SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 11
Revelaciones
(Pt. 2)
- Aún puedes arrepentirte. –le dijo Sesshoumaru a Lin cuando detuvo el auto en la puerta de la cabaña donde todos estarían esperándolos.
Ella lo miró y sonrió antes de negar con la cabeza. Estaba nerviosa y tenía miedo pero sabía la enorme importancia de ser paciente y enfrentar al padre de Sesshoumaru, si lo hacía bien, podría quedarse sin causar más problemas. Además, estaba segura de que él la protegería sin importar qué.
El hombre salió del auto y lo rodeó para abrirle la puerta y ayudarla a bajar, luego, sacó de la cajuela sus maletas y abrió la cabaña. Le permitió entrar antes a la chica pero él lo hizo sólo un paso detrás preparado para enfrentar a su padre y a Inuyasha si no se comportaban de manera debida.
Lin respiró profundo y asimiló la vista frente a ella. El gran espacio de la estancia, el ventanal en el fondo que dejaba ver el bosque nevado… pero sobre todo notó a las cuatro personas que la observaban de diferentes maneras. Izayoi y Kagome sonreían como siempre, parecían contentas. El que asumió era Inuyasha… tenía un gran parecido con Sesshoumaru, sólo que había algo más… renegado en su semblante, él aparentaba no darle mucha importancia. Por último se fijó en un hombre mayor, las similitudes con sus dos hijos eran abrumadoras y su mirada resultaba muy similar a la de Sesshoumaru, tanto que también en ella pudo leer la preocupación silenciosa y oculta detrás de cierta hostilidad.
- Me alegra que hayan llegado. –intervino Izayoi sin cercarse. Lin, él es Inuyasha. –señaló el chico y él asintió, Lin correspondió el gesto de la misma forma. – Y él es mi esposo, aunque ya se conocían.
La chica intentó sonreír y volvió a asentir en dirección al hombre, quien no le devolvió el saludo, sino que se dedicó a mirarla como si fuera una criatura desconocida con dos cabezas. Bueno, ese tipo de reacciones las recibió muchas veces mientras vivía en las calles así que apenas la incomodó.
- Voy a llevar tus cosas a la habitación, ven para que sepas dónde es. –intervino Sesshoumaru. - ¿Kagome, podrías acompañarnos?
- Claro. –la joven se adelantó un poco a ambos y recorrió casi todo el espacio abierto hasta adentrarse en la puerta pasando las escaleras.
Dos de las recámaras estaban en la parte superior, Izayoi había ubicado a ambas chicas abajo para que Lin se sintiera más cómoda, no como si estuviera atrapada o demasiado cerca de los hombres. El cuarto no era muy grande, pero sí lo suficiente. Tenía su propio baño, una televisión, dos camas individuales listas para ser usadas y una ventana grande que daba hacia la parte trasera. A Lin le apreció hermosa.
- La cama que está junto a la ventana tiene mejor vista. –explicó Kagome, que ya había puesto sus pertenencias en la otra para dejarle a su amiga el sitio que le daría la impresión de libertad. Supuso que eso serviría de algo y creyó haber acertado cuando vio a Lin relajarse un poco.
- Voy a llevar mis cosas arriba. No la dejes sola. –habló Sesshoumaru con su habitual inexpresividad y las dejó no sin antes detenerse un segundo a comprobar que Lin pareciera tranquila.
- ¿Quieres hacer algo en especial? –preguntó la mayor sentándose en su cama. Su compañera tomó del bolsillo de su abrigo una pequeña libreta y lápiz que tenía preparados para ayudarla a comunicarse.
"No tengo idea de qué hacer." –le respondió con sinceridad.
- Aún no hace tanto frío afuera, podríamos salir y caminar un poco. Hay un pequeño río casi congelado aquí cerca.
"No hay problema si hacemos eso?" –quiso saber pues no conocía las reglas que pondría el padre de Sesshoumaru para su estancia ahí y en su experiencia siempre había alguien que ordenaba las cosas. Lo que no sabía era que en esa familia siempre fue más bien Izayoi quien con su dulzura manejó todo.
- No. Podemos hacer lo que sea. Vamos. –se puso de pie y ambas se marcharon juntas.
Kagome tenía la esperanza de que si algo iba a estallar entre padre e hijo, sucediera mientras Lin no pudiera escucharlo y asustarse pues toda esa maravillosa idea de Izayoi bien podría salir muy mal.
...
Cuando iniciaba la tarde dentro de la cabaña había aroma a comida, Izayoi se había dado a la tarea de hacer bocadillos e iniciar los preparativos de la cena con ayuda de Inuyasha y su esposo, a quienes no les dio otra opción más que cooperar. Su hijo menor lo hacía entre miradas recelosas a su hermano y abundantes quejas de por qué él no tenía que participar también, aunque sabía muy bien que la razón era simplemente porque el mayor detestaba cocinar.
Lin y Kagome volvieron cansadas de su paseo pero ambas sonreían. En cuanto entraron Sesshoumaru observó a la más joven intentando detectar miedo o tensión en su mirada pero no encontró nada de eso. Lin se veía relajada y en paz, eso lo alivió y se limitó a seguir viendo el noticiero en la televisión. Ambas chicas fueron a su recámara para quitarse los abrigos y las botas aprovechando que el fuego de la chimenea creaba un ambiente casi cálido dentro de toda la estancia.
- Muero de hambre. Vamos a ver qué hay para comer. –le dijo Kagome y Lin la siguió de inmediato, también deseaba probar algo y además, ayudar en la cocina.
Cuando llegaron a la mesa del comedor vieron algunos vasos y dos tazones con bocadillos diferentes, Kagome fue directa a buscar platos para ambas, ya que los demás parecían haberse servido ya. Lin, sin embargo, se quedó viendo la comida y sintió náuseas que la golpearon sacándole todo el aire de los pulmones. De repente no podía respirar.
Como si estuviera en un trance se acercó más y tomó con cuidado algo que era una especie de brocheta que a juzgar por su forma y color era una salchicha cubierta de algo y frita. Sólo comida, pero a ella le recordó terriblemente al pene de un hombre. La sostuvo lejos de sí misma viéndola con horror mientras su corazón se disparó, ni siquiera notó que había llamado la atención de todos con su miedo silencioso.
- ¿Lin? –la voz profunda de Sesshoumaru la sobresaltó y rompió el poco control que tenía.
Dejó caer la brocheta al suelo como si la quemara y de inmediato se puso de rodillas para levantarla sin haber notado antes a Inu no Taisho que estaba sentado cerca de ella y se había girado un poco para verla. Eso fue lo que tiró del abismo, estar en esa exacta posición, de rodillas frente a un hombre. Con un impulso fiero se puso de pie y dio media vuelta, al instante chocó con el cuerpo de Sesshoumaru y como si fuera posible, se asustó más. No podía pensar, las cosas se veían borrosas y sus pulmones todavía se negaban a funcionar correctamente, además de las náuseas se estaba mareando. Tenía que salir de ahí a toda costa.
Sin fijarse en nada corrió hacia la puerta trasera y la abrió con todas sus fuerzas. No llevaba nada más que calcetines para cubrirle los pies pero cuando al contacto con la nieve la traspasaron el frío y la humedad… no lo sintió. Tampoco recapacitó en el viento helado que le llegaba hasta la piel entre las fibras de la ropa, ella simplemente siguió corriendo.
No quería detenerse jamás. Necesitaba alejarse y perderse en el bosque, huir lo más lejos posible para que nadie le diera alcance. Para que no pudieran lastimarla de nuevo. Avanzó así sin dirección tanto como pudo hasta que las náuseas la sobrepasaron y tuvo que detenerse a devolver su estómago que ya estaba vacío.
...
- ¿Qué pasó? –preguntó Izayoi quien al igual que todos los demás no entendía nada.
Un segundo todo estaba perfecto y al siguiente algo, aparentemente un bocadillo, alteró a Lin como nada antes.
- No lo sé. –respondió apenas Sesshoumaru yendo ya hacia la puerta trasera, no dejaría sola a Lin en medio de ese bosque frío, podría perderse y tener hipotermia.
- ¡Un momento! –le gritó Kagome mientras iba a la habitación y tomaba el abrigo y botas que su amiga se acababa de quitar.
Sesshoumaru la vio y entendió que necesitaría ambas cosas pero de cualquier manera le pareció un desperdicio de tiempo esperar, necesitaba ver a Lin en ese instante y asegurarse de que estaba a salvo. En cuanto tuvo las prendas consigo salió de la cabaña sin detenerse a pensar que lo más práctico hubiera sido llevar también algo para él mismo.
Se fijó en las huellas plasmadas en la nieve y avanzó así por el camino correcto… hasta que en un pequeño sitio resguardado por las copas de los árboles, ya no había nada que seguir. Se detuvo unos segundos y observó a su alrededor, intentó escuchar algo que lo llevara hasta ella pero fue en vano. Era como si Lin jamás hubiera estado ahí. Pero tenía que encontrarla.
Comenzó a caminar mientras la llamaba por su nombre. Obviamente ella no quería compañía, algo había desencadenado un ataque de pánico y lo que necesitaba era espacio para estar sola y calmarse… en cualquier otro escenario la hubiera dejado ir, pero nunca en ese clima hostil que podría dañarla.
No supo cuánto tiempo pasó andando y gritando. Tampoco contó los planes que hizo para llamar a los guardabosques ni lo rápido que la sacaría de esa cabaña y la llevaría de regreso a su vida solos en el departamento. Inclusive tuvo tiempo suficiente para lamentarse haberla llevado hasta ahí, quiso confiar en a sabiduría de Izayoi pero claramente había sido un error. Y él pudo prevenirlo.
Sabía que en cualquier momento podría subir al auto y llevar a Lin al otro lado del país, lejos del alcance de su padre, pero no lo hizo porque se sentía anclado a las paredes de su departamento, porque ahí encontraba paz y los recuerdos que deseaba conservar. En ese instante, cuando no sabía cuándo o en qué condiciones encontraría a Lin… todo le pareció una estupidez.
Rato después, cuando su cuerpo comenzaba a protestar por la temperatura y ya consideraba seriamente volver a la cabaña y llamar ayuda profesional, fue que la encontró. Ella estaba sentada sobre una cama de hojas secas y se abrazaba las rodillas al pecho pero su mirada atenta le indicó que notó su presencia de inmediato, inclusive vio una minúscula sonrisa se formó en su rostro que estaba enrojecido y húmedo por las lágrimas.
- ¿Estás bien? –le preguntó él arrodillándose a su lado y pasándole el abrigo por los hombros, de inmediato ella aceptó el gesto y metió los brazos en las mangas. – Necesitas entrar en calor. No podemos quedarnos aquí. –afirmó Sesshoumaru como una orden aunque no deseara nada más que envolverla entre sus brazos y jamás tener que volver.
Lin POV
Sabía que él tenía razón. Antes tuve frío muchas veces pero nada se comparaba a esto. Mis pies bien podían haberse convertido en fragmentos de hielo, ya ni siquiera los sentía. Pero no podía volver. No quería volver. Ahí en medio de la nada pero a su lado era el único lugar en el que me sentía segura. Sólo por eso es que me había sentado a esperarlo... porque sabía que sin importar qué, él iría a buscarme y me encontraría.
- Gracias. –murmuré de repente como si usar mi voz fuera lo más natural del mundo y mientras tomaba las botas que me ofrecía vi la sorpresa en sus ojos dorados. Sonreí pues yo tampoco tenía respuesta a su pregunta no formulada.
- Podemos regresar a casa ahora. –me dijo ofreciéndome una salida. Pero esta vez no tenía escapatoria porque los demonios siempre me perseguirían si no los enfrentaba.
- Quiero decirte algo. –volví a hablar en voz muy baja y él se sentó frente a mí. Vi en su rostro inexpresivo toda la paciencia y comprensión del mundo, pero aún así estaba aterrada de que me odiara luego de contarle lo débil que era y las cosas horribles que había hecho. – Pero… si luego ya no me quieres contigo… -bajé la mirada hacia el suelo y sentí nuevas lágrimas derramarse casi congeladas por mis mejillas al mismo tiempo en que un abismo se formó en mi pecho.
- Nunca. No importa qué pase. Jamás pienses eso. –me dijo y tentativamente acercó una mano hasta tomarme la barbilla y hacer la mínima presión coaccionándome para mirarlo.
- No sé si pueda. –susurré perdida en sus ojos ámbar que de repente parecían dos piscinas cálidas de oro líquido.
- Inténtalo. –quitó su mano de mi rostro y resentí la ausencia de su tacto pero no tenía idea de cómo pedirle más, ni de si en verdad podría tolerar que me tocara mientras intentaba explicarle por qué temía a todos los hombres. A todos, excepto a él.
Traté de comenzar por el principio. La ropa interior fue lo primero y era algo simple… lo más insignificante, pero aún así la garganta se me cerró y supe que jamás lograría articular las palabras necesarias. Suspiré desesperada e hice otro intento en vano, estaba casi rendida cuando metí las manos en los bolsillos del abrigo y sentí la libreta y el lápiz… sonreí de puro alivio… pero aún así no pude comenzar y busqué sus ojos por ayuda.
- ¿Es algo que sucedió antes de conocernos? –me preguntó entendiendo como por arte de magia qué era lo que necesitaba. Simplemente asentí. - ¿Cuántos años tenías?
"10. Cuando empezó… 12 al final." –le mostré la nota y vi la duda en su rostro inexpresivo. – "Un hogar temporal. Un hombre. Primero fue ropa interior… lencería."
- Te dio ropa interior. –afirmó y supe que hizo la conexión con el regalo que él me había hecho meses atrás, quizás ahora comprendiera por qué no pude aceptarlo. - ¿Qué pasó después?
"Fotografías" –la simple palabra me dio escalofríos cuando las imágenes me asaltaron tan frescas como si hubieran sucedido ayer.
Pude ver la malicia en la expresión de aquel monstruo y sentir sus manos rozarme cuando me pedía que cambiara de posición. También recordé el ruido que hacían los demás habitantes de la casa, sabían que estaba ahí a solas con él… pero a nadie le importó jamás. Yo sólo era una niña huérfana y muda ¿quién podría prestarme atención? Fui la víctima perfecta por casi dos años, demasiado asustada para romper mi silencio y buscar ayuda, por eso siempre supe que fue mi culpa.
- ¿Lin? –la voz de Sesshoumaru me trajo de regreso al bosque, a la cama de hojas secas y al frío que aún sentía, a él que estaba sentado frente a mí esperando paciente a que encontrara las palabras que nunca antes creí necesitar.
"Después no quería la ropa interior en las fotos." –escribí de nuevo y cuando se la enseñé noté el cambio en su energía. Sesshoumaru estaba furioso ¿sería conmigo? ¿O con el hombre que me hizo aquello? Era demasiado cobarde pare preguntarle.
- ¿Alguna vez te tocó? –me preguntó con voz suave y apreté la libreta entre las manos mientras intentaba calmar mi respiración y procesar los recuerdos como si fueran algo externo a mí, necesitaba fingir que le había sucedido a alguien más o nunca podría decírselo.
"Me hacía besarlo en…" –traté de completar la línea, necesitaba dos palabras para que él supiera exactamente de qué le hablaba y así se explicara qué fue lo que detonó mi ataque de pánico. Pero no podía.
- No tienes que hacerlo. –me ofreció una salida, pero no iba a tomarla.
- Quiero hacerlo. –contesté otra vez en un susurro.
- ¿Te forzaba a practicarle sexo oral? –esta vez la rabia contenida en su voz se desbordó y lo vi a los ojos con los propios llenos de lágrimas que parecían no tener fin.
- Sí. –no supe si la palabra fue audible, pero él entendió pues al instante noté la tensión en su cuerpo.
- ¿Alguien lo sabía? –su pregunta brusca requeriría una explicación muy larga.
Me hubiera gustado poder contarle sobre aquella familia, cómo tenían dos hijas propias y acogieron a dos niños que eran normales… y a mí, la esposa del monstruo debió saber algo porque siempre cuidó mucho a sus hijas, jamás permitió que estuvieran a solas con su esposo que no era el padre biológico, pero yo jamás recibí las mismas atenciones. Esa mujer me había sacrificado como a un carnero.
- Supongo. –contesté al final sin poder darle más detalles.
- ¿Cómo saliste de ahí? –despegué los labios para responderle pero me había quedado sin palabras, tal vez porque justo el día en que escapé fue el peor de todos. Luego de un silencio largo recurrí a la libreta de nuevo.
"Una mañana estábamos solos y él dijo que era momento de… él quería… dijo que ya estaba grande… que quería que fuera suya" –supe que no era la mejor forma de narrarle los hechos pero no encontré otra, no podía describirle todas las horribles imágenes que tenía en la cabeza.
FLASHBACK
Esa mañana estaba enferma con gripe y me había quedado sola en la casa a dormir, ya me sentía un poco mejor y supuse que había sido bueno estar en cama, pero cuando vi entrar al hombre en la habitación y cerrar con llave después… supe que preferiría un millón de veces estar en cualquier otro lugar.
Entró sonriendo como siempre y con el aroma a cerveza pegado a su ropa, siempre olía así y me daba náuseas. Esta vez noté que no traía la cámara con él pero de todas formas me asusté… porque sabía muy bien qué tenía que hacer. Era como una rutina que odiaba tanto como a él pero que había aprendido a soportar porque no podía decírselo a nadie.
- Hoy estás muy hermosa. –me dijo mientras quitaba las cobijas que me cubrían. Yo simplemente me quedé quieta. No tenía caso intentar defenderme porque él iba a forzarme y sólo dolería más. – Has crecido mucho y he sido paciente pero ya es momento. Te voy a hacer sentir muy bien… -murmuró mientras sus manos grandes y bruscas recorrían mi cuerpo por encima de la pijama que llevaba puesta. – Desvístete.
Su orden fue muy clara y con manos temblorosas obedecí. No tenía otra opción. No podía correr, no tenía a nadie a quien le importara, estaba sola con él y nada más. Lo vi quitarse los pantalones y tocarse a sí mismo, nunca llevaba ropa interior. Yo me saqué todo, pieza por pieza muy despacio para alargar un poco el momento. No me gustaba que me viera, pero tocarlo y tenerlo en mi boca era mucho peor. Además, sus palabras me habían alarmado podía sentir que algo era diferente y esa incertidumbre me estaba matando.
- Recuéstate. –volvió a dar un comando y obedecí de nuevo.
Quedé con la cabeza en la almohada y los brazos en los costados. Cubrirme sólo lo enfadaría más. Él me miró un rato mientras su mano subía y bajaba por el pedazo de carne que después acabaría en mi boca, tuve ganas de vomitar y me concentré en no hacerlo para no empeorar las cosas.
- Vas a ser mía. Por fin. Y lo vas a disfrutar. Siempre es lo que has querido ¿cierto? Siempre que me miras me deseas. Quieres que te marque como la sucia que eres. –sus palabras apresuradas y roncas casi me aterrorizaron lo suficiente para salir corriendo, o por lo menos para intentarlo, pero no me moví.
Entonces con una de sus manos recorrió mi cuerpo, hizo más presión con los dedos en varios puntos y me dolió, pero no me quejé. Bajó por mi estómago y luego con un movimiento brusco me separó las piernas y con un solo impulso enterró dos dedos dentro. Esta vez me dolió tanto que traté de quitarme, pero al instante me empujó de nuevo contra el colchón.
- No seas impaciente. Yo sé que te va a gustar. –me dijo mientras trataba de que sus dedos entraran más profundo. – Perfecta. Pequeña como me gusta. Se va a sentir tan bien. –de repente sacó sus dedos manchados de sangre y yo pude respirar un poco, aliviada por pensar que quizás ya hubiera terminado. Pero estaba equivocada. – De rodillas en el suelo. –me ordenó y me quedé estática. – Sabes cómo, bebé, haz que papi se sienta bien.
Me tomó por el cabello y me tiró de la cama. Esta vez no entendía nada. Estaba llorando y temblaba, además de que casi no podía respirar. Con un solo movimiento acercó mi boca a donde la deseaba y yo lo complací. Eso era lo que sabía hacer, lo que él mismo me había enseñado… lo odiaba, me daba asco y sentía cómo me cortaba el aire cada vez que tocaba el fondo de mi garganta provocando arcadas. Todo el tiempo él me sostenía por el cabello mientras yo sólo trataba de no vomitar y contaba los segundos para que todo terminara.
- Así, bebé, lo haces muy bien. Prepara a papi para lo que sigue. –murmuró muy bajo mientras seguía enterrándose en mi boca. – Hoy va a ser especial ¿puedes sentirlo? Todo eso va a estar en ti allá abajo. Todo, bebé, vas a disfrutarlo mucho…
En ese momento fue que entendí lo que pensaba hacer. Esta vez no sólo era mi boca lo que deseaba. No, no podía permitirlo, unos minutos antes sólo sus dedos me habían dolido demasiado ¿cómo se sentiría tener su miembro ahí? La simple idea del dolor que eso me causaría hizo que entrara en un modo de alerta máxima. Era suficiente. Ya no más.
Pero estaba tan indefensa como siempre. No tenía nada con qué protegerme… excepto los dientes. Sin pensarlo antes sólo mordí tan fuerte como pude y jalé la cabeza hacia atrás. Él gritó y me empujó muy fuerte contra el piso. Lo vi aterrorizado sosteniendo con ambas manos el sitio de la herida que escurría sangre, pero eso no me importó. Lo primero que hice fue escupir el suelo el pedazo de carne asquerosa que le acababa de arrancar. El sabor a sangre me llenó la boca y me sorprendí de poder controlar las náuseas.
Pensé que me golpearía en ese instante, pero no. Él ni siquiera pareció notar más mi presencia. Como si fuera un animal a medio morir se dejó caer al suelo gritando y empezó a arrastrarse hacia la puerta… que estaba cerrada con seguro. Yo lo observé aterrorizada aún mientras con trabajos se puso de pie y abrió. Ese era justo el momento para escapar.
Sabía que no tenía a dónde ir ni nadie que pudiera acogerme, pero ya no me importó. Después de lo que acababa de hacer quizás terminaría metida en un hoyo negro por el resto de mis días. Así que me puse de pie y comencé a moverme tan rápido como pude. Lo primero fue vestirme y lo segundo, tomar la mochila de la escuela, vaciarla y poner dentro toda la ropa que pudiera. No supe cuánto tiempo me tomó, pero muy pronto estaba corriendo por la sala hacia la salida, el hombre seguía emitiendo sonidos extraños y lo vi sentado en el suelo del baño en un charco de sangre ¿podría morir? No quise pensar en ello.
En cuanto salí a la calle avancé aún más rápido sin dirección alguna. Sólo le ordené a mis pies que se movieran porque si algún día alguien me encontraba no podría ni imaginarme el castigo que recibiría… porque era sólo una niña débil y sucia.
Fin del FLASHBACK
- ¿Lo hizo, Lin? –me preguntó Sesshoumaru con la voz contenida, lo que estuviera sintiendo no quería que yo lo viera. Negué con la cabeza e intenté mantener todo lo más simple que pudiera.
"Cuando estaba en mi boca lo mordí y me fui. Nunca regresé."
Esperaba sinceramente que no pidiera más que eso porque no será capaz. Aún tenía en el cuerpo las marcas invisibles de sus manos y el sabor a sangre en la lengua. Estaba sucia, siempre era así y sin importar qué hiciera, jamás se quitaba esa sensación. Pero a veces, en los peores momentos cuando estuve más sola y hambrienta, me llegué a preguntar si había hecho lo correcto, si en verdad hubiera sido tan malo permitirle que me tomara por completo.
- Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy valiente. –me dijo aún ocultando sus emociones y me sorprendí porque pensara eso. – Estabas sola y peleaste por ti misma, muy pocas personas logran hacer eso.
Aún estaba intentando asimilar sus palabras cuando inesperadamente me tomó ambas manos y me vio directo a los ojos. La libreta y el lápiz cayeron al suelo y sólo por un momento sucumbí al fiero impulso que me invadió. Me arrojé a él y lo abracé escondiendo el rostro en su cuello. Las lágrimas no se hicieron esperar a pesar de lo bien que se sintió cuando él me rodeó también con sus brazos, manteniéndome segura de todo. No supe cuánto tiempo nos quedamos sumidos en un precioso silencio antes de que pudiera hablar de nuevo.
- Lo siento. –murmuré entre sollozos.
- No tienes por qué. –me aseguró y esta vez pude leer la paz que irradiaba, como si él también se sintiera bien al tenerme así.
- Tu papá ve va a odiar. –le expliqué eso que aún me atemorizaba ¿y si ya había policías esperando en la cabaña?
- Nadie podría odiarte. Y aunque quiera intervenir no se lo voy a permitir. No temas por eso.
Con mucho cuidado y dejándome que anticipara cada movimiento me besó la frente y me estrechó con más fuerza por un segundo. En ese instante entendí que todo lo que hubiera pasado antes había valido la pena por conocerlo y fue como si el peso invisible que llevaba cargando desapareciera. Él era mi familia y yo la suya.
Fin Lin POV
CoNTiNuaRá...
Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!
Ojalá que haya valido la espera. Creo que la mayor revelación de todas está en este cap y a manera de spoiler... a partir de aquí cambian un poquito las cosas (para bien S&L). El próximo capítulo: "Kikyo"
Tengan todas una linda semana y si les sobran unos segundos les pido su opinión. Qué tal la escena del flashback? Me costó un poco de trabajo la verdad! XD
Abrazos!
