SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 19
Horizonte
Lin POV
Iba sentada en el lugar del copiloto mirando hacia la calle iluminada apenas por las luces de los autos y las farolas. Quizás debería estar manteniendo una conversación con Sesshoumaru pero ya no tenía palabras, ese día las había utilizado todas y él lo comprendía. O quizás era sólo que estaba intentando respetar mis decisiones, aunque sabía muy bien que no lo hacían feliz.
Ni siquiera veinticuatro horas antes había llegado a su departamento, aún era mi cumpleaños y estábamos por separarnos otra vez, aunque fuera sólo por unas horas. Yo no tenía ganas de hacerlo… pero ya no era la misma de antes y tenía que seguir con mi vida como era, no podía abandonar a la familia que me acogió sólo porque ahora me había reconciliado con él y tenía unos inmensos deseos de permanecer a su lado.
Esa misma mañana en cuanto Izayoi se marchó él me besó de una manera tan desconocida que logró hacer vibrar cada partícula de mi ser y fue sólo porque él me amaba y me entendía mejor que yo, que me detuvo de hacer algo para lo que no estaba lista.
FLASHBACK
Aún me tenía con la espalda recargada en la pared y mis piernas enredadas en sus caderas, podía sentir la electricidad de sus besos en mis labios y sus manos debajo de mi blusa, además de que su erección cálida me estremecía con cada movimiento.
En ese instante no deseaba nada más que me desnudara para darle libre acceso a mi cuerpo. Quería que Sesshoumaru me enseñara eso de lo que las personas hablaban, hacer el amor. Cada célula me lo pedía a gritos. Pero aún así sabía que no podría, pues la sola imagen mental de un hombre desnudo lograba todavía llenarme de pánico.
Teniéndolo así de cerca y bajo el hechizo de sus caricias la verdad es que yo jamás hubiera podido tomar la iniciativa de detenerlo, pero él me conocía lo suficiente para hacerlo por sí mismo y lentamente disminuyó el ritmo de los besos y de sus manos, retirándolas poco a poco hasta que volvió a dejarlas fijas en mi cintura. Después, sólo recargó su frente en la mía y también detuvo el movimiento de sus caderas.
- ¿Sabes que te deseo, verdad? –me preguntó aún con la respiración entrecortada.
- Sí. –respondí sin entender bien aún por qué se detenía en ese instante ¿era sólo por protegerme? Tenía que ser eso porque su excitación era muy obvia, él sí me deseaba.
- Tengo miedo de lastimarte si seguimos ahora. – fue totalmente sincero y se separó un poco para verme a los ojos. – Quiero que cuando te haga el amor, estés segura y preparada… quiero que sea especial.
- Aún no estoy lista para eso. –afirmé sabiendo que era nada más que la verdad.
- Lo sé. Por eso hay que dar un paso a la vez. Además, si llegamos tarde, puede que Izayoi quiera arrancarme la cabeza. –sonrió un poco y dejó un último beso muy dulce en mis labios antes de incitarme para que me pusiera de pie.
- Te amo. –le dije sonriendo y sin darle tiempo a que hiciera nada más me fui a la habitación que antes llamé mía para darme un baño que me quitara los restos del deseo.
Fin del FLASHBACK
Después de eso el resto del día fue bastante inocente… porque no tuvimos un minuto a solas. En cuanto estuve lista para salir nos marchamos para ver a Izayoi y Kagome, durante ese trayecto intercambiamos algunas palabras, más que nada él intentó prepararme un poco para el día lleno de actividades que se me venía encima. No le creí mucho… qué equivocada estaba.
Volver a ver a Kagome fue como con Izayoi, nos abrazamos, me dijo cosas, se asombró cuando le respondí, a ambas se nos llenaron los ojos de lágrimas y ella intentó saber qué estuve haciendo todo ese tiempo, no se lo dije.
La primera parada fue una tienda de ropa donde ellas tomaron muchas cosas e hicieron lo mismo para mí, la etapa en los probadores me pareció eterna, sobre todo por el hecho de que Sesshoumaru no podía pasar… y aunque sabía que era ridículo, me ponía algo nerviosa no verlo. A juzgar por la sonrisa en su rostro cuando salimos, él se sintió igual.
Después pasamos por varias zapaterías, dos tiendas de cosméticos, una de jabones y esencias… todo el tiempo ellas iban conversando, intentando que yo hablara… y él sólo nos seguía con su calma habitual. Cuando llegamos a un sitio donde vendían perfumes estuve probando varios, sólo por entretenerme, pero cuando fue Sesshoumaru quien se acercó y pidió uno para que yo lo oliera, resultó que me parecía una de las fragancias más deliciosas que hubiera conocido y como él pensaba igual, lo compró para mí. En ese momento dijo que era un regalo por mi cumpleaños, aunque de todas formas él iba pagando la mayor parte de las cosas que me veía casi forzada a comprar.
Después de interminables horas de estar de un lado a otro fuimos a cenar al lugar de mi elección y fue hasta ese momento cuando Kagome y yo fuimos solas al baño que ella me contó un secreto que se había estado guardando, algo que nadie más sabía.
Fin Lin POV
FLASHBACK
Kagome POV
Esa noche recibí una invitación de Izayoi para cenar en su casa, últimamente era algo común, al parecer todo lo que sucedió desde la partida de Lin había afectado a la familia entera y ella sentía que faltaba algo. Después de terminar de comer y ayudarla a limpiar la cocina fui a la habitación de Inuyasha, donde podía escuchar que jugaba algo y sabía que me estaba esperando. Era una costumbre, siempre terminábamos la noche con videojuegos.
Llamé a la puerta y él me dijo que entrara, cuando lo hice ni siquiera se movió, yo simplemente tomé otro control y me senté a su lado, luego, puso pausa y cambió de juego para que participáramos ambos.
Nuestra relación seguía en las mismas circunstancias de siempre, yo era como su hermano menor, ya que ante sus ojos ni siquiera alcanzaba la categoría de algo femenino, ya me había dado cuenta de eso. Éramos como dos chicos jugando y peleando, poco le faltó a veces para derribarme al suelo y jugar en la tierra. Pero yo estaba cada vez más cansada de eso. Claro que disfrutaba pasar tiempo con él… pero a veces sentía que necesitaba más… y pensaba que quizás sólo estaba desperdiciando mi tiempo esperando porque él viera algo más en mí.
Así que en un intento, algo estúpido quizás, porque él me viera diferente, esa noche me puse un vestido rosa de tirantes que me llegaba a la mitad de los muslos, él pareció ni darse cuenta… hasta que de repente a la mitad del juego se detuvo y me vio exasperado.
- ¿Qué pasa? –le pregunté sin tener idea de cuál era el problema.
- No sé qué demonios tienes en la cabeza para ponerte esa cosa. –me señaló de arriba abajo y sentí que me ardían las mejillas.
- No sé de qué me hablas. –respondí enfadada sin querer creer que en verdad le molestara tanto mi atuendo.
- ¡Pues que tú no debes usar eso! Te ves… te ves… ¡no sé! –me gritó con el seño fruncido y sus ojos se clavaron por un instante en mis piernas medio desnudas.
- ¿Cómo ve veo, Inuyasha? –por pura inercia me puse de pie, la sangre me hervía de rabia y de vergüenza.
- ¡Te ves como una mujer! –me alzó más la voz y vi el desconcierto en sus ojos.
Eso me hirió demasiado, tanto, que decidí atacarlo sin detenerme a pensar en las consecuencias. Simplemente le quité el control de las manos y me senté a su lado, después, lo besé. No fue algo dulce ni tierno, sino una caricia cargada de agresividad… que dio perfectos resultados. Él no esperó ni un segundo para responderme.
Sus manos se pusieron en mis caderas y yo comencé a acariciarle el cuello mientras seguía subiendo la intensidad de cada beso. Me colé entre sus labios y lo sentí estremecerse, perfecto, lo tenía casi donde lo quería.
Él estaba muy asombrado de que pudiera verme como una mujer… pues estaba por demostrarle que en verdad lo era.
Con cuidado bajé una de mis manos por su pecho y abdomen hasta que encontré la tela de su pantalón deportivo y empecé a acariciarlo por encima. Al instante él exclamó y lo sentí rendirse un poco más. En cualquier otra circunstancia hubiera estado feliz… creyendo que por fin las cosas cambiaban un poco, pero no, sólo estaba furiosa.
Seguí acariciándolo así unos minutos hasta que sentí su erección totalmente firme y a él desesperado por colar sus manos por debajo de mi vestido. Así me forcé a separarme un poco, sólo lo suficiente para hablar.
- Ahora ves… que soy una mujer. –le murmuré en tono bajo y antes de que pudiera replicar, me marché.
Cerré la puerta detrás de mí azotándola y avancé por la casa corriendo, tuve suerte y no me topé con nadie. Al salir de ahí llevaba el corazón acelerado y el rostro cubierto de lágrimas. Fue hasta ese momento que me di cuenta de lo que acababa de hacer… y cómo bien pudo ser el final de mi amistad con Inuyasha.
Fin Kagome POV
Fin del FLASHBACK
- No hemos hablado desde entonces. –Kagome suspiró mientras terminaba de secarse las manos. – Comencé a evitar un poco ir a su casa y cuando lo hago, él no está o se excusa para dormirse temprano. Supongo que sus padres saben que algo pasó… pero no me han preguntado.
- Quizás deberías hablar con él. –dijo Lin pensando en lo mucho que le recordaba eso a lo que sucedió entre Sesshoumaru y ella.
- No puedo. No estoy preparada para que me diga lo que sea que esté pensando. –suspiró y se quitó las lágrimas que comenzaron a derramarse, luego tomó una toalla de papel para arreglarse el maquillaje.
- Creo que deberíamos volver a la mesa… pero… luego podemos hablar más. –le sonrió un poco tomando la decisión de ayudar a su amiga, quizás podría hacerle ver que el callar las cosas y asumir lo peor no era una buena estrategia y ella ya había pagado el precio por ello.
- Es bueno tenerte de vuelta. Me hacía falta una amiga para conversar. –le sonrió también y volvieron a donde estaban esperándolas Izayoi y Sesshoumaru.
El resto de la cena fue agradable y más bien silenciosa, todo marchó en paz y se sintieron felices. No fue hasta la hora de salir que algo disturbó a todos. Cuando abandonaron el lugar Izayoi y Kagome comenzaron a plantear la posibilidad de ir todos al departamento un rato más y prolongar la reunión, pero en ese momento Lin vio la hora y se dio cuenta de que ella debía estar en otro sitio.
- No puedo. –les dijo en voz baja y todos la vieron con desconcierto. – Tengo que volver a casa.
Las dos mujeres se vieron entre sí y luego a Sesshoumaru, quien se quedó estoico, no deseando mostrar lo mucho que odiaba que Lin ya no considerara que su hogar era con él. Además, tenía unos celos terribles del adolescente que vivía con Lin y lo menos que deseaba era separarse de ella para entregársela.
- No tienes que hacerlo. –dijo por fin Sesshoumaru abreviando muchas cosas.
- Me están esperando. –sonrió un poco y se encogió de hombros, esa era sólo la verdad, aunque se sentía extraña al decirlo y muy en el fondo de su ser sabía que probablemente lo estuviera hiriendo. A partir de ese momento ambos tendrían que adaptarse a su nueva vida.
- Aún nos falta mucho por conversar. –intervino Izayoi para distraer un poco la tensión que se formaba alrededor de su hijo, para ese punto las tres podían sentirlo. - ¿Cuándo podemos vernos de nuevo? Podríamos cenar mañana otra vez…
- Tengo que trabajar mañana. Pero puedo llamarte. –sonrió divertida por lo sencillo que era ahora utilizar un teléfono.
- Te voy a estar esperando. –prometió y la abrazó.
- También quiero que me llames. –habló Kagome e hizo lo mismo que Izayoi.
Sesshoumaru sólo fue y le abrió la puerta del auto a Lin listo para emprender un camino que por nada del mundo deseaba recorrer pero no podía evitarlo. Lo único que hizo para buscar un poco de paz mental fue mandarle un mensaje a Jaken ordenándole que mantuviera vigilada toda la noche la casa en donde estaría Lin.
El camino fue silencioso porque él entendía que ella ya había utilizado demasiadas palabras ese día, además, no quería forzarla a que le diera todas las explicaciones que él deseaba demandar. Para eso, tendría que ser paciente.
Cuando se estacionó justo frente a la casa de Sango y Kohaku, cruzando la calle, salió y fue para abrirle la puerta y aprovechó para ubicar un auto oscuro con vidrios polarizados que era la vigilancia que había pedido, estaban a dos lugares de ellos y era imposible distinguir si tenía ocupantes o no, perfecto.
La tomó de la mano para ayudarla a bajar y luego la llevó al otro lado del vehículo, Lin lo siguió sin entender bien qué estaba haciendo, quizás sólo quería sacar todas las bolsas llenas de cosas y llevarlas dentro de la casa, pero no fue así.
- Tengo tu regalo de cumpleaños. –afirmó él sacando de su bolsillo una caja de terciopelo que obviamente contenía joyería.
La abrió frente a ella y Lin pudo ver en el interior una fina cadena de otro blanco, de ella pendía una pequeña piedra en forma de estrella que supuso sería un diamante. Con cuidado tocó el material y luego lo tomó entre los dedos para analizarlo de cerca.
- Es hermoso. –murmuró fascinada.
- Me recordó a ti. ¿Puedo? –le extendió una mano y ella se lo entregó para luego darse la vuelta, ya llevaba el cabello atado así que no hubo necesidad de quitárselo. Él de inmediato le puso la joya y la incitó para que lo mirara de frente otra vez. – Se te ve aún más espléndido de lo que pensé.
- Gracias. Me has dado demasiado. –le sonrió algo tímida y él respondió con un beso muy suave en la boca, aunque fue algo corto.
- Quiero dártelo todo. –le dijo luego y rozó su frente con los labios antes de abrir la puerta del asiento trasero con intenciones de sacar algunas bolsas, no quería despedirse pero era inevitable. - ¿Quieres que lleve esto dentro?
- No. En realidad… estaba pensando… ¿podría sólo tomar un par de cosas? Si no te molesta, me gustaría que lo demás lo llevaras a tu departamento temporalmente… aquí no hay mucho espacio.
- Lo único que no me gusta es haberte orillado a que creas que sólo es mío. Elige lo que desees quedarte ahora, el resto te estará esperando en casa.
Lin sonrió un poco y tomó sólo dos bolsas que había separado antes, quiso decirle a Sesshoumaru que no se sintiera culpable por eso… pero no pudo hacerlo. Con el tiempo, quizás, lograrían sanar todas las heridas que se hicieron la noche en que todo salió mal. Pero ese no era el momento.
- ¿Trabajas todo el día? –preguntó él por lo menos inquiriendo en eso, uno de los tantos detalles que lo volvían loco.
- No. Sólo por la tarde.
- Perfecto. –contestó él y cerró la puerta del auto antes de darle un beso más en los labios. – Te veo mañana.
- Es una promesa. –le sonrió una vez más y luego cruzó la calle con pasos rápidos y sacó sus llaves, justo antes de entrar le dio una última mirada y luego se adentró para ir a terminar de festejar su cumpleaños con su otra familia.
Esa noche era feliz.
...
A la mañana siguiente Lin, Kohaku y Sango estaban en la sala mirando televisión. Era algo que hacían a veces cuando ninguno tenía ocupaciones temprano. Aún vestían pijamas y aprovechaban el sofá-cama para estar los tres un rato, hasta que tenían que levantarse para desayunar. Estando así con tanta tranquilidad ella siempre recordaba lo fácil que fue congeniar con ellos al conocerlos.
FLASHBACK
Lin POV
Era mi tercer día sola y aún estaba perdida. Pasé toda la mañana rondando los locales comerciales en varias cuadras a la redonda y no pude obtener ningún empleo. Muchos sólo se negaron en redondo y el resto lo hicieron cuando no pude presentar ni una identificación o referencia.
Así fue como terminé desanimada, hambrienta y muerta de cansancio yendo a la biblioteca. Deseaba sólo sentarme y leer para olvidarme de todo aunque fuera un rato ahora que aún me sentía algo segura andando en las calles y sitios públicos.
Cuando pasé el umbral la bibliotecaria me sonrió y le devolví el gesto, luego volvió a lo que estaba haciendo y yo exploré un poco. La verdad era que no tenía sentido continuar con el plan de estudios que había hecho Kagome así que busqué un libro que deseara leer aunque no tuviera que hacerlo.
Después de tomar el ejemplar perfecto, una novela de ciencia ficción, fui y me senté en el rincón más alejado dispuesta a perderme entre las páginas y letras pero casi de inmediato escuché unos pasos que se acercaban creando eco en el silencio y voltee, era Sango, la chica que conocí el día anterior. Ella también me sonrió y fue directa para sentarse a mi lado.
- Salí de trabajar antes de lo que esperaba. –me dijo a manera de saludo y luego siguió hablando como si fuéramos amigas. – A Kohaku no le gusta mucho venir y leerle a los ancianos, pero lo hace por mí, aunque no se da cuenta de que lo ayuda para la escuela.
- Sus padres deben estar orgullosos. –le dije pensando en lo maravilloso que sería tener un hermano así.
- Murieron en un accidente, pero lo estaban y sé que lo estarían también ahora. –me sonrió cálida y sentí mi rostro palidecer.
- Lo siento. –murmuré bajando la mirada.
- No te preocupes. Fue hace años y bueno, aún nos tenemos el uno al otro.
Antes de que pudiera pensar en alguna respuesta "normal" para eso las sillas se escucharon en el interior del salón y poco a poco comenzaron a salir las personas. Ambas nos quedamos observando hasta que su hermano salió sonrió al vernos, de manera automática fue hasta donde estábamos y se sentó enfrente de ambas antes de sacar goma de mascar o ofrecernos. Yo tomé una pieza y le sonreí.
- No puedes tener esto aquí. –lo regañó ella pero también aceptó la oferta.
- De hecho, lo que no puedo hacer es ponerla en mi boca. –le aclaró mientras desenvolvía la suya y comenzaba a masticarla.
- Rebelde sin causa. –apuntó Sango pero lo imitó.
Yo no pude evitar sonreír y darme cuenta de que les tenía algo de celos, ellos a pesar de haber vivido una tragedia pudieron quedarse juntos y su relación era tan simple y natural que con eso les bastaba para ser felices.
- Vamos a comprar cosas para hornear. –dijo Kohaku de repente.
- ¿Qué quieres hornear? –inquirió ella mientras se ponía de pie.
- Vas a hacer galletas.
- Definitivamente no, si quieres algo, hazlo tú. –se quejó con un tono de autoridad cargado de humor. Su hermano también se levantó y yo sólo los observé con una media sonrisa. Él me miró mientras empezaban a alejarse.
- Mañana te traigo sus galletas. Son las mejores. –me prometió guiñándome un ojo y Sango se despidió con la mano.
Hice lo mismo y los observé marcharse. Ellos me caían bien y desee como nunca antes que algunas de las personas en los hogares temporales fueran así, cálidos y relajados. Suspiré y regresé la mirada al libro para intentar concentrarme en eso e ignorar tanto las emociones como el hambre.
Fin Lin POV
Fin del FLASHBACK
Mientras pasaba la mañana sin nada qué hacer Lin ya había pensado varias veces en llamar a Sesshoumaru pero decidió darle algo más de tiempo para asimilar el día anterior sin sospechar que él se moría de ganas de tenerla a su lado de nuevo.
Escuchó a Kohaku bostezar y lo sintió moverse, luego la abrazó por la cintura y sólo siguió mirando la televisión. En otro momento Lin se hubiera paralizado del miedo por ese simple gesto pero tenía el suficiente tiempo a su lado para ser que no tenía intenciones ocultas, eso comenzó a aprenderlo desde el inicio.
FLASHBACK
Lin POV
Tenía una semana completa viviendo sola otra vez y después de dudarlo mucho había decidido hospedarme otra en el hotel. Fue complicado aceptar hacerlo pero al final el miedo a estar sola en la calle fue mayor que cualquier otra cosa y me di cuenta de que con tal de evitarlo bien podía restringir más la comida.
Así fue que esa tarde nublada acabé sentada en la explanada de la biblioteca. Cada día iba y me topaba con Kohaku, en varias ocasiones también con Sango, así que el saludarlos y ver su interacción era algo que casi ansiaba. Me parecían la familia más saludable que hubiera conocido, sólo ellos dos tenían suficiente para que no les faltara nada. O por lo menos esa impresión me habían dado.
- ¡Lin! –me gritó una voz que de inmediato reconocí, era él.
Voltee hacia la derecha y lo vi acercarse, llevaba jeans y una playera desgastada, me sonrió y no dudó en sentarse a mi lado sobre el pasto, como si fuera la cosa más natural del mundo.
- ¿Por qué siempre estás sola? Puedes hacer más amigos por aquí. –me dijo y se encogió de hombros, después continuó hablando como si nada. – Hoy voy a trabajar. Alguien va a recibir un cargamento de mercancía y me pidieron que vaya a ayudar a bajar y acomodar las cosas.
- Quisiera hacer eso. –susurré sin darme cuenta cómo pude simplemente hacerlo, así… como si hablar fuera algo normal.
- Eres un poco pequeña para eso. –apuntó riéndose y con la punta de un dedo tocó mi brazo delgado y sin músculos, le sonreí porque tenía razón, era demasiado débil para un trabajo físico. – Pero podrías limpiar, si no te molesta. –se encogió de hombros y lo vi con mil preguntas en los ojos. – Todo queda hecho un desastre y nadie quiere arreglarlo, pero quizás te paguen por hacer eso.
- ¿Crees? –inquirí esperanzada.
- Podemos intentarlo.
Con su misma actitud despreocupada de siempre me tomó ambas manos y me haló para llevarme con él cuando se puso de pie. Por un instante me paralicé, obviamente nunca estuve esperando que me tocara así de repente, pero su expresión me dio a entender que… nada sucedía. Ni pensó en ponerme las manos encima, sólo quiso ayudarme… justo como cada tarde cuando le quitaba las cosas a Sango para cargarlas él.
Respiré profundo intentando quitarme los nervios, pues seguro que para pedir el trabajo necesitaría voz. Simplemente fui con él caminando a su lado hasta que llegamos al mercado y después seguimos entre los puestos. Al final entramos en uno grande donde vendían principalmente frutas y verduras frescas. En la parte de atrás vi un enorme tráiler que estaban estacionando y me asusté de pensar que podrían meter todo su contenido en la reducida bodega.
- ¡Ey! –gritó Kohaku de repente y me exaltó un poco, eso empeoró cuando me tomó otra vez de la mano y comenzó a llevarme en dirección de un hombre con barriga grande, nada de camisa y un bigote descuidado que sólo empeoraba su aspecto.
- ¡Llegaste! Vamos a empezar. –le dijo el desconocido con tono relajado, al escucharlo hablar de repente no parecía tan malo. Pero era hombre y aún así me mantuve alerta.
- Ella es Lin. –me presentó y dejó ir mi mano sólo para acercarse más y rodearme los hombros con un brazo.
En ese instante no supe qué hacer. Claro que no sentía malas intenciones… pero no podía. No lograba entender por qué alguien quisiera sólo tocarme así sin estar buscando algo más. Aunque Kohaku siempre pareciera más un niño que un adolescente.
- Es mi amiga y busca algo de trabajo. –continuó Kohaku muy despreocupado. – Y me preguntaba si podría ayudarnos a limpiar cuando acabemos.
- Si no le molesta la paga. –se encogió de hombros y se marchó sin volver a mirarnos.
- Pues no paga mucho. –susurró Kohaku casi en mi oído. – Pero es mejor que nada. ¿Aceptas?
Me hizo la oferta aún con su brazo a mi alrededor y sólo asentí, la sonrisa en su rostro se ensanchó de repente y comprendí que sus intenciones eran tan puras que ni se daba cuenta de lo que estaba haciendo. Tocarme era algo natural en él, tal como lo hacía con su hermana.
Fin Lin POV
Fin del FLASHBACK
De repente alguien llamó a la puerta y Sango se levantó del sofá-cama para atenderla, cuando abrió vio ante sí a un hombre alto de ojos dorados, era joven y muy apuesto. De inmediato supuso que era el amigo de Lin que había estado buscándola, ese con quien pasó la noche en que inició su cumpleaños.
- Sesshoumaru Taisho. –dijo él extendiéndole la mano derecha para saludarla. En realidad no se sentía muy cómodo socializando con esas personas que para él eran desconocidos pero había tomado la decisión de intentar no forzar a Lin lejos de esta nueva vida que había construido cuando él la abandonó.
- Sango. –contestó ella con una media sonrisa, asombrada por lo directo del hombre, cómo sólo se apareció ahí sin una invitación ni previo aviso. Además, aún estaba intrigada por la relación que pudiera tener él con Lin, ya que desconocía todos los detalles. –Supongo que vienes a ver a Lin. Pasa.
Se hizo a un lado y él entró. Sesshoumaru ya se había imaginado que la relación que tenía Lin con el adolescente que vivía ahí seguro era estrecha, la joven debería confiar en él totalmente para aceptar pasar las noches bajo el mismo techo pero cuando los vio recostados juntos debajo de una manta en un sofá cama, se quedó de hielo. Notó que su cercanía física era tal que Kohaku en realidad había pasado un brazo por la cintura de Lin y ella estaba ahí, tranquila y cómoda… por un instante tuvo el fiero impulso de acercarse y alejarla para después advertirle al niño que no volviera a tocarla en su vida. Pero ella se adelantó.
Lin de inmediato pudo descifrar la ira en su mirada y al instante se puso de pie para abrazarlo. Fue nada más que una reacción instintiva porque en realidad no entendía muy bien qué pudiera haberle molestado a Sesshoumaru en ese instante.
- Buenos días. –murmuró contra su pecho y lo sintió relajarse un poco y rodearla por la cintura para atraerla más. – Viniste temprano.
- Te traje el desayuno. –aclaró él que todavía no le quitaba los ojos de encima a Kohaku, quien se limitó a ignorarlo y seguir viendo la televisión. Sango en cambio observaba todo con mucha atención y tomaba miles de notas mentales. – Tu favorito. –murmuró antes de besarle el cabello y soltarla.
Fue hasta ese momento que Lin notó las bolsas cafés de papel que él traía consigo, Sesshoumaru le extendió una y ella la tomó de inmediato y miró dentro. Ahí encontró lo que en verdad era su desayuno preferido y se dio cuenta de lo mucho que extrañaba las mañanas especiales en las que él lo ordenaba. Sin que lo pudiera evitar se le llenaron los ojos de lágrimas.
- Gracias. –susurró y sonrió.
- Es sólo un detalle. –respondió besando su frente, apenas conteniéndose de hacerlo en los labios por atención a Lin, no sabía qué tanto quería que supieran las dos personas con las que vivía ahora. – Además traje un poco de todo. ¿Dónde puedo poner esto? –la última parte fue dirigida hacia Sango, quien tomó las bolsas para llevarlas a la mesa.
- ¿Ya desayunaste? –inquirió Lin y él negó, así ella comprendió que todo eso era más bien un intento por conocer a Sango y Kohaku, y se alegró. – Kohaku, apaga la televisión. Te va a encantar esto. –le dijo al chico y él obedeció sin dudarlo, fue a la mesa sin darle otra mirada a Sesshoumaru ya que al igual que su hermana no tenía mucha confianza en toda la situación.
El tiempo después pasó más bien en silencio, conversaron poco y más bien fue Sango que hizo preguntas, quería averiguar lo más posible sobre Sesshoumaru, él se limitó a ser cortés y en realidad no inquirió nada pues Jaken ya se había encargado de pasarle toda la información disponible sobre ella y su hermano menor.
Después de desayunar Lin tomó un baño y se arregló para ir con Sesshoumaru, no sabía qué planes tenía pero supuso que pasaría con él todo el tiempo hasta antes de ir a trabajar.
- ¿Es tu novio? –le preguntó Sango entrando a la habitación que compartían, Lin ya estaba casi lista para irse y cuando la escuchó se detuvo en seco, no estaba esperando una pregunta tan directa, al final, negó con la cabeza. – Es así como te mira, y como tú lo ves a él también.
- Es… complicado. –murmuró Lin sin estar preparada para contarle todo.
- Él tiene casi diez años más que tú… Lin, sólo estoy preocupada ¿estás segura de que es bueno para ti?
- Sí.
- ¿Entonces qué pasó? Sé que viviste un tiempo con él, pero cuando nos conocimos estabas sola ¿cómo pudo hacer eso? No entiendo. –Sango se acercó y se sentó en la cama a su lado. En ese instante le recordó mucho a la segunda noche que pasó ahí a su lado cuando utilizando ese mismo calor y preocupación mezcla de hermana y madre, la convenció de que tenía oportunidad de formar una nueva familia.
FLASHBACK
Ese día había transcurrido en una situación completamente inusual para los tres. Kohaku era el más relajado, como su mente sencilla y abierta era sólo natural que Lin se quedara con ellos, no era capaz de ver todos los problemas o complicaciones que eso tendría. Así que se limitó a saludarla por la mañana antes de ir a la escuela y pasar la tarde haciendo tarea en su compañía antes de ir juntos a la biblioteca y luego esperar a su hermana para regresar a casa. Nada más, él no se detuvo a dudar las cosas.
Sin embargo Sango estuvo pensando todo el tiempo. Conocía lo suficiente el sistema para saber que tener a Lin ahí podría causarle muchos problemas porque era una menor de edad y ella tenía bajo su tutela a Kohaku. Sabía que era arriesgado sólo decirle que se quedara. En parte por el simple hecho de que no tenían demasiado espacio en la casa… pero también por mil razones más. Sin embargo cada vez que pensaba en la otra opción, simplemente pedirle que se marchara… se sentía mal.
Cuando sus padres murieron ella ya era una adulta y tenía a su hermano, pero ninguna de esas cosas le evitó interminables momentos de tristeza y miedo ¿cómo podría sentirse Lin? Intentó visualizar a la chica durmiendo sola y desprotegida en la calle, sin nadie que se tomara siquiera la molestia de cuidarla un poco… y simplemente no pudo sobrepasar esa idea. Por eso decidió arriesgarse y pedirle que se quedara de manera permanente.
Cuando cayó la noche y terminaron de cenar Lin ya tenía sus cosas listas para marcharse. No estaba muy segura de cómo irían las cosas pero no estaba contando con quedarse más tiempo. Ella entendía que Sango y Kohaku eran buenas personas pero no estaba dispuesta a ser una carga y causarles molestias… además de que odiaría que sólo por no echarla a la calle la recibieran. De toda su experiencia con Sesshoumaru aprendió que esas cosas no salen bien.
- Las veo en la mañana. Estoy muerto. –se quejó Kohaku y fue directo a su habitación, Lin sonrió y se preguntó si volvería a verlo en lo absoluto.
- Tenemos que hablar. –dijo Sango y fue a sentarse en el sillón, Lin la siguió y se puso a su lado. – Creo que podemos intentar que esto funcione. Sólo quiero dejar claras un par de cosas. ¿En verdad no tienes a nadie buscándote? Soy la guardiana legal de mi hermano y si un día alguien llega acusándome de secuestrarte…
- No hay nadie. –murmuró Lin con toda la sinceridad y el vacío del mundo pues entendía bien lo terrible que era eso. – Pero no tienes que dejar que me quede. Puedo cuidarme sola allá afuera.
- ¿Cuánto tiempo tienes haciéndolo?
- Algunos años. –se encogió de hombros muy poco dispuesta a confesar en ese instante que ya había perdido la práctica con todas las técnicas de supervivencia.
- Pues ya no quiero que lo hagas más. Pero tengo que dejar algunas reglas muy claras. –de repente su tono de preocupación cambió por otro mucho más firme, Lin asintió para que siguiera, aunque se puso nerviosa. En su experiencia esa era siempre la parte en la que los problemas empezaban. – Primero, nada de extraños en la casa, amigos, novios o lo que sea. No quiero gente que no conozca aquí.
- No es problema. –murmuró sabiendo que de todas formas no tenía más amigos.
- Tienes que avisarme si vas a salir o algo. Puedes ir donde quieras cuando quieras, pero no voy a estar despierta toda la noche preguntándome si algo te sucedió. –Sango fue muy directa otra vez y Lin asintió, tampoco le causaba conflicto eso. – Si un día decides marcharte, tienes que avisarnos y despedirte. Aún no nos conocemos mucho, pero quiero que entiendas que si estás aquí y eres parte de la familia, tienes que comportarte como tal. No puedes un día desaparecer y ya ¿entendido?
- Sí. –murmuró sin entender esas reglas. Aún no le pedía nada extraordinario. Quizás Sango y Kohaku sí eran de esas buenas personas que existían en el mundo aunque a veces le costara creerlo y aferrarse al recuerdo de la familia de Sesshoumaru fuera lo que la hiciera tener esperanza.
- Creo que eso es todo… ah, sí. No me gusta el desorden y definitivamente tú y yo vamos a compartir habitación, así que…
- Claro. –sonrió un poco, aún no estaba muy segura de nada.
- ¿Alguna cosa que quieras decirme ahora?
- No tengo dinero para pagarte… pero quiero buscar un trabajo y entonces…
- No. –la interrumpió Sango que para ese momento ya se había relajado y podía ver la resolución en el horizonte. – Mira, sabes que no somos ricos, pero el dinero es mi responsabilidad. Por eso no te preocupes.
- Quiero ayudar. –aseguró Lin y se tomó la libertad de acercar su mano a la de su nueva amiga hasta que entrelazó sus dedos. – Mientras tanto, me encargo de las labores de la casa.
- Puedes hacer algo, pero no tienes que hacerlo todo. Kohaku tiene sus responsabilidades y yo, las mías. Sólo hay que encontrar la manera de dividirlas. Pero tenemos tiempo para eso.
Ambas se sonrieron por un instante y Lin asintió encontrando esperanza dentro de todas sus dudas. No quería encariñarse con más personas para que todo saliera mal una vez más. Pero en ese momento en el que Sango y Kohaku parecían dos ángeles caídos del cielo… no tenía muchas opciones.
- Vamos a dormir, ya luego afinamos los detalles.
Sango se puso de pie y la llevó consigo hasta su nueva habitación compartida, de paso apagó la luz de la sala y justo en el umbral de la puerta le dio un abrazo corto a Lin antes de ir y buscar su pijama.
Las dos eran conscientes de que les tomaría tiempo y esfuerzo adaptarse y de que tal vez no todo sería perfecto, pero estaban dispuestas a intentarlo porque quizás fue el destino que había puesto a sus dos familias rotas juntas para que se complementaran.
Fin del FLASHBACK
Cuando Lin regresó al momento, Sango aún la esperaba paciente, sólo viéndola con algo de miedo por su posible respuesta, ella prefirió dejarlo tan simple como pudo pues justo en ese instante no tenía tiempo ni palabras para contarle todo.
- Fue mi culpa. Hice algo… que no debí. Él se enojó… y yo me marché.
- Ya sé que no es el momento, pero quisiera que después me lo explicaras mejor. –le pidió aún consternada y Lin asintió.
- Lo prometo. –se acercó y le dio un abrazo rápido antes de ponerse los zapatos y dirigirse hacia la puerta. - ¿Te importa si no vengo a dormir?
- Claro que me importa. Prefiero que estés aquí segura, en casa. Pero si quieres quedarte con él, es tu decisión. Sólo llámame por la noche.
- Gracias. –le sonrió más un segundo y luego salió del cuarto.
En la entrada estaba Sesshoumaru esperándola de pie y Kohaku había vuelto a mirar televisión, aunque se veía de mal humor. La joven fue y le dio un beso en el cabello antes de acercarse a Sesshoumaru y tomarlo de la mano para marcharse juntos sin sospechar que él tenía mil cosas que plantearle que le darían demasiadas decisiones que tomar.
...
A final de cuentas terminaron yendo al lugar que menos pensaron, al sitio donde conocieron. Nunca antes regresaron a ese parque pero por alguna extraña razón a Lin le pareció un buen día para visitarlo. Caminaron un poco entre los senderos hasta encontrar un claro bajo la sombra de un gran árbol, ella se sentó con la espala recargada en el pecho de Sesshoumaru y sólo miraron hacia la nada unos minutos hasta que él decidió que era momento de comenzar a hablar.
- ¿En qué trabajas? –la cuestionó comenzando por lo básico, quería que Lin volviera con Kagome para estudiar y sabía que la mejor forma era convencerla de que trabajando con su amiga estaría mejor.
- Trabajo para una mujer que vive en el miso vecindario. Limpio su casa y le doy algunas clases a sus niños. Sólo son tres tardes a la semana.
- ¿Ya no estudias? –la pregunta la tomó un poco por sorpresa y sólo negó con la cabeza. – Le haces falta a Kagome en sus clases.
- Si ella está de acuerdo, puedo ir a los dos sitios. –Lin se encogió de hombros no viendo muchos inconvenientes en alternar ambas cosas, pero esa no era la respuesta que él estaba deseando escuchar.
- Puedes volver con Kagome toda la semana para que sigas con el plan de estudios. Ya tienes dieciocho años, puedes presentar el examen para obtener tu certificado de preparatoria.
- Podría estudiar por las mañanas, no tengo mucho que hacer. –respondió pensativa con la atención fija en unos chicos que jugaban a la pelota en la distancia.
- No te vería nunca entonces. –murmuró él en su oído despertando su piel con su cálido aliento. – A menos de que pasemos las noches juntos. –al final dejó un suave beso en su cuello que la estremeció.
- Estás intentando que todo sea como antes. –concluyó ella de repente y se giró para verlo quedando sentada completamente frente a él aunque a muy poca distancia.
- Estoy pensando en el futuro. –replicó con una media sonrisa porque ella tenía también razón.
- ¿Futuro? –cuestionó sin entender a qué se refería exactamente.
- El tuyo y el nuestro. –le tomó una mano y le besó el dorso antes de continuar hablando. – Quiero que te concentres en estudiar, eres demasiado inteligente para no ir a la universidad. Y no quiero que desperdicies el tiempo trabajando sólo por el dinero, jamás te va a faltar nada, no otra vez. –le juró.
- Mientras estemos juntos. –le aclaró ella con la mirada triste.
- Nunca te dejaría ir de nuevo. –se acercó y acunó su rostro con ambas manos antes de dejar un único beso en sus labios. – No soy tan estúpido para cometer el mismo error dos veces.
- En realidad… hay algo más que tengo que hacer antes de pensar en estudiar. –cerró los ojos y respiró profundo intentando no ponerse tan nerviosa y perder la voz. – Tengo que atravesar tres estados… y pedirle mis papeles a trabajo social.
- Eso lo puede ver un abogado. –le dijo él que ya tenía todo eso planeado, sólo necesitaba que ella le diera datos precisos y él se encargaría de que nunca tuviera que ver a nadie que no quisiera.
- ¿Se puede? –preguntó sorprendida, viéndolo a los ojos.
- Sólo dame la información, todo lo que recuerdes sobre tus datos personales y le trabajadora social. Un abogado va a revisar todo antes de que tengas que poner un pie donde no lo desees. –le prometió queriendo nada más que dar ese paso por ella y ahorrarle los malos recuerdos que eso le pudiera llevar.
- Sabes que lo recuerdo todo. –sonrió un poco antes de fruncir el seño sentir que su corazón se disparaba. – Pero… tengo miedo… ¿y si quieren… meterme a la cárcel o algo? Por lo que le hice a…
- No, Lin. –la interrumpió Sesshoumaru y se acercó para tomarla por los hombros y hacer que lo viera a los ojos. – Eras una niña y fue en defensa propia. Lo que le haya sucedido no es tu culpa. Pero cuando mande al abogado, esa es una de las cosas que va a investigar.
- ¿En verdad? –quiso asegurarse mientras los ojos se le llenaban de lágrimas ante la posibilidad de no tener que enfrentar consecuencias horribles por lo que hizo ese día en que se salvó del infierno en el que vivía. Él se limitó a asentir y ella sintió que podía respirar un poco mejor. – Préstame tu teléfono. –le pidió y él de inmediato accedió.
Lin se tomó un par de minutos para crear una nota corta y concisa, luego, se lo devolvió y él la leyó un poco fascinado por ver ahí escrito su apellido, fecha y lugar de nacimiento… cosas muy pequeñas que para todas las personas era normales, pero que en Lin siempre fueron un misterio.
- ¿Puedes decirme qué encuentra el abogado? Antes de que haga cualquier cosa… quiero saber…
- Si así lo deseas, así será. –le prometió y guardó el teléfono. – Y una vez que se resuelva todo esto y antes de que entres a la universidad, me gustaría que fueras de viaje conmigo. –le ofreció dos cosas sin darse cuenta.
- Primero tendría que resolver cómo ir a la universidad. –contestó ella sonriendo al intentar imaginarse esa vida tan normal.
- Consigues el diploma de preparatoria y escoges una universidad. No hay mucho más. En cualquier lado te van a abrir las puertas. Y si quieres ir a otro estado, no es problema, podemos mudarnos y ya. –le aclaró esta vez sí dándose cuenta de todo lo que estaba implicando, ella también lo notó y se quedó sin palabras. – Vas a ir a la universidad que quieras. –le aclaró con su eterna frialdad, aunque ambos entendían que sentía muchas cosas. – Y voy a ir contigo a donde sea, siempre que me quieras a tu lado. Y aún que no fuera así, estaría ahí sólo para protegerte.
- Todo es en serio ¿verdad? –le preguntó apenas intentando dimensionar lo que él le planteaba.
- En lo que a mí respecta, Lin, esto es para siempre. –le tomó ambas manos y selló la promesa con un beso.
...
Lin POV
Pocos días después las cosas parecían estar tomando cierta rutina. Yo seguí con mi trabajo tres días a la semana, igual que antes, y los otros dos iba con Kagome, donde casi no ayudaba pero sí revisaba todos los temarios. Las mañanas las pasaba estudiando o haciendo las labores de la casa como antes. Durante las noches… era cuando no tenía idea de qué hacer. Sesshoumaru siempre me visitaba durante el día, pero el momento de separarnos era tan difícil que estuve alternando casas para dormir. Era confuso tener dos hogares… pero no quería abandonar a Sango y a Kohaku, quienes comportaban como mi familia.
Kohaku estaba receloso, su actitud hacia Sesshoumaru no era para nada buena y se limitaba a guardar silencio y fruncir el seño cada vez que se le implicaba en una conversación. Sango por otro lado estaba intentando por todos los medios aceptar las cosas tal como eran, aunque le costaba trabajo.
Una noche se sentó a hablar conmigo… y fue extraño. Creo que me sentí como si estuviera conversando con una hermana protectora o una madre preocupada. Me preguntó cosas sobre Sesshoumaru y me dijo que le preocupaba ver lo mucho que lo amaba y todas las cosas que podían salir mal, pero también me aseguró que entendía que yo estaba acostumbrada a tomar siempre mis decisiones y que sabía que intentar oponerse rompería más la relación entre nosotras que ayudarme a estar bien en caso de que algo saliera mal con Sesshoumaru.
Después de eso me tomó por lo menos dos días entender todo lo que me había dicho y darme cuenta de que tenía razón. Puede que yo deseara una familia que me amara y a la cual amar, pero la verdad era que no estaba preparada para afrontar todo lo que significaba tener una… pasé tanto tiempo sola que la única forma de vida que conocía era siguiendo mis propias reglas y decisiones. A la fecha no sabía si eso era bueno o malo.
Esta noche la pasaría con Sesshoumaru, él me esperaba como siempre justo fuera del salón de Kagome, el señor Jaken ya nunca iba por mí, siempre era él… y eso me alegraba. Cada minuto que pudiera robarle al tiempo y pasar a su lado era perfecto.
- ¿Cómo estuvo la clase? –me preguntó de manera usual pero sentí cierta tensión en su voz, yo le sonreí y noté cómo no me devolvió el gesto en lo absoluto. – Vamos directo a casa, la cena debe estar ahí cuando lleguemos. –me dijo y tomó la mochila que yo llevaba, después, sólo caminamos juntos.
Si estuviéramos en cualquier otro sitio me hubiera saludado con un beso y andaríamos tomados de la mano pero el hacer de conocimiento público nuestra verdadera relación era algo para lo que aún no estaba preparada. No podía ni imaginarme las reacciones de su familia… ¿qué pensarían sus padres? ¿Y Kagome? ¿Creería ella que yo intentaba reemplazar a su hermana?
Mientras íbamos en el auto él no habló ni yo tampoco. Podía sentir que algo andaba mal y sólo me ponía nerviosa. Quería preguntarle… pero no tenía el valor. No podía imaginarme qué podría causarle tal tensión de repente, si esa misma mañana cuando me llevó el desayuno todo estaba perfecto.
Llegamos al departamento y llamé a Sango antes de cenar, después, comimos casi sin palabras otra vez y él recogió la mesa aún con ese semblante frío y tenso. Supuse que quería posponer lo que lo tuviera así… pero yo no podría aguantar mucho más el no saber. Por eso, cuando me tomó de la mano y me llevó a la sala sentí un poco de alivio, por fin me diría cuál era el problema.
- Tengo noticias del abogado. –me soltó de repente la bomba y fue como hundirme en el vacío. Por supuesto, tenía que ser eso… algo horrible debería estar por sucederme. Quizás sí podían mandarme a prisión después de todo. – Habló con tu trabajadora social y la mujer insiste en que va a tener todos tus papeles listos tan pronto como pueda. Pero pide como requisito verte en persona, si no, vamos a tener que seguir un proceso legal complicado.
- ¿Por qué? –pregunté más que sorprendida. Yo recordaba muy bien a esa mujer, era amable y activa, pero siempre estaba abrumada con el exceso de trabajo y nunca me prestó mucha atención ¿por qué era importante ahora?
- Quiere disculparse contigo. Sabe lo que sucedió en el último hogar temporal.
En ese instante sentí que la respiración se me cortaba por completo ¿cómo era posible? Entonces… el monstruo había hablado. Le había contado todo ¿por qué? ¿No se metió en problemas por hacerlo? ¿Dijo que yo pedí todo eso?
- Lin. –llamó Sesshoumaru mi atención y se aceró para rodearme con los brazos y acunarme contra su pecho.
- ¿Cómo? –murmuré apenas con un nudo terrible en la garganta.
- El tipo tuvo que ir al hospital después de que te marchaste, los doctores pensaron que era sospechoso y la policía investigó. Encontraron mucha pornografía infantil en su casa.
Pornografía. Fotos. Mis fotos. Por un instante pensé en todas esas imágenes… ¿cuántas personas las habrían visto ya? De inmediato sentí la vergüenza y la culpa que me arrastraron al fondo de del infierno. Entonces, yo ya no tenía un secreto, nunca lo tuve porque muchos ojos miraron cada toma de mi cuerpo desnudo y las cosas que él me obligó a hacer.
Sentí un suspiro incontrolable emanar de lo más profundo de mi ser y me aferré más a Sesshoumaru intentando que el tiempo sólo se detuviera.
CoNTiNuaRá...
Hello!
Mil grax x todos sus reviews, msgs, favs y follows!
Q les pareció? un poco más largo de lo que esperaba, espero no demasiado. Y como se podrán imaginar el título está más bien relacionado por lo que se avecina.
Chicas, que tengan una excelente semana! Se portan muy mal ;)
Y antes de irnos... comentarios?
XD
