LUZYOSCURIDAD
Ahora nos vamos, hermanita – le dijo irónicamente a Samara – y Harry nos va acompañar
Harry no podía levantarse por lo que no pudo resistir ser arrastrado por Illyria
No vas a poder salir de aquí – le dijo Harry escupiendo un poco de sangre, parecía que todos sus huesos se hubieran roto – Isabel ya debe de estar en la casa, todos ya deben de estar alertas detrás de esa puerta esperando por ti
Quien piensa salir por esa puerta – le dijo y un portal se abrió delante de ellos – esta es mi salida.
Samara y Harry fueron arrastrados por el suelo y lanzados a través del portal, yendo delante de ellos Illyria
Harry estuvo consciente durante todo el trayecto, trató de ver a Samara pero el ángulo que tenía no le permitía. Entraron por un cuadro a la sala de una casa. Esta estaba poco iluminada, pero se veía perfectamente cada esquina como cada mueble y cuadro que la adornaba, eran pocos pero cada retrato imponía miedo y respeto a la vez. En ella estaba un par de mortífagos viendo entrar con asombro a Illyria.
Enciérrenlos y prepárenla para el gran día – les dijo señalando a Samara – esta vez no deseo errores
Los mortífagos se inclinaron ante ella y se llevaron a Harry y Samara hacia una habitación en donde los encerraron. Cuando estuvieron solos, Samara fue a ayudar a Harry
Como te sientes – le dijo al verlo inmóvil
No muy bien – le dijo – sabes donde estamos
En la casa de Salazar Slytherin – le respondió – voy a tratar de curarte, no será muy efectivo pero podrás levantarte – le dijo
Cualquier cosa es buena – le respondió él
Samara cogió la varita de Harry, hizo unos movimientos en su pecho y en su rostro. De la varita salió unos rayos azules que comenzaron a rodear a Harry, este se sintió extrañamente bien, pero cuando estos dejaron de emanar de la varita volvió a sentir el dolor, sin embargo, ya podía moverse. Se levantó lentamente, todavía le dolía todo el cuerpo
Necesitamos irnos – le dijo Harry cuando logró ponerse de pie
Isabel llegará con los otros pronto – le dijo Samara – además solo faltan cuatro días para que tengamos que volver – le dijo sentándose – no creo que sea necesario irnos
Estamos encerrados – le recordó – no sabemos que nos van hacer
Yo sí se que van hacer conmigo – le recordó ella – no tiene caso irme si voy a volver – se sentó apoyándose en la pared – Supongo, que Isabel preveo esto, por eso dejó que Molly visitara a su hija sabiendo que eso era peligroso y por eso salió hoy sin ninguna precaución
No puede ser tan fría en ese aspecto – le dijo Harry creyendo imposible que alguien pensara de esa forma, tan calculadora, tan escalofriante – ella no me dijo que esto fuera parte del plan
Es… somos Slytherin, creo que viene en los genes. Además, vivió la mayor parte del tiempo con su abuela. Ella jamás te lo va a contar todo – le dijo jugando con su dedo en el suelo – no confía mucho en los demás, la mayoría le ha defraudado consciente o inconscientemente. He vivido con ella toda mi vida y jamás supe todo sobre ella, solo confiaba en Clara
Entonces como confiar en ella – recalcó
- Puedes hacerlo, jamás ha de buscar que alguien salga lastimado, se demoró tiempo en aceptar mi destino, siempre buscó otras alternativas. La muerte de Clara le dio las fuerzas para aceptar lo que tiene que venir
Harry se sentó, no tenía caso idear un plan para escapar, Samara tenía razón, solo tenían que esperar que Isabel llegara, el también estaba protegido, de alguna forma sabía que no le iban hacer daño hasta que llegara el día.
La puerta se abrió, ingresando dos mortífagos con la comida.
Eres un idiota, Potter – le dijo sacándose la mascara. Era Snape – por más que uno te ayuda, no puedes evitar cometer errores
Illyria atacó la casa, fue directamente donde Samara – le gritó
Snape vio a Samara – como estas – le preguntó suavemente
Bien – contestó - ¿Qué sabes de ella?
- No puedo comunicarme, es peligroso. Estamos siendo vigilados por todos lados
- Mi padre ha vuelto a estar cerca del Señor Oscuro, lo quiere para vigilar que haga las cosas correctamente
Creí que eso era un privilegio – le dijo Harry
Tu falta de inteligencia se hace más notoria, Potter – lo insultó Snape
Harry le iba a contestar pero Samara intervino – como sabremos que ella viene
Va a venir, por ningún motivo va a dejar que te suceda algo malo – le dijo, sacó un estuche de su bolsillo – ya sabes que hacer con esto – le entregó
Samara desenfundó la daga, relucía como nueva, su mango era de oro con algunos rubíes incrustados. Ella la observó con cierto temor, la volvió a guardar y la metió entre su túnica
Sabía que esto iba a suceder – soltó tristemente
La conoces – le dijo Snape
- No tan bien diría
Los dos se marcharon dejándoles la comida. La escena se repitió varias veces todos los días, dos mortífagos, no siempre los mismos dejaban la comida, se burlaban de ellos y se marchaban dejándolos solos. Harry y Samara paseaban por el cuarto o se sentaban viendo por la ventana, no había mucho que ver más que mortífagos yendo y viniendo de la zona. Harry reconoció el bosque que habían cruzado para escapar de ahí, a lo lejos se veía una neblina espesa, donde supuso que estaba la aldea. El problema es que tenían que esperar, no podían hacer nada. Odiaba eso, la espera lo estaba matando, no podía prever nada. Continuamente se preguntaba como estaba Hermione, si el ataque no la había dañado. Miles de preguntas venían a su mente, el no tener que hacer nada ponía a su mente a cuestionar muchas cosas. El porque había aceptado la compañía de Ginny, era la que venía continuamente, sus recuerdos sobre el tiempo que habían pasado juntos, los momentos de diversión lo torturaban continuamente. Algo en él le decía que no era su culpa completamente, pero no lo quería aceptar; todavía no.
Los días pasaron lentamente, torturándolos por el encierro. El día llegó, y su nerviosismo aumentó, no sabían nada de los demás. Ni Snape ni Draco habían vuelto a verlos, no podían saber como iba ser el ataque ni como ellos saldrían para ayudar. Cuatro mortífagos ingresaron al cuarto para llevarse a Samara, Harry trató de intervenir pero estos lo inmovilizaron ni bien lo vieron acercárseles. Harry se quedó solo en la habitación, preocupado por el ataque y Samara. Comenzó a jugar con su varita inconscientemente, miraba la puerta continuamente, no sabía que hacer y su paciencia se estaba terminando. Al final decidió salir de ahí por sus propios medios. Cuando estaba a punto de disparar contra la puerta, esta se abrió de golpe y tres mortífagos, entre ellos Lucius y Mcnair, entraron con sus varitas listas y lo ataron mágicamente en las manos y piernas. El tercer mortífago lo cargó y lo sacaron de la habitación.
Pronto verás como nuestro Señor Oscuro se vuelve invencible – le dijo su cargador
Harry trató de zafarse pero recibió un ataque de parte Lucius, dejándolo inmóvil. Salieron por la puerta principal de la casa. La noche estaba demasiado clara, la luna iluminaba perfectamente todo el campo, dejando ver a todos los mortífagos que estaban reunidos a fuera de la casa, formando un circulo alrededor de uno dibujado con escrituras runas, dentro de el estaba Illyria y Samara, quien estaba sin el caso, Harry notó que las dos eran totalmente idénticas, solo podía diferenciar a su amiga porque esta estaba en el suelo, parecía que no se podía levantar.
Bienvenido al asenso de mi padre, Harry – le dijo Illyria cuando lo dejaron caer al frente de ella – después de este día nadie podrá lastimarnos ni matarnos, seremos inmortales y tu serás el primero en caer
Serás el gran espectador – le dijo Voldemort con su voz fría detrás de él. Harry se corrió inmediatamente de él y se levantó de golpe con su varita en mano – y el primer alimento de mi hija, todo un honor, Potter. Ahora siéntate – le ordenó
Harry trató de oponerse pero sus piernas se flexionaron y se sentó en el suelo. Unos mortífagos trajeron una gran silla para Voldemort y este se sentó. A los pocos minutos cada runa comenzó a brillar hacía la luna, que se había posicionado encima de ellas. Dentro del círculo Samara se levantó y se paró al lado de Illyria, las dos comenzaron a danzar casi al borde de las runas, cogiendo un poco del brillo de estas. Cuando llegaron a reunirse otra vez, se cogieron de la mano y todo el brillo que habían conseguido se fusionó creándose una luz tan intensa que impedía verlas. Las luces de las runas comenzaron a menguar, casi desapareciendo. Harry intentó saber que había pasado con Samara, pero un alboroto que venía de la parte de atrás de los mortífagos lo hizo voltear, viendo que estos estaban siendo atacados sorpresivamente. Distinguió que delante de los atacantes estaba Isabel con Sirius. A los pocos minutos todo el círculo que habían formado los mortífagos se había desintegrado. Muchos se habían olvidado de Harry, quien también comenzó a atacar desde adelante, dejando inconsciente a muchos. Harry trató de llegar hasta Samara pero algunos mortífagos impedían el paso. Notó que la luz que las cubría había desaparecido y que solo una persona estaba arrodillada en ese círculo. Las dos se habían convertido en una, pero no sabían en quien.
Ella se levantó poco a poco, con una sonrisa en sus labios, era una sonrisa fría. Sin embargo, esta se borró a los pocos minutos, y se formó una mueca de sorpresa, no podía ponerse de pie completamente, algo se lo impedía, levantó su mano derecha y de esta comenzó a surgir la daga que Snape le había entregado a Samara, produciendole demasiado dolor, ni bien esta apareció completamente cayó al suelo. Ella trató de recogerla con la mano aún herida y sangrante, pero su cuerpo luchaba contra ella. Después de luchar largo rato pudo recoger la daga, pero aún su cuerpo trataba con todas sus fuerza de que la vuelva a soltar, poco a poco cayó de rodillas y la daga se acercó lentamente hasta su pecho, donde ingresó con tal rapidez que Harry no supo en que momento ella cayó al suelo desangrándose. Él corrió en su ayuda pero los mortífagos, que al parecer no se habían dado cuenta de lo sucedido, no permitían que nadie pasara. Harry se reunió con Sirius, quien al verlo corrió a su lado.
Estas bien – le preguntó preocupado
Si – le contestó y fue llevado por su padrino hasta donde estaban los demás.
Ron fue el primero en acercársele – Samara – le preguntó
En el círculo – le dijo, pero antes que le dijera lo demás, Ron ya había desaparecido en esa dirección
No pudo distinguir a su amigo por mucho, Ron se perdió entre algunos mortífagos y aurores que estaban peleando. Harry no demoró mucho en entrar a la lucha, cuando los mortífagos notaron que él estaba libre otra vez comenzaron a atacarlo. Harry vio que la mayoría que alguna vez estuvo en el Ejército de Dumbledore estaba peleando a su lado. Seamus se detuvo un rato para saludarlo, burlándose totalmente de su oponente quien al verse humillado lo atacó, pero el chico esquivó su ataque fácilmente y lo dejo inconsciente en unos instantes. Luna también luchaba diestramente al lado de Dean y Neville quien no se quedaba atrás. El muchacho había salvado a sus amigos de unos buenos disparos. Harry trató de acercárseles, pero los ataques de los mortífagos se lo impedían, alejándolo de ellos cada vez más y acercándolo a Isabel, Remus y los Weasley.
Al principio los mortífagos trataban de aislar a los más jóvenes creyéndolos inexpertos en la batalla pero al ver su desenvolvimiento, los ataques de ellos fueron más fuerte y dejaron de preocuparse solo por los mayores. El Ejército de Dumbledore se había deshecho de la mayoría de los mortífagos que cuidaba la entrada a la casa, para evitar cualquier escape por esa zona, también estaba rodeando el bosque con patronus para impedir la entrada de los dementores a la lucha, pero lo que no habían previsto es la llegada de los gigantes que estaban cerca y habían sido llamados inmediatamente a la lucha. Los gigantes atacaron a los patronus destruyéndolos con sus pisadas o manotazos que daban. Muchos de los profesores, que también habían ido a luchar, tuvieron que salvar a sus alumnos; juntos con ellos comenzaron el ataque a los gigantes, a quienes sus ataques casi ni los dañaban.
Isabel lanzó algunas chispas verdes al cielo y luego siguió en su batalla, tenía a tres mortífagos encima de ella y ni uno le había hecho un rasguño mientras que sus oponentes estaban cansados y lastimados en muchas partes de sus cuerpos. Al llamado de Isabel llegó un grupo de gigantes, no tan numerosos como los que ayudaban a Voldemort pero si listos para luchar. La pelea entre ellos era encarnizada, todos los magos que estaban cerca tuvieron que alejarse inmediatamente para no salir heridos por cualquiera de ellos por más que fuera su aliado.
Harry estaba luchando casi cerca de Isabel y Sirius, quien se les había unido unos minutos antes. Justo cuando Harry estaba terminando con su oponente vio que Isabel corría hacia la casa, siguiendo a alguien, él también fue detrás de ella, al ver a quien perseguía. Voldemort estaba tratando de entrar a la casa y para hacerlo había matado a cuantos se le oponían, entre ellos a los chicos que la custodiaban. Detrás de él iban cinco mortífagos cubriéndole la espalda. Isabel, Harry y Sirius fueron detrás de él e ingresaron a la casa en su búsqueda. No fue muy difícil ya que en el suelo había pisadas, dejadas por ellos.
Los pasadizos eran algo confusos y difícil de seguir, parecían laberintos y Harry comenzó a creer que era una trampa para ellos. Sus varitas estaban arriba y alertas a cualquier ruido que pudieran descubrir. Pronto llegaron a un pasillo sin salida, cuando quisieron regresar se encontraron a Voldemort y sus mortífagos delante de ellos
Parece que no eres tan inteligente como creí, prima – le dijo Voldemort – te he engañado fácilmente
Crees que no sabía que esto era una trampa – le dijo Isabel apuntándolo con su varita y avanzando lentamente hacia él – era la única forma de tenerte cerca y matarte
No puedes hacerme nada –le dijo riéndose
Por si no te has dado cuenta, Illyria esta muerta – le dijo sonriendo al ver la mueca de sorpresa – tus horcuxes los he destruido personalmente el mismo día que ella atacó la casa
Illyria es… nadie puede matarla – le dijo no creyendo en sus palabras
- Nadie, excepto ella misma, Samara hizo todo el trabajo, deberías estar orgulloso de ella
De igual forma tú morirás – le dijo Voldemort – al igual que el tonto de Potter
No puedes atacarme con tu varita – le dijo Harry – se volvería a formar esa unión
Esta no es mi varita, Potter – le dijo enseñándosela – es la de Dumbledore, porque crees que fue el ataque a Hogwarts, una simple distracción mientras cogía la varita más poderosa. Ahora ríndanse, somos más que ustedes, les prometo una muerte rápida – y se rió
Te equivocas, primo – le dijo Isabel – nosotros somos más
Al decir esto las varitas de tres de sus mortífagos apuntaron a Voldemort inmediatamente
Esto es traición – grito Bella, poniéndose delante de Voldemort y sin saber a quien apuntar – Cissy, que haces
Lo mejor para mi hijo – le respondió ella
Bravo, Severus – le dijo Voldemort – has logrado engañarme y todo por esa estúpida fidelidad que crees tener a tus amigas, pero al final de cuentas jamás vas a ser perdonado por traerles la muerte
Bajen sus varitas – les dijo Isabel – y tendrán un juicio casi justo
Colagusano se quitó su mascara y bajó su varita, caminó lentamente hacia sus ex amigos, temblando y casi llorando.
Siempre fuiste un cobarde, rata – le dijo Sirius – nunca puedes ser valiente ni siquiera en el bando equivocado
Colagusano lo miró llorando, levantó su varita y apuntó a Voldemort – yo… puedo… ayudar – dijo temblando y tartamudeando – aún… falta…
Ya lo sé – le cortó Isabel – se perfectamente que estas aquí por miedo, mas no por tu voluntad
Le debo al chico – dijo señalando a Harry – él me salvó una vez
Entonces has lo que tienes que hacer – le dijo con cierto odio en su voz – confías en mí – le dijo a Harry
Harry lo dudó unos momentos, vio a su padrino – sí – respondió
Isabel le hizo una mueca a Colagusano, este tembló de miedo, sacó de su túnica la daga que Samara se había clavado en el pecho y se situó detrás de Harry. Este se alejó un poco de él, pero no tuvo suficiente tiempo, Colagusano le clavó la daga directamente al corazón. Sirius lo cogió antes de que cayera al suelo. Harry escuchó la risa fría de Voldemort, pero esta se cortó rápidamente. La daga solo habia estado unos segundos en el cuerpo de Harry, Isabel la había sacado y lanzado directamente al corazón de Voldemort mientras él y Bella miraban desconcertados la escena, sin poder reaccionar ante el ataque.
Harry escuchó el grito de Snape, llamándolo para saber si seguía consciente. Vio que Colagusano le vertía algo en la herida casi temblando, luego vio un rayo rozar por las cabezas de ellos, pero después de ahí todo se volvió borroso y cayó inconsciente.
Continuará….
En memoria de un buen hombre que fue arrebatado de mi vida tan rápido y tan pronto que los pocos momentos que lo vi no fueron los suficientes para adaptarme a una vida sin él...
Espero que donde sea que estés, sigas cuidándome de igual forma que lo hacías cuando estabas con vida, abuelito.
