SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 20

Pasado

Lin POV

Sesshoumaru y yo íbamos sentados en un taxi y el camino parecía eterno, aunque al final sabía que no sería suficientemente largo. En cuestión de unos minutos más estaría frente a frente con la trabajadora social que llevó mi caso y eso me aterraba.

Unas noches atrás Sesshoumaru me contó todo lo que su abogado había investigado. Después de que escapé del hogar temporal el hombre que me tocaba tuvo que ir al hospital y los médicos contactaron a la policía por el tipo de herida que tenía, las autoridades tomaron la casa llena de sangre como escena de un crimen y al investigar encontraron mucha pornografía infantil. Al parecer tenía no sólo mis fotos y algunos videos que también me tomó, sino que en su computadora almacenaba cosas que obtenía de internet… todo eso era material que intercambiaba con otros pervertidos.

El saber eso me hizo darme cuenta de que no sólo policías, jueces y mi trabajadora social habían visto mis fotos, sino que quién sabe cuántos hombres más se deleitarían por siempre con ellas ahora que viajaban en internet. De no ser porque tenía a Sesshoumaru a mi lado ahora probablemente no podría sobrevivir a eso.

Después de que encontraron toda la evidencia en la casa donde viví, encerraron al abusador y después de un tiempo otro reo lo había asesinado. Por lo menos ya nunca tendría que preocuparme por topármelo en la calle.

Así que aquí estábamos, viajamos en avión y dejamos las cosas en el hotel, ahora nos dirigíamos a ver a mi trabajadora social, sólo pasaríamos aquí una noche porque yo no quería quedarme más tiempo, en realidad, hubiera preferido nunca más pisar estas calles pero la otra opción era empezar un proceso legal que hubiera tardado meses.

- Sabes que puedes retractarte en cualquier momento. –me reiteró él mientras apretaba mis dedos entre los suyos. Sólo lo vi a los ojos y asentí, ni siquiera podía considerar hablar en ese instante.

El resto del camino lo hicimos en silencio y tal como lo pensé… fue demasiado corto. Él se bajó primero y me abrió la puerta del auto, de inmediato me tomó la mano otra vez y fui muy consciente de que no me soltaría nunca, de eso estaba muy agradecida.

Una vez en el interior del edificio él dijo todo lo necesario y fue rápido, apenas un par de minutos después estábamos tocando en una puerta marcada con el apellido de la mujer que buscábamos. Ella ya nos estaba esperando y abrió muy pronto.

La trabajadora social había cambiado algo en ese tiempo, pero no mucho, apenas tenía algunas canas extras en el cabello negro y quizás un par de kilos más. Lo primero que hizo al verme fue abrazarme y comenzar a sollozar en mi oído mientras murmuraba disculpas. Yo me paralicé, no es que me diera miedo pero me tomó por sorpresa y sólo me aferré a la mano de Sesshoumaru con más fuerza.

- Señorita. –le dijo él con tono autoritario después de unos segundos, la mujer reaccionó de inmediato y se separó quitándose las lágrimas de los ojos.

- Pasen. Pasen. Tomen asiento. –nos indicó y entramos todos, Sesshoumaru cerró la puerta y luego acercó las dos sillas para o tener que soltarme, ella fue y se puso del otro lado del escritorio.

Su oficina definitivamente era la misma. Tenía los colores deslavados en las paredes y pilas de archivos por todos lados, algunos estaban cubiertos por varias capas de polvo. Quizás todo lo mío estuviera ahí en algún sitio.

- Lo siento tanto, Lin. Yo no tenía idea, parecía una buena familia… tenían más niñas y… lo siento, en verdad… ¿dónde estuviste? ¿Por qué nunca me dijiste nada? –hablo intentando contener las emociones que amenazaban con sobrepasarla.

Respiré profundo calibrando una respuesta. Yo sabía que ella me decía la verdad, era una buena persona y sus intenciones siempre fueron las mejores… pero yo no quería hablar de nada de esto, sólo necesitaba que me entregara los documentos y me dejara ir por siempre. Libertad, nada más.

- Sólo dime algo… lo que sea… -imploró pasándome una hoja en blanco y un lápiz. Ella hacía eso cuando se rendía y aceptaba mi silencio porque sabía muy bien que en realidad era capaz de hablar, yo aún podía recordar sus intentos por convencerme de hacerlo cuando llegué a sus manos luego de la muerte de mi familia.

- Dijo que quería verla, no que fuera a exigirle explicaciones. –intervino Sesshoumaru cuando yo no fui capaz de moverme.

- Lo sé, lo sé. No tengo derecho de pedirle nada. Pero… es que… ha sido tan difícil. Siempre me pregunté qué sucedió contigo… qué te hizo ese hombre…

- Señora. –la interceptó él de repente con un tono tan glacial que hasta a mí me sorprendió. – Si va a insistir en hablar de eso, tendrá que ser el abogado quien se encargue de llevar esto.

- ¡Necesito saber! –alzó ella la voz con desesperación. – Sólo quiero saber cómo fue que sobrevivió todo este tiempo y por qué nunca acudió a mí.

Creo que Sesshoumaru estaba por ponerse de pie y llevarme con él, pero se detuvo cuando tomé el lápiz que tenía cerca y comencé a escribir. Intenté hacerlo rápido para marcharnos pronto, pero también desee ser cuidadosa porque tenía un último favor que pedirle a la trabajadora social.


Sobreviví en las calles. No tener un techo y pasar hambre nunca fue tan malo como lo que me sucedió en esa casa. Además, eso es sin contar los otros sitios en los que estuve donde a veces también pasaba hambre o sed y recibía castigos sin razón alguna.

No sé exactamente cómo lo hice, pero aquí estoy. Estoy bien. Tengo una familia de nuevo, una de verdad. Y lo único que me hace falta es ser libre.

Quiero volver a la escuela y hacer… lo que sea. Pero para eso necesito tener prueba de que existo y eso sólo hay una persona que me lo puede dar… y hay dos formas, sólo pido que sea la fácil. No quiero esperar… ya no más.

Nunca acudí a buscarte porque no tuve el valor, sólo era una niña muda ¿por qué habría alguien de creerme o cuidarme?

No es tu culpa, nunca lo fue. No estuvo en tus manos.

Sin embargo… hay algo que quisiera pedir. Una cosa que no sólo me daría libertad, sino tranquilidad infinita.

Sé que hay un detalle en mi nombre que cambió cuando me adoptaron justo después de nacer y que, por lo tanto, tengo un nombre en el acta de nacimiento con los apellidos de mi madre biológica y otro en los papeles de después de la adopción.

Quiero conservar mi nombre original. Tal cual lo deseó mi madre biológica y como está en esa primera acta. Por favor. Sé que tú puedes hacerlo… y sería el mejor regalo que me pudieras dar.

Y gracias, en verdad sé que siempre quisiste lo mejor para mí.


Terminé de escribir y le entregué la hoja, luego me puse de pie y me encaminé hacia la salida con Sesshoumaru siguiéndome dando pasos totalmente sincronizados. No sabía si él había leído o no lo que escribí, ni si me preguntaría por ello pero eso lo enfrentaría más tarde, de momento no deseaba nada más que salir de ahí.

Recorrimos los pasillos rápido y nadie intentó acercarse, quizás las lágrimas que comenzaban a recorrer mi rostro persuadían a todos. Al llegar a la calle vi que el taxi seguía ahí y de inmediato me dirigí hacia él. Sesshoumaru nunca me dijo que estuviera esperándonos, pero al parecer como siempre, pensó en todo.

Me abrió la puerta y entré para de inmediato recorrerme hasta el otro lado, no tenía ganas de soltarlo unos segundos para que él rodeara. Pude escuchar que le pidió al conductor que nos llevara al hotel y luego me acunó entre sus brazos, yo sólo lloré.

Fin Lin POV

...

Sesshoumaru POV

Más o menos una hora atrás Lin se había quedado dormida luego de llorar largo rato. Aún no estaba seguro de qué fue lo que la puso así, si fueron los recuerdos del hombre que abusó de ella o el simple hecho de pensar en todo lo que había vivido en la calle tantos años. Quería preguntarle muchas cosas pero ella no estaba en condición alguna de responder, así que sólo dejé que llorara hasta quedarse dormida mientras estábamos abrazados en la cama.

De repente el teléfono de Lin sonó, aún lo llevaba en el bolsillo de su pantalón y se despertó de inmediato algo sobresaltada, se sentó y tomó el aparato, al ver quién era dudó un poco y me lo extendió pidiéndome algo con la mirada. Yo lo tomé y vi que era la chica con la que vivía.

- Sango, soy yo. –contesté y Lin sonrió un poco antes de volver a recostarse dándome la espalda.

- Hola. ¿Ya terminaron? ¿Qué pasó? –me cuestionó impaciente. Quizás no me gustara que Lin estuviera tan apegada a ella y a su hermano, quien me disgustaba especialmente, pero tenía que reconocer que siempre parecían tener las mejores intenciones y se preocupaban por ella.

- Ya terminó. Lin está dormida ahora. –la excusé sin querer dar más detalles.

- ¿Pero ella está bien?

- Lo va a estar. –aseguré porque era la única certeza que tenía, sin importar qué tuviera que hacer, me encargaría de que Lin fuera feliz.

- Cuídala mucho y… pídele que me llame cuando pueda, por favor. Ah… y Kohaku también le manda saludos y un abrazo.

Terminó la llamada y no me quise detener a maldecir al niño que creía tener derechos para tocar a Lin, sólo dejé el teléfono por ahí y me recosté abrazándola por la espalda.

- Gracias. –murmuró ella y sonreí, era la primera palabra que decía desde que nos subimos al avión esa mañana.

- ¿Estás mejor?

- Sí. –susurró y me alegré un poco y de manera muy egoísta al darme cuenta de que estaba reservando su voz sólo para mí.

- ¿Tienes hambre?

- No.

- Dime qué necesitas. –susurré en si oído y tuve que ser muy paciente cuando ella guardó un largo silencio.

Fin Sesshoumaru POV

- Me adoptaron cuando nací. –dijo Lin al fin luego de decidirse a contarle a Sesshoumaru algo sobre el día que había perdido el habla a los cuatro años de edad. – Tenía a mis padres y dos hermanos mayores. Era feliz, normal… hasta que un día unas personas entraron a la casa, iban armados…

FLASHBACK

Un rato después de la puesta de sol la vida dentro de ese hogar era tan normal como cualquier otro día. Los dos niños mayores terminaban de hacer sus tareas en la mesa del comedor mientras la madre de ambos preparaba la cena en la cocina y su padre estaba en la sala reparando una radio averiada. Lin se divertía observándolos a todos cuidadosamente para decidir a quién sorprender. Cuando los demás se concentraban así en sus actividades ella se aburría y jugar sola no era algo que disfrutara mucho así que solía ir e interrumpir cualquier cosa para que le prestaran atención.

Pero de repente algo rompió la paz. Fue un ruido estruendoso que vino de la entrada y en ese instante muchas personas entraron en la casa gritando cosas. Lin se quedó pasmada en su sitio, justo al lado de la puerta trasera. Escuchó las voces y no entendió todo lo que se dijo, pero cada matiz de sonido se quedaría grabado para siempre en su memoria perfecta al igual que los rostros de los invasores.

Su padre fue el primero en reaccionar, soltó lo que tenía en las manos y corrió hacia los intrusos, sólo para ser derribado de inmediato con una ráfaga de balas que sonaron como explosiones. Al instante el caos se tornó peor, Lin después de ver claramente a su padre caer al suelo con los ojos vidriosos y sangre en todos lados, vio a su madre salir de la cocina y ser recibida de la misma forma. También percibió la expresión de su cara al toparse con la muerte.

En ese momento los extraños se dispersaron un poco por el interior de la casa y comenzaron a sacar cosas de todos lados, como si buscaran algo. Ella sólo se quedó pasmada en su lugar mientras sus hermanos también eran asesinados. En ese momento era tan pequeña que no entendía bien qué sucedía, sólo tenía miedo, tanto, que su cuerpo no reaccionaba.

Supuso que esas personas se acercarían para hacerle lo mismo que a los demás pero no fue así. La primera en llegar a ella fue una mujer vestida de negro a quien nunca llegó a ver, probablemente la única, de inmediato en medio del caos abrió la puerta trasera y la empujó mientras susurraba palabras que se quedarían impresas por siempre en su memoria.

–Vete, corre y sálvate, pero no digas nada de lo que viste o ellos te matarán. Ni una palabra. Jamás.

Justo cuando estuvo fuera la extraña cerró la puerta y ella se echó a correr. Su patio trasero no tenía barda y comunicaba directo a otra casa en las mismas condiciones, así que sólo pasó entre arbustos y siguió por sendero estrecho que comunicaba al otro lado de la manzana.

En cuanto alcanzó la calle miró a todos lados y no vio nada más que vacío… y siguió corriendo. Aún tenía las explosiones trabadas en los oídos, así como los tonos de voz y los nombres que había escuchado. Ante sus ojos sólo rodaban las mismas imágenes una y otra vez… podía ver los rostros muertos de su familia y las sonrisas maliciosas de los desconocidos.

Aún no entendía qué estaba pasando pero siguió corriendo porque la única certeza que tenía era que alguien la sacó de ahí y le dijo qué hacer… nunca decir una palabra.

Fin del FLASHBACK

- Los mataron a todos. –siguió explicando con susurros y de manera resumida todo lo que aún recordaba con infinita claridad. – Vi sus rostros y escuché sus nombres. Supongo que iban a matarme también pero una mujer me sacó. –suspiró y se concentró en enfocar lo poco que sabía de esa extraña. – Entró con ellos pero me dijo que me fuera… y que nunca dijera nada.

Al final suspiró y se giró aún entre los brazos de Sesshoumaru para esconder el rostro en su pecho. Esa tarde al estar con la trabajadora social tuvo toda su vida ante sí, los años que vivió en la calle, el abuso del que fue víctima, los otros hogares temporales donde no la trataron bien… pero sobre todo esa noche en la que perdió a su familia y su voz.

Fue por miedo a esos asesinos que le pidió a la trabajadora social dejar su nombre como era antes de la adopción porque aún después de tantos años vivía con miedo de que los asesinos la encontraran y terminaran el trabajo, por eso deseaba no tener un nombre que la vinculara con la familia que amó.

- ¿No te hicieron nada? –le preguntó él sin querer creer que esa historia fuera cierta ¿qué tantas cosas horribles le sucedieron a Lin?

- No. Ella me salvó. –murmuró apenas.

- Y nunca podría agradecerle lo suficiente. –por un momento incrementó la fuerza de su abrazo y luego le besó el cabello. - ¿Los atrapó la policía?

- No. Yo era la única testigo, pero la próxima vez que hablé fue después de conocerte.

Con esa explicación Sesshoumaru comprendió completamente el silencio en el que ella vivió y cómo aún ahora era su mecanismo de defensa. De inmediato pudo valorar aún más que fuera él la primera persona a la que le hubiera hablado, y a veces, aún la única.

- Siempre vas a estar conmigo ¿verdad? –preguntó Lin sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas por milésima vez ese día.

- Siempre. –aseguró él y la sintió rodearle la cintura con los brazos y luego buscar sus labios.

El beso empezó de una manera muy dulce, lleno de paz, como si con esa simple caricia quisieran transmitirse todo lo que sentían y pensaban. Sin embargo muy pronto ella buscó profundizarlo y hacerlo pasional, Sesshoumaru siguió su paso y recorrió su espalda sobre la tela con lentitud, deseando nada más que confortarla.

Lin se estremeció con sus caricias y buscó los bordes de la playera negra que él tenía puesta, con mucho cuidado fue levantándola. Estaba insegura de qué hacer y cómo reaccionaría pero quería intentarlo. Lo amaba y deseaba ser una mujer normal con él, por eso estaba dispuesta a dar el siguiente paso en ese momento, aunque fuera uno pequeño.

Sesshoumaru la dejó descubrirlo y cuando fue momento se separó un poco y la ayudó a sacarse la prenda por completo, ella se sentó y lo observó con el torso desnudo, al instante sintió que las mejillas se le teñían de rojo y no detuvo sus manos cuando viajaron para recorrer todos los músculos marcados del pecho masculino.

El tacto de sus caricias fue suave, casi imperceptible, y luego siguió para hacer lo mismo con besos tenues, uno justo después del otro en un camino ascendente que terminó en los labios de Sesshoumaru. Él la recibió con ansias, para ese momento todos sus instintos se habían despertado y decidió ir un poco más adelante. Introdujo ambas manos debajo de la blusa femenina y comenzó a levantarla con cuidado, tomándose su tiempo.

- ¿Puedo? –le preguntó cuando sus intenciones de quitársela fueron muy obvias, ella se alejó un poco y le sonrió.

- Sí. –fue su respuesta sencilla y luego levantó los brazos para que él terminara la tarea. Lin llevaba puesta una prenda interior de color morado y se cohibió un poco cuando Sesshoumaru la observó así por primera vez.

- Eres hermosa. –murmuró y se sentó un poco para besarle el cuello repetidas veces mientras rozaba su espalda desnuda.

Ella sintió todas las descargas eléctricas en su piel que poco a poco la hicieron olvidarse del resto del mundo, en ese instante sólo eran ellos dos. Así guiada sólo por la pasión lo incitó para que se separara un poco, él lo hizo y la miró a los ojos pidiéndole la siguiente pauta a seguir, ella sonrió y se maravilló otra vez por el milagro de haber encontrado y amar a un hombre que estuviera dispuesto a esperarla.

Con mucho cuidado Lin se sentó a horcajadas sobre él y juntó sus pieles desnudas antes de volver a besar sus labios. Muy pronto se fundieron otra vez en caricias apasionadas y sus caderas comenzaron un suave vaivén que les arrancó más de una exclamación de placer. Ella podía sentir la erección prominente de Sesshoumaru tocándola en el centro de su cuerpo y despertando sus instintos más profundos. Lo deseaba, en ese momento no quería nada más que estar con él de darle libre acceso a su cuerpo.

Lentamente él llevó una de sus manos al tirante de la prenda interior que ella llevaba puesta y mientras lo deslizaba por su hombro con cuidado abandonó el beso en sus labios para bajar milímetro a milímetro despertando su piel hasta que la descubrió un poco y pudo capturar su pezón con un beso.

Lin lo sintió y se estremeció hasta lo más profundo. Antes pudo tener miedo de estar así, pero justo en ese instante no quería detenerse nunca. Él se entretuvo jugando con su boca un tiempo y luego con el mismo cuidado cubrió la piel que había dejado desnuda y fue para hacer el mismo proceso con su otro pezón, el resultado fue el mismo y la escuchó estremecerse de placer.

- Te amo. –murmuro Sesshoumaru aún contra su piel mientras decidía que era suficiente por ese momento, aunque quisiera darle todo, aún era muy pronto. Besó su oído y la sostuvo con fuerza contra su cuerpo mientras que ambos siguieron con la pequeña danza que mantenían. - ¿Quieres que me detenga? –le preguntó con la voz ronca y cargada de deseo.

- No. Quiero que me toques. –aseguró ella con toda la convicción del mudo y eso fue suficiente.

Sesshoumaru la tomó por la cintura y la recostó sobre la cama con la cabeza en las almohadas, Lin lo observó con atención mientras se recostaba a su lado y llevaba una mano hasta el botón de sus jeans, lo abrió y luego bajó el cierre. Por un instante, ella tuvo miedo.

- No te va a doler. –le prometió. – Pero puedes detenerme.

- No. Hazlo. –le pidió ella queriendo romper una más de sus restricciones.

Con mucho cuidado Sesshoumaru coló sus dedos poco a poco no sólo por debajo del pantalón, sino también de la ropa interior que ella llevaba y justo cuando llegó a su punto más sensible y percibió su humedad, comenzó a besarle el oído.

- Déjate llevar. –le susurró y siguió acariciándola.

Él hubiera deseado poder tenerla completamente desnuda y observar su cuerpo mientras encontraba la manera exacta de complacerla, pero para eso aún faltaba tiempo. De momento sólo quería hacerla sentir bien, enseñarle que era capaz de explotar en un orgasmo maravilloso.

Por eso se tomó su tiempo, buscó cómo prefería ella que lo hiciera, hizo más presión en ciertos puntos, y fue lento en otros, siempre guiándose por los sonidos que se escapaban de su garganta y cómo movía las caderas mientras sus manos se aferraban a la tela del edredón. Conforme siguió pudo percibir que Lin se estremecía con más frecuencia y aunque nunca dejó de besar su cuello y sus labios supo muy bien el instante justo en el que la hizo llegar a lo más alto.

Todas esas sensaciones fueron nuevas para ella, nunca antes de él se planteó la posibilidad de que sintiera bien que alguien la tocada pero en cuanto sus dedos traviesos comenzaron a jugar en ella, sólo quiso que no se detuviera. Además, justo como Sesshoumaru lo prometió, nunca hubo un atisbo de dolor, quizás fue porque no llegó a entrar en su cuerpo, sólo la acarició en el punto exacto de manera tan magistral que perdió la coherencia y sintió todas las terminales nerviosas de su cuerpo conectadas a ese punto, corruptas de placer.

Lentamente Sesshoumaru la guió de regreso también con besos y caricias, sólo que a un ritmo diferente, pacífico, hasta que se retiró por completo y sólo se quedó a su lado, abrazándola paciente hasta que su respiración se acompasó.

- ¿No estuvo tan mal? –preguntó él con una media sonrisa y conociendo la respuesta.

- Engreído. –contestó ella también sonriendo. – Pero… quiero… corresponderte… -agregó insegura.

- Y deseo eso como no tienes una idea. –aseguró muy consciente del problema que aún tenía que arreglar con su propio cuerpo. – Pero me parece que esta noche todo va perfecto. Podemos pensar en eso después. –se acercó y dejó un beso en su frente. - ¿Te importa si tomo una ducha?

- Te espero. –aseguró ella con las mejillas totalmente sonrojadas y lo vio ponerse de pie y entrar al baño cerrando la puerta tras de sí, aun tenía los restos del placer en su cuerpo y sonrió convencida de que en verdad un día podría ser la mujer perfecta para él.

...

A la mañana siguiente volvieron a tomar un avión algo temprano y justo antes de abordar Sesshoumaru recibió una llamada del abogado, quien le informó que la trabajadora social ya le había dado una fecha aproximada de entrega para los papeles de Lin y que además, le dijera a la joven un "gracias" de su parte. Cuando le informó esto a ella, simplemente asintió.

Cuando aterrizaron fueron directos al departamento y Lin se ofreció a preparar algo de almorzar y la cena para esa noche, también le envió un mensaje de texto a Sango asegurándole que estaba bien y para visarle que se quedaría con Sesshoumaru a dormir.

Él la observó todo el día y notó las fluctuaciones de su estado de ánimo. Cada vez que estaba a su lado y la tocaba, ella sonreía y le regalaba un beso… en esos momentos estaba bien. Pero cuando sólo la veía y se daba cuenta de que estaba perdida en sus pensamientos, la veía fruncir el seño o quitarse lágrimas del rostro. Supuso que eran aún los estragos de ver a la trabajadora social y enfrentar su pasado.

Ese día era domingo y sólo lo pasaron así, leyendo a ratos o mirando televisión, dejando que el tiempo transcurriera y acomodara las cosas poco a poco. No fue hasta la noche cuando ambos vestían pijamas y estaban en el sillón que conversaron de verdad.

- No tienes que ir a trabajar mañana. –le ofreció él que se encontraba sentado en una orilla acariciándole el cabello mientras ella utilizaba su regazo de almohada, Lin dejó de prestarle atención al documental que veían y se giró para observarlo a él.

- Es mi responsabilidad.

- Tu única responsabilidad es estudiar, Lin, y aún eso… si quieres posponerlo un poco, se puede arreglar. –le ofreció queriendo darle todas las opciones.

- Mientras esté con Sango y Kohaku, quiero contribuir en algo. Él también trabaja un poco. –le aclaró.

- Entonces regresa conmigo. Si ellos te piden que trabajes…

- No. –lo interrumpió apresurada no queriendo que entendiera mal cuál era la situación. – Sango en realidad me dijo que no es necesario… pero es lo mínimo que puedo hacer por ellos. –sonrió un poco y se dio cuenta de que tendría que explicarle a Sesshoumaru qué fue lo que pasó mientras estuvieron separados.

- Quédate aquí, puede ser como antes. –le pidió.

- No puedo, no sólo así. –suspiró y se preparó para lo que tendría que decir. – Cuando me fui no tenía mucho dinero en realidad. Siempre quise guardar todo lo que Kagome me pagaba pero… a veces cuando iba hacia su casa me topaba con algún niño en la calle y… ¿cómo podría no darle algo? Además, sabes que ella casi regala sus clases y a veces falta material en el salón… yo solía comprar cosas y dejarlas sin que se diera cuenta. –al final sonrió un poco y él hizo lo mismo.

- Nunca me lo dijiste.

- No le di mucha importancia. Pero al final no tenía mucho dinero y cuando me marché renté una habitación en un pequeño hotel cerca de la biblioteca… intenté trabajar y limitar todo lo que gastaba, pero aún así después de dos semanas apenas tenía dinero suficiente para algo más de comida y un pasaje de autobús de regreso a mi estado natal.

- ¿Estuviste sola en la calle? –le preguntó eso que siempre lo estuvo acosando como un monstruo en la oscuridad.

- No. –contestó de inmediato y él se relajó un poco. – Conocí a Sango y a Kohaku en la biblioteca el segundo día que llegué ahí y a él lo vi a diario, a ella también con mucha frecuencia. La primera noche que iba a estar… en la calle, Kohaku me vio y se detuvo. Ellos no sabían que estaba sola. –hizo una pausa recordando aquella noche y respiró profundo concentrándose en los ojos dorados que la observaban con atención. – Cuando le dije que no tenía a dónde ir me llevó a su casa.

- ¿Nunca intentó acercarse a ti en otra forma? –formuló la pregunta guiado más que nada por sus celos.

- No. –respondió en automático. – Creo que jamás se le ha cruzado por la cabeza. Cuando perdieron a sus padres una trabajadora social le explicó a Sango cómo es el sistema, entonces ella me aceptó en su hogar porque entendía mi miedo. Todo este tiempo han sido buenos conmigo y nunca me han pedido nada a cambio.

Con esa explicación él pudo, al fin, entender por qué ella estaba tan apegada a esos hermanos y su necesidad de corresponderles. De todas formas quería que volviera a vivir a su lado y que se olvidara de trabajar por las tardes, pero ahora podría intentarlo de otras maneras. Aunque todavía tenía qué pensar cuáles.

- En realidad son como tu familia. –dijo él teniendo que aceptar esa verdad.

- Lo son. –Lin sonrió y luego se volvió a girar para mirar la televisión, aunque él ya no pudo concentrarse en nada más que ella.

...

Esa semana transcurrió lenta y en un clima inusual. Lin siguió con la rutina que había llevado antes pero todos la notaron diferente. Siempre estaba callada y como ausente. Casi todo el tiempo utilizó libros para parecer ocupada pero Sesshoumaru la observaba lo suficiente para notar que casi nunca cambiaba la página. En más de alguna ocasión intentó conversar con ella en verdad pero siempre obtuvo la misma respuesta, ella sólo le decía que tenía muchas cosas en la cabeza.

Así esos días extraños no le sentaron bien a nadie y para el viernes por la tarde una visita inesperada desconcertó a Sesshoumaru. El intercomunicador sonó y le avisaron que tenía a alguien deseando subir, él miró el reloj y notó que Lin debería estar a punto de llegar también, pues Sango en un intento por animarla le pidió que saliera temprano de su trabajo y la acompañara a hacer algunas compras y luego la llevaría al departamento.

Después de concederle el paso a su visitante se sentó en la sala a esperarla y muy pronto las puertas del ascensor se abrieron. Ante él apareció la figura de una mujer a quien en realidad no conocía mucho, pero con quien mantenía contacto desde hacía varios años, más bien por iniciativa de ella.

- Tsubaki. –la saludo sin levantarse.

- Hola. –contestó ella con sus modales fríos de princesa. – No has cambiado nada.

- Tú tampoco. –respondió el comentario banal que era muy cierto.

Esa mujer era amiga de Kikyo, casi la única además de su propia hermana. Fue así como él la conoció. Nunca le agradó demasiado pero tampoco le encontró algo malo, al contrario, después de la muerte de su prometida fue ella la que más dispuesta estuvo a hacer lo que fuera para encontrar a los culpables.

- Sólo vine a ver cómo estás. –aseguró sentándose en la sala a distancia como era usual durante esas visitas que nunca eran largas.

- Como siempre. Supongo que tú también.

- Acabo de iniciar un nuevo trabajo, me voy a quedar en la ciudad esta vez. –sonrió y siguió hablando de cosas realmente no importantes.

Unos cinco minutos después la campana del ascensor sonó y ambos voltearon para ver a Lin cruzar el umbral y fruncir el seño de inmediato ante la inesperada compañía, vio a la mujer y luego a Sesshoumaru, después, intentó sonreír un poco y fue directa a su habitación.

- Bonitos modales. –se quejó Tsubaki.

- Es su casa, puede hacer lo que desee. –replicó Sesshoumaru poniéndose de pie, ella hizo lo mismo y tomó sus cosas.

- Pues… creo que es un poco joven para ti. –se encogió de hombros y luego caminó hacia el elevador. – Pero en realidad no es de mi incumbencia con quién reemplaces a Kikyo. Además, honestamente, ya iba siendo hora de que lo hicieras. –llamó el ascensor y de inmediato las puertas se abrieron. – Por cierto, encontré algunas pertenencias de Kikyo que tenía guardadas desde hace mucho. Hay algo que creo te puede interesar. Después nos vemos.

La mujer desapareció detrás de las puertas y él fue y llamó dos veces en la puerta de Lin deseando que la presencia de Tsubaki no hubiera empeorado su estado de ánimo.

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, msjs, favs y follows!

De nuevo mil gracias a todas aquellas a quienes no pued contestarles personalmente.

Comentarios?

Que tengan linda semana!

P.D.

Estoy buscando un anime para ver. Sugerencias?