SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 27
Terror
Lin POV
Estas serían las últimas horas que estaríamos en la ciudad. Sesshoumaru iba manejando mientras yo sólo veía por la ventanilla. Él aún quería que tomáramos un avión para salir del país y quizás jamás regresar pero yo no deseaba hacer eso. No podría marcharme y dejar a los demás expuestos a la venganza de Naraku, por eso en lugar de huir, viajaría de regreso a mi estado natal, donde todo sucedió años atrás.
Obviamente conocía el riesgo de hacer eso pero era preferible enfrentar el peligro unas semanas mientras terminaba el juicio a vivir por siempre con temor a que los asesinos llegaran a lastimar a mi familia… otra vez.
Una parte de mí aún pensaba que mi decisión era estúpida pero tenía que hacerlo, era momento de dejar de esconderme y enfrentar lo que viniera, ya muchos años pasé huyendo de todo como para continuar así el resto de mi vida y además arrastrar a Sesshoumaru conmigo. Él estaba dispuesto a acompañarme y alejarme de todo pero yo no iba a tomarlo como rehén.
Minutos después cuando llegamos a la casa Taisho, Kagome y toda su familia ya estaban ahí. El encontrarme con ellos fue muy emotivo y sobre todo difícil pues todos me abrazaron y me dieron ánimos, así como también me agradecieron por lo que iba a hacer. Era lógico que ahora que estaban al tanto de que Naraku también asesinó a Kikyo desearan verlo tras las rejas. Sólo suspiré y oré porque eso fuera posible.
Además mientras estaba ahí escuchándolos y combatiendo las lágrimas me di cuenta, una vez más, de que había tomado la decisión correcta… tenía que ser valiente y enfrentarlo todo para proteger a las personas que ahora eran mi familia.
El tiempo se pasó rápido y en algún punto poco antes de cenar me encontré junto con Kagome y Sango en la cocina arreglando los últimos detalles, más bien estábamos en silencio pero no pude ignorar el hecho de que el teléfono de Sango continuaba replicando con mensajes y ella sólo sonreía y negaba un poco con la cabeza.
- ¿Quién es tu acosador? –le preguntó Kagome mientras cortaba vegetales para la ensalada.
- Miroku. Ese hombre está completamente loco. No sé qué quiere. –se rió un poco con ademán despreocupado y sacó algunos vasos de la alacena.
- Yo sé qué es lo que quiere. –replicó mi otra amiga y suspiró, según me había contado lo único que le interesaba al joven Miroku de las mujeres era el sexo.
- Pero eso ya lo obtuvo, no sé qué más quiere.
- ¡Dormiste con él! –exclamó Kagome en voz demasiado alta y de inmediato se cubrió la boca con una mano.
Las tres nos quedamos en silencio y miramos hacia la entrada de la cocina esperando que nadie hubiera estado lo suficientemente cerca para escuchar. Luego de unos segundos nos relajamos y ambas miramos a Sango con expresión de desconcierto.
- Pues sí, lo hice. La verdad es que el hombre resulta encantador y… es maravilloso en la cama. – nos sonrió y se encogió de hombros. – Pero no sé por qué me sigue buscando. Era sólo eso… una noche.
- ¿Te gusta? –le pregunté intrigada y con un poco de celos por su capacidad de sólo ir y tomar lo que deseaba sin miedo ni inhibiciones.
- Me atrae mucho. Pero no es alguien que me interese para involucrarme de verdad. –Sango fue a la otra alacena y sacó varios platos mientras Kagome y yo sólo la observamos.
- Pues… sí me parece algo inusual que siga insistiendo. Hasta donde sé… él es exactamente como lo describes, de una noche. Creo que nunca ha tenido una relación de verdad.
- Él es de ese tipo de hombres. Por eso no sé por qué continúa mandándome mensajes y queriendo salir a cenar o a tomar algo.
- Por lo menos él sabe lo que quiere, Inuyasha sigue siendo un idiota. –Kagome suspiró y empezó a poner todos los vegetales en un tazón grande.
- Pero las cosas iban bien… -le dije mientras agregaba condimentos a la ensalada.
- Es que apenas nos hemos besado y cada vez que intento ponerle las manos encima, me detiene.
- Quédate a dormir una noche y entra a su habitación desnuda en la madrugada. – le aconsejó Sango encogiéndose de hombros.
Kagome se rió pero yo no pude hacerlo ¿hablaba en serio o no? Porque quizás no sería mala idea, pero… ¿y si Inuyasha reaccionaba como la otra vez? Suspiré y fruncí el seño, sería mejor preguntarles y aprovechar un poco de sus conocimientos… tal vez a la larga me pudieran servir de algo…
- Niñas, no quiero interrumpir, lo siento. –se anunció Izayoi entrando a la cocina y decidí guardarme mis dudas para después, ella fue y se puso frente a mí antes de continuar hablando. – A mi esposo y a mí nos gustaría ir con ustedes. ¿Estás de acuerdo con que los acompañemos mientras dure el juicio?
- No quiero causar más problemas. - le contesté eso que era la verdad.
- En lo absoluto, nosotros queremos hacerlo. Pero necesito primero saber que estás cómoda con ello. –me vio directo a los ojos y tuve que sonreírle, aún me resultaba extraño tener personas que me apoyaran sólo con deseos de estar ahí. Al final asentí. – Yo tengo que quedarme tres o cuatro días más mientras reorganizo todo y consigo quién me supla, pero él tiene programados días libres muy pronto, puede alcanzarlos dentro de una o dos noches.
- ¿Pospuso la cirugía? –inquirió Kagome mientras terminaba de mezclar la ensalada.
- Sí. Es sólo cambiar la batería del marcapasos y lo programamos con tiempo. Puede esperar un par de meses más sin ningún problema y con suerte para entonces todo este lío se habrá terminado.
Izayoi sonrió un poco aún con los ojos llenos de incertidumbre y tomó algunos platos para llevarlos a la mesa, Kagome la imitó y me quedé a solas con Sango mientras su teléfono volvía a replicar. Vi que lo silenció y lo guardó en el bolsillo de su pantalón, entonces, hablé sin pensarlo.
- ¿Duele mucho? –le solté las palabras y cuando me vio a los ojos sentí que las mejillas me ardían.
- ¿Qué cosa?
- Cuando… la primera vez que… -intenté articular la oración completa pero no pude y no fue necesario, sus ojos brillaron con reconocimiento cuando entendió y después me sonrió.
- Duele un poco, pero si de verdad quieres hacerlo y estás enamorada, el dolor es lo que menos importa, no se siente tanto. –me explicó y asentí casi deseando que me tragara la tierra ¿por qué abrí la boca? - ¿Hay alguna otra cosa que quieras saber? Ahora estamos solas.
La vi a los ojos y pensé un poco. Sí, tenía otra pregunta y ya que se me presentaba la oportunidad… la haría, aunque mi rostro entero estuviera del color de un jitomate.
- ¿Sólo duele la primera vez?
- Depende. Si la segunda vez justo después de la primera o al día siguiente, sí. Pero sigue siendo sólo una molestia.
- Gracias. –murmuré y me apresuré a tomar lo que encontré frente a mí para llevarlo a la cocina. Sus respuestas fueron alentadoras, pero todavía me sentía como una niña con miedo de los monstruos del clóset.
Fin Lin POV
...
La noche transcurrió en calma y al final Lin se dio cuenta de lo perfecta que le pareció. Todas las personas que le importaban estuvieron ahí conviviendo de manera tranquila, como una familia normal.
Fue hasta ya avanzada la noche que llegó el momento de despedirse y la realidad y el miedo la golpearon de nuevo. Kagome y su familia la abrazaron otra vez y volvieron a murmurar las mismas palabras de aliento. Inuyasha sonrió divertido y sus padres prometieron que muy pronto la verían para hacerles compañía a ella y a Sesshoumaru. Sango le dijo lo valiente que era y que esperarla verla muy pronto, pero Kohaku se mantuvo al margen.
Entonces hasta que ella había terminado con las otras despedidas y que Sesshoumaru se distrajo un poco con su padre fue que el chico la tomó de la mano llevándola hacia la puerta, no se detuvo hasta que estuvieron solos afuera.
- Cuando regreses vamos a tener que hacer muchas cosas divertidas para compensar todo esto. –aseguró él sonriendo un poco.
- Es una promesa. –confirmó ella y lo abrazó.
- Quisiera poder cuidarte.
- Voy a estar bien. Sólo encárgate de Sango.
- Lo haré. –por un momento incrementó la fuerza con la que la estrechaba contra su cuerpo y luego la dejó ir.
En ese momento Sesshoumaru salió también y lo miró como si fuera una serpiente envenenada. Kohaku quiso sólo regresar a la casa e ignorarlo pero su parte adulta le dictó otra cosa y decidió escucharla. Con pasos decididos se acercó al otro hombre y le extendió una mano como si estuvieran sellando un trato. Sesshoumaru lo observó unos segundos antes de corresponderle el gesto pues seguía considerándolo nada más que un niño que estaba demasiado cerca de Lin, pero lo hizo por ella.
Después de eso el más joven entró cerrando la puerta tras de sí y la pareja se subió al auto que los conduciría hasta el aeropuerto directos enfrentar la guerra que creían aún no se desataba. Estaban equivocados.
...
La oficina del psicólogo era un lugar típico de instalaciones gubernamentales, todo en tonos neutros y sin mucha vida, pequeño y tan sin esencia que hizo sentir a Lin algo incómoda, pero no tenía otra opción.
Eran las cuatro en punto cuando el hombre salió y la llamó, ella recibió un beso de Sesshoumaru y la promesa de que estaría al lado de la puerta todo el tiempo en caso de que lo necesitara. Ella agradeció eso pues estar encerrada a solas con un extraño no la ayudaba en lo más mínimo.
El psicólogo era un hombre que no podía tener más de cuarenta años, con cabello castaño y rostro genérico que en realidad no demostraba nada más que un interés cordial. La invitó a que se sentara en una silla donde había una mesa grande con hojas, lápices, cartas, imágenes… y otras cosas que supuso serían los instrumentos para medir su inteligencia.
Cuando comenzó a hablar se presentó y le mencionó sus credenciales y áreas de especialidad, así como el tiempo que tenía de experiencia con personas que estaban a punto de testificar. Le dijo que era normal estar nerviosa y que no tenía que pasar ningún examen, que sólo necesitaba las respuestas que le pudiera dar. Después le aclaró que todo sería confidencial y que si se sentía incómoda en algún momento simplemente se lo comunicara.
A Lin le pareció que era un hombre haciendo su trabajo. Nada más. Y eso le dio algo de tranquilidad, no quería nada de atención extra en ella. El siguiente paso fue que le explicara cosas que él ya sabía, esas que estaban sentadas en el expediente que entregó trabajo social.
Eso para ella fue sencillo, pero le preocupó el hecho de que todo lo malo que le había sucedido estuviera pasando ahora de unas manos a otras y que hubiera sido en vano haberle pedido a la trabajadora social que conservara su nombre original. Además, se sentía un poco mal de pensar que quizás hubiera tenido que hacer algo no muy legal para ayudarla y ahora estuviera metida en problemas. Tomó la nota mental de preguntarle eso después a Sesshoumaru.
La siguiente parte de la entrevista fueron las pruebas. Hacer dibujos, relacionar imágenes, juegos con números y cosas por el estilo. Todo eso para ella fue fácil e inclusive entretenido, no le pasó desapercibida la sorpresa en la cara del psicólogo cada vez que terminaba un examen en menos tiempo del esperado.
Todo ese proceso fue largo y aunque no sintió el tiempo pasar al final tenía poco más de tres horas encerrada ahí cuando el hombre le dijo que era todo por ese día y la vería al siguiente con algunos resultados y más pruebas. Ella asintió y fue directa hacia la salida, ahora preocupada porque Sesshoumaru hubiera pasado todo ese tiempo sólo esperándola.
Cuando lo vio él estaba ahí, justo al lado de la puerta de pie, con los brazos cruzados y el rostro inexpresivo, pero al hacer contacto visual le sonrió un poco y eso fue suficiente para ella. Sin dudarlo lo abrazó y buscó sus labios para dejar un corto beso.
- ¿Quieres salir a cenar?
- ¿Podemos hacerlo en el hotel? Me da miedo andar por ahí. –confesó ella lo que era la verdad.
Desde que se bajaron del avión sintió como si ojos extraños la observaran y por más que lo intentaba no se podía quitar esa sensación de encima. Quiso achacárselo al hecho de que tenían guardaespaldas custodiándolos todo el tiempo… pero no, de alguna manera estaba convencida de que en cualquier momento el enemigo podía estar demasiado cerca.
- Me parece buena idea. –la tomó de la mano y se dirigieron hasta la puerta, donde su personal de seguridad los esperaba. - ¿Se comportó bien el psicólogo?
- Sí. Es muy profesional y las pruebas son entretenidas. Pasó rápido el tiempo ¿tuviste más noticias de Tsubaki?
- Por la mañana va a tener una reunión más con el juez que va a llevar el proceso y al parecer va a estar lista la orden de arresto para los criminales.
Lin se quedó meditando las noticias mientras iban por el pasillo con su guardaespaldas caminando delante de ambos. Eventualmente alcanzaron la calle y se subieron al auto rentado, el hombre se subió en el lugar del copiloto, pues ya llevaban un chofer, y la pareja entró en los asientos de atrás.
- Y es entonces cuando el verdadero peligro va a comenzar. –murmuró ella mientras avanzaban por las calles. – Cuando sepan que estamos tras de ellos…
- No van a saberlo hasta que los atrapen. Todo se está manejando con extrema confidencialidad. –aseguró él y le besó el cabello.
- Vamos a estar bien. –dijo Lin deseando creerlo y se recargó en el pecho masculino buscando apaciguar los nervios que cada vez se le salían más de control.
...
Era la primera reunión que tenía el juez por la mañana y definitivamente se trataría de la más importante. Él había acabado con ese caso entre sus manos por órdenes estrictas de un político al que le debía un favor grande. Según entendía el hijo de ese hombre tenía una novia muy perspicaz y deseosa de cobrar venganza. A él no le gustaba meterse en casos complicados ni que tuvieran tanto potencial de atraer a la prensa, pero no le quedó otra opción.
Así fue como tuvo que armar el caso, tomó al fiscal a quién más confianza le tenía, un antiguo amigo suyo, para ayudarlo con esto, pues el único resultado aceptable para ese juicio sería encerrar como culpables a los acusados. Por lo menos le quedaba la tranquilidad de saber que eran una conocida banda de traficantes y asesinos, ningún inocente. Pero ahí también yacía el problema, se estaban enfrentando a expertos, no era un juego de niños.
Por todas esas razones era que estaba en extremo atento a cualquier detalle que al ser pasado por alto costara mucho al final. Entró a su oficina y de inmediato llegaron los demás que estarían ahí, aunque definitivamente no todos debieran tener lugar. El primero en llegar fue el hijo del político, un joven que parecía estar siguiendo los pasos de su padre, y con él entró su novia, una mujer llamada Tsubaki, era ella que buscaba venganza. La razón le era desconocida y no le interesaba.
Un minuto después entró su amigo el fiscal, a él lo saludó con más ánimos y le dio algo de tranquilidad su presencia. La última en aparecerse fue la asistente de él, una mujer cuyo nombre no recordaba pero tenía acceso a toda la información y era de plena confianza.
Las órdenes de arresto le fueron presentadas de inmediato y le explicaron cómo tenían una idea muy aproximada sobre el paradero de la banda, él sólo tenía que firmar y el fiscal junto con la policía se encargarían de ir y aprehenderlos. Además, la joven mujer que sería la testigo y clave para atraparlos ya estaba siendo evaluada por el psicólogo del departamento y según le informaron las primeras pruebas sobre su memoria perfecta eran prometedoras.
Todo parecía ir en curso y si las cosas continuaban así sería un juicio rápido y podrían convencer al jurado de condenarlos sin lugar a dudas razonables. Además, ese sería sólo el primer paso, pues le habían informado que deseaban enjuiciarlos también en otro estado por el asesinato de alguien más. Menos mal que ese ya no sería problema suyo.
Al final resultó ser una reunión rápida y fácil. Firmó cada papel que le pusieron enfrente y no hubo mucho más que discutir. Los primeros en marcharse fueron el hijo del político y su novia. Su amigo el fiscal se quedó un poco más y después de una pequeña plática le indicó a su asistente que también se retiraban.
- Kagura, tenemos que procesar esas órdenes hoy. –le ordenó a la mujer y ella sintió antes de despedirse del juez con una sonrisa falsa y seguirlo fuera de la oficina.
...
La segunda reunión de Lin con el psicólogo de la policía transcurrió por la tarde, igual que la anterior no le causó demasiado estrés y hasta llegó a entretenerla. Sin embargo, estaba más nerviosa.
Sesshoumaru le informó que de acuerdo al plan las órdenes de arresto fueron firmadas y entregadas a la policía y que se planeó una redada para atrapar a la banda al día siguiente, pero ella no tenía confianza en eso. Sentía como si en cualquier instante esos hombres fueran a aparecer armados y a atacarlos… pero deseó creer que era sólo el trauma que tenía por lo que los vio hacer cuando era niña.
Cuando abandonaron las instalaciones de la policía otra vez se fueron directo al hotel. Sesshoumaru sabía que era el lugar más seguro y lo tranquilizaba tener a Lin de acuerdo con él en ese punto pues a pesar de todos los guardaespaldas y llevar el arma consigo, no quería arriesgarla en lo absoluto.
Justo después de que entraron el cuarto él recibió una llamada de su padre que ya había llegado a la ciudad e iba de camino a reunirse con ellos, a petición de Lin lo esperaron para cenar los tres juntos en la habitación de la pareja, aunque el hombre mayor ya tenía su propia reservación dos pisos más abajo.
- ¿Cómo están los demás? –le preguntó Lin a Inu no Taisho un rato más tarde cuando estuvieron los tres sentados a la mesa con los platos servidos y dos hombres custodiando la entrada.
- Bien. Algo preocupados, pero es normal. Izayoi llega en dos días. –le explicó tranquilo, él de entre todos era quién tenía más calma, quizás eran sus años de experiencia en procesos legales.
- Tsubaki ha estado hablando sin parar de preparar el testimonio de Lin ¿qué sabes de eso? –intervino Sesshoumaru de repente preguntándole eso de lo que él tenía una idea más o menos clara, pero necesitaba que Lin supiera a qué se enfrentaría.
- Significa que el fiscal va a hacer algo así como un simulacro de interrogatorio. Le va a hacer todas las preguntas que planea usar en el juicio y también las que quizás utilice el abogado defensor. –explicó su padre, esta vez un poco más tenso.
- Va a ser difícil. –habló Lin sacando una conclusión inmediata.
- Mucho. Pero no tanto como el juicio.
- ¿Y ustedes van a estar ahí? –inquirió mirándolos a ambos de manera alternada, el corazón se le había acelerado y de repente no sabía qué respuesta deseaba recibir. Por un lado no se imaginaba haciendo eso sin Sesshoumaru y el apoyo de Inu no Taisho también le vendría bien… pero no quería que escucharan cuando el abogado le preguntara cosas de cómo posaba desnuda para las fotografías que tomó su padrastro.
No tenía certeza de que eso fuera a salir a flote, pero era lo suficientemente lista para saber que era una posibilidad, sobre todo si la mejor carta de la defensa era desacreditarla y hacerla pasar por loca.
- Yo preferiría estar ahí, hija, pero es tu decisión. –le aclaró el padre de Sesshoumaru con una media sonrisa y volvió a concentrarse en su cena.
Ella se quedó quieta, mirándolo unos momentos antes de poder reaccionar. Con esas palabras cargadas de miles de emociones le había transmitido toda su preocupación y su deseo de protegerla. Y Lin tuvo una señal más de que en verdad había encontrado a su familia.
- ¿Quieres que estemos ahí? –le preguntó Sesshoumaru al ver que continuaba estática.
- Sí. Los quiero a mi lado. –afirmó convencida y dio un sorbo de su bebida para ayudar a combatir las lágrimas que le comenzaban a anegar los ojos.
- Todo va a terminar pronto. –le prometió Sesshoumaru sin sospechar que el juicio ni siquiera tendría la oportunidad de empezar.
...
Kagura llegó hasta una casa de clase media que se perdía entre las demás, era la ubicación actual de la organización para la cual trabajaba. Además de la fiscalía. Llamó a la puerta y abrió un tipo grande de aspecto repugnante con algunos dientes metálicos, la desvistió con la mirada como siempre y después se hizo a un lado. Ella todavía no era capaz de comprender cómo Naraku asignaba a Ginkotsu para atender la puerta, si era uno de los sujetos más sospechosos que ella hubiera visto jamás. Pero eso no era de su incumbencia.
El papel que ella siempre desarrollo ahí fue el de informar. En realidad, sabía que era la razón por la que nunca antes pudieron atraparlos, porque ella les daba las pistas y podían adelantarse a la policía. No disfrutaba estar ahí ni lo había por el dinero, pero ese era el precio que estaba pagando por el error de involucrarse con Naraku años atrás y las cicatrices en su espalda serían el eterno recordatorio de que estaba atrapada.
- Te tardaste. –le dijo una voz femenina, casi de niña, que venía desde una de las primeras habitaciones.
- ¿Está de mal humor? –la cuestionó temiendo lo peor.
- Como siempre. –se encogió de hombros y cerró la puerta.
Kagura siempre pensó que Kanna era más un fantasma que una persona. Su adicción a la heroína la mantenía cautiva de Naraku y así sería mientras le fuera útil para aparentar ser una chica normal y traficar drogas frente a las narices de la policía.
Continuó avanzando con pasos seguros por la estancia y vio a otros conocidos ahí, no se detuvo a saludarlos porque los consideraba escoria de baja calaña, aunque Naraku asegurara que eran los mejores. Llegó hasta las escaleras y recorrió todos los escalones alfombrados, una vez arriba fue hasta la habitación de Naraku, la última al final del pasillo.
- Espero que te hayas retrasado por una buena razón. –le advirtió su jefe mientras estaba sentado en una silla imponente de madera y la veía como si deseara cortarla en trozos y tirarla a la basura.
- Van a llegar a aprehenderlos mañana a las nueve de la mañana en punto. Tienen todo el equipo armado y, bueno, son tantos policías que dudo mucho que alguien saliera vivo… suponiendo que tuvieran su ubicación correcta.
- ¿Están cerca?
- En lo absoluto. –negó cruzándose de brazos y con posición altanera, no le gustaba sentirse intimidada por él pero cada vez que estaba en su presencia la piel marcada de su espalda protestaba con los recuerdos de las quemaduras.
- ¿Qué más sabes?
- Algo importante. –aseguró comenzando a jugar con fuego pero sin poder detenerse, por lo menos tener la ilusión de poder la hacía sentirse menos cautiva. – Pero antes quiero una explicación ¿por qué es todo esto? Me parece que te buscan con demasiado empeño como para que sea sólo por esa familia.
- ¿Estás intentando condicionar la respuesta? –dijo él con tono amenazador y levantando una ceja. Ella fue y dio unos pasos hasta recargarse en el borde del escritorio, cerca de la puerta y lejos de él.
- Simple curiosidad. –se encogió de hombros y le sonrió. – Esto es personal, lo sé. ¿Es que te metiste con la gente equivocada? Alguien con más poder que tú, según veo. –se rió un momento pero luego tuvo que detenerse cuando Naraku se puso de pie y avanzó hacia ella con los ojos ardiendo en ira, sin dudarlo la tomó por el cuello cortándole un poco el paso del aire.
- Todo esto es por una estúpida mujer a la que maté. –le contestó esa conclusión a la que llegó desde el momento en que Kagura le había pasado los nombres de todas las personas involucradas extraoficialmente. – Le di un tiro en la cabeza y dejé su cadáver en un parque para que se pudriera. Y tú estás muy cerca de lo mismo. –luego de su amenaza apretó más su agarre y ella se asustó por un segundo, aunque sabía que en verdad no iba a matarla. Por lo menos no en ese momento.
- Me necesitas. –le recordó susurrando apenas como pudo.
- Eso crees tú. –le sonrió malévolo y sacó el arma que llevaba en el cinturón de sus pantalones, de inmediato la apuntó en medio de los ojos. – Dime qué otra información tienes antes de que pierda la paciencia.
- Sé dónde está… -murmuró sintiendo lágrimas en sus ojos y los pulmones quemarle por la falta de aire.
- ¿Quién?
- La única testigo. –le explicó y como si fuera magia, la mano que la sostenía por el cuello y el arma desaparecieron.
Naraku se rió un poco y regresó a su silla como si nada hubiera pasado. Kagura se quedó quieta intentando recuperar el aliento y la compostura mientras se reprimía una vez más por no poder ser dócil y ya.
- Sin testigo, no tienen nada. Va a ser fácil. –aseguró él y sonrió sintiendo que esa batalla ya estaba ganada. Una vez más se encontraba un paso delante de la policía. Ellos iban a arrestarlo a un lugar equivocado mientras él tomaría las medidas necesarias para deshacerse de esa mujer anónima que le estaba causando problemas. Tenía tantas ganas de acabar con aquello que hasta estaba considerando la posibilidad de ir y hacerlo en persona.
...
Lin POV
Estaba asustada. Algo había salido mal. Se suponía que esa mañana tuvieron que arrestarlos a todos pero la policía se marchó con las manos vacías luego de hacer una redada en una casa equivocada, el lugar aparentaba tener meses abandonado según nos dijeron. Entonces… ellos estaban libres y nosotros prisioneros.
Después del fracaso con el arresto decidieron que era necesario poner algo de protección extra para mí y ahora además de los guardaespaldas que Sesshoumaru contrató, también teníamos policías en la recepción del hotel y la puerta de nuestra habitación.
Nos recomendaron tomarnos el día para descansar y para prepararme para conocer al fiscal al día siguiente pero toda esa tardanza me ponía más y más inquieta.
Desde el principio entendí que todo esto sería largo y complicado y decidí que lo tomaría un paso a la vez… pero no quería estar sólo esperando. Los primeros dos días cuando tuve las evaluaciones con el psicólogo pude comprenderlos y sortearlos, pero este último en el que no hice nada más que sentarme a ver pasar el tiempo sabiendo que los asesinos estaban sueltos y quizás enterados de todo… me estaba volviendo loca.
Sesshoumaru intentó distraerme de diversas formas, quiso interesarme en la televisión y en libros, llamó a su padre al cuarto y creo que hasta le pidió a Sango que me mandara una tonelada de mensajes… no sé. Pero nada daba resultado.
Mientras más pasaban las horas más sentía como si estuviéramos amos al borde de un abismo y todo fuera a desmoronarse pronto. Odiaba sentirme así, era como sostener una granada en las manos. Iba a explotar en cualquier momento, pero… ¿cuándo? ¿Cómo?
Fin Lin POV
Sesshoumaru POV
En cuanto tuvimos la primera complicación vi que Lin cambió por completo. Estaba ausente y nerviosa y no parecía capaz de distraerse con nada, además no me pasó desapercibido el hecho de que estuvo todo el día casi sin hablar.
Después de la cena que tuvimos de nuevo en la habitación con mi padre supuse que lo mejor sería ir directo a dormir pero ella no estaba cansada ni yo tampoco, fue sólo por eso que decidí intentar algo más para distraerla. Una de esas cosas que podrían funcionar de maravilla o estresarla más… pero tenía confianza en que fuera más bien lo primero.
La vi sentada en el borde de la cama y me acerqué a ella por la espalda, luego me arrodillé y comencé a pasear las manos por sus hombros tensos y su cuello rígido. La escuché contener el aliento un segundo y luego empezó a relajarle. Continué con la masaje varios minutos mientras vi su respiración calmarse y la piel de sus brazos desnudos despertar. Supe que ese fue el momento exacto para besarle el oído.
- ¿Qué haces? –me cuestionó mientras ladeaba el cuello para darme mejor acceso.
- Nada. –contesté despreocupado y succioné su lóbulo, ella suspiró.
- ¿Intentas distraerme?
- ¿Funciona? –le pregunté mientras pasaba ambas manos por su abdomen en un camino ascendente muy lento.
- Quizás. –me respondió y sin demorarse nada se giró para quedar de frente a mí y se sentó a horcajadas sobre mi regazo.
Lo siguiente que hicimos fue besarnos. Ella aprisionó mis labios y yo los suyos mientras introducía ambas manos debajo de su blusa para sacarla sin detenerme a meditarlo pues para ese instante yo también estaba demasiado distraído.
Ella me desabrochó todos los botones de la camisa y cuando nos separamos para que le quitara la prenda superior, también descubrió mi torso por completo. Para mi sorpresa parecía estar algo ansiosa porque antes de que yo pudiera hacerlo ella misma se quitó el bra y lo botó por ahí, le sonreí y fui directo a besar su cuello en un camino lento que no se detuvo hasta que encontré uno de sus pezones y la escuché suspirar.
- ¿Vamos a hacerlo? –me preguntó mientras movía sus caderas y rozaba su intimidad contra mi erección.
- No esta noche. –respondí contra su piel mientras la tomaba por la cintura para recostarla en la cama. – Soy egoísta y te quiero sólo para mí. Nada de policías y guardias escuchando al otro lado de la puerta. –le señalé la entrada principal y vi cómo se sonrojó. – Pero en verdad quiero distraerte.
Antes de que pudiera decirme algo más le desabroché los jeans y los bajé junto con su ropa interior, fui cuidadoso de dejar varios besos regados por sus piernas y tuve que contener las ganas inmensas que tenía de probarla, porque necesitaba mis labios sobre su boca para acallar cualquier reacción que los extraños pudieran escuchar.
Por eso fue que me recosté a su lado y colé mis caricias entre su intimidad y su humedad mientras besaba sus labios. Al principio fue todo de manera lenta pero conforme aumenté un poco el ritmo, ella pareció perder la cabeza y buscó el borde de mi ropa para introducir su mano y comenzar a acariciarme.
La deseaba demasiado. Tenerla ahí en esa posición era adentrarme en el paraíso, pero aún me quedaban muchas cosas por explorar en su cuerpo, quería sentirla explotar y estremecerse a mi alrededor cuando alcanzara el clímax. Necesitaba hacerle el amor… pero no, no cuando teníamos público al otro lado de la puerta.
Por eso me limité a besarla y acariciarla mientras ella hacía lo mismo conmigo. Al final ambos alcanzamos el punto más alto y supe que había conseguido mi objetivo, Lin estaba tan relajada que me sonrió de verdad.
- ¿Quieres tomar un baño? –le ofrecí aunque tuviera muy pocas ganas de levantarme.
- Claro. –dejó un último beso muy rápido en mis labios y se puso de pie para ir hacia el baño.
Escuché que abrió la regadera y fui detrás de ella preguntándome cuándo podría, por fin, hacerle el amor.
Fin Sesshoumaru POV
...
Lin POV
No sabía qué horas eran. No podía ver en la oscuridad. Estaba dormida… hasta que una explosión fuerte se escuchó seguida de muchas otras y supe que eran disparos y el infierno por fin nos había alcanzado.
- Quédate en el suelo. –escuché la voz tensa de Sesshoumaru y desee reconocer su silueta entre la oscuridad pero no pude.
Lo siguiente fue él mismo empujándome hasta la orilla de la cama y un poco más. Me caí el piso aún envuelta en las cobijas y escuché gritos de hombres y más disparos, muchos pasos y golpes en la puerta.
- No te levantes. No hagas ruido. –volvió a ordenarme y no supe dónde estaba él.
¿Por qué no se ocultaba aquí conmigo? ¿Qué pensaba hacer? Desee gritarle y llamarlo para que fuera a mi lado pero no podía moverme y desde luego que mi voz se había perdido en la nada. Sólo estaba ahí, en el suelo, débil y asustada como nunca antes. Porque sabía que no era una pesadilla, en verdad… todo estaba sucediendo. Esta vez nos matarían a ambos. Él iba a morir por mi culpa.
Supe el instante exacto en el que la puerta de la habitación cedió y los asesinos entraron, escuché más disparos y gritos, eran órdenes de voces que yo ya conocía, por lo menos algunas. ¿Cuántos serían? No demasiados, pero identifiqué por lo menos a tres o cuatro diferentes.
- ¿Dónde está? –gritó uno de voz chillona y tan delicada que bien podría ser una mujer.
- ¡Enciende la luz! –exclamó ese que era el líder. Un hombre amenazador de nombre Onigumo que ahora se hacía llamar Naraku. El infierno en persona.
- Ni siquiera está aquí. –escuché intervenir a Sesshoumaru y luego en vez de disparos, fueron golpes.
Era como si todos estuvieran peleando pero no pude imaginarlo y mi cuerpo aún se negaba a responder, continuaba tendida en el piso en medio de la oscuridad. Lo iban a matar por mi causa. Todo sería mi culpa.
Pasados unos segundos escuché más disparos y exclamaciones de dolor, por lo menos una de ellas fue del hombre que amaba y sólo apreté más las sábanas entre mis manos deseando que pronto me encontraran y acabaran con aquello. Si tan sólo pudiera levantarme y decirles que lo dejaran en paz… pero no, sin importar qué hiciera también iban a matarlo a él.
- ¡Enciende la maldita luz! –volvió a dar Naraku la orden y en el instante exacto en que hubo claridad también escuché las sirenas que se acercaban en la distancia. La ayuda iba en camino. Ojalá que llegaran a tiempo para salvar a Sesshoumaru. - ¿Dónde la escondiste?
- No está aquí. –contestó Sesshoumaru y su voz sonaba como si estuviera perdiendo el aliento.
- Jamás podrías engañarme. La ayudante del fiscal hizo muy bien su trabajo… pero si tengo que volarte la maldita cabeza para que confieses, entonces que así sea. –lo amenazó y sentí una corriente eléctrica infinita recorrerme entera… y eso me hizo levantarme.
No iba a correr más. Nunca me escondería otra vez. Esto era todo. Hoy se terminaría mi vida en la misma forma en que debió suceder muchos años atrás. Siempre fue mi destino y lo cumpliría intentando ganar algo de tiempo para salvar la vida de Sesshoumaru, él tenía que sobrevivir y no me importaba el precio que tuviera que pagar por ello.
Cuando me puse de pie vi una escena sacada de cualquier pesadilla. Desde la entrada noté cuerpos regados, el policía y el guardaespaldas no lograron detenerlos ni con sus vidas. Pero no fue en vano, también noté a dos sujetos de la banda en el piso con charcos inmensos de sangre. Naraku sostenía un arma apuntándole a Sesshoumaru a la cabeza, ambos estaban de pie pero noté que el hombre que amaba tenía la ropa teñida de rojo. Lo habían herido ya… un nudo se en formó en la garganta y entendí que la ayuda tenía que llegar rápido o no lograría.
- Ahí estás. Pero si eres una niña. –habló alto el otro hombre que quedaba en pie, él había sido quien prendió la luz.
- Ella es mía, Bankotsu, tú encárgate de éste. –ordenó Naraku y comenzó a caminar hacia mí.
Cada instinto me decía que no le despegara los ojos a mi atacante pero no pude evitarlo, vi que el otro hombre se acercó a Sesshoumaru y él lo embistió tomándolo por sorpresa. Ambos cayeron al suelo y se trenzaron en una pelea. Pero no pude observarlos más porque un golpe en el costado de la cabeza me tumbó al suelo.
Mi visión se nubló por un momento y me maree mientras sentía un líquido tibio recorrerme el rostro, antes de que pudiera recuperarme Naraku se agachó y me levantó por el cuello cortándome el aire de inmediato. Él era mucho más alto y grande que yo así que no le costó mucho alzarme lo suficiente para que no pudiera pisar, me azotó contra la pared y me mantuvo ahí. Me estaba asfixiando y dolía demasiado. Le tomé la muñeca con ambas manos en un intento por hacer que me soltara, fue inútil, él sólo se rió.
- Debí haberte matado esa noche. Fuiste el último error que cometí con Kikyo, perdonarle la vida después de sacarte de ahí. –me dijo con desprecio mientras yo comenzaba a ver puntos negros. Una pequeña parte de mi mente registró que ya no podía oír a Sesshoumaru peleando con Bankotsu.
Lentamente levantó la otra mano y sentí el metal contra mi frente, de seguro que ya la había disparado minutos antes porque no estaba demasiado frío. Conforme pasaban los segundos y mis pulmones protestaban por la falta de aire quise rendirme, dejarlo que me asesinara y acabar con todo, pero la promesa de las sirenas que cada vez se escuchaban más cerca me mantuvo luchando, aunque fuera inútil.
Así mientras pelaba contra el dolor y la inconsciencia vi a Naraku a los ojos. Me trencé en una lucha silenciosa de poder con él, sólo era para ganar tiempo, pero entendí que para él significaba más. Ese criminal quería que le entregara el poder, que me rindiera y lo dejara ganar, pues no sería así. Jamás lo haría si eso significaba una posibilidad de que Sesshoumaru saliera de ahí con vida.
Vi que de repente su expresión cambió y de manera simultánea me dejó ir, yo caí al suelo intentando jalar aire dentro de mis pulmones de manera desesperada mientras delante mí cayeron Naraku y Sesshoumaru trenzados en una lucha de cuerpo a cuerpo ¿dónde estaba el arma?
Todo me dolía y tosía sin control mientras desesperada traté de ver algo que nos ayudara, que detuviera a Naraku. No había nada. Me puse de pie como pude y pasé por encima de la cama. Si todos iban armados entonces… alguna de las pistolas debería quedar por ahí, sólo tenía que encontrarla.
Caminé entre la sangre empapándome los pies y el borde de la pijama, fui y moví un poco a un sujeto grande, pero no obtuve nada útil. ¿Qué podía hacer? Sólo necesitábamos unos segundos más, podía oír las sirenas afuera del hotel, tenían que llegar pronto hasta nosotros.
Iba a continuar buscando entre los cuerpos pero la explosión de una bala siendo disparada muy cerca me detuvo en seco. No. Sesshoumaru. Con los ojos llenos de lágrimas voltee a ver a los dos hombres. Estaban parados uno frente al otro y Naraku apuntaba el arma hacia el pecho de Sesshoumaru, pude ver el sitio donde acababa de dispararle y me pareció que quedaba terriblemente cerca del corazón. Sin embargo, él seguía en pie.
En ese instante no pude pensar nada, fue como si mi cuerpo se moviera por pura inercia y caminé hacia ellos. Naraku sonrió y apuntó la pistola hacia mí. No me importaba, ya no. Podía matarme y eso sería todo. Quizás él creyó que yo me asustaría y por eso vi la sorpresa brillar en sus ojos un segundo, justo antes de que Sesshoumaru tomara la oportunidad y lo derribara.
Los vi caer al suelo y cómo Naraku soltó el arma. Quizás debió ocurrírseme ir y tomarla, pero no pude. Estaba paralizada y los reflejos rápidos de Sesshoumaru se adelantaron. Él extendió una mano y tomó la pistola, al siguiente segundo encañonó a Naraku en la cabeza y jaló el gatillo.
Pude ver claramente la expresión del asesino cuando supo que moriría, también noté la sangre y el cerebro que se regaron por la habitación y volaron hasta hacer contacto con mi ropa.
Pero nada de eso me importó. Lo único que en verdad registré fue a Sesshoumaru que soltó la pistola y se apoyó con ambas manos en el piso jalando aire con trabajo, se movió así hasta alejarse de Naraku y cuando estuvo cerca de mí comenzó a toser sangre. Yo me agaché y lo tomé de los hombros, él sólo perdió la consciencia.
Vi con horror su ropa llenarse más y más de sangre mientras lo acosté en el piso boca arriba. Tenía tres heridas de bala, la que me apreció peor fue la del pecho, entonces me quité la blusa y la hice una bola para ejercer presión sobre esa.
Casi de inmediato escuché pasos corriendo, pero era sólo una persona ¿y los demás? ¿Los policías? ¿Los paramédicos? Tenían que ayudarlo. Él no podía morir. Lo siguiente que supe fue que una silueta llegó y se arrodilló a mi lado, no lo miré ni me dijo nada, sólo noté que tomó un cinturón, de seguro el que llevaba puesto, y se lo colocó a Sesshoumaru en la pierna haciendo un torniquete para detener el sangrado de esa herida.
Todo se movía en cámara lenta y no fue hasta un siglo más tarde que más gente entró en la habitación. Varias personas se acercaron y me jalaron por los hombros para que me alejara de él, de Sesshoumaru y su rostro pálido y sin vida, luché contra ellos pero eran más fuertes que yo.
Fue ahí cuando me di cuenta que el primero en llegar a ayudarnos fue Inu no Taisho, se levantó dejando la atención de su hijo en manos de desconocidos y se quitó la camisa mientras se acercaba a mí. Me pasó la prenda por los hombros para cubrir mi cuerpo medio desnudo y luego me abrazó.
- Tenemos que dejarlos trabajar. –murmuró en voz baja y me haló hacia afuera del cuarto. Yo me resistí pero de todas formas me venció y me sacó de ahí. – También tienen que atenderte a ti. –dijo mientras me sentaba en el suelo a la mitad del pasillo. Dos hombres vestidos de blanco con maletines se nos acercaron. - ¿Tienen una mujer que la ayude?
Supe que su pregunta fue en atención al miedo que yo les tenía a todos los hombres pero ya no me importaba, podían tocarme y hacerme lo que fuera, todo se había terminado en el momento en el que Sesshoumaru se derrumbó.
- No por el momento. –le informó uno de los paramédicos y se arrodilló a mi lado. Yo ya no luchaba, era nada más que un cascarón vacío. – Señorita ¿qué heridas tiene? –me preguntó y no contesté, ni siquiera lo intenté, sólo me quedé quieta tratando de escuchar algo que me indicara qué estaba pasando con Sesshoumaru. - ¿Señorita? ¿Puede oírme? –hizo otra pausa y sentí que me limpiaba la sangre del rostro con algo mojado y áspero. – Quizás esté en shock.
- Nunca habla cuando está nerviosa. –le informó Inu no Taisho y entre los dos extraños siguieron atendiéndome como si fuera una muñeca.
Encontraron el lugar de donde brotaba la sangre y me pusieron un parche con gasas, midieron mi pulso y presión arterial, revisaron mis ojos con una lámpara y mis manos y pies que estaban cubiertos de sangre que no era mía. El tiempo se me hizo eterno mientras yacía ahí sin vida. Eventualmente vi que sacaron a alguien en una camilla, iban apresurados y supuse que sería Sesshoumaru, por eso traté de levantarme.
- No, hija, lo llevan al hospital. Allá podemos verlo, tienes que cuidarte tú. –me dijo su padre pero no entendí por qué ¿qué había más importante que Sesshoumaru?
Sólo tenía que estar a su lado cada instante que fuera posible. Seguí luchando contra las manos que me agarraban pero era inútil, su fuerza era muy superior a la mía. Pelee y pelee sin descanso, creo que los arañé en más de una ocasión, pero pudieron someterme.
- No quiero sedarla, pero va a ser necesario.-dijo uno de los extraños.
- No lo hagan. –pidió Inu no Taisho y me tomó fuerte por los hombros antes de mirarme a los ojos. – Lin, necesitas cooperar con ellos. Mientras más pronto sepan que estás bien, más pronto podrás ver a Sesshoumaru. No hagas que te pongan a dormir. –me pidió y entendí que tenía razón.
Sesshoumaru no tenía tiempo de sobra para que yo tomara una siesta. No pude responderle nada pero me dejé subir a una camilla y transportar hasta la ambulancia. Era una estupidez. Yo estaba bien y ellos no entendían que necesitaba pasar con Sesshoumaru el tiempo que nos quedara en este mundo, porque si su vida terminaba yo me iría justo detrás de él, lo seguiría hacia otro mundo, aunque tuviera que tomar mi propia vida.
CoNTiNuaRá...
Hello!
Mil grax x todos sus reviews, msgs, favs y follows!
¿Qué tal?
Este cap es crucial por razones obvias. Espero que les haya gustado y que reponga un poco lo vago del cap anterior, no me di cuenta de los errores que tenía hasta que me lo hicieron notar. Muchas gracias por eso!
Y pues... ¿comentarios?
Nos leemos la próxima semana! Un abrazote!
Comentario aparte para MichMS porque no tengo forma de responderte en privado. Jajaja. Sí, el comment del cap anterior fue un poco dirigido, pero sólo porque sé q ya debía haberte hecho caso y poner un lemmon!
