Disclaimer: Todos los personajes que reconozcan pertenecen a Stephanie Meyer, todo lo demás, me pertenece.


El diario de mi madre

...Dudas...


–¡Ness! –llamó mi madre desde su habitación.

Justo había terminado de leer una parte de su diario cuando me llamó. Me apresuré en guardar las fotos que utilizaría para el trabajo de biología y esconder el diario debajo de los cojines del viejo sillón que ahí se encontraba.

–¿Acabaste, Ness? –Mi mamá apareció por la pequeña entrada en el suelo del ático, encontrándome sentada en el sillón con las manos debajo de los cojines. Al parecer no se dio cuenta que estaba escondiendo algo, ya que seguía con su expresión pacífica, esperando una respuesta de mi parte.

–Sí, mamá. Sólo que me faltó una fotografía tuya, de papá y de tía Alice –respondí tranquilamente, tratando que mi respiración no fuera rápida por el miedo de que mi madre me pillara con las manos en la masa. Sabía perfectamente que no debía leer su diario, era algo obvio, implícito. Al fin y al cabo, era su diario de vida, donde tenía todos sus secretos. Aunque mi madre no tenía secretos conmigo, sin contar el de la tarde, claro está. Siempre me hablaba con la verdad y ésa era una de las cosas que admiraba de ella. Siempre, pero siempre me decía la verdad, sin importar lo que fuera, y así me enseñó a ser honesta conmigo misma y con ella. Sin embargo, el hecho de haber encontrado y leído su diario debía escondérselo, por la razón obvia: no parecer una chismosa.

–Bien, Ness, creo que yo tengo unas guardadas en mi habitación que te gustarán. Ven, ya es tarde, hija.

–Ok, mamá. Voy a ordenar, y bajo en seguida. –Le sonreí.

Mi madre bajó y la escuché escudriñar entre sus cosas, para luego gritarme desde abajo:

–¡Te dejé las fotos que te faltaban encima de mi mesita de noche, Ness!

–¡Gracias, mamá! –grité de vuelta.

Los pasos de mi madre fueron descendiendo por la escalera principal, hasta llegar a la cocina –supuse. Decidí que ese era el mejor momento para bajar con el diario de mi mamá para que no me pillara.

Llegué a mi habitación luego de unos pocos minutos. Dejé el diario guardado en mi armario, entre la ropa, donde mi madre seguramente no se metería. Recogí mi pijama y fui directamente al baño a ducharme. Cuando el agua caliente golpeaba mis músculos, relajándolos, recordé todo lo que había leído.

Mi madre estaba completamente enamorada de Edward Cullen. Y no era un simple enamoramiento de adolescente, sino que era serio, se notaba en la forma que escribía de él. Dio su primer beso con él y sufrió también por él. Eso simplemente no se olvida de la noche a la mañana. ¿Aún mi madre estaría enamorada de Edward? Eso sería realmente extraño… Además, aún quedaba saber si Edward era familiar de Sussie. Tal vez era su padre, o su primo.

Salí del baño con el pijama puesto y el pelo seco, acomodado en una trenza. La verdad, es que si no trenzaba mi pelo antes de irme a la cama, amanecía tal y como un nido de pájaros.

Mi madre terminó de subir las escaleras justo cuando yo estaba abriendo la puerta de mi habitación.

–Buenas noches, Ness. –Se acercó a mí y me dio un beso en la frente junto con un abrazo, el cual correspondí en seguida.

–Que duermas bien, mami –me despedí.

Mi madre me dedicó una gran sonrisa y se fue a su habitación, cerrando su puerta tras de ella.

Cuando entré a mi habitación, me tiré de espaldas a la cama. Suspiré profundamente y cerré los ojos un momento. Estaba totalmente desesperada por leer nuevamente el diario, me picaban las manos para ir a mi armario, abrirlo y seguir leyendo. Quería saber más sobre la relación de Edward y mi madre.

Obviamente sabía cómo terminaba esta historia, mi madre, por alguna razón, no siguió con Edward y eligió a Jacob, mi padre. Era extraño, tomando en cuenta que mi madre de joven amaba completamente a ese muchacho de ojos verdes -como decía en su diario.

¿Con quién fue tu primer beso, mamá? le pregunté, una vez que nos sentamos en la mesa a cenar.

Aunque suene un poco cursi... Fue con tu padre. Él fue mi primer amor. Me dedicó una sonrisa, que únicamente pude identificar como nostálgica.

El recuerdo de esa conversación me golpeó de repente. Me levanté de la cama, casi furiosa. Esa pregunta se la había hecho hace unos pocos años atrás, luego de que me entrara la duda. Caminé con pasos firmes hasta mi armario y revolví la ropa, buscando rápidamente el diario. Cuando lo encontré, lo abrí en la primera fecha que había escrito, pasé hoja tras hoja, hasta que di con la parte que quería: el beso.

"Nuestras bocas se juntaron en un dulce beso, que al principio inició por un suave roce; una descarga eléctrica me traspasó todo el cuerpo. Sus labios se empezaron a mover, por lo que respondí en seguida, aunque de manera torpe, ya que nunca antes había dado un beso."

Pasé un par de páginas más, encontrándome con otra evidencia:

"Además de ser mi primer beso, fue con la persona que quería que fuera, y eso no pasa tan a menudo ahora"

Las lágrimas me pusieron borrosa la vista, por lo que dejé el diario a un lado, devolviéndolo adonde lo había escondido. Respiré profundamente varias veces para poder calmarme. Mis lágrimas eran de rabia, de desilusión, de decepción...

¿Era posible que mi madre me mintiera con una cosa como esa? ¿A mí? ¿A quien, se suponía, no mentía? Quería gritarle, sacarle en cara que me había mentido en eso, pero sabía perfectamente que no podía. Era estúpido hacerlo, cuando ella ignoraba de dónde había sacado tal información.

Finalmente, abrí las cobijas de mi cama y me metí entre ellas.

Realmente me alegraba que mi madre hubiera tenido un amor de ese tipo en la adolescencia, ya que no muchas veces pasaba, pero lo único que me enfurecía era el hecho de que me haya mentido todo este tiempo. Cuando yo era aún pequeña, y papá aún estaba con nosotras, mi madre lo que más me reiteró es que, como ella era sincera conmigo, yo también tendría que serlo con ella.

Apreté los puños con fuerza, tratando de calmar un poco la furia contenida. Las lágrimas comenzaron a caer casi contra mi voluntad. Respiré profundamente, calmándome considerablemente.

Si lo veía desde otra perspectiva, no era una mentira tan grande. Tal vez hasta pudo haberse olvidado de Edward por haberse enamorado perdidamente de mi padre… Eso era una muy buena opción, por lo que decidí aceptarla y quedarme con ella para quedarme tranquila. Las lágrimas, de a poco, comenzaron a desaparecer, y con eso pude finalmente quedarme dormida.

El timbre de nuestra pequeña casita, me despertó. Por alguna extraña razón que desconocí, me sentí sumamente emocionada por la nueva visita. Me bajé de la cama de un salto y corrí hacia las escaleras, bajándolas rápidamente. A mis espaldas pude escuchar gritar a mi madre que no corriera, pero no le hice caso, estaba terriblemente emocionada.

Cuando llegué a la puerta, la abrí casi de un tirón para ver al visitante. Para mi sorpresa, y también para la de él, me tiré a sus brazos, dándole un cálido abrazo de bienvenida. El hombre sólo respondió mi abrazo y me tuvo contra su pecho un largo período de tiempo. Finalmente, me separé de él y lo vi a sus ojos verde esmeralda. Le dediqué una gran sonrisa, haciendo que él también sonriera deslumbrantemente.

Mi madre llegó a mi lado y suspiró profundamente, mirándolo fijamente. El hombre de ojos verdes se acercó a ella y le dio un largo beso en los labios. Extrañamente, sonreí abiertamente ante la escena.

Me desperté agitadamente. Todo había sido un extraño y muy real sueño. El visitante de mi sueño ahora no me parecía nada conocido, pero cuando estaba soñando, parecía reconocerlo bien, incluso pude haber dicho su nombre, sin embargo, ahora no podía encontrar su nombre en mi subconsciente.

Sacudí la cabeza, tratando de sacar el sueño de mi mente. Al fin y al cabo, siempre tenía sueños extraños, eso lo había heredado de mi madre, en definitiva.

Miré a mi mesita de noche y vi que sólo eran las cinco y media de la mañana. Era demasiado temprano, pero ya no podía pensar en dormir, no lo lograría. Me levanté de mi cama y me dirigí a mi armario, casi contra mi voluntad. Abrí las puertas, revolví un poco las cosas y finalmente encontré lo que buscaba: el diario.

Me senté en mi cama con las piernas cruzadas y abrí el diario, justo en donde había quedado.


Chicas! Disculpen la demora! Pero mi inspiración estaba por el piso D: Pero finalmente, pude terminar el capi :) Perdón porque sea TAN corto, lo sé, hasta a mí me avergüenza subir un capítulo así de corto, pero si lo dejaba avanzar más, antes de poner otras fechas del diario de Bella, la historia iba a avanzar muuuy rápida, y aún quedan muchas fechas del diario que quiero poner :3 El próximo capi serán dos fechas más, y estoy segura que les encantará :D Pero no creo que a Ness le agrade mucho :/ xD

Bueeeno, cuídense mucho, las quiero un montón, gracias por todos los favoritos, las alertas y los reviews que, al fin y al cabo, son la fuente de mi inspiración n.n

Un beso y un abrazo °\(^3^)/°

Saludos desde Chile ;)

Lizzie