con el niño. –repliqué confundida.

- Supongo que tiene razón. –su seño fruncido me indicó que lo estaba pensando.

- Puedo manejar al niño unas horas. –le aseguré y él se rió un poco ¿dudaba de mis capacidades o del comportamiento de su hijo?

- De acuerdo. –suspiró rendido y de la mesita a su lado tomó unas llaves y me las arrojó. – Sólo deme su número telefónico y yo le daré todos los datos…

Intercambiamos la información de manera muy profesional y noté cómo él estaba bastante preocupado, me aseguraría de pedirle a su enfermera que lo vigilara de cerca. Me dio mil recomendaciones antes de dejarme marchar y comencé a arrepentirme de la oferta. En verdad… estaba extralimitándome un poco.

Hasta donde sabía Inu no Taisho era un prominente abogado con abundantes recursos económicos ¿no existía algún servicio de niñeras de emergencia? Quizás no, yo no sabía nada de eso. Conduje con cuidado hasta la dirección citada y una parte de mí esperaba ver a la niñera ahí… pero al abrir la puerta y ver el desastre en el recibidor me di cuenta de en realidad se había marchado.

Tuve que caminar entre trozos de cristal… probablemente aquello fue un florero antes. Esquivé juguetes y seguí el sonido de los gritos. El pequeño estaba en la cocina peleándose a muerte con una caja de galletas que de seguro eran anda más que migajas ahora que había decidido brincar encima de ellas.

- Hola… ¿Sesshoumaru? –le hablé y se asustó, de inmediato corrió hasta ocultarse debajo de la mesa. – Mi nombre es Izayoi. Soy amiga de tu papá. He venido a cuidarte…

- ¡Vete! –me gritó con toda la convicción de mundo antes de salir corriendo y perderse en algún lugar de la enorme casa.

Suspiré rendida y mi teléfono sonó, claro, era el padre verificando que hubiera llegado ya y su retoño estuviera bien. Ahí sentí que en verdad acaba de cometer el peor error de todos y pasaría la noche en el mismo infierno.

Fin Izayoi POV

FIN DEL FLASHBACK

- Nunca creí que pudiera detestar tanto a u niño hasta esa noche. –le aseguró la mujer mayor a Lin, quien cada vez entendía menos cómo es que esa historia encajaba con todo lo demás. – Cada vez que lo alcanzaba, me golpeaba… inclusive llegó a morderme… -sonrió un poco y negó con la cabeza. – Pensé que lo odiaría por siempre… hasta la mañana siguiente cuando lo encontré dormido en el suelo y todo lo malo desapareció. El cansancio lo venció en su habitación cerca del amanecer y en cuanto fue una hora prudente entré a verlo. Estaba acurrucado sobre el piso frío y se aferraba a una blusa blanca, que después supe era la única pertenencia de su madre que se había quedado olvidada en la casa.

Lin vio la tristeza en los ojos de Izayoi y pudo imaginarse al pequeño destrozado por la partida de la persona que debería ser la más importante en su mundo. Sin que lo pudiera evitar se le llenaron los ojos de lágrimas.

- Esa mañana me enamoré de él. –aseguró la mujer del cabello negro. – Con su padre las cosas fueron más difíciles… siempre ha sido un hombre encantador pero su necesidad de escudar a Sesshoumaru de cualquier daño hizo que se resistiera mucho a dejarme entrar en sus vidas… –sonrió un poco antes de seguir explicándole detalles pero en ese momento las interrumpió la campanilla del elevador. – Supongo que podemos seguir después.

Lin sonrió y se puso de pie, Izayoi la siguió hasta la sala, donde vieron a Sesshoumaru llegando vestido con ropa deportiva y empapado en sudor. Él no pareció sorprendido de ver a su madre adoptiva ahí y asintió sabiendo que le traería noticias sobre su padre.

- Podemos hablar en la oficina. –dio media vuelta encaminándose hacia la puerta sin importarle nada más, sólo tenía la terrible urgencia por saber qué tantos problemas iba a representar su padre esta vez.

- Creo que luego de hablar con él, podríamos almorzar ¿te importaría preparar algo? –le preguntó Izayoi a Lin intentando mantenerla ocupada mientras ella hacía el trabajo difícil con Sesshoumaru.

Lin sonrió y la miró marcharse para cerrar la puerta tras de sí. Al instante la ansiedad la invadió porque nada desde la noche anterior era normal y no podía evitar preguntarse si su estúpido error de ir y buscar a Sesshoumaru fuera del departamento habría arruinado algo… ¿sería que su vida estaba a punto de cambiar otra vez?

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!

Este es el cap más largo hasta ahora, espero compense el anterior que era un poco corto. Y de nuevo, no estoy favor de los spoilers, pero les adelanto el nombre del próximo cap "Revelaciones".

Y ya por último si tienen un minuto les pido un comentario para saber qué piensan! Saludos a todas, tengan una excelente semana!

XD