¿Qué pasaría si la única forma para eliminar al mago más peligroso de la tierra debes matar a una persona inocente?

Espero que les este gustando el fanfic y lo sigan leyendo. Aun no lo termino pero ya tengo algunas ideas en la mente para que se vuelva más interesante.

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LUZYOSCURIDAD

Harry estaba muy ocupado para escuchar las amenazas de Illirya, era el momento más feliz de su vida, volvía a ver a Sirius con vida y no deseaba perder la alegría que sentía por unas tontas amenazas de alguien quien no conocía y que paso a ser parte de un segundo plano, ahora su preocupación más grande era creer que este momento no era un sueño, ni un hechizo de Voldemort.

Vamos a sentarnos – dijo la acompañante de Sirius – y a salvar a tus tontos tíos, a menos que no lo desees – le pregunto a Harry.

Harry se preocupo por sus tíos – claro que deseo que los salven.

La mujer le sonrió y caminó donde hacia los Dursley, quienes ya estaban morados, Harry pensó que haría un hechizo o alguna clase de magia, así que estaba atento, pero se desanimo al ver que la mujer solo les dio una cachetada a cada uno, haciendo que suelten la respiración y vuelvan a sus colores normales.

¿Pero que diablos pasó aquí? – preguntó tío Vernon, al verse sentado en la sala junto con toda su familia y tres extraños sonriéndoles.

Sólo recuerdo que abriste la puerta, papá – dijo Dudley.

¿Quiénes son ustedes? – preguntó tía Petunia directamente a la extraña.

No me reconoces, Petunia – le respondió

Petunia la vio por unos segundos, luego se levanto y volvió a sentarse sorprendida – tú, deberías estar muerta.

Sabes que la mayoría de los rumores sobre mí son mentiras, Petunia – dijo sonriendo.

¡Largo de mi casa! – gritó tía Petunia, pero por la falta de oxígeno le fue muy difícil mantenerse y tuvo que callarse rápidamente.

Te acabó de salvar la vida y así me tratas, no has cambiado – la mujer se sentó – deberías ser más amable con tus invitados.

Harry no sabía que hacer o que decir, al parecer su tía conocía a la desconocida y Sirius también, por lo tanto debía ser amiga de sus padres, pero ¿quién era la chica que los acompañaba y por qué llevaba algo que parecía la unión entre un casco y un antifaz? La mujer tenía el cabello negro hasta los hombros, era de tez blanca, pero parecía que había tenido algunas quemaduras en su rostro y manos, en especial la izquierda con la cual cogía la varita, tenía un parche, como pirata, en el ojo derecho, y era de misma estatura que Sirius.

Harry aún no soltaba a Sirius y seguía abrazado a él, y parecía que Sirius tampoco tenía deseos de soltarlo.

Vengan a sentarse, mientras Petunia nos sirve un poco de té – les dijo la desconocida.

Yo no voy a servirte nada, Isabel – dijo Petunia, molesta.

Muy bien dicho, Petunia, estas rarezas de la naturaleza – dijo Vernon, viendo especialmente a la chica con la máscara – deben marcharse inmediatamente. Y tu, chico, también te vas con ellos no voy a soportar que gente de tu calaña venga a despertarme a las dos de la mañana.

Pero ellos les salvaron la vida – replicó Harry, aunque no sabía porque sus tíos estaban tratando de ahogarse.

Déjalo, Harry, cuando la bestia es bestia nada puede hacerse para que deje de serlo – dijo Isabel – nos iremos cuando Petunia nos sirva un poco de té, estoy sedienta.

Pero ya te he dicho que no… – Petunia vio que Isabel jugaba con su varita, moviéndola entre sus dedos – siéntense, traeré algo de té

Pero, Petunia, – dijo tío Vernon – estos no deben comer aquí ni una migaja de pan.

He dicho que se sienten – dijo Petunia muy seria a todos. Se levantó y fue a la cocina.

Harry, Sirius y la chica se sentaron al frente de tío Vernon y Dudley, quien aún no sabia que había pasado.

Estas feliz, Harry – le preguntó Isabel sin darle importancia a los gestos de Vernon.

Harry tardó unos en reaccionar, vio a Sirius – sí – respondió.

Con tanta excitación, se me olvidó presentarte a mi sobrina – señaló a la chica con el antifaz y sonrisa calida, quién le sonrió – se llama Samara y es de tu edad.

La chica le dio la mano – mucho gusto, mi tía habla mucho de ti.

- Pero no me conoce.

- Es verdad, la última vez que te vi tenías pañales, pero Dumbledore me habló mucho de ti y es como si ya te conociera.

- ¿Conoce a Dumbledore?

- Claro, él era tan o más famoso que tú, y trátame de tu, no me gusta que me digan Ud.

Tía Petunia entró a la sala con cuatro tazas de té en una bandeja, las repartió y se sentó al lado de su esposo, quien tenía unas cuantas cosas que decirle a su esposa, pero aun así se calló.

Aún sigues hechizando a la gente a tu antojo – preguntó tía Petunia

No, pero las manías siempre regresan, cuando menos te lo esperas – respondió Isabel con una sonrisa.

Harry, ya no es seguro que te quedes aquí – dijo Sirius muy serio.

Harry lo soltó – lo sé, Dumbledore me lo dijo el año pasado, pero aún no sabía donde ir.

Vendrás con nosotros – dijo Isabel – tengo el lugar perfecto para que puedas descansar tranquilo – Harry la vio sorprendido hasta Sirius lo estaba – no me vean así, acaso no confían en mi buen juicio – tía Petunia soltó una risita que ocultó como un tosido – sabes, Petunia, tengo unas ganas de ofrecerte un espectáculo de magia.

No te atrevas – respondió ella, mientras Dudley corría a su cuarto – sabes que ni Lily confiaba en tu "buen juicio".

- Sabes, quizás si te haga ese espectáculo que siempre te gustó.

Tía Petunia se levantó, sin decir nada, a recoger las tazas cuando vio que había más de cuatro – qué extraño, creí que solo había traído cuatro tazas – exclamó.

Harry recordó todo en un instante, la visita a las doce de la noche no habían sido Sirius ni Isabel, había sido Illirya. Recordó la sensación rara que sintió cuando estaba al lado de ella y que casi mataba a sus tíos. Harry se horrorizó al pensar en que pudo usar un hechizo imperdonable en sus tíos con una sonrisa en su cara. También recordó porque sus tíos estaban conteniendo la respiración, pero porque olvidó todo eso, era imposible creer que todo eso hubiera pasado esa misma noche, pero llegar al extremo de olvidarlo, y porque sus tíos, que con el más mínimo contacto con la magia lo culpaban a él, lo habían olvidado también.

¿Por qué? – preguntó Harry.

Gracias por el té, no estuvo muy bueno pero el intento lo dice todo – dijo Isabel, sin responderle a Harry, se levantó – ahora me harás un favor, Petunia.

Ya te serví té y agradece que no le eche veneno – contestó molesta.

Qué carácter – dijo Isabel, aún sonriendo – pero no tengo tiempo para tus bromas tontas, necesito que me digas donde guardaste las cosas de Lily

Aquí no hay cosas de esa rara – grito furioso tío Vernon, ya había recobrado el aliento – y será mejor que se vaya y no regresé.

Vernon, no estoy hablando contigo, no interrumpas nuestra conversación – dijo señalándolo con la varita – estoy siendo amable con ustedes. – Vernon estaba por replicar – Si no me crees pregúntale a tu esposa, ella me recuerda muy bien.

Te llevaré a ellas – dijo Petunia, resignada sin ver a su esposo.

Petunia comenzó a caminar seguida de Isabel y toda su comitiva con Vernon y Dudley, quien había salio de su habitación al no escuchar disparos. Ingresaron a la cocina. Era imposible que hubiera cosas de su madre en esa casa, Harry la había revisado por once años de pies a cabeza sin encontrar absolutamente algo que le indicará que su madre haya habitado esa casa.

Continuará….

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