SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 15
Sesshoumaru
Cuando Sesshoumaru despertó de su sueño intranquilo aún era temprano pero decidió que no tenía sentido seguir en la cama. Se levantó y tomó un baño mientras pensaba en cómo hacer las cosas desde ese punto. Lo primero sería disculparse con Lin, pedirle perdón por las palabras hirientes que le dijo el día anterior y sobre todo por haberla traicionado así. Después le pediría de manera amable, no como lo hizo ayer, que estuviera unos días con Kagome mientras él arreglaba algo… ya estaba casi convencido de que la mejor solución era dejarla en ese departamento y mudarse él. Si hacía eso ella estaría más segura porque nadie cuestionaba ya su presencia ahí, y además no parecería que la estaba castigando por los errores que él cometió.
Esta mañana cuando salió de su habitación y encontró silencio total no le extrañó, supuso que Lin estaría en su habitación, avanzó por el pasillo y cuando llegó a la puerta la encontró totalmente abierta.
- Lin. –la llamó pero ella no respondió. – Tengo que disculparme contigo. –insistió para que ella saliera pero no obtuvo nada más que silencio.
Miró hacia la sala y fue a la cocina, luego revisó la oficina y fue en ese momento que se le ocurrió la posibilidad de que ella se hubiera marchado. Volvió con pasos apresurados a la recámara de la joven y se detuvo en el umbral un momento.
- Voy a entrar. –avisó hacia la nada aún sin desear aceptar que le hubiera dañado lo suficiente para hacerla huir.
Cuando se adentró en el cuarto fue que la realidad lo golpeó de frente con fuerza arrolladora. Ella sí se había marchado. Vio sobre la cama el celular y la computadora, todo lo demás estaba en un orden tan perfecto que lo estremeció. Intentó aferrarse a la posibilidad de estar cometiendo un error, de creer que ella quizás sólo salió a caminar pero en una inspección más a fondo notó que no estaban ni su mochila ni un muñeco de peluche que tiempo atrás le regaló cuando la descubrió mirándolo en el aparador de la tienda.
Fue en ese instante que empezó a sentir el peso real de la culpa. Por supuesto que Lin no iba a tolerar sus desplantes y su traición, ella era una mujer fuerte, una criatura con una determinación tal que a los doce años prefirió enfrentarse sola al mundo que soportar el abuso de un hombre ¿qué más pudo esperar? Desde luego que ella no se iba a quedar a su lado, no después de todo lo que le hizo la noche anterior.
Sesshoumaru estaba fuera de sí, muerto de ira contra sí mismo y preocupación por Lin. Así fue y llamó a Izayoi con la vaga esperanza de que quizás Lin hubiera recurrido a ella. Una parte de él sabía que era en vano pero no pudo evitarlo.
- Hola, hijo. –lo saludo la mujer desde el otro lado con un tono ligero, eso fue suficiente para saber que Lin no había ido a buscarla, pero tenía que preguntar de todas formas.
- Madre ¿sabes algo de Lin?
La pregunta tomó desprevenida a Izayoi por muchas razones, la más importante fue el hecho de que él jamás la llamara así, siempre se refería a ella por su nombre… sólo una vez antes la llamó "madre" y eso fue justo después de que la policía encontrara el cuerpo sin vida de Kikyo.
- No. ¿Qué pasó? –murmuró apenas temiendo que otra tragedia se hubiera formado en el horizonte de la vida de su hijo mayor.
- Se fue. –murmuró él con la voz de hielo intentando idear un plan para peinar la ciudad entera y encontrarla.
- ¿Por qué hizo eso? ¿Alguien la estaba buscando? –la mujer iba conduciendo pero al darse cuenta de la gravedad del asunto cambió el rumbo, iría a visitar a su hijo, no podía dejarlo solo en ese momento.
- Es mi culpa. Si sabes algo de ella. Ayúdala, como sea, sólo mantenla segura.
Él terminó la comunicación y de inmediato llamó a la otra persona que tenía una posibilidad de saber algo, aunque ya no sentía la más mínima esperanza de ello.
- ¿Sesshoumaru? –lo cuestionó Kagome del otro lado de la línea, se oía adormilada.
- Kagome, Lin se marchó. Si te busca haz lo que sea para mantenerla contigo, escúchala y guarda el secreto si es necesario, no tienes que contarme nada. –le habló contundente pues conocía muy bien cómo funcionaban las amistades entre mujeres y sólo deseaba que Lin estuviera a salvo, aunque jamás llegara a perdonarlo.
- ¿Se fue? Pero ayer todo estaba bien…
- Sólo haz lo que te pido.
Colgó la llamada y fue directo al ascensor, necesitaba saber a qué horas exactamente se había marchado y el portero podría decírselo, de hecho, se suponía que llevaban un registro exacto de todas las personas que salían y entraban del edificio, inclusive de los residentes.
Cuando llegó a la planta baja y habló con el hombre en turno muy pronto se dio cuenta de que quien estuvo durante la noche jamás se dio cuenta de que Lin había salido, así que luego de amenazar con despedirlos a todos dio la orden de revisar las cámaras de seguridad y declinó la opción que le dieron de involucrar a la policía.
Su siguiente movimiento fue llamar a Jaken y ordenarle que fuera de inmediato, no le explicó la situación pero sólo por el tono gélido de su voz el otro hombre supo que algo tan malo como el mismo apocalipsis se acababa de desatar y también asumió que debería estar relacionado con Lin, quien desde hacía tiempo era demasiado importante para su jefe.
Y fue así como esa mañana se transformó en una de las peores en la vida de Sesshoumaru, sólo comparada con aquella en la que Kikyo también desapareció. Pero él no iba a permitir que la historia se repitiera, no esta vez. Lin se había ido por su propia voluntad y era muy inteligente, así que podría cuidarse sola mientras él volteaba la ciudad de cabeza y la encontraba. Obviamente no podía esperar que lo perdonara pero deseaba como nada más que le permitiera darle algo de seguridad, que dejara por lo menos que se acercaran Izayoi y Kagome para que no estuviera sola.
En ese instante hubiera dado la vida misma nada más por la oportunidad de mantenerla a salvo.
...
Ni siquiera veinticuatro horas antes Lin desapareció y Sesshoumaru sentía como si hubieran pasado siglos. Ya había recibido una visita de Kagome e Izayoi continuaba ahí si dar trazas de marcharse algún día, Jaken se había ido para dar inicio a la búsqueda después de que le ordenara voltear de cabeza la ciudad si era necesario.
De repente, cuando él estaba caminando en círculos, tal cual hizo todo el día, sonó el intercomunicador y el portero en turno le avisó que su padre estaba ahí, por una vez le permitió subir aunque se preparó para una pelea cuando el otro hombre le aconsejara desistir y lo sermoneara con "te lo dije".
Para su gran sorpresa fue exactamente lo opuesto. Su padre ya sabía que Lin se había marchado por voluntad propia y el estado en que se encontraba Sesshoumaru, Izayoi le pidió que lo apoyara o se mantuviera al margen pues cualquier otra cosa sería demasiado.
- ¿Aún no hay noticias? –preguntó Inu no Taisho en cuanto salió del elevador.
- No. –le respondió su esposa.
- ¿Sabes si estuvo en contacto con alguien? –se dirigió a su hijo muy dispuesto a poner a su disposición todos sus conocimientos y recursos.
- Nunca hubo nadie. Revisé su teléfono y computadora. –admitió el hijo, quien había mandado al demonio la culpa de entrometerse con tal de aferrarse a la esperanza de encontrar algo de utilidad en las pertenencias de Lin, todo fue en vano.
- Supongo que ya mandaste gente a los lugares que ella frecuentaba.
- Sólo sé del parque donde sucedió el accidente y sí, hay vigilancia ahí.
- ¿Estás seguro de que no tiene familia? ¿Alguien a quién recurrir?
- Completamente. –respondió Sesshoumaru asombrado por la entera disposición de su padre.
- Voy a hacer algunas llamadas y cobrar favores para que si llega a estar en contacto con la policía o trabajo social, me avisen antes de hacer cualquier otra cosa. –le dijo omitiendo que también pondría un aviso en los hospitales y la morgue de la ciudad, sólo por si acaso y con la esperanza de que nunca lo llamaran de ahí.
- ¿Harías eso? –inquirió cada vez más sorprendido, tanto, que detuvo sus pasos interminables para mirar al otro hombre a los ojos.
- Lo que quieres es encontrarla, cualquier cosa que esté en mis manos, la haré. –juró con toda la seriedad que siempre lo caracterizó y con esperanzas reales de que sus esfuerzos surtieran frutos y no sólo encontraran a Lin, sino que también pudiera recuperar algo de la confianza de su hijo.
- Gracias. –fue la simple respuesta de Sesshoumaru que encerraba muchas más cosas.
Después de eso ambos hombres e Izayoi se quedaron en silencio por largo rato, unas cuantas horas, hasta que el más joven les dijo que podían marcharse, no tenía caso que siguieran ahí, además, quería estar solo para pensar.
Los padres se fueron sabiendo que quizás no deberían hacerlo pero sin tener más opciones, jamás podrían forzar a su hijo a tenerlos ahí si no lo deseaba. Además, sabían muy bien que la soledad era una de las formas que Sesshoumaru usaba para lidiar con sus problemas.
...
Otro día empezaba y Sesshoumaru lo sentía tan vacío como todos los demás desde que Lin se marchó semanas atrás. Siguió su rutina que comenzaba siempre con leer el periódico en busca de cualquier indicio, algo que lo llevara a ella, aunque sabía que era en vano. Después tomaba un baño y se saltaba el desayuno para ir directo a la oficina y revisar su correo electrónico en espera de que la joven le hubiera contestado uno de los muchos emails que le había mandado, igual que diario no tuvo suerte.
Como era lunes, también llamaría a su padre en busca de noticias. Lo hacía una vez por semana sólo por si acaso, aunque Inu no Taisho prometió llamarlo si tenía alguna novedad, de todas formas prefería indagar por sí mismo. Aunque aún le parecía mentira que precisamente él se hubiera ofrecido a ayudarlo.
Cada día se le iba en lo mismo, ya había rechazado otra invitación para dar conferencias porque no quería dejar el departamento. Tenía a Jaken con órdenes precisas pero hasta el momento eso tampoco estaba sirviendo de nada. Obviamente Lin no se había comunicado con Kagome ni con Izayoi. Y por más que pensara no se le ocurría ningún lugar al que la joven pudiera sentirse atada, además de que sabía muy bien que en verdad no tenía a nadie a quién recurrir… ningún tipo de familia, ella misma se lo dijo apenas unos días antes de marcharse.
FLASHBACK
Sesshoumaru tenía tiempo pensando en la posibilidad de que Lin tuviera a alguien buscándola. Él sabía de todos esos casos en los que alguien se roba un niño y lo convence de que sus padres lo abandonaron cuando en realidad el pequeño tiene una familia que jamás deja de intentar encontrarlo.
La parte más egoísta de él deseaba que nadie pudiera llegar y llevársela pero veía tremendamente injusto que el destino pusiera a Lin sola en el mundo a la merced de extraños. Fue por eso que una noche mientras leían en el sillón decidió preguntarle. Él estaba sentado en una orilla y ella recostada con la cabeza en su regazo.
- ¿Sabes qué le sucedió a tus padres? –le soltó de repente, tan sin previo aviso que ella frunció el seño y se sentó de inmediato para verlo a los ojos. – Me he preguntado si no hay la posibilidad de que tengas a alguien allá afuera, tu madre o quien sea. –ella negó y le sonrió un poco, aunque no se veía alegre.
- Ella murió cuando nací. –le susurró la joven.
- ¿Y no tenía familia? ¿Tus abuelos? –inquirió intentando agotar las posibilidades.
- Vivía en la calle como yo, nadie reclamó su cuerpo… tenía quince años. –volvió a hablarle en voz baja aunque no estaba en realidad muy afectada pues para ella la mujer, o adolescente, que la trajo al mundo siempre fue nada más que un nombre en un papel.
- ¿Cómo sabes eso?
- Leí mi expediente. –sonrió un poco recordando a la exaltada trabajadora social que la reprimió por haberlo hecho.
- ¿Y tu padre?
- No tengo. Ella era prostituta y utilizaba drogas, yo nací siendo adicta. –esta vez pareció divertida, siempre le hizo gracia el hecho de que su cuerpo conociera bien los efectos de las sustancias ilegales aunque ella nunca las hubiera probado.
- No lo puedo creer. –murmuró él intentando entender cómo una niña tan maravillosa hubiera podido llegar al mundo en tan terribles condiciones. Sin pensarlo estiró una mano y le acarició el rostro. - ¿Cómo es que nunca te adoptaron? –le preguntó más bien a la vida.
- Me adoptaron. –lo corrigió con suavidad pero esta vez el cambio en su semblante fue intenso, de repente parecía triste y algo nerviosa. Así él supo que a ella en realidad no le importaban demasiado sus padres biológicos, sino otros.
- ¿Y qué pasó?
Para ese momento Sesshoumaru esperaba no estar a punto de escuchar otra historia que le hiciera hervir la sangre. Él sabía que el hombre que abusó de ella lo hizo en un hogar temporal, así que no se trataría de él, pero quizás pudiera ser algo peor.
- Murieron. –murmuró ella con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos, ambos entendieron que no habría más palabras esa noche.
- Me alegra que tú estés bien. –dijo él a cambio con toda la sinceridad y resignación del mundo, probablemente nunca sabría qué fue lo que sucedió exactamente con esa familia adoptiva pero estaba muy agradecido con el destino por haber salvado a Lin.
Lo siguiente que hicieron fue sólo volver a leer en la posición que tuvieron antes aunque ninguno pudo concentrarse ya mucho pues tenían demasiadas ideas en la cabeza.
Fin del FLASHBACK
...
Izayoi llegó al departamento de su hijo mayor una mañana, lo había llamado antes varias veces pero como nunca respondió decidió ir a verlo. Desde que Lin se marchó él había vuelto a seguir los mismos patrones que tuvo luego de la muerte de Kikyo, estaba solo todo el tiempo, no hablaba con nadie a menos de que se viera forzado a hacerlo y ya no pintaba en lo absoluto.
Ella estaba cada día más preocupada porque para ese momento se había convencido ya de que Lin jamás regresaría y de que Sesshoumaru nunca podría dejarla ir, tal como sucedió con Kikyo. Mil veces se preguntó por qué le sucedía esto a su hijo, cómo era posible que perdiera así a las dos personas que eligió para estar a su lado aunque fuera de maneras muy diferentes.
- Ni siquiera llamaste esta vez. –la voz fría de Sesshoumaru la sobresaltó un poco, él estaba sentado en la sala con una taza de café en las manos
- No te molestas en contestarme cuando lo hago, no vi la necesidad de avisarte que venía para acá. –le dijo ella sentándose a su lado.
- ¿Por qué viniste?
- ¡Porque estoy preocupada por ti! –le alzó un poco la voz como cuando era niño y volvía a casa tarde y con claras señas de haber estado en una pelea.
- No voy a tener esta discusión contigo. –le avisó sin romper su eterna frialdad que en esta ocasión no era nada más que vacío.
- Por supuesto que sí. No te das cuenta pero te estás haciendo daño con todo esto, hijo, ella se marchó… Lin lo decidió así y…
- No sigas. –la interrumpió con la orden contundente y poniéndose de pie. – Ya sé que ella puede cuidarse sola y que se marchó porque así lo quiso pero es por mi culpa que está en las calles de nuevo. No necesito que vengas a intentar hacerme sentir mejor. –fue directo a la cocina y vertió en la coladera el resto de la bebida para después dejar la taza por ahí.
- No es tu culpa. –le dijo su madre que lo estaba siguiendo muy dispuesta a no darse por vencida nada más así.
- No lo sabes.
- Cuéntame. –imploró acercándose para tomarle ambas manos y verlo a los ojos, orando porque le diera alguna explicación y poder encontrar ahí la manera de redimirlo.
- No. –fue su respuesta absoluta.
Se soltó del agarre y siguió caminando hacia la ventana. Si fuera sólo por él, podría admitir su culpa y enfrentar las consecuencias, decirle a su madre que era un monstruo. Pero no podría decirle cómo pasaron las cosas y omitir el que fue Lin quien se acercó a él… y eso no quería contárselo porque sería la última traición que lo podría hacer a la chica que vivió con él.
- ¿Y si nunca la encuentran? Tal vez se marchó para siempre. Tú mejor que nadie sabes lo inteligente que es, pudo huir de todo el sistema durante años, puede ocultarse de nosotros también. –Izayoi estaba al borde del llanto, desesperada como pocas veces antes lo estuvo en su vida.
- Eso es lo que está haciendo. Se esconde en un rincón donde yo jamás la encuentre, pero de todas formas lo voy a hacer. Ella es sólo una niña y…
- ¡No es una niña! –le gritó su madre esta vez dejando que las lágrimas se desbordaran. – No importa su edad, ella no es una niña. Ha vivido más cosas que cualquiera de nosotros, conoce la ciudad y cómo se mueve el mundo. Ella está bien y sin importar qué haya pasado para que te sientas tan culpable, estoy muy segura de que Lin no desea que te encierres aquí el resto de tu vida.
- La próxima vez que vengas, asegúrate de avisarme antes. –fue la única respuesta que obtuvo de Sesshoumaru antes de que simplemente se adentrara en el pasillo y se encerrara en su estudio.
Izayoi se quedó ahí de pie unos segundos procesando lo que acababa de suceder y no podía creerlo. Ella nunca le habló así, él jamás la corrió de esa manera. Un suspiro involuntario se escapó de lo más profundo de su ser y simplemente abandonó el lugar muy convencida ya de que si se quedaba no haría más que empeorar las cosas.
Sesshoumaru puso el seguro en la puerta y sin pensarlo se sentó frente a un lienzo en blanco y comenzó a ponerle colores. Era la primera vez que intentaba hacerlo desde que Lin se fue. No era como que fuera a poder pintar algo decente, alguna pieza como las que solía crear… pero la visita de Izayoi lo había tirado del borde de un abismo y no tenía idea de cómo dejar fluir las cosas más que pintando… porque si las contenía un segundo más, iba a perder la cordura.
...
Sesshoumaru estaba de pie contemplando la pintura que apenas había terminado de secarse, Jaken llegaría en cualquier momento para empacarla y desaparecerla. Podía venderla o tirarla a la basura, no era importante, él sólo deseaba no verla nunca más. Esa obra la había comenzado el día en que Izayoi lo visitó sin avisarle antes y después de eso le fue dando forma poco a poco hasta tornarla en la imagen más terrorífica que hubiera visto jamás.
Quizás para otros ojos no fuera lo mismo, para alguien que no supiera su profundo significado bien podría representar nada más que una noche oscura en un claro en el bosque pero a él cada trazo lo hacía sentirse amenazado, todos los colores eran un recordatorio permanente de que Lin se había marchado por su culpa.
Hasta ese momento, solo y en silencio, fue que se dio cuenta de que aunque siguiera buscándola por siempre, ya no tenía esperanza alguna de encontrarla. En realidad, nunca la tuvo. Desde esa primera mañana en la que despertó en el departamento vacío fue muy consciente de que mientras ella no lo deseara, jamás volvería a verla.
Pero no podía aceptarlo, eso estaba más allá de toda consideración. Podría terminar con todos sus recursos y renunciar por siempre a lo que amaba hacer, nunca se daría por vencido. Porque ella valía cada minuto que le quedara de vida.
De repente ya no pudo pasar un momento más en ese departamento, así con el impulso de todas las emociones que lo consumían tomó las llaves del auto y salió con una dirección fija en mente. No tenía sentido ir ahí pero era como si en ese instante fuera el único lugar correcto para estar. Condujo de prisa y pocos minutos después se detuvo en las escaleras del templo Higurashi, bajó del vehículo y subió rápido esperando no toparse con ninguno de los habitantes, sólo quería estar a solas con Kikyo.
Cuando alcanzó el pequeño altar en honor de la mujer que amó simplemente se sentó en el suelo frente a la lápida que él mismo había diseñado. En el exterior el viento soplaba suave y la energía pacífica del lugar obró milagros en él, siempre fue así.
- No sé qué hago aquí. –le confesó a la nada y se llevó ambas manos al cuello para sacarse la cadena que tenía puesta. Era muy fina, apenas visible, y de ella pendía el anillo de compromiso que perteneció a Kikyo.
Ella lo llevaba puesto el día en que desapareció y también cuando encontraron su cuerpo sin vida, ese fue el primer indicio de que quien la hubiera matado no lo hizo por dinero. La policía lo conservó un tiempo como evidencia pero Sesshoumaru se las arregló para que se lo devolvieran. Mucho tiempo después de eso lo llevó siempre colgando en el pecho para sentir que por lo menos Kikyo había sido real y no sólo un sueño.
- Me pregunto si estás mirando este desastre desde un mejor lugar. –murmuró esperando que por lo menos el espíritu de la joven pudiera escucharlo. – Ni siquiera sé qué decirte… todas las cosas terribles que hice. –suspiró mientras jugaba con el anillo entre sus dedos, solía hacerlo mucho cuando perdió a Kikyo y había vuelto a adquirir el hábito desde que Lin se marchó. – Estarías decepcionada de mí. Yo lo estoy.
Suspiró y pensó por un momento no en sólo lo que hizo mal con Lin, sino también en lo que eso significaba para su relación con el fantasma de la mujer a la que amó, a la que hasta hace poco estuvo seguro de seguir amando. Desde que se quedó solo la primera vez se convenció de que sería así por siempre, de que nunca volvería a sentir amor por otra mujer pero ahora que todo lo de Lin sucedió… ni siquiera sabía si contaba como una traición. No podía evitar pensar que sí.
- ¿Me odias? –cuestionó al fantasma con el que hablaba y no sintió ninguna respuesta. – Deberías hacerlo, se supone que tú y yo éramos para siempre… el que te hayas adelantado no significa que pueda sentir esto por alguien más…
FLASHBACK
Era de noche en la ciudad y Sesshoumaru estaba sentado en la mesa de un restaurante con Lin frente a él. Había decidido días atrás que podría impulsarla un poco yendo juntos a diferentes lugares para que pudiera desenvolverse con los extraños sin tener miedo. Él era muy consciente de que Lin era capaz de interactuar lo suficiente para sobrevivir sola pero no le parecía sano, no deseaba que pensara que debía cuidarse la espalda todo el tiempo.
Guiado por eso fue que comenzó a invitarla a hacer pequeñas excursiones, esta noche era una cena simple, obviamente él había ordenado por ambos y la dejaba mantenerse en silencio sin hacer presión… porque disfrutaba de manera casi maliciosa saber que sus palabras eran sólo para él.
La primera parte de la cena transcurrió en calma pero en algún punto notó a un chico sentado en la mesa más cercana. Debería tener más o menos la edad de Lin y mientras ignoraba a su familia no le quitaba los ojos de encima a la chica. Al principio quiso no prestarle atención pero conforme los minutos pasaron le resultó más y más molesto.
Quiso creer que era un simple instinto protector, como si fuera su hermana pequeña, pero no podía engañarse a sí mismo de tal forma… sólo tenía celos.
Sorpresivamente le enfureció que otro hombre la mirara, aunque fuera sólo un adolescente y probablemente alguien así fuera la pareja ideal para Lin en caso de que ella lo deseara. También deseó pensar que era ese su problema, el saber que la chica no estaba preparada para acercarse a un hombre de esa manera… pero no, eran sus estúpidos celos y nada más.
"Qué pasa?" –le pasó ella una nota cuando su tensión fue demasiado evidente. Sesshoumaru meditó unos segundos, no quería decirle la verdad pero Lin era demasiado inteligente para creerle una mentira.
- Tienes un admirador en la mesa de al lado. –las palabras fueron fluidas y ella se sorprendió demasiado, quiso voltear de inmediato para ver al desconocido, pero no se atrevió. – Es sólo un adolescente y jamás permitiría que se te acercara.
Sus palabras fueron totalmente ciertas, tanto, que supo que estaba mal y se preguntó cómo le haría para manejar sus estúpidos celos el día en que Lin mostrara interés por algún chico.
"Lo sé." –escribió ella en la misma nota. La inquietaba un poco saber que había llamado la atención de alguien pero el hecho de estar con Sesshoumaru la hacía sentirse segura. Nada malo podía pasar si él la protegía.
Luego de eso siguieron cenando en silencio. Ella no pensó más en el asunto y Sesshoumaru trató de concentrarse más en controlar todas las emociones que lo llevaban a esos celos. Porque sabía que estaba mal… no sólo sentía por Lin cosas imposibles, sino que además… estaba traicionando la memoria de la mujer a la que juró amar por siempre.
FIN DEL FLASHBACK
- Quise venir a verte aquella noche para pedirte perdón por todo y buscar la manera de detenerme… -susurró de nuevo mientras se colocaba la cadena en el cuello otra vez. – Lamento no haberlo hecho. –suspiró y se puso de pie dispuesto a marcharse sin haber encontrado una solución mágica a la situación.
Dio media vuelta y luego de dedicarle una última mirada y pensamiento a la tumba, emprendió camino de regreso al auto. Aunque todavía no tuviera nada de ganas de volver al departamento. Quizás debería tomarse unas horas para andar por ahí…
- ¿Sesshoumaru? –la voz juvenil de Kagome se escuchó desde algo lejos junto con sus pasos apresurados.
- Perfecto. –murmuró en forma sarcástica sin detenerse. La chica le dio alcance pronto y acompasó su velocidad a la de él.
- Sueles venir por las noches nada más. –comentó Kagome saltándose los saludos innecesarios que él no deseaba, aunque estaba muy segura de que tampoco le apetecía una charla casual. - ¿Vas a viajar? ¿Viniste a despedirte? Hace mucho que no vas a una exposición. –le sugirió introduciendo el tema que ella en verdad deseaba tocar.
- ¿Y desde cuándo es eso tu problema? –contestó él comenzando a bajar las escaleras, todavía no la había mirado.
- Desde que le prometí a Kikyo que iba a cuidar de ti. –respondió ella como lo más natural del mundo y él no se inmutó porque desde muchos años atrás supo de esa promesa que la joven había hecho al espíritu de su hermana.
- Ni siquiera intentes meterte, Izayoi no lo consiguió, tú no tienes esperanzas.
- Algo supe de eso. ¿La has llamado? Sabes que está muy triste ¿verdad? Está preocupada a muerte por ti, porque estás haciendo lo mismo que hiciste después de que murió Kikyo.
- Sólo te voy a dar una advertencia. –habló muy claro con su voz de hielo y deteniéndose para mirarla a los ojos. – No traspases los límites, Kagome. Entiende que lo que haga con mi vida es sólo mi problema, sin importar las promesas que hayas hecho.
En cuanto terminó de hablar siguió su camino dejando detrás de sí a la chica totalmente paralizada. Kagome conocía lo suficiente a Sesshoumaru para estar acostumbrada a sus reacciones, pero esta vez le pareció que rozaba un nuevo nivel… tal como se lo dijo Izayoi días atrás.
- ¡Pues las estás decepcionando a las dos! –le gritó Kagome en cuanto fue capaz de reaccionar y luego dio media vuelta para regresar corriendo a su casa, enfurecida como nunca antes con el hombre de los ojos dorados.
Él se quedó de hielo en el instante en que la escuchó. Ni siquiera fue capaz de continuar con su camino durante unos segundos. Sabía que Kagome tenía toda la razón del mundo… pero ella era la que no entendía las dimensiones de sus propias palabras, la manera en que él ya había decepcionado a Kikyo y a Lin.
- Lo sé. –murmuró entes de retomar sus pasos uno a uno de camino al auto pero sin sentir que lo llevaran a ningún lado. Se subió al vehículo y encendió el motor, en ese momento sonó su teléfono y respondió sabiendo que era Jaken. – ¿Ya te deshiciste de la pintura? –lo cuestionó deseando que la respuesta fuera afirmativa para nunca más tener que enfrentarse a ese cuadro.
- No, señor… -contestó el otro algo inseguro.
- Hace horas que te dije que fueras por ella. –su voz apenas y mostraba inflexión pero sentía que bien podría desquitar toda su furia con Jaken en ese preciso instante.
- Señor Sesshoumaru… yo… lo siento… voy a hacerlo… pero…
- Debiste haberlo hecho ya. Tienes diez minutos antes de que regrese al departamento, si veo ahí el cuadro, estás en graves problemas. –le advirtió empezando a avanzar aún a baja velocidad por la calle.
- No señor. Es que algo surgió…
- No me importa.
- Señor Sesshoumaru, sé dónde estuvo la señorita Lin esta misma tarde. –las palabras apresuradas de Jaken lo golpearon como una avalancha de concreto helado y por un segundo mientras su corazón se disparaba, tuvo esperanza.
CoNTiNuaRá...
Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!
Estoy estremadamente feliz por todos sus comentarios e respecto al cap anterior. Espero que este cap también haya sido de su agrado. La próxima semana veremos qué ha sucedido con ella durante el mismo tiempo ¿cómo se las estrá arreglando?
Y como siempre si tienen un segundo les pido un comentario para ver qué tal les pareció.
Bonita semana! XD
