SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 13

Nuevo

Estaba sentada en la sala abrazándome las rodillas al pecho, eran apenas las siete de la mañana y justo ese día tenía problemas para ver toda la felicidad que reinaba en mi vida desde hacía meses. Suspiré mirando de reojo el celular una vez más y luego volví a dejar los ojos pegados a las puertas del elevador, quizás no podría moverme hasta que él volviera.

Ocho meses y tres días atrás fue que conocí a Sesshoumaru la noche del accidente en la que por muy poco ambos perdimos la vida, yo golpeada por su auto sin control y él dentro consumido por el fuego.

Siete meses y un día atrás fue que llegué a su casa ardiendo en fiebre y dudando entre pedirle ayuda o sólo quedarme en la calle… aún me preguntaba qué hubiera sido de mí si no hubiera tomado la arriesgada decisión de buscarlo.

Cuatro meses y una semana atrás fue que tuve la pesadilla que me asustó lo suficiente para arrojarme a sus brazos en cuanto lo vi sin importarme que fuera de noche y su padre estuviera ahí.

Tres meses atrás fue que regresamos de la cabaña y la rutina se transformó por completo para ambos.

No supe qué fue exactamente lo que nos cambió, si fue el que le contara por qué escapé de aquel hogar adoptivo luego del abuso que sufrí, o si quizás fue el pasar esas noches juntos haciéndonos compañía… o si más bien tuvo que ver con que toda su familia me aceptara como parte de ellos. Pero la razón no era importante, sólo me alegraba de cómo se transformaron las cosas.

Antes de eso ya era feliz con él, pero después… me sentí mucho más completa. Quizás no era tanta la diferencia en las cosas que hacíamos, pues nuestras rutinas se mantuvieron más o menos iguales, sino en cómo nos desenvolvíamos con el otro. Yo perdí el miedo de acercarme, a veces cuando leía en la sala iba y me sentaba a su lado sabiendo que le gustaba mi compañía. En algunas ocasiones Sesshoumaru se acercaba cuando yo servía el desayuno y me besaba el cabello.

Todo fueron detalles simples pero ambos sabíamos que nuestro vínculo era más fuerte que nunca y no tenía que preguntarle para estar muy segura de que eso lo ayudaba a ser feliz como a mí.

Así fue como hasta la noche anterior todo iba bien, más que bien. Regresé de con Kagome y me puse a leer en el comedor mientras llegaba la cena que él ordenó, luego comimos intercambiando algunas palabras y él sonrió. Siempre curvaba la comisura de los labios cuando yo decía algo, lo cual no sucedía a diario… pero sí con cierta frecuencia. Y eso también era gracias a Sesshoumaru y su presencia en mi vida, lo sabía porque sólo con él me atrevía a murmurar cosas.

Sin embargo hacía dos horas que todo cambió de repente y sin previo aviso. Estaba aún dormida cuando escuché mi teléfono sonar con un mensaje de texto, lo leí de inmediato, era de Kagome y me alarmó tanto que me puse de pie en ese instante, pero ya era demasiado tarde, escuché el timbre de las puertas del elevador y cuando salí de la habitación no pude detenerlo. Volví a ver el mensaje desesperada por pensar que me había equivocado. No tuve tal suerte.

Hoy es aniversario de la muerte de mi hermana. Por favor, cuida mucho a Sesshoumaru. Te va a necesitar más que nunca.

Lo siguiente que se me ocurrió hacer fue intentar llamarlo pero de inmediato entró el buzón de voz. Suspiré y sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. El tema de Kikyo era algo que jamás me atreví a tocar por más curiosidad que me diera, siempre temí abrir heridas… todas esas que justo ahora mismo estaban tan expuestas como era posible.

Se fue. Quiero ir a buscarlo… tienes alguna idea?

Le mandé el mensaje a Kagome mientras entraba de regreso en mi habitación para mudarme de ropa e ir detrás de él. Lo perseguiría hasta el fin del mundo si era necesario. Tal vez hubiera ido a visitar un lugar especial que le recordara a Kikyo…

Espéralo en casa. Te va a necesitar ahí cuando regrese.

Su respuesta no me dio ningún tipo de consuelo y fue así como terminé en el sillón, aún en pijama y con los ojos pegados en las puertas del ascensor ansiando porque alguien se comunicara a mi teléfono sólo para darme noticias… algo. Necesitaba estar a su lado.

El tiempo se hizo cada vez más largo y lo que parecía una hora era nada más que un par de minutos. Seguía intentando suprimir la imperiosa necesidad de ir y recorrer todas las calles de la ciudad hasta dar con su paradero. Al final, cuando eran las diez de la mañana y supuse que no podía resistir más… Sesshoumaru llegó.

A pesar de que sólo ansiaba escuchar el timbre del elevador, de todas formas me sorprendió lo suficiente para asustarme. De inmediato me puse de pie y me acerqué. En cuanto pude verlo supe que en verdad sería un día terrible… sus ojos dorados no albergaban nada más que hielo y vacío, iba vestido con ropa casual y no cambió ni un ápice su expresión al verme. Pero no me importó, sólo me arrojé a sus brazos que me recibieron cálidos, pero no como siempre.

- Hoy voy a estar en el estudio. –me dijo cuando se soltó demasiado pronto y se dirigió hacia su santuario, ese que estaba fuera de todo límite.

Quise detenerlo pero no pude, tenía la garganta completamente paralizada y ningún otro músculo respondió órdenes. En el instante en que lo escuché cerrar la puerta supe que había hecho todo mal y no podría ayudarlo… estar a su lado… hacerle compañía. Ese sitio en el que se encontraba era impenetrable… y por mucho que nuestra relación hubiera cambiado en los últimos tres meses, jamás me atrevería a intentar romper su regla más importante.

Así que hice lo único que se me ocurrió, le mandé un mensaje a Kagome diciéndole que Sesshoumaru había regresado y me senté en el suelo a un lado de la puerta dispuesta a esperarlo hasta el día siguiente si era necesario.

Fin Lin POV

...

Sesshoumaru POV

Tenía horas sentado en la oscuridad. Mis intenciones fueron pasar todo el día andando por la ciudad, caminar hasta agotarme mientras dejaba que los recuerdos y la rabia tomaran posesión. Pero no pude hacerlo, en algún punto tuve la urgencia de ir a mi estudio y plasmar algo en un lienzo, no cualquier cosa, sino una imagen específica que de repente se negaba a darme tregua.

Por esa razón volví y pasé horas combinando colores y utilizando pinceles. Como siempre esa fue la mejor manera de matar el tiempo, cuando lograba concentrarme así en una pieza no sentía las horas irse. Esta vez dejé de pintar sólo cuando del día se fue por las ventanas y no fui a encender las lámparas del estudio. Estaba cansado y todos los músculos protestaban por la inmovilidad, no sabía con exactitud qué tan tarde era pero de repente decidí ir y visitar a Kikyo en el templo Higurashi, donde cada año me encontraba con ella.

Me puse de pie y abrí la puerta, noté que todo estaba apagado y por primera vez desde esa mañana recordé que Lin estaba en el departamento. De inmediato me sentí algo culpable por sólo haberla ignorado y esa sensación se incrementó hasta el infinito cuando la vi sentada en el suelo al lado de la puerta con sus ojos castaños expectantes y puros mirándome con mil emociones.

- ¿Qué haces aquí? –le pregunté poniéndome de rodillas a su lado, entonces noté que llevaba la pijama puesta y el cabello suelto, exactamente como en la mañana. - ¿Has estado aquí todo el día? –no necesité verla asentir para saber que tenía razón y la culpabilidad se mezcló con ira. - ¿Por qué?

Ella se encogió de hombros y sonrió un poco, como si estuviera contenta de verme. Eso era algo que no podía entender de esa niña, su dulzura y la manera silenciosa e infinita de mostrarla. Nadie que conociera, además de ella, hubiera estado ahí esperando nada más… aunque debería tener una razón.

- Kagome te lo dijo. –hablé de repente otra vez sabiendo la respuesta antes de que me la diera. – No tenías que haber hecho esto. –la tomé de los hombros y la ayudé a ponerse de pie.

Antes jamás me hubiera atrevido a acercarme así por miedo a asustarla pero desde que pasamos esas noches juntos haciéndonos compañía en la cabaña, Lin había cambiado y yo también. Ahora el estar cerca era parte de nuestras vidas. Sabía que no la alteraría con mis gestos y ella pasaba más tiempo conmigo, en silencio casi siempre.

- Voy a salir. –le avisé con intenciones de sólo irme pero ella me tomó de la mano y me haló un poco en dirección opuesta, hacia mi habitación.

No tenía idea de qué quería pero supuse que sería mejor darle tiempo para explicarse así que fui con ella sin oponer resistencia, cuando cruzamos el umbral encendí la luz y vi que sobre la cama reposaba una bandeja con dos baguetes en un plato, una copa y una botella de vino.

La idea de comer ni se me había pasado por la cabeza pero la amabilidad de su gesto y su mirada llena de dudas me desarmó por completo. Lin siempre conseguía eso con sólo ser ella misma. A diferencia de cualquier otra persona ella era capaz de hacerme cambiar de opinión sin siquiera pedirlo.

- ¿Tú ya comiste algo? –le pregunté avanzando hacia la cama y ella negó. – Lo supuse. –entones fui yo quien la tomó de la mano y la guió hasta la cama, la vi a los ojos por unos segundos dejándole muy claras cuales eran mis intenciones y sonrió. Ese gesto siempre me fascinaba porque era así cuando más parecía una mezcla de ángel, niña y mujer.

Me senté del otro lado de la bandeja y tomé la mitad de la comida pasándole el plato con la otra parte, después serví la copa y se la puse enfrente, yo di un sorbo directo de la botella. Nunca antes le ofrecí vino pero lo aceptó sonriéndome de nuevo. Así nos quedamos a cenar en silencio y conforme pasaron los minutos todo lo que ese día me traía cada año empezó a desvanecerse lentamente. Jamás se fue por completo pero al final estuve tan distraído que miré el reloj y vi que pasaba de la media noche.

- ¿Puedo ir contigo? –preguntó de repente en voz baja cuando ya habíamos terminado de comer.

- Es tarde. –le aclaré lo que obviamente ella ya sabía pero su petición me había tomado por sorpresa, no entendía por qué tendría interés en salir si ni siquiera sabía a dónde iba.

- No quiero que estés solo ahora. –su voz fue apenas un susurro y bajó la mirada, vi sus mejillas teñirse de rojo y me pareció adorable, pero más que eso me preocupó qué tanto le habría contado Kagome a mis espaldas. La historia de Kikyo no era algo que quisiera compartir con nadie, ni siquiera con Lin.

- No voy a salir. –le informé mi cambio de opinión.

Una parte de mí sabía que estaba faltando a la memoria de Kikyo al no ir a visitarla pero no deseaba dejar sola a Lin después de todo lo que ya había hecho por mí ese día… sin embargo, tampoco tenía intenciones de llevarla al templo y dejarla que presenciara lo que cada año era el peor momento de todos, cuando me despedía otra vez de un recuerdo.

- Gracias. –dijo en un tono casi normal y se levantó para llevarse las cosas y dejarlas en el suelo, después hizo algo que me sorprendió aún más.

Sin ninguna duda en sus movimientos fue y se recostó en el lado vacío de la cama, jamás alejando sus ojos de los míos. Entendí desde un principio que me estaba ofreciendo compañía y consuelo, esa noche podríamos pasarla juntos como lo hicimos antes en la cabaña. Aunque la situación era por completo diferente, pues esta vez estábamos solos… no podía ni imaginar toda la confianza que ella tuvo que depositar en mí para atreverse a ofrecerme un abrazo a solas en mi propia cama.

Lentamente me recosté a su lado y me acerqué para envolverla con ambos brazos, sabía que estar tan cerca e inhalar su aroma sería el mejor de los remedios para mitigar todo lo que pasaba aún por mi cabeza. Ella también rodeó mi cintura.

- ¿Qué más puedo hacer? –me preguntó en un susurro y la sentí suspirar.

- Quédate. –respondí simplemente, sabiendo que ella ya había cambiado mi vida cuando aceptó esa misma petición unos siete meses atrás.

- Siempre. –contestó y también entendí que eso mismo le dije la primer noche que pasamos así.

Con mucho cuidado le besé el cabello y utilicé un apagador cercano para dejar la habitación en completa oscuridad, luego volví a sólo abrazarla y cerré los ojos con la mente en blanco por primera vez en mucho tiempo. Muy pronto sentí el sueño llegar.

...

La luz del día invadía toda la recámara aunque no sabía qué horas eran, sentí el calor de un suave cuerpo entre mis brazos y un par de manos que recorrían mi piel con lentitud desde el pecho hasta el abdomen y después lo hicieron acompañadas de unos labios dejando besos por mi cuello.

La reacción de mi cuerpo fue inmediata y sin molestarme en abrir los ojos busqué sus labios, necesitaba probarlos como si de ello dependiera mi vida en ese momento. Sentí cómo sus uñas hacían presión sobre mi piel cuando la besé y la atraje más.

Una exclamación se placer se me escapó cuando ella me recostó sobre la espalda para luego sentarse sobre mi abdomen y comenzar a descender con besos sobre mi torso desnudo. Deseaba sentirla más cerca, podía imaginar la humedad y calidez de su interior respondiendo a mí.

- ¿Ansioso? –me preguntó con voz juguetona mientras introducía una de sus manos en mis pantalones.

Yo sabía que era un sueño, a veces sucedía, cuando tenía a Kikyo más presente, soñaba con ella. Fue por eso que escuchar su voz no me extrañó nada. Sonreí y me preparé para mirarla aunque no fuera real. Abrí los ojos y vi el techo, luego, al bajar la mirada esperando ver su cabello negro y sus ojos misteriosos, todo cambió.

No era ella, sino Lin quien estaba conmigo, sonriéndome con su expresión inocente, apenas vestida con ropa de encaje y expectante de mi reacción. Lo primero que desee fue tomarla y besarla, sentirla como lo hubiera hecho con Kikyo, pero al instante supe que eso estaba mal.

Entonces, desperté.

Fue cuando en verdad abrí los ojos y tuve que cerrarlos de inmediato, cegado por la claridad de la mañana. Tenía la respiración y el corazón acelerados y estaba confundido, o por lo menos deseaba estarlo. A mi lado, Lin aún dormía utilizando uno de mis brazos como almohada y con todo su cuerpo tocando el mío. Tenía que levantarme.

Con mucho cuidado de no despertarla me moví hasta que estuve completamente de pie, por fortuna ella pareció no darse cuenta. En esas circunstancias sólo se me ocurrió ir al baño y abrir la regadera para deshacerme del problema que crecía en mis pantalones antes de que ella se diera cuenta y se asustara lo suficiente para marcharse y jamás volver.

Ni siquiera esperé a que el agua tomara cierta temperatura, la necesitaba fría. Aún intentado procesar lo que acababa de suceder me quité toda la ropa y entré debajo de los chorros helados, odié la sensación pero no podía hacer otra cosa.

El soñar con Kikyo luego del aniversario de su muerte era algo por completo normal, siempre sucedía. Inclusive el tener imágenes de ella en nuestra cama era algo que no me extrañaría… pero el ver a Lin ahí… simplemente no podía entenderlo. No tenía sentido alguno. Quizás sólo fue mi mente divirtiéndose con esa broma de mal gusto.

No me quedé mucho tiempo en la ducha, apenas el suficiente para bañarme y deshacerme del problema que me despertó. Cuando cerré las llaves y me envolví en una bata de baño esperé que ella se hubiera levantado antes o simplemente no despertara en ese momento. No quería asustarla.

Abrí la puerta del baño con cuidado y me alegré cuando vi a Lin sumida en un sueño que parecía profundo. Fui directo hasta el vestidor, sólo me detuve a darle a la niña en mi cama una última mirada. No debí hacerlo. Ella estaba ahí, tendida sobre el edredón y con la expresión más pacífica que jamás le hubiera visto, pero no fue eso lo que más me llamó la atención… sino el ver lo mucho que había cambiado desde que nos conocimos.

Si era sincero conmigo mismo, ya no parecía tanto una niña. Ya no podía distinguirle los huesos por debajo de la piel y había tomado formas curvas en los lugares exactos para ser una mujer hermosa. Además, cada vez que llevaba el cabello suelto como ahora no podía evitar tener el impulso de tocarlo.

- No puede ser. –murmuré enfurecido conmigo mismo y seguí al vestidor, cerré la puerta tras de mí y me quedé quieto contemplando la nada.

¿En qué clase de pervertido me estaba convirtiendo? Lin era una niña. Aunque ella se hubiera negado a decirme su edad, era la criatura más inocente que hubiera conocido y mirarla como acababa de hacerlo no era ni siquiera una posibilidad. No importaba nada, simplemente tenía que evitar pensar en ella de esa forma a toda costa. La quería lo suficiente para eso y mucho más.

Fin Sesshoumaru POV

...

Cuando Lin despertó lo primero que notó fue la ausencia de Sesshoumaru. Estaba sola en la cama de él y a juzgar por la luz y la temperatura, bien podía ser media mañana. Se sentó de inmediato, alarmada porque se hubiera marchado solo, porque siguiera sumido en el mismo trance del día anterior. Caminó descalza por el cuarto y abrió la puerta decidida a salir y buscarlo, no lo esperaría en casa otra vez.

Sin embargo de inmediato pudo escuchar ruido en la cocina y dos voces murmurando. El alivio la recorrió, Sesshoumaru estaba en casa e Izayoi, con él. Sonrió y recorrió todo el pasillo hasta llegar a la sala y verlo sentado en la barra de la cocina, ella estaba haciendo el desayuno. Esa exacta escena le recordó a los primeros días que estuvo ahí.

- ¿Dormiste bien? –le preguntó Sesshoumaru en cuanto notó su presencia.

Lin asintió y sin dudarlo fue y lo abrazó. Él entendió de inmediato todo lo que le estaba expresando, su preocupación del día anterior, el alivio de sentir que se encontraba bien. Todo el tiempo que estuvieron así Izayoi sólo los miró desde el interior de la cocina, asombrada. Ella que conocía muy bien los problemas de Lin para con los hombres y el contacto físico casi no pudo creer lo que sus ojos le decían y en ese momento entendió que el vínculo entre ellos dos era mucho más fuerte y profundo de lo que había imaginado.

Cuando se separaron Sesshoumaru le besó la frente y ella fue directamente a la cocina para ayudar con el desayuno. El día siguió como siempre que Izayoi los visitaba, hacer el desayuno y comerlo, luego la más joven iba a limpiar la cocina mientras los otros dos pasaban algo de tiempo conversando en la sala y al final ella se les unía. Como una verdadera familia.

- Quiero que vayan mañana a la casa. –dijo la doctora cuando estaban los tres juntos.

- ¿Por qué? –preguntó él que solía evitar ese lugar para no ver a su padre.

- Sin una razón en especial. Vayan mañana, podemos hacer un asado en el jardín y estar en la alberca. Voy a llamar a Kagome para que vaya también con su familia, a su hermano le va a encantar la idea.

- Tú no haces las cosas sin una buena razón de por medio. –le aclaró Sesshoumaru con toda su calma habitual, Lin sólo los observaba atenta.

- Sólo quiero pasar un día como familia, no tiene nada de extraordinario. –se encogió de hombros y luego enfocó su atención en la chica, muy consciente de que convencerla a ella era la mejor forma de asegurar que su hijo asistiera. - ¿Qué opinas? Sólo la familia, nada de gente extraña. Podemos nadar, tomar el sol… ¿te gusta nadar? –como única respuesta Lin se encogió de hombros, nunca había intentado hacerlo. - ¿Tienes traje de baño? –inquirió la mujer mayor en su tono amable y la más chica negó. – Eso se puede arreglar ahora mismo. Cámbiate y vamos de compras.

Lin se quedó quieta unos segundos. No estaba segura de qué debía hacer. Le daba curiosidad eso de pasar un día como una familia normal lo hace, le agradaban todas las personas que Izayoi había mencionado y deseaba darle una oportunidad a eso de nadar. Pero tenía problemas con la parte de andar medio desnuda por ahí.

- Puedes decir que no. –le informó Sesshoumaru con su calma habitual habiendo leído su miedo.

- Podemos ir de compras ahora y si mañana no deseas usar el traje de baño, no tienes que hacerlo. –ofreció Izayoi a cambio. – Vamos, será divertido. Nunca hemos salido las dos solas. –al final sonrió tanto que Lin le correspondió, asintió y fue directa a su habitación para darse un baño y arreglarse un poco, aunque aún no estaba muy segura.

- No quiere hacerlo. –le dijo Sesshoumaru a su madre cuando estuvieron solos.

- Y nadie la va a obligar, pero intentarlo es un pequeño paso para que supere lo que sea que le haya sucedido. –aclaró su madre. – Además, aunque no se meta a la alberca, puede divertirse. ¿Tú tienes traje de baño?

- Sabes que no voy a nadar.

- Pero sería una lástima que si Lin decide intentarlo no tenga a alguien fuerte para ayudarla si lo necesita. –le aclaró con una sonrisa que decía muchas más cosas, él prefirió simplemente ignorar todo lo que estaba implicando y empezó a hacer planes para ese día. Aprovechando que estaría solo iría a visitar a Kikyo.

...

Era medio día y la casa de los Taisho rebosaba de vida. Lin y Sesshoumaru fueron los últimos en llegar, así que se encontraron con una fiesta en progreso. Todos estaban en el amplio jardín trasero, Inuyasha, Kagome y la madre de ella rondaban el asador iniciando el fuego, las dos mujeres sólo llevaban traje de baño puesto. En la alberca jugaba Souta con otro chico de su edad, era su mejor amigo y Lin lo había visto un par de veces antes, el abuelo reposaba a la sombra de un gran árbol conversando tranquilamente con Inu no Taisho. Izayoi fue la primera en acercarse a recibirlos, llevaba un vestido de verano encima de su traje de baño, justo como le había prometido a Lin para animarla y que hiciera lo mismo.

- Vengan, vamos arriba para que se cambien. –les dijo y guió el camino hasta la planta superior. Obviamente su hijo conocía de sobra el camino pero fue con ellos para darle un poco de apoyo moral a Lin en caso de que lo necesitara. – Tu habitación. –le señaló a Sesshoumaru lo que ya sabía y él simplemente entró con su bolsa deportiva, luego, ella guió a su invitada a la habitación contigua que no era de nadie pero siempre estaba lista para recibir visitas. – Puedes cambiarte con calma y bajar cuando lo desees. ¿Necesitas algo más?

Lin negó y le correspondió la sonrisa cuando Izayoi salió cerrando la puerta tras de sí, luego le puso seguro y vio la bolsa donde llevaba la ropa. Respiró profundo y le dio un rápido vistazo a todo el cuarto sólo para asegurarse de que estaba sola antes de desnudarse.

El traje de baño era de una sola pieza, de color rosa muy tenue y con finas líneas negras que terminaban en flores diminutas. Le gustó mucho desde que lo vio y se sentía casi cómoda con lo que le cubría. El vestido que se puso encima era liso de color magenta, le llagaba a la mitad del muslo y le daba más seguridad. Pocos minutos después estuvo lista y salió al pasillo, ahí estaba Sesshoumaru y lo vio por primera vez con unos ojos diferentes.

Estaba muy acostumbrada ya a su rostro perfecto y a los músculos marcados por debajo de la ropa pero en esta ocasión la dejó sin aliento. Él estaba de pie recargado en una de las paredes con los brazos cruzados sobre su torso desnudo. Llevaba puesto nada más que un traje de baño negro que le llegaba arriba de las rodillas y su piel tersa relucía con un esplendor que a Lin le pareció imposible.

Al final se sonrojó y bajó la mirada al suelo avergonzada consigo misma por someterlo a tal escrutinio, sentía que no debería verlo con ese tipo de pensamientos en la cabeza pero no estaba segura de qué hacer pues nunca antes un hombre le había parecido atractivo.

- ¿Segura que quieres hacerlo? –le preguntó él interpretando su timidez como miedo.

- Segura. –le contestó en voz baja acercándose, él sonrió un poco tomando el que le hablara como prueba suficiente de que estaba relajada y dispuesta a intentarlo.

Cuando estuvieron muy cerca Sesshoumaru le tomó la mano para conducirla hasta el jardín trasero, él también había notado lo hermosa que se veía y como cada vez que esa idea se le cruzaba la mente, estaba haciendo hasta lo imposible por desterrarla.

...

Las horas se pasaron inadvertidas para todos entre conversaciones, juegos y bebidas. Izayoi tenía preparadas cervezas, sodas y jugos para todos, además de la comida que Inuyasha y Kagome se encargaron de cocinar en el asador. Comieron bajo la sombra de los árboles y tomaron el sol después. También en algún momento organizaron un pequeño partido de fut bol de chicos contra chicas donde Kagome, su madre y Lin derrotaron a Inuyasha, Souta y su amigo.

Durante ese tiempo casi todos pasaron un rato en el agua, excepto Sesshoumaru para quien nadar era más bien un tipo de entrenamiento y no una actividad recreativa, y Lin, que no se atrevió a hacerlo ni cuando Kagome e Izayoi la incitaron. Ella aún tenía miedo, no del agua que se veía fresca y cristalina, sino de tener que quitarse el vestido frente a tantas personas y especialmente ante los ojos de varios hombres que aunque no la voltearan a ver con ojos inapropiados de todas formas la cohibían.

En algún punto de la tarde el grupo ya se había dispersado. Inuyasha y Kagome estaban sentados en un extremo del jardín empeñándose en prender una fogata sin mucho éxito todavía. Souta y su amigo andaban en la calle sobre una cuatrimoto luego de que rogaran por horas y les concedieran permiso de conducirla. Y los cuatro adultos de mayor edad habían ingresado a la casa para mantener conversaciones y descansar un poco.

Fue en ese momento que Sesshoumaru notó a Lin sentada en el borde de la piscina con los pies dentro del agua y una sonrisa melancólica en los labios. Ya la había visto con esa expresión antes a lo largo del día y entendía que deseaba entrar a nadar pero tenía miedo, por eso fue que se acercó y se sentó a su lado.

- Puedes hacerlo. Aquí no es muy profunda. –le dijo calculando que como estaban a la mitad de la alberca ella podría pisar sin problemas.

- Me da miedo. –confesó ella apenas susurrando.

- ¿El agua?

- No. - Lin suspiró y lo miró a los ojos para comunicarle su verdadero temor, pero no era necesario, él lo conocía de sobra.

- Aquí estás segura. –le prometió él y siguiendo un impulso saltó al interior del agua.

Como ya estaba sentado apenas fue un movimiento ágil para quedar de pie dentro de la piscina, luego dio un par de pasos hasta colocarse directamente frente a ella y extenderle ambas manos.

Lin lo miró sorprendida y asombrada de que hubiera hecho eso, nunca lo esperó. Por un momento consideró cuáles eran sus opciones. Sabía que si se negaba él no se enfadaría, pero en verdad deseaba hacerlo y si era al lado de Sesshoumaru la experiencia sonaba aún mejor. Se tomó un par de segundos para mirar alrededor y cerciorarse de que nadie le prestaba atención, luego, se puso de pie y se sacó el vestido por la cabeza con un movimiento fluido y rápido para no arrepentirse. Cuando estuvo vestida sólo con el traje de baño volvió a sentarse en el borde y tomó las manos fuertes que le ofrecían apoyo, entonces, saltó.

El agua estaba tibia y le llegaba un poco debajo de los hombros, así que no tuvo problemas para mantenerse de pie. La sensación en todo su cuerpo era nueva y le gustó, se sentía más ligera y fresca.

- Espera. –le pidió a Sesshoumaru y soltó sus manos para tomar la liga que sostenía su cabello atado en la nuca y liberarlo, al instante los mechones lisos y castaños cayeron en el agua regándose a su alrededor. - ¿Si me resbalo? –le preguntó al chico volviendo a tomarle ambas manos.

- Puedo sostenerte. No tengas miedo, jamás permitiría que algo te pase. –él no pensó antes de contestar ni anticipó la sonrisa sincera y tímida que ella le regaló, quizás fue porque hasta ese momento estuvo muy ocupado viendo su cabello que como siempre le llamó a besarlo.

- ¿Hacia dónde? –preguntó la chica aún sonriendo.

- Hacia tu derecha. Para el otro lado se vuelve más profundo y no podrás pisar.

Lin asintió y se dejó guiar. Una parte de ella deseaba decirle que no tenía problema con eso, que quería aprender a nadar y que la ayudara pero era muy consciente de que eso requeriría una proximidad impresionante y después de la reacción que tuvo esa mañana al verlo, no deseaba arriesgarse a sentir de nuevo esas cosas que no debía, no por él.

Así se pasaron un rato, juntos y en silencio caminando en el agua. Cuando Lin se sintió más segura soltó las manos de Sesshoumaru pero él jamás se alejó y nunca se adentraron a la parte más profunda. Para ella la experiencia nueva fue refrescante y reconfortante, le gustó cómo se sentía el agua y se olvidó casi por completo de su timidez. Al final fueron Kagome e Inuyasha quienes sin darse cuenta interrumpieron el momento cuando lograron, por fin, encender el fuego y lo festejaron en voz alta.

- Probablemente van a salir todos. –le advirtió él y ella asintió, sabía que tenía razón.

Ambos estaban ya muy cerca de las escaleras que llevaban fuera del agua así que Sesshoumaru se adelantó y luego de salir fue directo a la pila de toallas secas, tomó una y regresó para extenderla y tenerla lista. Lin sonrió y se apresuró a salir, en cuanto sus pies dejaron de tocar el agua la tela le envolvió el cuerpo y al instante se sintió mucho mejor.

- Gracias. –murmuró sonriendo.

- ¿Quieres cambiarte de ropa? –le preguntó y ella asintió, así que tomó otra toalla para sí mismo. – Vamos.

Así le hizo compañía hasta la puerta de la habitación de huéspedes y luego fue para mudarse también él de ropa muy satisfecho porque con cada día que pasaba Lin cambiaba un poco y se liberaba más de su horrible pasado.

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!

Espero que les hayan gustado las cosas nuevas que suceden entre Sesshoumaru y Lin. Algún pensamiento al respecto?

Ya saben que todos sus comentrios son bienvenidos y me alegran el día!

Saludos y bonita semana para todas!