SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 17

Búsqueda

Sesshoumaru iba manejando impaciente por encima del límite de velocidad. Acababa de terminar la llamada con Jaken, quien le informó que esa misma tarde un rato antes Lin había abierto, por fin, los correos electrónicos con software escondido que le mandó y habían logrado dar con su paradero, o por lo menos con el de la conexión a internet.

Ese virus que se adjuntaba automáticamente en cada email fue una de las medidas que tomó desde el principio para localizarla pero durante todo ese tiempo nunca obtuvo nada, siempre se preguntó si Lin simplemente habría decidido eliminar los correos sin abrirlos o no sabía que intentó contactarla así.

Por lo menos ahora tenía algo de esperanza, sabía que ella estaba bien y seguía en la ciudad. Jaken ya iba de camino también hacia lo que le informó era una biblioteca pública en los suburbios, pero tenía órdenes muy claras de buscarla y no acercarse en caso de encontrarla, sólo debería mantenerla vigilada. Sesshoumaru no deseaba que el hombre la asustara y huyera de nuevo, tenía que ser él mismo quien hablara con ella, aunque más allá de disculparse y explicarle todo, no sabía qué otra cosa hacer.

Él la deseaba a su lado, quería mover el mundo para convencerla de que volviera, de que le permitiera darle todo lo que se merecía… pero era muy consciente de que ella no iba a aceptar eso. Así que sus planes se limitaban a lograr que lo escuchara.

Un rato después llegó a una explanada llena de árboles que rodeaba el edificio público, se bajó del auto justo a tiempo para ver a Jaken salir por las puertas y fue a reunirse con él, sabiendo por su simple expresión que Lin ya no estaba ahí.

- El lugar está casi vacío, sólo están la bibliotecaria y un chico con un grupo de ancianos. –le informó su empleado.

- Busca en los alrededores. –le ordenó y emprendió camino hacia el interior de la biblioteca, mientras caminaba sacó su celular y puso en la pantalla una foto que había tomado de Lin e Izayoi durante la carne asada que tuvieron hace meses.

Cuando entró al edificio vio de inmediato las computadoras y sintió un peso enorme que se le clavaba en el pecho con la sola idea de imaginar que un rato antes Lin había estado sentada ahí mismo. Lo siguiente fue localizar a la bibliotecaria, quien acomodaba unos libros en un estante mientras a su lado pasaban varios ancianos caminando despacio. Se acercó a ella lentamente, intentando no asustarla… por una vez le funcionaría mejor no parecer amenazador.

- ¿En qué puedo ayudarlo? –preguntó la mujer en cuando lo tuvo cerca.

- Estoy buscando a esta niña. –le extendió el teléfono y ella miró la fotografía, por un instante ínfimo sonrió pero luego frunció el seño.

- ¿Por qué? –inquirió cautelosa.

- Es familia mía. –respondió con la mayor naturalidad.

- No la conozco. –replicó la mujer devolviéndole el teléfono, luego, dio un rápido vistazo alrededor y cuando sus ojos se toparon en un chico adolescente fue sin dudarlo y con pasos apresurados para encontrarlo.

Sesshoumaru se quedó observándola, muy convencido de que acababa de mentirle y sabía muy bien de quién le estaba hablando. En cuanto la mujer se topó con el adolescente le susurró algo y él miró en su dirección un segundo antes de volver a concentrarse en la conversación. Lo vio fruncir el seño y luego recibir un papel que ella le entregó. A Sesshoumaru todos sus instintos le gritaron que ese chico también conocía a Lin y no estaba dispuesto a dejarlo marchar nada más así.

..

Kohaku terminó de leer a los ancianos y salió del salón con calma, esperaba pasar un rato con Lin en internet antes de volver a casa y preparar la cena para Sango, quien ese día se quedó a hacer algunas horas extras en su trabajo y llegaría cansada.

En cuanto salió del salón vio a la bibliotecaria hablando con un hombre de facciones frías y ojos dorados que nunca había visto antes, luego notó cómo ella estaba contrariada y después de mirar en su dirección le dio algo al extraño y fue casi corriendo para encontrarlo.

- Ese hombre está buscando a Lin. –le susurró la mujer y él no pudo evitar mirarlo un segundo. – Tiene una fotografía de ella junto con otra mujer, dice que es su familia. –le habló de prisa.

- ¿Le dijiste dónde está?

- Ella se marchó hace rato. Le dije que no la conozco. –hizo un pausa y le entregó un pedazo de papel. – Te dejó esto. Ten cuidado con ese hombre, no me da buena espina. –la mujer se alejó después para ir al salón en la parte de atrás, Kohaku desdobló la nota y se desconcertó al leerla ¿era que Lin sabía que irían a buscarla?

"Surgió algo que hacer. Te veo en casa para preparar la cena. Lin"

Sin dudarlo guardó el trozo de papel en su bolsillo y salió de la biblioteca. Por un momento supuso que el extraño se había marchado ya pero casi en cuanto puso un pie fuera se lo topó de frente. Estando así a poca distancia se dio cuenta de lo alto que era y de cómo sus facciones no se parecían en nada a las de su amiga, además, él siempre le creyó cuando aseguró no tener familia.

- ¿La conoces? –inquirió Sesshoumaru mostrándole la fotografía en el teléfono.

- No. –contestó en automático y sin siquiera voltear a ver la imagen, para su interlocutor esa fue toda la confirmación que necesitaba.

- Eres pésimo mintiendo. Niño, necesito encontrarla.

- No es mi problema. –intentó rodearlo para alejarse y llegar con Lin lo antes posible, pero Sesshoumaru siguió sus movimientos y se le plantó enfrente.

- Sólo quiero hablar con ella ¿dónde puedo encontrarla? –la voz de hielo de Sesshoumaru era tan fuerte y llena de determinación que Kohaku supo tendría problemas para librarse de él.

- No sé de qué me hablas. –negó tratando por segunda vez de marcharse, pero otra vez falló.

- Puedo darte lo que sea a cambio de una respuesta. –le ofreció intentando negociar, pero aún se veía como si estuviera a punto de agredir a Kohaku.

- Estás loco. –replicó el adolescente dando un paso hacia atrás e ideando un plan de escape, simplemente correría, confiaba en su velocidad para perder al otro hombre y no guiarlo hacia Lin. – Déjala en paz. –le ordenó y dio media vuelta antes de marcharse.

Simplemente avanzó tan rápido como pudo aprovechando su juventud y buena condición física. Supuso que el extraño intentaría seguirlo pero cuando tuvo que cruzar la primera calle se dio cuenta de que no fue así, lo que nunca imaginó fue que Sesshoumaru tenía otros ojos listos para vigilarlo y que no sería tan fácil escapar.

...

Lin POV

Le dejé una nota a Kohaku con la bibliotecaria y salí del edificio con las hojas impresas abrazadas al pecho, sentía las lágrimas amenazando con aparecer a cada instante y el corto camino a casa se me hizo eterno, no podía esperar para ver qué quiso decirme Sesshoumaru todo ese tiempo ¿es que en verdad me habría extrañado? ¿Estaría preocupado por mí?

Entré a la casa y fui directa a la cama que compartía con Sango, entonces suspiré tratando de quitarme el nudo de la garganta y dejé los papeles enfrente de mí. Ese era el momento de saber la verdad y dejar de preguntarme millones de cosas. No estaba preparada, pero de todas formas tomé la primera hoja y comencé.

Como era de esperarse derramé lágrimas sobre el papel desde las primeras líneas y tuve que quitármelas de los ojos para seguir leyendo. Ya no estaba segura de haber conservado el orden de los correos electrónicos, pero no era importante… sólo quería saber…


¿Dónde estás? No tenías que marcharte. Fue mi error. Todo lo que hice fueron mis errores. Sé que te traicioné de la peor forma posible y que no merezco que me perdones, pero no hagas esto, no te marches así. Este es tu hogar.

Por la mañana desperté para decirte que era yo quien se marchaba para mantenerte a salvo de mí mismo y todo lo que he sentido por ti. No tienes que temerme, nunca quise lastimarte y nunca lo haría de nuevo.

Sólo regresa o llama a alguien, Izayoi y Kagome pueden mantenerte segura, si no quieres verme nunca más no tienes que hacerlo… sólo necesito saber que estás bien.


Hace veinticuatro horas que te marchaste y daría lo que fuera por sólo una palabra tuya. Dime que estás bien, es todo lo que me importa. Si no puedes perdonarme lo entiendo, sé que no lo merezco, ni siquiera me atrevería a pedírtelo… pero no soporto imaginarme que estás sola…


No importa qué haga para buscarte, parece que desapareciste para siempre. Temo que eso sea lo que deseas, que jamás me dejes hablar contigo otra vez y tenga que vivir por siempre preguntándome si estás bien.


Sé que soy la última persona en el mundo a la que le pedirías algo si lo necesitas pero aún así quiero que sepas que todo lo que tengo… cada cosa material y cada pensamiento te pertenecen.


A veces me pregunto cuánto tiempo más va a pasar antes de que enloquezca por completo. Te extraño.


No importa cuánto mueva el mundo, parece que no estás en él. No importa qué tanto piense en ti, sé que es un crimen hacerlo después de todo lo que te herí. No importa cuánto me arrepienta porque no puedo decírtelo. No importa… ya nada importa.


Hoy vino Izayoi y creo que por fin se rindió. Ella es otra persona a la que estoy hiriendo como a ti.

Desde que te marchaste las cosas han ido siempre peor, cada mañana me pregunto dónde estás, si te falta algo, si te herí demasiado… sé que en el momento en que te fuiste perdí todo lo que le daba sentido a cada día.

Ya no tengo idea de qué más hacer… siempre has sido la mujer más inteligente que haya conocido, entiendo que te fuiste porque estás mejor sin mí, pero yo no soy tan fuerte como tú… eso ya me quedó muy claro y mientras más transcurre el tiempo más me convenzo de que nada tiene sentido.


Hoy llueve… ¿dónde estás?


Si pudiera cambiar una sola cosa en mi vida, eso serías tú. Entregaría todo por sólo tener la oportunidad de regresar el tiempo y no ser un completo imbécil… jamás haber traicionado tu confianza y orillarte a pensar que este ya no es tu hogar.

Porque lo es… es más tuyo que mío… aquí es donde siento tu presencia perenne y escucho los fantasmas de tu voz. También es entre estas paredes que las pesadillas no me dan tregua y me muestran cada noche la clase de demonio que soy… el monstruo terrible en el que me transformé sin darme cuenta hasta que fue demasiado tarde ya.


Sólo una palabra, Lin, una sola palabra…


No conté el número de mensajes, tampoco fui capaz de acomodarlos otra vez por fechas… pero entendí todo. Comprendí que todas esas semanas él se había sentido como yo… inclusive peor. Vi reflejadas en sus palabras todas las emociones que cruzaron su vida y supe lo importante que era para Sesshoumaru. No pensaba en mí como una niña que vivió con él… no me había dejado convertirme en nada más que un recuerdo, él siguió buscándome sin descansar y sin poder encontrarme.

Al final junté de nuevo todas las hojas y las guardé en un cajón fijándome en las marcas de lágrimas que les había hecho. Después de leer todo aquello no quería nada más que ir y arrojarme a sus brazos, susurrarle que todo estaba bien y pedirle perdón por todo ese lío que armé.

Sabía que no haría eso, que en realidad existía la posibilidad de que no tuviera el valor necesario para ir y enfrentarlo… para plantarme frente a él y explicarle que no era el único culpable, yo también me equivoqué y no pensé en las consecuencias de mis acciones.

Suspiré limpiándome el rostro por milésima vez y luego caminé despacio hacia la cocina para empezar a preparar la cena y distraerme en algo pero el teléfono sonó y me detuvo. Tomé una bocanada de aire tratando de relajarme un poco para lograr hablar con quien quiera que fuera.

- Hola. –susurré con trabajos y en un volumen tan bajo que me extrañó que la otra persona pudiera oírme.

- Lin, qué bueno que te encuentro. Necesito un gran favor… -me dijo la mujer para la que trabajaba, se escuchaba preocupada y no me dio espacio para responderle antes de seguir con su discurso. – Mi padre tuvo una crisis, está en el hospital y mi ex esposo no quiere venir por los niños… ¿puedes venir? Sólo por esta noche, por favor… te pagaré bien, en verdad es una emergencia.

- No creo que pueda. –repliqué apenas, sin poder imaginarme fingiendo una sonrisa para los niños.

- Por favor, en verdad… mi papá está muy mal, Lin… la cena está lista… no sería mucho trabajo…

Ella hizo una pausa y me detuve a considerar su oferta de verdad ¿sería buena idea? En realidad el dinero extra nunca estaba de más, me sintiera bien o no… pero… ¿cómo enfrentar a los niños? Suspiré de manera involuntaria y miré hacia la mesa del comedor, traté de visualizarme ahí, en casa como todos los días… y al hacer eso tomé la decisión.

- Estoy ahí en media hora. –prometí y colgué.

Probablemente me costara pretender tranquilidad para cuidar a unos pequeños… pero el aparentar que todo estaba bien frente a Kohaku y Sango sería imposible. Y no deseaba contarles nada… nunca podría porque aún estaba muy avergonzada de mí misma.

Fui casi corriendo a la habitación y tomé las cosas que necesitaría para pasar la noche fuera, luego dejé una nota en la mesa del comedor y me marché con la cabeza y el corazón más enredados que nunca.

Fin Lin POV

...

Kohaku estaba sentado en el sillón con el teléfono pegado a la oreja. En cuanto llegó a casa vio la nota de Lin explicándole que se quedaría a cuidar a los niños de su jefa esa noche. Por un momento temió que fuera una mentira y se hubiera marchado para huir del hombre que la buscaba por eso llamó a la casa en la que trabajaba su amiga y sintió un enorme alivio cuando el niño que respondió el teléfono le dijo que sí estaba ahí.

- Hola. –susurró su amiga, se oía cansada y triste.

- Lin. ¿Estás bien? ¿Qué pasó? –la cuestiono intentando averiguar qué tanto sabía ella ya.

- Estoy bien. El abuelo de los niños está en el hospital y vine a cuidarlos. –le repitió la explicación que dejó en la nota.

- ¿Sólo es eso? ¿Nadie te siguió?

- ¿Qué? No ¿qué pasa? –el tono de desconcierto de la chica fue suficiente para que Kohaku entendiera que aún no estaba enterada de nada y él sería el portador de las noticias.

- Hay un hombre buscándote. Fue a la biblioteca, tiene una fotografía tuya. –hizo una pausa esperando que Lin reaccionara, pero sólo hubo silencio del otro lado de la línea. - ¿Sabes quién es? –se detuvo de nuevo pero ella no respondió.- ¿Lin? ¿Sigues ahí?

- ¿Cómo es? –susurró ella en un tono algo estrangulado y apenas audible, su amigo no sabía que había más de un hombre al que ella siempre temió.

- Alto, ojos dorados… no sé. Tiene una fotografía tuya en su teléfono, pero no la miré. – Kohaku escuchó a su amiga suspirar como si estuviera aliviada.

- ¿Qué te dijo?

- Que quiere hablar contigo. Era demasiado insistente, pero me fui sin que me siguiera. ¿Es peligroso? ¿Tengo que llamar a la policía?

- No. –se apresuró ella a responder, lo último que deseaba era a las autoridades involucradas en todo aquello, especialmente si era Sesshoumaru quien la buscaba, entonces sabía que no corría peligro. – Sé quién es. No te preocupes…

- Pues sí estoy preocupado ¿quién es y por qué te busca como si fuera un detective? –la presionó intentando comprender todo aquello que no le gustaba nada.

- Él… era… él fue como mi familia. –le explicó lo mejor que pudo sin desear entrar en detalles.

- ¿Era? ¿Cómo es eso posible, Lin? La familia no es desechable.

- Es complicado. –suspiró de nuevo y por unos instantes ninguno de los dos supo qué decir. –Gracias por avisarme.

- De nada. Pero sigo sin entender ¿quieres verlo o no? Porque parecía muy determinado a hablar contigo. La señora de la biblioteca le dijo que no te conocía, pero si le pregunta a alguien más, quizás le digan dónde encontrarte.

- Lo sé… pero… aún no he decidido nada. –contestó con toda la sinceridad del mundo, todavía estaba hecha un lío.

- ¿Quieres que vaya a quedarme contigo esta noche?

- Gracias, pero no. Estoy bien y hay tres niños que atender.

- Prométeme algo. –le ordenó de repente sonando autoritario y mucho mayor de lo que en realidad era. - Nada de esto me suena bien, quiero que me prometas que te voy ver mañana. Tengo la impresión de que bien puedes huir y no quiero eso. Ahora Sango y yo somos tu familia.

Lin se quedó unos segundos en silencio tratando de encontrar la amanera de hablar, Kohaku con sus palabras acababa de remover todas las emociones en ella, como si necesitara más intensidad en esos momentos.

- No voy a huir. Somos familia. –consiguió susurrar entre lágrimas al final y sintiendo todo el peso de la promesa que acababa de hacer. Esta vez debería quedarse y enfrentar todas las consecuencias… aunque no estaría sola.

- Te creo. –respiró aliviado. – Si necesitas algo durante la noche me llamas ¿de acuerdo?

- Sí… ¿puedes explicarle a Sango?

- ¿Quieres que le diga todo?

- Si. No quiero secretos.

- Esa es mi chica. –se rió ya más relajado. – Buenas noches.

- Descansa. –dijo y terminó la llamada con Kohaku.

Lin dejó el teléfono en cualquier lado sin prestarle ya atención, después fue a servirles la cena a los tres niños y respondió a todos sus comentarios aunque en realidad no les prestaba atención, su mente estaba fija en todo lo que sucedió ese día.

Nada podía ser una coincidencia, pensó que Sesshoumaru seguramente había puesto algo en los correos electrónicos para rastrearla. No era posible que después de tanto tiempo sólo apareciera en la biblioteca un rato después de que ella abriera los mensajes. Y no sabía si eso la alegraba o no.

Le parecía algo… extremo, pero también entendía que era un reflejo de su deseo de encontrarla… el cuál ahora entendía a la perfección. Pero aunque una gran parte de ella deseara nada más que ir a buscarlo, también sabía que no podía nada más aparecer en el departamento y que ambos olvidaran todo lo que sucedió.

Suspiró por milésima vez y se sentó a la mesa con los niños aunque no tenía hambre… ni idea de qué le esperaba el día de mañana y al siguiente de ese… el cual era su cumpleaños dieciocho.

...

Sesshoumaru POV

Estaba caminando de un lado a otro en mi departamento, eran las cuatro de la mañana y las cosas no iban exactamente como las planee, aún no tenía nada concreto sobre Lin.

Supe que la bibliotecaria y el adolescente me mintieron, ya había ordenado a Jaken que pusiera gente a vigilar la explanada y la biblioteca, así como al muchacho y su casa. Lo seguirían como sombras, además de que les tomaría sólo unas horas más intervenir teléfonos y cualquier otra cosa que tuviera que profanar… lo que fuera con tal de encontrarla.

Además, como un elemento base de la investigación parte del personal estuvo preguntando en los alrededores y obtuvo tantas respuestas que me dieron un panorama demasiado amplio y distorsionado.

Varias personas aseguraron haberla visto antes pero nadie sabía su nombre, unos la señalaron como la hermana de Kohaku, el niño de la biblioteca, otros pensaban que era su novia, muchos creían que vivían juntos. Una persona inclusive dijo que la había notado subir de peso y que quizás estuviera embarazada como tantas adolescentes.

De inmediato descarté muchas de las ideas… pero eso de que vivía con el adolescente me contrariaba porque obviamente no era su hermano. Quizás ella en verdad había encontrado a un chico de su edad y se había enamorado… porque sabía que nunca se vendería a sí misma a cambio de un techo o cariño, si Lin de verdad vivía con él… eso significaba que existía algo entre ellos. Esa idea me revolvió el estómago una y otra vez.

Y a pesar de lo mal que me sentía de imaginarla con otro hombre, también pude ver el lado positivo, si Lin estaba viviendo con el chico… significaba que no pasaba las noches sola en la calle y seguramente tenía todo lo básico.

Cuando el sol despuntaba en el horizonte decidí revisar mi correo electrónico, ya lo había hecho varias veces pero no podía detenerme, por muy cansado que estuviera necesitaba sentir como si me moviera para encontrarla. Cuando entré me topé otra vez con la bandeja de entrada vacía.

Obviamente Lin ya había abierto, si no es que leído, los interminables mensajes que le mandé… ojalá hubiera contestado algo. En este momento cualquier palabra suya me hubiera dado esperanza, aunque fuera una despedida. El silencio era lo peor de todo.

Tomé el teléfono y le llamé a Jaken en espera de que él tuviera alguna novedad por pequeña que resultara, cualquier indicio de que no me había equivocado otra vez y había orillado a Lin a abandonar otro hogar para evitarme.

- Señor Sesshoumaru… -contestó apresurado del otro lado.

- ¿Qué hs encontrado?

- Ya tenemos acceso a la línea telefónica donde vive el adolescente. Encontramos su nombre y el de su hermana, él es menor de edad y ella es su guardiana legal. Hasta ahora todos sus antecedentes están limpios.

- ¿Ya confirmaste si Lin vive ahí?

- Aún no. Los agentes van a preguntar a sus vecinos en un rato más pero la señorita no ha estado ahí en lo absoluto.

- Revisa las cuentas bancarias que tengan, quiero detectar cualquier movimiento sospechoso.

- Estamos ya en eso.

- Cualquier novedad, me avisas. –le ordené y terminé la llamada tan frustrado como al principio.

Por lo menos ahora sabía que Lin no vivía totalmente a solas con el adolescente y que si él la trataba con respeto, no existían más hombres en esa casa que la pudieran lastimar.

Pero de todas formas estaba intranquilo. Necesitaba verla antes de perder la cordura.

Fin Sesshoumaru POV

...

Lin POV

Mientras iba sentada en el taxi sentía que mi corazón intentaba salirse entre las costillas. Era casi la media noche y había tomado finalmente una decisión que no fue nada fácil y me tenía más nerviosa que nunca. Iba a ver a Sesshoumaru.

El día de mi cumpleaños número dieciocho empezaría en unos minutos, eso fue lo que me hizo inclinarme por pedirle a Kohaku que me llevara algunas cosas y tomara mi lugar esa segunda noche cuidando a los niños. El ser por fin mayor de edad fue la señal que necesité.

Durante muchos años estuve esperando este día con ansias y aún me costaba creer que estuviera por suceder. Sería libre del estado y no tendría que huir más. Mi vida podría ser normal. Además… estuve pensando mucho en todo lo que sabía sobre Sesshoumaru, sobre lo que sucedió con él desde que me marché de su departamento y lo que hacía para encontrarme.

El leer sus correos electrónicos me hizo ver que de alguna manera él sufrió más que yo cuando me fui… aunque me costara trabajo entender que fuera posible sentirse peor de lo que yo lo hice.

Pensar en la situación de Kagome e Inuyasha, saber que él la veía como una niña, me ayudó a darme cuenta de cómo pudo sentirse Sesshoumaru la noche en que yo simplemente le salté encima, él creía que yo era mucho más pequeña de mi edad real y al ser un hombre bueno pensó que eso estaba mal. Fue tonto, pero por lo menos tenía las mejores intenciones.

Saber que todo ese tiempo me estuvo buscando me dio la esperanza de que en verdad me desea en su vida porque me quería y no sólo para evitar la culpa.

El que Kohaku me informara de los extraños que merodeaban la biblioteca, su casa y todos los sitios que yo frecuentaba hizo que me diera cuenta de que era nada más que cuestión de tiempo que él se apareciera frente a mí. Así que preferí tomar el control.

La primera noche que pasé cuidando a los niños fue demasiado larga, no dormí nada y lloré mucho. El día siguiente fue más de lo mismo, su madre se apareció apenas para tomar un baño y mudarse de ropa, me dejó una cantidad generosa de dinero y volvió a desaparecer. Se suponía que yo estuviera ahí esta noche también… pero la urgencia de tener a Sesshoumaru frente a mí me dio el valor para pedirle a Kohaku que me supliera, tomar un taxi y atravesar sola la ciudad.

Cuando por fin el auto se detuvo en las puertas de su edificio le pagué al hombre y me apresuré a bajar, aún me daba miedo ir así sola con un extraño. Crucé el umbral y vi la sorpresa en las facciones del portero, yo lo recordaba y evidentemente él a mí, también.

- Señorita… permítame… es… -salió de detrás del mostrador y fue hacia los elevadores para llamarlos. – Voy a avisarle al señor que va en camino.

- No. –susurré y noté que lo tomé desprevenido, era la primera vez que me escuchaba decir algo. – Es una sorpresa. –sonreí un poco y en ese momento se abrieron las puertas del ascensor, él sonrió aún aprehensivo y yo me dirigí al último piso.

Mi corazón aún intentaba escaparse.

El camino fue mucho más corto de lo que lo recordaba y muy pronto la campanilla del elevador me anunció que había llegado. Las puertas se abrieron y vi que todo seguía exactamente igual que antes… aunque al poner un pie dentro sentí un escalofrío recorrerme entera. Era el mismo lugar, pero no se sentía igual… era como si algo le faltara, como si alguien hubiera muerto.

Sacudí la cabeza intentando quitarme esa idea de la cabeza y avancé en la oscuridad. No tenía idea de qué le diría a Sesshoumaru pero ver el reloj y notar que eran las doce en punto me hizo sentirme más segura. Al ir por el pasillo vi que salía luz debajo de la puerta de su estudio y su recámara abierta estaba a oscuras. Entonces me detuve, respiré profundo y toqué con los nudillos dos veces.

Casi de inmediato escuché ruido dentro y sus pasos acercarse, entre las tinieblas noté la perilla girar y su silueta aparecer frente a mí. Él no era un hombre expresivo pero pude ver todas las emociones de la Tierra cruzar su rostro cuando me vio. No supe qué hacer… pero no fue necesario averiguarlo porque en un segundo Sesshoumaru me abrazó y supe que había hecho lo correcto.

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, msjs, favs y follows!

Sin deseos asesinos porque termina aquí el cap, verdad?

Espero que les haya gustado!

Y bueno, como nota aparte, si tienen Twitter, pueden seguir a los actores de doblaje que hacen las voces de Miroku y Sesshoumaru. Ayer tuve la suerte de conocerlos, platicar, tomarme fotos, que me firmaran la espalda y que Sesshoumaru me hablara al oído literalmente (obvio se me cayeron los calzones)! Y Gariel Basurto (Sessh) siempre contesta los tweets que uno le manda. Los encuentran como: GabrielGamaP (Miroku) y AlfredoGBasurto (Sessh).

Ambos son maravillosas personas y nos dieron la novedad de que Inuyasha Kanketsu-hen es un hecho, sí se dobla al español y están reuniendo al elenco original (menos Naraku, cuyo actor ya falleció).

Y bueno... comentarios? Sobre el cap? Sobre que se doble Kanketsu-hen? Saludos? Mentadas de madre? Todo se puede en un review!

Saludos! Y bonita semana!