SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 22

Dudas

El sol pronto despuntaría en el horizonte y Sesshoumaru no había dormido en lo absoluto. Cuando llegaron al departamento luego de la reunión en casa de sus padres Lin estaba agotada y sólo quiso ir a dormir, él en cambio tenía demasiadas cosas en la cabeza.

FLASHBACK

Cuando Sesshoumaru aparcó el auto en el estacionamiento subterráneo ella estaba dormida, así que salió y fue a abrirle la puerta, entonces ella abrió los ojos y le sonrió mientras se quitaba el cinturón de seguridad. Lin iba a levantarse pero él se acercó y la tomó en sus brazos.

- Duerme. –le susurró y ella recargó la cabeza en su pecho antes de cerrar los ojos otra vez.

El camino en elevador hasta el interior del departamento fue rápido como siempre y ella no lo sintió en lo absoluto, lo siguiente que supo fue que él la estaba depositando con cuidado sobre el edredón de su cama.

- Quiero cambiarme. –murmuró la chica mientras se sentaba en la orilla de la cama, aún no había abierto los ojos.

- ¿Quieres una pijama? –ofreció él abriendo uno de sus cajones.

- Camiseta. –le aclaró y extendió las manos.

Sesshoumaru sonrió y le pasó la prenda, luego fue al vestidor para darle privacidad y él también mudarse de ropa. Todas las noches que pasaba solo dormía con nada más que unos pantalones pero cuando estaba a su lado Lin solía ponerse también una camiseta para no intimidarla, esta noche decidió tentar a su suerte y volvió a la habitación con el torso desnudo. Ahí la encontró acostada ya debajo de las sábanas y notó su ropa en el suelo.

Sesshoumaru fue y se recostó a su lado sin tocarla aún, pero en cuanto Lin lo sintió cerca se movió un poco para abrazarlo y al darse cuenta de que tocó su piel y no tela, suspiró y juntó sus cuerpos por completo, ni siquiera hiló una palabra antes de quedarse dormida profundamente.

Él sólo la observó con su expresión apacible y el cabello aún mojado que se distribuía en la almohada, disfrutó de su aroma y sus manos que lo tocaban… pero sobre todo, pensó. Las palabras de Izayoi lo habían afectado mucho más de lo que pudo esperar pues sabía que quizás estaba en lo correcto.

Tenía la edad suficiente para entender lo que pensaba su madre y saber que podía estar en lo cierto. Lin estuvo sola casi toda su vida y al ser él quien le daba amor y seguridad… tal vez estaba enamorada, pero eso podía no durar. Quizás cuando fuera a la universidad y conociera chicos de su edad empezaría a dudar de lo que sentía por él. Eso era lo que lo mantenía despierto.

¿Qué podía hacer al respecto? En realidad su única opción era intentar hacerla feliz, lo suficiente para que cuando otro hombre se acercara ella ni pensara en mirarlo.

Fin del FLASHBACK

Cuando los primeros rayos de sol se colaron por las ventanas fue que el cansancio logró vencerlo, aunque ni así pudo dejar ir todas las ideas que tenía en la cabeza y su sueño no duró mucho, cuando volvió a despertar ella seguía dormida así que decidió cambiar un poco las cosas y para variar ir a la cocina y prepararle algo de desayunar. Intentó moverse despacio para no disturbar su sueño pero Lin al instante se abrazó con más fuerza a su cuerpo y abrió los ojos. La sonrisa en sus labios fue instantánea y Sesshoumaru ni se lo pensó antes de robarle un beso.

Lin lo recibió correspondiendo la caricia de inmediato y sin sospechar cómo se sentía él ni todo lo que estaba pensando. Le respondió el beso mientras sus manos acariciaban la piel desnuda que cubría cada músculo masculino. Sintió cómo la tomaba por la cintura sobre la tela y luego subía una de sus manos muy despacio, fue en ese momento que recordó la poca ropa que llevaba puesta. Eran sólo dos prendas, la playera de él que le quedaba enorme y las pantaletas. Por un instante se sintió tímida pero cuando él le mordió el labio inferior y lo succionó un poco, se olvidó de todo lo demás.

Mientras pasaron los minutos Sesshoumaru fue ganando confianza y con mucho cuidado sostuvo su peso con un brazo y utilizó su otra mano para ir plantando caricias y corriendo hacia arriba la camiseta que ella tenía puesta. Tuvo cuidado de saltarse la primera prenda interior y después pensó que encontraría otra pero cuando sus dedos alcanzaron los pezones desnudos de la joven se le escapó una exclamación de placer y continuó con su trabajo.

- Eres hermosa. –le murmuró dejando sus labios para continuar besándole el oído y el cuello.

Para ese momento Lin ya no era capaz de pensar en nada, sólo quería sentirlo más cerca y que le hiciera todo tipo de cosas. Podía sentir la erección de Sesshoumaru haciendo algo de presión sobre su cadera y pensó en tocarlo pero no tuvo la concentración suficiente, ni el tiempo para intentar recopilarla pues él se movió para quitar las mantas y quedar sentado, entonces tomó los bordes de su playera.

- ¿Puedo? –le preguntó con la voz ronca y cargada de deseo, ella apenas atinó a respirar profundo y asentir.

Le daba algo de miedo y la cohibía pensar el no tener nada con qué cubrir su cuerpo pero quería intentarlo. Él se tomó su tiempo descubriendo la piel femenina centímetro a centímetro, subió la tela por su abdomen y su pecho hasta que Lin tuvo que ayudarlo para quitársela por completo.

En cuanto la tuvo prácticamente desnuda ante sí se dedicó a observarla. Notó su silueta y cada tono de su piel además de su respiración algo agitada y el bonito contraste que marcaba su ropa interior color verde limón. Sesshoumaru sonrió e ignoró la erección que estaba reclamándole atención, se acercó a su oído para susurrar dos palabras.

- Te amo. –le dijo con voz profunda y luego bajó y bajó tomándose su tiempo para incitarla más con cada caricia que dejaba.

Poco después alcanzó la línea de sus pantaletas y también dejó besos por encima de ellas entreteniéndose un poco hasta que pensó era el momento adecuado y la incitó a que separara un poco más sus piernas, deseaba probarla.

Su plan era darle todo el placer del mundo, supuso que conservar la prenda le ayudaría y él podría trabajar así y mandarle sensaciones eléctricas por todo el cuerpo, sin embargo de repente sintió que Lin se puso tensa y le tomó una mano enterrándole un poco las uñas. Bien hubiera podido confundir ese gesto con mera emoción pero ella dijo una sola palabra apenas audible que lo detuvo en seco.

Lin POV

- No. –murmuré asustada y con los ojos llorosos.

Todo era perfecto. Sus labios y sus manos me habían hecho despertar en una nube de placer. Me besó y me tocó de nuevas formas, tanto que al estar casi desnuda ante sus ojos, pude soportarlo. Por eso no entendí mi propia reacción.

En cuanto sentí sus manos haciendo presión para separar mis piernas y su cálido aliento sobre la única prenda que me quedaba… simplemente no pude. No lo entendía… no estaba en mis manos. Pero de repente no quería nada más que salir de ahí, desaparecer y jamás tener que mirarlo a los ojos de nuevo. Estaba avergonzada.

En un intento por prevenir cualquier reacción estúpida de mi parte le susurré una simple palabra que más bien era una súplica para que se detuviera, porque yo no podía seguir con eso.

Sesshoumaru de inmediato buscó mis ojos y de seguro encontró en ellos todo lo que estaba sintiendo porque sin dudarlo se alejó y de paso me cubrió con las cobijas que había hecho un lado al sentarse, yo me encogí debajo de ellas y me tapé hasta el cuello mientras cerraba los ojos obligando a las lágrimas a salir.

- ¿Lin? ¿Qué pasa? –me preguntó estando a mi lado, pero sin tocarme. En ese instante se lo agradecí. – No quise asustarte. –murmuró mientras sus ojos dorados pasaban del desconcierto al dolor y me sentí mal por eso.

¿Qué estaba mal conmigo?

Mientras estábamos ahí, viéndolos a los ojos en el silencio… quise entender. Saber cómo pude pasar del cielo al infiero por nada en lo absoluto. Era él, sólo quería hacerme sentir bien, no iba a forzarme a nada… pero no pude.

- ¿Qué necesitas? –me rogó pero no tuve voz para responderle. - ¿Quieres que te deje a solas? ¿Quieres ropa?

Yo sólo cerré los ojos y me cubrí el rostro con las manos. No podía responder, era como antes, como si no tuviera voz en lo absoluto. Sesshoumaru de inmediato se puso de pie y tomó la playera con la que yo dormí, después sacó unos pantalones deportivos de un cajón. Por último luego de dejarme ambas prendas muy cerca, sacó una playera para sí mismo y se acercó a la puerta.

- Voy a la cocina. Prometo llamar a la puerta antes de entrar. –y se marchó.

El estar sola no me hizo sentir mejor, al contrario, era como si yo lo hubiera alejado y eso sólo sumó culpa a la vergüenza. Respiré profundo y me levanté, de inmediato me puse el bra que había dejado olvidado la noche anterior y luego me vestí con la ropa de Sesshoumaru. Cuando estuve totalmente cubierta no supe qué hacer, sólo tenía deseos de volver a la cama y esperarlo… así que eso hice.

Me envolví entre las cobijas y cerré los ojos sólo intentado relajarme y no pensar en todo lo que acababa de suceder. No podría desenmarañar mi reacción en ese momento, así que preferí sólo bloquearla tanto como fuera posible. Quería estar lista para recibirlo con un beso cuando volviera, necesitaba hacerlo entender que no tenía por qué preocuparse ni pensar que me había hecho daño. Era mi problema, no suyo.

- ¿Lin? –escuché su voz unos minutos después y llamó a la puerta, luego, hubo silencio.

- Pasa. –le dije en voz casi normal y sonreí, estaba un poco mejor.

Sesshoumaru entró llevando una bandeja consigo. Creo que era la primera vez que él me preparaba algo para desayunar. Su gesto me conmovió. Él podría estar enojado conmigo, tenía derecho de demandar por lo menos respuestas… pero no, en cambio me había dado espacio y ahora trataba de confortarme.

- ¿Tienes hambre? –cuestionó mientras rodeaba la cama, me senté y asentí. Él dejó la comida en el centro y observé el jugo, las fresas, los emparedados y el cereal justo al lado de la jarra con leche. – No es nada muy elaborado. Pero funciona.

- Gracias. –sonreí un poco y lo vi a los ojos.

- ¿Quieres estar sola? –vi todo el trabajo que le costó preguntarme eso y de inmediato negué, sólo deseaba pasarme el resto de la vida entre sus brazos.

- Lo siento. –susurré y agaché la mirada, de inmediato sentí sus manos acunando mi rostro.

- Nunca te disculpes por decirme lo que quieres o no quieres. Nunca. Ahora estamos juntos y vamos a vivir todo como una pareja.

Escuché sus palabras y con eso entendí más nuestra diferencia de edad. Él era un hombre, yo apenas una adolescente y a veces debería detenerme a escucharlo para que esto funcionara. Justo en este instante lo tenía diciéndome que me apoyaba y siempre debería ser sincera con él.

- No sé qué pasó. –le dije mientras tomaba una fresa del tazón.

- ¿Te presioné demasiado? –inquirió también empezando a desayunar.

- No. Sólo… no sé. Estaba bien… estaba más que bien y de repente me sentí… avergonzada, indefensa… no sé… -me era muy difícil hablar pero estaba haciendo un esfuerzo.

- Lin, yo quiero hacerlo. –me aclaró con su voz profunda y lo miré a los ojos sorprendida. – Quiero besar cada rincón de tu cuerpo. Pero no voy a volver a intentarlo hasta que tú me digas que estás lista ¿de acuerdo?

La sinceridad de su voz fue absoluta y se me tiñeron las mejillas de rojo. No encontré palabras para responderle, por lo que sólo asentí y dejé un beso rápido en sus labios entes de volver a concentrarme en el desayuno.

Fin Lin POV

...

Un día después Lin estaba en casa con Kohaku, era media tarde y ambos leían, él más bien por obligación y ella intentando en vano concentrarse. Sesshoumaru le había visado esa misma mañana que la trabajadora social ya casi tenía sus papeles y deberían esperarlos por mensajería cualquier día muy pronto. No debería estar tan ansiosa por eso tan simple, pero no podía evitarlo.

Además tenía muchas cosas en puerta. Apenas un mes después estaba programado su examen para obtener el diploma de preparatoria y aún quería repasar varios temas para no fallarlo. Y después de eso… Sesshoumaru le había pedido que escogiera un destino para viajar. Le explicó que podrían irse mientras le entregaban los resultados de la prueba y podría aplicar para cualquier universidad en línea mientras la llevaba a conocer un poco del mundo.

- Te ves nerviosa. –le dijo su amigo de repente y ella levantó la mirada, estaban sentados frente a frente en la mesa del comedor. - ¿Es por tu examen?

- En parte, sí. –le aclaró.

- ¿Y la otra parte? ¿Es por ese hombre?

- No. Y no lo llames así. –frunció el seño pues no le gustaba pensar en Sesshoumaru como sólo un hombre.

- Sabes que no me cae bien. No sé qué te habrá hecho, pero me parece que es muy raro que mande gente a seguirte todo el tiempo.

- ¿Qué?

- ¿No lo sabes? Cada vez que no estás con él, hay uno o dos tipos alrededor. Ahora mismo están estacionados en un auto polarizado al final de la calle. –le señaló hacia afuera y ella de inmediato fue y abrió la puerta.

Miró a ambos lados y cerca de una esquina notó el vehículo con dos hombres de vestimenta formal recargados en él, ambos pretendieron ignorarla y ella regresó al interior de la casa poniendo el seguro en la puerta. ¿Por qué Sesshoumaru haría eso? ¿Y si no era él?

- En mi opinión es demasiado. No sé qué pasó con él antes de que nos conociéramos, pero me parece que está algo… obsesionado, no sé. –se encogió de hombros y dejó salir todo el aire de sus pulmones algo aliviado por al fin haberle dicho lo que en realidad pensaba.

- Eres mi hermano, tu trabajo es preocuparte. –le sonrió y tomó su celular.

Hay dos hombres en un auto negro al final de la calle. Tengo que preocuparme?

Le mandó el mensaje a Sesshoumaru esperando que en verdad fuera obra suya y no tuviera que empezar a pensar que en verdad corría peligro. Aunque de todas formas una respuesta positiva no le agradaría mucho ¿por qué tendría él que hacer eso?

Seguridad. Necesito saber que estás bien.

Ella leyó la respuesta y frunció el seño. No supo qué contestar y sólo dejó el teléfono antes de ir a la cocina por bebidas para ella y Kohaku, a su amigo no le pasó desapercibida la reacción.

- ¿Ya te dijo que si es él?

- Sólo está preocupado. –lo justificó de inmediato y sin estar muy segura.

- Y loco. –aclaró riéndose, Lin levantó una ceja y luego sonrió.

- Creo que es mi culpa. –suspiró y le dejó un vaso a Kohaku antes de beber del suyo. – Fui yo la que se marchó de repente, tal vez tiene miedo de que otra vez haga lo mismo. –razonó en voz alta y lentamente entendió que esa debería ser la razón.

- Me sigue pareciendo demasiado. –se encogió de hombros y Lin no tuvo tiempo de recapacitar más antes de que su teléfono sonara. – Total y completamente obsesionado. –recalcó mientras se reía y luego volvía a concentrarse en el libro.

Lin suspiró y se fue con el teléfono a la habitación que compartía con Sango, luego de cerrar la puerta se acostó en la cama y contestó intentando adivinar qué le diría Sesshoumaru y si en verdad le parecía tan malo tener la vigilancia.

- Hola. –lo saludó tranquila.

- Se suponía que no te dieras cuenta. No deseaba que te incomodaran. –le aclaró él con su tono fío de siempre.

- No me di cuenta, fue Kohaku.

- Perfecto. -murmuró él obviamente molesto.

- No te enojes. Sólo está preocupado por mí. Y tiene la consideración de decirme las cosas y no sólo mandarme seguir… ¿por qué?

- Porque temo que algo te suceda y yo no esté ahí para evitarlo. –confesó él la mitad de sus razones. La otra ella de todas formas Lin la conocía.

- ¿Crees que voy a desaparecer otra vez? –lo cuestionó y por una vez fue Sesshoumaru quien guardó silencio. – Tenemos que hacer esto como una pareja. –le recordó sus propias palabras. – Te prometo que nunca más me voy a ir así.

- Puedo retirar a los vigilantes si eso te hace sentir más cómoda.

- Hazlo, por favor.

- Está bien.

- ¿Pasas por mí en la mañana?

- Te llevo el desayuno. Te amo.

- Te amo.

Terminaron la comunicación Lin se quedó en la cama unos minutos más intentando procesar todo. En verdad le parecía que la vigilancia era demasiado, pero quería entender el miedo que ella misma provocó al marcharse de repente. Quizás con esa acción le había recordado demasiado lo que sucedió con Kikyo pues ante los ojos de Sesshoumaru ella sólo desapareció una mañana al igual que la otra mujer.

Sí, quizás fuera exagerado mandarla seguir pero con el tiempo él se daría cuenta de que jamás volvería a perderla y con eso sería suficiente.

...

Los días siguientes pasaron en la misma paz que se empezaba a acentuar más y más en la vida de Sesshoumaru y Lin. Ella continuó alternando casas para dormir y a él seguía sin gustarle, pero respetaba su decisión, aunque ansiara el momento de tomar un avión y llevarla al otro lado del mundo donde no tuviera que compartirla con nadie.

Una tarde fue por ella al salón de Kagome, la recibió con un beso en la mejilla y bajaron las escaleras en silencio. Lin iba algo pensativa y como siempre Sesshoumaru se preguntó si finalmente la bomba habría explotado.

En el instante mismo en que Izayoi entró a su recámara y le dijo que ahora ella y Kagome sabían su secreto él supo que era inevitable que toda esa tormenta tocara a Lin en algún punto y su intuición le estaba gritando que quizás ya estaba pasando.

- ¿Qué sucede? –le preguntó cuando entraron al auto y comenzó a conducir en dirección de algún sitio para salir a cenar.

- Kagome ha estado extraña. Supuse que era tensión o… no sé… algo de la escuela. Pero en realidad es como si fuera conmigo su actitud.

- ¿Has intentado hablar con ella? –inquirió tratando de ocultar su enojo.

- Sí, pero es como si me evitara. Tú la conoces desde hace mucho ¿crees que esté enojada conmigo?

- En ese caso sería su problema, Lin, tú no le has hecho nada. –aseguró con todas las intenciones de postergarle lo más posible el mal rato.

- No entiendo. –suspiró y se concentró en las luces que pasaban por la ventanilla.

Pasaron esa velada en paz, ella consiguió sacarse un poco las ideas de la cabeza y él se encargó de dirigir sus conversaciones a sitios muy distantes mientras tomaba la fiera determinación de ir y hablar con Kagome al día siguiente.

Obviamente nadie tenía por qué meterse en su relación con Lin pero a Izayoi podía darle la concesión de ser su madre, sin embargo con la otra chica no estaba dispuesto a tolerar nada. Nunca le permitiría que tratara mal a Lin sólo porque no estaba de acuerdo con que ellos estuvieran juntos.

Esa noche la pasaron en el departamento de él entre besos robados y caricias esporádicas, Lin de repente se ponía triste y él continuó enojado pero al final se durmieron abrazados y dejaron que el tiempo sólo transcurriera lento hasta la mañana siguiente.

Se levantaron juntos mucho rato después del amanecer y después de desayunar él la llevó para dejarla en casa de Sango y Kohaku para que estudiara. Bien hubiera podido convencerla de quedarse un par de horas más pero tenía en mente pagar una visita que era urgente y necesitaba estar a solas para hacer eso.

Lin se quedó intentando leer un poco pero seguía con la mente fija en Kagome nada más. Sabía por Sango que ahora ellas dos eran amigas y que se mandaban mensajes de texto con cierta frecuencia pero eso sólo la confundía más ¿qué estaba pasando? Mientras más recapacitaba en todas y cada una de las actitudes de Kagome más se le figuraba que era la misma chica alegre de siempre con todos… excepto con ella.

Guiada por esa incertidumbre fue que salió de la casa y tomó un autobús que cruzó la ciudad en un tiempo que se le hizo eterno antes de dejarla a un par de cuadras del templo Higurashi. Sabía que ese día su amiga sólo tenía una clase muy temprano así que para ese momento probablemente ya estaría en casa.

Al doblar la última esquina, ya muy cerca de su destino, notó algo que la desconcertó demasiado. Sesshoumaru estaba ahí. Vio su auto estacionado al borde de las escaleras y se le disparó el corazón. Sin dudarlo apresuró el paso y subió los interminables escalones de dos en dos esforzándose por no perder el aliento.

Cuando llegó hasta el extremo superior se detuvo apenas un minuto y luego reanudó su camino. Iba dispuesta a sólo llamar a la puerta y que Kagome o Sesshoumaru le explicaran qué estaba pasando pero cuando llegó al umbral vio totalmente abierto y escuchó las voces que venían del salón de clases que debería estar vacío. Era muy consciente de que no debería escuchar, pero no pudo evitarlo.

- Sigo sin entender por qué viniste, yo no he hecho absolutamente nada. Estamos peleando en círculos. –dijo Kagome algo alterada.

- No voy a seguir discutiendo lo mismo. Algo estás haciendo. Cambia tu actitud. –habló Sesshoumaru con la voz tan fría que Lin se sorprendió.

- ¡Pues es que no puedo! –le gritó la chica. – Y mucho trabajo me cuesta verla y fingir que no sé nada de lo que están haciendo.

- Pues no finges muy bien.

Después de las palabras cortantes de Sesshoumaru Lin lo comprendió todo. Entonces era eso, Kagome sabía ¿se lo habría dicho él? ¿Cómo más le sería posible enterarse? ¿Por qué…?

- No me interesa lo que pienses, Sesshoumaru. Yo no estoy de acuerdo con lo que sea que estén haciendo, ni Izayoi ni yo podemos comprenderlo.

- Ustedes no tienen que comprender absolutamente nada. Es entre ella y yo.

Por puro instinto Lin dio un paso hacia atrás. Entonces la madre de Sesshoumaru también estaba al tanto, tal vez era esa la razón de que no se hubiera comunicado con ella desde hacía días… desde la fiesta en la piscina. Y entonces lo recordó. Ella y Sesshoumaru estuvieron besándose pensando que nadie los vería. Al parecer se equivocaron.

- ¡Pues justo por eso nos estamos alejando! –volvió a reclamar Kagome. – Por eso mismo ella no te ha buscado y yo intento e intento actuar normal con Lin, pero simplemente no puedo ocultarlo todo.

Sesshoumaru estaba listo para responderle algo más pero el sonido de unos pasos entrando al salón lo hicieron voltear y se quedó estático cuando vio a Lin andando con lágrimas en el rostro y expresión imbatible hacia Kagome, quien también parecía haberse vuelto de piedra. La más joven llegó y abrazó a su amiga para poder susurrarle algo al oído.

- Lo siento. –le dijo con voz apenas audible y después de dejar un beso en su mejilla simplemente abandonó el lugar.

- Espero que estés contenta ahora. –le dijo Sesshoumaru unas últimas palabras antes de ir detrás Lin nada dispuesto a dejarla ir.

Con sus pasos largos y apresurados logró alcanzarla muy pronto, inclusive antes de que llegara a las escaleras y la detuvo tomándola de una mano y haciendo que lo viera de frente. Estaba dispuesto a decirle que se olvidara de Kagome y del resto de mundo pero ella con la voz llena de lágrimas todavía se adelantó a hablar.

- Llévame con Izayoi… por favor. –le pidió mientras entrelazaba sus dedos.

- No vale la pena. –replicó él sabiendo muy bien que su madre sería cálida pero muy directa.

- Por favor… -volvió a rogarle y él la abrazó y dejó un beso en su frente.

Luego de soltarla caminaron lado a lado sólo manteniendo en contacto de sus manos mientras iban a dar un paso más, pero estarían juntos y eso era lo único que importaba. Llegaron al auto y ambos subieron. Sesshoumaru no pensaba que ir con Izayoi fuera una buena idea pero no podía negarse, conocía lo suficiente a Lin para ser muy consciente de que ella buscaría otra forma si él no le proporcionaba los medios.

El camino fue corto y muy pronto estuvieron en la sala de espera del hospital donde la madre de Sesshoumaru trabajaba, él la llamó e Izayoi prometió que estaría libre en unos minutos, entonces, no les quedó otra opción que ver el tiempo pasar.

- Sabes que no tienes que hacer esto. –le aclaró él en un último intento por disuadirla. – Ella no lo entiende.

- ¿Por qué no me dijiste? –preguntó Lin a cambio, justo en ese momento se empezó a preguntar eso.

- Sabía que ibas a reaccionar así y no tiene sentido. Somos tú y yo, lo que el resto del mundo piense, es su problema.

- ¿Es por mi edad? ¿Por qué estuve en las calles? ¿Por qué no soy maravillosa como Kikyo lo era? –Lin soltó todas las preguntas en torrente mientras se le escapaban más lágrimas del rostro, por un instante Sesshoumaru frunció el seño y luego la tomó de ambas manos y la vio directo a los ojos.

- Nunca pienses eso. Tú eres maravillosa. –le aclaró en tono contundente y luego dejó un beso muy dulce en sus labios. – Y para tu información Kagome está preocupada más bien por ti. Cree que me estoy aprovechando de la situación. –agregó al final esperando que por lo menos eso la tranquilizara.

- No tiene sentido…

- Lo tiene. –contradijo él quien luego de discutir mucho con la otra mujer podía entender que interpretara la situación de esa forma, aunque eso no la hacía estar menos equivocada. – Soy diez años más grande que tú y viviste conmigo, es natural que crea que utilicé eso para convencerte de algo.

- No debería. Ella te conoce… -Lin habló en tono bajo sin poder creer muy bien cómo era posible que su amiga pensara eso de él.

- Lo que ella piense, es su problema.

- ¿E Izayoi? Ella definitivamente no cree eso.

- Ella piensa que vas a conocer a alguien más joven y te vas a aburrir de mí.

Sin decir otra palabra la acunó contra su pecho y le besó el cabello. Él entendía bien cuál era el problema de su madre pero no estaba dispuesto a darle oportunidad a Lin para que lo negara en ese momento, él conocía muy bien cuál sería su respuesta ahora pero tenía la edad suficiente para saber que la vida y el tiempo cambian a las personas y que el mantener a la mujer que amaba a su lado era una tarea que tenía que hacer a diario… y aún así nada era seguro.

Izayoi apareció varios minutos después y cuando los sorprendió abrazados supuso que ya no planeaban ocultarse más. Quizás esa fuera la razón de su visita. En cuanto la vieron ambos se levantaron y ella guió el camino hasta una sala pequeña diseñada para médicos que casi siempre estaba vacía pues los doctores preferían utilizar otra más grande y equipada.

- ¿Está todo bien? –preguntó sentándose en un sillón, Sesshoumaru se quedó de pie al lado de la puerta y Lin se recargó en una mesa, no estaba segura de qué decirle.

- Entiendo que creas que no soy buena para él… -empezó a explicarle y la mujer mayor abrió los ojos en extremo sorprendida porque Lin fuera tan directa. Sesshoumaru interrumpió.

- No es cierto. –le dijo en tono glacial.

- Tengo que hacer esto. –le rogó Lin intentando hacer que se mantuviera un poco al margen. Lo necesitaría a su lado para llorar después, pero en ese instante necesitaba pelear su propia batalla. – Quizás tienes razón y no lo soy. Pero lo amo. Y sólo quiero pedirte que no te alejes de él. No por mi causa.

- Lin… -murmuró Izayoi sintiéndose mal por toda la situación, aunque aún no estaba muy segura de nada. – No es eso. Sólo estoy preocupada. Eres tan joven, vas a cambiar, a conocer muchas cosas, a vivir y…

- Y va a ser con él. –afirmó muy segura yendo a ponerse al lado de Sesshoumaru, él la tomó de la mano.

- Eso piensas ahora. Pero cuando te conocí eras diferente, apenas una niña que nos tenía miedo a todos, después desapareces y al siguiente instante se están besando en la alberca.

- No sé qué decirte… -murmuró la más joven, Izayoi se levantó y fue directo hacia ella para tomarle el rostro con ambas manos y sonreír.

- A mí no tienes que convencerme, ya lo convenciste a él y eso es lo que importa. Sólo cuídalo mucho, por favor. –le dio un abrazo rápido y un beso en la mejilla y luego se giró hacia Sesshoumaru mientras abría la puerta. – Deberías hablar con tu padre, está nervioso porque va a entrar a cirugía…

- No se lo dijiste. –murmuró él de repente muy tenso.

- Se dio cuenta por sí mismo antes que yo y fue él esta vez quien me pidió que te diera espacio si no podía apoyarte. –le aclaró Izayoi y él frunció el seño y apretó más la mano de Lin en la suya sin darse cuenta.

- No puedo creerlo.

- Se siente extraño tener que ser yo la que se aleje mientras me acostumbro a la idea. –confesó Izayoi con los ojos llenos de lágrimas y se marchó.

Ambos se quedaron en silencio un par de minutos asimilando lo que acababa de suceder cada quien a su manera, al final fue Lin la primera en reaccionar halándolo también hacia la salida.

- Vamos. –susurró y sonrió un poco, ya había decidido algo.

- ¿A dónde?

- Nunca me has dicho qué tengo que hacer y no voy a hacerlo contigo. Pero creo que sería buena idea que me dejaras en casa y fueras a buscar a tu padre. –le sugirió muy convencida de que quizás algo bueno pudiera surgir de toda esa situación amarga.

- No tiene caso ¿qué se supone que voy a decirle? –argumentó él sin ver el punto práctico de escucharla.

- Lo que sea. Vayan a almorzar… no sé.

- No es tan sencillo. –replico él de nuevo aún sin comprender por qué debería hacer eso.

- Entiendo que no es tan fácil que olvides lo que pasó después de que murió Kikyo. –le explicó ella mientras esperaban el ascensor, él se sorprendió de la naturalidad con la que Lin le estaba hablando. – Pero quizás puedan construir algo ahora. Él es parte de tu familia.

El resto del trayecto al auto lo hicieron en silencio y Sesshoumaru se encaminó hacia la casa que consideraba un hospedaje temporal para Lin, no su verdadero hogar. Iba hacia allá sólo porque ella se lo había pedido, pero aún no estaba convencido de ir a visitar a su padre.

Cuando llegaron él se bajó para abrirle la puerta del copiloto y ella se despidió con un beso en los labios y una caricia en la mejilla. No volvieron a tocar el tema pero eran muy conscientes de que ninguno pudo pensar en otra cosa.

Al estar solo de nuevo volvió a conducir, sólo que esta vez sin rumbo fijo. Sesshoumaru aún intentaba asimilar la información que acababa de recibir. No era capaz de entender, casi ni podía creer, que su padre estuviera de acuerdo con la relación que existía entre él y Lin. Tanto así que consideró la posibilidad de que Izayoi estuviera suavizando las cosas y maquillándolas sólo para que él se acercara a su progenitor.

Mientras calles y más calles desaparecían detrás de sus neumáticos él no podía llegar a ninguna conclusión, así que decidió ir y comprobar cómo eran en realidad las cosas por sí mismo. Tomó rumbo hacia la oficina de su padre y llegó pronto, después de estacionar el auto fue y recorrió los pasillos hasta dar con la secretaria de Inu no Taisho, a quien le pidió que anunciara su presencia.

A Sesshoumaru le extrañó que su padre no estuviera ocupado y lo recibiera de inmediato, jamás supuso que era más bien que Inu no Taisho deseaba darle la prioridad a su hijo y cualquier cosa del trabajo pudiera esperar si a cambio de eso lograba enmendar un poco los errores de su pasado.

- Me alegra verte.-saludó el hombre mayor acercándose para darle un abrazo fuerte, clásico entre hombres. - ¿Todo está bien?

- Hablé con Izayoi. –replicó Sesshoumaru esperando que fuera explicación suficiente, lo fue.

- No la culpes. Sólo tiene miedo de que las cosas salgan mal entre ustedes. –le aclaró lo que ambos sabían.

- ¿Cómo te diste cuenta? ¿Cuándo? –inquirió sin tener idea de cómo su padre se había percatado de la verdadera naturaleza de la relación entre él y Lin.

- Lo supe en cuanto ella se fue. –respondió y su hijo hizo un muy buen trabajo ocultando la sorpresa en sus facciones. Acto seguido Inu no Taisho le señaló el sillón grande que adornaba una de las paredes y ambos fueron a sentarse. La última vez que intentaron conversar tranquilamente fue muchos años atrás, ates de la muerte de Kikyo. – Me extraña que Izayoi no se haya dado cuenta también al ver tu reacción.

- Lo que me sorprende es que tú sí lo hayas hecho.

- Nada más que el amor a una mujer o a un hijo puede crear tal grado de desesperación. Y bueno, era muy obvio que no la amas como a una hija, no es una niña.

- Es diez años más joven que yo. –habló Sesshoumaru sin entender muy bien cómo podía de repente estar diciéndole esas cosas a su padre y que él pareciera entenderlo simplemente así.

- Izayoi es ocho años más joven que yo. Cuando la conocí ella era una prominente estudiante de anestesiología con todas las posibilidades del mundo a sus pies y yo era un hombre de más de treinta años, divorciado y con un niño. –le explicó cosas que él ya sabía pero el punto era muy claro.

- Entonces, tú no crees que me estoy aprovechando de ella y de la situación. Ni tampoco piensas que le estoy ofreciendo el mundo y ella va a cambiar de opinión después. –quiso confirmar Sesshoumaru aún con cierta mezcla de incredulidad y recelo.

- Sé que eres incapaz de aprovecharte de una mujer así. Y no sé si ella va a cambiar de opinión o no, pero no me parece que el hecho de su edad sea un factor detonante en eso. Podrían tener los mismos años y de todas formas en cualquier momento alguno cambiar de opinión. –hizo una pausa y se encogió de hombros. – Pero sí creo que estás escogiendo un reto enorme. Ella es demasiado inteligente y tiene un pasado muy difícil. Además, siempre hay ciertas cosas que cambian con la edad sobre la forma de ver la vida y las relaciones. Vas a tener que trabajar mucho junto con ella para que lo que tienen funcione.

Sesshoumaru escuchó y recapacitó y por primera vez en toda su vida sintió como si su padre de verdad estuviera de su lado y comprendiera lo que estaba pasando. Supo que lo estaba juzgando ni intentando disuadirlo de nada, sólo comprendía… y fue extraño. Pero le gustó el cambio.

- Izayoi me dijo que vas a entrar a quirófano. –cambió el tema abruptamente aceptando así las palabras de su progenitor, los dos sabían que lentamente estaban dando pasos para contribuir su relación ahora como dos hombres adultos.

- Sí. –suspiró algo preocupado. – Es algo sencillo, sólo van a cambiar la batería del marcapasos, pero no me gusta estar ahí… siento como si no fuera a salir.

- Es algo simple y ella va a estar en el quirófano, no deberías preocuparte.

- Lo sé. –sonrió por un momento. – Pero no pude convencerla de que fuera ella la que me anestesiara. Cada vez que esto pasa tengo un as bajo la manga para obligarla, pero en esta ocasión ella venció. Va a poner a un amigo suyo a cargo.

- Ya sabes que la traicionan los nervios cuando se trata de ti.

- Lo sé. Pero me siento más tranquilo cuando estoy en sus manos. –se encogió de hombros y de repente su expresión cambió por una de sorpresa. – Había olvidado decírtelo, Tsubaki está en la ciudad.

- Lo sé. ¿Cómo lo sabes tú? –inquirió tan extrañado como lo estuvo su padre el día que la mujer se apareció en su oficina.

- Vino a visitarme. No sé exactamente qué quería. Sólo llegó y comenzó alardear de su novio y los amigos que hizo gracias a él. Cree que tiene a toda la policía y los fiscales en el bolsillo. Y prometió que nos veríamos pronto.

- Es demasiado extraño. ¿No te mencionó a Kikyo? ¿O algo más? –inquirió Sesshoumaru con un pésimo presentimiento sobre esa situación.

- En lo absoluto. Todo el tiempo parecía que vino a presumir sus contactos. No me pareció nada normal.

- No lo es. –Sesshoumaru se quedó en silencio intentando recordarla conversación que tuvo en su departamento con aquella mujer. – No dijo nada de eso cuando fue a visitarme.

- Tal vez aún me odia y vino a mostrarme que conoce a la gente indicada para hacerme la vida difícil. O por lo menos eso cree ella.

- Quizás. –concedió el hijo sabiendo que él mismo nunca terminaría de perdonar a su padre por el asunto de Kikyo, pero se estaban llevando demasiado bien para sacar ese asunto a flote justo en ese momento. – Si vuelves a saber de ella, avísame.

- Lo haré. –sintió con toda la seriedad que siempre tuvo, esa misma que Sesshoumaru heredó y amplificó con el tiempo. Después, iba a decirle algo más pero alguien llamando a la puerta los interrumpió. – Adelante.

- Fiscal Taisho, su cita está aquí. –le informó la secretaria asomando la cabeza por la puerta.

- Me voy. –interceptó Sesshoumaru y se puso de pie. - ¿Cuándo es tu cirugía?

- En un par de semanas, por la mañana, hospital de siempre. –le dijo las instrucciones frunciendo el seño.

- Ahí estaremos. –prometió y le ofreció una mano para despedirse, su padre le sonrió y le devolvió el gesto.

Inu no Taisho regresó a sus actividades programadas para el día, pero se tomó unos minutos libres para llamarle a su esposa y cortarle sobre la visita que tuvo, además le agradeció que como siempre por ella su hijo mayor estaba un poco más cerca.

Sesshoumaru se fue de ahí sin darle muchos más pensamientos a la vista en sí, sino al hecho de que Tsubaki hubiera ido a visitar a su padre. No podía encontrarle sentido alguno, además… ¿contactos? ¿Cómo pudo adquirirlos así nada más? ¿Y por qué ir y alardear? No, él la conocía lo suficiente para saber que algo más tenía que traer entre manos para hacer eso.

Al subir al auto se dio cuenta de que tendría que investigar eso pronto, antes de que Lin presentara su examen y se fueran juntos de viaje. No era que desconfiara de Tsubaki, pero tenía una mala sensación al respecto, no necesitaba a nadie removiendo el pasado ahora que su futuro con Lin parecía perfecto.

CoNTiNuaRá...


Hello!

Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows! Me hace muy feliz saber qué piensan!

Heme aquí un par de horas tarde, lenta pero segura.

Espero que les haya gustado. En los próximos caps vienen cosas más... intensas, creo que es la palabra para definirlas.

Que tengan una lindísima semana!

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