SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 18

Te amo

Sesshoumaru POV

Aún no podía creer que en verdad estuviera sucediendo. Lin estaba ahí, no era un sueño o un recuerdo porque podía tocarla. En el instante en el que la vi no logré hacer más que acercarme y abrazarla para comprobar que fuera real. Lo era.

Podía sentir entre mis brazos su cuerpo cálido y su razón desbocado contra mi pecho, llevaba el cabello suelto y las finas hebras se sentían suaves contra mi piel, además, su aroma no había cambiado en lo absoluto.

No sé cuánto tiempo estuvimos así, fundidos en un abrazo eterno, pero de repente tuve la urgencia de ver sus ojos, por eso me separé apenas un poco y agaché la mirada. Así nuestros rostros quedaron muy cerca y su aliento acarició el mío. Entonces… sólo quise besarla.

Apenas era capaz de verla con la poca luz que provenía del estudio pero aún así noté sus facciones hermosas que habían cambiado en lo más ínfimo haciéndola verse aún más bella y un poco más adulta. De todas formas supe que ella era demasiado joven y ya antes la asusté con mi actitud y la herí con mis palabras… pero de todas formas no pude contenerme y llevé una mano hacia su rostro para acunarlo.

Nunca haría nada sin asegurarme que ella también lo deseaba por eso me detuve y le pedí permiso con la mirada, para mi alivio y alegría fue ella quien me besó.

Sus labios cálidos tocaron los míos y esta vez fue muy diferente a la anterior, porque yo lo ansiaba de una manera mucho más vehemente… así que pude corresponderle de inmediato. La rodee por la cintura con cuidado y la atraje hacia mi cuerpo con la fuerza suficiente para confortarla y sentirla. Su corazón aún iba acelerado, el mío también. Sus besos fueron cambiando el ritmo desde lo más dulce hasta la más absoluta pasión, los míos hicieron lo mismo.

Cuando su lengua acarició la mía y ella se aferró a mi cuello tomando impuso para levantarse un poco… simplemente perdí el control. La sostuve con más fuerza por la cintura y me alegré cuando enredó sus piernas en la mía, apenas con dos pasos la tuve acorralada contra la pared. Nunca interrumpimos nuestro beso.

Conforme el tiempo pasó perdí más y más la cordura. Sólo era consciente de la boca de Lin y de su cuerpo que estaba en contacto con el mío, podía sentir su calor y el movimiento tenue de sus caderas que me incitaban a seguir… a desearla más y más. Moví ambas manos quitándolas de su cintura para llevarlas más abajo y entonces hice presión para sentirla aún más y que ella me sintiera a mí, con ese movimiento se le escapó una exclamación de placer que me reconfortó como nada más. Ella estaba bien… había ido a buscarme… y sentía lo mismo que yo, no estaba asustada, Lin deseaba esto, aunque no estuviera lista para más.

Después de cierto tiempo quise introducir las manos entre su ropa y tocar su piel. Sabía que podía mostrarle todo el placer que existía en el mundo y borrar cada mala experiencia que hubiera tenido en el pasado. Pero ese no era el momento. Sólo por eso separé mis labios de los suyos un par de centímetros y luego los llevé hasta su oído. Había una sola cosa que nunca le dije en los correos electrónicos y justo en ese instante era el momento perfecto para hacerlo.

- Te amo. –le susurré antes de descansar la frente en su cuello y tratar de calmar mi cuerpo.

Fin Sesshoumaru POV

Lin POV

Escuché sus palabras en mi oído y me tomó unos segundos procesarlas. Tenía todo el cuerpo lleno de deseo y la cabeza revuelta con alegría… entonces, tuve que concentrarme para entender lo que me estaba diciendo. Sesshoumaru me amaba.

No fue un "te extrañé", tampoco me dijo que estuviera preocupado por mí, sino que me amaba… como un hombre ama a una mujer.

Quise decirle que yo sentía lo mismo pero no pude, al instante se me cerró la garganta y se me llenaron los ojos de lágrimas, así que sólo me abracé más fuerte a él e intenté ignorar todo lo que sus besos y su cuerpo acababan de despertar en mí. Aún podía sentir su erección contra el centro de mi ser y ese instinto de desear más estaba presente, pero yo no podría ir más allá… hacer el amor estaba más allá de mis límites en ese instante y ambos lo sabíamos.

- ¿Quieres que hablemos? –me preguntó en tono bajo y apenas pude asentir.

Supuse que me pondría de regreso en el piso pero ni siquiera lo intentó. Se limitó a caminar despacio hacia la sala con mi rostro escondido en su pecho y sus manos de vuelta en mi cintura. Llegamos al sillón más grande y cuando se sentó yo cambié un poco mi posición. No quería alejarme pero supuse sería más fácil cruzar palabras si no teníamos una cercanía tan íntima, por eso me senté a su lado y le tomé una mano.

- Perdóname. –empezó a hablar con toda la fuerza de sus ojos dorados sobre los míos. – No tengo excusa alguna para lo que hice, para lo que te dije esa noche.

Despegué los labios para decirle algo pero no pude, los nervios me estaban traicionando robándome la voz como siempre ¿es que eso nunca iba a cambiar? Al final me limité a negar, aunque necesitaba mil palabras para expresarme.

- ¿Leíste los correos electrónicos? –me preguntó como siempre guiándome por el camino fácil, sonreí un poco y asentí. - ¿Me crees? ¿Crees todo lo que dije ahí? –lentamente asentí y respiré profundo.

- Por eso vine. Te creo. –pude pronunciar al fin.

- ¿Y algún día podrás perdonarme? –con mucho cuidado acarició mi rostro y con cada roce sentí un tenue cosquilleo sobre la piel.

- ¿Ya me amabas esa noche? –lo cuestioné buscando una respuesta antes de contestarle, aún necesitaba saber ciertas cosas.

- Te amaba casi tanto como ahora. Pero no podía aceptarlo aún.

- ¿Por qué ahora sí?

- Porque ya sé lo que es perderte, Lin. Todo este tiempo… ni siquiera puedo describirte lo que ha sido. Aunque quisiera contenerme ahora… no puedo, simplemente no puedo. Te amo y eso es todo, aunque no deba.

- ¿No debes? –hablé apenas con el nudo de mi garganta amenazando con volver a formarse, de repente sus palabras comenzaron a desagradarme ¿cómo podía no deber amarme? ¿Qué había de malo en mí?

- Eres muy pequeña. –negó un poco con la cabeza y desvió la mirada. Yo sonreí ¿ese era su estúpido problema nada más?

- Hoy es mi cumpleaños. –murmuré y él automáticamente me vio a los ojos, luego, vio el reloj que marcaba varios minutos pasados de la media noche. – Apenas va empezando.

- ¿Cuántos años cumples? –preguntó y contuvo el aliento como si se estuviera preparando para recibir un golpe.

- Dieciocho. –contesté con seguridad y casi me reí al ver su desconcierto. – Soy un adulto ahora. Y soy libre. –suspiré y sentí como si me quitara un enorme peso de encima.

Creo que hasta ese instante me di cuenta verdaderamente que ya no tenía que esconderme de todas las autoridades, no podían llevarme ya y ponerme en el infierno. Había sobrevivido. Por fin.

- ¿Dieciocho? –preguntó intentando salir de su asombro. Yo me encogí de hombros, aún sonriendo.

- Conozco mi fecha de nacimiento. –aseguré en un tono algo condescendiente pero podía sentir la alegría recorrer mis venas, esa misma que de repente brilló en sus ojos dorados.

Fin Lin POV

Sesshoumaru POV

Sin pensarlo la besé de nuevo. No fue una caricia tierna ni desesperada, sino cargada de alegría. Sabía que de todas formas nos llevábamos diez años casi exactos, y a mis veintisiete el estar enamorado de una adolescente de dieciocho… no era para celebrarse. Pero siempre pensé que las cosas eran mucho peores. Todo el tiempo temí ser una especie de pervertido que deseaba a una niña. Pero no, Lin podía ser muy joven, pero era una mujer.

- Lo siento. –me disculpé cuando tuvimos que romper el beso y recuperar el aliento. Rocé sus labios una última vez y volví a quedar sentado con sus manos entre las mías. – Tenía que hacer eso.

- ¿En verdad me amas? –preguntó como si no pudiera creerlo.

- Te amo. Estoy enamorado de ti. No sabes el alivio que es saber que no eres una niña. Pero aún me pregunto si tú puedes perdonarme. –le dije viéndola directo a los ojos, no me pasó desapercibido que nunca contestó.

- ¿Por qué me dijiste eso? –volvió a preguntarme ella a cambio y aunque no fue específica supe muy bien que se refería a las palabras que utilicé para herirla la noche en que se marchó.

- No tengo perdón. Lo sé. –suspiré y luego contuve el aliento un segundo. No quería hablar de ese tema pero sus ojos estaban llenos de dudas y dolor, lo menos que le debía era una explicación. – Me sentí un monstruo. Estaba convencido de que te deseaba a pesar de ser una niña. Me odié tanto esa noche… pero no tenía ningún derecho de desquitarme contigo cuando todo lo que quería era darme un tiro en la cabeza para jamás dañarte otra vez.

Vi que se tomó su tiempo para asimilar lo que acababa de decirle, pude entender en cada leve cambio en su expresión que iba uniendo piezas de un rompecabezas y no supe si era bueno o malo, sólo que resultaba inevitable.

- Cuando quise disculparme a la mañana siguiente era demasiado tarde. Sé que te marchaste por mi culpa. Por lo que hice…

- No. –me interrumpió de repente. – Me fui porque ya no me querías contigo. –se encogió de hombros y vi que los ojos se le llenaban de lágrimas. Por mero instinto le solté las manos y le acuné el rostro para hacer que me viera de frente, necesitaba hacerla entender la verdad.

- Siempre te he querido conmigo. Siempre. Pero esa noche desee aún más protegerte de mí. A la mañana siguiente había decidido mudarme yo y que tú te quedaras aquí a salvo del mundo… pero sobre todo de mí mismo.

Nos quedamos así por lo que me pareció una eternidad. Ella estaba pensando millones de cosas al mismo tiempo y yo sólo esperaba impaciente mientras tomaba una decisión que me lo daría todo o acabaría con mi vida por siempre.

- Te perdono. –me dijo con toda la convicción del mundo y yo casi no pude creerlo. – Lo hago porque ahora entiendo que en verdad me amas aunque hiciste algo estúpido. Y un día yo voy a hacer algo estúpido y tú me vas a perdonar porque sabes que te amo.

Tuve que repetir sus palabras de nuevo antes de entender lo que me estaba diciendo y cuando por fin pude comprender que ella me amaba y estaba dispuesta a perdonar lo que le hice, la abracé y la halé hasta que quedó sentada en mi regazo, entonces, escondí el rostro en su cabello y busqué su oído.

- Te amo. –murmuré apenas mientras tenía cuidado de no excederme en la fuerza del abrazo.

- Ahora lo sé. También te amo.

Con toda la calma del mundo me incitó a que le besara y así lo hice, esta vez sabiendo que teníamos el resto de nuestras vidas por delante y que jamás dejaría que algo me alejara de Lin nuevamente… ni siquiera ella o yo mismo.

Fin Sesshoumaru POV

...

A la mañana siguiente Lin se despertó envuelta por los cálidos brazos de Sesshoumaru, había pasado la noche con él juntos en su habitación sólo durmiendo, aunque mientras conciliaba el sueño todo tipo de ideas le pasaron por la cabeza.

En un principio dudó un poco en si quedarse sería lo correcto pero el sólo pensar en separarse tan pronto le causó dolor y por eso aceptó de inmediato. Sesshoumaru después la guió de la mano hasta la que antes fuera su habitación y ella se sorprendió mucho de encontrar todo intacto.

FLASHBACK

-¿No te deshiciste de las cosas? –preguntó lo que era demasiado obvio.

- Jamás hubiera podido. Son tus cosas, Lin. Sólo toqué la computadora y el teléfono… estaba buscando algo que me llevara a ti. –admitió con su voz inexpresiva aún de pie en el umbral.

- No encontraste nada. –afirmó ella con una sonrisa triste. – Pero nunca dejaste de buscarme.

- Ni un solo momento. –aseguró y luego aprovechando que la tenía cerca la tomó de la mano. – Sé que estoy tentando a mi suerte, pero me pregunto si aún confías en mí lo suficiente para quedarte a dormir en mi habitación. Como antes.

Lin miró sus manos unidas y luego a los ojos dorados que la observaban expectantes. En realidad no tenía que pensarlo, por supuesto que confiaba en él, ahora más que nunca sabía que Sesshoumaru nunca pensaría en cruzar sus límites.

- Claro. –sonrió y le besó la mejilla antes de soltarlo e ir a buscar una pijama, él se quedó observándola unos segundos antes de tomar al puerta y comenzar a cerrarla.

- Voy a la cocina ¿quieres algo?

- Té, por favor. –pidió ella y él asintió antes de dejarla sola.

Unos minutos después estaban ya ambos en la habitación de él, tenían dos tazas de té y Sesshoumaru iba saliendo de su vestidor también con la pijama puesta, fue en ese momento que Lin recordó que ya no era sólo ella y lo mínimo que podía hacer era avisarle a Sango dónde estaba.

- ¿Puedes prestarme tu teléfono? –le pidió a Sesshoumaru y él frunció el seño.

Su teléfono. Desde el instante en que Lin se fue él siempre lo tenía consigo pero en ese momento… ¿dónde estaba? Además, se suponía que tenía una vigilancia estrecha en el niño con en que ella vivía ¿cómo pudieron no avisarle que algo pasaba? Quizás Lin lo hizo todo por su cuenta.

- Espera. –le pidió y fue a su estudio, ahí encontró el aparato apagado. Quizás sí habían intentado avisarle algo.

Regresó a la recámara y lo conectó a la corriente en un sitio cercano a Lin, luego lo encendió y vio los numerosos mensajes en los que le avisaban que Kohaku había abordado un taxi que lo llevó hasta una casa grande, ahí se había intercambiado y alguien más abandonó el sitio en el mismo auto con dirección desconocida. Iba a seguir leyendo pero en ese momento, Jaken llamó.

- ¡Señor Sesshoumaru! –le dijo con su voz chillante.

- No pasa nada. –le aclaró de inmediato y sin desear que Lin se enterara en ese instante de toda la intromisión que organizó en su vida.

- ¿Era ella la que iba en el taxi?

- Sí. Mañana hablamos. No cambies nada. –terminó la comunicación y quitó todo de la pantalla antes de entregarle el teléfono a Lin.

Ella lo recibió y sonrió, en ningún momento supuso que estuvieran hablando de ella y solo llamó a su amiga esperando no despertarla. Por fortuna la chica del otro lado respondió muy pronto y más bien con voz preocupada que dormida.

- ¿Hola?

- Sango, soy yo. –le aclaró Lin y no le pasó desapercibida la mirada de asombro de Sesshoumaru, hasta ese momento se dio cuenta de que él no sabía que ella era capaz de hablar con otras personas.

- ¡Lin! Kohaku me dijo que te está cubriendo ¿dónde estás? Es muy tarde ya…

- Sí, lo siento. Tenía que hacer algo. Pero está bien. Estoy con… con un amigo. Voy a dormir aquí. –le aseguró sintiendo que el término "amigo" no era muy apropiado pero no tenía otro mejor.

- ¿Tiene algo que ver con el hombre que te buscaba? ¿Estás segura que estás bien?

- Sí, es él. Y estoy bien. En realidad… estoy contenta. Hoy cumplo dieciocho años. –le aclaró y sonrió una vez más.

- ¿Es tu cumpleaños? ¡Felicidades! Dieciocho. Eres una adulta oficialmente. Ya no tienes que esconderte.

- Lo sé.

- Lin, me alegra mucho. –aseguró con sinceridad, pero aún no se oía tranquila. - ¿Estás segura que quieres quedarte donde estás? Puedo ir por ti.

- Estoy segura. Pero gracias. –afirmó en verdad conmovida por su preocupación.

- De acuerdo. Voy a avisarle a Kohaku que estás bien. Mañana trabajo todo el día, pero te veo aquí por la noche. Voy a traer un pastel ¿de acuerdo? –la última parte no fue tanto una pregunta como una orden amable.

- Claro. Gracias. –susurró apenas, ahora tenía un nudo formándose en su garganta, hacía demasiados años que nadie festejaba su cumpleaños.

- Está bien. Buenas noches. Este número… ¿es de tu amigo?

- Sí, es de él. Buenas noches. Y… gracias por todo.

Terminaron la comunicación y Lin regresó su atención al hombre que la miraba sentado en los pies de la cama con su taza entre las manos, ella dejó el teléfono en una mesita para que se siguiera cargando y fue por su té para darle un sorbo esperando paciente por las preguntas que se le venían encima, pero él no las formuló, sólo la vio con los ojos dorados tan penetrantes que ella empezó a hablar.

- Tuve que hacerlo. Aún es difícil a veces… pero cuando me fui… tú ya me habías dado la confianza a para hablar a veces y… tuve que intentarlo. –se encogió de hombros y sonrió un poco. La realidad era que aún le causaba conflictos y en ocasiones su voz se negaba a cooperar todavía, pero se sentía orgullosa de poder ser un poco más normal.

- ¿En verdad estás viviendo con ese chico y su hermana? –la cuestionó de repente cambiando un poco el tema, recién en ese momento volvía a preocuparse por todo lo que lo acosó antes de que Lin llegara a su puerta. Ella como respuesta solo asintió. - ¿Cómo sucedió eso?

- Sólo sucedió. –se encogió de hombros y le dio otro sorbo a su taza, de alguna manera se sentía avergonzada de contarle la verdad, cómo había estado de nuevo sola y en la calle, aunque de cualquier manera él seguramente lo suponía.

- No tienes que contarme. –se acercó y se sentó a su lado tomándola de la mano. – Sólo quiero saber que fueron buenos contigo.

- Siempre. –se apresuró a decirle. – Ellos dicen que son mi familia ahora. Me gusta eso. –confesó con una media sonrisa y por una vez no fue capaz de notar lo que sus palabras causaron en Sesshoumaru, una nueva herida al saber que él la había orillado a encontrar otras personas a las cuales considerar familia… porque él la quería para sí mismo.

- Me alegra saber que no estuviste sola. –le soltó esa pequeña parte que era sólo verdad y besó su frente antes de ponerse de pie y rodear la cama para acostarse y apagar la luz.

- ¿Tienes planes para mañana? –lo cuestionó mientras se envolvía entre las cobijas.

- Es tu cumpleaños, tú decides. Sólo quiero estar contigo.

Se acercó y la abrazó antes de buscar sus labios para dejar un único beso muy dulce que le creó a ambos la sensación eléctrica más maravillosa sobre la piel y les puso muchas ideas en la cabeza. Pero esa no sería la noche para explorar más. Así se quedaron en silencio envueltos por el calor del otro sólo disfrutando de estar así por primera vez en lo que les parecieron mil años.

Fin del FLASHBACK

Lin respiró profundo y se llenó del aroma de Sesshoumaru, él continuaba dormido y pensó en que bien podría aprovecharse un poco. Se acomodó en una posición algo diferente, aún estaba entre sus brazos pero ahora tenía acceso a besar su cuello y eso hizo. No estaba segura de cómo era la manera correcta… si es que había una, así que se limitó a seguir su instinto. Paseó sus labios por la piel tersa que iba encontrando a su paso mientras con una mano dejaba caricias casi imperceptibles sobre la tela de la playera gris que él usaba.

Se quedó así un rato, poco tiempo en realidad, hasta que él despertó. Ese instante fue muy evidente pues de inmediato aumentó un poco la fuerza de su abrazo y la trajo más hacia su cuerpo, unos segundos más tarde empezó a trazar caricias con las yemas de los dedos en la espalda baja de Lin que había quedado un poco descubierta.

- Buenos días. –murmuró ella contra su piel y sintiendo el fuego que se iba despertando en su interior.

- Lin… -articuló él apenas. Aunque ella no llegara a entender el poder de sus acciones, él estaba haciendo su mejor esfuerzo por contenerse.

Sesshoumaru utilizaba todo el control que tenía sobre su cuerpo y el amor por ella para no acorralarla contra las sábanas en ese instante y besar cada rincón de su piel porque en verdad eso era lo único que deseaba.

- ¿Lo estoy haciendo bien? –preguntó ella, se sentía tímida pero no quería detenerse, ni que él lo hiciera.

- No tienes idea. –sonrió un poco y buscó sus labios para besarlos prometiéndose que no sería más que un beso y poniendo aún más restricciones para conservar sus manos apenas en contacto con la cintura de la joven, ahora sobre la pijama.

Se besaron con cuidado y pasión, siguiendo sólo sus instintos y reconociendo la esencia del otro, los puntos pequeños pero claves para causar exclamaciones de placer e incitarse por más. Se quedaron así varios minutos hasta que Sesshoumaru decidió que era suficiente y no podía arriesgarse más a cometer alguna tontería… o a que Lin notara el prominente problema que crecía cada vez más en sus pantalones.

- ¿Qué pasa? –preguntó ella con el aliento entrecortado y sin nada de ganas de detenerse. Él se quedó en silencio un par de segundos intentando acomodar sus ideas para explicarle todo de la mejor manera posible pero el teléfono sonó interrumpiéndolos, ella se sentó perdiendo el contacto totalmente, él tomó su celular y frunció un poco el seño.

- Es Izayoi. –murmuró sorprendido de que lo llamara, no lo había hecho desde que prácticamente la echó de su departamento varias semanas atrás. – Hola. -contestó con su voz inexpresiva y tomando de la mano a Lin.

- Hijo. Estoy… estoy en tu edificio… quería… no sé… ¿desayunar, tal vez? –le preguntó aún insegura de cuál sería su reacción.

- Espera. –le quitó el sonido al teléfono y miró a la chica a su lado. – Quiere subir a desayunar ¿estás de acuerdo con eso?

Lin lo meditó unos segundos. Por un lado extrañaba a Izayoi y le daría mucho gusto verla pero también tenía miedo de lo que ese reencuentro significaría ¿le pediría explicaciones? Además, no estaba preparada en lo absoluto para que ella supiera la verdadera naturaleza de la relación que existía entre Sesshoumaru y ella. Pero al final lo que más pesó fue recordar el correo electrónico en que él le contó que habían discutido y pensaba que su madre se había rendido con él.

- Está bien. –sonrió un poco, aún preocupada.

- No estás convencida.

- ¿Podemos no decirle aún? –alzó sus manos unidas para expresar mejor su punto.

- ¿Te avergüenzas de mí? –la cuestionó con una media sonrisa algo torcida y luego besó sus labios. – Le diremos cuando estés lista. –prometió y luego volvió al teléfono. – Sube. –le concedió a su madre aliviado en verdad porque ella aún no se hubiera rendido con él.

- Estoy ahí en dos minutos. –prometió Izayoi más contenta y terminaron la llamada.

- Voy a mi habitación. –le dijo Lin muy apresurada de repente por ir y pretender que no habían pasado la noche en la misma cama.

Se tomó un segundo más para besarlo en los labios y luego se levantó y salió casi corriendo, Sesshoumaru fue y se lavó los dientes y el rostro antes de ir hacia la sala y llegar a tiempo para cuando las puertas del elevador se abrieron y su madre salió a su encuentro. Izayoi no se detuvo a meditarlo, simplemente abrazó a su hijo, él le correspondió el gesto.

- Lo siento. –dijo ella.

- Yo también. –confesó Sesshoumaru y la mujer se sorprendió, nunca esperó encontrar ese recibimiento, ni siquiera estuvo segura de que le permitiera subir, mucho menos de que pareciera contento de verla y dispuesto a olvidar todo.

- ¿Cómo estás? –preguntó Izayoi temiendo un poco la respuesta y se separó para verlo a los ojos.

- De maravilla. –por un momento cambió su eterna inexpresividad y sonrió un poco, su madre de inmediato frunció el seño desconcertada pero antes de que pudiera formular la pregunta Lin abrió la puerta de su habitación y salió.

Sesshoumaru la observó y notó que se había trenzado el cabello, nunca antes la notó hacer eso y supuso que era un hábito que adquirió de su nueva familia ¿qué más cosas habrían cambiado en ella?

Izayoi se giró y vio a la chica de pie con una sonrisa tímida y esa fue toda la explicación necesaria. Con un impulso fue y la abrazó, se alegró mucho cuando ella le correspondió de inmediato. A ambas se les llenaron los ojos de lágrimas y se quedaron así un momento.

- Te extrañé. –susurró Izayoi sin esperar respuesta.

- Yo también. Lo siento. –le contestó Lin y la otra mujer se separó para mirarla con expresión de asombro pues Sesshoumaru jamás le dijo a nadie que en realidad la joven sí era capaz de hablar.

- ¿Cómo puedes…? –cuestionó y volteó a ver a su hijo también.

- A veces. –contestó Lin. – Creemos que es mutismo selectivo. –se encogió de hombros y se le tiñeron las mejillas de rojo.

- Ha estado practicando. –intervino Sesshoumaru antes de dirigirse a la cocina y preparar café, no quería que ninguna de las dos se diera cuenta de que le causaba ciertos celos que Lin no reservara ya su voz sólo para él. Era estúpido y tendría que superarlo, pero aún no estaba listo.

- No puedo creerlo, Lin. ¿Qué sucedió? ¿Dónde estabas? Te hemos buscado por todos lados… -inquirió Izayoi tomándola de la mano para ir juntas y sentarse en el comedor, por una vez dejaría que Sesshoumaru se encargara de servir.

- Larga historia… -dudó un poco porque no quería contarle toda la verdad.

- Hoy es su cumpleaños. –intervino él desde la cocina para cambiar el tema. – Cumple dieciocho.

- ¿Dieciocho? –el sombro en la voz de Izayoi casi hizo sonreír a Sesshoumaru porque aún le costaba trabajo creerlo. Lin sólo asintió. – Felicidades. –se acercó y la abrazó de nuevo un instante antes de separarse ya con mil planes en la cabeza. - ¿Qué quieres hacer hoy? Podemos ir a donde desees. Pero tengo que conseguirte un regalo ¿hay algo que quieras en especial? Estoy segura de que a Kagome le encantaría venir también…

- Gracias. –le susurró Lin intentando asimilar todo. – No son necesarios los regalos y… no sé. Hace mucho que no festejo mi cumpleaños. –aseguró sabiendo que esa última parte era mentira porque todo lo que deseaba era pasar el día con Sesshoumaru.

- Podemos ir de compras juntas y luego ir a almorzar y por la tarde… no lo sé… ¿quieres ir a la estética? ¿Corte de cabello? ¿Manicure?...

- La estás asustando. –intervino Sesshoumaru interpretando la mirada de Lin.

La joven estaba más que sorprendida por todas esas ofertas… sonaba bien, pero en realidad, no. Ella no necesitaba nada de eso, especialmente no ese día en el que apenas empezaba a sentirse cerca de Sesshoumaru otra vez.

- Podemos empezar por desayunar y luego ir de compras. Estoy segura de que Sesshoumaru también quiere hacerte un regalo. –sugirió la mujer mayor.

- Lin, si estás de acuerdo, me parece buena idea. Puedo ir con ustedes. –le ofreció sabiendo que él tampoco tenía nada de ganas de estar separados y sin importarle la expresión de asombro en el rostro de su madre.

- Está bien. –sonrió de verdad y luego fue a la cocina para empezar a preparar el desayuno como si nada de tiempo hubiera transcurrido desde la última vez que despertó en ese departamento. Izayoi fue justo detrás de ella y no le ofreció a su hijo que se sentara a esperar.

Entre todos hicieron algo rápido y conversaron un poco. Lin fue cuidadosa de no develar demasiados detalles de su ausencia e hizo preguntas claves para saber qué había cambiado desde la última vez que se vieron. Cuando terminaron con la comida la mujer mayor se despidió con la promesa de verlos un rato después en el centro comercial y de llevar a Kagome consigo.

En el segundo exacto en el que las puertas del ascensor se cerraron, Sesshoumaru envolvió a Lin por la cintura y buscó sus labios. Desde el mismo momento en que la vio salir de su habitación un buen rato atrás, quiso hacer eso. Sentía como si jamás quisiera detenerse, sólo deseaba tenerla tan cerca como fuera posible, probar sus labios… y sentirla.

Lin le correspondió sin dudarlo y enredó las manos detrás de su nuca, parándose sobre las puntas de los pies para quedar un poco más a su altura. Ella seguía sin entender ni poder asimilar bien eso del deseo y las caricias, pero cuando lo hacía con él… se sentía más que bien.

Estuvieron así varios minutos hasta que Sesshoumaru introdujo ambas manos en la blusa de pijama femenina y recorrió con las palmas toda la piel de su espalda y abdomen. Ambos eran muy conscientes de que sus respiraciones se agitaron y el mundo dejó de existir, eran nada más ellos dos consumidos por su pasión.

- Detenme. –le rogó él y luego mordió su labio inferior un segundo antes de pasar a su cuello y recorrerlo entero.

- Sigue. –contraindicó ella y como si fuera un hechizo él la levantó por la cintura y la acorraló contra la pared más cercana.

Lin enredó las piernas en su cadera y de inmediato pudo sentir la prominente erección masculina que luchaba por liberarse de la ropa, un escalofrío de puro placer la recorrió cuando Sesshoumaru movió sus caderas para aumentar algo la fricción.

- Tócame. –rogó Lin y él entendió a qué se refería.

Con mucho cuidado subió sus manos aún por debajo de la blusa hasta que encontró sus formas femeninas cubiertas apenas por lo que le pareció tela muy delicada. Fue gentil pero firme con cada roce y en ningún momento dejó de besar su cuello ni de prestar atención a los sonidos que se escapaban de su garganta… en ese instante ninguno de los dos estaba pensando.

CoNTiNuaRá...


Hello!

Mil grax x todos sus reviews, msgs, favs y follows!

Espero que este cap les haya gustado. Por fin... hubo reencuentro!

Opiniones?

:)

Tengan una maravillosa semana!