SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 26

Plan

La mañana del martes Sesshoumaru pasó por Lin a la casa de Sango y Kohaku, él hubiera preferido hacerlo la noche anterior pero quiso regarle ese tiempo con su familia pues sabía que probablemente sería la última vez que durmieran bajo el mismo techo.

Después de hablar largo y tendido con su padre ya casi todo estaba listo, podrían partir esa misma noche muy tarde en un avión privado y su primer destino era el Caribe, después encontrarían un lugar de residencia más permanente. Además de que ahora la seguridad que los rodeaba era casi ridícula. Contrató hombres para seguirlos como sombras en todo momento, de eso ella aún no tenía idea… igual que de todo lo demás.

Mientras iban de camino al departamento Sesshoumaru continuaba pensando en la mejor forma de decírselo e intentó prepararse mentalmente para la reacción que tendría, Lin iba a alterarse… y a odiar la idea de separarse de ambas familias. Pero era necesario, no la pondría en riesgo.

Cuando las puertas del elevador se abrieron en su piso él la tomó de la mano y la llevó hasta el sillón para sentarse juntos, en sus ojos cafés y perspicaces pudo ver que ella ya sabía muy bien que algo se avecinaba así que prefirió ir al grano.

- Ayer estuve hablando con mi padre sobre todo el asunto del juicio. –comenzó a decirle y de inmediato brilló el miedo en su rostro. – Tuve que contarle todo porque Tsubaki creó un problema. Es mi culpa, no pude detenerla a tiempo, reabrió el caso de Kikyo y el del asesinato de tu familia.

- ¿Cómo? –preguntó ella apenas en un murmullo y aferrándose a las manos de él.

- Tiene contactos. Y como le conté de tu existencia y del contenido de la carta de Kikyo… se apresuró. Nunca debí hacerlo y ahora es muy tarde para evitarlo, va a seguir adelante y no va a descansar hasta que testifiques. –al escuchar esas palabras Lin contuvo el aliento y se paralizó, por eso Sesshoumaru le acunó el rostro con una mano y la vio a los ojos. – Pero no lo voy a permitir. Arreglé un avión privado, nos vamos esta noche.

- ¿Vamos a huir? –inquirió sin saber cómo le era posible pronunciar algo en ese instante en el que sentía que el mundo se desmoronaba.

- Es la única forma de mantenerte segura, Lin. No van a tener una sola oportunidad de acercarse a ti. –afirmó con rotundidad. No le estaba dando una opción sino un decreto.

Lin POV

Me tomó algunos segundos procesar lo que me estaba diciendo. Todo era real, demasiado. Ahora las cosas se habían puesto en marcha y el juicio era inminente, esa mujer consiguió involucrarme y tendría que enfrentar a los criminales… o irme definitivamente. Sesshoumaru estaba dispuesto a hacer todo para llevarme lejos, para irse conmigo… pero eso significaría abandonar a todos los demás.

- Ya me encargué de los detalles prácticos, voy a mandar personal para que te supla durante un mes mientras la mujer para la que trabajabas consigue a alguien más. Puedes empacar lo que desees llevarte y tenemos todo el día para que veas a quien quieras.

Entendí que lo que quiso decir era que podría ir a despedirme. Decirle adiós a Sango, Kohaku, Izayoi, Kagome… sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. ¿Cómo era posible? Ahora que por fin había encontrado mi lugar en el mundo tenía que alejarme… y me estaba llevando a Sesshoumaru también ¿y sus padres? Izayoi iba a extrañarlo demasiado.

Era terrible pensar que desde ese día en adelante sería como si nosotros huyéramos de la ley en lugar de los asesinos. Eso no era justo… pero resultaba la única opción. Quedarnos significaría enfrentar un juicio, ver a esos monstruos a los ojos y escuchar sus voces. No podía hacer eso… era débil y tenía miedo y por eso iba a perder a otra familia.

- Pero… -murmuré apenas. - ¿Van a estar bien? Los demás… -le expliqué como pude.

Porque de eso estaba también aterrada, de que por mi culpa más personas estuvieran en riesgo. Suficientemente horrible era que Sesshoumaru fuera a pagar con su hogar, su familia y su libertad el estar a mi lado.

- Lin, lo importante es irnos lo antes posible. Mientras no estemos cerca, no va a pasar nada.

Medité sus palabras un poco y entendí que sólo me estaba cuidando, no diciéndome la verdad. Él me amaba lo suficiente para abandonarlo todo por mí y eso significaba que también podría mentirme para mantenerme a salvo. Pero no. Yo tenía que saber. Y sólo había una persona además de él que conocía toda la historia.

- Quiero hablar con tu padre. Por favor. –le rogué y vi como frunció el seño.

- ¿Por qué? –cuestionó mientras sus ojos se tornaban de fuego.

- Porque tú me estás protegiendo. Quiero saber más.

- Lin, no…

- Por favor. –volví a suplicarle mientras soltaba sus manos y me acercaba a su cuerpo. – Por favor. –repetí la petición una vez más y rocé sus labios con los míos húmedos de lágrimas. – Necesito saber. –dejé otro beso y recargué mi frente en la suya.

Él me envolvió por la cintura y me estrechó contra su cuerpo, podía sentir la lucha interna que mantenía y cómo a final de cuentas no iba a negarme nada. Eso sólo me asustó más, era como si estuviera condenada e intentara cumplirme un último capricho. Tal vez él tenía razón y no había nada que pudiera evitar que nos marcháramos por siempre.

- Voy a llamarlo. –cedió y busqué sus labios una vez más.

- Gracias. –murmuré antes de levantarme para darle algo de espacio.

Fui a la cocina por agua mientras mi mente viajaba demasiado lejos. Pensé en mi familia y en Kikyo, en la vida que tenía ahora, en Sango y Kohaku, en cómo todo debería ser perfecto pero estaba a punto de estropearse… si no es que ya había sucedido. No era justo. Esto no debería estar sucediendo. Por primera vez en mi vida sentí como si ya no pudiera soportar más. Sólo quería descansar y olvidarme de todo.

- Lin. –me llamó él y lo miré dejando el vaso sobre la barra. – Está en casa, vamos ahora. Tenemos mucho que hacer hoy.

Simplemente asentí y me dejé guiar hasta el elevador y al interior del auto. Después de eso todo el camino se me hizo demasiado rápido porque tuve que fijarme en los detalles de las calles que quizás nunca volvería a ver.

Cuando llegamos a la casa de sus padres sólo entramos sin llamar a la puerta y de inmediato vi a Izayoi bajar las escaleras. Se me hizo extraño que estuviera ahí pero me alegró porque así podría despedirme de ella con calma.

- ¿Qué está pasando? –preguntó de inmediato y noté lo intranquila que se veía. – Tu padre no ha salido de su estudio en todo el día y me pidió que me quedara en casa, eso sin contar el hecho de que me hizo favor de informarme del nuevo personal de seguridad.

- Cálmate. –le pidió Sesshoumaru y me estremecí. Entonces toda la tormenta ya la había tocado a ella.

- Mira, no pensé que estuvieras involucrado en esto, pero el que estés aquí… sólo dímelo. –suplicó y vi el miedo en sus ojos. Eso era mi culpa.

- Lin quiere hablar con él.

- ¿Qué? - Izayoi me miró sorprendida y yo quise contestarle pero antes de que lograra decir nada, su esposo salió de una habitación con puerta de madera y de inmediato ella volcó su atención en él. – Tienes una visita. Creo que ya va siendo hora de que me aclares qué sucede. –le exigió y vi el pesar en los ojos del hombre mayor.

- Lin vino a hablar contigo. Tiene algunas preguntas y cree que tú no vas a censurar la verdad. –explicó Sesshoumaru y ambos hombres parecieron ignorarnos mientras se comunicaban con la mirada. No tuve idea de qué se estaban diciendo.

- Y tiene razón. –aceptó y me indicó que lo siguiera, vi el descontento en la expresión de Sesshoumaru y supe que su padre era sincero, y que a él no le gustaba.

- Esperen… -empezó Izayoi pero su hijo fue y la tomó de la mano.

- Ven. Te voy a explicar. –sus palabras parecieron tener un efecto mágico, pues ella sin dudarlo lo siguió.

Yo simplemente caminé hasta el estudio y cerré la puerta tras de mí. El interior era amplio y sobrio, todo en tonos oscuros de madera y con un aspecto como de película antigua. El ambiente era la esencia misma de Inu no Taisho. Él esperó paciente en un sillón amplio y yo fui y me senté a su lado. Antes de iniciar la conversación no me pasó desapercibido el hecho de que estaba encerrada con él en un lugar pequeño y aún así… no le temía en lo absoluto.

- ¿Qué quieres saber? –me preguntó dejando abiertas las opciones… y de momento no supe por dónde comenzar. Él esperó paciente y cuando mi silencio resultó demasiado largo comenzó a explicarme. – Tsubaki reabrió el caso de tu familia y es cuestión de tiempo antes de que la corte te cite para que testifiques y entonces, tendrás que hacerlo.

- Por eso tengo que irme. –susurré apenas, con los ojos fijos en los suyos.

- No es la única razón. –suspiró y se frotó los ojos como si estuviera muy cansado. - ¿Sabes por qué mataron a tu familia? –yo negué pues era la verdad, aunque en realidad siempre me lo pregunté. – Tu padre era un buen hombre y estaba cooperando con la policía para atraparlos, pues en ese entonces eran sospechosos de la desaparición de otra persona. Esa noche saquearon la casa, quizás para hacerlo parecer un robo, pero fue demasiado sospechoso.

Cuando lo escuché sentí que todo fue mil veces peor. Entonces esa era la razón. Querían cubrir sus rastros, mi padre resultó una amenaza y ni siquiera hubiera sido suficiente con silenciarlo a él, tenían que asesinar a toda la familia. Las lágrimas comenzaron a derramarse de mis ojos sin control y me abracé las rodillas al pecho porque sabía lo que eso significaba. Era sólo cuestión de tiempo para que lo mismo sucediera otra vez y las vidas de todos los que me rodeaban corrían peligro.

- Por eso Sesshoumaru quiere sacarte del país, para que no tengan la oportunidad de hacerte daño. –continuó explicándome, yo lo escuché pero no voltee a verlo. – Creo que eso es lo mejor. Hace años cuando él quiso investigar la muerte de Kikyo fue por eso que lo detuve, para protegerlo de la amenaza, pero ahora que Tsubaki abrió la caja de Pandora… no hay nada más que hacer que alejarse.

Yo negué con la cabeza. Porque si me iba eso no impediría que dañaran a alguien más. Si sólo tomaba ese avión y me marchaba por siempre tendría que vivir con dudas y la esperanza de que los criminales no decidieran matar a mi familia sólo por si acaso, por hacerme daño y asustarme para no volver. ¿Cómo podría?

Sentí que Inu no Taisho se levantó del sillón y escuché algo de ruido pero no le presté atención, sin embargo cuando volvió a acercarse me rozó una mano con el tacto más delicado y alcé la mirada. Estaba ahí frente a mí con un vaso de agua y una caja de pañuelos desechables.

- Bebe un poco. –me ofreció y sonrió. Su gesto me conmovió tanto que sentí más lágrimas escaparse. Vaya reacción.

Asentí e intenté sonreírle, luego tomé un par de pañuelos para limpiarme el rostro y bebí del líquido que me ofreció, él regresó a sentarse en el sillón y vi que llevaba algo más en las manos. Una libreta. Quizás sabía más de mí que yo de él.

- ¿Qué más quieres saber? –inquirió tranquilo y yo dejé el vaso en una mesita cercana, luego le extendí una mano y él me pasó la libreta junto con una pluma que llevaba en el bolsillo de su camisa.

"¿Ustedes? ¿Los demás? Izayoi dijo algo de personal de seguridad…"

- Tuve que hacerlo. Por un tiempo por lo menos. Hasta que se calmen las cosas voy a hacer que ella e Inuyasha tengan guardaespaldas.

"¿Kagome y su familia?"

- No los tocaron hace años cuando asesinaron a Kikyo, no creo que tengan interés ahora.

"¿Por qué a mi familia sí y a ellos no?" –le cuestioné eso que se me acababa de ocurrir pues me parecía ilógico que a Kikyo la tomaran para acabar con su vida exclusivamente cuando se tomaron la molestia de masacrar a mi madre y hermanos.

- Lo de Kikyo fue personal. O eso supongo. Ella estuvo viviendo con Naraku, el jefe de la banda, y creo que la quería conservar a su lado. En aquel entonces Kikyo tenía apenas quince años y él, menos de veinte y utilizaba su nombre real, Onigumo. Por lo que sé ella estaba intentando redimirlo como lo hizo con tantas personas en su vida, pero él… tenía otras cosas en mente. Entonces el matarla años después fue una venganza sólo personal. Con tu padre… era un negocio, estaban cubriendo sus rastros.

"¿Y conmigo?" –lo cuestioné sabiendo de antemano la respuesta.

- Por eso me alegro de que Sesshoumaru se vaya contigo, donde tampoco a él puedan tocarlo. –aseguró con una media sonrisa triste. Él ya estaba lamentando la pérdida de su hijo.

Suspiré y me quedé quieta unos momentos intentando asimilarlo todo. Queriendo creer que él tenía razón con todo lo que me contó, tanto los hechos como las suposiciones. Y en verdad conforme más lo analizaba más pensaba que estaba en lo correcto, por eso me asusté más.

Inu no Taisho protegería a Izayoi e Inuyasha y Kagome y su familia parecían estar seguros. Pero había dos personas más a las cuales amaba y quienes estaban tan expuestos como era posible. Sólo por ellos fue que me forcé a escribir con letra trémula algo más.

"¿Y si testifico? ¿Hay oportunidad de ganar?"

- ¿Qué? –inquirió sorprendido y frunció el seño, jamás espero que le dijera eso. – Sesshoumaru me aseguró que no quieres hacerlo.

"Pero si lo hago ¿es suficiente? ¿Pueden encerrarlos?"

- No lo sé. Tendría que revisar todo de nuevo. Creo que habría buenas posibilidades pero el riesgo es demasiado para ti y para él. –me explicó y vi que no deseaba que lo hiciera.

"No quiero vivir con miedo. No quiero alejar a Sesshoumaru de su familia ni que la mía esté expuesta."

- ¿Tu familia? ¿El chico y la chica que vinieron la otra vez…? -frunció el seño y asentí, creo que hasta ese momento jamás los había considerado pero yo iba a pasar sus vidas por alto. – Si testificas vas a tener que volver a tu estado natal. Te van a someter a pruebas para verificar esa memoria fotográfica que tienes y vas a tener que narrar varias veces lo que sucedió esa noche. Su abogado te va a destrozar con preguntas y vas a tener que hablar, no escribir.

Con la rudeza de sus palabras me di cuenta de que estaba hablándome como un fiscal, no como el padre de Sesshoumaru y tuve que considerar lo que me estaba diciendo. Intenté visualizar un salón lleno de gente y yo ahí, describiendo cada cosa que recordaba, las expresiones de mis padres, la sangre por todos lados y los rostros de cada asesino. Además seguramente intentarían decir que estaba loca por el tiempo que pasé en silencio ¿tendrían acceso a mi expediente de trabajo social? Tal vez hasta sacarían a colación las fotos que me tomó el pervertido.

"Si los encierran… ¿eso es todo? ¿No van a salir o a cobrar venganza desde prisión?" –pregunté eso que al final era lo que me haría decidirme. Sí o no, sólo eso.

- Si encierran a Naraku y a sus personas más allegadas ese sería el fin de la banda. Son un grupo muy organizado pero pequeño. Además, si lo encuentran culpable es casi seguro que le den pena de muerte, la masacre de tu familia fue a sangre fría.

"¿Y Kikyo?"

- Con su caso es más complicado porque no hay testigos reales. Si los declaran culpables por los otros homicidios y con la certeza de que ella estaba ahí… quizás habría una posibilidad de enjuiciarlos también en este estado por la conexión entre los hechos. Pero no sé si se pueda hacer justicia en su nombre.

"¿Tengo tiempo para pensarlo?"

- En realidad, no. El avión está listo para esta noche porque Tsubaki movió todo a pasos agigantados. Extraoficialmente me enteré de que el citatorio de la corte para que testifiques va a estar listo mañana.

Respiré profundo y cerré los ojos, luego puse la libreta y la pluma a un lado intentando obligarme a hablar y me recargué en el respaldo del sillón buscando mi voz y la decisión correcta, así como la fortaleza para llevarla a cabo.

- Quiero hacerlo. –murmuré aún protegida en la oscuridad de mi interior pero luego de dos respiraciones más abrí los ojos para verlo, su expresión se había vuelto tan de hielo como la de su hijo. - ¿Puede proteger a Sesshoumaru y todos los demás mientras esto acaba?

- Lin, no tienes idea de en qué te estás metiendo. –aseguró y luego sonrió un poco mientras negaba con la cabeza. – Pero creo que tienes una determinación tal que lo harás pase lo que pase. No te preocupes por los demás. Habla con Sango y Kohaku y tráelos. Tienen una invitación para hospedarse aquí el tiempo que sea necesario. Esta casa es muy segura, además, tendrán protección personal. También me voy a encargar de cuidar a Kagome y toda su familia.

- ¿Y Sesshoumaru? –pregunté sin saber cómo lo había dejado fuera de la ecuación.

- Él jamás me dejaría protegerlo, pero va a construir un muro impenetrable alrededor tuyo y va a estar ahí contigo. –al escucharlo sonreí y me correspondió porque ambos sabíamos que tenía razón. Con mucho cuidado acerqué una mano hasta ponerla encima de la suya.

- Gracias. –murmuré apenas.

- No tienes por qué agradecerme. Soy yo quien está en deuda contigo, no sabes lo maravillosa que es tu presencia en la vida de mi hijo.

En ese momento alguien llamó a la puerta la abrió de inmediato, por supuesto que eran Sesshoumaru e Izayoi. Ella tenía los ojos rojos y entendí por qué. Sólo esperaba que estuviera tan de acuerdo como su esposo con el nuevo plan.

- ¿Qué pasa? –inquirió Sesshoumaru acercándose con los ojos puestos en mi mano con la de su padre.

- Puedo decírselo. –aseguró el otro hombre entrelazando nuestros dedos y apretándolos por un instante.

- No. Voy a tener que hablar cosas difíciles con muchas personas. Tengo que poder. –aseguró y fui yo quien hizo más fuerza en nuestro agarre, luego nos soltamos y vi a su hijo a los ojos. De inmediato el escrutinio de su mirada cambió por un brillo de ira y reconocimiento.

- ¡Por supuesto que no! –alzó la voz alterado y comenzando a caminar. - ¿Qué le dijiste? ¿Cómo la convenciste? –le reclamó a su padre.

- No entiendo... –intervino Izayoi antes de que alguien pudiera responder.

- Va a testificar, quiere seguir adelante con el juicio. –le explicó su hijo en apariencia más tranquilo pero yo sabía que por dentro lo estaba consumiendo el fuego.

- Tengo que hacerlo. Encerrarlos es la única forma de acabar con esto para siempre. No quiero huir, no quiero alejarte de tu familia ni vivir esperando que un día alguien los dañe a ellos o a Kagome, o a Sango y Kohaku.

- No quiero que lo hagas. - replicó de pie justo frente a mí y con sus ojos dorados fijos en los míos.

- Voy a hacerlo. –contesté poniéndome de pie y extendiéndole una mano. – Y te necesito a mi lado. Por favor. –al final tenía lágrimas en los ojos otra vez y mi corazón se aceleró demasiado. Sabía que él aceptaría… pero aún así la posibilidad de una negativa me estaba carcomiendo.

Él se quedó quiero unos instantes y luego negó con la cabeza justo antes de abrazarme y sostenerme fuerte contra su pecho. Había aceptado aunque no le gustara. Sesshoumaru estaría a mi lado. Lo envolví por la cintura y respiré profundo inhalando su aroma que me hacía sentir protegida.

- ¿Tú crees que es lo mejor? –escuché que Izayoi le preguntó a su esposo.

- No lo sé. –contestó él y luego suspiró. – ¿Te molestaría tener huéspedes por un tiempo?

- Claro que no.

En ese instante me alejé un poco de Sesshoumaru para prestar más atención a su conversación pues era de vital importancia que mi hermana y hermano estuvieran seguros mientras el infierno se desataba.

- Sango y Kohaku. Es más sencillo mantenerlos a salvo si se quedan aquí hasta que el juicio acabe.

- Es cierto. Está bien. Va a ser maravilloso tenerlos aquí. –aseguró y sonrió. Ella estaba muerta del miedo pero tan dispuesta a seguir adelante con esto como su esposo. En verdad le agradecí por eso.

- ¿Ahora qué sigue? –pregunté sin tener idea de qué hacer en ese momento.

- Tienes que hablar con ellos para que se muden hoy mismo. –intervino Inu no Taisho. – Y después, esperar, ver si el citatorio de la corte te llega mañana o el día después. Hijo, toda la información que puedas obtener de Tsubaki nos viene bien. Además, prevenla de los riesgos, no queremos otra muerte inútil.

- Lo haré. –contestó él y luego me tomó de la mano. – Vamos, tenemos mucho que hacer.

Sin dudarlo me haló un poco y lo seguí, le di una última mirada a las otras dos personas en el estudio y ambos me sonrieron un poco. Después fuimos directos al auto y noté en sus movimientos calculados lo disgustado que estaba, pero sabía que no era conmigo.

- ¿A dónde vamos? –inferí mientras avanzábamos por las calles hacia un rumbo que no me era familiar.

- Primero vamos a ver a Jaken para acentuar los puntos de seguridad. Vas a tener que acostumbrarte a que jamás vamos o vas a estar sola. Y no es sencillo conseguir guardaespaldas que sean mujeres. –me advirtió en tono indiferente, pero comprendí por qué lo hacía.

- Está bien. –acepté respirando profundo. Después de todo no tenía opción. No iba a poner su vida o la mía en riesgo por mis miedos.

- Después vamos a ir a casa de Sango y Kohaku, no deben pasar otra noche ahí. Si mi padre tiene razón y Tsubaki está apresurando el citatorio para que vayas y testifiques es porque piensa que los van a intentar aprehender pronto… y en el momento en que hagan eso, es cuando el verdadero peligro va a comenzar.

Fin Lin POV

...

Cuando Sango llegó a casa encontró a Lin y a Kohaku sentados en el sillón con las miradas perdidas en el vacío, ninguno de los dos se veía feliz y eso de inmediato la alertó. Lo que estuviera sucediendo debería ser terrible.

- ¿Qué les pasa? –inquirió yendo a sentarse en un extremo, así su hermana adoptiva quedó en medio de ambos.

- ¿Recuerdas lo que te conté la otra noche? ¿Sobre Kikyo y mi familia? –preguntó Lin deseando introducir el tema que sería imposible de explicar, por lo menos ahora Kohaku ya sabía lo que se les avecinaba.

- Sí. Lo recuerdo muy bien.

- Te oculté algunas cosas. –suspiró y vio la sorpresa en el rostro de Sango. – Yo sí recuerdo todo, los rostros… las voces de los asesinos, todo. Y ahora se reabrió el caso y… soy la única testigo.

- ¿Qué? ¿Vas a…? Es… ¿cuándo? –habló Sango incapaz de hilar una idea corrida y con muchas más dudas que antes.

- Muy pronto. Pero… hay más. –respiró profundo dos veces antes de seguir. – Son una pandilla y la razón por la que mataron a mi familia es porque mi padre estaba cooperando con la policía para atraparlos. Por eso… quiero pedirles que mientras todo termine pasen un tiempo en la casa de los Taisho. Para que estén protegidos.

- No. Espera, Lin. ¿Qué significa eso? ¿Para que estemos seguros? ¿Es que van a venir aquí a buscarte? –Sango se alteró y se puso de pie mirando a ambos chicos, Kohaku estaba pensativo.

- Tenemos que ir. –dijo su hermano. – Sólo mientras los encierran.

- No quiero que me odies. –murmuró la más joven con lágrimas en los ojos. – Nunca pensé que las cosas fueran a salir así. Yo no quería ponerlos en riesgo.

- No, Lin, no. Esto es… tengo que pensarlo…

- No hay nada que pensar, hermana. –intervino Kohaku con seriedad. – Hay unos mafiosos que pueden venir y entrar a la casa para matarnos y que Lin se asuste y no testifique. Y la única forma que tengo de cuidarte es obligándote a ir a casa de los Taisho. Así que lo voy a hacer. Empaca tus cosas.

Sin esperar un momento más se puso de pie y fue a su habitación. No dejó espacio a réplicas porque no estaba dispuesto a aceptarlas. Él siempre fue el menor y Sango lo cuidó cuando faltaron sus padres pero en esa ocasión era él quien estaba dispuesto a hacer lo que fuera por proteger a su hermana.

- ¿Y tú? Quieres que nosotros nos vayamos a otra casa… ¿pero qué va a pasar contigo? –inquirió Sango sabiendo muy bien que jamás podría hacer cambiar de opinión a Kohaku… y que quizás fuera lo mejor.

- Todos vamos a tener seguridad. –suspiró y se limpió el rostro. – Perdóname. En verdad, jamás quise ponerlos en riesgo. Es sólo que… las cosas se salieron de control. –se tomó un instante y la vio a los ojos deseando que su hermana entendiera que le decía la verdad. – Te prometo que todo va a estar bien.

- Pues eso espero, Lin, porque esto es una locura... –se detuvo un segundo y cuando sintió que estaba punto de romper en llanto fue hacia su recámara y cerró la puerta.

Lin se quedó ahí también derramando lágrimas. Odiaba esa noche. No quería ver así a Sango y Kohaku, afectados, con sus vidas en peligro sólo porque la acogieron en su hogar. Ellos eran inocentes y todo el estrés que les estaba causando era nada más que su culpa por el simple hecho de existir.

…..

Sesshoumaru POV

Era tarde ya cuando Lin y yo regresamos al departamento. Fue un día agotador en todos los sentidos. Después de que ella decidiera testificar fue que el verdadero frenesí comenzó. Yo seguía pensando que la mejor opción era sólo marcharnos, pero ella ya tenía otros planes, así que no podía hacer nada más que quedarme a su lado y asegurarme de que nada malo sucediera.

La visita con Jaken fue larga y tediosa. Hicimos los planes para contratar al personal necesario y poner las medidas requeridas en el departamento. Por fortuna vivíamos en el piso más alto y eso lo hacía un poco más seguro. Pero de todas formas no quise dejar nada a la suerte.

Después de eso llamé a Tsubaki para aclararle que Lin estaba dispuesta a cooperar en lo que fuera necesario y me prometió que teníamos dos días máximo antes de ser notificados sobre su citatorio en la corte.

Creo que la peor parte fue cuando tuvimos que separarnos. Ella insistió en estar a solas con Sango y Kohaku cuando les diera las noticias, no me gustó en lo absoluto pero era una de las muchas cosas en las que tenía que respetar su decisión. Por eso la dejé en la casa de sus hermanos adoptivos con dos autos vigilando el exterior y me marché para continuar con los planes de seguridad. Además, estaba ya buscando la manera de tramitar un pasaporte de manera exprés y poco legal, sólo por si teníamos que salir con prisa del país.

Para cuando fui a recogerla vi que tenía los ojos rojos al igual que Sango y que el adolescente se veía como si hubiera crecido varios años de repente. No quise preguntarle a Lin cuáles fueron sus reacciones para no causarle más estrés, pero fue fácil darme cuenta de que nada ahí salió de maravilla.

Los acompañamos hasta casa de mis padres y me sorprendió cuando dijeron que preferían compartir habitación, quizás se sentían más unidos así. Yo no lo entendía, pero no era nada importante, no en esos momentos que la vida de Lin estaba en peligro… tal cual sería hasta que Naraku y sus criminales estuvieran encerrados… o muertos.

Izayoi insistió en que nos quedáramos a cenar y sinceramente no tenía los menores deseos de hacerlo, pero sango tomó a Lin de la mano y le sonrió un poco, eso la alegró tanto que obviamente ni siquiera intenté decirle que nos marcháramos en ese momento.

Así fue que para cuando regresamos a nuestro hogar estábamos cansados, ella apenas podía mantener los ojos abiertos y la llevé directo a mi habitación… nuestra habitación. Ahí la ayudé a mudarse de ropa y yo hice lo mismo. Me alegró que por lo menos ahora hubiera perdido su timidez.

Cuando estuvimos listos para dormir cerré con llave la puerta sabiendo que además del personal que había afuera del edificio y en la recepción, también teníamos otro guardaespaldas en la sala. No me gustaba la idea de extraños rondando en el departamento… pero sólo así podía mantenerla segura. Además… había otro detalle.

- Tengo algo que mostrarte. –le advertí mientras iba hacia un cuadro falso que estaba en la pared y lo movía develando la caja de seguridad oculta tras de él.

Lin se quedó en silencio observándome con ojos curiosos. Giré la perilla hasta obtener la combinación y abrir la puerta, luego saqué del interior una caja de madera y volví a cerrar todo y a acomodarlo como antes. No necesitaría regresar esto en mucho tiempo. Me acerqué hasta la cama donde ella estaba y la miré a los ojos mientras me sentaba a su lado.

- ¿Qué tienes ahí? –me preguntó con las dudas desbordándose y me hizo un poco de gracia que ni siquiera lo sospechara.

- Es un arma. –le expliqué y abrí la caja de madera.

- ¿Por qué? –me preguntó incrédula y algo asustada cuando vio el objeto metálico en el interior.

- Cuando era adolescente mi padre insistió en que aprendiera a usarlas. Nunca me gustó demasiado, pero no se me da mal. Tengo permiso de portarla. Y la voy a tener cerca de mí hasta que esto termine. Sólo como una precaución extra.

- No quiero. –susurró. – Me asusta… -se alejó un poco y me sentí mal porque esto no estaba discusión. Significaba algo de más seguridad para ella y no iba a escatimar en nada, ni a limitarme. Tendría que acostumbrarse al arma tanto como a los guardaespaldas.

- Lo siento, Lin. Si vas a testificar en lugar de salir del país, yo voy a tener el arma a la mano. –le aclaré con rotundidad y le besé la frente antes de ponerme de pie e ir hasta mi lado de la cama.

Ella de inmediato se acostó debajo de las sábanas dándome la espalda. Por lo menos no se marchó de la habitación, pero aún así supe que en verdad estaba molesta. Respiré profundo y también me acosté, solo que en lugar de mantener la distancia, la abracé.

- Te amo. Todo va a estar bien. –murmuré en su oído y vi su piel estremecerse.

- Te amo. –me contestó y se giró para abrazarme.

Muy pronto comencé a sentir que el cansancio ganaba terreno y estando así con ella segura entre mis brazos fue fácil dejarme ir. A partir de ese día tendríamos que enfrentar el infierno mismo, pero yo me encargaría de protegerla siempre y a costa de lo que fuera, así tuviera que convertirme en un asesino.

Fin Sesshoumaru POV

...

Lin POV

Desperté con la luz de la mañana colándose entre las cortinas y los brazos de Sesshoumaru envolviéndome. La habitación estaba en completo silencio y me sentí bien.

Desde el momento en el que escuché la voz de Kikyo no había experimentado un solo momento de paz como este. Pero al estar así con él era como si una guerra se librara afuera pero no pudiera tocarnos. Él me mantendría segura siempre. Nunca más estaría sola y aunque el infierno creciera a nuestro alrededor él evitaría que nos consumiera.

Sonreí y me abracé más a él no queriendo terminar con ese momento maravilloso. Sesshoumaru despertó en ese instante y aumentó la fuerza con la que me envolvía por unos segundos mientras abrió los ojos y buscó mis labios para dejar un único beso corto y dulce.

- Duerme. –le dije en un susurro, aún no tenía ganas de volver al mundo.

Él no contestó y cerró los ojos para dejarse ir a la deriva. Yo ya no podría conciliar el sueño otra vez pero verlo descansar me daba tranquilidad, si pudiera elegir sólo me quedaría ahí para siempre dejando el mundo girar y vivir por sí mismo. El tiempo pasó y mientras estaba perdida en él y todo estuvo bien, pude catalogar esa mañana como de las mejores de mi vida.

- Ya vuelvo. –susurré en voz apenas audible cuando tuve que levantarme para usar el baño, no supe si él me escuchó no, pero aún parecía dormido cuando me puse de pie y entré por primera vez al cuarto de baño en su habitación.

Era un lugar grande que me dejó sorprendida. Tenía un jacuzzi enorme, perfecto para dos personas, una regadera que cumplía con las mismas características, además de todos los muebles y accesorios propios del lugar. Sonreí y luego de cerrar la puerta y resolver mi problema recapacité en el hecho de que la ducha tenía paredes de cristal completamente transparente, obviamente ese sitio había sido diseñado para una pareja. Me sonrojé de pensar en la idea de estar tomando un baño y que él entrara… pero debería ser algo natural, porque mi cuerpo le pertenecería así como a mí el suyo.

Cuando regresé a la habitación él ya estaba despierto y me sonrió un poco, como si también sintiera que estábamos apartados del mundo. Fui y me senté a su lado antes de dejar un beso corto en sus labios.

- Sigue durmiendo. Voy a tomar una ducha y a preparar el desayuno. –le dije deseando que descansara un rato más.

- Voy contigo. Hay un guardaespaldas en la sala. –me recordó y fruncí el seño.

Sabía que la seguridad era parte del trato, completamente necesaria, pero aún así el imaginarme tomando un baño y andando por el departamento con un extraño ahí… me causaba inquietud.

- Puedes ducharte aquí. –me ofreció como una alternativa. – Trajiste algunas cosas de casa de Sango. –él tenía razón, al lado de la cama reposaba una mochila con algo de ropa y un par de artículos personales más. La idea me gustó porque si estaba aquí encerrada a su lado podría tener paz. Sonreí y asentí, luego lo tomé de la mano y decidí dar un paso más.

- ¿Quieres venir conmigo? –le ofrecí mientras me ruborizaba.

- Sólo si estás segura.

- Lo estoy.

Sesshoumaru me regaló otra sonrisa y un beso más antes de ponerse de pie y llevarme de la mano hasta el cuarto de baño. Una vez ahí cerró con seguro y fue directo para abrir las llaves de la regadera. Yo lo observé y luego de respirar profundo me quité la ropa. Estaba nerviosa y cohibida pero confiaba en él con mi vida y deseaba hacer esto.

- ¿A qué temperatura te gusta? –me preguntó viéndome a los ojos, se lo agradecí.

- Tan caliente como se pueda. –contesté y me abracé a mí misma.

Él terminó de regular el agua y se alejó un poco para desvestirse. Yo aproveché la oportunidad para entrar y comenzar a mojarme el cabello. Me quedé mirando la pared mientras lo hacía y el agua cálida iba relajándome. Un minuto después él entró conmigo y me abrazó por la espalda.

El estar así me resultó maravilloso, era aun contacto íntimo en muchas maneras diferentes. Sentía su cuerpo desnudo contra el mío y sus brazos rodeándome por la cintura. Por mero instinto recargué la cabeza sobre su hombro y lo miré hacia arriba.

- Eres hermosa. –me dijo y luego dejó un beso tenue en mis labios.

Lo siguiente fue tan normal y extraño que ni siquiera podría definirlo… porque sólo nos duchamos. Fue como estar sola pero en su compañía. No conversamos ni nos tocamos, sólo compartimos un tiempo y un espacio como si fuera algo cotidiano. Ojalá tuviera el resto de mis días para convertirlo en rutina.

Cuando casi habíamos terminado tomé la esponja con jabón y me moví un poco para quedar detrás de él. Noté que me siguió con la mirada y vi la pregunta escrita en su rostro inexpresivo.

- Quiero hacer algo. –le expliqué y recorrí los músculos de su espalda lentamente. Dejé que mis manos tocaran su piel igual que la esponja y me demoré un poco más de lo necesario. Amaba su cuerpo.

- ¿Puedo hacer lo mismo? –me preguntó girándose para tenerme de frente y asentí antes de dar media vuelta.

Con mucho cuidado hizo mi cabello a un lado y repitió el patrón de caricias que yo seguí. Sus dedos me rozaron y me estremecí cuando los paseó también por mi abdomen y brazos. Hubiera deseado quedarnos ahí para siempre, pero era imposible, así que eventualmente tuvimos que salir.

Él lo hizo primero y luego de envolverse la cintura con una toalla fue y tomó otra para extenderla y tenerla lista para mí. Me cubrió con ella y luego yo la sostuve contra mi cuerpo. Ahí fue cuando todo lo dulce del momento se transformó y de repente al mirarlo así y saberme casi desnuda… sólo quise que me tocara.

Por eso me acerqué y lo besé. No tuve cuidado ni paciencia para empezar despacio, sólo desee que él entendiera qué estaba sintiendo en ese instante y así fue. Me atrajo contra su cuerpo rodeándome por la cintura y yo solté la toalla que me cubría para aferrarme a su cuello.

La tela cayó al suelo cuando él también dejó de sostenerla y comenzó a pasear sus manos por mi piel desnuda. Sembró caricias y me besó el cuello el oído. Yo también lo incité con mis manos paseándose por su torso desnudo, lo arañé un poco y lo escuché deleitándome con su placer y sus atenciones.

Muy pronto perdí toda noción del tiempo y el espacio, sólo estaba consumida por el deseo, nada más me importaba. Sesshoumaru me tomó por la cintura y me levantó del suelo, yo le envolví la cintura con las piernas y me llevó hasta el mueble donde estaba el lavamanos, una vez ahí me sentó y yo llevé ambas manos hasta el punto donde su toalla se unía… y la dejé caer.

Él se separó un poco y me vio a os ojos. En su mirada ámbar noté el deseo desbordarse, ese mismo que era evidente en su erección que estaba casi rozando mi intimidad. Con mucho cuidado paseó sus dedos por el interior de mis muslos sin perder el contacto visual por un segundo y cuando rozó la parte más sensible de mi cuerpo me estremecí.

- Quiero hacerlo. –le rogué sin dudar. Ese era el momento. Estaba lista y ansiosa por que entrara en mí y nos fundiéramos en un solo ser.

- Te amo. –me murmuró y volvió a besarme en los labios.

Esa vez lo haríamos, ninguno de los dos tenía cabeza para detenernos. Y eso me hizo feliz. Con cuidado toqué su erección guiándola hacia la entrada de mi ser, preparada para sentir todo lo que él me fuera a dar pero de repente como si el destino estuviera conspirando en nuestra contra, alguien llamó a la puerta de la habitación. Sesshoumaru se quedó estático un segundo y luego echó la cabeza hacia atrás en señal de frustración. Yo me sentí igual.

- Puede ser importante. Quédate aquí. –me dijo y de camino hacia la puerta tomó otra toalla para ponérsela en la cintura. Vi que cuando salió puso el seguro antes de cerrar.

Yo me quedé ahí, hirviendo de deseo y sin poder creer que nuestro momento perfecto hubiera sido interrumpido nada más así por un extraño que custodiaba el departamento. Ojalá fuera algo importante. Respiré profundo y me bajé del mueble, luego me cubrí con una toalla y comencé a recoger todo lo que quedó en el piso, muy pronto él llamó a la puerta y fui a abrirle aún preguntándome si podríamos retomar las cosas donde las dejamos.

- ¿Qué pasó? –le pregunté mientras abría.

- Tsubaki está aquí. –me explicó y fruncí el seño, él fue directo hacia la regadera y la abrió de nuevo. – No sé qué quiera decirme pero más le vale que sea importante. –murmuró con su voz fuerte y supe que nos sentíamos de la misma forma.

Lo observé un poco mientras estaba debajo de los chorros de agua y por su reacción supuse que estaba helada. No tardó mucho ahí y al salir fue y me besó en la frente, después se secó de manera rápida y algo descuidada y fue hacia la puerta de nuevo.

- Tómate el tiempo que quieras. Y si no deseas hablar con ella, no es necesario. –me dijo y se marchó.

Suspiré rendida y considerando la posibilidad de imitarlo con eso de la ducha fría. También empecé a meditar si quería ver a esa mujer o no, ya que para este momento la consideraba más un problema que otra cosa. Era ella la que estaba ocasionando todo este tornado que nosotros teníamos que enfrentar y además de eso se tomaba la libertad de aparecer en el instante exacto para interrumpir nuestro momento.

Al final decidí sólo ir y vestirme con cualquier cosa. Pues la curiosidad de lo que tuviera que decirnos le ganó a todo lo demás.

Fin Lin POV

...

Cuando Lin llegó a la estancia vio que un hombre vestido de negro estaba de pie junto al elevador mientras Sesshoumaru y Tsubaki conversaban en la sala, ella fue directa para sentarse al lado de él y se preparó para recibir noticias.

- Qué bueno que decidiste aparecer. Prefiero decirte las cosas directamente. –le habló la mujer con su tono de princesa. – Vine para avisarles que arreglé todo para que tengas la primera cita con el psicólogo de la policía mañana por la tarde.

- ¿Psicólogo? –preguntó Lin frunciendo el seño y buscando los ojos de Sesshoumaru.

- Tienen que documentar qué tan inteligente eres y no pueden tomar como prueba nada más que evaluaciones hechas por personal de la policía. –le explicó él tomando su mano.

- Esa debe ser la parte fácil. Después vamos a empezar a preparar tu testimonio. –siguió Tsubaki despreocupada.

- No es como que tú vayas a estar presente. –refutó Sesshoumaru con la voz glacial.

- Si quiero estarlo, puedo hacerlo. –declaró altanera y se puso de pie, él la imitó.

- Lin es la clave para todo esto. Así que si sabes lo que te conviene, no presiones. –le advirtió él de manera tan contundente que a la mujer no le quedó más que tragarse su orgullo por un momento.

- Como sea. –dijo intentando parecer tranquila. – Psicólogo mañana a las cuatro en punto. Te mandé ya la dirección.

Sin demorarse un segundo más dio media vuelta y fue directa al elevador. Sesshoumaru volvió a sentarse al lado de Lin y buscó su mirada preparado para encontrarla con miedo, pero no, la joven estaba tranquila.

- No me preocupa un psicólogo. –le aclaró sabiendo lo que él pensaba.

- La última salida de esto es mentir en las pruebas y hacerle creer que no tienes la capacidad de recordarlo todo. –le aclaró aún intentando persuadirla de sólo olvidarse del mundo e irse con él, aunque sabía que no aceptaría eso.

- Lo sé. –contestó con una media sonrisa y dejó un beso corto en sus labios. – Me gustaría despedirme de todos. Y desearle suerte a tu padre para su cirugía.

- La pospuso. Por lo menos un par de meses, Izayoi y su cardiólogo estuvieron de acuerdo. A mí me inquieta más que si nos vamos no vas a presentar el examen y eso va a demorar la universidad.

- Siempre habrá más tiempo para eso. –se encogió de hombros y suspiró. - ¿Crees que podamos cenar todos juntos?

- Eso es justo lo que Izayoi va a querer. Despreocúpate.

- ¿Y Kagome y su familia? ¿Crees que estén enojados? –cuestionó con un nudo en la garganta, aún se sentía culpable por haberle mentido a su amiga unos días atrás.

- No lo están. Mi padre ya habló con todos y les dijo cómo están las cosas. Nadie se enojó contigo, al contrario, soy yo quien ha mantenido a Kagome lejos, quería hablar contigo desde que supo la verdad.

- Pues… supongo que esta noche será el momento.

- Tenemos que empacar. Voy a reservar un vuelo de media noche y nos vamos de la cena al aeropuerto.

Lin asintió pensando en que era un buen plan, él la besó en los labios y fue a buscar en su computadora para tener todo listo. Y así dieron inicio a un día en el que al final dejarían juntos el departamento sin saber que cuando fuera momento de volver, sólo uno de los dos podría hacerlo.

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, msjs, favs y follows!

Y bueno, una disculpa por la falta de lemon, sé que todas lo estamos esperando - especialmente tú sabes quién eres que siempre me lo dices :) - pero bueno... aún no ha llegado el momento. Ojalá sea pronto y la vida deje de interrumpirlos cuando se ponen románticos.

Comentarios? Qué tal el final del cap?

Que tengan una excelente semana y nos leemos el próximo domingo!