¿Qué pasaría si la única forma para eliminar al mago más peligroso de la tierra debes matar a una persona inocente?
Espero que les este gustando el fanfic y lo sigan leyendo. Aun no lo termino pero ya tengo algunas ideas en la mente para que se vuelva más interesante.
Sigan leyendo:
La sala de Griffindor estaba llena de estudiantes de todos los años tratando de concentrarse entre tanto ruido que hacían algunos alumnos en algunas mesas. Había una chica pelirroja en especial, cerca de la chimenea rodeada de libros y pergaminos dejando a la mesa en la que se había sentado sin ningún espacio para otro pergamino. Parecía que la chica iba a entrar en crisis ya que revisaba dos libros a la vez pero parecía que no encontraba las respuestas que deseaba así que desechaba el libro poniéndolo en otra ruma.
Están libres las sillas – le pregunto una chica de cabellos negro como la noche y de piel muy blanca, como si nunca hubiese visto la luz del sol. Al no tener respuesta se sentó de igual forma – te encuentras bien – volvió a preguntarle a la pelirroja al ver que casi bota todo los libros de la mesa
NO puedo encontrar la tarea que dejo la profesora McGonagall – le dijo, parecía desesperada – ni puedo hacer el resumen de la poción de hoy porque acabo de perder mis apuntes.
Mi nombre es E… Isabel Easter – le dijo como si no hubiera escuchado lo último que había dicho la chica – y el tuyo
Ahora, he olvidado mis modales, mis padres siempre me dijeron que nunca debía olvidarlos y yo se los prometí – dejo caer su cabeza a la mesa – no llevo ni un mes aquí y no puedo con la presión
Sólo pregunte tu nombre – dijo Isabel entre asustada y divertida – no te preocupes por los deberes, McGonagall no lo espera hasta fin de mes y créeme que si no lo entregas a tiempo no serás la única, además fuiste una de las pocas que hizo la poción correctamente así que tienes dos días más de plazo para entregar ese resumen. En lo que a mi consta no voy a tocar ningún libro hasta la última semana
La pelirroja levantó el rostro – Lily Evans, pero como le vas hacer con tan poco tiempo con los deberes de Historia de la magia, pociones, Encantamientos y transformaciones.
- El profesor Binns dijo todo lo que había pedido en su clase, sinceramente si va dejar una tarea no debería responderla el mismo, en pociones basta con hacer bien las pociones para que el profesor no te deje tareas y encantamientos y transformaciones son para el otro mes – Lily volvió a hundir su cabeza entre los libros de verdad parecía desesperada – oh, vamos, Lily, casi nadie saca buenas notas en todos los cursos, no te preocupes, si no te acostumbras el primer mes, eso nos pasa a todos. En especial con pociones
- Yo siempre he sido la mejor en mi antigua escuela, siempre me he adaptado en las primeras semanas y eso que me he cambiado tres veces
Otras escuelas – pregunto sorprendida Isabel – con razón tu apellido no me sonaba, eres de familia muggle
Eso es malo – pregunto temerosa – por eso no me adapto, ¿qué es muggle?
Que no provienes de familia de mago, que nadie en tu familia antes que tú ha estado en una escuela de magos o puede hacer magia – hizo una pausa – no es malo, después de todo muggle o no algunos tardan más en adaptarse, ya verás que en algo vas a ser muy bien.
Lily le sonrió a su amiga y continuó con la búsqueda tarea en los demás libros que le faltaba revisar, Isabel después de unos minutos se le unió y comenzó a prestarles más atención a algunos que a otros. Después de leerse como tres libros encontró los apuntes de su amiga medio arrugados pegado a la pasta de un libro, y se los entrego a lo que Lily casi estalla en lágrimas por la emoción
LUZYOSCURIDAD
Petunia comenzó a caminar seguida de Isabel y toda su comitiva con Vernon y Dudley, quien había salio de su habitación al no escuchar disparos. Ingresaron a la cocina. Era imposible que hubiera cosas de su madre en esa casa, Harry la había revisado por once años de pies a cabeza sin encontrar absolutamente algo que le indicará que su madre haya habitado esa casa, pero parecía que existía un lugar que el nunca había revisado, lo cual lo creía improbable, pero aquí estaba la amiga de su mamá, quien parecía estar segura de eso, y su tía Petunia, quien buscaba ese lugar de mala gana.
Parecía que Petunia estuviese probando algo en las paredes, porque las golpeaba mientras tenía su oreja pegada a ellas. Sonrió al tocar la pared que daba a la calle, parecía que había encontrado lo que estaba buscando, movió una pequeña mesa que estaba pegada a esa pared y se paro enfrente de ella.
¿Y ahora qué? – preguntó Isabel, parecía impaciente
- No recuerdo la contraseña, hace tiempo que no abro este lugar.
- No te hagas la graciosa.
Tía Petunia sonrió – sabes creo que ya se me olvidó y es imposible que la recuerde otra vez.
Tus juegos me están cansando, Petunia – dijo Isabel, estaba disgustada – si no lo haces tu, lo haré yo.
- No lo creo, la puerta solo se abre con un familiar de Lily y tú no lo eres.
- Pero Harry lo es. Vamos, Harry acércate a la puerta.
Harry no veía ninguna puerta, pero obedeció, deseaba ver las cosas de su madre, aunque no sabía que hacer para que la "puerta" se abriera.
Anda, Harry, abre la puerta – dijo burlonamente su tía – estoy segura que tu lo harás.
Sabes, Petunia, ya me fastidiaste, te voy a hacer ese truquito que tanto te gustaba – Isabel estaba lista para apuntar a Petunia cuando Sirius la detuvo.
Se te olvida porque estamos aquí – dijo mientras detenía la mano de Isabel
Isabel resopló – bien, Petunia, como se abre la puerta
Petunia estaba asustada, definitivamente el humor de esa mujer no había cambiado con los años – muévete, muchacho – apartó a Harry de la pared – ábrete, Sésamo.
Eso es todo – pregunto Isabel incrédula.
- No tengo la culpa que el sentido de humor de mi hermana fuera tan malo como el tuyo
La pared se hizo a un costado para dejar ver una escalera de madera llena de telarañas y en un estado muy deprimente, parecía que no soportarían el peso de una persona. El fondo estaba totalmente a oscuras. Tía Petunia se hizo a un lado para que Isabel ingrese, pero esta le sonrió.
Tú ingresas primero – Petunia estaba por replicar – nada de excusas – respondió Isabel apuntándole con la varita.
Petunia avanzó y puso un pie en el primer escalón, tenía los ojos cerrados, después de unos minutos, al ver que la tabla no cedió, decidió bajar despacio y delicadamente. Los escalones crujían al menor contacto con ellos. Harry fue detrás de ella, deseaba ver las cosas de su mamá ya, Sirius tuvo que detenerlo para que no se cayera por las escaleras.
Isabel se adelanto a Harry y siguió a Petunia de cerca, no confiaba mucho en ella. Al último venía el tío Vernon y su hijo, aunque no lo admitieran también tenían curiosidad, como era posible que esa habitación estuviese en la casa todo el tiempo sin que ellos se dieran cuenta. Llegaron al final de las escaleras, pero todo seguía oscuro.
Lumus – dijo Isabel - ¿Dónde esta el interruptor?
No lo sé – respondió Petunia – Lily no usaba las cosas como la gente normal.
Si no estuviese ocupada, te hechizaría – respondió Isabel, buscando en las paredes.
Samara encontró unas antorchas en las esquinas de las paredes, las prendió con su varita, su tía la imitó y pronto hubo luz en todo el cuarto. No era un cuarto muy grande, parecía que no lo hubieran limpiado en varios años; los baúles, las cajas y algunos pergaminos estaban por todo el piso llenos de telarañas.
Harry se dio cuenta de que Isabel buscaba algo en particular, miraba las cajas atentamente pero no se atrevía a abrirlos. Por fin se atrevió a preguntar.
Esta pregunta es estúpida, pero Lily no te hablo de una llave – le dijo a Petunia.
No – respondió molesta, odiaba ingresar a ese cuarto – aunque no lo creas, mi hermana y yo no teníamos una buena relación.
Samara, alumbra aquí – le dijo a su sobrina, mientras tomaba valor para abrir el baúl que estaba cerca de la pared. Isabel murmuro algo y unos guantes aparecieron delante de ella, se los puso y abrió el baúl.
Todo estaba, asombrosamente, limpio, ningún papel o traje estaba con polvo, ni tenían un rastro del paso del tiempo en ellos. Harry decidió acercarse, necesitaba ver todo de cerca. Había trajes de James y de Lily, parecía sus trajes de colegio, algunos libros, pero uno parecía el más importante de todos, aquel que Isabel saco con sumo cuidado, estaba forrado con una hermosa piel de dragón, tenía grabada la insignia de Hogwarts en la portada. Harry lo tomo con cuidado, no supo porque pero sabía que eso era lo más valioso de todo lo que se encontraba en esa habitación. Sirius se acercó también había visto el libro, mientras Isabel seguía sacando cosas del baúl.
Es el álbum de fotos – dijo Sirius – ábrelo.
Harry obedeció inmediatamente. Lo que vio lo dejo mudo, eran sus padres, junto con Sirius, Isabel, Lupin y Colagusano, saludándolo desde la primera página. Comenzó a pasar las páginas lentamente, observando atentamente quienes lo saludaban.
Todas las fotos las tome yo – dijo Isabel al ver el álbum, había detenido su búsqueda – era una excelente fotógrafa – dio un pequeño suspiro y volvió a su búsqueda.
Harry siguió observando las fotos. En la mayoría de ellas aparecían sus padres juntos, había algunas en las que estaban peleando, pero se detenían para saludarlo para luego seguir con lo suyo, lo cual Harry encontraba divertido, también había algunas del equipo de quidditch en plena practica, una de ellas era del todo el equipo, todos lo saludaban alegres. Harry noto que Isabel también estaba en esas fotos, por el uniforme que llevaba parecía que era la bateadora. Harry la observo por unos momentos y luego vio a la actual, no se parecían mucho quizás el parche en el ojo la hacía ver completamente diferente, pero la postura y el cuerpo parecían no haber cambiado, quizás aún practicaba un poco. Harry volvió a lo suyo, ver las fotos, pero pronto se llego al final del álbum.
Demonios – dijo Isabel - ¿Dónde pudo haber guardado esa llave?
Estamos buscando una llave – preguntó incrédulo Sirius – todo este viaje a mitad de la noche por una llave.
Fuiste tu el que deseaba venir a ver a Harry – respondió Isabel, mientras cerraba el baúl y abría una de las cajas.
Harry vio a Sirius y sonrió para sus adentros, su padrino estaba impaciente por verlo. Él también hubiera estado así si le hubiesen dicho que seguía con vida. Un momento, como era que seguía con vida si el mismo lo vio caer a través del velo.
Lotería – grito Isabel, sacando a Harry de sus meditaciones, luego preguntaría, pensó Harry y se acerco a Isabel – por fin.
Isabel saco una cajita plateada, la abrió y encontró miles de llaves de diferentes colores, la mayoría era plateada y dorada, pero había unas pocas rosadas, negras y azules, la mayoría estaban oxidadas. Isabel volteo la caja y todas las llaves cayeron al suelo.
¿Para que deseas una llave? – Pregunto Sirius – no creo que alguna de ellas nos sirva, mejor dicho ya no creo que sirvan, están todas oxidadas.
Hombre de poca fe – respondió Isabel – la llave era negra, así que pueden ser una de estas – murmuro mientras separaba unas quince de las demás – pero como voy a saber cual es – se pregunto, paso unos minutos pensativa, y luego vio a Sirius – tienes algún pariente directo que sea mitad sangre muggle.
No, que yo recuerde – respondió confundido por la pregunta
Eso ya lo veremos – dijo Isabel con una sonrisa – coge una llave – Sirius coge una llave con cautela, siempre que Isabel sonreía así era para andar con cautela, pero no sucedió nada – ¿sientes algo?
No – responde Sirius, sintiéndose un poco tonto – ¿Qué debo sentir?
Harry trató de ayudar a su padrino y quiso coger una llave también, pero Isabel lo detuvo
No quiero que te lastimes – le dijo
Y yo si puedo – exclamó Sirius tirando la llave
No seas un bebé – respondió su amiga sin hacerle mucho caso – quizás si me dijiste la verdad, coge otra.
¿Por qué no cojo todas de una buena vez? – dijo un poco molesto.
Porque después no sabrías cual fue – Isabel cogió una – toma, agarra esta
Sirius accedió malhumorado. La escena le recordó a Harry el día que compro su varita, también tenía que esperar a encontrar la varita correcta o a que la varita lo encuentre a él, pero que significaba que no quería que se lastimara. Sirius iba por la cuarta llave y no sentía nada.
Me siento estúpido haciendo esto – dijo Sirius al cabo de unos minutos
Tienes razón, quizás tengas la sangre limpia – dijo Isabel preocupada, ya iban por la novena llave – Samara, coge una llave
Samara también accedió con recelo, pero no le sucedió nada cuando cogió la llave desechada por Sirius. Entre los dos comenzaron a coger las llaves, Samara cogía las que Sirius había desechado. Harry decidió volver a ayudar, ya que no le gustaba solo mirar, así que decidió coger la más oxidada, la que nadie había cogido todavía, pero ni bien la cogió sintió como que le quemaba toda la mano y la soltó inmediatamente, por suerte Isabel la cogió antes que cayera con las demás.
Continuará….
La primera parte es de un fanfic que creé con el primer original de Luz y Oscuridad, pero no sabía cómo empezarlo ni como terminarlo ya que tenía demasiadas ideas en la cabeza, por eso he decidido comenzar a poner algunos pedazos de ese fanfic en este para no dejarlo olvidado. Dejen review, please, no a los tomatazos
