SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 30

Epílogo

Dos años después.

Lin iba sentada en el lugar del copiloto mirando por la ventanilla la ciudad. Se había puesto un vestido corto cuando vio que Sesshoumaru se vestía algo formal, iban sólo a casa de los Taisho y no entendió bien por qué pero le siguió la corriente. Desde hacía mucho que se habituó a eso. Siempre era así cuando lo acompañaba a sus eventos. Cenas y galerías en los que él se desenvolvía con su eterna frialdad y en realidad se aburría mientras ella se ponía nerviosa y emocionada, especialmente la primera vez…


Lin POV

Mientras entraba del brazo de Sesshoumaru me di cuenta de que todo el tiempo tuve razón y no estaba lista para esto. Quizás jamás lo estaría pero no me quedaban más opciones. A pesar de estar nerviosa y algo aterrada, también sentía la emoción propia de la noche. Una galería con visitantes de todo el mundo.

Este año él era uno de los invitados de honor y su presencia resultó casi obligatoria, así que como era lógico yo estaba a su lado. Entre Sango, Kagome e Izayoi me ayudaron a elegir el vestido, creo que me probé demasiados pero al final encontramos uno perfecto. Era morado y negro, con pliegues de telas ligeras que se amoldaban a mi cuerpo pero al mismo tiempo caían sueltos, las chicas me dijeron que por el corte ajustado a la cintura, el estilo, los colores y el que dejaba al descubierto un hombro, me hacía ver un poco mayor. Los tacones para algo de altura extra también ayudaban pues una de las cosas que me ponían nerviosa era verme demasiado joven para estar ahí.

El maquillaje y el peinado lo hicieron profesionales, dos mujeres que no paraban de hablar y de sugerir cosas, la mayoría tuve que declinarlas porque me parecieron demasiado. Al final creo que tomé las decisiones correctas pues cuando Sesshoumaru me vio completamente lista para salir noté en sus ojos dorados muchas emociones y me susurró al oído cómo preferiría no salir esa noche y tenerme para él solo. Estuvo a punto de convencerme de quedarnos, pero no.

- Cuando te aburras, sólo dilo. –me ratificó mientras una pareja mayor se acercaba con grandes sonrisas en el rostro.

Obviamente yo no podría aburrirme esa noche. Entre los nervios y la emoción estaba más que despierta y ansiosa por descubrir cómo era en realidad una de estas exposiciones. Hasta ahora el lugar me había maravillado con sus amplios salones y su iluminación perfecta. Los cuadros que se exhibían al principio me parecieron bonitos, pero no tan hermosos como los del hombre que amaba.

Así poco a poco iba descubriendo cómo se manejaba todo aquello. Las muchas personas fascinadas con la presencia de Sesshoumaru, él apático y ansioso por marcharse, aunque nadie parecía notarlo. Quizás era sólo que yo lo conocía demasiado bien. Los meseros se paseaban con bandejas llenas de copas y bocadillos mientras la música tenue en el ambiente cambiaba cada pocos minutos.

Un par de horas más tarde él y yo habíamos encontrado un momento para estar a solas. Nos encontrábamos en uno de los grandes salones que exhibían sus pinturas y sólo contemplábamos una. Yo la conocía bien porque fui su modelo. Él me lo pidió porque deseaba hacerlo y para ayudarme a superar algo… el estar posando desnuda para un hombre fue una de esas cosas que jamás me imaginé hacer por mi voluntad, pero que a su lado resultó increíble. En el lienzo se mostraba la espalda desnuda de una mujer que parecía tener un tatuaje de enredadera multicolor. Era una imagen perfecta de gran belleza y me costaba trabajo creer que él hizo eso mientras yo me quedaba quieta con el torso desnudo durante horas ¿cómo pudo imaginarse el tatuaje? Esa era una de las cosas que sólo los verdaderos artistas pueden comprender.

- Sesshoumaru. –lo llamó una voz femenina de repente y lamenté que hubieran interrumpido nuestro instante de privacidad, pero esta era su noche y me obligué a sonreír para conocer a alguien más. – Escuché rumores de que habías aparecido, pero no podía creerlos hasta que te viera. –la chica le sonrió y se acercó para besarlo en la mejilla.

Se trataba de una mujer muy hermosa. Debería tener más o menos la edad de él y obviamente se conocían, ella llevaba un vestido rojo totalmente ajustado que resaltaba cada curva de su cuerpo. Por un momento me sentí un poco como una niña.

- Vi tu exposición, tu trabajo es tan bueno como siempre. –contestó él con su voz de hielo y de inmediato supe quién era ella, además, por su simple tono y el hecho de que no me presentara de inmediato comprendí que de seguro ella le desagradaba en especial.

Su nombre era Kaho y resultaba ser la única mujer que formaba parte de la galería esa noche. Mientras recorrimos su ala rato atrás él me explicó cómo era buena en lo que hacía pero me hizo notar todos los detalles por los que en realidad no le gustaba su trabajo. En la mayoría de sus observaciones coincidí, aunque hubo un óleo en particular que me fascinó, aunque no se lo dije a Sesshoumaru.

- Tan caballeroso como siempre. –alabó ella y se acercó para besarlo en la mejilla ignorando por completo mi presencia y sin dejar espacio alguno para que él me introdujera, era como si lo evitara a propósito. – Tienes que asistir a la cena después de la entrega de reconocimientos. Hice unos arreglos para compartir mesa contigo. Tenemos mucho de qué hablar. –ofreció entusiasmada y con expresión misteriosa y seductora.

- En lo absoluto. –le respondió él y sonreí al notar el leve descontento en las facciones de la otra mujer, creo que ella iba a replicar algo en cuanto volvió a tomar su apariencia alegre pero llegó un hombre mayor a saludar.

- Sesshoumaru Taisho, tanto tiempo sin vernos. –le dijo extendiéndole una mano en forma amistosa.

- Si me disculpas un minuto, voy a tocador. –le dijo a Sesshoumaru y luego para mi sorpresa me tomó de la mano. – Acompáñame que ni siquiera hemos tenido oportunidad de presentarnos.

Él aumentó la fuerza con la que sostenía mi mano pero yo le sonreí y asentí dejándolo ir. No tenía interés alguno en conversar con esa mujer pero no era su obligación cuidarme, además, esa pequeña charla con la desconocida bien podría servirme para establecer algunos límites entre ella y Sesshoumaru.

- Se ve increíblemente guapo hoy. –empezó a hablar ella mientras nos acercábamos hacia el baño de mujeres. – Nosotros tenemos cierta historia ¿sabes?

- ¿En verdad? –le pregunté fingiendo una sonrisa, pues su afirmación acababa de traspasarme como un viento helado.

- Claro que sí, desde hace años. –entramos al tocador y fue directa a sentarse en uno de los sillones de espera, yo la seguí preparándome para escuchar lo que tuviera que decirme y enfrentarlo como una mujer. – Nunca ha sido nada en serio, pero es de esas cosas que suceden cada vez que nos encontramos…

La artista continuó hablando y temí que jamás se detuviera. Me contó de las galerías que terminaban en la misma habitación de hotel y de los viajes que hicieron juntos. Ella estaba intentando amedrentarme y lo hizo con tanto esfuerzo que cometió el error de darme datos muy exactos. Fechas en especial. Y conforme más la escuché, más tuve que contenerme para no empezar a reírme y armar una escena en el baño lleno de mujeres.

- Así que… esa es nuestra historia. –concluyó después de varios minutos. - Me extraña nunca haber oído hablar de ti. Debes ser su prima porque él no tiene hermanas ¿te interesa el arte para cuando entres a la universidad? –su falso interés también fue muy gracioso, ella desde luego que sabía que yo no era familia de Sesshoumaru, la forma en que nos encontró abrazados fue demasiado explícita.

- No tengo demasiadas dotes artísticas en realidad. –le contesté con una sonrisa, esta vez de lo más sincera. – Y no, no soy su prima. Soy la modelo desnuda que utilizó para sus cuadros. El resto, puedes suponerlo.

Terminé de hablar y me deleité un segundo con su rostro perplejo antes de ponerme de pie y marcharme de ahí. Como un extra vi los rostros de las que nos estuvieron prestando atención y escuché un par de risas.

Justo al salir del lugar vi a Sesshoumaru de nuevo, estaba de pie muy cerca y su mirada de helo se suavizó en cuanto vio lo relajada que estaba, entonces, en verdad me reí y fui a tomarlo del brazo para buscar algo de privacidad, tenía que contarle.

- ¿Qué es tan gracioso? –me cuestionó mientras salíamos al jardín por la gran puerta trasera. Afuera más personas se paseaban entre esculturas pero el sitio estaba algo solo, lo suficiente para hablar.

- Tu amiga, es en realidad muy divertida.

- No es mi amiga. –replicó con su tono serio y me reí más.

- Lo sé. Pero según ella ustedes han sido eso y más. –él iba a decir algo pero mi risa lo detuvo. – Me contó de cómo viajaste para festejar su cumpleaños con ella y del año nuevo que pasaron en la playa juntos. Inclusive dijo fechas y lugares.

- Cómo se atreve. –murmuró y sus ojos dorados se volvieron de piedra un instante. – Nada de eso es cierto.

- Me lo imaginé. Especialmente porque su cumpleaños coincide con el día en que tú y yo nos conocimos, la noche de tu accidente. Y el año nuevo en la playa… estoy muy segura de que lo pasaste conmigo y con tu familia en una cabaña.

Él me sonrió y vi la risa dibujada en su mirada, luego, sólo me atrajo hacia su cuerpo y buscó mis labios para besarlos, yo le correspondí de inmediato y sólo nos quedamos así durante un tiempo que se me hizo demasiado corto.

- Entonces… -susurré aún contra su boca. - ¿Ella está mintiendo? ¿O tengo que ponerme celosa porque pasabas las mismas noches con ambas?

Sesshoumaru me besó de nuevo y yo sólo me alegré de estar ahí con él, formando parte de su mundo. Ambos éramos felices.

Fin Lin POV


Sesshoumaru manejaba rumbo a casa de sus padres para una cena especial, él conocía muy bien el motivo y sospechaba que Lin aún no lo intuía… en cierta forma no deseaba prevenirla pero le resultó inevitable.

- Sabes por qué es esta cena ¿cierto? –la cuestionó y la simple mirada curiosa de la chica confirmó sus sospechas.

- ¿Porque Izayoi quiere una cena en familia?

- Porque Izayoi quiere anunciar oficialmente nuestro compromiso. –la corrigió y Lin lo observó como si hubiera dicho una locura. – No sé por qué te sorprende.

- Pero… no… es decir… ¿una cena para eso?

- Típico de ella. Pero sólo van a estar las personas más cercanas, me encargué de eso. –afirmó recordando cómo por un momento su madre le planteó la idea de invitar compañeros de la universidad de Lin y algunos extras.

- ¿Y qué tengo que hacer? –inquirió asustada.

- Sólo se tú misma. –afirmó y se tomó un segundo para sostener su mano izquierda y besarla justo donde reposaba su anillo.

Lin suspiró y devolvió la vista a la ventana pensando en qué era lo que le esperaría en casa y cómo en realidad no debería alterarse pues todos los que estarían ahí serían parte de la familia, esas personas maravillosas que le dieron tiempo y espacio, que la amaron como ella a ellos y que se alegraron sólo por tenerla a su lado siendo ella misma después de los tiempo difíciles…


Lin POV

Sesshoumaru y yo seríamos los últimos en llegar al igual que sucedió el año pasado, todos los demás se adelantaron con el pretexto de alistar las habitaciones y tener todo preparado. Yo podría haber ayudado, aunque él aún no estaba en condiciones de hacerlo, pero creo que ese trato era sólo una reacción a la forma de ser que adopté desde el atentado.

Desde hacía unos días que intentaba cambiar eso poco a poco. El primer paso fue hablar con Sesshoumaru y hacer el amor. Eso salió más que bien. Y después… tuve que aprender a conversar de nuevo. Con el paso del tiempo y amedrentada por el miedo había perdido la práctica en expresar mis ideas y cada vez que él tocaba un tema menos trivial que la cena, yo sentía que iba a perder la voz otra vez. Pero me estaba esforzando.

- ¿Vas a hablar con los demás? –me preguntó él mientras el taxi atravesaba el camino que llevaba de la entrada principal hasta la casa. Alrededor vi el amplio terreno con pasto amarillento.

- No lo sé. – admití y sentí que él me abrazaba.

- No tienes que hacerlo hasta que estés lista. Pero sería bueno si lo intentaras.

- Voy a tratar. –prometí y me besó en los labios.

Cuando llegamos hasta la puerta de la casa Kohaku e Inuyasha salieron de inmediato para ayudar con el equipaje, el necesitar ayuda no hacía feliz a Sesshoumaru pero por mi tranquilidad no se quejaba. Pasamos al interior y vi el lugar con una sonrisa. Era como un hogar típico, tenía hasta chimenea y todo coordinado en un estilo antiguo.

Uno a uno llegaron los demás a saludarnos. Noté que no esperaban que yo hablara pero me miraron con curiosidad, como si se hubieran dado cuenta de que algo era diferente. El lugar se sentía lleno de vida, pues éramos un total de once personas, incluida toda la familia Higurashi y el joven Miroku.

Las horas se pasaron como si no existieran entre los preparativos para la cena. El ambiente ligero era perfecto y lamenté un poco que Sesshoumaru y yo fuéramos a quedarnos sólo hasta después del cumpleaños de Izayoi para luego pasar el año nuevo a solas.

- ¿Necesitas ayuda? –me preguntó Inu no Taisho cuando entró a la alacena y me vio intentando bajar algo que definitivamente nunca alcanzaría. Yo sólo asentí y le sonreí. Él pasó y tomó la lata más grande pero no me la entregó. – Está algo pesada, yo puedo llevarla ¿necesitamos algo más?

Yo negué y vi en ese momento la oportunidad perfecta para hacer algo que había estado deseando. Le tomé la mano libre entre las mías y me concentré en poder usar palabras mientras las lágrimas amenazaron con hacerse presentes.

- Gracias. Por todo. Por estar ahí esa noche. No sé qué hubiera hecho sin usted ahí para cuidarme.

El me vio con los ojos muy abiertos y la sorpresa escrita en el rostro por un par de segundos antes de sonreír y apretar muy fuerte mis manos, después se acercó más y me abrazó con cuidado.

- No tienes nada que agradecerme, el que estés aquí es suficiente. –me besó la frente y yo me quité las lágrimas del rostro. - ¿Sesshoumaru sabe? –me preguntó y entendí que se refería a mi voz.

- Sí. Fue apenas hace unos días, aun me cuesta trabajo.

- Tómatelo con calma. –me aconsejó y asentí mientras regresábamos a la cocina con los demás.

Después de eso las cosas marcharon un poco mejor, fui capaz de reír y cuando logré decir alguna palabra los tomé a todos por sorpresa, pero nadie hizo un gran escándalo, sólo me sonrieron y me abrazaron. Esa navidad fue perfecta.

Fin Lin POV


- ¿Has pensado en fecha para la boda? –le preguntó Sesshoumaru sacándola de sus pensamientos.

- No estoy muy segura. Supongo que toma mucho tiempo organizarlo todo, aunque sea algo pequeño… y no tengo idea de por dónde empezar.

- Eso no es problema, sé que alguna de las mujeres te va a saltar encima con una lista de ideas. –le aseguró curvando apenas la comisura de los labios pensando en cómo le haría Lin para contener el entusiasmo de las demás. - ¿Y la luna de miel? ¿Tienes un lugar en mente?

- París. –contestó sin dudar.

Esa era una de las cosas que ni tuvo que detenerse a pensar pues esa ciudad se volvió inolvidable para ella el primer año nuevo que pasaron juntos como una pareja oficial. Después de sobrevivir el atentado y los subsecuentes meses terribles, Sesshoumaru la había llevado con el resto de la familia a pasar Navidad y después a París para despedir el año ellos dos solos.


La última noche del año Sesshoumaru y Lin estaban a solas en su habitación de hotel. La elección del lugar fue difícil pero al final él pensó que París sería perfecto, además consiguió un cuarto con la mejor vista.

Llegaron un día antes y se dedicaron a pasear, él la llevó a conocer los sitios más emblemáticos de la ciudad y siempre anduvieron tomados de la mano, sumidos en una atmósfera perfecta.

- ¿Quieres ir afuera? –inquirió él señalando el balcón.

- No. Hace frío. –afirmó ella y fue para abrazarlo. – Ya casi es hora. –afirmó contra su pecho y él le besó el cabello.

- Voy a abrir la botella.

Sesshoumaru fue y luego de destapar el corcho sirvió dos copas con champagne espumeante. Para él esa noche era perfecta. Habían cenado a solas y ahora estaban relajados y sin que nadie interrumpiera su momento de paz. Ella se veía hermosa como siempre, con un vestido ligero y un suéter encima, la combinación de colores pastel se veía perfecta contra su piel y su cabello libre sobre la espalda la hacía verse increíble.

- Gracias por todo. –afirmó la joven mientras recibía su copa.

- Gracias por ser tú. –contestó él y se acercó para besarla.

De inmediato se fundieron en la caricia y se olvidaron del mundo. Fueron los labios de él persuasivos y sus manos cálidas los que borraron para Lin el resto de las cosas. De repente el mueble más cercano sirvió para dejar las copas y ella comenzó a desabrochar los botones de la camisa masculina.

Sesshoumaru recorrió su cintura y sus caderas con delicadeza antes de quitarle el suéter y dejarlo caer al suelo. Cuando tuvo un poco más de su piel expuesta fue para besarle los hombros y el cuello. Lin lo dejó hacer y sólo se esforzó en mantener la concentración suficiente para acabar de quitarle la tela que le cubría el torso.

Lentamente así entre besos y caricias llegaron hasta la cama que continuaba tendida. Sesshoumaru se sentó en el borde y ella se quedó de pie entre sus piernas. Él la observó sonriendo y luego inmiscuyó ambas manos por debajo de su vestido levantándolo con eterna lentitud. Lin lo dejó hacer y lo observó ansiosa todo el tiempo. Quería tener sus manos tocándola por todos lados.

Cuando ella estuvo sólo en ropa interior Sesshoumaru se dedicó a dejar besos regados sobre todo su cuerpo mientras la desnudaba por completo. También dejó que sus manos la acariciaran y se deleitó al sentir su piel despierta.

- Quiero tocarte también. –protestó Lin un poco cuando sintió que sus piernas se hicieron de gelatina y él la besó en los labios de nuevo mientras la tomaba por la cintura y así ambos se movieron hasta quedar en el centro de la cama.

Estando así, encima de él, Lin pudo desabrocharle el pantalón y colar sus manos para quitárselo junto con los boxers. Lo vio a los ojos todo el tiempo mientras centímetro a centímetro descubría su piel. Al final cuando lo tuvo sin nada encima se acercó de nuevo y comenzó a tocarlo de la manera exacta para volverlo loco.

Durante las incontables veces que habían hecho el amor en los últimos días Lin fue aprendiendo las formas exactas de darle placer y hacerlo perder la concentración. Aunque siempre eventualmente él reaccionaba y la interrumpía para devolverle las atenciones.

Sesshoumaru sintió que su cuerpo se rendía totalmente ante las caricias de su joven mujer y tuvo que hacer una pausa. La tomó de las manos y las puso en su cuello, entonces la besó en los labios y después descendió mientras sus manos la incitaban con roces apenas perceptibles en cada punto sensible.

A Lin se le escaparon exclamaciones de la placer y sintió cómo poco a poco el deseo aumentaba en su ser hasta volverla loca. Quiso resistir lo más posible, pero al final acabó pidiéndole entre susurros que entrara en su cuerpo y él, que estaba también en el límite, accedió.

La tomó por la cintura y la guió con cuidado para unir sus cuerpos. Ambos se quedaron quietos unos segundos mientras la conexión entre ambos se hacía más presente que nunca y la necesidad de seguir crecía. Luego, se movieron al unísono con ritmos diferentes hasta que un rato después terminaron juntos entre respiraciones agitadas y una corriente eléctrica de placer que los envolvía.

- Feliz año nuevo. –murmuró ella en su oído después de dar un vistazo accidental al reloj de la pared y darse cuenta de que pasaba de la media noche.

- El mejor de todos. –contestó él aún agitado y sin nada de ganas de que el tiempo siguiera avanzando ahora que todo era perfecto.


- Prepárate. –le advirtió Sesshoumaru cuando llegaron por fin a casa de sus padres.

Izayoi fue la primera en interceptarlos y darles un abrazo a cada uno. Después siguió su esposo que también sabía y se acercó a ellos en la entrada. Al parecer todos los demás no tenían idea de las noticias pues nadie más fue directo a su encuentro. A quien vieron después fue a Inuyasha y Kagome, quienes iban llevando cosas a la mesa y discutiendo por algo sin importancia.

Lin sonrió y los observó contenta porque aún después de tanto tiempo siguieran juntos. Especialmente por lo difícil que la tuvo su amiga en un principio…


Esa tarde Kagome decidió cancelar sus clases para tener una reunión de chicas. Citó a Sango y a Lin en un bar que abría desde temprano y el cual solían frecuentar, para ese momento ya se había vuelto testigo mudo de sus confesiones de hermanas.

Cuando Lin llegó, Kagome ya la esperaba con una bebida frente a ella, al principio la más joven supuso que no sería nada bueno, pero su amiga le sonrió radiante y la hizo cambiar de opinión… hasta unos segundos después cuando frunció el seño.

- ¿Se va acabar el mundo? –inquirió Lin sentándose a su lado.

- No. Pero tengo que contarles. Sango debe estar por llegar. –dijo impaciente y luego llamó a un mesero para que su amiga ordenara.

- ¿Va a ser una historia interesante?

- No tienes idea. –suspiró y sonrió un poco.

- Entonces tengo que estar preparada. –aseguró Lin y ordenó un coctel algo fuerte aprovechando que ahí jamás le pidieron tener los veintiún años cumplidos para venderle alcohol.

- ¿Tú cómo estás? –inquirió Kagome deseando distraerse un poco.

- Hasta el cuello con tarea y cosas que estudiar.

- ¿Sigues convencida de tu plan?

- Llevar materias extras para ganar tiempo y después ir con él a donde me quiera llevar el resto del año. –repitió ella la idea que decidió adoptar del pasado que tuvo Sesshoumaru con Kikyo. – Sí. Creo que va a funcionar.

- Suerte con eso. –alzó su copa como si fueran a brindar y luego dio un sorbo.

Pocos minutos después llegó Sango y también pidió su bebida, entonces, estando así las tres fue que la joven Higurashi comenzó a relatarles su historia.

FLASHBACK

Kagome POV

Estaba segura de que ese sería el día. Por fin Inuyasha había decidido dar un paso más y atrás todas sus dudas. Era sábado por la tarde y me llamó para ir a conocer el departamento amueblado que acababa de rentar. Entonces… sólo me puse nerviosa de tanta expectación y me arreglé como si fuera a hacer una película para adultos. Decidí ponerme ropa interior de encaje y un vestido de mangas largas y falda corta. Esa prenda en especial la utilicé un par de meses atrás en su cumpleaños y noté cómo esa noche me observó diferente… así que lo consideré apropiado. También me arreglé el cabello hasta que quedó perfecto y me puse el suficiente maquillaje para iluminar mi rostro pero aún así se viera natural.

Inuyasha pasó por mí y me ofreció cenar a solas en su nuevo departamento, acepté de inmediato y le mandé un mensaje de texto a mi mamá avisándole que no regresaría a dormir… aunque no me molesté en llevar pijama porque planeaba no dormir… o de hacerlo sería desnuda.

El sitio me pareció propio de un hombre soltero, todo sobrio y práctico, sin nada de adornos extras y con la mejor tecnología. Él se la pasó hablando de las maravillas del lugar y de cómo ya había contratado a Kaede, la anciana que limpiaba el departamento de su hermano, para que hiciera lo mismo ahí.

Eventualmente ordenamos la cena y comimos en paz, aunque yo ya no estaba tan alegre como antes. Si hubiera dependido sólo de mí el tour por la casa habría incluido hacer el amor en cada habitación… pero al parecer Inuyasha se estaba tomando su tiempo. Eso, o de verdad no planeaba tocarme en lo absoluto.

Cuando terminamos de comer y recogimos la mesa me acerqué a él y le rodee el cuello con las manos para quedar muy cerca de su rostro, él me sonrió con sus ojos miel y dejó un suave beso en mis labios. Uno demasiado casto para mis necesidades que cada vez amenazaban más con salirse de control.

- ¿Quieres jugar videojuegos? –me preguntó entusiasmado y yo sólo me alejé. - ¿Qué pasa?

- Eres un idiota, eso pasa. ¿Para eso me trajiste aquí? ¿Para jugar?

- ¡Feh! ¿A ti qué te pasa? Te traje para que conocieras el lugar, si te quieres ir, está bien. Nadie te está deteniendo. –se cruzó de brazos y frunció el ceño. Yo sólo me rendí.

- Me pasas tú, Inuyasha. –suspiré e intenté no llorar, no frente a él. No quería dejarle ver lo mucho que me estaba hiriendo, ni que se diera cuenta de todas mis dudas… quizás en verdad después de todo esto no pudiéramos ni siquiera ser amigos. – Me pasa que ya me di cuenta de que me quieres sólo como tu amiga.

- ¿De qué demonios hablas? –me cuestionó sin cambiar un ápice su postura rígida.

- Te prometí que no ibas a perder a tu mejor amiga y voy a hacer mi mejor esfuerzo porque eso no suceda. Pero ya no puedo seguir intentando. –le expliqué dando cortos pasos hacia la salida y sin dejar de verlo a los ojos.

- ¿Estás terminando conmigo? ¿Me estás diciendo que ya no quieres que salgamos? –cuestionó acercándose un poco, esta vez noté algo de dolor en su expresión.

- No es bueno para mí, Inuyasha. No me voy a quedar toda la vida haciendo hasta lo imposible por seducirte si a ti no te interesa. –le reclamé sintiéndome avergonzada y enfurecida y me di media vuelta muy poco dispuesta a seguir con aquello. Por lo menos me marcharía a tiempo para tratar de recuperar algo de mi ego de mujer.

Supuse que eso sería todo, él me dejaría marchar y con el tiempo, quizás, volviéramos a ser amigos, pero me equivoqué. Cuando llegué a la puerta y toqué la manija, él me acorraló y mi cuerpo quedó comprimido entre la madera y el suyo. Sentí sobre mi espalda su corazón algo acelerado y la fuerza de sus músculos. Por un instante me asusté. Sabía que él jamás me haría daño, pero no podía entender qué pretendía al inmovilizarme así y poner sus manos en mis caderas.

- Niña tonta. –me murmuró al oído y me estremecí con su aliento cálido. – Estoy aquí intentando ser un caballero. Esforzándome todo lo posible para respetarte y que no pienses que sólo te traje para tener sexo… ¿y qué haces tú? Sólo te enojas.

Sus palabras me sorprendieron demasiado, tanto, que no pude hilar una sola idea mientras sentía sus dedos oprimirme con más fuerza y su lengua recorrer mi cuello.

- Inu… yahsa… -murmuré apenas mientras sus manos subieron por mi cintura lentamente y algo rudas. Me estremecí de puro placer.

- ¿Ya puedes sentir cuánto deseo tenerte? –murmuró con la voz más ronca que antes y sentí su erección contra mi cuerpo.

- Entonces tómame ya. –le rogué un poco y antes de que pudiera hablar otra idea coherente él me giró y atacó mis labios sin clemencia alguna. Por fin.

Fin Kagome POV

Fin FLASHBACK

- Ya era hora. –dijo Sango y todas se rieron. - ¿Y valió la pena tanta espera?

- Me tomó un día entero recuperarme. –afirmó Kagome orgullosa y con las mejillas algo arreboladas por todos los recuerdos de las muchas veces que ella e Inuyasha se amaron esa noche y el día siguiente. – Además, él dejó la mitad de su closet libre para mí.

- ¿Te vas a mudar con él? –inquirió Lin.

- No por completo. Pero voy a llevarme algunas cosas para cuando me quede a pasar la noche.

- Vas a terminar por mudarte con él pronto. Te doy tres meses. –aseguró sango.

- Claro que no. Aún es muy pronto para eso. –replicó Kagome.

- Estoy de acuerdo, tres meses máximo. –aseguró Lin y su amiga despegó los labios para hablar pero no dijo nada.

- Podemos apostar. –le ofreció Sango extendiendo una mano para que Kagome la tomara.

Ella lo pensó unos segundos y supuso que al ritmo que siempre marchó su relación con Inuyasha las cosas seguirían lentas, por eso aceptó. Jamás sospechó que perdería por un amplio margen.


Kohaku y Sango ya estaban sentados a la mesa, cada uno con su respectiva pareja. La novia de Kohaku era una chica que conoció en la biblioteca mucho tiempo atrás, ahora asistían juntos a la universidad y su relación marchaba bien, sólo con los problemas típicos de dos chicos que se hacen novios en la adolescencia y crecen juntos.

Sango y Miroku estaban conversando en voz baja y sonriéndose. La química entre ambos era evidente para el resto del mundo y Lin sonrió recordando lo cerca que estuvieron de nunca tener esa relación que aún conservaban…


Lin estaba saliendo de su última clase del día e iba de camino hacia el estacionamiento donde Sesshoumaru la esperaba como todos los días, esa tarde de viernes prometía ser tranquila y de rutina, ella al lado del hombre que amaba.

Poco a poco desde que entró a la universidad decidió habituarse al horario de Sesshoumaru. Él prefería estar despierto por las noches y dormir hasta tarde al día siguiente, así que ella eligió sus clases para que iniciaran a media mañana, así podría desvelarse a su lado la noche anterior y levantarse un poco tarde para ir a la escuela, además de salir antes del anochecer y tener más tiempo a su lado. Esa era su rutina hasta el momento y funcionaba para ambos, inclusive la joven le preparaba el desayuno antes de irse a diario aunque él insistiera en que no era necesario.

Así iba ya cerca de su destino cuando el teléfono la interrumpió y le pareció un poco extraño que fuera Sango, por lo general a esa hora si no estaba trabajando entonces se encontraba con Miroku, con quien aún mantenía una relación casual pero al mismo tiempo muy constante.

- Hola ¿cómo estás? –le preguntó a la chica a manera de saludo.

- Lin. Necesito ayuda. Me estoy volviendo loca y no tengo a dónde ir. –le explicó de manera rápida y con la voz algo cortada.

- ¿Estás llorando?

- Miroku es un idiota. –le ofreció a manera de explicación. - ¿Puedo pasar la noche en tu casa? Ya sé que no debería interrumpirlos pero Kohaku va a llevar a su novia a la nuestra hoy y no estoy en condiciones de ser anfitriona. –volvió a soltarle un torrente de palabras que su amiga apenas captó.

- Sabes que eres bienvenida ¿quieres que pasemos por ti? –preguntó alarmada por lo que fuera que sucediera con su amiga.

- No. Yo sólo… en un rato más estoy ahí… gracias. –Sango terminó la comunicación y Lin se apresuró más hacia el estacionamiento.

Cuando se encontró con Sesshoumaru lo saludó con un beso y luego le contó de la llamada de Sango mientras iban de camino a casa, a él obviamente no le gustaba demasiado la idea de tener a alguien más en su departamento pero entendía que para Lin era importante y sólo por eso la apoyó.

Un rato después el portero anunció por el intercomunicador a su amiga y Lin le concedió la entrada. Sesshoumaru fue directo a su estudio para darles privacidad y tenerla él.

- Gracias… -fue lo primero que murmuró la recién llegada que ostentaba todos los signos de haber estado llorando.

- Está bien. Somos hermanas. –dijo Lin y se abrazaron un momento. - ¿Quieres algo de beber? ¿Cenar?

- ¿Té?

- Ve a la habitación, en seguida te alcanzo. –le ofreció señalándole la recámara de huéspedes, esa que fue suya mucho tiempo atrás cuando conoció a Sesshoumaru.

Lin preparó las bebidas y fue con Sango, ahí se sentaron ambas en la cama y pasaron un par de minutos hasta que la huésped se decidió a hablar.

- En verdad, gracias. Hoy Kohaku decidió hacer algo especial para su novia y deben estar en casa ahora mismo. Yo se supone que estaría con Miroku mientras tanto pero… es un imbécil. –suspiró y se le llenaron los ojos de lágrimas una vez más.

- ¿Qué hizo?

- Está loco. Y cree que soy estúpida para tragarme sus mentiras…

FLASHBACK

Sango POV

Ese viernes por la noche saldría con Miroku, tal cual lo hacíamos con frecuencia. Sólo que esta vez él me llamó para decirme que se retrasaría un poco, además, me pidió que lo alcanzara en su oficina.

Me estacioné en la calle, justo afuera del lugar y vi su auto a unos metros, noté que la puerta estaba ya cerrada y sólo pasé. No era la primera vez que llegaba en circunstancias similares y él siempre insistió en que no tenía que anunciarme. Bueno, él se equivocó y yo también, hubiera sido mucho mejor interrumpir llamando a la puerta que entrando así.

Ahí estaba Miroku con una mujer, era joven y bonita y se encontraba sentada sobre un escritorio con él abrazándola muy cómodo entre sus piernas que le envolvían la cintura. En cuanto me escucharon los dos voltearon a ver y más allá de alterarse, sólo sonrieron.

- Creo que mejor me voy. –dijo ella mientras yo nada más me quedé ahí, herida y sin saber cómo reaccionar.

- Pero nos vemos mañana. –dijo él y le besó la comisura de los labios antes de hacerse a un lado.

La extraña tomó su bolso y se marchó como si yo no estuviera ahí, él me sonrió y se acercó para abrazarme como si nada hubiera pasado. Me rodeó por la cintura y me atrajo hacia su cuerpo justo antes de buscar mis labios, fue ahí cuando lo empujé. No quería que me besara después de ella.

- ¿Qué sucede? –inquirió con tono inocente, pero vi una chispa en su ojos… no supe qué fue exactamente.

- Lo mínimo que puedes hacer, es lavarte los dientes antes de besarme. –le dije enfurecida y dolida.

- ¿Celosa, mi querida Sango?

- ¡Por supuesto que no! Pero no entiendo por qué me dices que estás trabajando y me pides que venga aquí si estabas a punto de tener sexo con ella.

- Definitivamente estás celosa. –aseguró sonriendo y me enojé más.

- Olvídalo Miroku. Jamás podrías entenderlo. No son celos.

- ¿Entonces por qué te molesta verme con otra mujer?

- Puedes irte con quién quieras cuando quieras. Sólo no me invites para que los vea. –le reclamé sintiendo las mejillas arder y los ojos algo húmedos. Estaba celosa, mucho. Me dolía como no pensé el saber que él estaba con otra mujer… pero no podía reclamarle nada porque no era mi novio, no teníamos ninguna relación más allá de vernos algunas veces. Yo lo quise así… pero nunca creí que se sintiera tan mal verlo con alguien más.

- ¿No te molesta que vea a otras mujeres? No te creo. –me sonrió y se acercó hasta acunar mi rostro con una mano. – Sango, no quiero ver a otras mujeres. Quiero que seamos sólo tú y yo. Pero eso requiere cierto compromiso, tener una relación. Que seas mi novia en verdad y no sólo la chica con la que estoy saliendo.

- ¿Y después de esto piensas que te creo y voy a aceptar? –me burlé un poco e iba a alejarme pero él me tomó desprevenida y me abrazó.

- Tengo algo que confesarte. – murmuró en mi oído. – Y espero que no te enojes. –me besó la mejilla y se separó un poco para verme a los ojos pero dejó me tomó una mano para no perder el contacto físico, yo simplemente no sabía qué esperar. – La joven que estaba aquí es solo una amiga, una compañera de parrandas a quien le gustan las mujeres tanto como a mí. Ella sólo me ayudó un poco hoy.

- ¿Qué? –ni siquiera pude procesar bien lo que me dijo.

- Hace mucho que mis intenciones contigo son serias, Sango. Pero tú no pareces tener lo mismo en mente. A veces me pregunto si me quieres en lo absoluto o sólo nos estamos divirtiendo… y necesitaba comprobarlo. Quería saber si en realidad te soy indiferente o no.

Mi reacción no la planee, sólo sucedió. Por mero instinto me solté de su agarre y le golpee el rostro. Él se me quedó viendo como si estuviera en shock y yo sólo me marché. Salí de ahí corriendo y me subí al auto. No podía creerlo. Ni en un millón de años se me hubiera ocurrido que alguien fuera tan estúpido e infantil para hacer algo así.

Una prueba. Él quería saber si me ponía celosa o no. Si lo quería para mí nada más o podía compartirlo. Pues bien podía irse al demonio y quedarse solo. Yo no iba a tolerar eso, no era una niña ni nada suyo como para soportar esas cosas… suponiendo que fuera verdad y no sólo una mentira para que cayera rendida en los brazos de un mujeriego.

Fin Sango POV

Fin del FLASHBACK

- Me ha estado llamando, pero no quiero hablar con él.

- Sango, estás enamorada de él. –afirmó Lin con toda la convicción del mundo. Kagome y ella ya habían hablado de eso desde hacía tiempo y ambas pensaban que su amiga se estaba engañando a sí misma.

- Claro que no.

- ¿Por qué no quieres aceptarlo? ¿Qué hay de malo en ello? –inquirió tomándole una mano.

- Pues… de acuerdo, quizás sí siento algo así por él. Pero no importa, no voy a caer en su juego. Bien pudo haber estado con esa mujer y sólo mentirme.

- No creo. Kagome nos lo ha dicho, según Inuyasha, Miroku en verdad te quiere. Él muchas veces te ha pedido que seas su novia y te lo ha demostrado todo este tiempo…

- Lo sé. Lo sé… pero…

En ese momento el teléfono de Sango las interrumpió, era Miroku. Ambas miraron el aparato y Lin luego observó fijamente a su amiga, esperando por una reacción. Sango suspiró y contestó.

- Lo siento. –fue lo primero que le dijo al chico.

- ¿Lamentas haberte ido así? ¿O el hecho de que me fracturaste la nariz? –le contestó él con tono relajado.

- ¿Qué? No te golpee tan fuerte. –replicó ella asustada.

- Pero fue en el ángulo exacto, o por lo menos eso me dijeron los doctores.

- Miroku, no estoy de humor para bromas… -le advirtió sin querer creer que fuera cierto.

- Puedes venir al hospital y ver las radiografías por ti misma. Además, sería un gran detalle de tu parte llevarme a casa, pues no podía conducir con toda esa sangre y vine en taxi. Estoy en la sala de urgencias del hospital que está en el centro de la ciudad.

Después de eso Miroku sólo terminó la llamada y Sango se quedó estática observando a su amiga que tenía mil preguntas en los ojos.

- Soy una idiota. Le fracturé la nariz. –afirmó Sango y Lin se rió un poco.

- Lo siento, no debería pero…

- Lo sé. Es muy gracioso. –también sonrió y luego se puso de pie. – Voy por él al hospital. Y… bueno… quizás para mañana tenga novio oficialmente. –sonrió un poco. – Si es que me perdona por esto.

- Lo hará. –afirmó Lin abrazándola.

- Lo sé. Gracias por todo.

Sango se marchó y condujo con cuidado hasta la sala de urgencias, ahí pasó a ver al hombre y cuando lo notó con un parche en la nariz y moretones alrededor, la situación dejó de tener cualquier pizca de gracia. Sin dudarlo fue hasta estar muy cerca del chico en la camilla que, además de sus lesiones, ostentaba manchas de sangre en toda la camisa.

- Perdóname, no quise… -murmuró asustada y él sonrió.

- Supongo que fui un idiota.

- Sí. Lo fuiste, pero esto es demasiado… -suspiró y se le llenaron los ojos de lágrimas.

- Entonces… ¿sería muy inapropiado pedirte ahora que formalicemos la relación?

- Totalmente inapropiado. Pero te diría que sí.

- ¿Sólo por la culpa?

- Sí, sólo por eso. –afirmó sabiendo que él entendía que no era cierto.

Miroku sonrió y se acercó para besarla en los labios, ella le correspondió con mucho cuidado por temor a lastimarlo pero tan contenta y libre como en mucho tiempo no se sintió ahora que al fin había aceptado lo que sentía por él.


- Excelente. Ya estamos listos. –dijo Izayoi llamando la atención de todos, hasta de Souta, que dejó su videojuego a un lado. – Gracias por venir con un aviso tan corto pero yo misma me enteré apenas ayer. –al final vio a Sesshoumaru con algo de recelo falso, sólo estaba jugando.

- Ella también se enteró ayer. –contestó su hijo e Izayoi se rió.

- Pues, si me hacen los honores. –les abrió la conversación y se sentó.

- Hazlo tú. –le indicó Sesshoumaru a Lin sólo por ver su expresión y ella negó vehemente.

- No sé cómo…

- ¿Qué pasa? –inquirió Kohaku.

- ¿Estás embarazada? –agregó Sango desconcertada.

- No. –aseguró Lin alzando ambas manos en signo de defensa y eso fue suficiente para que alguien notara el detalle.

- Se van a casar. Se van a casar. –afirmó Kagome. – Sango, mira el anillo. –exclamó poniéndose de pie, su amiga hizo lo mismo y ambas fueron hasta Lin para obligarla a levantarse.

Lin ni siquiera tuvo tiempo de procesar las cosas cuando empezaron a lloverle preguntas y felicitaciones, pero de reojo alcanzó a ver a Sesshoumaru, quien la observaba con el rostro inexpresivo pero ella lo conocía lo suficiente para saber que era feliz… y que se estaba divirtiendo a sus costillas. Más tarde lo haría pagar por eso cuando lo tuviera a solas en la cama.

El resto de la noche fue un poco más de lo mismo. Todos se tomaron su turno para felicitar a la pareja y no pararon de lloverles ideas para la boda, la fiesta y mil cosas más. Al parecer como eran la primer pareja en comprometerse, los demás se dedicaron a dar rienda suelta a todo lo que se les venía a la mente.

Al final cuando Lin y Sesshoumaru regresaron a su departamento ella estaba demasiado agotada para hacer nada más que cambiarse de ropa e ir a dormir, así que decidió posponer su pequeña venganza para la mañana siguiente… probablemente podría despertarlo con besos y así empezar.

Sesshoumaru se acostó y la abrazó por la espalda, después susurró un "buenas noches" en su oído y Lin respondió igual. Él se durmió pronto pero ella a pesar de estar muerta se quedó pensando en el momento tan intenso que tuvo cuando él le pidió que se casaran, cómo cruzó todos los estados de ánimo en apenas unos minutos.

FLASHBACK

Lin POV

Desperté de repente agitada y tensa después de un sueño terrible. Las pesadillas cada vez me asaltaban menos pero en las noches en que o hacían regresaban sin clemencia alguna. Esta vez fue algo tan vívido que aún podía sentir la sangre tibia entre mis dedos y escuchar la respiración decadente de Sesshoumaru. Por eso tuve que levantarme e ir a buscarlo.

Vi que eran las dos de la mañana, de seguro que él continuaba trabajando. Aún con el corazón intentando escaparse fui entre tinieblas y atravesé el pasillo, la puerta de su estudio estaba entreabierta y entré sin dudarlo. Él me vio y dejó lo que estaba haciendo para ir y abrazarme. No tuve qué decirle lo que me pasaba porque él me había visto así, asustada, muchas veces.

- Todo está bien. Sólo fue un sueño. –susurró contra mi cabello y asentí mientras mis lágrimas le mojaban la playera.

- Lo siento. Fue… fue muy real. –murmuré y tuve que concentrarme en no temblar.

- No te disculpes. –se separó un poco para besarme los labios y nos quedamos así en silencio varios minutos mientras todo mi cuerpo se calmó y su paz me envolvió por completo.

- No quiero volver a dormir. –le dije y él asintió. - ¿En qué trabajas? –inferí acercándome hacia el lienzo que pintaba, pero para mi sorpresa me detuvo tomándome de la mano. - ¿Qué pasa?

- No esperaba que lo vieras. -sus palabras me desconcertaron, nunca antes me limitó para ver sus cuadros y si era sincera me hirió un poco, pero lo respetaba. Así que sólo asentí y le sonreí.

- Está bien. Voy a mirar televisión un rato.

- Voy contigo. –accedió y asentí de nuevo, aún consternada.

Cuando me giré para ir hacia la puerta vi sin desearlo el compartimiento especial en la parte baja de un librero y recordé la curiosidad que me dio saber qué tenía guardado ahí. Además, ahora estaba abierto y el interior, vacío.

- ¿Qué pasa? –me cuestionó cuando me quedé quieta.

- Desde hace mucho que quería preguntarte qué guardas ahí. –le señalé el lugar y vi algo cambiar en su mirada que se hizo de hielo. – Es simple curiosidad, no tienes que decirme. –me encogí de hombros y traté de sonreírle pero él debió ver la decepción en mi expresión.

- Ahí guardo el cuadro que estaba pintando cuando Kikyo murió. –afirmó con su voz de fría y noté por una fracción de segundo sus ojos viajar hacia el lienzo en el que estaba trabajando, el mismo que no deseó mostrarme.

Quizás fuera tonta, pero hacer la conexión me lastimó aún más. Obviamente el asunto de Kikyo siempre sería importante en su vida pero yo creía que estaba superado… que ya no viviríamos más con el fantasma acompañándonos. Al parecer me equivoqué.

No tenía idea de si me correspondía algún derecho de decirle algo… de pedirle que se olvidara del amor que sentía por ella. Deseaba hacerlo. Pero quizás sería peor, uno no puede forzar a nadie a olvidar ni a seguir adelante, eso lo aprendí por experiencia.

- No te pongas así. Lo que quiera que estés pensando, estás equivocada. –me aseguró con la postura rígida. Algo lo estaba incomodando… probablemente yo.

- No. No. Está bien. Es… es tu trabajo y… está bien. –intenté dejar el asunto y sólo seguir adelante, aunque tuviera que hacerlo con miles de preguntas e inseguridad.

- No está bien. –afirmó y luego suspiró. – No se supone que esto sucediera así, pero tú te lo buscaste.

Lo escuché y no entendí nada, pero me sentí peor por la rudeza en su voz. Él me tomó de la mano y me llevó hasta el lienzo en cuestión, luego me abrazó por la espalda. Vi la pintura e intenté descifrarla. La esquina superior izquierda era como una noche polar, se notaba el hielo y el cielo oscuro, inclusive vi algo que me pareció parte de una aurora boreal. Esa sección era hermosa y profunda, misteriosa. Después los colores evolucionaban hacia la oscuridad y algo así como una cueva con lava oscura y al rojo vivo… era como una pesadilla y me pareció que cuando lo pintó bien pudo estar recordando la muerte de Kikyo. La siguiente franja del cuadro, la dominante, era un cambio menos radical, hecho paso a paso en el que la pesadilla se convirtió en un campo verde lleno de flores con el sol radiante… en verdad no lo entendí.

- Empecé a pintarlo la noche antes de que ella muriera. –la voz profunda de Sesshoumaru me estremeció, él señaló la parte de la noche polar. – Iba a ser una aurora boreal, de alguna forma ella me inspiró, pero cuando la asesinaron me detuve. Le ordené a Jaken que modificaran el estante para guardarlo ahí y jamás volver a verlo.

Suspiré y sentí las lágrimas escaparse de mis ojos cuando él hizo una pausa. En verdad yo no quería oír nada de eso ni saber cómo es que había retomado la obra que Kikyo inspiró, pero al parecer tendría que escuchar hasta el final.

- Nunca lo saqué otra vez hasta hace unas noches. He estado trabajando en él mientras tú duermes. Empecé por dejar la parte que tenía hecha y luego opté por cambiar el resto, seguí en cómo fue mi vida cuando ella se fue, lo que pasé, absolutamente todo. –tal como lo supuse él señaló la parte de carbón ardiente. – Y luego estás tú. Tú eres el sol y toda la belleza clara y pura. Tú eres todo lo que le da sentido a estar aquí. No quería que lo vieras hasta que estuviera terminado porque pensé hacer esto de una manera diferente… pero ya que estamos aquí…

Dejó sus palabras en el aire y yo iba a girarme para verlo, pero antes de que pudiera moverme él me enseñó un anillo hermoso, de oro blanco con varios diamantes diminutos. Aún me tenía abrazada por la espalda y sus siguientes palabras fueron un susurro en mi oído.

- ¿Me harías el honor de ser mi esposa?

Si antes estuve sorprendida esta vez me paralicé por completo y mi corazón se desbocó. Observé la joya y sentí el eco de sus palabras retumbando en lo más profundo de mi ser. Él me estaba pidiendo un para siempre.

- Sí. – murmuré apenas y él tomó mi mano izquierda para colocarme el anillo. Se veía perfecto.

Después me dio la vuelta y nos miramos a los ojos por un momento, noté lo hermosos que eran los suyos, dorados y llenos de vida, cargados de energía… de amor incondicional y eterno.

- Te amo. –le dije sonriendo y nos besamos en ese instante perfecto.

Fin Lin POV

Fin FLASHABCK

Lin suspiró y cerró los ojos feliz como nunca antes en esa noche que era como cualquier otra pero al mismo tiempo estaba llena de felicidad y la promesa de un futuro lleno maravilloso al lado del hombre que amaba y que la amaba igual.


Ocho años después

Sesshoumaru estaba impaciente y tenso, caminando en círculos por la estancia del departamento, esperaba a Izayoi para obligar a Lin a que se dejara revisar porque algo no estaba bien.

Su vida era normal y perfecta, a pesar de todos los años juntos y la rutina que seguían jamás se cansaban de ella. Una parte del año en casa y la otra viajando. Tenían su departamento como un rincón del mundo sólo para ellos y a su familia a poca distancia para verlos con frecuencia porque para ella era importante.

Durante todo ese tiempo fue capaz de darle a Lin una vida llena de libertad y sin nada para preocuparse. Él quiso que ella tuviera eso para compensar un poco los años que pasó siempre asustada y nerviosa por todo, sin saber si alguien la dañaría o podría comer al día siguiente. Y ella se adaptó a la perfección, estudió la universidad e hizo una maestría, después se dedicó a dar clases a niños con necesidades diferentes, lo hacía en la escuela que Kagome había creado y era feliz.

Todo era maravilloso, o lo fue hasta hacía unas semanas atrás cuando notó a Lin cambiar. Lo primero que le resultó evidente fue que a veces se saltaba comidas y no le daba una razón en especial, después percibió que su estado de ánimo era volátil y por cualquier cosa sin importancia se alteraba y con frecuencia llegaba a las lágrimas… para eso ella tampoco ofreció una explicación. Y lo último fue darse cuenta de que dormía demasiado, casi todo el tiempo en realidad.

Un día antes él la confrontó y le dijo que era momento de visitar a un médico, le ofreció la opción de ir con Izayoi si se sentía más cómoda, pero Lin lo rechazó y terminó llorando. Por eso llamó a su madre, para obligarla a hacer algo.

La campanilla del elevador sonó y el respiró aliviado. Izayoi entró cargando su maletín con instrumentos médicos pues le explicó el motivo de su llamada. Ella fue y le besó la mejilla.

- ¿Dónde está? –lo cuestionó queriendo ir directo al punto y encontrar una razón para tranquilizarlo, no deseaba pensar que en verdad algo le sucedía a Lin.

- Dormida. Igual que siempre. Voy a despertarla.

Sesshoumaru fue hasta la habitación y le anunció a Lin que tenían visitas, ella se sentó aún medio dormida y fue a lavarse el rostro caminando con los ojos cerrados y sin siquiera preguntar de quién se trataba.

- ¿Seguro que tengo que ir? –lo cuestionó andando lentamente hacia el pasillo.

- Seguro. –replicó y la tomó de la mano para apresurarla un poco.

Cuando llegaron a la estancia Izayoi la saludó y ella le sonrió un poco, aunque aún no se sintiera muy despierta, después su suegra le explicó el motivo de su visita y eso acabó de despejarle la mente.

- Izayoi, no tengo nada. En verdad. No sé cómo más explicárselo a Sesshoumaru. –suspiró exasperada y miró a su esposo. – No puedo creer que tenga veintiocho años de edad y todavía a veces me trates como si fuera una niña. –le reclamó un poco y él la traspasó con su mirada de hielo no deseando tener de nuevo esa discusión y menos en frente de su madre.

- ¿Cuándo fue tu último período? –preguntó Izayoi de repente con una nueva idea en mente y una sonrisa intentando asomarse.

- No es un síndrome premenstrual.-le aclaró Lin aún algo enojada.

- ¿Y qué tal un embarazo?

- ¡Por supuesto que no! Tengo un implante y… -de repente se detuvo y se llevó una mano al pecho en señal de angustia.

- ¿Lin? ¿Qué pasa? –murmuró él sin entender e Izayoi sonrió, aunque su hijo no le prestó atención.

La joven mujer negó con la cabeza y luego se cubrió el rostro con las manos unos momentos mientras Sesshoumaru le acariciaba la espalda, fue entonces cuando miró a su madre y sólo lo desconcertó más ver que parecía estar feliz.

- Lo olvidé. –murmuró Lin cuando fue capaz. – Lo olvidé. –repitió como si no pudiera creerlo.

- ¿Olvidaste qué? Nunca te he visto olvidar nada. –replicó Sesshoumaru.

- ¡Pues es que nunca antes he olvidado nada! Nunca, ni una sola vez en mi vida. –se levantó y comenzó a dar pasos por toda la estancia.

- Algo te está pasando, definitivamente. –aseguró él e Izayoi se rió antes de ponerse de pie con claras intenciones de marcharse. Anduvo con calma y abrazó a Lin.

- Hazte la prueba de todas formas. –susurró en su oído y con un movimiento fluido sacó de su maletín una caja alargada de varios colores y se la entregó antes de irse.

- ¿Sabes qué es lo que me está pasando? Estoy embarazada, eso es lo que me sucede. El sueño, las náuseas, el estado de ánimo. Eso es. No puedo creer que olvidara la fecha en que debí cambiarme el implante.

- ¿Ya pasó la fecha? –inquirió él comenzando a comprender y sintiéndose aliviado.

- Hace ocho meses. Y ahora estoy embarazada. Nunca olvido nada y tuve que escoger eso justamente.

Se cubrió el rostro con las manos de nuevo por un momento y luego se fue hacia la habitación queriendo comprobar lo que ya sabía. Una vez ahí entró al baño y sacó la prueba de embarazo que le acababa de entregar Izayoi, leyó las instrucciones con rapidez y la realizó. Estaría lista dentro de pocos minutos pero cuando salió del baño con el pequeño artefacto de plástico le pareció que sería una vida entera.

- ¿Qué vamos a hacer? –le preguntó a su esposo y él caminó un poco hacia ella.

Para Sesshoumaru esa era una pregunta muy difícil porque la respuesta de su parte era muy sencilla, pero no tenía idea de qué opinaba Lin. A pesar de tener muchos años juntos ellos jamás hablaron de niños. Él sabía que tenían tiempo y no deseó presionarla jamás, no deseaba repetir la historia del primer matrimonio de su padre. Y para Lin el tema siempre fue tan delicado que nunca quiso ni intentar hablarlo.

- Vamos a hacer lo que tú desees. –le ofreció él y suspiró. – Me imagino que no consideras darlo en adopción como una opción.

- Claro que no. –respondió ella con horror de sólo pensar en su bebé expuesto a los horrores que ella vivió.

- Yo tampoco. ¿Entonces? Sólo tenemos dos alternativas más. Elige la que prefieras, yo... puedo aceptar lo que tú quieras hacer.

- ¿Puedes aceptarlo? ¿Cómo si fuera mudarnos de casa? No te entiendo, Sesshoumaru. Quieres al bebé o no lo quieres.

- Lo quiero, Lin. Pero a ti te amo. Y sé muy bien lo que le hace un niño a la pareja si uno de los dos no lo desea. Jamás me arriesgaría a perderte.

Ella se quedó de hielo mientras razonaba sus palabras. Entonces eso era, él pensaba que ella podría hacer lo mismo que hizo su madre biológica. No. Se estaba equivocando. Ella sería incapaz de siquiera considerarlo.

- Yo también lo quiero. –pronunció con cuidado viendo directo a los ojos de Sesshoumaru, él le sonrió como pocas veces en su vida y se acercó. Lin le mostró la prueba y ambos vieron el resultado. Positivo.

FiN.


Hello!

Mil grax x todos sus reviews, msgs, favs y follows!

En verdad no tengo palabras para agradecerles por estas 30 semanas de estar aquí, por toda su paciencia y su apoyo. Espero poder leernos pronto nuevamente aunque si soy sincera no tengo nada planeado de momento.

Muchas gracias a aquellas a quienes no puedo responderles en privado, gracias por todos sus comentarios, por decirme lo que es gustaba y lo que no.

Y bueno, me despido formalmente pidiéndoles un comentario final. ¿Cuál es el veredicto?

Un abrazote a todas y felices fiestas y vacaciones!