SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 25

Cambio

Un rato después de recoger a Lin y viajar en silencio Sesshoumaru detuvo el auto en la entrada de un lujoso hotel de muchos pisos que parecía llegar hasta el infinito. Alguien del personal de inmediato abrió la puerta de ella y la joven salió mientras él hacía lo mismo.

Lin no tenía idea de qué hacían ahí y por un momento temió que fuera algún intento por convencerla de testificar, tal vez alguien los estuviera esperando con una lista de razones… no, no quería creer eso. Respiró profundo y caminó al lado de Sesshoumaru, pasaron el umbral y se maravilló con la decoración del hotel. Nunca había estado en un sitio tan lujoso y se sintió fuera de lugar, por eso se quedó muy cerca de él cuando fue hasta el mostrador y luego de dar su nombre y entregar una tarjeta, le dieron la llave de una habitación.

Después la condujo hasta el ascensor y ella fue todavía con la mirada asustada. Una vez que estuvieron dentro y Sesshoumaru presionó el botón para el último piso fue que él por fin se decidió a hablar, porque tenía la inmensa necesidad de hacerlo.

- ¿Puedo tocarte? –le preguntó apenas rozando el dorso de su mano.

Lin había rehuido antes su tacto sin darse cuenta pero a él no le pasó desapercibido, de la misma forma en que notó cómo Kohaku la llevaba del brazo. En el instante en que los vio así rato atrás no quiso nada más que arrancarla de su lado y jamás permitir que la volviera a ver, Lin era sólo suya… si es que podía perdonarlo.

Ella lo vio a los ojos y lo tomó de la mano antes de desviar la mirada. No estaba cómoda, aunque no fuera el contacto físico sino la incertidumbre del futuro lo que la estaba perturbando.

Poco después llegaron hasta su destino y la puerta se abrió en un pasillo largo con sólo dos puertas, cada una para los dos cuartos con mejor vista de toda la ciudad. Sesshoumaru había elegido ese sitio sólo por eso y tuvo suerte de poder tomar la habitación que deseaba sin reservación previa. Guió a Lin por el pasillo hasta la puerta que deseaba encontrar y la abrió. Ella se quedó pasmada en cuanto entraron.

El lugar era simplemente hermoso. La decoración minimalista en colores que contrastaban le daba un aire moderno pero en extremo elegante. Las paredes estaban en perfecta sintonía con los muebles y los espacios abiertos le daban la impresión de que el lugar era enorme. Tenía a la vista una amplia estancia, un comedor, dos habitaciones, la puerta hacia una terraza grande y otra corrediza que topaba en un balcón.

En la mesa vio que estaba reposando un plato con fresas con y sin chocolate así como dos botellas de algún vino en hielo y las copas vacías. A Lin se le figuró el ambiente perfecto para que dos amantes enamorados pasaran la noche en los brazos del otro ¿era eso lo que él buscaba? Lo conocía lo suficiente para saber que no le pediría sexo para terminar su relación… pero… ¿entonces?

- Si tienes hambre, podemos pedir la cena. –ofreció él aún sabiendo la respuesta mientras la llevaba hacia el balcón aún tomada de la mano, Lin negó. – Entonces ven, quiero que veas la ciudad. No hay lugar más increíble que éste.

En cuanto la joven puso un pie fuera se dio cuenta de que él tenía razón. Desde donde estaban era capaz de ver el cielo pintándose de colores con la puesta de sol, las nubes aborregadas y las luces encendidas de casas, edificios, autos y alumbrado público. Además, el viento que soplaba firme y algo frío le dio el toque perfecto. Estar ahí de pie recargada en el barandal le dio casi la impresión de estar volando y se sintió libre.

- Quiero intentar algo contigo, aquí. ¿Aún confías en mí? –le preguntó él viéndola a los ojos castaños e implorando en silencio porque la respuesta fuera afirmativa, ella sólo lo observó con miedo pero al final de cuentas asintió. – Sólo sujétate. –le dijo y se movió antes de que Lin pudiera reaccionar.

Con un movimiento fluido la tomó por la cintura y la sentó sobre el barandal con la espalda hacia el vacío y el aire despeinándole el cabello suelto, luego se acomodó entre sus piernas y la sostuvo con cuidado por la cintura. Lin tuvo miedo un instante, ese en el que creyó que podría caer pero en cuanto descifró las intenciones exactas de él, sonrió. Por mero instinto le rodeó la cintura con las piernas pero no se tomó la molestia de sostenerse con las manos pues al tener las de él sobre su cuerpo sabía que estaba segura.

Y en ese instante la libertad que sintió fue absoluta, además, entendió la metáfora en la situación. Ahora era completamente independiente, podía hacer cualquier cosa en el mundo y Sesshoumaru estaría ahí para cuidarla. Sin importar nada.

Se dedicó a mirar el vacío, la ciudad y el horizonte por un par de minutos empapándose cada vez más del maravilloso momento hasta que al final regresó a toparse con los ojos dorados que no la dejaron ni un segundo.

- Lo siento. –murmuró él. – Nunca debí asumir que deseas enfrentar un juicio. Lo correcto era preguntarte antes. –la sinceridad en su voz la desconcertó.

Lin continuaba sin entender bien todo aquello pero lo único que jamás se hubiera podido imaginar era eso que parecía estar pasando. Como si de verdad su relación con Sesshoumaru no estuviera hecha trizas de manera permanente.

- Olvida todo lo que dije. Si no quieres un juicio, no lo habrá.

Con mucho cuidado recorrió la espalda femenina de abajo hacia arriba y luego en el sentido opuesto, después, se acercó lentamente, centímetro a centímetro hasta que rozaron sus labios y dejó el beso más dulce que le hubiera entregado jamás. Ella recibió la caricia y la correspondió todavía procesando sus palabras.

- ¿Puedes perdonarme? –susurró Lin utilizando apenas la voz por primera vez desde que vio el video de Kikyo.

- Ahí estás. –respondió él y sonrió un poco. – Una vez la mujer maravillosa que tengo entre mis brazos me perdonó cuando la herí porque sabe que la amo y porque ella me ama. Y con esas mismas razones, no hay nada que perdonar, Lin.

Ella sintió los ojos llenársele de lágrimas y el corazón estremecérsele en el pecho cuando escuchó las palabras que creyó eran imposibles. Él en verdad la estaba perdonando. La amaba lo suficiente para dejar a los asesinos de Kikyo libres, estaba renunciando a la justicia y la venganza sólo por ella.

- ¿Quieres ir por una copa? –preguntó sosteniéndola más contra su cuerpo.

- Y fresas. –afirmó ella sonriendo y se abrazó a su cuello para dejarse llegar hasta la estancia.

Sesshoumaru entró y la dejó en el sillón antes de ir para abrir la primer botella, después regresó con dos copas servidas de champagne y un plato pequeño con fresas, que a él seguían sin parecerle nada especial, pero a ella continuaban fascinándole.

- Tu examen es en unos días ¿ya decidiste a dónde quieres ir después? –la cuestionó intentando retomar su vida juntos justo donde se había quedado antes del torbellino que casi termina con todo.

- Quiero que me lleves a un lugar que sepas que me va a gustar. –afirmó ella con convicción. – Pero tenemos que estar aquí para la cirugía de tu padre.

- Supuse que dirías eso. –le replicó con una sonrisa y ella le correspondió apenas. - ¿Qué pasa?

- Dijiste que ellos saben de mí. Temo que un día me busquen…-confesó de repente ese miedo que con nada se podría quitar.

- Saben que Kikyo sacó a una niña de la casa. Pero no creo que te estén buscando después de tanto tiempo. Además eres tan inteligente que te desligaste del apellido que podría delatarte. –le explicó omitiendo que mandaría investigar el paradero actual de los criminales y en qué estaban metidos, sólo por si acaso.

- ¿En verdad crees que ella me trajo a ti para hacer justicia?

- No, no es así. Pero sé que ayudó al destino a planear nuestro encuentro porque así es como deben ser las cosas. Tú y yo. –aseguró dando un sorbo de su copa y acercándose para robarle un beso cargado de pasión que resultó algo corto.

- ¿Y Kagome? ¿Y su familia? ¿También van a poder perdonarme? –inquirió ella en un susurro cuando logró recuperar el aliento y mientras Sesshoumaru iba y servía más champagne para ambos.

- No te preocupes por eso. Sólo hay que encontrar la forma de decirles una porción de la verdad. –le aseguró él que en realidad ya había pensado en eso pero sabía que el problema sería Tsubaki, con ella tendría que lidiar después. – Además, a ellos nunca les dije que fueron esos hombres quienes la asesinaron.

- Espero que no me odien… –suspiró y bebió un poco más antes de llevarse otra fresa hasta los labios.

- No pienses en eso esta noche. –le pidió él y le besó el cabello antes de soltar las siguientes palabras con la esperanza de que la distrajeran algo. – Hay un jacuzzi en la habitación principal y una maleta con cosas para ti, incluido un traje de baño…

- Suena excelente. –se sonrieron y fueron a la recámara que albergaba todas las cosas.

Sesshoumaru abrió las llaves del agua y se quedaron conversando el tiempo en que tardó en estar todo listo, incluidas las miles de burbujas que formaron una capa alta de espuma. Toda la habitación se llenó con vapor y él se ofreció a regresar a la sala por la otra botella, al salir cerró la puerta para darle privacidad y fue cuidadoso de demorarse un poco para que Lin tuviera tiempo de cambiarse.

Cuando regresó la encontró en el agua cubierta hasta el cuello, apenas podía verle el rostro y el cabello recogido en la nuca, dejó la botella y sirvió dos copas más antes de poner todo cerca y después se quitó la camisa.

- Ya vuelvo. –le dijo con intenciones de ir y ponerse él mismo un traje de baño, pero Lin lo detuvo.

- No tienes que cambiarte si no quieres. –le dijo con las mejillas teñidas de rojo e irguiéndose un poco para dejarle ver que llevaba los hombros desnudos.

Sesshoumaru se quedó estático. Nunca esperó que ella declinara la opción del traje de baño y prefiriera estar sin nada encima, pero le gustó la idea. Le sonrió un poco antes de quitarse toda la ropa. Vio como ella desviaba un poco la mirada como si estuviera avergonzada y entró en el jacuzzi sin demorarse. Si sólo fuera por él se habría acercado para envolverla en un abrazo pero quiso dejar que Lin le diera la pauta y se sorprendió otra vez cuando la chica tomó ambas copas y se acercó hasta recargar la espalda contra su pecho y descansar la cabeza en su hombro.

- Me gusta. –afirmó la joven que se sentía muy relajada, como un mucho tiempo no lo había estado.

- ¿Por qué nunca usas el que está en el departamento?

- ¿Hay un jacuzzi en casa? –replicó ella moviéndose un poco para verlo a los ojos.

- En el baño de mi habitación. –le aclaró sin saber cómo ella ignoraba eso. - ¿Nunca has entrado?

- No. –confesó de repente avergonzada, pero la verdad era que siempre pensó que el baño de la habitación principal era un lugar demasiado íntimo para entrometerse. Aunque ahora se sentía algo tonta.

- Utilízalo cuando quieras. Cada rincón de ese lugar te pertenece. –le aseguró dejando un beso corto en sus labios.

Ella lo recibió y cuando Sesshoumaru se separó, se acercó para prolongar la caricia y hacerla un poco más seductora. Varios minutos atrás cuando Lin tomó la decisión de no utilizar el traje de baño lo hizo pensando en que deseaba darle libre acceso a su cuerpo, quizás esa sería la noche para hacer el amor. O eso pensó la joven.

Sesshoumaru respondió la caricia dejándose llevar, pero solo un poco. Muy pronto sintió que su cuerpo reaccionaba al taco y la idea de estar ambos desnudos ahí, pero tuvo que recordarse a sí mismo que ese momento en especial era el menos indicado para seguir adelante. Por eso se detuvo.

- ¿Qué pasa? –le preguntó ella sin entender.

- Lo siento. Pero tengo que poner ciertas restricciones para no perder la cabeza por completo. –le aclaró mientras tomaba la copa de Lin y se la entregaba en la mano, ella dio un sorbo y lo cuestionó con la mirada. – Ordené el champagne para que te relajaras, pero después de tres copas, no vamos a hacer el amor. Cuando suceda, no quiero nada de alcohol de por medio.

Lin se sorprendió por su explicación y recapacitó. La verdad era que iba a la mitad de su cuarta copa y se sentía ligera como el viento, además de un poco mareada. Quiso achacárselo al agua caliente y al vapor, pero no, no fue eso lo que la afectó así. Y entonces una vez más se alegró de estar entre los brazos de un hombre que la quisiera sobria para tocarla.

- Te amo. –le dijo con un beso tenue en sus labios y dio un sorbo más de la copa.

Él le sonrió y también bebió un poco más, contento con estar así a su lado. En ese momento el mundo era perfecto y no iba a ponerse a pensar en todo lo que aún les faltaba por enfrentar cuando regresaran a la realidad.

...

La tarde comenzaba cuando Sesshoumaru y Lin llegaron a la casa de Kagome, ya tenían muy claro qué iban a decir y cuál porción ocultarían. Ella no se sentía muy cómoda con la situación pero la mera idea de que la familia Higurashi se enterara de que les estaba negando la posibilidad de hacerle justicia a Kikyo la aterraba, por eso decidió seguir con la mentira.

Kagome los recibió con una media sonrisa y algo nerviosa, los llevó a la sala y todos se sentaron esperando para iniciar la conversación. Lin aún no estaba muy segura de poder hablar en ese momento pero de ser necesario Sesshoumaru la ayudaría.

- No tengo idea de qué fue lo que pasó. –confesó Kagome lo que todos sabían.

- Yo… había escuchado su voz… antes. –susurró Lin y agachó la mirada.

- ¿Cómo? –inquirió su amiga asombrada.

- Hace mucho… -intentó seguir explicando pero no pudo, los ojos se le llenaron de lágrimas y le tomó la mano a Sesshoumaru para pedirle que siguiera él.

- Cuando Lin era pequeña, en la época en la que Kikyo no estuvo en casa. –continuó él.

- ¿Qué? ¿Cuándo… estuvo con Onigumo? –preguntó y se llevó ambas manos al pecho, llena de angustia.

- Él y su grupo de criminales entraron una noche en la casa de Lin y asesinaron a su familia. Kikyo la salvó a ella.

- ¿Mi hermana estaba ahí? ¿Ella iba con ellos? ¿Ella…?

- No. –interrumpió Sesshoumaru las cavilaciones de Kagome. – Es complicado. Ella no tenía idea de qué iba a pasar esa noche.

- ¿Cómo lo sabes? –cuestionó su interlocutora nerviosa y sin mirar a Lin que seguía con lágrimas en los ojos y la vista puesta en el suelo.

- Ella estaba intentando redimirlos, pero nunca los había visto hacer algo así, sólo negociaban con drogas y cosas menores. Después de esa noche fue que se marchó, al ser testigo de eso supo que jamás podría redimirlos.

- ¡Eso no responde mi pregunta! Ella nunca dijo una palabra al respecto ¿cómo es qué tú sabes qué paso? –Kagome se puso de pie, cada vez estaba más alterada.

- Kikyo escribió todo y lo selló en una carta que le entregó a Tsubaki, ella la conservó todo este tiempo así y me la entregó hace poco. Es una gran coincidencia en realidad. Que justo ahora Lin haya escuchando la voz de Kikyo.

- Pero estoy segura de que ya la habías visto antes… una foto… algo… -le dijo esta vez a su amiga, pero no fue ella quien continuó hablando.

- Lin no vio nada esa noche, pero cuando Kikyo la sacó de la casa habló con ella. Por eso es que reconoció su voz. –le explicó Sesshoumaru la versión censurada.

- No lo puedo creer. –susurró Kagome sentándose de nuevo, rendida ante la imposibilidad de lo que estaba pasando.

- Ha sido difícil asimilarlo. –aseguró él y apretó más la mano de Lin en la suya, ella como mero reflejo se recargó en su pecho buscando confort.

- ¿Lin, estás completamente segura? –preguntó intentando encontrar alguna explicación menos increíble, pero su amiga asintió. – No puedo creer que Kikyo fuera tan estúpida intentando redimir a ese imbécil por tanto tiempo. Simplemente no lo entiendo ¿Cómo confió en él? Pudo haberla asesinado a ella también.

Cuando Kagome dijo esas palabras Lin se tensó y se abrazó a Sesshoumaru con más fuerza, él la envolvió con firmeza y le acarició la espalda intentando tranquilizarla aunque sabía que le tomaría un tiempo recuperarse de aquello.

- De no ser porque Kikyo estaba ahí, Lin hubiera muerto esa noche. Ella la salvó. En la carta explica que eso era lo único que la redimía, saber que su presencia fue útil.

Después de esa explicación los tres se quedaron en silencio un rato. Kagome estaba aún intentando asimilarlo todo y Lin sólo seguía llorando, sintiéndose culpable por no poder confesar toda la verdad, ser valiente y llevar a los criminales a juicio para que pagaran por todo.

Su visita no duró mucho más. La joven que vivía ahí necesitaba tiempo para pensar y Sesshoumaru deseaba tener un rato a solas con Lin antes de tener que ir y entregarla con Sango y Kohaku. No es que él tuviera el más mínimo deseo de hacerlo pero ella se lo había pedido en afán de cumplir con una promesa que les hizo a los hermanos un par de días antes, a ella le dijo que hornearía unas galletas y a él que lo ayudaría a estudiar para un examen importante. Ambas cosas a Sesshoumaru le parecían irrelevantes dadas las circunstancias pero Lin insistió en que no quería faltar a su palabra.

Después de dejar la casa Higurashi fueron directos al departamento y estando ahí ella le pidió descansar un poco, pues luego de llorar por largo rato se le habían escapado todas las energías. Por eso fueron directos a la habitación y se recostaron con la ropa puesta y sumidos en un abrazo muy estrecho. Lin inspiró profundo y se llenó los pulmones del aroma del hombre que amaba, ese mismo que horas antes al despertar le había regalado una nueva experiencia maravillosa.

FLASHBACK

Lin POV

Abrí los ojos con la claridad colándose entre las cortinas, tenía la pijama puesta y me aferraba al torso desnudo de Sesshoumaru. Recordé la noche anterior, el estar juntos y desnudos en el jacuzzi… y cómo él no quiso hacer el amor conmigo porque creyó que mi juicio estaba nublado. Tuvo razón. Ahora que lo veía en retrospectiva y sin efectos del champaña en mi organismo… bueno, me sentía cohibida.

Me levanté con cuidado de no despertarlo y fui al baño, me lavé el rostro y los dientes, luego me cepillé el cabello y regresé sólo para verlo dormir y quizás acostarme a su lado, pero él ya estaba despierto.

- Buenos días. –me dijo sentándose en la cama. - ¿Es hora de levantarse?

- No. –contesté sonriendo, la noche anterior nos quedamos despiertos hasta muy tarde y él no era una persona que disfrutara las mañanas.

Me sonrió y se levantó para ir al baño, yo me acosté de nuevo y miré el techo mientras lo esperaba, no se tardó más de un par de minutos y cuando se acercó vi el brillo en sus ojos dorados recorrerme entera de tal forma que me dio escalofríos.

Sin demorarse un momento más se acercó y me acorraló contra la cama destendida. Sus labios encontraron los míos y nos enredamos en un beso lleno de pasión. Quizás fueron todas las ideas que tuvo que contener la noche anterior al tenerme desnuda entre sus brazos, pero sentí que él era diferente. El deseo lo dominaba más que nunca antes y me estaba tratando como a una mujer fuerte, normal, no con la delicadeza que usualmente utilizaba. Y me gustó.

Poco a poco sus manos se colaron debajo de la blusa que tenía puesta y me la quitó sin dudar y sin detenerse a observarme antes de besar mi piel desnuda. Se tomó su tiempo y utilizó también sus manos para sembrar caricias.

Yo estaba perdida en un mundo nuevo y conocido. Recibí sus atenciones y recorrí sus músculos marcados mientras sin fijarme lo incité para que se acomodara entre mis piernas. No fui consciente de ello hasta que su erección me rozó y ambos nos estremecimos.

- Te deseo tanto. –me confesó mientras sus dedos tomaban el borde de los shorts de mi pijama. – Quiero tocarte. –susurró regresando sus besos hasta mis labios.

- Hazlo. –le rogué incapaz de hacer otra cosa.

Sesshoumaru cambió un poco nuestra posición y lamenté la pérdida del contacto de su intimidad con la mía, pero de inmediato entendí lo que iba a hacer cuando descorrió mi ropa y comenzó a desnudarme por completo. Se tomó todo de tiempo para hacerlo y dejó varios besos regados en mis piernas. Yo lo observé y sentí mis mejillas arder, pero ansiaba como nunca antes que se apresurara.

- Déjame tocarte también. –le pedí y él me sonrió.

Regresó a estar recostado a mi lado y de inmediato introduje mi mano en sus pantalones holgados. Sentí su erección palpitante entre mis dedos y comencé a acariciarlo mientras sus ojos se clavaban en los míos. Como si estuviéramos coordinados buscó mi intimidad y lo le abrí el camino, porque ansiaba sentirlo.

Con mucho cuidado trazó figuras en mi piel y me estremecí mil veces mientras yo hacía lo mismo con él. Estuvimos así un tiempo corto que quise durara para siempre, pero Sesshoumaru deseaba un poco más.

- Quiero intentar algo. –me susurró mientras se acercaba para besarme el cuello y el oído. – Puedes detenerme.

Me dio la opción pero yo no quería tomarla, en ese instante menos que nunca. Muy pronto, sin embargo, supe por qué lo había hecho. Nunca antes en las veces que tuvimos algún tipo de intimidad había intentado colar sus dedos en mi interior, esta vez justo eso quería intentar.

Mi primera reacción fue de temor, me asustaba que me doliera, y por eso me tensé. Él se detuvo un instante pero muy pronto volvió a intentarlo lentamente, sólo lo dejé hacer… y no fue doloroso… al contrario. Cuando él sintió que me relajé siguió besándome y acariciándome mientras yo pude volver a concentrarme en darle atenciones a él.

- ¿Te gusta? –me preguntó cuando fue muy evidente que estaba por perder el control sobre mi cuerpo.

Yo no tenía voz para responderle en ese instante, así que me limité a morderle el labio inferior y a intensificar el ritmo de las caricias en su erección. Debió tomarlo en la forma correcta porque él también cambió la forma en que me daba placer, lo hizo de manera más intensa, más rápida… y eso fue todo.

Sentí los músculos internos de mi cuerpo estremecerse y dejé escapar contra su boca una exclamación de placer, apenas fui consciente de que él se derramó entre mis dedos.

Nos tomó unos minutos recuperar el aliento sumidos en esa atmósfera de placer, yo retiré mi mano y él hizo lo mismo, pero continuamos besándonos despacio. Yo no podía creer lo que acababa de suceder, él había entrado un poco en mi cuerpo y no sentí dolor… era como si nunca hubiera tenido malas experiencias porque él las estaba borrando todas.

- ¿Estás bien? –me preguntó alejándose apenas para verme a los ojos, le sonreí.

- Perfecta.

- ¿Te dolió algo?

- No. –al responderle sentí mis mejillas arder. – En lo absoluto.

- Tu cuerpo está diseñado para recibir placer, eres una mujer y ahora puedes sentirlo. –me dijo y supe que tenía razón.

Nada sería como antes porque este era el momento y él era la persona indicada para entregarme por completo. Sin miedo. Sin reservas. Lo amaba tanto como él a mí.

Fin Lin POV

Fin FLASHBACK

Al recordar todo aquello Lin suspiró y se estremeció, Sesshoumaru aumentó la fuerza de su abrazo unos segundos y le besó el cabello. Después poco a poco se dejaron envolver de paz y aunque él no durmió disfrutó de tenerla así, relajada y segura a su lado. Ojalá que eso durara.

...

Era algo tarde ya cuando llegaron a la casa de Sango y Kohaku, no deseaban despedirse y Lin se cuestionó mucho la decisión de no quedarse con él esa noche pero en verdad no quería defraudar a su hermano y hermana, sólo por eso fue fuerte y le prometió que se verían al día siguiente.

Desde el interior de la casa Sango vio el auto estacionarse y suspiró recordando cómo la noche anterior no estaba muy segura de que el mejor lugar para Lin fuera con Sesshoumaru, pero a juzgar por el mensaje alegre y relajado que le había enviado la joven ese día, la decisión de no intervenir había sido la correcta.

FLASHBACK

Cuando Sango llegó a casa estaba preocupada por Lin y se asombró de ver a Sesshoumaru ahí. El día anterior algo había sucedido con Kagome y su hermana adoptiva se había alterado y alejado del mundo por muchas horas. Además, la manera en que Kohaku le informó que Lin iría temprano para sólo pasar el día juntos le pareció de lo más extraño si ella le robaba cada segundo posible a los días para estar al lado del hombre de los ojos dorados.

- Fueron a cenar. –le explicó Sango a Sesshoumaru acercándose.

- Voy a esperarla, tengo que hablar con ella. –contestó él con su voz fría y su ademán de autoridad.

- ¿Y ella quiere hablar contigo? –le preguntó sin hacer intento alguno por abrir la puerta e invitarlo a pasar, no lo haría hasta estar segura de que Lin así lo deseaba.

- No lo sé. –contestó lo que era nada más que la verdad y sin deseo alguno de darle explicaciones a esa mujer que para él era una extraña, pero si era necesario hacer algunas concesiones por Lin, lo aceptaría.

- Pues eso no es muy alentador y disculpa si me meto pero creo que le llevas mucha ventaja, diez años para ser exacta, y el que pareciera que haya huido de ti no me gusta en lo absoluto.

- No está huyendo de mí. –le aclaró irguiéndose por completo y viéndola a los ojos. – Está asustada por su pasado.

- Gracias, ahora lo entiendo perfectamente. –replicó sarcástica. – Mira, sé que algo tiene que ver Kagome porque estuve hablando con ella pero lo que más me inquieta es que también está relacionado con Lin viendo un video de su hermana, que resulta ser alguien con quien tú ibas a casarte.

- Kagome y su manía de compartir las cosas. –murmuró él nada complacido porque su vida y la de Lin estuvieran tan expuestas.

- Pues lo siento si no te agrada la idea de que yo me entere pero es demasiado tarde. Y además alguien tiene que cuidarla.

- Ese es mi trabajo.

- ¿Y quién la va a cuidar de ti?

- Yo soy quien va a estar con ella por el resto de nuestras vidas, ella es mi presente y mi futuro. No necesita que nadie la cuide de mí. –le dijo Sesshoumaru a punto de perder la paciencia pero en ese momento Sango vio de reojo que Lin y Kohaku doblaron la esquina, los miró y su interlocutor hizo lo mismo. – No me gusta tu hermano.

- Pues lástima porque por lo menos hoy, parece que Lin lo prefiere a él. –aseguró Sango sólo por irritarlo un poco pero al instante se dio cuenta de que era algo estúpido sembrarle dudas de algo que no era cierto. – Pero por él no te preocupes, no es así como la ve.

- Más le vale. –aseguró Sesshoumaru sin despegar los ojos de Lin y Kohaku que ya se habían detenido pero no soltaron sus brazos entrelazados.

- Mira, no pienso intervenir, no ahora. Pero si ella vuelve a ponerse así por algo relacionado a ti, entonces voy a tener que hablar con ella muy en serio para hacerla recapacitar.

- Tú y tu hermano son muy importantes en su vida ahora. Y aprecio que la cuides pero lo que suceda entre nosotros es sólo nuestro problema. –declaró él y con eso dio por terminada la conversación. Muy pronto Lin y Kohaku llegaron hasta donde ellos estaban.

Fin del FLASHBACK

Cuando Lin entró en la casa vio a Sango con todo listo para comenzar a hornear en la cocina y a Kohaku mirando la televisión en el sofá. Fue y dejó sus cosas en la habitación y luego regresó para saluda a su hermano con un beso en la mejilla y luego a ella con un abrazo.

- ¿Ya puedes hablar? -preguntó él en la distancia.

- Sí. –respondió ella con una sonrisa.

- ¿Y te trató bien?

- Más que eso. –afirmó y Kohaku asintió y regresó su atención al televisor.

- Todavía estoy algo preocupada. –le murmuró Sango en voz baja mientras tomaba la harina. – Kagome me contó…

- ¿Y Kohaku también? –inquirió alarmada, pues para ese momento Kohaku conocía demasiado la verdad, él sabía toda esa parte que Sesshoumaru y ella planearon ocultarle a Kagome y su familia.

- No, ese niño es una tumba cuando lo desea. –respondió algo desesperada porque nunca logró sacarle una palabra a su hermano. – Y eso me preocupa más.

- ¿Te dijo Kagome que yo conocía a su hermana?

- No. –murmuró sorprendida. – Hablé con ella el día en que viste el video en su casa. Salimos a tomar algo porque estaba completamente asustada por la manera en que te fuiste.

- Lo sé. Pero… fue demasiado. –confesó y decidió darle a Sango la misma versión que la familia Higurashi conocería. No se sintió bien al hacerlo pero no quería arriesgarse. – Cuando era niña unos hombres armados entraron en mi casa y... Kikyo iba con ellos esa noche, dicen que intentaba redimirlos… y… ella me salvó. Me sacó de la casa y me dijo que me fuera, de no ser por eso yo también hubiera muerto. No vi nada, ni siquiera su rostro, pero escuché su voz.

Sango se quedó de hielo mientras escuchaba la explicación y ataba todos los cabos, intentando comprender el tamaño de la coincidencia o la habilidad del destino para que todo esto estuviera sucediendo. Lin le sonrió un poco y empezó a medir el agua que utilizarían.

- No pude controlar mi reacción cuando escuché su voz en el video. Nunca quise alterarla tanto. –continuó hablando por seguir la conversación, con eso la otra chica pareció reaccionar.

- ¿Y cómo más pudiste reaccionar? Esto es una locura. En verdad. Pero supongo que ahora Kagome lo entiende. Esa noche estaba desesperada. Me llamó para salir y fuimos a tomar algo… se suponía que sería rápido y tranquilo pero Inuyasha decidió llamar y aparecerse… y no iba solo.

Lin frunció el seño y la cuestionó con la mirada, Sango sonrió y negó con la cabeza mientras empezaba a relatarle lo que fue, sin desearlo, su primera cita con Miroku.

FLASHBACK

Sango POV

Estábamos sentadas en una mesa pequeña dentro de un bar acogedor y tranquilo. Kagome me había relatado lo que sucedió con Lin ese día y aún no podíamos encontrarle lógica alguna a su reacción cuando vio el video de Kikyo. A mí me parecía de lo más extraño y… algo sospechoso porque esa mujer estuvo a punto de casarse con Sesshoumaru y no podía evitar pensar que eso estaba más que relacionado con al problema, cualquiera que fuera.

De repente el teléfono de mi amiga sonó y ella respondió, la escuché hablar un poco, era Inuyasha y al parecer quería saber dónde estaba, ella le dio la ubicación y luego de terminar la llamada tenía una sonrisa dulce, los efectos del amor.

- Quiere venir por mí. –dijo y se le tiñeron las mejillas de rojo.

- ¿Has avanzado con él? –le pregunté dando un sorbo de mi bebida.

- Sí. Salimos la otra noche, sólo fuimos a cenar… pero es diferente. Creo que en verdad… él siente lo mismo por mí.

- Me alegra que por fin estén cambiando las cosas. –le dije con sinceridad y ella sonrió más.

Pasamos los siguientes minutos hablando sobre su cita y el tiempo pasó rápido. Inuyasha llegó pronto y para mi sorpresa, y también la de Kagome, no iba solo. Justo a su lado entró Miroku, el chico de la coleta que quedó muy complacido con verme en traje de baño el día en que nos conocimos. Esta vez iba vestido de manera más formal y se veía bien… bastante en realidad.

Inuyasha llegó y saludó a Kagome con un beso en la mejilla, pero su amigo fue directo hacia mí y me tomó la mano para besar el dorso. Me pareció una táctica demasiado descarada por llamar mi atención.

- Señorita Sango, volvemos a encontrarnos. Hoy es mi día de suerte.

- Supongo que sí. –repliqué encogiéndome de hombros. Él me sonrió y vi sus ojos azules brillar como si le acabara de poner un reto justo enfrente, quizás así fue.

- Podemos correrlo si te molesta. –intervino mi amiga.

- Señorita Kagome, tan dulce como siempre. –dijo él sonriendo aún.

- ¿Por qué no se sientan y piden algo? –sugerí y mi amiga me miró sorprendida, yo sólo le guiñé un ojo.

Quizás nunca he sido experta en hombres, pero un chico como Miroku era fácil de complacer… porque todo lo que él quería era tenerme contenta para sacar provecho. Nada perdía con dejarlo intentar. Así nos quedamos un buen rato más, conversamos todos y me enteré más de la vida de ambos chicos. Inuyasha estaba pensando seriamente en mudarse de casa de sus padres, tenía un buen trabajo y podría haberlo hecho hace mucho pero le resultaba muy cómodo estar ahí y tener todo limpio y ordenado siempre sin mover un dedo.

Miroku por su parte vivía solo, había conocido a Inuyasha durante la universidad y era dueño de su propia empresa, aún era pequeña pero según él el futuro pintaba bien. Resultó que sus actividades favoritas iban más bien de la mano de los deportes pero igual se jactó de ser espiritual… eso no lo creí mucho. Lo más interesante fue el énfasis que hizo en estar disponible y buscando a la futura madre de sus hijos, eso era sólo una táctica más, pude verlo desde el principio. Pero yo no era tan tonta para creerlo.

Cuando decidimos irnos Inuyasha se marchó con Kagome luego de que su amigo insistiera a muerte con llevarme a mi casa, acepté porque quería darle el tiro de gracia y porque de cualquier forma no había llevado mi auto, nunca lo hacía cuando planeaba beber… desde la muerte de mis padres en un accidente en carretera me daba algo de miedo conducir. Aunque nadie lo sabía.

Todo el trayecto fue tranquilo, él se esmeró más en actuar encantador e interesarse por mis cosas, me hizo reír y cuando se detuvo en la puerta de mi casa tuve que reconocer que me la había pasado muy bien y que Miroku merecía por lo menos una oportunidad… sobre todo porque me sentía confiada, era imposible que me engatusarla con sus juegos y me enamorara.

Bajamos del auto y él se acercó mucho, casi acorralándome contra la puerta de madera, yo le sonreí y lo vi a los ojos que resplandecían con ese tono profundo y hermoso de azul. Sí, definitivamente la atracción aquí era mutua. Por eso sonreí y no dejé que intentara seducirme con palabras para besarme, sólo me adelanté y rocé mis labios con los suyos.

Él obviamente estaba ansioso pues al instante me correspondió el gesto y me rodeó por la cintura atrayéndome hacia su cuerpo, yo cedí de inmediato y también lo abracé sólo para profundizar el beso. Nos quedamos unos momentos así, disfrutando del otro nada más. Sentí que mi cuerpo reaccionó al suyo de una manera tan maravillosa que para mantener el control tuve que separarme, no sin antes deslizar mis manos con cuidado hasta que toqué más debajo de su espalda.

En cuanto perdimos el contacto él me miró sorprendido. Sí, era poco usual que una mujer actuara así, pero eso era lo que él quería… y si continuaba comportándose así bien estaba dispuesta a dárselo… aunque fuera algo pasajero.

- Buenas noches. –murmuré con una sonrisa y de inmediato entré a la casa.

Cerré la puerta tras de mí y puse los cerrojos para que él escuchara y no tuviera más ideas, no en ese momento. Suspiré y rocé mis labios con las yemas de los dedos, aún podía sentir el cosquilleo que Miroku acababa de provocar.

- ¿Qué estuviste haciendo con Kagome? –me preguntó Kohaku saliendo de su habitación.

- Con ella, conversar. Con el amigo de su novio… no es de tu incumbencia. –le repliqué sin cuidado. Entendía lo suficientemente bien a mi hermano para saber cuándo se ponía celoso y ésta no era una de esas ocasiones.

- ¿Lo acabas de conocer?

- Primera cita, ni siquiera fue planeada.

- Diviértete. –me dijo encogiéndose de hombros y volviendo a su recámara.

Él era así. En el pasado cuando me involucré con algún chico y empecé a enamorarme su actitud fue diferente, siempre preocupado y receloso, buscando el mínimo detalle para decirme que mi novio era un idiota. Sin embargo cuando sabía que mi corazón no estaba en riesgo, jamás se preocupó.

Sonreí otra vez al pensar en la suerte que tenía porque Kohaku estuviera a mi lado y me fui a dormir con una revoltura terrible de emociones. Porque aunque la noche hubiera terminado muy bien… aún estaba preocupada por el asunto de Lin.

Fin sango POV

Fin del FLASHBACK

- ¿Entonces te gusta? –la cuestionó Lin mientras amasaba y Sango iba preparando el horno.

- Sí. Definitivamente. No es como si fuéramos a llegar a algo serio. Pero él sólo está buscando relaciones casuales… y es tan encantador que puedo darle el gusto de hacerlo. –le guiñó un ojo y sonrió.

Lin le correspondió el gesto pero estaba intrigada. Quizás era porque para ella el cotnacto resultaba difícil siempre, pero no podía entender la libertad con la que Sango tomaba las cosas. Aunque le dieron un poco de celos. Ojalá ella pudiera sólo ir y hacer el amor con Sesshoumaru.

Después de eso siguieron conversando como si nada decisivo estuviera pasando en sus vidas y esa fuera una noche normal en casa.

...

Era lunes por la tarde, ya más bien cerca de la noche cuando Sesshoumaru llegó a la oficina de su padre. Iba apresurado y alterado porque sabía que algo estaba muy mal. Él acababa de hablar con Tsubaki y justo cuando estaba en medio de una discusión con ella fue que Inu no Taisho lo llamó para pedirle que fuera de inmediato a verlo. Fue tal la urgencia en su voz que dejó lo que estaba haciendo y accedió. Además, bien podría consultar a su padre sobre el problema con Tsubaki porque él no estaba muy seguro de cuál era el mejor paso a dar.

Cuando llegó encontró que la secretaria ya se había marchado y su progenitor tenía la puerta totalmente abierta, así que entró y cerró muy bien detrás de él. Ahí dentro lo vio dando largos pasos de un lado a otro con un caso con wiskey, o algo así, en la mano. Eso le pareció muy mala señal pues él casi siempre evitaba el alcohol para cuidar su corazón.

- Tsubaki. –le dijo su padre a manera de explicación y Sesshoumaru sintió como si le hubiera vaciado un balde de agua fría. – Esa mujer no sabe dónde se está metiendo ni que acaba de abrir la caja de Pandora.

- Estaba con ella cuando me llamaste ¿qué demonios hizo? –inquirió yendo por otro vaso para servirse.

- Abrió más de una investigación. En verdad debe tener contactos en las esferas más altas porque todo sucedió demasiado rápido. Reabrió un caso abandonado en otro estado y aquí… el de Kikyo.

- Sabía que planeaba eso, pero jamás me imaginé que ya no tuviera tiempo para hacerla desistir…

Las palabras de Sesshoumaru dejaron estático a su padre, quien ni en un millón de años se imaginó que precisamente él estuviera de acuerdo con no seguir buscando justicia para la mujer que amó. Por eso lo cuestionó con la simple mirada y Sesshoumaru se dio cuenta de que tendría que contarle absolutamente todo porque quizás él sería su mejor aliado a la hora de proteger a Lin.

- Es complicado. –comenzó a decirle. - El caso que reabrió en otro estado, es el asesinato de una familia.

- Sobrevivió una niña pero jamás dio testimonio. Los psicólogos dictaminaron que estaba traumatizada y no la hicieron declarar, entró a sistema de adopción y no sé más sobre ella. –completó su padre la información que había llegado a sus manos desde muchos años atrás cuando él mismo mandó investigar a los culpables de la muerte de Kikyo.

- Yo sé dónde está esa niña y ella lo recuerda todo. Pero no va a declarar. –afirmó con una media sonrisa algo sarcástica. – Lin aún les tiene demasiado miedo.

- ¿Lin? ¿A qué te…? –en cuanto entendió lo que le quería decir su hijo se detuvo en seco y lo vio a los ojos sorprendido. – No es posible ¿cómo la encontraste?

- Te estás equivocando. –le aclaró, no deseaba que él ni nadie más creyera que de alguna forma había manipulado las cosas. – Ella me encontró a mí la noche de mi accidente. Pero más bien creo que es el destino. Hace apenas unos días que nos dimos cuenta de que ella es esa niña. Yo no tenía la certeza de que Naraku había matado personas antes de Kikyo.

- Es increíble. –murmuró Inu no Taisho.

- Hay más. –le aclaró dando un sorbo de su vaso y su padre se sentó para esperar las noticias. – Lin vio todo y con su memoria perfecta es capaz de reconocerlos… a ellos y también a Kikyo. Ella estaba ahí esa noche.

- Siempre me pregunté eso.

- ¿Tú sabías…? –cuestionó de repente queriendo soltarle muchas más preguntas.

- Siempre lo sospeché. Pero termina de explicarme y prometo contarte toda la verdad también. –le ofreció con expresión seria pues nunca antes creyó confesarle a Sesshoumaru todo lo que sabía. – Dices que Lin no va a declarar.

- No. Es por eso que quise hacer desistir a Tsubaki. Pero me adelanté en un principio. Una tarde ella me entregó un sobre, Kikyo escribió muchas cosas sobre Naraku y el resto de su pandilla y se lo entregó después de que se conocieron, ella nunca lo abrió y se olvidó de su existencia hasta hace poco. Yo tengo esos papeles. Pero cuando los vi y esa misma tarde Lin escuchó la voz de Kikyo en un video y la reconoció… pensé que iríamos a juicio… y se lo dije a Tsubaki. Ella sigue pensando en utilizar a Lin. Pero no puede hacerlo ¿cierto?

- Sí puede. –respondió con pesar y vio la sorpresa en el rostro de su hijo. – Puede conseguir una orden de la corte y entonces Lin sólo tendría dos opciones, testificar o ir a prisión por tiempo indeterminado hasta que decida hacerlo. Y en ese caso, los sospechosos muy probablemente salgan bajo fianza.

- Es imposible. –murmuró Sesshoumaru sin poder creer que su estúpido error y su prisa hubieran puesto a Lin en aquella situación. – Ella no tiene lo que escribió Kikyo ¿también puede conseguir una orden de la corte para obtenerlo?

- Así es. –suspiró intentando predecir los posibles escenarios.

- Es decir que no hay salida. Va a haber un juicio…

- Es más complicado que eso.

- ¿Cómo? –inquirió no sabiendo qué podría ser peor que obligar a Lin a pasar por todo aquello.

- En verdad son unos asesinos. Por eso fue que te detuve hace años, para protegerte. Aún no entiendes lo peligrosos que son. –declaró comenzando a alterarse un poco, guiado por el deseo de mantener a Sesshoumaru a salvo. – Después de que me entregaste tu investigación creí que estabas en lo cierto e indagué más. Y mientras más busqué, más destrucción encontré. Naraku no ha dejado más que muertes y desapariciones a su paso. El padre de Lin estaba cooperando con la policía, iba a ser testigo en un caso de la desaparición de un hombre y entonces fueron y masacraron a su familia. Y jamás pudieron atraparlos, nunca han podido, limpian muy bien sus rastros.

- La vida de Lin corre peligro… -murmuró tratando de dimensionar el tamaño de su enemigo.

- No sólo la de ella. En cuanto Naraku se entere de lo que está sucediendo Lin, tú, Tsubaki y cualquiera que esté con ustedes corre peligro. Mira lo que sucedió con el padre de Lin, acabar con él no era suficiente, fueron y los mataron a todos.

Sesshoumaru se quedó en silencio y la quietud de la oficina se volvió inquietante. No fue hasta ese momento que pudo entender por qué su padre truncó sus esfuerzos por encerrar a esos criminales, ahora podía comprender que en realidad no valía la pena exponer a alguien que amaba sólo por encerrarlos… quizás él también fuera muy egoísta pero no estaba dispuesto a dejar que Lin corriera ese peligro.

- Voy a sacarla del país. –aseguró de repente viendo ese escape como la única forma.

- Hazlo. –acordó su padre pensando en que esa sería la mejor forma de que los dos se mantuvieran a salvo. – Tan rápido como puedas.

- No tiene pasaporte aún ¿y si rento un avión privado? –cuestionó intentando maquinar todo a la perfección.

- Teóricamente no hay forma de que salga sin él, pero puedo conseguir que alguien mire hacia el otro lado y le permitan irse si es en un vuelo privado.

- Considéralo hecho. Tengo que hacer algunas llamadas pero no llevará mucho tiempo. Podemos irnos mañana.

Los dos hombres se miraron a los ojos aún planeando todo. El mayor sabía que aquello era una locura y que significaría que probablemente su hijo nunca pudiera regresar, además de que tendría que poner seguridad para Izayoi e Inuyasha… no estaba dispuesto a darles a Naraku y su pandilla una sola oportunidad de tomar la vida de alguien a quien amara y mientras Tsubaki estuviera dispuesta a seguir creando la tormenta, su guardia necesitaría permanecer en alto.

CoNTiNuaRá...


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