El intercambio de regalos había empezado, a algunos agentes les fue muy bien, como a Rodríguez que se llevo una pantalla plana, y a otros no también, como Morales que sólo consiguió un llavero de 2 dólares para sus llaves. Se sabe que en estas épocas cuenta mas la intención que el detalle, pero con los intercambios siempre era lo opuesto, siempre había gente que se esmeraba con el regalo y gente que no, el ejemplo más claro fue Diana, ella le dio una camisa muy cara al agente Matthews, pero sólo obtuvo un recetario de la agente Peterson, ella no sabía ni cocinar, ni tenía el tiempo para hacerlo, así que su descontento estaba justificado.

Peter tenia algo para Neal, una sorpresa pero recibió una llamada del capitán de Policía de NY, para informarle muy malas noticias.

— ¿Que hizo, que? ¿Dónde? No, no... Voy en camino ya mismo, gracias por avisarme.

— ¿Que sucede Peter?¿Esta todo bien?

— No Diana, no lo está... Acaban de arrestar a Neal en el centro.

— ¿Que? ¿Porque? ¿ahora que hizo?

— Parece que robó cosas caras de una tienda, — Peter estaba furioso por lo que había pasado, pero sobre todo preocupado pues este arresto podría significar la vuelta permanente de su muchacho a la cárcel. Así que manejo sin importarle el límite de velocidad, ni los peatones ni nada… Finalmente, llego a la estación de policía y entro disparado por los pasillos, hasta el mostrador de información.

— Buenas noches, estoy buscando a… Neal Caffrey, el capitán Stevens me llamo y dijo que lo tenían bajo custodia. — dijo todo agitado, podía sentir como su presión sanguínea iba subiendo, hasta el punto de querer explotar.

El oficial del mostrador término de tomarse su taza de café y con el ceño fruncido se puso a revisar la lista de personas detenidas, por ser los días de navidad había muchos ladrones encerrados, y el nombre de Neal estaba al final de lista, con una nota.

— Si, el tipo esta aquí… tiene que pasar con mi capitán para aclarar su situación. — dijo el hombre.

— Bueno, pues lléveme con el… ahora. — exigió Peter

— No se puede, el capitán se fue a su casa… Y no va a regresar hasta pasado mañana, así que el muchacho se queda aquí hasta entonces. — aseguro el policía y acto seguido paso a ignorar a Peter para seguir comiendo rosquillas, obviamente estaba molesto y quien no lo estaría, por tener que trabajar en la noche de navidad. Era simplemente injusto.

— ¿Puedo verlo al menos? — pregunto Peter, el policía iba a decirle que no pero ver en su rostro esa preocupación le hizo cambiar de opinión.

— Ahaha De acuerdo, sígame. — dijo el hombre y empezó a caminar, Peter suspiro frustrado y se fue tras el hasta un pasillo de celdas. Donde mantenían encerrados a muchos indigentes. Seguramente habían tenido que robar comida para su navidad, y era lamentable que tuvieran que estar ahí por ello.

— Usted debe ser su padre… Y le doy un consejo, si ese muchacho fuera mío…. Le daría una buena lección. — dijo el policía. Peter se quedo atónito, ¿acaso se veía tan viejo como para ser padre de Neal?

— Si, tal vez lo haga. — murmuro Peter, esta vez se estaba pensando en un montón de cosas para hacerle a Neal cuando lo sacara de ahí.

Finalmente llegaron a su celda, estaba solo, sentado en el catre y con las manos cubriéndole el rostro por completo. Se veía realmente afligido.

— Neal George Caffrey. — grito Peter, y Neal lentamente volteo a mirarlo, se levanto en un brinco y corrió a las rejas.

— Peter, Peter… no sabes lo feliz que estoy de verte. — aseguro Neal, sus ojos brillaban como los de un cachorrito apunto de ser adoptado, sin embargo Peter mantuvo su cara dura en todo momento.

— Si, pues yo no tanto… estas en un montón de problemas jovencito, ¿en que demonios estabas pensando?... ¿Qué cosa te robaste esta vez? — Exigió saber Peter, estaba más furioso de lo que Neal había recordado jamás.

— Yo… Peter, lo siento. — murmuro Neal con la mirada baja, ni siquiera podía verlo a los ojos y decirle la verdad, estaba avergonzado.

— Nada de eso Neal, contéstame lo que te estoy preguntando… ¿Qué demonios te robaste esta vez? ¿Y porque? — y grito mucho mas furioso que antes, y si la reja no estuviera separándolos seguramente lo estaría estrangulando.

— Yo, es que yo… quería regalártelo, pero no tenía dinero para comprarlo… Y

—Who Who, alto ahí… ¿de que estas halando? ¿Qué te robaste? — volvió a preguntar Peter, un poco mas calmado por las intenciones de Neal.

— Un reloj de oro, quería que lo tuvieras… lo siento mucho Peter. — murmuro Neal sin quitar su mirada de sus propios zapatos, estaba avergonzado. Y Peter solo pudo suspirar para calmarse, el muchacho se había metido en un lio gordo por un estúpido regalo, tenia buenas intenciones pero sus acciones no fueron para nada buenas.

—Neal, Neal… Yo no necesito un reloj de oro, necesito que te comportes… necesito que dejes de robar, mira… se que tus intenciones eran buenas, pero ya es hora de que te graves en esa cabecita dura que no se roba, bajo ninguna circunstancia.

— Lo siento. — murmuro Neal, se sentía como un niño pequeño siendo regaño por su padre, por una buena travesura.

Peter tenia planeado darle un interminable regaño, pero ver la mirada cabizbaja de su muchacho le dio tanta pena que lo dejo tranquilo.

— Y ahora vas a tener que quedarte aquí encerrado hasta el día 26, y eso si te va bien… porque debo recordarte que una de las condiciones de tu libertad condicional, era "NO ARRESTOS Y NO DELITOS" — le grito Peter y escuchar eso ultimo, hizo que Neal lo volviera a mirar, sus ojos azules se convirtieron en grises, pues la angustia acababa de llenarlos.

— Lo siento mucho Peter, por favor no dejes que me manden a la cárcel otra vez… por favor

— Eso no va a depender de mi Neal, va a depender del jefe de la policía y en su caso, hasta de un juez… lo siento mucho, pero no voy a poder hacer nada por ti esta vez. — Peter se sentía fatal, aun que no lo admitiera se había encariñado mucho con Neal, era su mejor amigo, que va, era como un hijo para el.

— Pero es navidad, Peter… por favor, ayúdame… por favor, voy a hacer todo lo que tu quieras, voy a portarme bien… hago lo que quieras, pero ayúdame a salir de aquí… por favor.

Escuchar a Neal rogar de esa manera no era nada habitual, ni siquiera la primera vez de su captura lo había hecho, ni cuando se escapo por Kate, ni nunca lo había hecho. Estaba desesperado, porque el también le tenia cariño a Peter, a El, a todo el equipo y no quería que lo separaran de ellos.

— ¿Lo que yo quiera? — pregunto Peter con interés, una oportunidad de oro para corregir a Neal Caffrey no podía ser desperdiciada, nunca.

— Si, te lo juro… lo que tu quieras… ayúdame, por favor. — seguía rogando Neal, y tras pensarlo por unos segundos Peter tuvo una idea.

— Lo hare, voy a tratar de sacarte de aquí… pero no te prometo nada Neal. — dijo Peter

— Gracias Peter, gracias. — decía Neal mientras veía como su mejor amigo se alejaba por el pasillo y se marchaba.

Peter salió de la estación y se quedo un buen rato recargado en la pared de fuera, lamentándose por lo que estaba pasando con Neal, estaba bastante seguro de que no podría sacarlo ni con una fianza de 1000 000 de dólares. Sin embargo, una idea cruzo por su mente, era arriesgada pero tiempos desesperados necesitaba medidas desesperadas. Así que saco su teléfono y llamo a Jones.

— Jones, se que es navidad pero necesito un favor… si… si, una dirección… del capitán de la policía de NY.

Jones tenia un directorio de contactos del FBI en su casa, así que no se tardo nada en pasarle la dirección a Peter, había sido una suerte que fuera muy cerca pues Peter no tuvo que romper las reglas de transito para poder llegar rápido.

La casa del capitán estaba en el centro de NY, una casa muy lujosa de color blanco con un jardín lleno de luces y adornos de la navidad, Peter no pudo evitar que su mene se proyectara, el deseaba tener todo eso algún día y que El le pudiera dar un par de hijos que le alegraran la navidad, porque con Neal… todo estaba perdido. Camino lentamente y llamo a la puerta.

— ¡FELIZ NAVIDAD! — Salieron gritando un montón de personas.

— Feliz… na…navidad. — murmuro Peter todo nervioso, pues las caras de todos le hacían ver que el no era a la persona que estaban esperando para tan cálida bienvenida.

— ¿Y usted quien es? — exigió saber una mujer

— Soy… El agente Peter Burke de la división de Cuello blanco, estoy buscando al capitán… Stevens, ¿esta aquí? — pregunto con mucha cautela, la mujer (que debía ser la esposa del susodicho) frunció el ceño, cuando el capitán salió.

— Burke, ¿Qué quiere? Es navidad, no debería estar aquí molestando. — dijo el hombre

— Lo se Señor, y me disculpo por interrumpir su celebración… le aseguro que no hubiera venido si no fuese importante. — aseguro Peter

— ¿Importante?, bueno… pase rápido… tiene 3 minutos para decirme lo que tenga que decir

A Peter lo dejaron pasar a la casa, donde probablemente dijo la palabra, "Hola, feliz navidad" unas 30 veces seguidas, había mucha gente ahí dentro esperando que la verdadera celebración iniciara. El capitán lo guio hasta su despacho, y le dio una taza de un cremoso y delicioso chocolate caliente, dios sabia tan delicioso... Entonces, Peter se soltó a hablar sobre la situación de Neal, dijo que era un buen chico que había cometido un error estúpido, pero que el se encargaría personalmente de que nunca mas diera problemas a nadie.

— Hablamos de Neal Caffrey, uno de los criminales de guante blanco mas buscado por la agencia hace años… se supone que debería estar reformándose bajo su cuidado, y no debería andar robando cosas por ahí. — dijo el capitán.

— Lo se, pero le repito… yo me encargare de que nunca mas haga estas cosas, el solo… se perdió, y si sirve de algo… el no robo el reloj, iba a hacerlo pero ya ha sido devuelto a la tienda por los oficiales que le arrestaron. — dijo Peter, suerte que se había informado de cómo paso el arresto de Neal.

— Pero iba a hacerlo, Caffrey estuvo muy cerca de sacar el reloj de esa tienda.

— Señor, por favor… no voy a decir que estuvo bien lo que hizo… pero fue un error estúpido, es navidad… el chico no merece estar ahí encerrado.

— Pero tampoco merece irse sin castigo. — murmuro el capitán

— Yo no dije que lo haría… ya me encargare de hacer algo con el, pero por favor señor… déjelo salir de la cárcel, le prometo que si vuelve a hacer algo así… le dejare que lo encierre toda su vida en prisión. — Peter estaba hablando muy enserio, si Neal no demostraba su cambio después de esa noche, entonces ya no le ayudaría para nada.

— Bueno…. Solo porque es navidad, dejare que se marche sin ningún cargo… solo recuerde su promesa agente Burke… y asegúrese de que el chico aprenda la lección.

— Eso seguro. — murmuro Peter para si mismo, tenia muy claro lo que tenia que hacer con Neal esa noche, no le iba a gustar pero era necesario para mantenerlo lejos de problemas.