SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 29
Nunca
Lin POV
Desperté lentamente y con el cuerpo pesado igual que la mañana anterior. Además estaba algo confundida y una parte de mí deseaba seguir durmiendo pero también quería levantarme, era extraño. Respiré profundo y sentí la claridad del día a mí alrededor mientras la consciencia volvía lentamente. Escuché a Izayoi y a su esposo murmurando cosas que no entendí y de inmediato pensé que era extraño que yo durmiera tanto y sin las pesadillas que me solían acosar desde la noche en que nos atacaron. Quizás algo tenía que ver el té que ella me dio por la noche… bien podía estar suministrándome sedantes contra mi voluntad. Suspiré y me senté en el sillón antes de tallarme los ojos. Otro día sin él que empezaba. Otro día en el infierno más puro.
- Lin. Qué bueno que despiertas. –me dijo Inu no Taisho y lo miré, estaba sonriendo.
- Hay alguien que quiere hablar contigo. –intervino su esposa y se acercó para tomarme de las manos y ponerme de pie.
Me maree con el movimiento y ella debió darse cuenta pues me sostuvo con fuerza dándome apoyo, se lo agradecí en silencio aunque sus atenciones hubieran ido demasiado lejos y jamás fuera a probar otra vez esos tés antes de dormir.
- ¿Estás más estable? –inquirió Izayoi y asentí. – Ven, Sesshoumaru te está esperando.
Escuché sus palabras y fruncí el seño ¿es que continuaba dormida? ¿Habíamos muerto ambos y era hora de reunirnos? La vi a los ojos y luego voltee hacia la cama donde estaba él… despierto.
Por puro reflejo me solté de ella y fui hasta la cama, quería arrojarme a sus brazos y fundirme con su cuerpo, pero no lo hice… porque temía que desapareciera… o de lastimarlo en caso de que todo fuera real. Él me sonrió con el gesto más hermoso que le hubiera visto jamás.
- ¿Cómo estás? –preguntó y alzó una mano para acariciarme el rostro de inmediato la sostuve contra mi piel y sentí que la suya estaba demasiado cálida. – Me contaron que no has dicho una palabra. –asentí mientras las lágrimas comenzaban a recorrerme el rostro. - ¿Hablarías conmigo?
Vi la expresión de sus ojos dorados que me estaban suplicando y lo intenté. De verdad traté. Quise forzar mi garganta para que siquiera susurrara algo… pero fue inútil. No supe por qué, quizás la noche anterior fue sólo un chispazo…
FLASHBACK
Terminé de tomarme el té relajante que Izayoi me llevó. Al parecer era de verdad pues la noche previa también bebí uno y dormí sin problemas. El sabor no era nada especial, pero no me importaba.
Ahora estaba a solas con Sesshoumaru, su madre había salido a conseguir más café para ella, su plan era permanecer despierta tanto como fuera posible mientras yo dormía. Me acerqué a él y le tomé la mano. El verlo así en esa cama me llenó los ojos de lágrimas y por pura necesidad me acerqué y le besé la frente.
Con mucho cuidado recorrí su mejilla con mis labios hasta que llegué a su oído y no supe cómo pero por un instante mientras la pesadez del sueño me invadía, supe que podría decirle algo.
- Te amo. –murmuré apenas. – Tienes que abrir los ojos. Te necesito aquí. Despierta, Sesshoumaru. Por favor…
Al final terminé llorando como si fuera lo último que haría en mi vida y volví a besarle la frente. Lo observé por un tiempo eterno esperando que como un milagro me hubiera escuchado y regresara a mi lado. Por supuesto que nada de eso sucedió y eventualmente Izayoi volvió.
Yo sólo lo solté, me quité las lágrimas del rostro y fui al sillón para acostarme y dejar que el sueño me venciera suponiendo que muy pronto llegarían las pesadillas.
Fin del FLASHBACK
- Podemos dejarlos solos. –dijo Inu no Taisho y yo de inmediato me asusté un poco. Tenían que hacer algo para bajarle la temperatura ¿ya sabrían eso?
Sin dudarlo entrelacé mis dedos con los de Sesshoumaru y me estiré un poco para tomar también a Izayoi de la mano, ella me vio preguntándome qué quería decirle y la guié hasta la frente de su hijo, ella sonrió con expresión triste y asintió.
- Lo sé, tiene fiebre. Dentro de diez minutos le van a traer su primera comida oficial y algunos medicamentos para eso. –se giró hacia mí y me besó la mejilla. – Cuídalo bien, te necesita tanto como tú a él. –susurró y luego ella y su esposo abandonaron la habitación.
- Estás muy delgada. –me dijo él mientras rozaba mis clavículas prominentes con sus dedos tibios, la caricia me estremeció y sonreí por eso. – Ven. –me rodeó la cintura y me haló hacia él para que me acostara a su lado, yo me resistí porque tenía miedo de lastimarlo. – Ven. –insistió y accedí ¿cómo podría negarle algo?
Con movimientos lentos y subí a la cama y me acosté a su lado pegada a su costado derecho, el que no había recibido daños mayores. Sesshoumaru se quedó en silencio y llevó sus labios hasta mi cabello para dejar un beso.
- Lo siento. Sé que te hicieron daño. Todo llegó demasiado lejos y no pude detenerlos antes. –cuando se disculpó estuve a punto de ponerme de pie y gritarle. De verdad.
¿Cómo podía decirme eso? No entendía, simplemente él al igual que todos los demás estaba ciego y no era capaz de comprender.
Me quedé quieta, llorando en silencio contra su pecho todos los minutos que transcurrieron hasta que llamaron a la puerta y luego varias personas pasaron, él no hizo intento alguno por cambiar de posición pero yo de inmediato me levanté.
- Trajimos el desayuno para todos. –anunció Izayoi mientras una enfermera iba directa al suero de Sesshoumaru y comenzaba a aplicarle medicamentos.
Otra persona llevaba una bandeja consigo y la puso en la mesa especial para comer en cama, luego la llevó hasta donde se encontraba él y movió el respaldo para que quedara sentado, los Taisho fueron y pusieron lo que olía como el desayuno en la mesita del cuarto y tomaron asiento. Yo no tenía hambre.
- Buenos días, soy la nutrióloga del hospital y me da mucho gusto conocerlo al fin, señor Taisho. –saludó la mujer a Sesshoumaru él asintió con su eterna inexpresividad. – Esta es la primera comida que va a probar después de un largo tiempo, así que es una dieta líquida. Jugo de manzana, de durazno y gelatina de fresa y limón. Si tolera bien entonces podemos comenzar a ampliar el menú. Si hay algún problema la doctora Izayoi sabe dónde encontrarme. Provecho. –hizo una media reverencia y se marchó.
Yo observé lo que le habían puesto enfrente y supe que él no quería intentarlo, no era un hombre con paciencia para las cosas dulces y líquidas, pero bueno… no era como que tuviera muchas opciones.
La enfermera se demoró un poco más y después se fue en silencio. Izayoi puso entonces una de las malteadas especiales que me daba y un sándwich al lado de la bandeja de Sesshoumaru en la misma mesa.
- Eso es para ti. Ambos coman despacio. –indicó y regresó a la mesa con su esposo para también desayunar.
Yo vi la comida que no deseaba probar y luego a Sesshoumaru, él sólo me observaba con los ojos dorados un poco vidriosos por la fiebre pero entendí que no había forma de que me escapara de comer así que tomé la malteada para dar el primer sorbo.
Fin Lin POV
Izayoi POV
Observé a mi hijo mientras probaba con cuidado los líquidos frente a él y no tenía que leer su rostro inexpresivo para saber que no le gustaban, pero era el siguiente paso para su recuperación, esa que durante la madrugada tomó un giro maravilloso cuando por fin despertó.
FLASHBACK
Esta noche era yo quien estaba despierta. Teníamos cuatro días quedándonos en esta habitación privada con Sesshoumaru y las cosas no iban mejor, al contrario. Desde que Lin notó la temperatura elevada de mi hijo ordené que le hicieran varias pruebas y encontraron una infección, no sabíamos exactamente dónde, pero el hecho era alarmante por lo susceptible de su organismo en ese momento. Además, las infecciones contraídas en hospitales siempre son más peligrosas. Por eso consulté con sus médicos tratantes y acordamos un esquema fuerte de antibióticos, el cual hasta el momento parecía mantener las cosas bajo control… pero constantemente le subía la temperatura un poco y sobre todo, lo que en verdad me preocupaba era que en ningún momento dio signo alguno de recuperar la consciencia. Ya ni siquiera sabía si eso iba a pasar algún día.
Mi esposo y yo habíamos discutido ya mucho la situación y decidimos que era mejor trasladarlo de regreso a la ciudad donde vivíamos. El contrato de un mes en la casa que rentábamos estaba por expirar y no deseábamos hacer otro, además, Sesshoumaru estaba suficientemente estable para soportar el traslado en ambulancia, eso no lo pondría en más riesgo.
Otro de los factores que resultaron determinantes para decidir volver fue la condición de Lin que se deterioraba cada día. Hasta ese momento no había habado aún y rara vez demostró deseos de comunicarse con alguien y fue muy obvio que el no tener a Sango, Kohaku ni Kagome a su lado sólo le hizo las cosas más difíciles.
- ¿Madre? –escuché la voz masculina en un susurro dentro de la penumbra y de inmediato miré a mi hijo. Sesshoumaru tenía los ojos abiertos y vidriosos pero me miraba con atención. De inmediato se me hizo un nudo en la garganta y se me llenaron los ojos de lágrimas mientras sólo atiné a tomarle la mano. - ¿Dónde está Lin? –me cuestionó con la voz rasposa y atenuada.
- Está bien. Está dormida. –le dije sonriendo y él pareció relajarse un poco. – Nos asustaste tanto… ¿cómo te sientes? ¿Puedes respirar bien? –le hice las preguntas intentando recuperarme de la alegría abrumadora y pensar como médico, no como su mamá.
- No me gusta esto. –contestó alzando su mano libre para intentar quitarse las puntillas nasales que le proporcionaban oxígeno extra y supuse que estaba omitiendo algo, deberían dolerle aún las heridas pero él era demasiado fuerte para decírmelo.
- Son molestas, lo sé, pero las necesitas aún. Todavía no estás bien. –le expliqué y detuve su mano, él no opuso resistencia quizás porque no tenía fuerzas para hacerlo después de tanto tiempo en inmovilidad absoluta.
Yo sólo le sonreí y me limpié las lágrimas del rostro. Volver a escuchar su voz y verlo despierto era un milagro esa noche, uno en el que ya había perdido la fe. Pero mi hijo había sobrevivido. Al fin.
- Quiero verla. –me preguntó y supe que se refería a Lin.
- Aquí está. Voy a intentar despertarla. –le ofrecí y me levanté de la silla para acercarme al sillón donde ella dormía. La tomé por el hombro y la sacudí un poco. – Lin despierta. Sesshoumaru quiere verte. –le dije pero ella no reaccionó. Suspiré y regresé al lado de mi hijo preparándome para confesarle lo que había hecho con su novia. – Lo siento, pero no creo que pueda despertar ahora.
- No es normal. –me aseguró frunciendo el seño.
- No, no lo es. La drogué para que durmiera. –aseguré con seriedad y él se quedó en silencio insistiendo por una explicación. – Ella no es la misma. Es como una sombra. Desde que te hirieron no ha dicho una palabra… pero es peor que antes, cuando no hablaba siempre pudo encontrar la forma de comunicarse, ahora es como si simplemente no formara parte del mundo. –hice una pausa corta y suspiré tratando de elegir la manera correcta de plantearle cómo estaban las cosas. – Además, casi nunca come, pude convencerla de que tomara una malteada con nutrientes y calorías extras pero de todas formas está tan delgada como cuando la conocimos. Y para hacerla descansar nada funcionó. Hace tres días se desmayó en el pasillo y desde entonces le doy un té con gotas para dormir por la noche, obviamente ella no sabe eso.
- ¿La lastimaron mucho? –preguntó Sesshoumaru sin inflexión en la voz pero lo conocía lo suficiente para saber que la condición de Lin lo afectaba más que la suya propia.
- ¿En el ataque? No, hijo. Tú te llevaste la peor parte. Ella tenía unos moretones y cuatro puntos en la frente. Tú estuviste a punto de morir. –le confesé con las lágrimas apareciendo otra vez, ahora corriendo libres por mis mejillas, como si de repente me hubiera dado cuenta otra vez del milagro que era tenerlo ahí conmigo, despierto y siendo él.
- ¿Están muertos todos?
- Casi. Sólo quedaron cuatro miembros vivos, todos en la cárcel, pero aún tenemos seguridad por aquí. Pero no te preocupes por eso, ahora lo importante es que te recuperes de todas las heridas.
- ¿Cuántas fueron? –inquirió y vi que movió un poco su brazo izquierdo aunque de inmediato se detuvo, aún debería dolerle el pecho al hacer eso.
- Tres heridas de bala. No estás en las mejores condiciones todavía. –suspiré y le sonreí un poco sólo porque después de lo cerca que estuvo de morir, el seguir sanando era un privilegio. – Una bala entró por al abdomen y salió por la espalda, ya no debe darte otros problemas más que el dolor. Otra, cruzó tu pierna izquierda, vas a necesitar rehabilitación. Pero la más peligrosa fue en el pecho…
- Naraku. –susurró y lo vi a los ojos sorprendida.
- Fue Naraku, justo antes de que se descuidara y lo derribara. Con esa misma arma lo maté. –me explicó mientras sus ojos dorados se enfocaban en la oscuridad y al igual que muchas veces antes su fortaleza me maravilló.
- Esa bala casi te tocó el corazón y destrozó buena parte de tu pulmón izquierdo. Te duele todo el costado porque tuvieron que abrirte para reparar el daño, además de que obviamente de paso se te fracturaron varias costillas.
- ¿Es todo?
- Eso y el hecho de que tienes casi un mes en cama con alimentación especial, que no es lo ideal, y aparte hace cuatro días descubrimos una infección y los antibióticos no han hecho el mejor efecto.
- ¿En resumen? –me preguntó girando la cabeza para verme directo a los ojos con todo el peso de su mirada, siempre hacía eso si quería asegurarse de que no le estaba mintiendo y aún en la penumbra de la habitación sentí la fuerza de su personalidad.
- Estás aquí y eso es lo importante. El resto es que tengas paciencia con la recuperación. –me acerqué con cuidado para dejar un beso en su frente y luego busqué el teléfono en mi bolsillo. – Voy a llamar a tu padre. –le avisé dándome cuenta de que mi esposo tenía que enterarse de que nuestro hijo estaba bien.
Fin del FLASHBACK
- Hoy tengo que dar la última palabra para la casa. –habló mi esposo regresándome a la realidad. - ¿Quieres que renueve el contrato?
- Sn realidad no creo que sea necesario, pero más bien depende de Sesshoumaru. –voltee a ver a mi hijo que seguía dando sorbos pequeños y con la expresión indiferente. – Teníamos pensado volver a casa en un par de días más. Pero ahora que estás despierto, es tu elección si quieres soportar el traslado en ambulancia.
- No me molesta. –contestó como yo sabía que lo haría, él jamás diría que se sentí mal, estaba muy acostumbrado a estar bien y ser independiente. De seguro el que todos acomodáramos nuestras vidas para ayudarlo no estaba dentro de sus planes.
- No renueves el contrato. –le dije a mi esposo.
- De acuerdo. Entonces voy a comprar los boletos de avión. –al final levantó las cejas y vi la duda en su expresión.
- Quiero ir con él en la ambulancia, sólo por si algo se necesita. Pero tú y Lin regresen por aire.
Él asintió y yo miré a mi hijo, quien estaba concentrado en su novia, ella masticaba lentamente sentada en el borde de su cama y con la mirada fija en el suelo. Todos sabíamos que ella preferiría ir en la ambulancia también pero el espacio era muy reducido y si había alguna emergencia durante el camino mis conocimientos serían útiles.
Suspiré y volví a concentrarme en el desayuno ya pensando en quién podría ser la persona indicada para tratar de hablar con Lin ya que al parecer ni siquiera mi hijo estaba teniendo buenos resultados. Quizás el daño había sido mayor de lo que pensamos y ella necesitaría algún tipo de terapia. Ojalá que deseara recibirla.
Fin Izayoi POV
...
Sesshoumaru POV
La noche había llegado y la habitación se encontraba por completo a oscuras, se suponía que debería estar durmiendo pero después de hacer eso mismo durante varias horas en el día, ahora no podía.
Al parecer mi condición era bastante patética y como prueba de ello tenía el dolor y el malestar en todo el cuerpo. Odiaba sentirme así, ni siquiera ser capaz de levantarme y caminar como cualquier persona. Eso sin tomar en cuenta que debería alimentarme a base de jugos por unos días más.
Sin embargo podía soportar todo eso sabiendo que era algo temporal, lo que me preocupaba en verdad era Lin. Cuando Izayoi me contó sobre su condición supuse que cambiaría después de tener unos momentos con ella, pero no. En realidad era como si fuera una persona completamente distinta, mucho más parecida a la niña asustada que conocí más de un año atrás.
Ahora estábamos solos y ella se había acostado a mi lado después de que insistí en que lo hiciera y al final también aceptó beber el té que Izayoi le llevó, en sus ojos pude ver la sospecha y desde luego que ella era demasiado inteligente para no darse cuenta de lo que mi madre hacía, pero les agradecí a ambas porque sólo así Lin podría descansar.
Entonces, con ella segura a mi lado pude detenerme a pensar por primera vez en otras cosas, recapitulé todo lo sucedido en el hotel y lo cerca que estuve de perderla a ella o mi vida a manos de esos asesinos. Lo más importante era que tenía muy nítido el momento en el que apunté a la cabeza de Naraku y lo traspasé con una bala, no me afectaba en lo más mínimo tener las manos manchadas con su sangre pues con ese gesto no sólo pude vengar la muerte de Kikyo, sino que lo más importante… había salvado a Lin.
Mi padre ya me había advertido que antes de dejar el estado la policía requería una declaración. De acuerdo con él, Tsubaki se sentía culpable por todo lo sucedido y sus múltiples contactos ahora servían para mantener el papeleo al mínimo y acelerar el proceso legal en el que me declararían inocente por haber disparado en legítima defensa propia.
Para ese punto lo único que me persuadía de tomar medidas para que Tsubaki pasara un mal rato por todo lo que hizo fue el que hiciera que excluyeran a Lin del proceso legal. Ella no tendría que dar una sola declaración y eso me tranquilizaba porque obviamente no estaba en condiciones de hacerlo.
Vi el reloj digital de la pared cambiar y suspiré, aunque el dolor punzante en mi costado izquierdo me recordó que era una mala idea hacerlo. Lin se movió un poco y buscó refugiarse contra mi cuerpo aunque se notaba que su sueño no era del todo tranquilo… ¿qué más teníamos que enfrentar ahora?
Fin Sesshoumaru POV
...
Lin POV
- ¿Quieres que te espere? No tengo ningún inconveniente. –me dijo el padre de Sesshoumaru cuando Jaken detuvo el auto en la puerta del edificio donde vivía. Simplemente negué con la cabeza.
En ese momento Sesshoumaru e Izayoi viajaban aún en ambulancia, nuestro vuelo llegó a la ciudad una hora atrás y teníamos por lo menos un par de horas más antes de que ellos también lo hicieran. Sería una espera eterna sin poder verlo pero no tenía opción.
- Si necesitas cualquier cosa sólo avísame, el señor Jaken va a estar de regreso para llevarte al hospital en un rato más. –me aclaró lo que ya sabía y asentí. Intenté sonreírle y luego me bajé del auto llevando la pequeña maleta con mis pertenencias.
Al pasar la puerta el vigilante me sonrió un poco algo dudoso, quizás supiera por qué iba llegando sola. Asentí en su dirección y continué hasta el elevador. Por fortuna no se tardó nada en abrir sus puertas y casi de inmediato estuve en casa… aunque el lugar no pareciera el mismo.
Por supuesto que cada mueble estaba en su lugar y la luz se colaba entre las cortinas como siempre a esa hora del día. Pero la ausencia de Sesshoumaru pesaba demasiado en el ambiente. Caminé con cuidado hacia nuestra habitación y al ver la cama tendida y la fina capa de polvo sobre los muebles estuve casi a punto de derrumbarme otra vez.
¿Qué estaba mal conmigo?
Escuché muchas veces a los demás hablar sombre mi condición como si yo no estuviera presente y siempre descarté sus ideas de inmediato. Síndrome de estrés postraumático. Eso dijo Izayoi y nunca la tomé en serio, ni siquiera me detuve a investigar qué era eso con exactitud. Quizás debería hacerlo y ahí encontraría la respuesta para la actitud y las emociones tan estúpidas que me atormentaban.
Como no tenía mucho que hacer me dediqué a desempacar, llevé la ropa sucia al pequeño cuarto de lavado y lo demás lo fui poniendo en su lugar, sólo no guardé la maleta porque iba a necesitarla. Ya no pensaba permitir que me alejaran de él, mi lugar era a su lado y ahí me quedaría.
Después de guardar las cosas que necesitaría llevarme al hospital tomé el teléfono y dudé un poco, sólo quería enviar un simple mensaje de texto y no podía entender por qué me resultaba tan difícil. Tal vez porque sería la primera frase completa que utilizaría desde el accidente. Me tomó varios minutos decidirme, pero al final fui capaz de pedirle por escrito y en pocas palabras al señor Jaken que reanudara las visitas de la anciana Kaede al departamento, todo debería estar limpio y perfecto para el momento en que Sesshoumaru pudiera regresar a casa.
El resto del tiempo lo pasé haciendo algunas cosas simples como tomar un baño, lavar la ropa y limpiar un poco nuestra recámara, me pasee por el lugar varias veces deseando que el reloj avanzara más rápido y siempre al pendiente del teléfono, sólo en caso de que me avisaran sobre algo… pero nada pasó. Cuando estuve muy cansada y aún impaciente entré al estudio de Sesshoumaru.
El lugar seguía siendo tan hermoso y perfecto como siempre, pero ahí pesaba más su ausencia. Lentamente revisé los estantes y leí los títulos de todos los libros, también recorrí los cajones con pinturas y abrí algunos gabinetes sólo por mirar qué había dentro. Al último recapacité en dos puertas pequeñas que se encontraban en la esquina de uno de los libreros, era como si el mueble de madera hubiera sido modificado para poder guardar algo ahí. Me acerqué y noté que tenía un candado de combinación. Me pareció extraño ¿qué podría guardar Sesshoumaru en ese rincón?
No me imaginaba que fuera nada de valor económico, pues todo el lugar era seguro y sin acceso en lo absoluto para extraños. Tal vez lo que estuviera dentro era más bien algo que significaba mucho para él. Sonreí acariciando las puertas de madera lisa y desee poder ver ahí dentro también y descubrir su secreto. Cuando tuviera oportunidad le preguntaría.
De repente escuché el intercomunicador sonar y fui corriendo hasta la entrada del departamento, al descolgar el auricular escuché al portero avisándome que el señor Jaken estaba ahí para llevarme, creo que estaba esperando alguna respuesta de mi parte pero obviamente no pude hacerlo, así que sólo colgué y fui por mis cosas. Ansiaba ver a Sesshoumaru.
Fin Lin POV
...
Inu no Taisho e Izayoi estaban en una pequeña sala de espera privada justo afuera de la habitación de Sesshoumaru, el área del hospital se llamaba "Terapia Intermedia" y era el escalón entre la intensiva y los cuartos comunes, que es donde él debería estar de no ser por una pequeña complicación que se hizo notar durante el viaje.
Cuando vieron llegar a Lin seguida del señor Jaken, quien llevaba su maleta, ambos se miraron a los ojos lamentando que tuvieran que ponerla al corriente de los hechos justo cuando parecía que estaba un poco mejor. O eso supusieron después de que el asistente de su hijo les informara que le mandó un mensaje de texto conteniendo una oración completa.
- ¿Hija, cómo estás? –inquirió Izayoi mientras se acercaba para darle un beso en la mejilla, Lin asintió y luego miró la puerta con varias preguntas escritas en el rostro. – Está dormido. El viaje lo cansó... y… ha estado tosiendo. Supongo que es esa infección, quizás haya alcanzado sus pulmones. Le van a realizar algunos estudios y ya cambié su tratamiento.
El miedo en las facciones de la joven fue muy evidente, ella entendía lo suficiente para saber que el pulmón izquierdo de Sesshoumaru no estaba en condiciones de soportar nada, y que además la tos debería estar causándole demasiado dolor.
- Lo estamos manejando lo mejor posible. Aquí ya llamé a un amigo que es el mejor para encargarse del caso. Sesshoumaru va a estar bien. Esto es sólo… una pequeña complicación.
Lin negó con la cabeza, obviamente no creía la calma que Izayoi trataba de darle y nadie pudo culparla. Con pasos lentos fue y pasó a la habitación de Sesshoumaru cerrando la puerta tras de sí. Cuando lo vio confirmó que en verdad lo que le estuviera pasando no podía ser nada simple. Estaba dormido con un monitor conectado a su cuerpo, su piel se notaba un poco más pálida y tenía una mascarilla de oxígeno que le cubría nariz y boca.
La joven sólo fue y se quedó de pie a su lado, ni siquiera se atrevió a tocarlo mientras en su mente tomaban control, otra vez, los recuerdos de la noche en que todo pasó, esa en la que quizás había sellado el destino de Sesshoumaru por siempre.
...
Un par de horas más tarde Lin estaba sentada al lado de Sesshoumaru en una silla que Inu no Taisho e Izayoi llevaron desde el otro lado de la habitación cuando se dieron cuenta de que no pensaba moverse de ahí. También le habían llevado comida y ella tuvo que aceptarla cuando le recordaron sutilmente que tenía que estar fuerte para él.
Al final ellos entendieron que la joven prefería estar a solas y se marcharon con la promesa de volver por la noche a revisar cómo seguía Sesshoumaru, Lin asintió y sonrió un poco para que se fueran tranquilos aunque todos sabían que eso era imposible.
De repente un sonido conocido la sobresaltó y vio que en la mesa al otro lado de la cama estaba el teléfono de Sesshoumaru, de inmediato fue para silenciarlo ¿por qué se lo dejaron ahí? ¿Quién podría estarlo buscando? No era que le inquietara, pero le parecía extraño.
- Aquí estás. –escuchó la voz masculina un poco ronca y atenuada por la mascarilla, lo vio a los ojos y notó que el color dorado que siempre destilaban seguía intacto, tan puro y fuerte como siempre. Lin sonrió y le tomó la mano izquierda con cuidado. - ¿Estás bien? –la cuestionó y ella asintió mientras le mostraba e teléfono. - ¿Jaken?
Lin abrió el mensaje de texto y vio que tuvo razón, luego lo puso para que él mismo pudiera leer y preparó la pantalla para escribir una respuesta. Sesshoumaru tomó el aparato con la mano derecha y contestó rápido antes de devolvérselo.
- Va a traer algunas cosas para ti.
Lin frunció el seño deseó preguntarle detalles pero supuso le sería imposible formular la pregunta y para él resultaría difícil hablar demasiado con la mascarilla, por eso se limitó a asentir y acercarse para dejar un beso en su frente.
- No es suficiente. –se quejó él y se quitó la mascarilla con la mano libre, de inmediato Lin se asustó pero él tenía muy claro su plan. – Sabes qué quiero. –le insistió y ella sonrió.
Con mucho cuidado se acercó hasta rozar sus labios con un beso corto y tenue pero muy dulce, el primero que se habían dado desde la noche que lo cambió todo. Después, al separarse, ella tomó la mascarilla y volvió a ponérsela.
Así inmersos en la paz de la habitación se quedaron en silencio un par de minutos hasta que Jaken llamó a la puerta y después entró con movimientos torpes y poco sutiles como siempre. El asistente no fue a saludar porque no era necesario, Sesshoumaru ya le había dejado muy claro que lo que necesitaba de él era su eterno profesionalismo y que encontrara una forma precisa para cumplir sus órdenes, así que eso estaba haciendo.
- Ve, tienes que recibir y firmar algunas cosas. –le dijo Sesshoumaru a Lin y ella obedeció sin tener idea de qué se trataba todo eso.
- Señorita Lin, primero quiero entregarle sus identificaciones. –le aclaró Jaken mientras le pasaba dos cosas. – Licencia de manejo y pasaporte.
La joven frunció el seño y revisó ambos documentos… eran legítimos, inclusive su foto resultaba perfecta a pesar de que ella nunca realizó los trámites. Miró a Sesshoumaru en la distancia y él esbozó una media sonrisa al notar su incredulidad.
- Ésta es la tarjeta de débito de su nueva cuenta. Necesito que revise y firme los papeles porque tengo que regresarlos al banco. –Jaken le entregó la cosa de plástico y luego un sobre con un montón de hojas, ella se extrañó de nuevo y comenzó a hojear todo.
Era un contrato por una cuenta regular de banco, la tarjeta de débito estaba a su nombre y según vio el depósito inicial al abrir la cuenta fue grande, mucho más de lo que ella pudiera necesitar ¿para qué requeriría ella eso?
- Y esto son tarjetas adicionales de las cuentas del señor Sesshoumaru. –habló de nuevo el asistente y ella volcó toda su atención en los otros plásticos y papeles que le estaba ofreciendo.
Ni siquiera se detuvo a contar cuántas tarjetas nuevas eran, apenas recapacitó en las palabras de Jaken y vio que todas tenían su nombre en diferentes colores y con logos de los diferentes bancos. Volvió a ver a Sesshoumaru y esta vez ya no estaba sonriendo, sino que destilaba la frialdad e indiferencia que ella le conoció desde el primer día.
- Con todo esto es copropietaria de cada cuenta del señor. –continuó explicándole Jaken. – Y tiene libre acceso a hacer lo que desee con ellas. Además, me recomendó que le entregara algo de efectivo para lo que pueda necesitar mientras los señores Taisho no estén con usted. –sacó de su bolsillo un pequeño rollo de billetes y también lo puso en las manos de Lin, ella decidió que era suficiente y necesitaba una explicación así que dejó todo en la mesa y fue hacia Sesshoumaru.
- Regresa en treinta minutos, Jaken. Necesito hablar con ella. –le ordenó a su empleado y el otro hombre sólo se marchó de ahí sin tener deseo alguno de presenciar lo que pudiera estar por ocurrir, aunque le diera curiosidad saber si Lin por fin reaccionaría y se pondría a gritarle. – Todo es como él lo explicó. Necesito que la mayor cantidad de cosas estén a tu nombre.
Las palabras frías traspasaron a Lin porque supo perfectamente lo que significaban, él quería que ella estuviera protegida, que por lo menos nunca más le faltara dinero…
- No he tenido oportunidad de cambiar el testamento, pero las propiedades que tengo irían a Izayoi, ella obviamente te entregaría todo después del papeleo. Pero con el dinero es más fácil si tienes todo a tu nombre ya. –al final Sesshoumaru tuvo que hacer una pequeña pausa para recuperar el aliento y darle espacio para que asimilara lo que le estaba diciendo.
Lin POV
Me quedé de piedra tratando de encontrar otra explicación que no fuera la que me acababa de dar. Sesshoumaru me estaba entregando control de todas sus cuentas bancarias por si él no lo lograba. Había hecho los arreglos necesarios para cuidarme aunque muriera. Estúpido él por estar haciendo eso. Estúpida yo por haberlo llevado hasta ese punto.
- De cualquier manera iba a hacerlo. Sólo lo apresuré un poco. –habló Sesshoumaru cuando su respiración se había acompasado otra vez. Yo lo vi a los ojos y negué con la cabeza. – Sólo firma los papeles, eso no cambia nada más que el hecho de que sé que estás protegida.
Despegué los labios lista para decirle lo mal que me parecía todo aquello pero de nuevo… fui incapaz de pronunciar una sola palabra. Odié eso también. Así que regresé a la mesa y firmé cada cosa que tenía enfrente. Después tomé mi teléfono y le escribí un mensaje rápido a Izayoi antes de acomodar todo en perfecto orden y regresar al lado de Sesshoumaru, estaba tan enojada como minutos antes y no quería empeorar las cosas desquitándome con él.
Entendía que todo eso lo estaba haciendo por amor, me estaba entregando la seguridad económica que jamás tuve… pero no. La simple idea de que lo hiciera en ese preciso momento, cuando su condición había empeorado de manera tan radical, era como si se estuviera dando por vencido y eso era lo que me causaba conflicto. Yo lo necesitaba a él, no a su dinero.
- Sé que estás enojada ahora. –me aclaró y casi me reí.
Dejé todo en la mesita al lado suyo, cada papel y tarjeta firmados, además del dinero en efectivo y después le escribí una nota en su teléfono para que supiera que necesitaba tiempo para asimilarlo todo, que era un tonto y que lo amaba, luego me acerqué y le besé la frente antes de dar media vuelta y salir.
Fin Lin POV
...
Cuando Izayoi llegó a la habitación de su hijo vio a Jaken sentado en la sala de espera con un maletín. Ella ya sabía de las intenciones de Sesshoumaru, él mismo se lo dijo mientras viajaron en la ambulancia y la instruyó para que si él moría le entregara sus propiedades a Lin. Ella pudo verle el lado práctico al plan pero lo odió tanto como sabría que Lin lo haría.
- Gracias por esperar. –le dijo con tono dulce al asistente de Sesshoumaru y él se puso de pie con el seño fruncido.
- La señorita Lin me esperó aquí hasta que llegué pero en cuanto me vio se fue. –le explicó aún desconcertado.
- Me mandó un mensaje para que viniera tan pronto como fuera posible. Está enojada pero supongo no quiso dejar a mi hijo solo. En verdad, les agradezco a ambos.
- No tiene por qué, señora. –hizo una media reverencia y se marchó.
Ella entró en el cuarto cerrando la puerta tras de sí y encontró a su hijo con el respaldo de la cama levantado y la vista perdida en la ventana. Sesshoumaru odiaba estar así, confinado a la cama y los estragos que la enfermedad estaba haciendo en su mente eran tan grandes como los de su cuerpo. Pero él era fuerte.
- Te dije que algo así iba a pasar, se enojó tanto como yo. –le aseguró yendo a sentarse a su lado.
- Era necesario. –contestó sin voltear a verla.
- No, no lo era. Vas a estar bien y a salir de aquí en unos días. En realidad, acabo de recibir una llamada con buenas noticias. –le aclaró y esta vez los ojos dorados se posaron en los suyos. – Me llamaron para darme los resultados de los cultivos de sangre, ya sé qué es la infección que tienes y el tratamiento que necesitas.
Y con esas palabras simples cambiaron muchas cosas. Sesshoumaru pudo ver por primera vez desde la noche trágica que en verdad había esperanza de que tuviera oportunidad de vivir una vida normal y hacer feliz a Lin mientras ella hacía lo mismo con él. Sólo le faltaba esperar que ella estuviera dispuesta a intentarlo.
...
DOS MESES DESPUÉS
Sesshoumaru se despertó por la mañana y encontró la cama vacía a su lado, eso era ya algo normal. Miró la hora y notó que era aún temprano, podría dormir un poco más si tuviera a Lin a su lado, pero no era así. Con movimientos aún algo lentos se sentó y luego se puso de pie. Sus heridas estaban por completo cicatrizadas aunque aún sentía dolor a veces y sus sesiones de ejercicios eran nada más que mera rehabilitación, aún le quedaba un camino largo que recorrer antes de volver a tener la condición física de antes del atentado.
Se lavó la cara y los dientes antes de ir hacia la sala, ya llevaba puesta una playera pues sabía que a Lin la estremecían sus cicatrices. Cuando alcanzó la estancia vio el televisor encendido en las noticias y escuchó ruido en la cocina, fue y tomó a la joven desprevenida con un abrazo por la espalda. Ella se sobresaltó y se puso tensa unos segundos antes de relajarse y buscar sus labios.
Se dieron un beso corto y más bien por costumbre, así eran las cosas desde que él pudo volver a casa y ella se metió en la interminable tarea de facilitarle la vida.
FLASHBACK
Por fin el momento de dejar el hospital había llegado y aunque debería ser un día lleno de felicidad, más bien estaba plagado de tensión.
Lin estaba tan nerviosa como siempre últimamente, le asustaba la idea de estar ella sola cuidando a Sesshoumaru, tanto así que cuando Izayoi sugirió que podían contratar una enfermera para los primeros días, ella se aferró a la idea aún en contra del mismo Sesshoumaru, quien acabó aceptando por complacerla.
Él había recuperado un poco la fuerza, el que tuviera de nuevo la capacidad de respirar libremente y el dolor se concentrara sólo en los sitios donde las balas entraron lo ayudó a convencerse de que podría recuperarse por completo.
Sus padres estaban al tanto de toda la situación, de lo mucho que le disgustó la ayuda extra en su departamento y de cómo Lin continuaba sumida en lo que Izayoi llamaba Desorden de Estrés Postraumático. Por eso se mantuvieron cerca pero al mismo tiempo quisieron dejarlos tomar todas sus decisiones.
Por eso cuando entraron al departamento, Sesshoumaru apoyado con un bastón, fue que Izayoi se limitó a preparar la comida con los víveres que Jaken había comprado el día anterior e Inu no Taisho simplemente llevó las maletas hasta la habitación principal. La enfermera era una mujer de mediana edad con complexión un poco robusta que conocía a Izayoi desde hacía mucho. Su contrato era por doce horas diarias durante dos semanas, las noches las cubriría otra enfermera. Lin en vista de que tendrían compañía todo el tiempo había sacado todas su cosas de la habitación que era sólo suya y se mudó definitivamente a la compartida, así las enfermeras podrían tener privacidad.
- Creo que tu madre no te lo ha dicho, pero conoce a una excelente psiquiatra que podría ayudar. –le soltó Inu no Taisho a su hijo yendo a sentarse a su lado en el sillón de la estancia, las tres mujeres estaban de momento ocupadas en la cocina.
- Si no lo ha dicho, debe tener sus razones. –respondió Sesshoumaru viéndolo a los ojos.
- No para ti, para Lin. Creo que tú mejor que nadie te das cuenta de que no es la misma.
- Lo sé. –confirmó buscando en la mirada de su padre algo más de datos, a pesar de que Inu no Taisho ya le había demostrado ampliamente en los últimos meses que lo apoyaba incondicionalmente aún le era difícil quitarse la costumbre de desconfiar y buscar algo oculto en cada una de sus palabras.
- Ella necesita ayuda extra y tú eres el único con una oportunidad de convencerla. –finalizó y luego se marchó a la cocina para ayudar en lo que pudiera.
Sesshoumaru se quedó escuchando las voces de los demás y meditó la propuesta de su padre, porque sabía que estaba en lo correcto. Lin muchas veces en su vida sobrevivió cosas impensables ella sola utilizando los recursos que tenía a la mano, vivió en silencio y soportó pesadillas por años. Pero él no quería que eso se repitiera. La mujer que era ahora representaba más bien una sombra de la que él amaba y sin importar qué sucediera lo que sentía por ella no iba a cambiar… pero no estaba dispuesto a dejarla pelear sola con sus demonios.
Fin del FLASHBACK
- ¿Dormiste algo? –la cuestionó recargándose en la barra mientras ella continuaba en la estufa, la joven asintió apenas y se concentró en su tarea, él pensó que mentía para tranquilizarlo.
Desde hacía varias semanas que Lin se negó en redondo a tomar los tés con gotas que Izayoi le daba y desde entonces casi no lograba conciliar el sueño y cuando lo hacía despertaba agitada y tensa por las pesadillas. Él insistió en que aceptara la ayuda de su madre pero no obtuvo ningún resultado, Lin tenía la firme idea de que drogarse para dormir no le traería nada bueno y prefería soportar el cansancio.
- Izayoi ya formalizó los planes para el viaje de este año, quiere ir al rancho de sus padres y me preguntó si los vamos a acompañar. Le dije que sí. –él había tomado esa decisión por ambos, harían un viaje ya fuera con su familia o no.
Primero supuso que sería lo mejor acompañar a los demás y aún tenía abierta la posibilidad, por eso estaba intentando medir la reacción de Lin, pero ya sabía por experiencia que nadie a su alrededor podía obrar un milagro.
Lin en cuanto lo escuchó se tensó y lo vio a los ojos frunciendo el seño. – Estar aquí no funciona, quizás cambiando el escenario las cosas mejoren.
Ella supo exactamente a qué se refería, era muy consciente de que sus nervios y miedo, así como su mutismo, eran cosas que a él no le gustaban y constantemente intentaba algo para sacarla de ellos… pero viajar no le parecía buena idea.
Él le sonrió un poco, como casi nunca lo hacía, y la tomó de las manos sin despegar sus ojos dorados de los castaños.
- No importa qué haya sucedido, Naraku se las ingenió para robarte de mi lado. Te extraño. Pero no me voy a rendir contigo, nunca. Jamás voy a intentar dejar de recuperar a la Lin que sé que está ahí en algún lado. –con un movimiento sutil le besó el dorso de las manos y luego la soltó y empezó a alejarse, pero volvió de detenerse en la entrada de la cocina y se giró para hablarle de nuevo. – La noche que desperté en el hospital, fue por ti. Soñé que estabas ahí a mi lado, escuché tu voz llamándome y fue sólo eso lo que me trajo de regreso.
Luego dio media vuelta y se marchó a su estudio, Lin se quedó como si fuera de piedra con un nudo en la garganta y todo el peso del mundo oprimiéndole el pecho. Ver a Sesshoumaru así, escucharlo decirle esas cosas… era tan inusual… suspiró y dejó lo que estaba haciendo en la cocina de repente con una nueva determinación.
...
Sesshoumaru estaba en su estudio trabajando en la nueva pintura que empezó en cuanto fue capaz de estar fuera de la cama. Cada vez que se concentraba en ella la realidad era que su mente estaba fija en Lin y en todo lo ocurrido, esa mañana en la que apenas acababa de decirle que la extrañaba y otras verdades… le estaba costando más trabajo de lo habitual poder plasmar los colores de la manera correcta.
De repente escuchó la puerta abrirse y vio a Lin entrar, le pareció extraño que ya no llevara puesta la misma pijama, sino algo más que estaba oculto debajo de una bata que le llegaba a las rodillas y dejaba descubierta una parte de sus piernas. Ella fue y con cuidado le quitó lo que tenía en las manos, después entrelazó sus dedos y en silencio lo guió hasta su habitación.
- ¿Qué pasa? –la cuestionó sin entender nada.
Ella le sonrió y sin perder el contacto visual con sus ojos se desamarró la bata y dejó ver el conjunto de lencería casi transparente que tenía puesto, después tomó las manos de Sesshoumaru y las puso en su cintura.
Lin POV
Estaba lista. Al fin. Un rato antes cuando él me hizo notar lo diferente que era, cómo en verdad mi miedo también lo afectaba a él… fue que tuve que detenerme a pensar y a cambiar. Por Sesshoumaru. Por mí.
Todo el tiempo que él estuvo en el hospital me lamenté mil veces que nunca hubiera llegado a hacer el amor con él y me prometí que cuando pudiéramos… aprovecharía cada día. Y sin embargo hasta ahora jamás le había dado nada más que un simple beso. Porque tenía miedo… me aterraba lastimarlo así como muchas otras cosas.
Pero no podía continuar así. Quizás tendría que lidiar con pesadillas por siempre, tal vez el insomnio y el miedo a los ruidos fuertes me acompañarían el resto de mis días. Pero no iba a dejar que Sesshoumaru pagara por todo aquello, no cuando arriesgó su vida misma para salvarme.
- No me pongas estas tentaciones, señorita. –murmuró y quitó sus manos de mi cintura, yo en respuesta me saqué la bata por completo dejando que observara mi cuerpo apenas cubierto de encaje blanco. – Lin, ni siquiera puedes hablar conmigo ¿cómo pretendes que hagamos esto? –me cuestionó y noté que hacía un esfuerzo por dejar su mirada en la mía. El saber que con sólo verme despertaba su interés me dio confianza. Me acerqué un paso más y le rodee el cuello con las manos.
- Te amo. –murmuré con trabajo y vi la sorpresa en sus facciones. – Estoy aquí sólo por ti. Para ti. Hazme el amor, Sesshoumaru.
Su respuesta apasionada me tomó por sorpresa aunque la estuviera deseando. Con un fiero impulso sus labios se apoderaron de los míos y sus manos se enroscaron en mi cintura. Sentí toda la pasión de su cuerpo golpearme de repente, el sabor de sus besos no había cambiado en lo absoluto desde la última vez que nos acariciamos así. Él era el hombre diseñado para mí, ese que un con una sola mirada y una caricia podía derretirme.
- Te extrañé. –me dijo en el oído mientras lo recorría con sus labios y sus manos fuertes plantaban caricias sobre el encaje de aquel conjunto que llegué a pensar jamás usaría.
Con nada más que dos pasos me llevó hasta la orilla de la cama y me sentó ahí, después se arrodilló frente a mí y detuvo la pasión por un momento para mirarme a los ojos y después recorrer todo mi cuerpo. Vi su respiración algo agitada pero no tuve tiempo de decirle nada, muy pronto se acercó hasta mi pecho para besarlo por encima de la tela, eso me hizo perder la cabeza y mis uñas se aferraron a sus brazos musculosos, quizás lo lastimé, pero él no dijo nada… sólo continuó besándome.
Tuve que concentrarme un poco para obligar a mis manos a moverse, lentamente las deslicé por sus brazos hasta su pecho y después busqué el borde de la tela, necesitaba sentir su piel contra la mía. Él me ayudó a quitársela y luego inmiscuyó sus dedos en los puntos clave para desatar las pocas prendas que yo llevaba, no dudó ni por un segundo y yo lo vi a los ojos todo el tiempo, ansiosa por seguir adelante.
- Eres hermosa. –me dijo mientras enroscaba un brazo en mi cintura y me llevaba hasta el centro de la cama, por puro instinto me aferré a su cuerpo y el tenerlo así de cerca sólo aumentó más la expectación.
- Te necesito. –le rogué mientras recorría su erección por encima de la ropa, él emitió un sonido profundo desde el fondo de su garganta y descendió por mi cuerpo con besos, se paseó por mis pechos y tomó los pezones con cuidado, siguió hasta el abdomen y un poco más abajo, donde sentí su lengua tocarme y casi pierdo la conexión con el mundo real.
Simplemente le di espacio y dejé que mi cuerpo subiera y subiera por una pendiente que terminaría en el paraíso más puro, pero de repente, él se detuvo. Contuve un segundo la respiración y luego busqué sus ojos dorados… y los encontré con una expresión que jamás vi antes.
Se estaba divirtiendo, ardiendo en deseo y torturándome un poco sólo por gusto. Supo muy bien que estaba a punto de explotar en un millón de estrellas cuando dejó de prestarme sus atenciones. Sin despegar sus ojos de los míos terminó de desnudarse y se acercó a mí de nuevo, subiendo con más besos el camino que había bajado, al final estaba besándome el cuello y yo le concedí un espacio entre mis piernas. Ahí entendí que todo lo que hizo fue para dejarme al borde del deseo, justo antes de adentrarse en mi cuerpo.
- ¿Estás lista? –preguntó con la voz ronca y la respiración agitada en mi oído, pero luego me vio a los ojos.
- Te amo. Hazme al amor. –le rogué ansiosa como nunca antes de sentirlo por completo.
Él guió su erección hasta la entrada de mi cuerpo y yo me aferré a su espalda cuando lo sentí abrirse paso lentamente. Poco a poco fue adentrándose y sentí que tuvo que contenerse mucho, su corazón acelerado de repente se había disparado hasta un ritmo casi increíble. Yo lo recibí ansiosa, experimento algo completamente nuevo… y fue lo menor del mundo. Sentí algo de dolor al principio, pero muy pronto me olvidé de él… una molestia y nada más que no se comparaba con todo el placer que me inundaba.
- ¿Estás bien? –me preguntó estando completamente quieto.
- Sí. Muévete, por favor. –le rogué mientras yo misma iniciaba el vaivén de mis caderas, él de inmediato se unió un juntos marcamos el ritmo.
Él me había ya dado muchos orgasmos, pero mientras este se construía en mi interior supe que sería diferente y sólo me concentré en Sesshoumaru, en su piel contra la mía y su cuerpo perfecto que me llenaba por completo.
- Lin… -susurró queriendo decirme algo, pero no lo escuché porque cada célula de mi cuerpo se perdió en el infinito placer que se desencadenó cuando toqué el punto más alto. Mis músculos se contrajeron alrededor suyo y un segundo después sentí que él se derramaba dentro de mí.
Fin Lin POV
Sesshoumaru POV
Me tomó un par de minutos poder recuperar el aliento y la claridad en mis pensamientos. Aún estaba sobre ella sosteniendo mi peso sobre ambos brazos y con nuestros cuerpos fundidos, ojalá nunca tuviera que acabarse ese momento pero eventualmente recordé que era su primera vez y desee que fuera perfecta, nada de dolor.
Le besé la frente y luego me separé un poco, apenas lo suficiente para abandonar su interior y luego recostarme a su lado, ella se abrazó a mi pecho desnudo… era la primera vez que veía mis cicatrices sin estremecerse por los recuerdos de todo lo malo.
- Gracias. –me dijo en un susurro y la vi a los ojos levantando una ceja, requería explicaciones para eso. – Por no rendirte conmigo.
- Nunca. –le contesté besando sus labios por apenas un segundo pero muy consciente de que en verdad, ella estaba bien y era tan feliz como yo.
FiN.
Hello!
Mil grax x todos sus reviews, msgs, favs y follows!
Aquí estamos! Un poco tarde, pero segura. Por fin... se acabó... o bueno, casi. Igual si me lo permiten, nos vemos la próxima semana con el epílogo para terminar de poner los puntos finos.
Mil gracias por su paciencia y por todos sus comentarios que me ayudaron a clarificar un poco el final, del cual por mucho tiempo no estuve segura. Espero les haya gustado.
¿Comentarios?
Un abrazote y nos leemos la próxima semana!
