Disclaimer: Los personajes que reconozcan, pertenecen a la grandísima Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos en mi tiempo libre :P
El diario de mi madre
...Pesadilla...
Cerré el diario suspirando. Estaba un poco más relajada que el día anterior, cuando había acabado de leer el diario de mi mamá. Y la razón era que mi padre, Jacob, al fin había aparecido más en la escritura de mi madre, lo cual era bueno.
Cuando era una pequeña, amaba ver a mis padres juntos, se veían tan felices juntos, siempre con una sonrisa en el rostro, que me hacía desear tener una relación tan perfecta como la que tenían ambos antes de divorciarse. Y ahora que lo pienso, no sé exactamente por qué lo hicieron. Y aunque mi madre me lo respondió cuando era niña, no le encuentro lógica ahora mismo. Si es que mi madre no estaba destinada a mi padre, ¿por qué no ha querido salir con alguien más? ¿Es que aún lo ama?
El despertador hizo acto de presencia con su molesto sonidito. Miré hacia el reloj, y los grandes números rojos decían que eran las 6:00 am. Sabía que era muy temprano para levantarme, pero usualmente me gustaba darme una ducha caliente antes de ir a la escuela. Mi madre, en cambio, no despertaba hasta media hora después para preparar nuestro desayuno.
Guardé el diario en el cajón de mi mesita de noche, y me dirigí al clóset a tomar mi ropa.
Cuando salí de mi habitación, un lloriqueo proveniente de la recámara de mi madre me llamó la atención. Fruncí el ceño cuando el sollozo se hizo un poco más fuerte. Preocupada, dejé mi ropa en el pequeño mueble que había al lado de mi puerta. Fui casi corriendo a la puerta de mi mamá, la abrí y me encontré a mi madre hecha un ovillo en la cama, soltando quejidos lastimeros.
Me acerqué a la cama, dándome cuenta que ella seguía dormida.
–No... Por favor no –murmuró entre sueños–. No te vayas por favor. –El llanto aumentó de intensidad– ¡No, no, no! ¡No nos dejes solas! –gritó con la voz ronca. El grito de dolor que le siguió a su habladuría nocturna, me dejó completamente helada y con los ojos llenos de lágrimas. Nunca había visto a mi madre así, y no me gustaba para nada. Ella siguió gritando, aún sin despertar. Decidí que era suficiente, y con toda la valentía que tenía, me acerqué a su cama.
–Mami –susurré con la voz llorosa. No me había dado cuenta que las lágrimas se habían desbordado de mis ojos, hasta que sentí mis mejillas húmedas. Sus sollozos seguían, aumentando así mi desesperación. La sacudí un poco a la vez que la llamaba de nuevo–. Mami, por favor despierta –dije un poco más alto esta vez. La sacudí más fuerte cuando un nuevo grito desgarrador salió de su garganta. Estaba asustada. Y mucho–. ¡Mami, vamos, despierta! –grité con una sacudida más fuerte a su hombro.
Los gritos y llantos cesaron abruptamente, y mi mamá abrió los ojos con desesperación. Su respiración estaba acelerada. Enfocó su mirada en mí, y juro haber visto un brillo de alivio en sus ojos. Me tomó entre sus brazos, me atrajo a su pecho y me abrazó fuerte cuando nuevas lágrimas descendían de sus ojos.
–Oh, Ness. –Me apretó más fuerte a su pecho, y yo le respondí de la misma manera. Mis lágrimas bajaban de mis ojos sin cesar. Me había asustado mucho. Demasiado, podría decir. Nos quedamos abrazadas unos minutos, hasta que los pequeños sollozos terminaron de provenir de ambas. Me alejó de su cuerpo para mirarme al rostro. Me limpió las lágrimas de las mejillas con sus pulgares–. ¿Por qué lloras, Ness?
Sacudí la cabeza antes de contestarle:
–Estaba asustada –me encogí de hombros–. Nunca te había visto así de mal, realmente me asustaste. –Nuevas lágrimas se acumularon en mis ojos.
–Lo siento, cielo. –Me abrazó de nuevo–. Fue un sueño muy malo.
–¿De qué trataba? –pregunté, a la vez que me alejaba un poco para verle el rostro.
Ella simplemente negó con la cabeza.
–Hablaste –mencioné. Frunció el ceño–. Y te estabas dirigiendo a alguien. –La mirada de pánico que puso me puso en alerta–. Pero no dijiste ningún nombre, sólo dijiste que no querías que las dejara solas. No sé a quién te referías, pero lo dijiste en plural.
–Me refería a ti y a mí –aclaró.
–¿Y a quién se lo decías? ¿A papá?
Ella se tensó un poco y asintió con la cabeza.
–Sí, le decía a tu padre.
–¿Por qué? Dijiste que no nos dejara... ¿Es que quieres volver con él? ¿Aún lo amas?
Mi madre suspiró profundamente. Me miró a los ojos, con una mirada nostálgica.
–Sí –susurró–, aún lo amo.
Sonreí con suficiencia, porque sabía que mi madre estaba aún enamorada de mi padre. Esa era razón suficiente para que ella no quisiera salir con otros hombres. Pero entre ellos aún había un problema: Leah.
–¡Lo sabía! Sabía que aún amabas a mi padre. ¡Era tan obvio! Por eso nunca has salido con otro hombre –solté todo casi sin respirar–. Pero... –fruncí el ceño–. ¿Por qué se divorciaron, entonces?
Mi madre suspiró entrecortadamente. Se notaba que el tema le costaba hablarlo.
–A veces, el amor de sólo una persona, no es suficiente para mantener a la relación en pie, y eso pasó con tu papá... No me amaba lo suficiente, y simplemente se fue.
Arrugué la frente al tener esa respuesta de mi mamá. ¿Cómo, entonces, se casaron si mi padre no la amaba suficiente?
Aplaudió con sus manos para sacarme de mis cavilaciones.
–Anda a bañarte, Ness, se te hace tarde. Iré a servir el desayuno.
Asentí efusivamente. El movimiento brusco que hice, me dejó completamente mareada. Las arcadas no se hicieron esperar y salté de la cama para ir al baño, donde devolví todo lo que tenía en el estómago del día de ayer. Gemí al sentir el olor desagradable del vómito. Me levanté del suelo, tiré la cadena, y me fui al lavamanos a lavarme el rostro y los dientes.
Una suave caricia en la espalda me hizo levantar la mirada hacia el espejo, mi madre me miraba preocupada a través de éste.
–¿Te encuentras bien, cielo? –preguntó cuando terminé de cepillarme los dientes. Negué con la cabeza lentamente. Ella suspiró y tomó mi rostro entre sus manos; puso su mano derecha en mi frente e hizo una mueca de disgusto–. Tienes fiebre... Te quedarás aquí, ¿bien?
Asentí. Puso su brazo encima de mis hombros y nos dirigimos a mi pieza. Una vez estaba acostada, mi madre me tomó la temperatura. Dijo que tenía 38º. No me sentía tan mal, pero los revoltijos que hacía mi estómago, me hacían marearme demasiado.
–¿Comiste algo ayer que te pudo afectar? –preguntó mi madre, luego de que me tapara con las colchas de mi cama.
–No lo sé. Tal vez fue en la escuela... Recuerdo que tomé una leche que no tenía tan buen sabor, pero pensé que era porque habían cambiado de marca, y que por eso tenía un sabor distinto.
Mi madre suspiró.
–Debiste habérmelo dicho, corazón... Llamaré a la escuela para justificar tu inasistencia, y reportar lo de la leche en mal estado. Tal vez deba escribir un artículo sobre ese tema en el periódico local...
–Mamá... Trabajas en la sección de música y arte. Ese reportaje de la leche en mal estado del instituto no se vería muy bien en tu sección –reí suavemente.
–Cierto. Pero perfectamente se lo puedo pasar a Mike, él se encarga de las noticias locales.
Mike, por lo que sabía, había sido un compañero de instituto de mi mamá, y también un pretendiente, por lo que se peleó con mi padre en innumerables ocasiones. Y actualmente era uno de los muchos compañeros de trabajo de mi madre. Además, era esposo de Jessica Newton; y padre de Ted –un compañero mío en clase de lengua– y Sam Newton,
–Tal vez... –estuve de acuerdo–. Aunque es seguro que Ted ya se lo haya dicho, más que mal, es su padre. Si es que toda la leche del instituto estaba en mal estado, entonces Ted también sufrió las consecuencias... ¡Oh! Entonces también Susie –puse una mueca de disgusto. Era una chica simpática, no merecía que le pasara eso en su primer día de escuela, siendo nueva en el pueblo. Tal vez sus padres se indignaran por lo que pasó, y quisieran irse nuevamente... ¡No! No quería que se fuera...
–¿Quién es Susie?
–Es la chica nueva del instituto... Te hablé de ella ayer en la cena. Tal vez sus padres queden horrorizados con la leche descompuesta.
–No lo creo, en cualquier parte puede pasar, hija. Bien, te prepararé un desayuno liviano, y te lo traeré.
Mi madre bajó las escaleras rápidamente y pude escuchar el golpeteo entre los utensilios.
A los pocos minutos, subió con una bandeja con un té de hierbas, tostadas con mermelada y un par de aspirinas.
Ya eran las 7:30 cuando mi mamá se fue a trabajar. Me había dejado al cuidado de mi abuela, pero ella no llegaría hasta las nueve. Decidí que era suficiente tiempo como para leer un poco más del diario. Aunque sabía el final de la historia, quería saber con detalles sobre cómo se habían enamorado mis padres.
Hola! De nuevo aquí :) Qué les pareció el cap? Así que Bella aún sigue amando a Jacob... Quién no la entiende?./º Yo, al menos, de verdad que no... Para qué se divorcia entonces?
Por si se preguntan... haré que Jacob aparezca en el "actual" en unos dos capis de reacción de Ness más. Ahm... y no sé si querrán un Bella Pov, estaba pensando en ponerlo cuando el diario termine, lo cual es muuucho después xD
Cuídense mucho, un beso y un abrazo n.n
Saludos desde Chile ;)
Lizzie
