¿Qué pasaría si la única forma para eliminar al mago más peligroso de la tierra debes matar a una persona inocente?

Espero que les este gustando el fanfic y lo sigan leyendo. Aun no lo termino pero ya tengo algunas ideas en la mente para que se vuelva más interesante.

Sigan leyendo:

LUZYOSCURIDAD

La habitación estaba a oscuras, faltaba pocos minutos para que dieran las doce, una lechuza se acercó a la ventana desde afuera y picoteo hasta que un muchacho delgado le abrió.

- Tranquila o despertaras a tío Vernon, Hedwig. Entra a tu jaula, espero que hayas tenido una buena caza.

La lechuza le mordió el dedo en señal de afecto y obedeció inmediatamente. Harry dejo su ventana abierta, sabía que sus tíos le llamarían la atención, pero pronto cumpliría los diecisiete, ya era todo un adulto, para el mundo mágico claro, pero ya podía coger sus cosas e irse de esa casa y abandonar a sus tíos. Aún no estaba muy seguro a donde iría pero cualquier lugar lejos de sus tíos e insoportable primo sería mejor, quizás podría ir a casa de Ron para empezar, pasar un tiempo con su familia favorita y luego empezar una vida en algún departamento. Sus pensamientos se fueron alejando poco a poco de él y comenzaron a navegar en su imaginación, hasta que se toparon con un gran remolino. Él no podía hacer nada de eso sino no eliminaba Voldemort de su vida para siempre y eso equivalía a tener un viaje en busca de los Hourcoux y no sabía por donde empezar, la muerte de Dumbledore lo había debilitado mucho y se sentía más solo que nunca. No podía ir a la casa de su amigo ya que pondría la vida de él y de su familia en peligro, el hechizo que su director había puesto en la casa de su tía iba desaparecer pronto y ya no estaría a salvo en ningún lugar, quizás Voldemort se de cuenta de eso y venga a buscarlo, asesinando a sus tíos y primo, el los odiaba pero no deseaba sus muertes. Pronto se dio cuenta que su vida era un asco, por donde lo mirara, no tenía salvación, tendría que enfrentar a Voldemort el solo, sin ninguna ayuda, como decía la profecía. Cada vez que lo pensaba se resignaba a ese destino, lo peor de todo es que tenía que hacer el viaje solo, sabía que Hermione y Ron deseaban acompañarlo pero el no iba a arriesgar sus vidas, además no sabía nada de ellos desde su regreso sorpresivo de Hogwarts, ni siquiera tenía esperanzas de recibir regalos de ellos, la ventana abierta era por costumbre.

Harry se echo a su cama y trato de dormir, en la mañana se iría, cogería las cosas más indispensables para el y dejaría la casa temprano, no deseaba que mataran a sus tíos por su culpa, ya cargaba con dos muertes y no deseaba más.

Justo cuando empezaba a dormirse, escuchó sonar el timbre de la casa, a los pocos minutos su tía se quejó de la hora y de las visitas inoportunas. Las pisadas de sus tíos bajando las escaleras. El timbre otra vez. No supo porque se levantó, pero tenía un mal presentimiento sobre quien tocaba el timbre. Cogió su varita, la cual siempre tenía cerca, y bajo las escaleras con cuidado justo en el momento en que sus tíos habrían la puerta, vio que Dudley estaba al final de la escalera espiando quien tocaba a medianoche, su primo se asustó cuando lo vio con la varita en mano y corrió donde sus padres para hacer el inútil esfuerzo de esconderse detrás de su padre, pero algo lo detuvo en el momento que vio la puerta. Harry se detuvo en el último escalón de la escalera, sus tíos estaban sonriendo tontamente hacia la puerta abierta, hasta que ingreso alguien y ellos cerraron inmediatamente la puerta, siguiendo a "su invitado" hasta la sala, Dudley iba detrás de ellos, sonriendo igual que sus padres.

Harry se acercó a la sala cautelosamente con su varita lista para atacar, sus tíos no recibirían a nadie con esa sonrisa a menos que fuera la misma reina, y como era imposible que ella los visite, debieron haber sido afectados por algún hechizo. Ya era pasada las doce podía hacer cualquier hechizo sin que el Ministerio se meta.

Ingresó a la sala cuando su tía le ofrecía té al invitado.

- Vernon, mira aquí esta Harry, justo cuando hablamos de él. Acércate, cariño, para que conozcas a nuestra invitada.

Harry se sorprendió tanto que su tía lo llamara así que casi suelta su varita, pero la cogió más fuerte y esta vez no había duda, sus tíos habían sido afectados por algún tipo de hechizo.

- Vamos, muchacho, no hagas esperar a la niña, que desea conocerte.

Harry no pudo soltarse de su tío y tuvo que caminar hasta la "invitada", deseando tener tiempo para atacarla cuando estuviese frente a ella y que sus tíos no salgan lastimados en la pelea, si es que había una. Pero no tuvo tiempo, en cuanto vio a la muchacha a los ojos soltó su varita y le sonrió igual que todos: tontamente. Era la niña más hermosa que había visto en todo el mundo, se olvido de Ginny y se sentó al lado de la visita.

- Que amable son tus tíos, Harry.

Sabes mi nombre – dijo sorprendido y emocionado.

- Eres el mago más famoso, es imposible que nadie lo sepa

- Pero yo no sé el tuyo.

Soy Illirya – dijo sonriéndole - podría traerme un poco más de té, Petunia.

- Por supuesto, querida no faltaba más.

Tía Petunia salió en busca de más té mientras que todos le sonreían a Illirya y ella a ellos.

- Alguien ha venido a verte, Harry.

- No, ¿algún amigo tuyo tenía que venir?

- No, todo lo contrario, pero me alegra que sea la primera en decirte feliz cumpleaños.

Harry se sonrojo – gracias –balbuceó.

¿Cuál es el honor de tu visita?, Illirya – pregunto tía Petunia, trayendo más té para todos.

No es muy importante, sólo vine a matarlos – dijo sin dejar de sonreír.

La sonrisa de los cuatro habitantes de la casa no se eliminó al escuchar la respuesta de Illirya, se incrementó.

Será un placer para nosotros ayudarte – dijo Dudley – solo dimos como deseas que muramos y dalo por hecho.

Que amable eres. Harry, recoge tu varita – Harry le hizo caso inmediatamente – sabes usar el avada kedavra – Harry asintió – perfecto úsalo en tus tíos y en tu primo, por favor.

Harry estaba por apuntar con su varita su tía Petunia, mientras ella seguía bebiendo su té, cuando la puerta se abrió de golpe, tres personas estaban paradas en el portal e ingresaron inmediatamente.

Harry, baja esa varita ahora – dijo la mujer, pero Harry no le hizo caso, y volvió a concentrarse en su tía – expeliarmo.

La varita de Harry voló de su mano y fue a parar en las de la desconocida.

- Toma, Harry puedes usar la mía, pero esta vez mátala a ella, ¿de acuerdo?

- claro.

Harry apuntó a su nuevo objetivo, pero antes que diga las palabras el acompañante de la extraña se bajo la capucha y se puso delante de ella, convirtiéndose en el nuevo objetivo de Harry, quien lo vio y soltó inmediatamente la varita.

Era imposible que fuera él, estaba muerto el vio como moría, como le caía el rayo y como caía. Todos esos recuerdos regresaron a su mente como un remolino, causándole mucho dolor y confusión, por un lado estaba feliz, pero por otro era imposible, ya lo había superado, acaso era un fantasma que venía a atormentarlo.

Illirya tomó la varita, se acercó a Harry poniéndola en su mano y susurrándole al oído.

- Nada debe detenerte, tú los odias, en especial a él, te abandono cuando más lo necesitabas, ahora me tienes a mí, él es inservible, mátalo.

Las lágrimas cayeron por las mejillas de Harry, no sabía si coger la varita o no.

Se fuerte, Harry – le dijo – rompe el encantamiento.

Mátalo – grito Illirya – te lo ordeno. Ustedes, contengan la respiración hasta que yo se los diga – les dijo a los Dursley, quienes inmediatamente la obedecieron.

Sirius – dijo Harry sin poder contenerse, corrió hacia él y lo abrazó.

Bueno, te quedaste sin marionetas, Illirya – dijo la acompañante de Sirius – que harás ahora.

Pudiste ganar esta vez, pero cuando menos te lo esperes yo estaré ahí, recuerda él ya me vio, ahora es mío – les sonrió, en especial a los Dursley, quienes seguían conteniendo la respiración.

Illirya hizo una reverencia, y desapareció antes que algún hechizo pueda pronunciarse.

Harry estaba muy ocupado para escuchar las amenazas de Illirya, era el momento más feliz de su vida, volvía a ver a Sirius con vida y no deseaba perder la alegría que sentía por unas tontas amenazas de alguien quien no conocía y paso a ser parte de un segundo plano, ahora su preocupación más grande era creer que este momento no era un sueño, ni un hechizo de Voldemort.

Continuará….

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