SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 24
Despedida
Cuando las puertas del elevador se abrieron Lin vio a Sesshoumaru esperándola justo ahí y en cuanto puso un pie en el departamento él la envolvió entre sus brazos. Ella aún no comprendía qué estaba sucediendo o qué cruzaba por la mente de él en ese momento pero recibió su afecto y lo correspondió sin dudar porque lo necesitaba.
- Sé lo que está pasando. –murmuró él y luego buscó sus labios para dejar un beso breve. – Tu vida, el que estés aquí, es un regalo. –sonrió y luego se separó para tomarla de la mano e ir hacia el comedor, Lin sólo se desconcertó más mientras seguía sus pasos y se detuvo cuando él lo hizo antes de llegar hasta la mesa. – Hablé con Kagome, me dijo lo que pasó. Te alteraste cuando viste el video, cuando escuchaste su voz.
Lin quiso responderle algo, saber qué tan lejos habían llegado sus conclusiones, pero no pudo, sólo asintió y frunció el seño. Aún no entendía nada.
- Yo recibí algo hoy. Es algo que escribió Kikyo hace muchos años, tiene fechas, lugares y detalles… no lo creí posible, pero tu reacción… dímelo. ¿Era ella? La mujer que te sacó de la casa ¿era Kikyo?
Pasaron un par de segundos mientras se le llenaron los ojos de lágrimas a la chica, después, pudo volver a asentir y él la acunó contra su cuerpo para confortarla, ella se alegró de que él hubiera deducido la verdad para no tener que decírsela.
- Voy a pedirte algo que tal vez sea difícil, pero necesito que lo hagas. –le murmuró en el oído y la tomó de la mano esta vez para guiarla hasta la mesa. - ¿Eran ellos?
Lin escuchó la pregunta y vio que sobre la superficie de madera estaban desplegados varios archivos, cada uno ostentando una fotografía grande al frente. No tuvo que mirarlos dos veces para saber quiénes eran. Los asesinos. Esos eran los criminales que le robaron todo.
- Ellos mataron a Kikyo. Necesito saber si hicieron lo mismo con tu familia.
Sesshoumaru estaba intentando tener toda la paciencia del mundo en consideración a Lin pues su mente trabajaba a miles de kilómetros por segundo. Ahora que de alguna manera tenía la clave ahí a su lado, reposando en la memoria de Lin, no se rendiría hasta hacer pagar a los culpables.
- Por favor. –insistió en voz baja sin desear presionarla demasiado pero incapaz de contenerse.
Ella fue y tomó algunos de los archivos y los hizo a un lado poniéndolos en una fila aparte, luego, le señaló los que quedaron intactos, todos los rostros que ella recordaba perfectamente. Sesshoumaru le besó la frente una vez más y luego tomó su teléfono para hacer una llamada.
- ¿Qué encontraste? –le preguntó la voz impaciente de Tsubaki del otro lado.
- Era justo lo que pensabas. Está lleno de detalles, tiene nombres, lugares y fechas. Ella los vio cometer varios crímenes, lo que la incitó a alejarse fue una noche en la que asesinaron a una familia. –le habló de prisa y sin darse cuenta de que empezaba a caminar por la estancia mientras Lin sólo lo observaba con los ojos llorosos.
- ¿Crees que sea suficiente? El papel debe tener sus huellas digitales, pero…
- Ya lo guardé en plástico para preservarlas. –le aclaró. – Además, hay algo más. Es increíble, pero aquí mismo tengo a una testigo perfecta. Alguien que estuvo esa noche de los asesinatos y puede recordar todos los detalles.
- ¿Cómo? ¿Ella era parte de la banda? –para ese momento Tsubaki estaba tan deseosa de moverse como él, tanto, que había considerado empezar a hacer llamadas en ese instante.
- No. Ella hubiera muerto junto con las otras víctimas, Kikyo la salvó. Y el por qué llegó a mi vida y a mi casa es un milagro, un regalo, al igual que su memoria fotográfica.
- ¿Qué? –gritó la mujer sin darse cuenta. - ¿Memoria fotográfica? Increíble. Eso se puede documentar… es perfecto. Podemos atraparlos. En verdad podemos hacerlo.
- Lo sé. –replicó tomándose un segundo para mirar a Lin y fue ahí cuando notó lo alterada que estaba y su mirada llena de pavor que lo observaba como si él fuera un peligro en ese instante. – Tsubaki llama a quien tengas que llamar. Mañana podemos seguir con esto.
- Lo haré. –prometió y colgó.
Sesshoumaru abandonó su teléfono sin fijarse dónde y avanzó hacia Lin para confortarla. Obviamente enfrentarse a todo aquello tenía que ser muy duro para ella y estaba dispuesto a estar a su lado y darle todo el apoyo y la seguridad que necesitara. Pero nunca contó con que ella rehuyera su tacto y se alejara unos pasos cuando intentó alcanzarla.
- ¿Qué sucede? –le preguntó desconcertado, incapaz de entender todo lo que pasaba por la cabeza femenina. . -¿Lin?
Él trató de acercarse de nuevo y ella se alejó un paso más. Tenía las lágrimas derramándosele y la voz perdida, así que sólo pudo señalarle el teléfono y esperar que él entendiera qué estaba pasando.
- Llamé a Tsubaki, ella fue quien me entregó lo que escribió Kikyo. Puedes verlo si quieres. Pero… tiene muchos detalles, Lin, no creo que sea un buen momento para hacerlo.
Ella negó, definitivamente no era capaz de leer con calma cómo fue que mataron a su familia, además, lo recordaba demasiado bien por sí misma. Pero estaba desesperada por explicarle y hacerle entender que no existía nada en este mundo que la hiciera testificar, ni siquiera él. Por eso fue a la barra de la cocina y tomó papel y lápiz… se sintió extraña al tener que hacerlo pero fue su única opción.
Le dijiste que tienes una testigo ¿qué es lo que pretenden hacer?
- Atraparlos. Lin, tú eres la conexión. Vamos a reabrir los casos, el de Kikyo y el de tu familia. Cuando testifiques y entreguemos la carta de Kikyo junto con todo lo demás, debe ser suficiente para que los encierren.
No.
- ¿Qué? –le preguntó sin comprender en ese momento cómo es que ella no veía que el único camino en el horizonte era el de la justicia. – Lin, cuando estén encerrados ya no vas a tener que temerles. Ellos saben de tu existencia. Se dieron cuenta de que Kikyo te sacó de ahí y casi la matan por haberlo hecho.
Ella se quedó helada al escucharlo. Ese siempre fue su más grande temor, que sobre su cabeza pendiera una bomba de tiempo. Además, ahora que sabía la verdad completa se sentía aún más en deuda con la mujer que la salvó… y más inútil al ser muy consciente de que no podría hacer nada para traerle justicia. Por eso fue que se limitó a negar con la cabeza y rodear a Sesshoumaru con pasos rápidos que la llevaron hasta su habitación. Él la siguió pero se detuvo cuando ella cerró la puerta y le puso pasador.
- Lo siento. –se disculpó el hombre de los ojos dorados con la voz profunda y en verdad muy arrepentido por no haber manejado mejor la situación. – Debí decírtelo de otra forma. Sé que es muy difícil asimilarlo todo. –suspiró y puso una mano sobre la puerta deseando sólo poder entrar y abrazarla. – Tómate el tiempo que necesites. Voy a estar en el estudio. Cuando estés lista sólo entra. –guardó silencio con la esperanza de que ella abriera, pero no sucedió. – Lin, ahora más que nunca sé que eres un regalo del cielo. Nuestro encuentro fue un plan del destino.
Sin dudar más se marchó para dejarla pensar, no iba a intentar forzarse en ese momento cuando era muy consciente de que ella no lo deseaba a su lado. Se sintió mal por eso, porque la hacía sufrir, por eso iba a tener que ser paciente y esperar.
...
Lin POV
No sabía cuánto tiempo llevaba sentada en el suelo. Estaba abrazándome las rodillas al pecho con la espalda recargada en la pared. Los ojos me ardían y sentía los músculos protestando por la inmovilidad… pero no quería moverme. No tenía a dónde ir. Nadie con quien refugiarme ni voz para hablar.
Pude escuchar mi teléfono repicando varias veces con llamadas y mensajes de texto pero no lo tomé porque no tenía calma para hacerle saber a nadie que estaba segura y mentirles diciendo que me encontraba bien.
En este instante la peor de las pesadillas se materializaba ante mis ojos. Poseía la certeza de que un grupo de asesinos me buscaban y tenía la posibilidad de ir y enfrentarlos como si nada. Además, las palabras de Sesshoumaru aún me desgarraban poco a poco, porque justo como lo temí… yo no era más que un instrumento. Él me llamó "regalo", pero eso sólo fue una manera bonita de plantearlo.
El hombre que amaba, al que le había entregado todo lo que podía, pensaba que nuestro encuentro era la forma que el destino le dio para traer justicia al recuerdo de Kikyo. Qué patética era mi existencia. Para eso fui hecha. Sólo por eso viví todos estos años sola y sobreviví a tantas cosas.
Claro que también tenía la posibilidad de hacer que esos hombres pagaran por matar a mi familia, pero no podía hacerlo. Ningún recuerdo ni todo el amor del mundo podían empujarme a un juicio, a verlos a los ojos ya escuchar sus voces.
De repente mi teléfono sonó una vez más con otro mensaje de texto y suspiré tomando el valor para verlo. Revisé primero las llamadas, Kagome, Sango y Kohaku intentaron localizarme. Eventualmente Kagome me mandó varios mensajes disculpándose por lo que hubiera hecho mal, a ella le respondí primero.
No fuiste tú. Es complicado. Estoy bien. Mañana te llamo.
Eso fue en parte mentira, porque no estaba ni cerca de "bien" y no pensaba llamarla al día siguiente, porque quizás aún no tendría voz para hacerlo. Sango me había mandado algunos mensajes también y fue a ella a la siguiente a la que contacté.
Lo siento. Me puse un poco emocional hoy. Estoy en el departamento con Sesshoumaru. Mañana voy a casa.
La respuesta fue automática y destinada sólo para que se tranquilizara. El último en intentar contactarme, pero quizás el más insistente fue Kohaku. Tal vez porque era él a quien menos le agradaba Sesshoumaru. En sus mensajes vi su enojo y preocupación, de alguna forma estaba convencido de que era mi novio el que me hacía sufrir. Desafortunadamente era mi patética vida la que estaba en mi contra.
Estoy bien. De verdad. Sólo necesitaba despejarme. No estaba huyendo. Te veo luego.
Suspiré y me quité las lágrimas del rostro antes de levantarme e ir a mudarme de ropa. Mientras me ponía la pijama mi teléfono sonó con mensajes de buenas noches de Sango y Kagome, sólo Kohaku siguió insistiendo.
No estás bien. Y no me ves "luego", me ves mañana por la mañana exactamente.
Tienes escuela. –le repliqué deseando escapar del interrogatorio al que me sometería. Iba a ser difícil contestar todo sin decir una palabra.
No voy a ir porque te voy a estar esperando. Y si no llegas temprano, voy por ti.
Tuve que tomarme un par de minutos antes de redactar nada porque fue en ese momento en el que me di cuenta de otra cosa. Sango y Kohaku eran las únicas personas en mi vida que no estaban relacionadas con toda esta broma macabra. Ellos dos no tendrían ningún interés en traer justicia y que yo testificara. Tal vez ellos podían entenderme y ayudarme. Podrían ser mi escudo, eran mi familia.
Te veo por la mañana.
La respuesta fue simple y sincera. Ahora más que nunca los necesitaba justo a ellos porque ni los brazos de Sesshoumaru eran un refugio en lo absoluto, al contrario, sentía como si él fuera la mayor amenaza de todas. Porque lo amaba demasiado y no sólo me dolía saber que estaba a punto de obligarme a testificar por amor a Kikyo, sino que sabía que cuando yo me negara iba a ser el final de todo. Nunca podría perdonarme, así como sucedió con su padre.
Fin Lin POV
...
Sesshoumaru se despertó con la luz del sol en lo alto, supuso sería tarde por la mañana y de inmediato se sentó en la cama. La noche anterior se la pasó despierto en su estudio, no pintando, sino repasando todos los datos de la investigación y rescatando archivos que creyó nunca volvería a abrir. Cuando iba a amanecer estaba agotado y fue a su habitación dejando la puerta abierta, Lin aún estaba encerrada y había prometido no insistir, darle espacio. Sólo por eso no la buscó en ese momento y fue directo a descansar.
Se levantó de la cama y se tomó unos minutos para ponerse una playera y lavarse el rostro y los dientes antes de ir por el pasillo y buscar a la chica. No sabía si la encontraría mejor ni qué haría para confortarla, pero estaba decidido a ayudarla, no iba a dejar que estuviera tan asustada como la noche anterior.
Cuando pasó por su puerta la notó abierta y de manera automática siguió camino hasta la estancia, el comedor y la cocina pensando que la encontraría ahí. Estuvo en un error. Regresó a la recámara con pasos apresurados, asustado por encontrarla vacía… y cuando fue así, se aterró.
¿Qué había hecho? ¿Por qué? Ella le prometió no huir de nuevo… pero al parecer eso había hecho. A eso la acababa de orillar… otra vez.
Justo como la ocasión anterior encontró todo en perfecto orden y el teléfono y la computadora sobre la cama, como si no pensara volver nunca. Por un momento su corazón se disparó y comenzó a pensar dónde encontrarla… cómo volver a voltear al mundo para tenerla a su lado, sin embargo, justo cuando iba a ponerse en movimiento para ir con Sango vio una nota reposando sobre la almohada.
Lo siento.
Simplemente no puedo.
Vas a odiarme, lo sé y no puedo culparte. Te estoy traicionando igual que lo hizo tu padre. Ahora soy el instrumento que necesitas para hacerle justicia a Kikyo pero no soy tan fuerte para enfrentar a los asesinos.
Lamento estar poniendo un punto muerto, pero es más fuerte que yo.
Te prometí que nunca huiría y no lo estoy haciendo, en realidad sabes dónde estoy. Sólo quiero darte tiempo y espacio para que sea menos doloroso dejarme ir junto con la posibilidad de un juicio.
Sé que ni siquiera puedo pedirte que me perdones por esto, no importa cuánto te ame. Espero que seas muy feliz y que encuentres la justicia que necesitas y la mujer destinada para ti, esa que sea sólo amor y nada de bromas macabras del destino.
Lin.
Sesshoumaru leyó la nota un par de veces y tuvo que sentarse en la cama para asimilarla. Las cosas eran mucho peores de lo que pensaba. Siempre supo que sería difícil para Lin afrontarlo todo pero jamás se imaginó que la respuesta fuera tan rotunda.
Ella no lo haría, prefería dejar su vida juntos antes que ir a juicio y traer justicia para su familia y Kikyo, además de seguridad para ella misma.
Obviamente él no era capaz de imaginarse el miedo que ella podía tenerle a esas bestias que mataron a sus padres y hermanos a sangre freía, pero creyó que a su lado podría superarlo y seguir adelante.
Qué equivocado estuvo. En eso como en otras cosas.
Sin darse cuenta había dado por un hecho que podría traer justicia para Kikyo y encerrar a los culpables, ni siquiera se detuvo a dudarlo. Y ahora estaba vacío otra vez. Era como regresar años en el tiempo y la impotencia lo recorrió y se apoderó de su cuerpo.
Una vez más todo sería inútil. Esos malditos se saldrían con la suya, nunca serían castigados por sus crímenes y además, su simple existencia representaría un peligro para Lin por siempre. Y él no podía hacer nada.
Acababa de perderla. Simplemente así.
...
Cuando Lin llegó a casa era aún temprano y tenía el corazón perdido en un lugar muy oscuro, acababa de dejar el departamento de Sesshoumaru con la certeza de que nunca más lo volvería a ver porque él no podría perdonarla.
Entró y se topó con Kohaku aún en pijama comiendo un plato de cereal frente al televisor, él le sonrió y palmeó el lugar a su lado. Lin intentó corresponderle y dejó sus cosas botadas por ahí antes de ir y sentarse también, lo único que se llevó consigo fue una libreta de notas y un lápiz.
- Ahora sí, cuéntame qué fue lo que pasó ayer. Porque el alboroto fue tremendo. –le dijo el chico con ademán despreocupado, ella negó un poco con la cabeza. – Ya sé que no eres muy habladora, pero un par de palabras ayudarían.
No puedo hablar cuando estoy nerviosa. –le escribió y él frunció el seño.
- ¿Estás loca? –su pregunta sincera pudo haber molestado o herido a Lin pero para sorpresa de ambos ella sólo se rió. De alguna manera la ironía del asunto le pareció de lo más graciosa, porque él no hablaba en serio, pero ella pensaba que la respuesta era afirmativa. Para ese momento ya estaba convencida de que no era una persona muy normal. – Pues bueno, puedes escribir. –sugirió él también riéndose. - ¿Qué fue lo que pasó? Y quiero la verdad. –levantó una ceja y la vio a los ojos.
Lin tuvo que tomar la decisión de censurar, mentir o decirlo todo. Quería sincerarse y darle todos los detalles, como si con eso se quitara un poco de presión de encima, pero jamás lograría escribir todo lo que estaba sucediendo, por eso se limitó a resumir.
Cuando era pequeña alguien asesinó a mi familia. Yo lo vi todo y sobreviví porque alguien me salvó. Ayer me di cuenta de que esa mujer era la hermana de Kagome y prometida de Sesshoumaru. Las mismas personas la mataron hace algunos años. Y yo soy la única testigo de la masacre de mis padres y hermanos. Él quiere que testifique y no lo voy a hacer.
- ¿Estás segura de que no estás loca? –preguntó él esta vez un poco más en serio y totalmente desconcertado. Ella asintió. – Pues vaya que tienes una situación entre manos. Pero no veo cuál es el problema. Si no quieres testificar, no lo hagas. Debiste haber visto cosas horribles… -murmuró pensando en cómo sus propios padres murieron en un accidente sin culpables y los meses de pesadillas que tuvo Sango después de tener que identificar los cuerpos.
Él nunca va a perdonarme. La ama mucho y sólo yo puedo hacer que encierren a los culpables.
- ¿La ama? Lin, esa mujer está muerta. Puede quererla, pero… no sé… yo pienso que si tuviera que escoger entre encontrar culpables para la muerte de mis padres o proteger a Sango… nunca elegiría a alguien que ya no está por encima de mi hermana.
Siempre haces eso. Siempre comparas las situaciones. –le escribió con una media sonrisa triste e intentando ver todo de la misma manera práctica en que su amigo lo hacía.
- Pues es que es lo mismo. –se encogió de hombros y puso el tazón con cereal en el suelo. – Mira no pienses en eso, sólo relájate un rato a ver si luego puedes hablar… ¿segura de que no estás loca? –le preguntó otra vez riéndose y con una expresión de falso desconcierto.
Lin sólo lo golpeó en la cabeza con la libreta y luego lo abrazó antes de dejar un beso en su mejilla y acostarse en el sofá cama. Kohaku la envolvió por la cintura y se dispuso a relajarse y ayudarla a hacer lo mismo, aunque ambos sabían que sólo estaban evitando los problemas.
...
Lin POV
Esa misma tarde estaba en la biblioteca con Kohaku. Él le leía a los ancianos y yo escuchaba aunque no prestaba mucha atención. Todo ese día mi hermano había hecho sus mejores esfuerzos por distraerme, hasta llamó a mi trabajo para avisar que estaba enferma y no iría, eso se lo agradecí pero si tenía que ser sincera conforme más pensaba las cosas más me preocupaba.
Ahora no sólo tenía la inminente pérdida de Sesshoumaru, sino que cada vez era más consciente de que mi simple existencia en la vida de Sango y Kohaku representaba un peligro. Sesshoumaru me dijo que los asesinos sabían de mí… ¿y si un día me encontraban? Si lo hacían sólo entrarían en casa para asesinarnos a todos… y yo no podía permitir eso.
Mientras más lo meditaba más me convencía de que el tiempo con mi familia estaba contado. No tenía idea aún de cómo le haría para alejarme porque ellos no me dejarían ir nada más así. Pero nunca me perdonaría si algo les sucedía por mi culpa, porque su único error hubiera sido adoptarme.
Quizás pudiera quedarme un poco de tiempo para ahorrar algo de dinero y luego podría marcharme nada más. Tendría que desaparecer un día y dejarles una nota. Pero esta vez los llamaría luego y podría conseguir algún trabajo donde quiera que fuera.
Esa nueva vida no me sonaba nada bien… pero tampoco podía encontrar otra opción que no pusiera a los demás en peligro.
Cuando la lectura terminó y los ancianos se marcharon Kohaku sólo me tomó de la mano y me guió hacia afuera del edificio, supuse que volveríamos a casa pero tomó un camino diferente. En un principio sólo me dejé llevar sin cuestionarlo pero al ver que se detenía en las puertas de un restaurant oriental la curiosidad me sobrepasó y lo solté para escribir una nota.
¿Qué hacemos aquí?
- Te va a encantar. Sango lo ama. Vamos a cenar y a llevarle algo para cuando llegue a casa. –me sonrió y me llevó dentro.
Era un lugar pequeño e informal pero el aroma bien podía calificar entre los mejores que hubiera conocido en mi vida, de inmediato me di cuenta de que no había comido nada en todo el día.
- Si no quieres hablar, puedo pedir por ti. Sólo dime qué quieres. –me ofreció y le sonreí mientras una chica nos entregaba los menús.
El tiempo que pasamos ahí me pareció precioso. Como si fuéramos dos adolescentes normales y sin mayores problemas. Parecía como si mi vida no se hubiera desmoronado el día anterior y todo fuera a estar bien. Le agradecí mucho a Kohaku por al menos darme ese espacio de paz.
Fin Lin POV
...
Sesshoumaru POV
Era media tarde cuando por fin llegué al único lugar al que podía ir, en el que debería estar. Me había tomado unas cuantas horas darme cuenta, pero ahora todo estaba muy claro.
Entré al templo Higurashi como siempre agradecido por la soledad y la paz del lugar. Vi la tumba de Kikyo y me senté en el suelo frente ella, al principio sólo la observé y aprecié los intrincados patrones del diseño, pero eventualmente tuve que iniciar la conversación que sería nada más para mí mismo… pero quería hablar con ella.
- Tuve que venir hoy. Tengo algo que hacer. Algo que decirte. –murmuré y me quité del cuello la cadena de la que pendía su anillo de compromiso.
Desde que ella murió ese objeto había sido mi refugio, sólo dejé de usarlo sin darme cuenta tiempo después de que Lin se mudó al departamento, luego, cuando ella se marchó volví a adquirir el hábito de tenerlo conmigo… pero desde el día en que ella se apareció de nuevo en mi estudio, simplemente sepulté el objeto en lo más profundo de un cajón y me olvidé de él. Para este punto tenía muy claro el patrón.
- Creí que podría hacerte justicia ahora. Supuse que tú me habías regalado la clave el día en que salvaste a Lin de ser asesinada. También llegué a pensar que la pusiste en el lugar exacto de mi accidente para que pudiéramos encerrar a los asesinos…
Tuve que detenerme un momento para pensar en las siguientes palabras, no es que importara mucho pues estaba solo, pero de todas formas esta conversación sería de las más trascendentales que tendría.
- Me equivoqué. No puedo. No sin la ayuda de Lin… y ella no va a hacerlo…
Contuve el aire en mis pulmones por unos segundos antes de dejarlo escapar lentamente y prepararme para lo que fui a hacer. Cambiar el patrón y seguir adelante.
- Vine para dejarte ir.
Durante las horas que pasé ese día después de leer la carta de Lin intenté pensar en mil soluciones pero al final me di cuenta de que ella me había dejado sólo una elección con dos opciones, sí o no. Y aunque no fuera sencillo aceptar las consecuencias al final me di cuenta de que en realidad no había decisión que tomar.
- Sabes que siempre te amé. Pero ahora ya no puedo vivir sin ella.
Cada vez que vine a este sitio en el pasado a conversar con la nada me marché sin respuestas, sin embargo, de repente en el momento exacto en que pronuncié las últimas palabras el viento sopló de una manera extraña. Fue una briza pacífica pero fuerte que entró en el templo como una señal.
- Lamento nunca haber podido traerte justicia y siempre viviré sabiendo que te fallé. Pero… es ella. Necesito estar aquí para ella.
Me puse de pie y fui hasta una de las macetas que adornaban el lugar, todas tenían flores lilas que compartían el nombre con la mujer que amé. Elegí una al azar y removí un poco la tierra hasta hacer un pequeño hoyo donde deposité el anillo de compromiso con mucho cuidado, viéndolo por última vez. Después, lo cubrí de nuevo y me alejé unos pasos.
- Gracias. Aunque nunca pueda hacer que tus asesinos paguen, sé que tú trajiste a Lin, tú la salvaste para mí.
Luego sólo di media vuelta y emprendí el camino de regreso a la mujer que ahora era mi hogar y que siempre lo sería.
Fin Sesshoumaru POV
...
Lin POV
Mientras terminábamos de cenar Kohaku recibió una llamada de Sango para hacernos saber que había salido antes del trabajo e iba de camino a casa, por eso nos apresuramos e hicimos su orden para llevar.
Aún no estaba muy segura de cómo enfrentaría a Sango, si ella estaría enojada con Sesshoumaru al igual que Kohaku… no tenía idea, pero muy en el fondo sabía que estaría ahí para mí como había sido siempre desde que nos conocimos.
- Si no viene a disculparse, no te dejes engatusar. –me dijo Kohaku de repente y no entendí a qué se refería.
Por un momento supuse que había estado conversando conmigo todo el tiempo y distraída como estaba sólo perdí el hilo de la plática, pero no. Cuando lo miré cuestionándolo él levantó una mano y señaló hacia el frente.
Fue entonces cuando lo vi. Sesshoumaru estaba ahí recargado sobre su auto justo frente a la puerta de la casa… conversando con Sango. Por un momento me sentí palidecer y me quedé estática. Kohaku llevaba mi brazo entrelazado con el suyo y también se detuvo.
- Puedo correrlo, si eso es lo que quieres. Es algo viejo, estoy seguro de que puedo ganarle. –sugirió mi hermano con una media sonrisa pero yo fruncí el seño, no me estaba ayudando. – Sólo bromeaba. –me aclaró poniendo los ojos en blanco por un segundo. – Pero es tu elección. Puedes escucharlo si quieres, y si no, sólo entra a la casa y yo me encargo.
Me vio a los ojos con infinita seriedad y al final pude formar una media sonrisa y asentir, entonces retomamos los pasos. Todo el resto del camino noté la expresión contrariada de Sango y la ira que brillaba en los ojos dorados de Sesshoumaru. En otra ocasión hubiera estado segura de que era por Kohaku, pero el día de hoy… bien podía odiarme a mí.
- ¿Trajeron mi cena? –se adelantó a preguntar Sango y nuestro hermano le extendió la bolsa. – Perfecto. Muero de hambre. –tomó sus cosas y luego se acercó para abrazarme y susurrarme al oído. – Es tu decisión.
Se separó y se llevó a Kohaku consigo al interior de la casa. Pude escuchar que cerraron pero no pusieron pasadores, además, presentí que él se quedaría observando por lo menos un poco para asegurarse de que estaba bien.
- Sé que no tengo derecho de pedirte nada. Pero estaba pensando en algo especial para esta noche. Sólo tú y yo. –me dijo y abrió la puerta del copiloto.
Yo vi el auto y luego a él sin entender nada. ¿De qué se trataba esto? ¿Es que quería pasar una última noche juntos? ¿No me odiaba aún? Suspiré y lo medité un poco… probablemente sería más inteligente de mi parte no aceptar y forzar una ruptura limpia, sin despedidas ni nada así. Pero no pude resistirme, jamás podría cuando ponía toda la fuerza de sus ojos dorados en mí. Por eso me subí al auto y me abroché el cinturón con la vista fija en mi regazo y el corazón intentando escapárseme del pecho.
CoNTiNuaRá...
Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!
Y bueno, una disculpa, sé que el cap es corto. El siguiente la verdad ya está terminado y es más o menos del doble de largo, pero tuve que terminar éste aquí. Además, creo que contiene algo muy importante... el hecho de que Sesshoumaru dejara ir a Kikyo y escogiera a Lin, su vida, presente y futuro juntos. Eso que definitivamente tenía que hacer.
En fin... que tengan una excelente semana!
Comentarios? (O mentadas por lo corto del cap?)
