SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 28
Desolación
Izayoi llegó al hospital y pasó el estricto control de seguridad, iba hecha un mar de nervios. La madrugada anterior recibió una llamada de su esposo informándole que Sesshoumaru y Lin fueron víctimas de los asesinos, que ni la policía ni los guardias los pudieron detener a tiempo, él pasó directo a quirófano con heridas de bala en condición crítica y ella estaba apenas lastimada pero no había dicho una palabra.
La anestesióloga llegó hasta el piso que buscaba y en la sala de espera vio a su esposo sentado al lado de Lin, amos vestían trajes quirúrgicos que de seguro les dieron en el mismo hospital y la expresión de Inu no Taisho casi hizo que se derrumbara. Se acercó y él la recibió con un abrazo, la joven pareció ni siquiera darse cuenta de su presencia, sólo estaba sentada con la vista fija en la puerta de terapia intensiva.
- ¿Qué más has sabido? –preguntó Izayoi quitándose las lágrimas del rostro.
- Nada. Ni siquiera entendí bien qué me dijeron. Sólo sé que está muy mal. –le informó él con toda la pena del mundo sobre sus hombros.
- ¿Y ella? –cuestionó viendo a Lin.
- No ha hablado. Sólo está así. Es… no sé. Tal vez está en shock. No reacciona a nada, se dejó atender como si no estuviera presente y continuaba levantándose de la cama, sólo se quedó quieta cuando la traje aquí.
Izayoi se acercó hasta la chica y se arrodilló frente a ella, pero no obtuvo contacto visual. Con cuidado le pasó las yemas de los dedos por los moretones que tenía en el cuello, prueba de que habían intentado estrangularla, y después rozó también la otra marca morada que tenía sobre la frente en un costado alrededor de las suturas.
- Lin… ¿cómo te sientes? –inquirió y ella preció no escucharla. - ¿No le dieron algún calmante? –preguntó a su esposo sin cambiar de posición.
- No. Querían hacerlo pero pude hacerlos desistir. También querían ingresarla a una habitación, pero… bueno, creo que ella no quiere eso.
- Hija, tienes que descansar. –volvió a insistir con la joven pero de nuevo no obtuvo respuesta, así que la tomó de la mano. – Ven, deja que te lleve a una habitación. Si hay alguna novedad prometo despertarte.
Lin otra vez no le dio algún signo de haber registrado sus palabras pero con cuidado quitó su mano, en ningún momento perdió de vista la puerta de terapia intensiva. Ella estaba ahí y podía entenderlo todo, pero a la pareja se le figuró que no tenía el interés o la capacidad de responder.
- Voy a ir dentro. –suspiró y se puso de pie. – Quiero hablar con el médico. Tal vez después de saber más acepte ir a dormir. –se encogió de hombros y su esposo asintió. - ¿Cómo es posible que esto haya pasado? Tenían guardaespaldas y policías… simplemente no entiendo… -murmuró con nuevas lágrimas en el rostro.
- Tres policías y un guardia muertos en la recepción del hotel. Otro uniformado y otro guardaespaldas igual en la puerta de su habitación. Eran ocho los asesinos que entraron en total, cuatro de ellos llegaron a su piso, uno estaba muerto en el pasillo. Entraron tres a su cuarto y ahí nadie sabe qué pasó exactamente, pero parece que Sesshoumaru se encargó de ellos. Sólo uno está vivo, pero quedó inconsciente durante la lucha. No saben si hay más miembros allá afuera.
- ¿Por eso la vigilancia aquí? –preguntó asustada.
- En cada entrada del hospital y varias patrullas dando vueltas. Además hay un guardia en la puerta del cubículo de nuestro hijo.
- Espero que sea suficiente. Tengo que ir a ver cómo está.
Izayoi se marchó y llamó a la puerta de terapia intensiva. Una enfermera preguntó quién era y luego le concedió la entrada. El sitio era amplio y tenía varios cubículos separados, de inmediato vio a un policía y supo qué ahí estaba su hijo. Deseó ir a verlo primero pero el médico encargado la interceptó y la invitó a pasar a la sala de descanso que era privada para el personal, ya le habían avisado que la madre de su nuevo ingreso era doctora también y quiso darle una atención especial.
El hombre amable le explicó con calma que Sesshoumaru recibió tres heridas de bala. Una fue directa a la pierna izquierda pero por fortuna no había rozado la arteria femoral, lo cual le permitió no morir desangrado en cuestión de minutos. La segunda bala cruzó su abdomen y salió por su espalda, esa perforó el intestino y ahora tendrían que enfrentar las consecuencias de eso, durante la cirugía limpiaron y repararon todo pero la posibilidad de una infección mortal estaba latente. La última herida fue la más peligrosa, esa que entró a unos milímetros del corazón y le destrozó buena parte del pulmón izquierdo.
Después de que los cirujanos obraron milagros su condición seguía siendo crítica, tuvieron que ponerle varias unidades de sangre y su corazón se detuvo dos veces en quirófano, pero lograron resucitarlo y continuaba con vida. De momento la posibilidad de trasladarlo a otro hospital estaba fuera de toda consideración pues lo tenían conectado a un respirador y con un tubo en el pecho, además de que a Izayoi se le ocurría una lista interminable de posibles complicaciones que podrían arrebatarle la vida a su hijo.
- ¿Podemos pasar a verlo? Ya sé que no deberíamos pero… su padre y su novia también están aquí. A ella también la hirieron y no creo que acepte descansar hasta que por lo menos lo vea.
- Pueden pasar un momento, pero usted sabe lo difícil que es asimilar verlo con todos los equipos conectados.
- Lo sé. –sonrió un poco y se puso de pie, él la acompañó y salieron juntos a la sala de espera. Inu no Taisho se levantó de inmediato expectante de lo que fueran a decirle pero Lin no reaccionó en lo absoluto. – Podemos entrar un momento. Pero es con una condición. –les anunció y luego se agachó para mirar a Lin a los ojos. – Vamos a entrar, pero es con la condición de que después aceptes ir a descansar a una habitación.
La joven no cambió en nada su expresión ni la vio a los ojos pero se puso de pie y empezó a caminar hacia terapia intensiva. Los demás la siguieron aún preguntándose qué pasaba por su cabeza.
El médico fue con ellos y se quedó en la puerta al lado del policía. La familia entró y tuvieron que detenerse a asimilar la visión de Sesshoumaru con un ventilador respirando en su lugar y todos los tubos que tenía alrededor. Varios monitores emitían sonidos y los diversos sueros goteaban a diferentes ritmos.
- ¿Cuándo le van a quitar eso? –preguntó el padre señalando hacia el ventilador y sin atreverse a acortar la distancia, la única que fue y se paró exactamente al lado de Sesshoumaru fue Lin, además de eso le tomó la mano.
- No lo sé. Depende de cómo evolucione. Su pulmón izquierdo está prácticamente destrozado, así que van a tener que dejárselo un tiempo.
- ¿Puede escucharnos?
- Quizás. –respondió Izayoi con los ojos anegados y la voz débil. – Lo tienen sedado pero dicen que sus respuestas cerebrales parecen normales.
- Es un milagro que esté vivo. –aseguró el hombre abrazándola.
- Lo es. –aseguró su esposa y todos se quedaron en silencio unos momentos antes de que fuera tiempo de marcharse. La pareja al final se acercó y dejaron un beso cada uno en la frente de su hijo. – Lin, tenemos que irnos. Mañana podemos regresar a verlo.
Tomó a la joven de los hombros y la guió hacia afuera del cubículo, no obtuvo respuesta, pero tampoco resistencia alguna. Cuando abandonaron por completo la terapia intensiva fueron por el pasillo hasta la estación de enfermeras y les informaron que tomarían una habitación para mantener a Lin en observación. Así un médico de turno se presentó con ellos y les asignaron el cuarto. Todo el tiempo la chica se condujo en silencio absoluto y como si fuera una máquina, así también se recostó en la cama de hospital y cerró los ojos como si fuera a dormir, aunque todos suponían que no sucedería así.
- Tengo que llamar a casa. –dijo Izayoi cansada mientras se recargaba en el exterior de la puerta de la habitación. – Me marché sin decirles nada. No pude…
- Yo lo hago. –se ofreció él que estaba agotado pero quería ayudar a su esposa ya que hasta ese momento sentía que no había hecho nada útil, aunque no fuera así.
- Tienes que cuidarte, debes estar agotado. –murmuró poniéndole una mano sobre el corazón.
- Alguien tiene que vigilar a Lin, no confío en que esté ahí toda la noche. Quédate y descansa. Yo les aviso a los demás y también me voy a encargar de las cosas prácticas. Necesitamos un hotel que esté cerca del hospital, ropa, todo ese tipo de cosas. –con aspecto cansado se talló los ojos.
- Llama al señor Jaken, él aprecia mucho a Sesshoumaru, va a querer estar aquí y según sé es maravilloso con la logística. –Izayoi sonrió un poco y su esposo asintió. – Y ten cuidado, esa gente puede que aún ande por ahí…
- Despreocúpate por eso. Ya hablé con la agencia que contrató Sesshoumaru y pusieron a nuestra disposición a más de su personal. Van a llegar al hotel, quizás ya estén ahí. –se detuvo y suspiró. – Todo esto es una maldita estupidez. Han sido demasiadas vidas ya. –abrazó a su esposa con fuerza un momento y le besó el cabello. – Te amo. –aseguró antes de soltarla. - ¿Sabes? También voy a llamar a Tsubaki, quiero que esa mujer venga y vea lo que hizo. –al final su voz estaba tan llena de fuerza que Izayoi se preocupó, pero también entendió que Inu no Taisho culpara a esa mujer por haber tirado un granada encima de sus vidas.
...
Cuando cayó la noche las cosas habían progresado por lo menos en los aspectos prácticos. Llamar a Jaken fue la mejor idea de todas, pues el hombre de inmediato tomó un avión y se las ingenió para conseguir en renta una casa amueblada y grande que quedaba a cuatro cuadras del hospital.
Sango al enterarse de lo sucedido pidió permiso en su trabajo y avisó a la escuela de Kohaku que el chico se ausentaría por varios días, después de eso ellos junto con Kagome también viajaron por aire para estar al lado de los demás en esos momentos que no pintaban para nada bien.
La policía había interrogado de manera exhaustiva al único sobreviviente de la banda, Bankotsu, y fue por él que se enteraron de que su contacto siempre fue la asistente del fiscal, Kagura, y de que los únicos dos miembros que no estuvieron esa noche fueron dos adolescentes llamados Kanna y Hakudoshi. Para ese momento ya los tenían bajo su custodia. También habían querido obtener una declaración de Lin, pero al ver su estado Inu no Taisho le exigió a Tsubaki que usara sus influencias para hacerlos desistir, ella accedió por pura culpa.
La mujer que sin querer ocasionó todo estaba muerta de remordimiento, ella en su visión de princesa jamás llegó a imaginarse que una cosa así podía suceder y ahora que sabía de todas las vidas inocentes que Naraku alcanzó a tomar antes de morir, sentía que nada había valido la pena. Además siempre respetó a Sesshoumaru y la carcomía saber que su vida pendía de un hilo, sentía que si él moría sería la peor traición que le hubiera podido hacer al recuerdo de Kikyo. Por todo eso fue que dejó su orgullo de lado y puso cualquier recurso a disposición de la familia Taisho.
De momento la seguridad para ellos había bajado, de todas formas tenían una patrulla afuera de la casa y guardias en las entradas del hospital, pero ahora era más bien para controlar el circo mediático que se había desatado. Al parecer los múltiples homicidios cometidos en un hotel fueron una gran noticia que los llevó a darse cuenta de que uno de los artistas más prominentes del país estaba en el hospital y su padre, fiscal de distrito en otro estado, estaba siendo acosado aún más que el resto de la familia. Pero todos se negaban a dar declaraciones.
Lin aceptó quedarse en cama por varias horas, y en todo el día no le permitieron salir de la habitación. Izayoi continuó haciendo intentos por comunicarse con ella, pero todo fue en vano. La única esperanza que albergaba era que Sango, Kohaku o Kagome tuvieran mejores resultados, aunque no estaba contando con eso.
En cuanto al estado de Sesshoumaru no se reportaron cambios, él seguía al borde de la muerte y sin dar signo alguno de mejorar, pero mientras su corazón latiera nadie en su familia se daría por vencido.
Cuando los tres recién llegados pasaron al cuarto donde estaba Lin aún tenían las maletas consigo, no sólo con sus cosas, sino con pertenencias de Izayoi, Inu no Taisho y Lin. No era demasiado, pero por lo menos llevaron lo básico para los primeros días de una estancia que no sabían cuánto duraría.
- No es posible… -murmuró Kohaku sorprendido cuando vio a Lin sentada con la mirada ausente y las marcas púrpuras en el cuello y el rostro, además de las suturas.
- ¿Lin, cómo estás? –inquirió Sango por mera inercia mientras abandonaba las cosas sin fijarse en donde y fue directa a arrodillarse frente a su hermana adoptiva, quien pareció ni darse cuenta de su presencia. - ¿Lin?
- Espero que tengan más suerte que yo. No ha querido decir nada. –les informó Izayoi y suspiró considerando la posibilidad de llamar algún psiquiatra para que analizara a la chica, aunque probablemente fuera en vano.
- ¿Cómo sigue Sesshoumaru? –cuestionó Kagome yendo a sentarse al lado de Lin en el sillón.
- Su condición es la misma. –informó la mujer mayor sin querer repetir lo cerca que su hijo seguía de la muerte.
- Lin. –la llamó su hermano sentándose al otro lado suyo, el único puesto que quedaba vacío, ella no respondió. - ¿Siquiera nos estás escuchando? –la presionó un poco pero nada cambió. – Esto no es normal… es como si no se diera cuenta de qué pasa. ¿Qué tanto la lastimaron?
- Heridas menores solamente. Más bien supongo que está en shock o simplemente prefiere ignorarnos. No sé… -elaboró Izayoi sin tener idea de qué estaba pasando. – No ha querido comer nada en todo el día.
- ¿Ya fue a ver a Sesshoumaru? –inquirió Sango aún arrodillada.
- Sí. Es lo más cerca que he obtenido a una respuesta, cuando le dije que entráramos a verlo. De hecho tenemos otra visita pendiente, sólo estábamos esperando para que llegaran. –les informó y lo más extraño sucedió de repente.
Lin se soltó con suavidad del agarre de Sango y caminó hacia la salida con todos viéndola, sólo se detuvo cuando alcanzó la perilla, se giró un poco y se quedó mirándolos como esperando algo.
- Por eso supongo que es perfectamente consciente de todo lo que pasa, es sólo que decide no hablar o no puede hacerlo. – Izayoi suspiró de nuevo y se levantó para ir también hacia la puerta. – Esperen aquí, por favor. No tardaremos mucho.
Lin POV
Ellos no lo entendían. Pero quizás era mi culpa porque no se los explicaba. De todas formas daba lo mismo, eso no era importante ahora.
Todos se preguntaban si conservaba mis capacidades mentales, si estaba en shock o sólo los ignoraba. La verdad era que simplemente no deseaba hablar ni comunicarme en lo absoluto. Sesshoumaru era todo lo importante. No quería saber nada más ni dejar que me consolaran. Por eso había decidido guardar silencio.
Si nunca hubiera sido tan estúpida para hablar nada de esto estaría pasando. Jamás debí decir nada. Esa noche años atrás cuando Kikyo me salvó de morir me ordenó no decir una sola palabra y tuvo razón. Si nadie hubiera sabido nunca que yo podía hablar, si jamás les hubiera dicho todo lo que sabía… entonces Sesshoumaru estaría bien.
Izayoi me alcanzó en la puerta y guió todo el camino hasta la unidad de terapia intensiva donde nos permitieron la entrada y la enfermera empezó a decirle cosas sobre el estado de Sesshoumaru, por lo que entendí en verdad no se había registrado ningún cambio significativo.
Verlo otra vez en la misma cama de hospital con el sonido horrible del ventilador respirando por él y todos los tubos que salían de su cuerpo fue simplemente aterrador. Me acerqué y le tomé la mano igual que la ocasión anterior. Sus dedos estaban fríos y su piel algo áspera, como si en verdad no estuviera ahí. Quizás no nos quedaba mucho tiempo en este mundo.
- ¿Hablarías con él? –me preguntó su madre y no le contesté porque sabía que no lo haría. Nunca más. – Voy a dejarlos a solas un par de minutos.
Cuando salió del cubículo me vi tentada a tratar. Tal vez escucharme serviría de algo… pero no, no lo podía. Mi estúpida voz y yo ya habíamos hecho mucho daño. Así que sólo me quedé contemplándolo y acariciando su piel. Respiré profundo varias veces y cuando me tragué las lágrimas acumuladas sentí dolor en la garganta, eso era por lo cerca que estuve de morir estrangulada pero no me importaba.
- Tenemos que irnos ya. –me dijo Izayoi cuando volvió y se acercó para besar la frente de su hijo. Yo sólo le solté la mano y salí junto con ella.
El camino de regreso a la habitación fue eterno, yo no deseaba irme, sólo quería quedarme al lado de Sesshoumaru y pasar ahí cada día y noche hasta que estuviera bien o llegara nuestro momento de irnos. Ojalá fuera lo primero.
Cuando entramos de regreso a mi cuarto todos los demás nos vieron expectantes de alguna novedad, no había tal cosa. Regresé y me senté en la cama esperando para saber si tendría que estar ahí otra noche o podría quedarme afuera de la terapia intensiva, que era en realidad mi lugar.
- Mi esposo va a llegar pronto. El señor Jaken ya arregló nuestro hospedaje. –les informó Izayoi y todos asintieron.
- Yo puedo quedarme esta noche. –se ofreció Kagome y no entendí por qué tendría que hacerlo alguien además de mí.
- Gracias, hija. Te lo agradezco mucho, nosotros estamos cansados… y viejos. –sonrió un poco y todos le correspondieron.
- Tenemos que empezar a alistarnos. –declaró Sango de repente y se levantó para tomar una maleta y luego acercarse a mí. – Lo primero es que te cambies de ropa, vamos. –me agarró de la mano y me llevó hasta el baño, ahí se encerró conmigo y abrió la maleta, de inmediato vi que tenía parte de las cosas que dejé en la casa que compartimos. – Puedes hacerlo sola o si no, lo voy a hacer por ti.
Su tono fue de advertencia y supe que hablaba en serio, por eso me quité la ropa de hospital que me habían prestado y tomé una blusa y unos jeans para ponérmelos, después hice lo mismo con un par de zapatos y supuse que estaba lista pero ella me giró para que le diera la espalda y me empezó a cepillar el cabello.
- Vas a tener que bañarte de todas formas, tienes el cabello cubierto de no sé qué. –me informó y no le aclaré que era sangre seca. – Y no pienses que te voy a dejar quedarte esta noche, tienes que dormir y comer, ya que lo hagas puedes volver.
No me gustó lo que me dijo pero sabía que todos estarían de acuerdo con ella y ya habían amenazado con darme un sedante, se me llenaron los ojos de lágrimas por la impotencia, estaba atrapada y a merced de lo que quisieran hacer conmigo.
Terminó su trabajo y puso todo dentro de la maleta otra vez antes de que saliéramos, cuando lo hicimos vi que Inu no Taisho ya estaba ahí y su semblante era el de un hombre mucho mayor, sólo en ese momento volví a pensar en que él también vio la masacre del hotel. Una parte de mí deseó ir y refugiarme en sus brazos, como si ese hombre pudiera entender un poco mejor que los demás cómo me sentía… tal vez él hasta pudiera darme un poco de perdón. Pero no lo hice.
- ¿Estamos listos para irnos? –inquirió el recién llegado y los demás asintieron. – Vamos a salir todos juntos por la puerta de atrás. El señor Jaken tiene una camioneta esperándonos.
Ante la mención del asistente de Sesshoumaru estuve por ponerme a llorar otra vez. Él era una de las personas más allegadas que tenía, aunque fuera sólo por trabajo siempre sentí un vínculo de respeto entre ambos, en realidad Jaken era la única persona además de Izayoi que tenía libre acceso a su departamento. De seguro que me odiaba tanto como yo misma por todo lo que había hecho.
Fin Lin POV
...
Esa noche sería la tercera desde el incidente en el hotel y las cosas estaban tan en calma que les parecía que la pesadilla quizás no tuviera fin.
Los reporteros continuaban apostados afuera de la casa que estaban rentando y cada miembro de la familia tenía que salir en una camioneta negra de cristales polarizados con Jaken detrás del volante murmurando los muchos deseos que tenía de simplemente atropellarlos a todos.
Lin continuaba sumida en su silencio y no hacía esfuerzo alguno por comunicarse con nadie aunque los demás no dejaran de intentarlo. Además, otra cosa que llamó la atención de quienes eran más cercanos a ella fue el hecho de que ya no pareciera molestarle el contacto en lo absoluto, cuando cualquiera de ellos se acercaba para darle un abrazo ella no se incomodaba, era como si simplemente no estuviera ahí. Y como un extra, Izayoi ya se había dado cuenta de que sólo comía un poco cuando se le insistía demasiado y en más de una ocasión la escuchó devolver el estómago, sobre todo por las mañanas.
La condición de Sesshoumaru había mejorado, aunque fuera sólo un poco. En apariencia su pulmón dañado estaba reaccionando bien a la cirugía y su cuerpo se recuperaba de la pérdida masiva de sangre.
Cuando anocheció Lin estaba sentada en la sala de espera afuera de terapia intensiva, era ahí donde pasaba casi todo el tiempo y esta vez era el turno de Kagome para estar a su lado. Entre todos se turnaban para no dejarla sola y además, para estar en el hospital esperando por alguna noticia sobre Sesshoumaru.
De repente por el pasillo dobló la esquina Tsubaki, iba sola y con la mirada de piedra, Lin la vio y no pudo creer que se apareciera por ahí, después de todo lo que causó. Kagome de inmediato notó la expresión en el rostro de su amiga y se puso de pie para interceptar a la recién llegada.
- Tsubaki… eh… hola. –saludó poniéndose en su camino.
- Kagome. Supuse que Lin estaría aquí y no he tenido oportunidad de hablar con ella. –le aclaró mirando hacia la joven que se quedó sentada pero obviamente les prestaba atención.
- No es un buen momento. En verdad. Lin no ha hablado mucho y… bueno…
- Lo entiendo, Kagome. –la interrumpió mirándola directo a los ojos. – Sé que yo causé todo esto. Sesshoumaru intentó detenerme y no le hice caso y ahora hay hombres inocentes muertos y además, él corre peligro. Pero obviamente no puedo cambiar lo que hice, así que vengo a disculparme.
- Mira. Todos sabemos que no era tu intención, pero de todas formas…
Kagome iba a seguir hablando pero escuchó a Lin levantarse y la vio acercarse hasta donde estaban ellas. Notó la ira en su mirada y pensó que quizás después de todo la aparición de Tsubaki no fuera tan mala, no si la hacía hablar.
Pero no fue así. La joven llegó y se puso entre ambas, después señaló claramente hacia la salida, por donde Tsubaki había llegado, se quedó quieta así unos segundos y después fue a sentarse en el suelo obstruyendo la entrada a la terapia intensiva.
- Te lo dije. –murmuró Kagome asombrada por la reacción de su amiga y contenta porque por lo menos hubiera expresado algo.
- Sólo quiero arreglar las cosas… -murmuró la mujer incrédula y las otras dos chicas no supieron qué pensar de sus palabras.
Lin POV
Era suficiente. No estaba dispuesta a quedarme escuchándola decir estupideces. ¿Arreglar las cosas? Claro que ella no podía. Nadie podía. El que ella se sintiera mal no cambiaba que Sesshoumaru aún peleara contra la muerte, especialmente porque ella era la culpable. Bueno, la otra culpable además de mí. Era muy consciente de que ninguna de las dos teníamos perdón alguno, pero por lo menos yo lo amaba, ella no debería estar ahí.
Con un movimiento brusco me puse de pie otra vez y toqué el timbre de terapia intensiva, vi cómo cobró vida la imagen del comunicador y miré a la cámara. Obviamente no les diría quién era, pero para ese momento todas las enfermeras me conocían. Unos segundos después la imagen se perdió otra vez y luego una mujer amable fue y me abrió.
- Es un poco temprano para visitas, pero si guardas el secreto, puedes pasar. –me dijo y asentí.
Creo que en general les daba lástima o me tenían compasión. El país entero se había enterado de lo sucedido y yo ostentaba las marcas moradas en el rostro y el cuello, además de que era muy obvio que jamás hablaba.
Entré y fui directa hasta el cubículo de Sesshoumaru. Ya me habían informado que su condición se estabilizaba y hasta ahora las cosas iban tan bien como era posible… pero… él se veía igual. Aún con el respirador y los tubos, además de que cada día lo notaba pálido y con la piel fría.
Lo tomé de la mano y me quedé ahí haciéndole compañía mientras me recuperaba lentamente del mareo que me invadió cuando me levanté rápido del suelo. Eso era normal. Muchas veces en mi vida estuve casi sin comer y siempre llegaba a este punto en algún momento, cuando cualquier cosa me agotaba y hacía que me sintiera mal. Lo único diferente era que esta vez no probaba casi lo alimentos porque no podía aunque los tuviera frente a mí, la simple idea de comer me revolvía el estómago, además de que aún me lastimaba la garganta cuando pasaba.
No sé cuánto tiempo me quedé a solas con él pero eventualmente sentí que alguien entró y de inmediato identifiqué el perfume de Izayoi. Ella fue y puso una mano encima de la mía con la de su hijo y luego lo besó en la frente.
- Lin, quiero hablar contigo. –me avisó y no la miré. - ¿Estás embarazada? –preguntó de repente y esta vez voltee a verla con la sorpresa escrita en el rostro. – Gracias, necesito saber que me prestas atención un momento. –continuó y noté que estaba preocupada, pero seguía confundida por su sinsentido. – Lin, es en serio la pregunta. Te he estado observando y quisiera saber si estás embarazada.
De inmediato negué con la cabeza y se me llenaron los ojos de lágrimas porque me acaba de recordar que nunca había podido hacerle el amor al hombre que amaba y quizás ahora jamás tuviera la oportunidad. Estúpida de mí.
- ¿Me dejarías hacerte una prueba? A veces, aunque estuvieran cuidándose, los métodos pueden fallar. –Izayoi se estaba expresando con calma y sentí toda la paz que irradiaba pero como estaba cometiendo un error, sólo negué de nuevo. – Lin, si hay un bebé dentro de ti, tenemos que empezar a cuidarlo desde ahora…
¿Cómo podía explicárselo? No, simplemente no era capaz. Volví a negar y sólo salí de la terapia intensiva, sentí sus pasos detrás de los míos y cuando llegué a la sala de espera noté a Sango y Kohaku ahí sentados, donde antes estuvo Kagome, ambos me sonrieron un poco pero al notar las lágrimas en mi rostro sus expresiones cambiaron. De seguro se acababan de llevar una impresión equivocada, pero ya Izayoi podría desmentirlos, yo sólo seguí caminando.
Fin Lin POV
- ¿Qué pasó? –preguntó Sango dividida entre seguir a Lin o quedarse a escuchar la respuesta.
- Nada. –se apresuró a contestar la mujer mayor. – La alteré con una pregunta. No pensé que fuera a reaccionar así. –se encogió de hombros y bajó la mirada un poco.
Kohaku vio a su hermana a los ojos y ella asintió, un segundo después el chico se fue en busca de Lin y Sango fue y tomó a Izayoi de la mano para sentarse juntas y conversar.
- Kohaku va a traerla de regreso. No te preocupes por eso, ya mucho tienes sobre tus hombros. –intentó tranquilizarla y se sonrieron un momento.
- Le pregunté si está embarazada. –confesó de repente intentando entender qué podría haber afectado así a Lin en algo que a ella le parecía de lo más simple.
- ¿Y por qué crees que podría estarlo?
- Cada vez que come algo por las mañanas acaba vomitando, además se marea con frecuencia. –suspiró y luego de una breve pausa siguió hablando. – Pueden ser muchas cosas… pero… no sé, quizás es sólo que tenía la esperanza de que en verdad estuviera esperando un bebé de Sesshoumaru. Nos caería bien algo de alegría para variar. –negó un poco con la cabeza y cerró los ojos dejando que las lágrimas contenidas en ellos se escaparan.
- No creo que esté embarazada. –afirmó Sango con seguridad y luego sonrió un poco triste. – La noche que cenamos todos en su casa ella me preguntó sobre si en verdad dolía mucho tener relaciones por primera vez. –le confesó con una sonrisa pequeña y recordando la sorpresa que tuvo que ocultar cuando Lin se le acercó con esos cuestionamientos.
- ¿En verdad? –inquirió Izayoi sorprendida.
No era como que con frecuencia se detuviera a hacerse preguntas sobre la vida íntima de alguno de sus hijos pero el grado de confianza y la profundidad de la relación que siempre vio entre Lin y Sesshoumaru nunca la hizo dudar que hacer el amor hubiera sido algo tan natural como en cualquier otra pareja. Quizás estaba equivocada.
- Sí. Tal vez es por eso que se alteró así. Puede que ella también piense que tener un bebé de Sesshoumaru ahora sería mejor. –le sonrió otra vez y después ambas se quedaron en silencio sólo viendo hacia la nada dejando que el tiempo pasara lento tal cual había sido últimamente.
...
Unos días después las cosas marchaban un poco mejor. Sesshoumaru continuaba evolucionando lentamente pero bien, los médicos ya estaban haciendo planes para intentar retirarle el respirador dentro de algunos días más y sus otras heridas iban sanando también.
Todos los demás continuaron en la misma rutina de hacer guardias para nunca dejarlos solo a él ni a Lin. Además como un extra, los periodistas se habían calmado ya y casi nadie los acosaba afuera de la casa rentada, eso fue una gran ventaja.
Esa tarde Sango y Kagome estaban con Lin en la sala de espera, ambas deberían regresar pronto a su hogar y les pesaba tener que hacerlo, Kohaku simplemente se había negado en redondo aunque después tuviera que enfrentar muchos problemas en la escuela.
El teléfono de Kagome sonó de repente y ella contestó, no estaba sorprendida de que Inuyasha le hablara, ya que lo hacía con mucha frecuencia, sin embargo se extrañó mucho cuando de repente él y Miroku aparecieron al final del pasillo a la mitad de la conversación. Terminó la comunicación y se puso de pie, Sango la miró cuestionándola.
- Tenemos visitas. –le aclaró su amiga y fue entonces que notó a los dos hombres acercándose con sonrisas en el rostro. Lin los miró un segundo y luego volvió a desviar su atención.
- ¿Y qué se supone que hace él aquí? –murmuró Sango con el seño fruncido.
Para ella la visita de Miroku era algo demasiado inesperado y más un inconveniente que otra cosa. Si era sincera consigo misma estaba ya algo cansada de la insistencia del chico. Claro que era encantador y le gustó estar con él, pero eso fue todo. No deseaba nada más. Ya mucho hacía tolerando recibir miles de mensajes a diario como para ahora tenerlo ahí en persona cuando la situación no estaba para nada bien.
- ¿No quieres ver a Miroku? –preguntó Kagome en voz baja deseando nada más que abrazar a Inuyasha.
- Pues la verdad es que no. –respondió sincera y sin dudarlo tomó a Lin de la mano halándola para que se pusiera de pie, ella sólo la miró extrañada. – Sígueme la corriente, por favor. –le rogó justo a tiempo para que los recién llegados no la escucharan.
Inuyasha fue directo hacia Kagome y la envolvió entre sus brazos antes de buscar besarla, su demostración de afecto fue plenamente correspondida por la joven mujer.
- Mi querida Sango. Señorita Lin. –saludó el de los ojos azules.
- Hola. –respondió Sango simplemente y luego dio un par de pasos alejándose. – Estábamos a punto de ir a buscar bebidas. Lin no se siente bien. ¿Quieren que les traigamos algo? –cuestionó mientras halaba a la otra chica un poco.
- Puedo acompañarlas. –se ofreció Miroku desconcertado.
- No. No es buena idea. Quiero hablar con ella, cosas de chicas. Después volvemos. –se despidió con un gesto de la mano y dejó al anonadado hombre ahí viendo cómo se perdían al dar vuelta en dirección de los elevadores.
- En verdad te gusta. –escuchó la voz incrédula de Inuyasha y volteó a verlo, Kagome continuaba abrazada de él y lo miraba con curiosidad.
- Mucho más de lo que debería, porque estoy empezando a pensar que no es mutuo. –replicó sin ser capaz de procesar lo que estaba sucediendo, era la primera vez en su vida que sentía algo más que deseo por una mujer… y al parecer no le había salido nada bien.
- Dale tiempo. –aconsejó Kagome y la vio a los ojos buscando saber si era sincera, lo era. – Y deja de acosarla con mensajes. Ya estoy cansada de escuchar su teléfono sonar cada cinco minutos. –le advirtió y él intentó sonreír un poco, aunque no lo logró.
...
Esa misma noche mientras Kohaku se quedó con Lin en el hospital sus dos amigas se marcharon a descansar y prepararse para tomar un avión al día siguiente. Miroku fue bien recibido como siempre entre los Taisho y cenaron tranquilamente, después Inuyasha y Kagome se apropiaron del jardín trasero y su amigo de ojos azules se las ingenió para seguir a Sango hasta la cocina y ayudarla con los platos.
- ¿Vas a volver a tu casa, señorita? ¿O estarás en la residencia Taisho un tiempo más? –le preguntó intentando establecer una conversación casual, ahora que se había convencido de que ella no recibía bien sus atenciones estaba más empeñado en que no la dejaría ir tan fácilmente.
- Yo tenía pensado ir a casa, pero Kagome me convenció de quedarme con ella y su familia mientras regresa Kohaku. –contestó en tono neutral mientras acomodaba los platos sucios para lavarlos.
- Me gusta la idea. Así puedo ir con Inuyasha a verte cada vez que él salga con la señorita Kagome.
- ¿Qué es lo que buscas, Miroku? –preguntó dejando lo que estaba haciendo y dándose vuelta para verlo. Se acercó a él hasta casi acorralarlo contra la pared.
- A ti. –aseguró poniendo ambas manos en su cintura.
- A mí ya me tuviste. ¿Es que quieres hacerlo de nuevo? Por mí está bien, pero no me gusta todo el teatro. –antes de que él pudiera reaccionar comenzó a besarle el cuello muy despacio. – Podemos salir hoy, buscar un hotel…
- Sango… -susurró y luego contuvo el aire en sus pulmones.
Para ese momento Sango bien podía ser la mujer que encajara en su vida. Una chica maravillosa dispuesta a mantener relaciones casuales… pero por alguna razón eso no lo satisfacía. Cada minuto que pasó con ella desde que la conoció fue diferente a estar con cualquier otra mujer, siempre se sintió feliz, ella le daba confianza y lo fascinaba a cada momento. Pero al parecer no era correspondido.
- No es un teatro. –le aclaró y eso la detuvo en seco, de inmediato se separó y lo vio a los ojos desconcertada. – En verdad me gustas.
- Y tú me gustas a mí. Creo que eso ya lo debes tener muy claro, pero no significa que estemos llevando esto a otro nivel.
- ¿Y si eso es justo lo que estoy buscando?
- Mira Miroku. Deja ya la actuación. Me gustas y punto. No quiero mentiras, no pretendas engañarme. Puedo estar contigo tanto como desees, sexo y ya. Pero por lo menos respétame lo suficiente para no tratar de engañarme como si fuera una niñita estúpida.
Sus palabras contundentes lo dejaron helado y no pudo reaccionar cuando Sango sólo dio media vuelta y se marchó con una actitud tan fría que definitivamente confirmó sus palabras. Quizás ese era el momento para rendirse, sin importar cuánto doliera.
Sango se fue directa a la habitación que había estado compartiendo con su hermano y se puso a guardar sus pertenencias en una maleta. Estaba enojada, bastante. Para ella Miroku fue nada más que una aventura, así debió haber terminado. Pero ahora el chico se empeñaba en hacerle creer que buscaba una relación de verdad ¿cómo pensaba que iba a caer? Ella era mucho más inteligente que eso y la ofendía que él lo estuviera intentando.
Después de unos minutos se sentó en la cama y suspiró rendida y sonriendo por la ironía. Miroku le gustó porque era fácil y sin complicaciones. Qué equivocada estuvo. De repente alguien llamó a la puerta y ella fue para abrir pensando que sería Kagome, tampoco estuvo en lo correcto.
- ¿Qué pasa? –le preguntó al chico de ojos azules sin desear ser grosera pero con la paciencia en el límite.
- Quieres algo casual, pues la improvisación es la clave, mi querida Sango. –aseguró sonriéndole y entró cerrando la puerta tras de sí con seguro.
Antes de que la mujer pudiera reaccionar la besó. Fue una caricia pasional desde el primer instante y a Sango ni se le ocurrió resistirse. Ese era el Miroku que le gustaba, todo fuego y libertad.
...
Casi tres semanas después del incidente en el hotel Lin estaba por enfrentar uno de los días más esperanzadores y difíciles. Le quitarían el respirador a Sesshoumaru. Poco a poco su condición mejoró lo suficiente para que los médicos quisieran retirarle el soporte artificial y dejar que su cuerpo continuara por sí mismo, nada más con apoyo de los medicamentos en el suero. Además su inmovilidad y el no poder alimentarse correctamente debido a la sedación ya le estaban causando otros problemas. Por todo eso era que estaban listos para intentarlo.
Lin hasta ese momento continuaba plantada casi de manera permanente en la sala de espera de la terapia intensiva, aunque no siempre tenía quién le hiciera compañía. Un par de días atrás Kohaku se vio obligado a regresar y entonces Izayoi e Inu no Taisho tomaban turnos pero ya confiaban lo suficiente en ella para dejarla por su cuenta a veces.
El primer paso del procedimiento fue bajar poco a poco la dosis de sedantes que le pasaban a Sesshoumaru, cuando retiraron por completo esa medicación esperaron que él despertara pronto y le permitieron el paso a su familia. Los tres entraron al pequeño cubículo y no hicieron más que observarlo. Se suponía que los primeros signos de recobrar la consciencia serían esos que su cuerpo daría solo al luchar contra el ventilador, muy pronto, sucedió.
Izayoi que estaba al pendiente de cada monitor salió y trajo al médico que los estaría apoyando. Ella tenía mucha experiencia despertando pacientes sedados, eso hacía todos los días, pero al tratarse de su hijo quería otra opinión.
- Voy a quitarle el tubo. Y ya tenemos la habitación lista. –les informó y Lin sonrió un poco al pensar que Sesshoumaru abriría los ojos y podría estar con él en un cuarto normal mientras continuaba recuperándose.
Con movimientos firmes pero cuidadosos el médico retiró el soporte y examinó los pulmones de Sesshoumaru, el derecho que estaba completamente sano y el izquierdo, que se comportaba bien aunque nunca volvería a ser el mismo pues tuvieron que extirparle una porción durante la cirugía para salvarle la vida el día en que llegó.
- ¿Se oye bien? –cuestionó Izayoi con ansiedad.
- Perfectamente. –aseguró y sonrió para darle confianza.
- ¿Cuándo va a despertar? –intervino Inu no Taisho tan ansioso como todos los demás.
- Háblenle, debe ser en cualquier momento. –el médico se retiró para darles espacio y la pareja miró a Lin.
- ¿Quieres hablar con él? –inquirió él y la joven desvió la mirada hacia el suelo pues no podría hacerlo. – Está bien, hija. Nosotros podemos intentarlo. –la calmó y entonces él y su esposa empezaron a tratar de hacer que Sesshoumaru abriera los ojos sin saber que no lo lograrían.
...
Lin POV
Esto tenía que ser el último de los círculos del infierno disfrazado de una simple habitación de hospital. Estuve esperando este día con tanta emoción que me dio fuerza para aceptar el momento en que Kohaku tuvo que marcharse igual que Sango y Kagome. Se suponía que Sesshoumaru estaba mejor, siempre nos dijeron que evolucionaba bien y parecía que lograba una recuperación casi milagrosa… pero bueno, creo que los milagros no existen.
Le retiraron los sedantes y el ventilador y su cuerpo reaccionó bien, pero su mente, no. Sus padres lo llamaron mil veces sin resultado alguno y los médicos no tenían una explicación para eso. En su sangre ya no había nada que le impidiera despertar y según los estudios su cerebro funcionaba bien, pero de todas formas Sesshoumaru seguía inconsciente.
De acuerdo al plan lo mudaron a un cuarto normal así que ahora teníamos espacio para estar justo a su lado y no en una sala de espera, Inu no Taisho se fue a la casa e Izayoi se quedó a dormir en el amplio sofá, yo estaba sentada en una silla abrazándome a mí misma y con los ojos fijos en él.
Esto era lo peor de todo. Después de pensar que lo perdería mil veces me dijeron que había esperanza y me permití sentirla. De verdad creí que teníamos una oportunidad de volver a estar juntos y vivir una vida normal. Nos vi paseando por la playa y durmiendo cada noche abrazados, sentí los fantasmas de sus manos en mi cuerpo y me prometí hacerle el amor cada noche. Ahora todo eso se había evaporado.
Él continuaba tan inconsciente como cuando se desplomó en la habitación de hotel y yo ya no creía que fuera a tenerlo de vuelta jamás. Conforme las horas pasaron continué pensando en lo que sucedería cuando su corazón también renunciara a luchar y yo tuviera que irme con él. Lloré en silencio y no dejé que nadie me consolara porque no me lo merecía.
No podía entender cómo los demás no entendían eso. Ellos nada más pensaban que los responsables fueron los asesinos y Tsubaki, pero no podían ver que de no ser por mi estúpida existencia Sesshoumaru jamás habría acabado en medio del fuego y ahora mismo tal vez hubiera conocido ya a la mujer correcta para pasar el resto de su vida. Una vida plena, feliz y muy larga.
Cuando casi iba a amanecer me levanté de la silla y fui a tomarlo de la mano. Su piel me pareció áspera pero ya no se sentía fría como antes… eso resultó extraño. Quizás sería una señal de que se estaba recuperando… pero no, no quería concebir más esperanza. Apreté sus dedos y esperé por una reacción, no la hubo. Con mucho cuidado me incliné y le besé los labios… nada. Lo último que traté fue en verdad hablar con él, intenté buscar mi voz y decir aunque fuera una palabra pero fue inútil. Esta vez me parecía que enmudecí para siempre.
Al final me rendí y contuve más lágrimas mientras sólo le acariciaba el rostro… y volví a recapacitar en su temperatura. No, eso no era normal. No deseaba perturbar a Izayoi pero prefería estar segura de que Sesshoumaru se encontraba bien y además, ella pensaría lo mismo. Fui y me arrodillé a su lado antes de tomarla por el hombro y hacer algo de presión, ella abrió los ojos de inmediato y se sentó.
- ¿Qué pasa? –me cuestionó poniéndose de pie ya alarmada. - ¿Despertó? –inquirió sólo para decepcionarse otra vez cuando comprobó que no era cierto.
Rodee la cama y me puse al otro lado, luego le tomé la mano a Sesshoumaru, ella frunció el seño intentando descifrar qué quería decirle y no entendió, mi siguiente recurso fue tocarle la frente al hombre que amaba y al parecer eso fue más fácil de adivinar.
- ¿Crees que tiene fiebre? –preguntó mientras tocaba su cuello y yo asentí. – No estoy segura… pero es mejor cerciorarnos. Hay un termómetro aquí en algún lugar.
De su lado había un pequeño mueble similar a un tocador y en el cajón las enfermeras nos explicaron que se encontraban algunos de los elementos básicos del equipo médico. Izayoi sacó el termómetro electrónico y se lo puso en la frente, casi al instante el aparato hizo un sonido y la vi fruncir el seño.
- No tiene fiebre, pero su temperatura sí es un poco más elevada de lo normal. –declaró mientras apagaba el termómetro y volvía a utilizarlo. – Lo mismo. –anunció después de la segunda medición. – Gracias por avisarme, Lin. Voy a pedir que le hagan exámenes ahora mismo.
Salió del cuarto sin darme otra mirada y yo sólo me quedé ahí intentando traer a Sesshoumaru de regreso llamándolo en silencio aunque supiera muy bien que no iba a funcionar jamás.
Fin Lin POV
CoNTiNuaRá...
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