SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 21
Familia
- ¿Lin? –la llamó a través de la puerta y ella no tardó mucho en abrir, su expresión era bastante neutral pero Sesshoumaru aún se preguntaba si le habría molestado ver a Tsubaki ahí cuando llegó. - ¿Cómo te fue? –la tomó de la mano y ella sonrió un poco y asintió, a él no le gustó el silencio. - ¿Qué sucede? –inquirió besando sus labios una sola vez, pero implorándole con ese gesto que le hablara de verdad.
Lin le devolvió la caricia y luego salió de la habitación por completo, llevándolo de la mano hasta uno de los sofás. La realidad era que muchas cosas pasaban por su cabeza, tal cual sucedió toda la semana pero en ese momento lo que la tenía más alterada fue encontrar a una extraña conversando con él. No era que estuviera celosa pero fue justo en ese instante que se dio cuenta de que sin importar que ella hubiera revelado ya todos su secretos… aún desconocía casi todo sobre el pasado de él. Y lo poco que sabía siempre se lo contaron Izayoi o Kagome, nunca el mismo Sesshoumaru.
- No tenía que marcharse tu visitante. –le dijo en voz baja mientras se sentaban uno al lado del otro. En verdad deseaba cuestionarlo directamente pero no sabía cómo.
- ¿Quieres saber quién es la mujer que estaba aquí? –preguntó y ella asintió. – Su nombre es Tsubaki, era amiga de Kikyo y a veces llama o se aparece. –como respuesta obtuvo una media sonrisa cargada de tristeza. – Esta es tu casa, si no quieres que venga de nuevo, sólo dilo. –le ofreció pensando en que quizás ese era el problema.
- No, no me molesta. Es sólo que… ahora siento como si en verdad no supiera mucho sobre ti. –le confesó con las mejillas teñidas de rojo y su parte más racional gritándole por dejar que sus emociones y su inseguridad tomaran así el control.
- Disfruto pintar y odio la cocina. –contestó él automáticamente, aún preguntándose de dónde venía este problema. Ella sonrió, pero aún estaba triste. - ¿Qué quieres saber?
Sesshoumaru esperó paciente por una respuesta mientras se cuestionaba a sí mismo qué era eso que ella esperaba que le contara. Nunca fue abierto con nadie, simplemente no era su naturaleza. Y estaba dispuesto a decirle lo que fuera, pero necesitaba saber qué era lo que deseaba.
- Lin, no siempre puedo adivinar, tienes que ayudarme. –le expresó y ella sonrió algo avergonzada y agachó la mirada un poco.
- Quiero saber sobre Kikyo. –regresó sus ojos a los de él y notó la sorpresa que destilaron por un segundo antes de volver a la normalidad. – Pero no tienes que contarme. –le ofreció una salida que no deseaba que tomara. Sesshoumaru meditó por unos segundos para pensar qué hacer.
- ¿Sabes cómo la conocí? –le preguntó al fin después de decidir comenzar por el principio y sabiendo que sería la primera vez que hablara de Kikyo con alguien.
- En una cena. –respondió Lin y él asintió.
- Después de eso las cosas sólo sucedieron. Congeniamos bien, ambos estábamos solos… todo fue rápido y casi siempre fácil entre nosotros. Tiempo después en un viaje a la playa le pedí que se casara conmigo y ella aceptó. Eso fue un impulso, nunca lo planee.
Ella sonrió un poco al imaginarse a Sesshoumaru simplemente haciendo la pregunta. En realidad se sentía un poco mal al escuchar todo eso, pero tenía que saber. Así que asintió para impulsarlo a que continuara, él respiró profundo antes de hacerlo.
- Encontramos después este departamento y lo remodelamos mientras planeábamos la boda. En cuanto estuvo listo nos mudamos, pero sólo pasamos un par de meses aquí antes de que la asesinaran.
Con esas palabras Lin vio sus ojos ensombrecerse y temió que en verdad se avecinaran cosas que no deseaba saber. Pero ya era demasiado tarde.
- Una noche me quedé pintando hasta el amanecer y cuando me fui a dormir ella se había levantado para ir al trabajo. –comenzó a contarle y pensó en el cuadro que dejó inacabado y aún reposaba en el rincón más oculto de su estudio, lejos de la vista de cualquiera… hasta de él mismo. – Me dormí y un par de horas más tarde me llamaron porque nunca llegó. Después de eso pasaron 48 horas antes de que alguien descubriera su cuerpo sin vida escondido debajo de unas hojas secas en un parque estatal. Quien la haya matado sólo la ejecutó con un tiro en la cabeza y no se llevó nada. Después de la autopsia determinaron que ella probablemente estaba muerta cuando me llamaron de su trabajo la mañana en que desapareció. Sin importar qué tanto hubiera hecho… jamás tuve la más mínima posibilidad de volver a verla.
Luego de decirle eso se quedó en silencio. Por su cabeza pasaban todas las imágenes de esos dos días frenéticos que jamás olvidaría… que ahora se le hacían tan similares a los que pasó tratando de encontrar a Lin… con el temor de que la historia se hubiera repetido.
- Y nunca los encontraron. –afirmó Lin ese detalle que sabía mientras apretaba sus dedos entrelazados.
- Yo los encontré. –le aclaró él con la mirada aún más fría que antes. – Pero mi padre se encargó de protegerlos.
FLASHBACK
Sesshoumaru POV
Dos semanas atrás había sido el funeral de Kikyo y yo seguía pensando que en cualquier momento iba a aparecer por la puerta, hasta que de repente recordaba la realidad y sólo deseaba dejar de existir también. Sin embargo, había algo que me mantenía en movimiento, el deseo de venganza.
Desde el momento mismo en que desapareció contraté a un equipo de investigadores que prometían ser más efectivos que el mismo cuerpo policial y al parecer así era.
Me dijeron que no fue fácil porque en la escena del crimen no habían dejado rastros y la única pista inicial que hubo fue un testigo que la vio entrar en un auto negro con cristales polarizados. Dijeron que nadie la haló, que Kikyo había acudido por voluntad, yo estaba seguro de que en ese momento ya la apuntaban con un arma.
De cualquier manera los investigadores consiguieron algo. Después de hacer muchas preguntas y rastrear historias, habían localizado a un grupo de criminales que la conocían desde mucho tiempo atrás y al parecer la estuvieron siguiendo durante el último mes.
Yo no tenía forma de hacer que la policía me escuchara pero hasta ese momento mi padre había movido todas sus influencias para apresurar las investigaciones, siendo fiscal de distrito su ayuda parecía ser de provecho. Por eso acudí a su oficina sin avisar y justo en ese momento me encontraba esperando para pasar.
Cuando la puerta se abrió de inmediato me puse de pie y ni siquiera miré al hombre que iba saliendo, sólo entré y cerré con seguro detrás de mí. Él me vio y notó desde el primer instante que tenía algo crucial que mostrarle, por eso se puso de pie y me señaló el escritorio.
Nunca habíamos sido muy cercanos, sabía que le importé siempre pero ambos éramos conscientes de que siempre dejó que Izayoi hiciera el trabajo pesado cuando él no era capaz.
- Son ellos. –le dije mientras desplegaba por su escritorio todas las fotografías con nombres que tenía y luego los reportes de la investigación.
- ¿Por qué? -le preguntó paseando los ojos de un rostro al otro.
- Él es su líder, él la conocía. Hace muchos años, cuando Kikyo era adolescente ella estuvo un tiempo con ese imbécil y su grupo. Ya sabes cómo quería salvar al mundo. –le dije ardiendo de rabia, mientras miraba los nombres de esos asesinos, más deseaba tenerlos frente a mí para destrozarlos uno por uno.
- ¿Por qué ahora? –me preguntó él toando unas hojas.
- ¡No lo sé! –le grité exasperado, esa era una pieza que aún me faltaba.
- ¿Qué hizo Kikyo cuando estuvo con ellos?
- Intentar redimirlos. No tengo idea. Nadie lo sabe. Ella nunca me habló de eso y ni Kagome ni su madre saben qué sucedió en ese tiempo. Sólo saben que ella se marchó de casa un tiempo y cuando volvió había cambiado.
- Entonces, tienes un vínculo entre la víctima y los sospechosos. –empezó a enumerar en su tono profesional. – Y encontraste testigos y algo de evidencia que indican que la estuvieron siguiendo. Pero parece que eso es todo.
- Es más que suficiente. –le reclamé sin poder entender cómo no veía la respuesta que le estaba entregando.
- Suponiendo que pueda hacer admisible en la corte toda tu investigación, y que ellos en realidad fueran los culpables, no hay suficiente para encerrarlos.
- Ni siquiera lo has leído todo. –le reclamé acercándome un paso y con los puños cerrados. Si antes estuve enojado, en ese instante no tenía palabras para describir mi odio.
- Si intento llevarlos a juicio con poca evidencia y los declaran inocentes, ese es el final. Y no creo que quieras eso. Necesito tiempo para estar seguro. –me habló fuerte, viéndome directo a los ojos y sentí como si estuviéramos en medio de una batalla.
- No lo demores demasiado o voy a tomarlo en mis manos. –le advertí antes de dar media vuelta y salir de ahí azotando la puerta.
Fin Sesshoumaru POV
Fin del FLASHBACK
- Una semana después de que le entregué la investigación con los nombres de los asesinos, el caso se había cerrado sin sospechosos. –siguió relatando él con la voz cargada de odio. – Cuando traté de reclamarle a mi padre sólo me dijo que lo aceptara y en el momento en que busqué personal para tomar la venganza en mis manos él tomó medidas para cortar esos medios.
Lin se quedó pasmada por lo que acababa de escuchar, le pareció difícil de creer que su padre hubiera hecho eso sin razón aparente… o por cualquier motivo ¿cómo pudo? Si esas personas le quitaron a Sesshoumaru lo más importante en el mundo ¿por qué no lo ayudó?
- Si alguna vez le dijo a Izayoi sus razones, ella siempre lo negó. –volvió a hablar Sesshoumaru y Lin lo abrazó.
- Lo siento. –murmuró en su oído. – Las cosas no debieron salir así. –le dijo aún en tono bajo con un nudo en la garganta.
Ella tenía otra vez el mismo conflicto, ese en el que estaba segura de que Sesshoumaru nunca debió pasar por esa experiencia tan horrible pero al mismo tiempo era consciente de que si las cosas hubieran salido bien para él y Kikyo, ella continuaría sola en las calles.
- Ahora te tengo a ti. –respondió él que en ese preciso instante no podía imaginarse su vida de otra forma.
Un momento después se besaron, desde un principio fue un gesto cargado de pasión. Sesshoumaru sentía que la necesitaba más que nunca, quería tenerla fundida contra su propio cuerpo, sentirla en todos los aspectos posibles. Lin le respondió y se dejó guiar, también quería estar a su lado y unirse en un solo ser, además, tenía el infinito anhelo de confortarlo y hacerlo olvidar todo lo malo.
Así continuaron besándose y sembrando caricias sobre la tela de sus ropas un largo rato, como dos amantes con todo el tiempo disponible para estar juntos. Lin en algún punto decidió intentar algo, por él y para probarse a sí misma. Con mucho cuidado bajó una de sus manos por todo el pecho y después por el abdomen masculino hasta que se topó con el borde de sus pantalones y la prominente erección que contenían. Con la misma calma desabotonó la prenda y bajó el cierre, él interrumpió el beso y la miró a los ojos tragando en seco.
- Quiero hacerlo. –respondió ella la pregunta no formulada y sin romper el contacto visual liberó la intimidad de Sesshoumaru y comenzó a acariciarlo lentamente.
Él no pudo evitar exclamar y colocar ambas manos muy firmes en la cintura de Lin, ella se acercó para besarle el cuello mientras seguía con su trabajo. Tenía algo de curiosidad, deseaba verlo mientras lo complacía, pero le dio miedo asustarse, por eso continuó besándolo en todo momento mientras incrementaba el ritmo de sus caricias.
- Lin… -suspiró él cuando sintió que no podía contenerse mucho más. – Detente… por favor… voy a… -le pidió entrecortado.
- Hazlo. –dijo ella con mucha seguridad mientras atacaba sus labios y eso fue todo.
Sesshoumaru por un instante se permitió bajar todas sus barreras y sólo se dejó guiar por las caricias que en muy poco tiempo más lo llevaron al éxtasis entre exclamaciones de placer.
- Te amo. –murmuró ella contra sus labios y él sonrió.
- Te amo.
Con lentitud, Lin lo soltó se alejó un poco, aún estaba sentada a su lado pero tenía las mejillas teñidas de rojo, de repente se sintió tímida. Sesshoumaru mientras recuperaba el ritmo de su respiración comenzó a dudar de lo que acababa de suceder ¿no habría sido demasiado? De inmediato se puso de pie y se arregló un poco la ropa mientras iba al baño de visitas por algo para limpiarse y que ella hiciera lo mismo, regresó y le extendió a Lin una caja de pañuelos desechables, ella lo miró y luego vio su propia mano que aún tenía las tibias huellas del placer que le dio.
Ella dudó un poco, se sentía tímida y con deseos de hacer algo en especial… pero… ¿y si salía mal? Suspiró y se llevó la yema de los dedos hasta que tocaron sus labios, entonces, probó la esencia que había quedado ahí. Fue apenas un segundo y de inmediato tomó pañuelos para limpiarse, pero el simple gesto fue suficiente para dejar a Sesshoumaru con la expresión más perpleja que hubiera contemplado jamás, ella estuvo a punto de reírse.
- No preguntes. –le pidió la joven que no tenía deseos de explicarle la necesidad terrible que la había invadido de comprobar que todo con él sería diferente a sus experiencias pasadas, inclusive el gusto. Él por una vez iba a ignorar sus deseos y a cuestionarla de todas formas, pero ella lo detuvo. – Por favor. –le rogó un poco y él se sentó a su lado aún sin poder creer bien lo que estaba pasando pero muy dispuesto a que esa noche terminara siendo perfecta.
- Voy a preguntarte algo más a cambio de eso. –le ofreció con una sonrisa algo maquiavélica mientras una de sus manos subía por la pierna derecha de Lin y comenzaba a besarle un costado del rostro. - ¿Puedo devolver las atenciones?
Con sus simples palabras a Lin se le escapó un suspiro y él lo tomó como la señal perfecta. De inmediato la recostó sobre el sofá y la llenó de besos en el cuello y el oído, descendiendo hasta su escote mientras dejaba que sus dedos se colaran entre la ropa y le dieran placer a la mujer que amaba.
Ella sólo se dejó llevar. El besarlo como lo hizo y el haberlo hecho alcanzar el clímax también había despertado su deseo de que él le hiciera lo mismo y como prueba de eso sintió la humedad que creció en su ropa interior. Por eso cuando Sesshoumaru comenzó a tocarla en los puntos exactos no le tomó mucho tiempo explotar en un millón de sensaciones.
Después, lentamente, recuperó el aliento y la concentración en su alrededor. Cuando pudo verlo a los ojos él le sonrió divertido y dejó un último beso en sus labios antes de levantarse e ir a la cocina. Lin se tomó un momento más para terminar de poner los pies en la tierra antes de seguirlo y llegar a lavarse las manos justo después de que él había terminado.
- ¿Qué quieres cenar? –preguntó Sesshoumaru de repente pero Lin no llegó a responder pues el teléfono los interrumpió. – Izayoi. –la saludó luego de ver su nombre en la pantalla.
- Hijo ¿no te interrumpo? –preguntó relajada.
- No. –afirmó muy agradecido porque no hubiera llamado antes.
- Hablé con Kagome, me dijo que Lin ha estado extraña desde el viaje y estaba pensando en algo para animarla.
- Te escucho. –aseguró mientras veía a la joven que estaba sacando una botella de vino y copas.
- Podemos hacer una pequeña fiesta, tu padre e Inuyasha están dispuestos a desaparecerse si es necesario. –afirmó con tono divertido.
- Lin. –la llamó y ella volteó de inmediato. - ¿Te gusta la idea de una reunión en la alberca? Inuyasha y mi padre no van a estar.
- ¿No van a estar? ¿O los vas a sacar por mí? –inquirió ella a cambio.
- Semántica. –respondió con absoluta seriedad, pero ella se rió. Izayoi estaba escuchando todo e hizo lo mismo.
- Me gusta la idea, pero no es necesario que no estén sólo porque voy a ir. –le sonrió y regresó a sus labores.
- Ya la oíste. –volvió Sesshoumaru a hablar con su madre.
- Perfecto. Los veo el domingo. Invita a esos hermanos con los que vive. Tengo ganas de conocerlos. Buenas noches. –Izayoi cortó la comunicación sin darle espacio a réplica y de repente Sesshoumaru ya no estuvo tan en paz con la idea, no quería darle a Kohaku más pretextos para estar cerca de Lin.
- Tengo otra pregunta- le soltó de repente la joven y él la miró inquisitivo. - ¿Aún te recuerda mucho a Kikyo el estar aquí?
- No. –respondió de manera automática, porque era la verdad. – Cuando tuve que aceptar que ella no volvería, mandé cambiar todo, cada mueble y el color de cada pared. Y ahora que estoy contigo, sólo me recuerda a ti.
Lin sonrió y asintió mientras le pasaba el menú del sitio que había escogido para ordenar esa noche, no le dijo nada porque su respuesta la había dejado sin palabras… en una manera maravillosa.
...
Lin POV
Era domingo al medio día cuando Sango, Kohaku y yo llegamos a la casa de Izayoi y su esposo. Sabía que estaban haciendo esto porque la última semana fue algo difícil para mí, además, ella y Kagome querían conocer a mi nueva familia.
- Es la casa más grande que he visto en mi vida. –dijo Kohaku cuando su hermana detuvo el auto en la entrada, yo estaba de acuerdo.
- Espera a que veas dentro. –le dije bajándome, estaba contenta y ansiosa por ver a Sesshoumaru aunque apenas nos hubiéramos despedido la noche anterior cuando fue a dejarme en casa de Sango y Kohaku.
- Vas a comportarte como un adulto ¿verdad? –lo regañó ella un poco pues era muy consciente de que no le agradaba demasiado Sesshoumaru, pero yo sabía que Kohaku iba a estar tan ocupado que no tendría tiempo de prestarle atención.
- Sí, mamá. –él puso los ojos en blanco y me tomó de la mano halándome hacia la puerta principal que se abrió en ese momento.
Izayoi fue quien nos recibió, hice las presentaciones justo en el recibidor y luego pasamos todos, ahí vi a Sesshoumaru esperándome, él me sonrió por un momento pero luego cambió su expresión totalmente cuando vio que mis dedos seguían entrelazados con los de Kohaku. Traté de soltarme con suavidad pero mi hermano adoptivo era muy consciente de lo que estaba haciendo y no me liberó.
La siguientes personas que se acercaron fueron Inuyasha y Kagome, quienes estaban de pie uno al lado del otro sin voltear a verse, eso no me gustó. Él asintió en mi dirección y yo devolví el gesto, mi amiga se acercó y al abrazarme tuve que soltar a Kohaku. Cuando la presenté con Sango vi la forma en que se sonrieron y supe que con algo de tiempo ellas también podrían ser amigas.
Vi a la madre y abuelo de Kagome que estaban llevando cosas hacia el jardín trasero, me saludaron en la distancia e hice lo mismo. Además, pude escuchar a Souta con su amigo jugando ya en la alberca.
El último en aparecer fue el padre de Sesshoumaru. Se veía exactamente igual que la última vez, reservado y sobrio, pero me sonrió de manera cálida y volví a preguntarme cómo es que ese hombre pudo no haber ayudado a su hijo cuando lo necesitó. Pero yo no podía meterme en eso. Así que sólo respiré profundo y ante la miradas asombradas de casi todos me acerqué y le extendí una mano para saludarlo. Él sería el primer hombre mayor a quien tocara por voluntad en mi vida.
Probablemente el mismo Inu no Taisho fue el más sorprendido porque antes de atreverse a tomar mi mano en un saludo normal, vio a Izayoi y a Sesshoumaru como buscando aprobación, ella sonrió y su hijo no cambió un ápice su expresión. Finalmente me saludó también y yo no me estremecí.
- Me alegra volver a verlo. –le dije en un volumen tan normal y con un tono tan despreocupado que creo volví a causar asombro en más de alguno de los presentes, tal vez en todos además de Sango y Kohaku, quienes no tenían idea aún de por qué el gran problema conmigo, mi voz y los hombres.
- A mí también me alegra que estés aquí. Ésta es tu casa. –me ofreció poniendo algo de fuerza en su saludo y asentí con una media sonrisa.
En cuanto lo solté fui y abracé a Sesshoumaru apenas un par de segundos pues teníamos que ser discretos. Su familia aún no tenía idea de qué estaba sucediendo entre nosotros y yo no estaba lista para enfrentarlos, tanto así que tuve que pedirles a mis nuevos hermanos que guardaran también el secreto.
- ¿Quieres cambiarte de ropa? –me preguntó y asentí.
- La habitación de huéspedes es para las chicas. –intervino Izayoi – Kohaku, los niños y el abuelo se cambiaron en la habitación de Inuyasha, él puede llevarte.
- Vamos. –dijo su hijo menor emprendiendo el camino con mi amigo justo detrás.
Yo le hice una seña a Sango para que me siguiera y Kagome vino con nosotras, Sesshoumaru iba caminando un paso delante de mí y entró en su habitación luego de que intercambiáramos una última mirada. Cuando estuvimos las tres a solas Sango dejó nuestra maleta sobre la cama y después de sacar sus cosas comenzó a quitarse la ropa. Ella era así abierta y desinhibida, a veces solía andar por la casa con shorts pequeños y blusas cortas sin importarle que Kohaku estuviera ahí y él ni la notaba. Yo siempre supuse que era algo normal en las familias de verdad y con el tiempo fui perdiendo algo el miedo cuando sólo éramos chicas. Kagome se sorprendió un poco cuando vio que me desabotoné la blusa, simplemente le sonreí y antes de seguir quitándome la ropa para estar sólo con las prendas íntimas, entonces, entré el baño para ponerme el traje de baño.
Cuando salí unos minutos después ellas ya se habían mudado de ropa por completo y conversaban sobre una película que les gustaba a las dos, me les uní mientras me colocaba un vestido encima y al final creo que nos quedamos demasiado tiempo ahí porque Izayoi fue a buscarnos para que bajáramos por la primera ronda de bebidas.
La reunión transcurrió más o menos como la vez anterior pero en esta ocasión me sentía mejor, era como si en los últimos meses todo hubiera cambiado de manera increíble, ahora ya no era como una extraña, no me sentía tímida ni tenía miedo, sólo era feliz.
Después de un rato Sango y Kagome estaban en la piscina y yo me acerqué para sentarme en la orilla y meter los pies en el agua, de inmediato presté atención a su plática, hablaban de Inuyasha.
- ¿Aún no has hablado con él? –le pregunté a Kagome y ella negó. – Hazlo, no vale la pena que pierdas toda la relación que tienen por lo que sucedió.
- Todos los hombres son como adolescentes siempre. –intervino Sango y sonrió, al parecer ya estaba al corriente de la situación en general. – Dices que siempre estabas peleando con él, sólo llega y regáñalo por ser un tonto.
- Estoy de acuerdo. Yo creo que él tiene miedo igual que tú.
- ¿Miedo? –inquirió Kagome y me preparé para explicarle lo que pensaba sin tener que decirle lo que había sucedido entre Sesshoumaru y yo.
- De herirte. Eres su amiga y te ve como una niña. Ya le demostraste que no lo eres, pero creo que necesita saber que no te lastimó esa noche.
- Pero sí me hirió con sus palabras.
- Pero él está pensando en sus acciones. –le aclaró Sango y asentí. – Dile que no sea un niño y lo supere, luego, rétalo a jugar algo y gánale. –se encogió de hombros y todas nos reímos.
Después de eso comenzamos a conversar sobre otras cosas menos importantes y en algún momento vi a Sesshoumaru que nos observaba a lo lejos donde estaba encargado del asador mientras Kohaku jugaba con Souta y el otro niño. No sabía dónde estaban los demás.
- ¡Necesito un par de manos extras! –se escuchó la mamá de Kagome y sin dudarlo me puse de pie para ir detrás de ella, creo que yo era la única que hasta ese momento no había hecho nada.
Entramos juntas a la casa y empezó a decirme que quería terminar de preparar la ensalada, después comenzó a contarme una historia sobre cómo tomó la receta de un programa de televisión pero en cuanto llegamos a la cocina se quedó callada y al seguir el camino de sus ojos vi que ahí estaba Inuyasha acompañado de otro hombre a quien yo no conocía. Era probablemente un amigo suyo porque tenían más o menos la misma edad, se veía como un chico normal de cabello castaño con coleta y ojos azules.
- Vaya, nos están visitando los ángeles. –dijo en tono encantador y se acercó hacia mí.
- ¡Miroku! –lo regañó Inuyasha mientras al mismo tiempo la madre de Kagome se ponía en su camino.
- Tan dulce como siempre. –habló ella y luego se giró con una sonrisa y me habló. – Es tu reunión, Lin, ve y relájate con las chicas.
Yo sólo asentí y di media vuelta ates de empezar a caminar. ¿Qué había sido eso? Definitivamente no esperaba invitados extras… no era mi casa ni nada, pero de repente ante la posibilidad de extraños rondando me sentía otra vez como una niña sola y medio desnuda, aunque también podía reconocer que definitivamente no estaba sola. Nunca había sido muy apegada a la madre de Kagome, mucho menos a Inuyasha, pero en el instante en el que pensaron que podía asustarme, amos intervinieron para evitarlo. Su gesto me conmovió y me hizo un nudo en la garganta mientras salía y de manera automática buscaba una toalla grande para envolverme en ella y sentarme en el pasto.
- ¿Qué pasa? –me preguntó Sango mientras avanzaba hacia la escalera con claras intenciones de salir, mi otra amiga la siguió. – Te ves nerviosa. –me dijo sentándose a mi lado, ni siquiera se molestó en buscar algo para secarse.
- ¿Te asustó Inuyasha? ¿Su padre? –inquirió Kagome y Sango frunció el seño sin entender bien.
- Miroku. –murmuré apenas el nombre del extraño con el que me acababa de topar.
- ¿Y qué hace aquí? Inuyasha es un idiota, nadie le dio permiso de invitar amigos. –Kagome se puso furiosa y tomó una toalla de camino hacia el interior de la casa.
- No sé qué está pasando. – murmuró Sango mientras me tomaba una mano.
- A veces… tengo problemas… con los extraños. Los hombres. –le explique con voz baja y la vi a los ojos tratando que comprendiera todo lo que nunca le conté, la expresión de su rostro me indicó que tuve éxito.
- ¿Qué pasó? –la voz de Sesshoumaru sonó fría como siempre, pero era obvio que estaba alterado. Él se sentó también y me acunó el rostro con una mano.
- Estoy bien. –le dije sin verlo a los ojos.
- No mientas. –me ordenó ella mientras se ponía de pie y se marchaba en dirección de la casa. Ojalá que el pequeño incidente no causara un gran problema. Yo sólo quería ser normal ¿por qué tenía que reaccionar así? Suspiré y cerré los ojos para evitar que se derramaran las lágrimas acumuladas.
Fin Lin POV
...
Sango llegó a la cocina y se topó con toda una escena en desarrollo. Ahí estaban Kagome, su mamá, Inuyasha y un hombre al que no conocía, supuso era Miroku. Lo observó por unos segundos, era joven y muy atractivo, con ojos azules y una sonrisa encantadora. Quizás, si no hubiera estado algo alterada por lo que acababa de suceder con Lin, le hubiera prestado más atención.
- ¡Ya te dije que yo no lo invité! –le gritó Inuyasha a Kagome en tono enfadado.
- ¿Pues entonces qué hace aquí? –respondió su amiga.
- No sé. Holgazaneando como siempre. –replicó el chico de ojos dorados como si fuera lo más natural y Sango empezó a dudar más de la reputación del desconocido.
- Amigo, no me ayudes. –intervino Miroku pero en realidad toda su atención estaba puesta en el cuerpo de Sango que iba cubierto sólo por su traje de baño. – La verdad es que sólo decidí aparecer de repente, pero me alegro de haberlo hecho. –agregó acercándose hacia la chica que no conocía, al instante le ofreció una mano. – Señorita, es un placer, mi nombre es Miroku.
- Ahí va otra vez. –se quejó Inuyasha poniendo los ojos en blanco, la madre de Kagome sólo se rió y fue hacia el refrigerador sin preocuparse más por la situación.
- Puedes ignorarlo, él es así. –le aclaró Kagome a Sango, quien devolvió el saludo pero conservó su distancia. Tenía apenas unos segundos de conocer al chico de la coleta pero no le había causado muy buena impresión.
- ¿Puedo preguntar tu nombre, ángel? –dijo él en tono bajo y con la sonrisa pegada al rostro.
- En realidad no creo que sea una buena idea. Sólo vine a ver quién había causado tal alboroto. –se soltó y se le quedó viendo de arriba abajo, él levantó una ceja y se sintió orgulloso, como si estuviera siendo objeto de un escrutinio que lo favorecería.
- Definitivamente no es buena idea. –dijo Kagome de repente. – Lo siento, Miroku, pero hoy no es buen día para visitas.
- Ella tiene razón, hermano, tenemos una situación aquí. Te veo mañana, podemos ir a cualquier lado, por un trago o algo. –aclaró Inuyasha sabiendo que si su amigo se quedaba ahí no pasaría mucho tiempo antes de que Sesshoumaru se apareciera para sacarlo por la fuerza.
- Pues bueno, me parece un poco desafortunado estar causando una intromisión. Pero me voy contento por haber visto un ángel vestido con traje de baño. –le guiñó un ojo a Sango y luego dio media vuelta para abandonar la casa sin sentirme mal en lo absoluto por lo que acababa de pasar.
- Va a insistir hasta que salgas con él. –le dijo Kagome a su amiga negando con la cabeza, ella sabía muy bien las historias sobre Miroku y todas sus mujeres.
- Puede sentarse a esperar. –apuntó Sango y luego fue directa al fondo de la cocina para ayudar, aún sin importarle estar medio mojada y con sólo una prenda cubriéndola, esa era su naturaleza desinhibida.
...
Después del incidente las cosas marcharon en calma. Todos comieron entre conversaciones dispersas, Lin inclusive llegó a relajarse con el paso de las horas, tanto así que para cuando cayó la oscuridad y todos estaban en el interior de la casa, se dejó sonsacar por Sesshoumaru para entrar un rato a nadar.
El momento de quitarse el vestido la puso nerviosa pero en cuanto estuvo dentro del agua con él tomándole una mano, se sintió mejor. Mientras sólo estaban de pie o caminaron un poco ella lo miró y se sonrojó al notar su piel blanca que reflejaba la luz le la luna, él simplemente se concentró en ella.
- ¿Quieres ir a la parte profunda? –le ofreció él de repente y ella frunció el seño.
- No sé nadar. –protestó lo que él ya sabía.
- Puedo llevarte.
- ¿Y cómo harías eso? –lo retó pensando que al tener a todos los demás cerca no se atrevería a hacer nada que pudiera ponerlos en evidencia. Estaba equivocada.
Sesshoumaru no lo pensó dos veces antes de con un movimiento rápido levantarla por la cintura y mantenerla así muy firme contra su cuerpo, de inmediato comenzó a avanzar rápido hacia la parte honda.
- ¡Espera! –lo regañó en voz baja mientras se aferraba a él con las piernas envolviéndole la cintura y los brazos abrazándole el cuello. – Nos van a ver.
- Están muy ocupados. –replicó sin querer pensar en nadie más y no se detuvo hasta que llegó al otro extremo, donde tuvo que ingeniárselas para sostenerse porque era tan profunda que no podía pisar. – Vamos al Caribe un tiempo, a una casa con alberca. Puedo enseñarte a nadar.
Lin escuchó la oferta y se rió. Sólo a él se le ocurriría viajar tan lejos para hacer una cosa tan simple como nadar. Quiso contestarle algo pero antes de que encontrara las palabras él sólo la besó y estando en tan absoluta proximidad no se le ocurrió más que corresponderle.
...
- ¿Ya sabes a dónde van a ir para festejar tu cumpleaños? –le preguntó Kagome a Izayoi mientras estaban ellas dos con su madre y Sango en la cocina, los chicos se habían congregado en la cochera para analizar el último auto que adquirió Inu no Taisho.
- Aún falta algo de tiempo pero estoy pensando en ir al sur. Mis padres tenían un rancho que ahora está a mi nombre y rara vez puedo ir. No hay nada de nieve, pero el frío es perfecto para la temporada.
- Suena como una excelente idea. –contestó la chica mientras guardaba algo en el refrigerador.
- Cada año nos tomamos una semana de vacaciones, la última del año en realidad. –le explicó Izayoi a Sango. – Y espero que tú y Kohaku puedan acompañarnos este año ahora que Lin es parte de ambas familias, ustedes son totalmente bienvenidos. Al igual que toda la familia Higurashi.
- Nos encantaría ir. –aceptó de inmediato la madre de Kagome con una sonrisa cálida.
- Gracias. –contestó Sango sorprendida pero contenta, a ella le agradaban todas estas personas. – Suena estupendo. Estoy segura de que a mi hermano también le va a fascinar la idea.
- ¿Dónde quedó la ensalada? –intervino de repente Kagome.
- Afuera, también se me olvidaron las copas de vino. –aclaró su madre y ella se encaminó hacia la salida de la cocina.
- Te ayudo. –se unió Izayoi y juntas cruzaron toda la estancia y se acercaron al portón de cristal que se encontraba abierto y daba hacia el jardín trasero.
Desde hacía mucho rato que nadie reparaba en la ausencia de Lin y Sesshoumaru, pero esa no fue la razón por la que en cuanto Kagome los vio, tomó de la mano a Izayoi y se detuvo en seco. La mujer mayor frunció el seño a ver su expresión de desconcierto y al seguir el camino de su mirada contuvo el aliento.
Aún con la poca luz de la luna las dos siluetas fueron muy claras a esa distancia y resultó fácil ver que estaban en la alberca, ella se abrazaba al cuello de él y se estaban besando mientras Sesshoumaru la sostenía por la cintura.
Ambas se quedaron pasmadas sin poder reaccionar, los vieron por un tiempo que se hizo eterno y sólo se interrumpió cuando Inu no Taisho se acercó a ellas. Fue entonces cuando Izayoi reaccionó y quiso prevenir más daños. Se soltó del agarre de Kagome y fue para tomar a su esposo de ambas manos y desviarlo en la dirección opuesta.
- ¿Me ayudas en la cocina? -le dijo con una sonrisa muy bien fingida y le dio una última mirada a Kagome antes de regresar a hacerle conversación a su esposo.
...
- ¡Lin! –fue la voz de Kagome la que hizo que la chica y Sesshoumaru se separaran, el grito vino desde el interior de la casa y se escuchó en la distancia.
De inmediato él regresó a la parte más baja de la alberca y en cuanto ella pudo pisar por sí misma, deshizo el abrazo y se separó un poco, justo a tiempo para ver salir a su amiga al jardín.
- No sabía dónde estabas. –se rió su amiga mientras caminaba hacia la alberca, su intento de ignorar a Sesshoumaru parecía exitoso. – No tocaste el pastel ¿cierto? ¿Quieres un poco? –inquirió lo primero que se le vino a la cabeza.
- Seguro. Gracias. En seguida voy. –contestó sonriendo, aunque aún sentía el corazón desbocado en el pecho.
- Está en la cocina. –le informó su amiga mientras se marchaba de regreso al interior de la casa.
Avanzó por toda la estancia, el comedor y el recibidor hasta cruzar la entrada principal y terminar en el jardín frontal, estando ahí se sentó sobre el pasto y buscó en su bolsillo trasero algo que apenas había comprado una semana antes… ella no solía fumar, pero cada vez que estaba muy preocupada trataba de imitar ese hábito de su hermana mayor que siempre pareció calmarla. A ella no la ayudaba, pero aún así seguía tratando, por eso encendió un cigarrillo.
- ¿Todavía no te rindes? A ti eso no te sirve. –le dijo Inuyasha mientras se sentaba a su lado y le arrebataba el cigarrillo de los dedos para él mismo inhalar el humo. – Nunca he entendido la fascinación con estas cosas. –se quejó mientras se lo regresaba.
- Yo tampoco. –confesó ella fumando también.
- Mira, quiero saber qué te tiente nerviosa ahora. Pero antes vine a disculparme. Es ridículo que sigamos evadiéndonos. –le soltó él de repente y ella lo miró a los ojos muy sorprendida. – Tú vas a disculparte por lo que me hiciste y yo voy a disculparme por haberme dejado llevar. Punto final y pasamos a lo que sigue.
- ¿Qué estás diciendo? ¿Y qué crees que te hice, idiota? –preguntó algo alterada inhalando más humo para parecer fuerte, aunque estaba a punto de desmoronarse.
- ¡Pues lo que me hiciste esa noche!
- Te demostré que soy una mujer.
- ¡Eso mismo! No se supone que seas como una mujer. Si sigues haciendo eso… no sé qué va a pasar.
- ¿Tan repulsiva te parezco? –lo cuestionó dejando ver apenas un atisbo del dolor que le estaba causando.
- No. Ese es el problema. Que eres demasiado atractiva y una persona increíble. –confesó Inuyasha viéndola con los ojos dorados reflejando la luz de la luna. – Pero si quieres ser mi amiga tienes que ayudarme a verte como tal.
- ¿Y si no quiero ser sólo tu amiga? Tú tienes años empeñado en verme así y nunca me has preguntado si eso es lo que yo quiero. –le soltó las palabras con calma y apagó el cigarrillo en el pasto, ahora estaba demasiado nerviosa para intentar fingir.
- ¿Estás dispuesta a arriesgarte a que lo arruine todo? ¿Y si no funciona? ¿Y si pierdo a mi mejor amiga?
- Nunca me vas a perder, pero sabes muy bien lo que siento por ti y ya me cansé de pretender que eso no existe. –suspiró y se recargó en el hombro de Inuyasha, él como respuesta la rodeó con un brazo y ambos se quedaron callados un momento.
- ¿Kagome, quieres salir conmigo? –le preguntó él en voz baja y ella giró un poco su rostro para besarle la mejilla antes de responder.
- Sí, Inuyasha. –murmuró y luego volvieron a quedarse quietos, solos en compañía del otro.
...
Sesshoumaru acababa de salirse de bañar, estaba a solas en su antigua habitación con una toalla envuelta en la cintura cuando alguien llamó a la puerta, le concedió el paso a quien quiera que fuera y se sorprendió un poco al ver a su madre entrar con la expresión seria, ella sólo pasó y se sentó en la orilla de la cama.
- ¿Qué se supone que estás haciendo? –le preguntó la mujer.
- No tengo idea de a qué te refieres. –contestó con sinceridad y cada vez más extrañado por su actitud.
- Lo sabes perfectamente. Estoy hablando de ti y de Lin besándose en la alberca ¿qué crees que estás haciendo?
- ¿Cómo te enteraste? –le preguntó a cambio, ahora estaba preocupado porque alguien se acercara a Lin con esa misma actitud.
- Los vi.
- ¿Quién más lo sabe?
- Kagome y yo los vimos y apenas estuve a tiempo de que tu padre también se enterara. Pero no me has respondido ¿cómo llegaron a eso? Simplemente no lo entiendo.
- Nadie tiene por qué entenderlo. Es cosa de nosotros. –contestó con su eterna frialdad aunque en realidad estaba muy extrañado por la reacción de Izayoi, jamás se le hubiera ocurrido que fuera ella quien se pusiera así.
- ¿Y cuando ella se vaya? ¿Qué va a pasar contigo cuando Lin decida marcharse como lo hizo antes? ¿O cuando conozca más del mundo y se tope con un adolescente de su edad?
- No quiero tener problemas contigo. –le advirtió tomando algo de ropa del interior de su maleta.
- Sólo estoy preocupada por ti. Ya vi lo que te hizo cuando se fue. Además simplemente no puedo entenderlo… no sé… ¿qué siente ella por ti?
- Izayoi. –la detuvo con utilizando un tono cargado de autoridad. – Nada de esto es de tu incumbencia o la de nadie más. Punto final. –se acercó a la puerta y la abrió. – Y Lin no está preparada todavía para manejar tu reacción así que mantente al margen.
Ella lo observó y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas, sólo se puso de pie y abandonó la habitación yendo a su propia recámara para buscar unos minutos a solas y tranquilizarse.
Definitivamente Sesshoumaru no entendía su preocupación, pero ella no había sabido expresarse. Sólo tenía mucho miedo de que las cosas fueran a acabar mal para los dos, pero sobre todo para él.
Ella pensaba que Lin apenas comenzaba a vivir de verdad y que al tenerlo ahí como un puerto seguro, un hombre bueno que le quería entregar el mundo, era natural que desarrollara amor por él. Pero eso podía no ser permanente, Lin apenas tenía dieciocho años y quizás cuando levantara el vuelo y conociera a un chico de su edad… Sesshoumaru ya no sería su mundo entero.
Eso era lo que la preocupaba, que conocía lo suficiente a su hijo para saber que él la amaba como lo hizo con Kikyo y que cuando las cosas salieran mal, le sería muy difícil reponerse.
Izayoi se quedó a solas un rato hasta que la puerta se abrió y vio a su esposo entrar con calma, avanzó hasta ella y la abrazó, quedaron ambos de pie frente a la ventana.
- ¿Ya te diste cuenta? –le preguntó él en un susurro.
- ¿De qué?
- De que está enamorado de ella. –contestó con calma y una media sonrisa, Izayoi se quedó estática. – También conozco a nuestro hijo. Y también estoy preocupado. Pero sabes que no podemos hacer nada.
Izayoi suspiró y se recargó en el cuerpo de su esposo. Ambos permanecieron en silencio mientras sus mentes divagaban. A ella nunca se le pasó por la cabeza que quizás su pequeña e intempestiva intromisión había despertado demasiadas dudas en Sesshoumaru.
CoNTiNuaRá...
Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, msjs, favs y follows!
Espero que todas hayan tenido un lindo fin de semana!
¿Qué les pareció el cap? Quise involucrar un poco más a Inu&Kag y Sango&Miroku... :)
Comentarios..?
Un abrazote y que tengan una excelente semana!
