SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 23

Hito

Una mañana Sesshoumaru fue y desayunó junto con Lin en la casa que ella compartía con Sango y Kohaku, aunque ninguno de los dos se encontraba presente. Después fueron al departamento donde al llegar encontraron los documentos de ella que envió la trabajadora social, por fin.

Lin respiró profundo mientras tomaba el folder manila entre las manos y lo abría. Ahí dentro encontró los documentos que acreditaban hasta el último grado que cursó completo en la escuela, el quinto, y su tarjeta del seguro social. Además de eso sólo había un acta de nacimiento. Todo tenía su nombre original tal cual se lo pidió a la trabajadora social. Suspiró aliviada y sonrió mientras le mostraba el acta a Sesshoumaru.

Él estuvo a su lado todo el tiempo pues no tenía una idea clara de cómo reaccionaría la joven al ver los papeles que estuvo esperando tanto tiempo. Así que al notarla contenta él también se relajó. Recibió el papel y de inmediato sus ojos viajaron por él encontrándose con una sorpresa.

- ¿Rin? –preguntó desconcertado.

- Es el nombre que me puso mi madre biológica, también está su apellido. Yo lo pedí así. –volvió a sonreír y supo que tendría que explicarle a él la razón de todo aquello. – Cuando me adoptaron cambiaron el apellido y la primera letra de mi nombre... no sé si fue un error o lo hicieron a propósito, pero siempre me llamaron Lin.

- ¿Y tú le pediste esto a la trabajadora social?

- No sé quién asesinó a mi familia o por qué lo hicieron. El tener un nombre que no me relacione en lo absoluto… me hace sentir más segura.

- ¿Y cómo debo llamarte ahora? –la cuestionó levantando una ceja con los labios curvándose casi maliciosos.

Ella se rió y se encogió de hombros. Estaba más acostumbrada a que la llamara como siempre, Lin, pero sabía que si de ahora en adelante utilizaría su nombre como Rin… debería empezar a habituarse a él.

- Esta bien, señorita. –aceptó Sesshoumaru y dejó el acta sobre la mesa, luego, la tomó de la mano y la llevó por el pasillo. - ¿Quieres venir a mi estudio?

La propuesta dejó a la joven totalmente pasmada. Su estudio. El único lugar al que nunca tuvo acceso. Ese sitio al que nadie había entrado… según le dijo Kagome en una ocasión ni siquiera la misma Kikyo traspasaba ese umbral que era un santuario de soledad para Sesshoumaru.

Se dejó llevar y con cada paso se le aceleró más el corazón, así que para cuando llegaron parecía que estuviera a punto de descubrir la sorpresa más maravillosa del universo.

Tras abrir la puerta y entrar Lin se quedó sólo observando muy sorprendida, el lugar era completamente diferente al resto del departamento. Las paredes pintadas de blanco reflejaban la iluminación, las cortinas de un tono beige muy claro dejaban colar la luz del sol como si nada. Dos muros tenían estantes de madera clara con muchos libros de diferentes tamaños y al leer algunos títulos sólo vio cosas relacionadas al arte. Había una mesa con un torno y restos de barro, también vio un caballete y varios óleos en blanco. Se topó igual con un mueble de varios cajones abiertos que mostraban pinturas y pinceles. Y al fondo, recargado en la pared justo debajo de las ventanas estaba algo así como un escritorio grande y rústico que combinaba con los estantes. Todo se encontraba lleno de cosas fuera de su lugar y manchas de pintura, inclusive el suelo.

- ¿Te gusta? –preguntó él luego de dejarla hacer un examen rápido.

- Es increíble. –contestó aún maravillada, el estudio podría ser muy diferente pero reflejaba a la perfección la esencia de Sesshoumaru.

- Tiene buena luz. –comentó él eso que siempre le gustó de esa ubicación en específico.

- ¿Estás trabajando en algo ahora? –inquirió recargándose en el escritorio, él se acercó hasta quedar de frente muy cerca.

- No. Pero tenerte aquí me da muchas ideas. –le aseguró con sinceridad y una media sonrisa mientras le rodeaba la cintura con los brazos.

Sesshoumaru POV

Nunca había invitado a nadie a entrar en mi estudio pero con Lin parecía algo natural. Lo intenté aún tratando de descubrir por qué tenía unos deseos tan terribles de hacerlo, pero el verla ahí entre esas paredes que eran una porción aparte del mundo… entendí que era ella la pieza que siempre faltó.

No pude evitar acercarme y abrazarla, de repente tenía todo tipo de ideas, era como si sólo necesitara tener su cuerpo cerca… no podría detenerme a definirlo en ese instante, pero quería amarla e iría tan lejos como ella me lo permitiera.

Lentamente la besé saboreando cada momento y la textura de sus labios. Ella rodeó mi cuello con sus manos y se adentró profundizando el beso, sólo la atraje con más fuerza y un poco después me deleité cuando dejó de abrazarse a mí y deslizó ambas manos hasta que se toparon con los botones de la camisa que llevaba puesta. Uno a uno comenzó a desabrocharlos volviéndome loco con la expectación.

- ¿Puedo? –murmuré contra su boca introduciendo los dedos debajo de su blusa.

- Sí. –respondió apenas y deslicé la tela mientras observaba cada nuevo centímetro de piel expuesta.

Cuando ella terminó de desabrochar mi ropa yo le quité la suya dejándola con la prenda interior de color rosa y blanco que se veía increíble contra su piel. Me detuve a mirarla y sonreírle, quería pedirle permiso para también despojarla de eso pero ella se me adelantó dando media vuelta.

Verla hacer eso sólo me incentivó más y acentuó la erección en mis pantalones. Saber que ella se sentía bien era lo mejor de todo. Me tomé todo el tiempo para quitarme la camisa y luego soltar su cabello y dejarlo caer libre, después desenganché los broches y con mucho cuidado de rozar su piel la despojé de esa prenda también antes de incitarla para que se girara.

Tenerla así de frente con una sonrisa tímida y el cabello suelto era la forma en que más amaba verla, era simplemente ella, perfecta. No me demoré mucho en regresar a besarla, sólo que esta vez fui a su cuello y bajé por su pecho con mucho cuidado de medir cada reacción y mientras, sentí sus manos que le fueron ganado terreno a la timidez y plantaron caricias sobre mi torso desnudo.

Al llegar a sus pezones también los tomé en mi boca uno a la vez mientras le acariciaba la espalda y el abdomen. La deseaba demasiado, cada sonido que le escapaba de la garganta me hacía más y más difícil concentrarme en mantener los límites, por eso decidí tentar nuestra suerte y llevé los dedos hasta el botón de sus pantalones. Lo abrí antes de erguirme para verla a los ojos.

- ¿Está bien? –le pregunté.

- Espera. –susurró y por un instante temí estarla presionando pero me sorprendió de la mejor manera cuando se acercó y empezó a dejar besos sobre mi pecho.

Lin se tomó su tiempo para hacerlo y no pude evitar las exclamaciones de placer que se me escaparon cuando sumó sus manos a los besos y las llevó hasta el botón y cierre de mis pantalones. Los abrió y me tocó un poco aún por encima de la ropa, después, se detuvo y volvió a recargarse en el escritorio viéndome a los ojos. Entendí que era mi turno.

Con mucho cuidado me acerqué y terminé de abrir sus jeans, después colé las manos debajo de ellos por sus caderas y los deslicé lentamente tocando su piel. Así descendí hasta quedar de rodillas frente a ella y noté su otra prenda interior que hacía juego con la que ya había salido sobrando.

Lin me ayudó para terminar de quitarle los pantalones y luego la observé desde mi posición. Tenía las mejillas arreboladas y la respiración muy agitada, en sus ojos se mostraban el deseo y algo más, quizás fuera miedo o simple timidez.

Por eso fue que me preparé para ponerme de pie y sólo besarla, dejar que ella me guiara hasta donde pudiera avanzar pero su voz dijo una sola palabra que me sorprendió… y me excitó como nada antes.

Fin Sesshoumaru POV

Lin POV

- Hazlo. –le murmuré cuando supe que estaba totalmente convencida.

Estar así en su estudio, solos en esa porción del mundo y con todos sus besos y caricias me había transportado al sitio más perfecto del paraíso. Sentía el deseo recorrerme sin clemencia y no tenía dudas ni miedo, además, él también se estaba encargando de quitarme la timidez con todas esas miradas que pareciera fueran dirigidas a una diosa.

- Te amo. –me dijo estando de rodillas frente a mí y no se demoró nada antes de enganchar sus dedos en la única prenda que me quedaba y comenzar a deslizarla por mis piernas.

A su paso plantó más besos y caricias, hasta que la sacó por completo y luego recorrió el camino de regreso de la misma manera. Cuando sentí su cálido aliento sobre mi intimidad estuve a punto de retractarme, pero decidí ser fuerte y sólo me concentré en el deseo que se concentraba más y más.

Besó y mordió un poco la parte interna de mis muslos y con infinito cuidado me incitó para que separara las piernas un poco. Lo hizo con lentitud quizás porque eso fue lo que me asustó en otra ocasión. Pero ahora estaba convencida, deseaba que él me deseara, quería hacer esto con Sesshoumaru.

Cuando por fin sintió que toda mi resistencia se había evaporado me rodeó una rodilla con sus dedos largos y la puso sobre su hombro. Nunca había estado tan expuesta… ni tan deseosa de que él no se detuviera.

Poco a poco se fue acercando hasta que sentí sus labios y besos húmedos en el centro de mi ser y tuve que sostenerme ferrándome al borde del escritorio porque sentí como si mi cuerpo entero se volviera de gelatina.

Sesshoumaru continuó con su labor y el placer recorrió mi cuerpo entero, el corazón se me disparó aún más y sentí como si lo necesitara cerca para besarlo pero jamás me hubiera atrevido a decirle que se detuviera, no, en ese momento yo sólo quería más y más de sus atenciones.

Él guió una mano hasta entrelazar nuestros dedos sobre el escritorio y por un instante alzó la mirada, sus ojos dorados estaban hambrientos y no tuve que escuchar ni una palabra para entenderlo, sólo asentí.

Justo en ese instante sentí sus dientes y tuve que cerrar los ojos y morderme el labio inferior para concentrarme en mantener el equilibrio, él ya me había hecho perder la cabeza. Llevó su mano libre dentro de sus propios pantalones y comenzó a tocarse, yo sólo lo observé.

En otro momento me hubiera resultado imposible verlo, por no decir lo impensable del resto de la situación, pero justo ahí… me alegré de hacerlo. Yo quería ser quien le diera placer, pero eso sería después, con el tiempo sería capaz de hacerlo todo por él. Aunque ahora el verlo fuera suficiente.

Así nos quedamos un tiempo, apenas algunos minutos. Sesshoumaru aumentó el ritmo de sus caricias en mi cuerpo y sentí su lengua colarse un poco justo de la forma exacta para hacerme explotar en un montón de estrellas.

Cuando toqué el punto más alto perdí la conexión con mundo y el tiempo, no sentí nada más que cada terminal nerviosa estremecerse cargada de placer.

Fin Lin POV

Ninguno se movió mientras recuperaban un poco el aliento, se quedaron así sumidos en su nube hasta que él con mucho cuidado desenlazó sus dedos y tomó la pierna de Lin que había pasado por su hombro para dejarla de pie en una posición más normal. Después vio a su lado uno de los trozos de tela que utilizaba para limpiar restos de pintura, no tenía idea de si siempre estuvo ahí o se cayó mientras ellos estaban concentrados en el otro, pero no importaba, sólo lo tomó y se limpió las manos antes de acomodarse la ropa y ponerse de pie dejando besos regados al azar en el cuerpo femenino.

Cuando estuvo completamente erguido la rodeó por la cintura y la sintió recargar su peso en él como si estuviera exhausta, tal vez así era. La sostuvo con la fuerza exacta y dejó que pasaran un par de minutos más en silencio mientras sus cuerpos terminaban de recuperarse de lo que hasta ese momento bien pudo ser el momento más erótico de su vida.

- ¿Quieres descansar? –le susurró Sesshoumaru en el oído.

- Por favor. –contestó ella con una sonrisa y no opuso resistencia cuando él la tomó en sus brazos y la llevó hasta la recámara principal.

- ¿Quieres algo de ropa? –le ofreció mientras la dejaba con cuidado sobre las sábanas des tendidas.

- No. Te quiero a ti. –aseguró y él de inmediato se recostó a su lado. – Me siento de gelatina. –confesó Lin, para quien todo eso era completamente nuevo.

Esa no fue la primera ocasión en la que Sesshoumaru le regaló un orgasmo maravilloso pero antes no fue tan intenso, en ese momento no se sentía capaz de mover un solo musculo, estaba demasiado relajada.

- Buena señal. –prometió él curvando la comisura de sus labios, orgulloso y contento de ser el culpable de aquello. – Duerme. –le besó el cabello y la sintió irse poco a poco hacia la inconsciencia mientras pensaba en la maravilla de tenerla desnuda entre sus brazos.

...

Lin POV

Cuando abrí los ojos no tenía idea de qué horas eran, ni le di mucha importancia, sólo supe que estaba desnuda entre los brazos de Sesshoumaru y él continuaba dormido.

De repente me asaltaron todas las imágenes y sensaciones de un rato antes… y me estremecí. Sólo de pensar en sus manos y su boca sobre mi cuerpo desee que lo hiciera de nuevo, pero al mismo tiempo sentí mi rostro arder y empezó a cohibirme el hecho de no tener nada encima.

Suspiré y con mucho cuidado me separé de él. Deseaba dejarlo descansar… y evitar que me mirada directamente en ese momento. Era estúpida mi timidez, lo sabía, pero no podía evitarlo y no deseaba tentar a mi suerte.

Otra cosa que no tenía sentido era mi miedo a abandonar la habitación estando desnuda pero de todas formas tomé su bata de camino a la puerta y me envolví en ella mientras recorría el pasillo de camino a mi habitación. Al entrar cerré la puerta y me quité la prenda antes de entrar al baño, donde además puse el seguro.

Abrí las llaves y dejé que al agua corriera mientras me vi al espejo. No podía notar ninguna diferencia en mi cuerpo per me sentía diferente… más libre. Sonreí y entré debajo de la regadera para tomar una ducha rápida pensando es qué preparar para cenar, moría de hambre.

Cuando terminé me puse la pijama e iba a trenzarme el cabello pero recordé que a Sesshoumaru le gusta más cuando lo dejo suelto, así que preferí esa opción. Sólo por él. Al tocar la manija de la puerta me detuve un instante a preguntarme por qué la había cerrado. Después de lo que sucedió en el estudio él conocía mi cuerpo quizás incluso mejor que yo misma, pero aún así me causaba incomodidad sentirme expuesta. Tal vez sólo necesitaba algo más de tiempo.

Al abrir vi a Sesshoumaru de pie recargado justo frente a mí en la pared del pasillo, llevaba el torso desnudo y los brazos cruzados, pero lo que más me distrajo fue la sonrisa en sus labios. Sin dudarlo se acercó y me atrajo por la cintura para darme un beso.

Fue una caricia totalmente nueva, como una mezcla de pasión, amor y agradecimiento. Quizás era sólo mi interpretación, pero pude sentir que él sabía muy bien lo difícil y maravillosa que me resultó esa tarde.

Con ese solo beso me robó el aliento. Pasee mis manos sobre su pecho desnudo y perdí todo rastro de timidez por unos segundos mientas el deseo volvió a aparecer en mi cuerpo, pero esta vez él no iba a seguir adelante. Probablemente no deseaba tentar nuestra suerte ahora que todo iba maravillosamente.

- Te amo. –murmuró y luego se separó un poco para besarme la frente. – Voy a tomar una ducha ¿ordeno antes la cena?

- No. Quiero cocinar.

- Eres perfecta. –me dijo en voz baja y sonrió antes de soltarme e ir por el pasillo, yo lo observé hasta que entró en su recámara y se perdió en ella, aunque no cerró la puerta. Ojalá pronto yo pudiera hacer lo mismo

Fin Lin POV

...

Un par de días después Lin tomó la difícil decisión de ir y buscar a Kagome, era su turno de acudir a las clases por la tarde y ayudarla pero dudó mucho porque no había hablado con ella desde que se enteró de que su amiga conocía la relación existente entre Sesshoumaru y ella. Al final prefirió ir y enfrentar lo que fuera necesario sólo porque necesitaba saber si seguían siendo tan amigas como antes y sin sospechar que el destino le tenía planeada una revelación imposible, ni que lo mismo le sucedía a Sesshoumaru al mismo tiempo en otro sitio.

Subió los escalones del templo con calma y llegó hasta la puerta de la casa, le extrañó ver las cortinas del salón cerradas, pero como estaba abierto entró con pasos cautelosos. De inmediato vio a Kagome sentada en el escritorio, pero estaba sola.

- ¡Lin! –la saludó poniéndose de pie y acercándose a ella. – Te estaba esperando, pero no sabía si ibas a venir… -le sonrió un poco y ambas notaron la tristeza en la mirada de la otra.

- ¿Cancelaste la clase?

- Sí, es que quiero hablar contigo. Necesito disculparme. –la tomó de la mano y fueron juntas hasta la habitación de Kagome.

Toda la casa estaba vacía y en silencio, a Lin le era un lugar conocido aunque sólo hubiera entrado un par de veces antes y nunca hasta la recámara de su amiga. El sitio era bonito, tenía un escritorio con miles de cosas y el edredón rosa hacía juego con el resto de la combinación era muy femenina.

- Lo siento mucho. No tengo derecho a juzgarlos. –empezó a hablar Kagome mientras ambas se sentaban en la cama.

- ¿Por qué? –cuestionó Lin temiendo la respuesta.

- Porque me cuesta trabajo creer que sea cierto. No sé exactamente qué te haya pasado… antes… con otros hombres. Pero tenías tanto miedo y que ahora estés con Sesshoumaru… no sé… ¿él te pidió algo? ¿Lo insinuó siquiera? Sabes que no tienes que sentirte comprometida…

- Él nunca haría eso. –lo defendió frunciendo el seño y sin comprender cómo Kagome podía pensarlo siquiera.

- Lo sé, lo sé. Pero… es… no quiero decir que él te esté… exigiendo nada. Pero… es que vi a mi hermana cometer ese error. –suspiró y se preparó para intentar explicarse, Lin en ese punto no entendía nada. – Cuando Kikyo era muy joven, conoció a un tipo que la mantuvo a su lado por mucho más tiempo del que me hubiera gustado, inclusive estuvo viviendo con él. Y no es que él la obligara pero cada vez que ella quería alejarse, él le pedía que se quedara y lo ayudara.

- No entiendo. –murmuró Lin lo que era una completa verdad.

- Era un imbécil, un criminal. Y cada vez que Kikyo quería dejarlo, él lloraba y le pedía que lo salvara, porque ese era el punto débil de mi hermana, creía que podía arreglar a cualquiera. Y entonces… por eso… no sé… ¿Sesshoumaru te dijo algo así? Yo sé que él jamás tendría malas intenciones pero…

- No. –la interrumpió entendiendo por fin cuál era el punto de la situación. – Fui yo la que empecé a sentir esto por él y un día le salté encima. –sonrió un poco y se le tiñeron las mejillas de rojo. – Él pensó que estaba mal y… bueno, me alejó. Sólo quería cuidarme.

- La que no entiende ahora soy yo. –confesó Kagome queriendo encontrarle sentido a sus palabras.

- Lo besé una noche, él me rechazó y quería que viniera a vivir contigo un tiempo, estaba intentando protegerme de él mismo porque… creía que me había presionado o insinuado algo. Pero… bueno, fue esa noche que me marché. –sonrió un poco con la mirada triste recordando cómo esa ocasión le pareció el fin del mundo más de una vez.

- Por eso te fuiste. –murmuró Kagome encajando poco a poco todas las piezas del rompecabezas.

- Él me mandó correos electrónicos después de eso, fue cuando los leí que decidí volver, aunque Sesshoumaru estaba a punto de encontrarme de todas formas. Lo amo y él a mí. Como dos adultos.

Lin suspiró y se quedó mirando directo a los ojos de su amiga deseando hacerle entender que todo estaba bien y que podía estar tranquila. Kagome se tomó unos segundos para asimilar todo, no era algo fácil, pero creyó que a final de cuentas podía comprender.

- Mientras seas feliz con él, todo está bien. –le aseguró y se abrazaron por un momento. – Y gracias por hacerlo feliz de nuevo. –le murmuró en el oído y Lin de repente recordó que su amiga ya había visto a Sesshoumaru enamorado antes, entonces, sólo por un impulso decidió preguntar.

- ¿No crees que intento reemplazar a tu hermana? Porque no es así… -quiso explicarle pero sintió un nudo amenazando en su garganta.

- Por supuesto que no. –se apresuró a responder Kagome, a quien esa idea jamás le cruzó la cabeza.- Kikyo murió hace mucho. Él tiene que reconstruir su vida. Y qué mejor si es con una chica maravillosa como tú. –se sonrieron de nuevo por un segundo y Lin se quitó una lágrima de la mejilla.

- ¿Tienes fotografías de ella? Siempre me ha dado curiosidad… -murmuró pensando en que sólo una vez antes vio el rostro de la otra joven en una foto en esa misma casa.

- Claro.

Kagome se puso de pie y fue hasta uno de sus cajones, de donde sacó un álbum fotográfico, se lo entregó a Lin y después encendió la laptop de su escritorio, también la llevó a la cama y la dejó por ahí esperando que terminara de iniciarse el sistema. Mientras tanto, comenzó a explicarle las fotografías del álbum familiar.

- Ésta es la única donde estamos todos. –le mostró una imagen grande donde aparecían todos los miembros de la familia que ya conocía y también aquellos a los que jamás lograría ver, Souta era apenas un bebé en los brazos de su madre. – Él es papá, ella es la abuela y Kikyo está vestida de blanco.

Lin vio los rostros felices de todos y lamentó cada tragedia que golpeó a la familia minándola poco a poco, aunque al final habían logrado sobrevivir cada mal trago y continuaban juntos.

- Siempre dijeron que nos parecíamos. –le señaló otra imagen donde aparecían ella y Kikyo de niñas, Lin de inmediato vio las similitudes que físicamente eran abrumadores. – Aunque nuestro carácter era totalmente opuesto. –Kagome sonrió y continuó pasando páginas y contándole historias.

Lin escuchó y dejó pasar el tiempo mientras iba formándose cada vez una idea más clara de quién fue la mujer a la que amó Sesshoumaru, entendió su forma de ser y vio su rostro de porcelana y sus ojos castaños que a pesar de ser hermosos siempre tuvieron un destello de tristeza o soledad.

Al final del álbum había una fotografía donde la joven y Sesshoumaru estaban abrazados bajo la sombra de un árbol justo afuera del templo, se miraban a los ojos y Lin tuvo que morderse el labio para reprimir sus emociones… por alguna razón le causo demasiada tristeza verlos así.

- No me he atrevido a quitarla, pero quiero hacerlo, es un poco cruel. –le aclaró Kagome mientras tomaba la laptop y buscaba algo entre sus archivos, Lin la cuestionó con la mirada. – Los restos de mi hermana están en el templo, si tomara otra foto en ese mismo lugar, se vería su tumba. –suspiró y se encogió de hombros.

Lin no pudo tolerar ver eso un segundo más y lo cerró con cuidado para ponerlo a un lado y prepararse para ver aún más fotografías, lo que no sospechó fue que Kagome estaba por mostrarle un video que cambiaría su vida por siempre.

Era una grabación corta que la madre de Kagome hizo tiempo atrás, unos meses antes de la muerte de su hija mayor, no tenía la mejor calidad, pero sí la suficiente para que las imágenes y el sonido fueran claros. El primero en aparecer era Souta jugando con una pelota dentro de la casa, luego, Kagome llegaba y lo retaba a hacer algo, su madre interrumpía para decirles que no lo hicieran y así comenzaban una discusión amistosa. La última en aparecer fue Kikyo, quien llegó caminando tranquilamente con una taza humeante entre las manos y la pijama puesta.

Cuando Lin la vio, sonrió un poco, pero en cuanto el sonido de su voz la golpeó, todo desapareció. De repente ya no estaba sentada con Kagome, sino que de nuevo era una niña que acababa de presenciar la masacre de toda su familia. Las palabras que decía la mujer del video también cambiaban y resonaban como órdenes de no hablar jamás.

Fue en ese instante que Lin se dio cuenta de la broma cruel que el destino le estaba jugando. Sin dudarlo se puso de pie y sólo salió corriendo. No se detuvo a recapacitar en Kagome que la llamó muchas veces por su nombre e intentó alcanzarla, ella sólo corrió y corrió de la misma forma en la que lo hizo aquella noche cuando estaba sola y tenía cuatro años de edad, porque se sentía exactamente igual. Bajó los escalones con suerte de no caerse y cuando llegó a la acera no se detuvo, simplemente dejó que sus piernas la guiaran sin rumbo alguno.

Muchas veces en el pasado deseó que su memoria no fuera tan perfecta y en más de una ocasión tuvo que soportarla como una carga más que un don, pero nunca la odió tanto como en ese instante ¿por qué? Ella no quería recordar todo con tanta claridad, si fuera una persona normal ya se hubiera olvidado de la voz que la salvó y le ordenó callar, pero siendo ella… acababa de darse cuenta de quién fue esa mujer y de cómo otra vez la había dejado sola, alejándose del mundo. Aunque a cambio le hubiera regalado la vida.

...

Sesshoumaru llamó a Tsubaki esa misma mañana y planeó la visita para la tarde, iría a verla a su departamento por elección de ella. La mujer se mostró amable en el teléfono como siempre, en realidad todo parecía muy normal pero él estaba dispuesto a investigar qué era eso que le dijo su padre sobre ella alardeando de tener contactos con la policía y el gobierno.

Por eso fue que a la hora en que Lin estaba con Kagome, él llegó al sitio donde se encontraría con Tsubaki, ella abrió la puerta, lo invitó a pasar y sirvió café en la sala, donde Sesshoumaru notó un sobre manila que estaba sellado con cinta adhesiva transparente, eso le pareció extraño y lo miró varias veces mientras la mujer le contaba un par de trivialidades.

- Ya deja de verlo, se te van a salir los ojos. –le comentó sonriendo altiva mientras le daba un sorbo a su taza. – Voy a decirte qué es, en realidad, si quieres puedes llevártelo. Pero antes quiero saber por qué viniste. No sueles hacer visitas sólo porque si.

- Mi padre me contó que fuiste a verlo. –abordó Sesshoumaru el tema directamente, mientras más pronto pudiera salir de ahí, mejor.

- Fue nada más que una cortesía para que esté preparado. Voy a hacer que reabran el caso de Kikyo y si tengo que exponer lo que hizo para cubrir a los asesinos, lo haré. –respondió ella con fuego en la mirada.

- No pudimos hacer nada hace años ¿qué te hace pensar que esta vez va a ser diferente? –le preguntó intrigado y cuidadoso con sus palabras.

- Porque ahora conozco a las personas correctas. Y no voy a descansar hasta que encuentren a los culpables.

- ¿Tienes más pruebas?

- Quizás. Pero lo importante es ya hay agentes rescatando los documentos del archivo. Es cuestión de días antes de que tenga noticias de ellos.

- ¿Quizás tienes pruebas? –inquirió de verdad interesado.

Hacía mucho tiempo que él se vio forzado a hacer las pases con la idea de que los culpables quizás nunca pagarían pero si ahora tenía la oportunidad de cobrar venganza o traer justicia, lo haría… a toda costa.

- Ese sobre. –le señaló el objeto y Sesshoumaru de inmediato quiso abrirlo y entender a qué se refería. – Según tu investigación los culpables son esos tipos con los que Kikyo estuvo cuando era adolescente. Yo la conocí justo cuando regresó a vivir con su familia y nos hicimos amigas rápido.

- Eso lo sé. –la interrumpió impaciente con la voz de hielo.

- Ella me entregó ese sobre poco tiempo después. Sé que algo horrible tuvo que suceder cuando estuvo lejos, lo que haya sido la afectó y ella tenía la costumbre de escribir las cosas para desahogarse, creo que hay la posibilidad de que ahí haya narrado algo importante.

- ¿Por qué no lo has abierto?

- Porque le prometí que nunca lo haría. Esa fue la condición absoluta para que me lo entregara. No sé exactamente qué pretendía, pero le juré que jamás vería el contenido. Por eso quiero dártelo. Eres la única persona que desea la justicia para ella tanto como yo, pero tú nunca le prometiste no mirar dentro.

Sesshoumaru dejó la taza por ahí y de inmediato tomó entre sus manos el objeto que bien podía ser la clave para al fin darle a Kikyo la paz que merecía, deseaba romperlo y ver dentro en ese mismo instante, de repente cualquier espera le pareció sin sentido.

- Llévatelo. Ve que hay dentro. Me llamas después. –le indicó Tsubaki y él la vio directo a los ojos antes de asentir y encaminarse hacia la puerta, la abrió y se detuvo un instante para hacer una última pregunta.

- ¿Por qué hasta ahora? Lo has tenido todo este tiempo.

- Es una estupidez. –suspiró y él notó que sus facciones se entristecieron. – Me olvidé por completo de su existencia, estuvo sepultado entre mis cosas muchos años.

Sesshoumaru ni siquiera se molestó en contestar, sólo se apresuró marcharse de ahí tan rápido como pudo. Subió a su auto y el camino a su departamento se le hizo eterno, no quería esperar tanto tiempo para leer lo que lo estuviera esperando pero sabía que quizás después de hacerlo no estuviera en condiciones de conducir a ningún lado ni de interactuar con otro ser humano. Fue por eso que esperó impaciente y agradeció que Lin estuviera ocupada con Kagome.

Varios minutos después las puertas del ascensor se abrieron y él fue directo a la biblioteca, donde encontró un abrecartas y rompió el papel manila, en el interior se topó con varias hojas de aspecto viejo que tenían plasmada la caligrafía de Kikyo, ni siquiera se molestó en sentarse antes de comenzar a leer.

...

Lin POV

Aún estaba perdida y sin deseos de encontrar el camino de regreso. Después de correr tanto como mi cuerpo aguantó tuve que detenerme para recuperar el aliento y después sólo seguí caminando. Ya había perdido la noción del tiempo y podía escuchar cada vez que mi teléfono sonaba con los intentos de Kagome por localizarme, pero no podía responderle. Quizás jamás podría explicarle qué estaba pasando, ni a Sesshoumaru tampoco.

Muchas veces a lo largo de mi vida pude ver cómo las cosas que tuve que pasar nunca fueron las mejores, me di cuenta de la suerte que tenían los demás niños al crecer dentro de familias normales, pero estaba acostumbrada y no me sentía desafortunada. Eso había cambiado hoy. En este momento me parecía que toda mi existencia era una broma cruel que el destino le estaba jugando a alguien… quizás a Sesshoumaru, yo bien podía ser nada más que un instrumento.

¿Cómo iba a decírselo? Hay cosas que simplemente no se pueden explicar y el afirmar que Kikyo fue la mujer que me salvó la vida era una de ellas.

Desde el instante en el que lo supe desee mil veces que no fuera cierto, que mi memoria estuviera equivocada y yo, loca. Pero por más que me esforzaba por ignorar o cambiar la verdad, era imposible. La voz de esa extraña era uno de los recuerdos que tenía más claros por la manera en que me cambió y por todas las veces que soñé con ella… y hoy, al ver el video de Kikyo, por fin pude ponerle un nombre.

Pero… ¿cuáles eran las posibilidades? No sólo éramos dos completas extrañas con una diferencia de edad enorme, sino que vivimos en diferentes estados… además… ella era una buena persona. Nadie decía más que cosas maravillosas de ella… pero… ¿qué hacía ahí esa noche? Claro, lo que hizo fue salvarme la vida, sin embargo el hecho de que anduviera con los asesinos me causaba muchos conflictos. Siempre viví con la impresión de que esa extraña había sido una más de los integrantes de la banda con un chispazo de compasión, ahora no tenía idea de qué creer.

De repente escuché mi teléfono otra vez, pero no era Kagome, sino Sesshoumaru. Lo tomé e intenté contestar, pero no sólo tenía la voz perdida, sino que mis manos se paralizaron. Eventualmente el teléfono se calló y volvió a replicar, otra vez no respondí. Supuse que mi amiga de seguro ya lo había llamado y él estaría preocupado de nuevo… y yo le prometí no escapar nunca más. Fue sólo por eso que me forcé a escribir un mensaje de texto.

Salí temprano. Estoy dando un paseo. Voy a dormir con Sango y Kohaku.

Era muy obvio que él no me dejaría evitarlo solamente así, pero tuve que intentarlo porque la simple idea de tener que ir y tratar de contarle me aterraba. Dos segundos después el teléfono sonó de nuevo y otra vez lo ignoré. Un minuto más tarde me mandó un mensaje.

Te necesito. Deja que vaya por ti.

Leer sus palabras me dejó helada. Ni siquiera pude coordinar una idea más. Él no era un hombre manipulador, no me estaba diciendo eso sólo para convencerme, en verdad me necesitaba a su lado en ese momento ¿por qué?

Espera. No sé exactamente dónde estoy.

Envié la respuesta más que nada para ganar algo de tiempo y continué caminando hacia la próxima esquina. El teléfono volvió a replicar y desee poder hablarle, pero no tenía voz para hacerlo. Antes de que pudiera leer los nombres de las calles recibí otro mensaje.

Sólo responde el teléfono ¿qué te sucede? ¿Estás bien?

Suspiré y mientras pensaba en qué contestarle un autobús se detuvo justo frente a mí, lo observé y me di cuenta de que me llevaría hasta el departamento, o por lo menos a un sitio cercano así que sin dudarlo me subí.

Sólo estoy nerviosa. Ya voy hacia el departamento ¿estás ahí?

Me senté junto a una ventana y vi los autos pasar aún intentando imaginarme cómo podría enfrentar lo que me esperaba esa tarde en casa.

No tienes idea de lo preocupado que estoy. Hablé con Kagome y no obtengo una palabra tuya, tampoco sé dónde estás.

Tuve que leer el mensaje un par de veces antes de entenderlo en su totalidad y poder idear una respuesta que no derivara en más preguntas.

Te amo. Dame un rato nada más.

No entendí por qué pero sabía que él no iba a responder más y tuve razón. Quizás debería estar preocupada por eso, pero en realidad esa era nada más que su forma de afrontar las cosas y darme algo de espacio.

El tiempo que pasó hasta que me bajé de autobús y caminé tres cuadras hasta el departamento se me hizo inexistente, como si sólo se hubiera evaporado y luego de parpadear ya estaba en el elevador. De seguro para Sesshoumaru fue exactamente lo opuesto.

Cuando la campanilla sonó anunciándome que estaba en el último piso sólo respiré profundo y me preparé para contarle cómo la vida nos trataba como títeres.

CoNTiNuaRá...


Hello!

Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows! Me hace muy feliz saber qué piensan!

¿Todas vemos la tormenta en el horizonte?

Que tengan una maravillosa semana!

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