SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 12
Kikyo
- Si en veinte minutos no han regresado, voy a pedir ayuda. –dijo Izayoi impaciente sentada en la sala viendo hacia la ventana trasera.
- ¿Crees que la haya encontrado? –le preguntó Kagome a su lado.
- Supongo, si no, ya hubiera vuelto para llamar a los guardabosques. Es demasiado tiempo para que Lin esté en la nieve descalza y sin abrigo. Podría tener hipotermia… -se cubrió el rostro con las manos y la otra mujer a su lado la abrazó.
- ¿Siempre pasan estas cosas? –preguntó Inu no Taisho acercándose con calma.
- No. Nunca así. –respondió Kagome y el hombre asintió.
En el tiempo que había transcurrido desde que Lin y Sesshoumaru se fueron, la opinión que él tenía del asunto había cambiado radicalmente. Ya no estaba receloso ni tenía dudas, por fin, era capaz de ver lo que Izayoi quiso explicarle antes. Esa niña no era nada más que cosas buenas para su hijo.
En el pasado cuando Kikyo murió él vio a Sesshoumaru cambiar. Nunca fue especialmente sociable pero después de perder a la mujer que sería su esposa, se aisló del mundo consumido por el deseo de venganza, el rencor y el dolor. Ya se había convencido de que jamás volvería a ser el mismo y su inexpresividad había pasado a ser simple vacío. Sin embargo, el verlo reaccionar de una manera tan intensa e ir corriendo detrás de una niña le hizo entender que de alguna manera Lin hacía que le importara algo de nuevo. Era como si le hubiera devuelto la vida y la capacidad de sentir. A eso jamás podría oponerse.
- Ya sé que dicen que no está loca pero yo sigo sin entender qué fue lo que le pasó. –intervino Inuyasha algo enfadado por la situación. No era que le molestara Lin pero él tenía en mente una víspera de navidad menos centrada en que todos se estuvieran preocupando.
- Creo que para entenderla tendríamos que haber vivido por lo que sea que ella haya pasado. –le respondió Kagome silenciándolo con la mirada, él chico sólo se encogió de hombros y fue a buscar algo de comida.
- Son ellos. -murmuró Izayoi poniéndose de pie. Quiso salir corriendo a recibirlos, pero ella al igual que los demás se quedó estática cuando los vio aproximarse.
Sesshoumaru iba caminando con Lin en brazos y podían ver que le estaba diciendo algo, la joven lo veía a los ojos y sonreía como si nada malo hubiera pasado. Kagome miró a Izayoi, ambas totalmente perplejas. Inu no Taisho sólo se fue en silencio a la cocina, temiendo que su mera presencia alterara otra vez a su visitante.
La mujer más joven fue y abrió la puerta trasera de cristal para que entraran, en cuanto lo hicieron Lin escondió el rostro avergonzada en el cuello de él y Sesshoumaru no se molestó en saludar a nadie, sólo la llevó directo a la habitación que compartía con Kagome y la dejó ahí al lado de la cama.
- Toma una ducha con agua caliente. –le recordó lo que ya había ordenado antes, estaba preocupado por hacerla entrar en calor, ella asintió y le sonrió. Él dio media vuelta y salió cerrando la puerta tras de sí, ahí lo esperaban su madre y amiga. - ¿Dónde están las mantas eléctricas?
- Arriba. –respondió Kagome y fue directo hacia las escaleras sin saber exactamente qué estaba pasando.
- ¿Crees que necesite ir al hospital? –inquirió Izayoi siguiendo a su hijo hacia la cocina, donde los otros dos hombres estaban de pie en silencio observando la situación.
- No creo que sea tan grave y sabes que ella jamás aceptaría eso. –le replicó Sesshoumaru mientras ponía agua en una taza a calentar para prepararle té a Lin.
- ¿Y tú cómo estás? –preguntó la mujer tomándole las manos, al instante notó que estaban heladas y sus dedos tenían una coloración azulosa que no le gustó.
- Estoy bien. –contestó soltándose con amabilidad pero al mismo tiempo enviando el claro mensaje de que no quería más atención.
- Pasaron mucho tiempo allá afuera. –insistió Izayoi preocupada por ambos. – Deja que te cuide. –le rogó al final.
- Si quieres hacer algo por mí, cuídala a ella. Ahora debe estar tomando un baño caliente, le voy a preparar té y quiero que descanse. Si se te ocurre algo más, hazlo. –respondió y luego se concentró en terminar de preparar la bebida cuando el microondas estuvo listo.
Kagome regresó muy pronto con dos mantas eléctricas y dejó una en la sala para que Sesshoumaru la tomara si es que lo deseaba, después, ella e Izayoi desaparecieron para ir a buscar a Lin y ayudarla a entrar en calor, le llevaron la otra manta y la taza de té. A Sesshoumaru le hubiera gustado ir y asegurarse de que todo se hiciera de manera correcta pero sabía que lo mejor era no presionar a Lin y dejó que las mujeres se encargaran, además, confiaba en los conocimientos de Izayoi más que en los suyos.
- Hijo. –lo llamó su padre acercándose y él se quedó viéndolo fijamente, esperando para recibir lo que tuviera que decirle y hacerle entender a cualquier precio que se mantuviera alejado de Lin. - ¿Ella está bien? –le preguntó con amabilidad y eso lo sorprendió, sólo asintió. – Si algo que hicimos la asustó, sólo dilo. Nos advirtieron no acercaros mucho…
- No acercarnos nada. –intervino Inuyasha con una media sonrisa comenzando a disfrutar todo el espectáculo como si fuera un circo, nunca había visto al fuerte de su hermano tan preocupado por una niñita.
- No fue culpa suya. –les dijo a ambos algo asombrado por todo el escenario pero sin dejar que sus emociones se colaran. – Sólo no se acerquen. –les rectificó y dio media vuelta pensando en qué hacer para quitarse el enojo que aún sentía luego de la breve pero importante conversación que tuvo con Lin.
- Sesshoumaru. –lo llamó su padre otra vez y se detuvo, pero no lo miró. – Lamento mi actitud el otro día, no debí ir a tu casa y lanzarte acusaciones. Me alegra que estés aquí y la hayas traído contigo.
Las palabras sinceras de Inu no Taisho tomaron a sus dos hijos por sorpresa, pues no era propio de él decir esas cosas. Inuyasha casi se echó a reír y Sesshoumaru se giró lentamente para toparse con los ojos dorados de su padre, tan iguales a los suyos que a veces parecía estarse mirando en un espejo.
- ¿No vas a intentar llamar a servicios sociales? –preguntó buscando una confirmación de que era sincero y de alguna manera había comprendido la importancia de mantener a Lin a salvo del mundo que ya la había tratado muy mal.
- No. –admitió con la misma seriedad que su hijo mayor siempre tuvo. – Confío en tu juicio. Sé que puedes manejar la situación. –le aseguró sin decirle que su motivo principal era lo mucho que le alegraba volver a verlo sentir algo.
Como única respuesta Sesshoumaru asintió y fue a sentarse a la sala sin darse cuenta de que en ese momento él y su padre habían construido el primer puente para salvar la relación que años atrás perdieron.
...
Eran las cuatro de la mañana y Lin estaba sola en la sala viendo hacia la oscuridad del bosque. Se abrazaba a sí misma para conservar el calor aunque a su lado reposaran una almohada y una cobija. Su cama sería un lugar mucho más cálido y cómodo pero no podía dormir y se había cansado de intentarlo.
Después de que regresó junto con Sesshoumaru las cosas marcharon bien, pudo disculparse con todos por medio de una nota y la cena de víspera de navidad transcurrió en paz, estuvo contenta de tener un hogar y una familia por primera vez en muchos años. Sin embargo, cuando todo estuvo oscuro y en silencio los recuerdos volvieron a acosarla sin clemencia, tal vez fue por haber revivido tantas cosas de su pasado en un solo momento pero sin importar la razón estaba insomne y ansiosa.
De repente escuchó pasos por las escaleras pero los conocía tan bien que no se asustó. Sesshoumaru bajó luego de tampoco lograr conciliar el sueño, sin que ella lo supiera a él también le afectó lo que vivieron juntos ese día. Cuando la vio en el sillón grande no dudó en ir y sentarse a su lado, en un principio ninguno habló porque no les hizo falta, se entendían muy bien sin necesidad de palabras.
- ¿Tienes frío? –le preguntó él después de varios minutos, ella asintió sin mirarlo y Sesshoumaru alcanzó la cobija doblada que estaba al otro lado de la chica aún cauteloso y con movimientos lentos para no asustarla.
Después, la cubrió con ella y consideró la posibilidad de ofrecerle una taza de té pero Lin lo sorprendió antes de que lo hiciera. Como si fuera lo más natural del mundo se acercó a él y también lo cubrió, luego, se recargó en su pecho y se quedó muy quieta encontrando en el cuerpo de Sesshoumaru la paz y el calor que necesitaba.
Él no estaba muy seguro de qué podría hacer sin cruzar un límite invisible así que se limitó a seguir sus instintos y le pasó un brazo por los hombros atrayéndola con delicadeza hacia él. Estando así también fue capaz de encontrar consuelo, la calma que había perdido sin darse cuenta. Tenerla segura a su lado despertaba en su interior muchas cosas que creyó jamás volvería a sentir. Aunque todavía no estaba muy seguro de qué eran.
- ¿Quieres quedarte? –murmuró Lin apenas.
- Siempre. –le respondió y luego besó su cabello.
Entonces ella se movió un poco y tomó la almohada para luego ponerla en el extremo que estaba más cerca de él. Después quitó la manta que los cubría e hizo un poco de presión en los hombros de Sesshoumaru, quien entendió y se recostó totalmente, estaba sorprendido pero se sentía tan bien que no quiso pensar en nada. Lin se acostó un poco a su lado y un poco sobre su cuerpo, utilizando su pecho para descansar la cabeza, y los cubrió de nuevo a ambos.
Así se quedaron quietos, tan cerca que bien podían estar fundidos en un solo ser. El silencio y la oscuridad que los rodeaban eran casi totales y ambos les dieron paz, casi tanta como la reconfortante presencia del otro.
Poco a poco Lin sintió que la invadía el sueño entre los brazos de Sesshoumaru, estando ahí sabía que nada malo podía pasar, que eran sólo ellos dos en el mundo entero y todo lo que hubiera sucedido antes carecía de importancia porque su vida había comenzado de verdad en ese preciso momento.
...
Los días siguientes pasaron con la mayor tranquilidad posible. Lin empezó a conocer a los dos miembros de la familia que no había visto hasta antes del viaje. Se dio cuenta de que Inuyasha era un chico despreocupado y de ademanes toscos que se la pasaba peleando con Kagome aunque siempre ganaba ella. Vio a su amiga mirarlo y sonrojarse muchas veces, no era experta pero le resultó muy obvio que sentía cosas diferentes por él. También vio el amor infinito que le tenía Inu no Taisho a Izayoi, la manera en que se sonreían e intercambiaban palabras silenciosas, pensó en lo afortunados que fueron al encontrarse y en lo maravilloso que debió ser para sus dos hijos crecer en un hogar con ellos.
El cumpleaños de Izayoi fue el día más activo que tuvieron, fueron a una excursión y tomaron un teleférico, ahí descubrió que por fortuna no la asustaban las alturas y la experiencia le resultó divertida y emocionante. La cena de esa noche en un restaurante a media luz y plagado de gente la puso algo nerviosa pero Sesshoumaru la tranquilizó sólo con mirarla y esbozar una media sonrisa.
Esos días fueron preciosos para ella en muchos sentidos y aunque ansiaba volver a estar en el departamento donde nada la asustaba, también deseaba quedarse ahí más tiempo viviendo con la familia que añoró desde que se la arrebataron.
Sin embargo lo que resultó más único que nada fueron las noches. Después de esa primera vez en la que Sesshoumaru y Lin se quedaron dormidos en la sala, hicieron un acuerdo sin palabras. Cada vez que la casa estaba en completo silencio y oscuridad ella iba y miraba hacia la ventana, muy pronto él se le unía y se quedaban un rato haciéndose compañía antes de volver a envolverse en un abrazo lleno de paz y conciliar juntos el sueño. Nadie estuvo despierto temprano para verlos pero eso sólo hizo un poco más especial cada ocasión.
- ¿Quieres ir a caminar? –le ofreció Kagome el día de año nuevo a la hora en la que podían disfrutar del frío en el exterior, Lin sonrió y asintió tomando antes de salir una libreta y pluma.
Anduvieron por senderos invisibles en silencio un rato, sólo disfrutando del paisaje y la tranquilidad, la más joven estuvo considerando la posibilidad de preguntarle a su amiga por Inuyasha, sin embargo no fue necesario. Cuando decidieron tomarse un descanso y se sentaron en un trozo de vegetación seca sin nieve, Kagome comenzó a hablar.
- No importa cuánto tiempo pase, Inuyasha es un idiota. –se quejó con un suspiro. – Nunca me va a mirar como quiero que lo haga.
"Te gusta." –afirmó con una línea simple, deseando saber más.
- Hace años que estoy enamorada de él, pero cree que soy una niña aunque tenemos la misma edad. –suspiró otra vez.
"Se lo has dicho?"
- No. No podría. Después de lo de mi hermana… -se detuvo un segundo y miró a Lin a los ojos. - ¿Alguien te ha contado sobre Kikyo? –la otra chica negó y sin saber por qué se le formó un nudo en el estómago. – Supongo que es lógico. Sesshoumaru jamás habla de ella. –Kagome estaba mirando hacia la nada y su amiga intentó hacer lo mismo, aunque la curiosidad amenazaba con tomar toda su calma y hacerla demandar respuestas – Mi hermana siempre tuvo un punto débil, creía que podía salvar a cualquiera y eso la hizo mezclarse con la gente equivocada. Cuando era adolescente se involucró con personas muy malas y le tomó tiempo librarse de ellas.
Lin la observó por unos segundos antes de desviar la mirada, la había tomado por sorpresa de nuevo el que la historia comenzara tanto tiempo atrás. Respiró profundo y decidió armarse de paciencia.
- Después se enfocó en un centro para adolescentes con problemas… ya sabes, alcohol, drogas, pandillas… esas cosas. Inuyasha era un adolescente y sus padres lo llevaron por la fuerza, él apenas había faltado a algunas clases pero cuando la policía lo detuvo manejando ebrio, Izayoi e Inu no Taisho lo tomaron como una señal de alerta. Creo que él hubiera hecho berrinches interminables para que lo dejaran en paz, pero desde que vio a mi hermana se enamoró de ella. –detuvo sus palabras unos segundos y los ojos se le llenaron de lágrimas. – Ella tenía ese efecto en los hombres.
Su amiga se acercó un poco y le tomó la mano. Lin no tenía idea de por dónde iba la historia pero pudo adivinar que para Kagome iba a ser difícil contarlo y se sintió mal por ella pues conocía esa sensación.
- Claro que eso fue hace poco más de cinco años y mi hermana tenía veintidós años y él, quince, así que jamás tuvo una oportunidad, pero no por eso dejó de intentarlo. Como sus invitaciones a salir jamás dieron resultado se las ingenió para involucrar a Izayoi y hacer que invitara a toda mi familia a una fiesta que ofreció para celebrar su aniversario de bodas. Fue ahí cuando vi por primera vez a Inuyasha, nos peleamos y le dije que era un idiota. –se rió un poco mientras una lágrima solitaria resbalaba por su mejilla.- También fue esa noche que Kikyo conoció a Sesshoumaru.
Lin sintió como si algo le oprimiera el pecho y no tenía idea de por qué, quizás era sólo su instinto diciéndole que obviamente estaba por escuchar el momento más difícil de la vida del hombre.
- Creo que también se enamoró de ella ese momento, sólo que esta vez fue mutuo. Nunca vi a mi hermana tan interesada en alguien, ni a un hombre que lo dejara todo por estar a su lado. –suspiró recordando muchas cosas, las sonrisas de Kikyo y todas las pláticas confidentes que sostuvieron en su habitación. –Todo marchó bien durante mucho tiempo. Inuyasha y Sesshoumaru por supuesto tenían problemas porque el idiota de Inuyasha pensaba que su hermano le había robado a alguien que jamás le perteneció. Pero eso… supongo que era normal. –se encogió de hombros e hizo una pausa para mirar a la otra chica.
Lin la veía con atención preguntándose mil cosas, anhelando pedirle detalles y sintiéndose cada vez peor sin encontrar aún una razón que le diera todas las explicaciones que quería.
- Sesshoumaru viajaba mucho en ese tiempo, pero dejó de hacerlo por mi hermana… -le dijo Kagome recordando algo que Kikyo le había contado sobre cómo es que ella y Sesshoumaru llegaron a ese acuerdo.
FLASHBACK
Kikyo llamó a la puerta de la habitación de Sesshoumaru y se quedó de pie con una sonrisa esperando a que él abriera. Tenían tres semanas sin verse pues él se encontraba en otra ciudad por cosas relacionadas con una exhibición de sus pinturas y el tiempo se le había hecho eterno a tal grado que pidió un par de días libres e nsu trabajo y decidió ir a visitarlo sin visarle. Minutos atrás cuando llegó al hotel pidió en recepción que anunciaran a Izayoi para que él le permitiera subir sin saberlo.
En cuando el hombre abrió la puerta, algo alarmado por la supuesta presencia de su madre, se sorprendió demasiado. Ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando ella saltó para abrazarlo y dar inicio a un largo beso en sus labios.
Para Sesshoumaru esas separaciones comenzaban a perder sentido. Desde que inició su relación con Kikyo meses atrás la vida para él había cambiado mucho y cada vez se cuestionaba más si en verdad valía la pena pasar tanto tiempo concentrado en su trabajo si eso les impedía estar juntos.
Continuaron besándose en el umbral de la habitación por varios minutos antes de hacer una pausa para mirarse a los ojos y sonreír. En ese momento no necesitaron palabras, él sólo tomó la maleta y a ella de la mano para entrar y luego puso la cerradura y la levantó del piso para llevarla a la cama, primero quería tenerla desnuda con él, hacer el amor y después tendrían tiempo para hablar.
Así fue como sucedió, se pasaron un largo rato nada más amándose y reencontrándose como si no se hubieran tenido en siglos, porque era así como se sentía. No fue hasta muy entrada la noche que hicieron una pausa para ordenar bebidas y algo de cenar después de bañarse.
- ¿Cuándo decidiste venir? –la cuestionó él mientras se ponía la pijama, ella estaba sentada en la cama vistiendo nada más que ropa interior.
- Hoy. Pero tenía días pensándolo, no quería esperar dos semanas más para verte. –le aclaró sonriendo un poco y poniéndose crema humectante en ambos brazos.
- No podemos estar así siempre. –aseguró Sesshoumaru eso de lo que ya se había convencido.
Antes de ella nunca pensó necesitar así de la presencia de alguien y aún no estaba muy seguro de que fuera sana esa necesidad que tenían por el otro, quizás a sus veintiuno y veintidós años estaban experimentando un amor adolescente. Pero cualquiera que fuera la razón… de todas formas no estaba dispuesto a ausentarse de su lado por periodos tan largos.
- Lo sé. No me imagino llegar sola cada noche al departamento. –confesó bajando la mirada con los ojos llenos de lágrimas.
Él le había pedido que se casaran un par de meses atrás y ella obviamente aceptó sin pensarlo. Poco después encontraron un departamento que les gustó a ambos y estaban en proceso de remodelarlo para que fuera su hogar muy pronto, inclusive antes de la boda. Pero en esos momentos el pensar que mientras él estuviera viajando ella tendría que ingeniárselas por sí misma le causaba un malestar terrible.
- Podemos hacer un trato. –ofreció él sentándose a su lado y dejando que una de sus manos se pasara sobre la pierna desnuda de Kikyo mientras con la otra la tomaba por la barbilla para alzar su mirada.
- Te escucho. –sonrió autosuficiente intentando imaginar qué clase de propuesta estaba por oír y cómo la negociaría.
- Puedo decirle a Jaken que organice todo para tener que hacer todas las presentaciones juntas…
- Y entonces te ausentarías casi la mitad del año. –llegó ella a su rápida y acertada conclusión pero aún sin ver cómo podría eso ser mejor y no peor.
- Y tú vendrías conmigo.
- ¿Y mi trabajo?
- Toda la otra parte del año. –le aclaró esperando que pudiera ver las ventajas de su plan, principalmente el hecho de que estarían juntos siempre.
- No me lo puedo imaginar. –replicó frunciendo el seño. Sesshoumaru iba a contestarle algo pero en ese momento llamaron a la puerta y fue a abrir para recibir la cena mientras le daba unos momentos más para reflexionar.
Kikyo se quedó tratando de visualizar lo que le estaba diciendo. Pensó en lo cansado que tendría que ser para Sesshoumaru quedarse seis, siete u ocho meses en el departamento, él no estaba acostumbrado a eso. También se imaginó lo que sería para ella estar en las galerías, entrevistas y todo eso… terminaría por sentir que no estaba siendo productiva. Pero también vio todo lo bueno. El poder pasar tiempo ilimitado juntos en su santuario privado, tenerlo cada noche cuando volviera del trabajo, viajar a su lado y conocer el mundo, poder verlo mientras se volvía uno de los artistas más reconocidos. Eran demasiadas cosas.
- ¿Y bien? –la voz masculina la llevó de vuelta a la realidad, él la esperaba en la mesa con todo servido. Kikyo se levantó y fue a sentarse a su lado, todavía procesando su proposición. - ¿Ya puedes ver las ventajas?
- Las veo.
- Y también ves las desventajas. –aseguró él sirviendo vino para ambos, conociéndola lo suficiente para intuir que su naturaleza práctica sería el mayor obstáculo que sortear.
- ¿Cómo podrías poner en pausa tu vida, todo esto, la mitad del año sólo por mí? ¿Y cómo podría hacerlo yo? –le preguntó intentando encontrar una lógica absoluta que no podía ver.
- Porque te amo lo suficiente para eso y mucho más. –fue la explicación sencilla pero contundente que Sesshoumaru le ofreció antes de acercarse y besarla de nuevo.
No fue una caricia dulce ni apasionada, sino persuasiva. Se tomó su tiempo para transmitirle en ese instante todo lo que ambos ya sabían, para recordarle la necesidad que tenían del otro y cómo eso sobrepasaba cualquier cosa que ambos hubieran conocido antes.
Fin del FLASHBACK
Años atrás cuando Kagome supo esa historia fue la prueba absoluta de que Kikyo había encontrado al hombre correcto para pasar el resto de sus días, ese que logró hacer que olvidara la practicidad y se arrojara hacia una aventura nueva sólo por amor.
- Cuando se mudaron a vivir juntos y decidieron casarse, también hicieron un pacto para pasar una parte del año en casa y que ella pudiera estar en el centro para adolescentes, y luego ir y recorrer el mundo con las exposiciones de arte donde se exhibían las pinturas de él.
La otra joven se quedó pasmada por unos segundos cuando la golpeó de repente toda la situación. Ni en un millón de años se hubiera imaginado lo cerca que estuvo Sesshoumaru de casarse, lo mucho que debió haber amado a una mujer para entregarle todo simplemente así. Le dieron celos y de inmediato se sintió mal por eso. No tenía sentido.
- Todo ese tiempo Inuyasha fue un tonto, no sé cómo pude fijarme en él… la verdad. Pero… de todas formas no pude evitarlo. Era un poco patético. Sesshoumaru y Kikyo en su relación perfecta, Inuyasha siendo un estúpido por ella y yo… igual por él. No sé… era raro pero todo dejó de tener importancia cuando ella murió.
Al decir esas palabras tuvo que hacer una pausa, aunque hubieran pasado años ya desde esa fecha aún extrañaba a su hermana mayor y sentía un vacío imposible de llenar en su vida, quizás por la forma en que se la arrebataron.
Lin no hubiera podido moverse por ningún motivo, con cada palabra era como si el peso que le oprimía el pecho se hiciera más grande y ahora ya no estaba segura de querer averiguar el resto… aunque no pudiera evitarlo.
- Una mañana salió de su casa y no llegó a trabajar, las personas del centro llamaron a Sesshoumaru y todo el frenesí empezó. Ni siquiera podría describirte esos días… creo que fueron lo peor, el no saber nada de ella… el tener la esperanza de encontrarla sana y salva… no sé… fue horrible. La policía descubrió su cuerpo sin vida dos días después. Alguien la mató y jamás supimos quién o porqué.
Esas últimas palabras sonaron tan definitivas que el bosque pareció quedarse en silencio. Kagome estaba perdida en los peores recuerdos de su vida y Lin trataba de asimilar todo y de imaginar a Sesshoumaru pasando por esa situación. Sin que ninguna de las dos pudiera evitarlo las lágrimas se derramaron de sus ojos y se quedaron un buen rato en silencio.
- Nada volvió a ser lo mismo, obviamente. Sesshoumaru se sumió en su ira y deseo de venganza, Inuyasha… él estaba enojado con su hermano, culpándolo. En mi casa… ni siquiera podría describirte todo lo que pasó. Ya habíamos perdido a papá y a la abuela… el que Kikyo se marchara también… muchas veces pensé que la familia no podría soportarlo.
Lin quería preguntarle muchas cosas, que le describiera con detalles situaciones que jamás se atrevería a sacar a flote para no herir a su amiga, pero ni siquiera tuvo tiempo de intentar procesar más ideas, pues Inuyasha apareció de repente a varios metros de ellas.
- ¡Niñas! Mamá quiere ir de compras a no sé dónde y solicita su presencia inmediatamente. –les avisó gritando y dio media vuelta para regresar por donde había venido.
- ¿Ves por qué no podría? Él cree que soy una niña. Después de Kikyo… no sé si alguno de los dos sea capaz de mirar a otra mujer. –suspiró una última vez quitándose las lágrimas heladas del rostro y poniéndose de pie.
Lin la imitó y volvieron a la casa sumidas en sus pensamientos, sentía como que eran demasiados datos y dudas frescas para asimilar en tan poco tiempo. Estaba muy confundida y no podía ni siquiera formar una oración coherente para darle apoyo a su amiga… de lo único de lo que estaba segura era de que saber el profundo amor que le tuvo Sesshoumaru a esa mujer que ella jamás conocería la hizo sentir triste de una manera nueva y desconocida. Eso no le gustó.
...
Esa era la última noche que pasarían en la cabaña. Después de recibir el año nuevo, cenar y conversar, todos se habían ido a dormir y Lin estaba aún en su habitación sin decidirse a salir y enfrentar a Sesshoumaru.
Él había bajado ya las escaleras para encontrarse con ella, quería asegurarse de que estaba bien pues la notó extraña, como ausente durante todo el día y no sabía qué andaba mal. Cuando llegó a la sala y no la vio se preguntó si Lin tenía algo más serio de lo que pensó o sólo se quedó dormida, decidió esperarla toda la noche si era necesario aunque cada minuto la inquietud le fuera ganando terreno a la calma.
Fue hasta más de una hora después que la puerta de la habitación se abrió y ella salió dando pasos tímidos mientras abrazaba la almohada y la cobija, sabía que él la estaba esperando y le tomó todo el valor que tenía ir y enfrentarlo pues todavía tenía la historia sobre Kikyo demasiado presente.
- ¿Qué pasa? –le preguntó Sesshoumaru en cuanto estuvo sentada a su lado. Al mismo tiempo la miró con los ojos dorados cargados de intensidad.
Ella se giró para verlo y de inmediato sintió lágrimas tibias que le recorrieron el rostro. No sabía si lloraba por él o por todas esas emociones desconocidas que tenía revueltas pero no pudo hacer más que negar un poco con la cabeza y abrazarlo. El gesto se sintió cargado de desesperación y él le correspondió todavía sin entender qué le sucedía, sólo sabía que Lin lo necesitaba a su lado y ahí estaría siempre.
Lin POV
No supe cuánto tiempo me permitió llorar sobre su pecho y cuando las lágrimas se acabaron no me sentía mejor. Quería preguntarle mil cosas, que me contara sobre Kikyo y todo lo que sucedió después de su muerte pero no podía hacerlo. Quizás le molestara que Kagome me lo hubiera contado o tal vez abriría heridas que no estaban bien cerradas… de ninguna manera sería capaz de entrometerme así.
- Dime qué pasa. –me pidió murmurando apenas y sentí su aliento tibio acariciar mi oído.
Estuve a punto de ceder como si su voz fuera un hechizo, pero estaba tan alterada que jamás hubiera conseguido pronunciar una palabra. Por eso me limité a negar de nuevo antes de separarme y poner la almohada en el sitio acostumbrado, luego tomé la cobija para extenderla y cubrirnos pero él no se movió, parecía que estuviera congelado en el tiempo aún esperando por respuestas que yo no podía darle.
- No vas a hablar conmigo esta noche. –murmuró cuando por fin aceptó eso, yo bajé la mirada avergonzada porque no quería que pensara que mi problema era él. – Sólo quiero saber que estás bien. –con mucho cuidado tomó un mechón de cabello entre sus dedos y lo acomodó detrás de mi oreja, después me acarició la mejilla y cuando perdió finalmente el contacto con mi piel, voltee a verlo y fui capaz de sonreír. - ¿Alguien te asustó? –inmediatamente negué, mis emociones no iban relacionadas a ese tipo de miedo, no esta vez. - ¿Quieres volver a casa mañana? –asentí casi vehemente porque me daba terror pensar que él se preguntara eso, si para ese punto yo no ansiaba nada más que estar a solas con él en el departamento y olvidarme de que alguna vez existió Kikyo y de que probablemente hubiera vivido entre esas paredes. – Vamos a dormir. Me dirás cuando estés lista. –sus palabras se acompañaron de un beso en mi frente y luego simplemente se recostó con la cabeza sobre la almohada.
Supe que al no abrazarme en ese instante me estaba dando la opción de alejarme pero yo lo necesitaba cerca ahora más que nunca, así que de inmediato me acomodé contra su cuerpo cubriéndonos a ambos con la cobija. Sus brazos se enredaron a mi alrededor y suspiré aliviada.
Antes de ese viaje si alguien me hubiera dicho que estaría en contacto físico tan estrecho con alguien, no lo hubiera creído, pero ahora el sentir su cálido cuerpo con el mío era el mejor remedio para todo. Sólo así era capaz de conciliar el sueño cada noche en ese ambiente extraño donde no conocía las paredes y el viento de repente creaba sonidos inesperados.
Poco a poco sentí que me relajaba escuchando su corazón y me pregunté cómo es que viví tantos años en las calles, sola y despierta, mirando sobre mi hombro todo el tiempo para que nadie se acercara. Esos tiempos me parecían lejanos y sacados de una película de terror, tan ausentes de mi realidad que bien pudieron nunca haber existido pero sabía bien que la única razón por la que terminaron era Sesshoumaru… y toda la tragedia de Kikyo.
Por un momento imaginé que él era feliz con esa mujer a la que amó ¿qué estaría haciendo? Definitivamente sería a ella a la que envolvería entre sus brazos por las noches. Quizás jamás hubiera estado en ese accidente y no lo hubiera conocido. Ahora él sería feliz y tendría una vida completa… y yo seguiría sola.
Un suspiro se me escapó de los labios y él me abrazó con más fuerza unos segundos, confortándome. Si tan sólo pudiera explicarle todo lo que pasaba por mi cabeza, decirle lo mucho que lamentaba que algo tan horrible hubiera sucedido… pero no era capaz. Tenía demasiado miedo de su reacción para siquiera intentarlo. Tal vez… con el tiempo encontraría la forma, pero ahora estar así con él era todo lo que necesitaba.
CoNTiNuaRá...
Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!
Muchísimas gracias por todo su apoyo! Posteo este cap ya con 100 reviews y súper contenta! Pronto llegamos ya al prólogo.
Y quiero hacer notar que hay un detalle, que algunas ya mencionaron, en relación al flashback del capítulo anterior (el abuso de Lin) y las palabras de Sesshoumaru en la escena del prólogo. Por si gustan darse una vuelta al inicio para verlo ;)
Antes de despedirme quiero darles las gracias a todas aquellas que me dejan sus comentarios de manera anónima y no puedo enviarles una réplica directa. UN MILLÓN DE GRACIAS, siempre las leo y me alegran el día!
Bonita semana! Un abrazo!
