"Soy Genesis, encantado."

Cloud y Vincent estaban atónitos. Delante suyo se encontraba un hombre de apariencia un tanto espeluznante. Vestía un traje parecido al de los miembros de SOLDADO, solo que llevaba además una chaqueta roja desabrochada que le llegaba hasta las piernas. Sus hombreras no eran metálicas, sino que parecían hechas de simple cuero duro. Su mano derecha sostenía una espada de color carmín, con una bellísima empuñadura. Había algo en él que hacía que provocaba escalofríos a los dos hombres.

"No es un simple ladrón. Tampoco es un ejecutivo de Shinra que intenta ascender aún más. ¿Quién puede ser?" – Pensaba Vincent al ver el aspecto del personaje.

"Por tu vestimenta pareces un miembro de SOLDADO, pero no sé quien eres...." – Dijo Cloud.

"No vas del todo equivocado. Pertenecí a SOLDADO, primera clase. Pero debido a cierto incidente, abandoné la organización temporalmente."

"Genesis, uno de los experimentos fallidos del profesor Hollander." – Expresó Vincent.

"Exacto, aunque no me considero un experimento fallido, sí que fue Hollander el artífice de mis modificaciones genéticas."

"¡Ahora lo recuerdo!¡Fuiste compañero de Angeal y Sephiroth!" – Cloud recordó finalmente quien era el hombre que tenía justo delante.

"Bravo chaval pero... ¿Cómo sabes tu eso?"

"Recordarás a un tal Zack, SOLDADO, primera clase."

"Sí, le odié desde el día en que me venció. Por suerte, sobreviví y los Turcos me rescataron. Pero... ¿Qué tiene que ver él contigo?"

"Conservo parte de su alma y sus recuerdos en mi interior."

Genesis empezó a dar vueltas a la sala, meditando y sin pronunciar ninguna palabra.

Como miembro de SOLDADO de primera clase, Genesis llevaba el uniforme correspondiente a su rango y, encima de este, una larga chaqueta de color rojizo que le llegaba hasta las piernas. Un mechón de su pelo, de un color castaño, le cubría parte de la cara.

Se le veía tranquilo aún y con Vincent y Cloud en posición de combate preparados para saltarle encima en cualquier momento. Al cabo de unos minutos volvió a hablar.

"Interesante... Y decidme... ¿Para qué habéis venido hasta aquí?"

"¿Porqué tendríamos que decírtelo?" – Contestó secamente Vincent

"¿Que porqué tendríais que decirme el porqué de vuestra visita me preguntas? Pues porque tal vez yo tenga lo que estáis buscando. Si se produjera esa terrible coincidencia, no tendría sentido que siguiera charlando con vosotros, pues no viviríais para contar nada de lo que os dijera."

"Estás muy seguro de ti mismo por lo que se ve, pero desde mi punto de vista, estás en desventaja. Somos dos contra uno." – Observó Cloud.

"¿Supone esto una desventaja? ¿Estás delante de Genesis, el tan esperado héroe que necesita este planeta y crees que caeré ante un ex-SOLDADO y un ex–Turco? Por favor, piensa un poco antes de abrir esa bocaza que tienes. De nada sirve hablar cuando hay tanto en juego.

Fue entonces cuando Genesis mostró lo que llevaba bajo su chaqueta, un orbe semitransparente del tamaño de un puño. El orbe despedía una leve luz de un color azul turquesa. Gravado en el cristal se podía leer "Prometeo 2".

"Es eso lo que andabais buscando, ¿verdad? –Una sonrisa asomó en el rostro de Génesis –Lástima, llegáis tarde... El primero que lo cogía se lo llevaba."

"Entréganoslo Genesis. Como hijo de Grimoire, es a mí a quién me pertenece el Prometeo 2."

"¿Por qué no vienes a buscarlo? –Mientras decía eso extendió la mano hacia delante con la palma abierta, mostrando el orbe. –Todo tuyo."

Vincent avanzó lentamente, sin bajar la guardia, hacia donde estaba Genesis. Cloud se quedó detrás suyo, vigilando cada leve movimiento, preparado para saltar al combate si fuera necesario. Finalmente, Vincent extendió su mano para coger el Prometeo 2. Justo cuando faltaban pocos centímetros para que lo cogiera, Genesis blandió su espada directamente hacia el brazo de Vincent, quien logró a duras penas evitar el impacto retrocediendo varios metros de un salto.

"No creerías que te lo pondría tan fácil después de todo lo que me ha costado planearlo todo para poder venir aquí a buscar este orbe sin que nadie me molestara, ¿verdad?

Genesis mantenía su espada en alto, apuntando con el filo hacia Vincent y Cloud. Era una magnífica espada de un color rojo rubí. La empuñadura era una bella obra de artesanía, hecha con un desconocido metal con ornamentaciones. Cloud recordó por un instante que esa espada era capaz de potenciarse con un hechizo, pues contenía intrincados símbolos rúnicos a lo largo de toda la hoja.

Cloud no se lo pensó dos veces y avanzó velozmente al encuentro de su contrincante. El ruido de la colisión entre las dos espadas inundó el pequeño laboratorio. Empezaron entonces un enfrentamiento como pocos se habían visto. Vincent, que no disparaba pues temía que pudiera fallar y dar a Cloud por equivocación, se quedó atrás a contemplar el espectáculo. Incluso a él se le hacía difícil ver los rápidos movimientos de ambos adversarios. Sólo atisbaba a ver algunos de los elegantes movimientos de Génesis, que se movía cual ágil felino, y los duros golpes de Cloud, que aunque blandía el enorme Sable Gélido y no lucía movimientos tan refinados, era capaz moverse de forma más letal y precisa. Así pues, los dos contrincantes estaban muy igualados y parecía que ninguno de los dos iba a superar al otro.

Finalmente Génesis, al ver que no era capaz de superar a Cloud tan fácilmente como creía, dio una patada a uno de los archivadores del laboratorio y se la lanzó a Cloud para quitárselo de encima. Aunque solo consiguió ganar pocos instantes, pues Cloud partió el archivador en dos de una estocada, ya fue suficiente para Génesis. En ese breve periodo de tiempo, invocó el poder de su espada carmesí. Un seguido de runas antiguas brilló a lo largo de la hoja con un color rojo intenso, y la misma espada pareció arder por completo. Un misterioso brillo iluminó los ojos de Génesis y en su cara se mostraba ahora una amplia sonrisa. Cloud sabía lo que eso significaba.

"Genial... más problemas – Pensó Cloud – Ahora empezará la acción de verdad..."

Génesis envió una estocada a Cloud, el cual interpuso su espada pero no tuvo suficiente fuerza para frenar el golpe de su contrincante y tuvo que hincar la rodilla al suelo. Al ver la flaqueza de su contrincante ahora que poseía todo su potencial, Génesis aprovechó el momento y empezó a golpear la espada de Cloud. Sabia que así no podría herirle, pues solo hacía que se entrecruzaran los aceros, pero así conseguía que Cloud fuera cansándose y perdiendo energía hasta que no fuera capaz de seguir luchando.

En ese momento, Vincent aprovechó que Génesis estaba a tiro para empezar a disparar con Cerbero. Ese movimiento cogió por sorpresa a Génesis, pues había olvidado que Vincent aún se encontraba en el laboratorio, y tuvo que retroceder de un salto y desviar, mediante su espada, las balas que se dirigían hacia él. Aún y así, no fue capaz de desviarlas todas, y una impactó directamente en su hombro izquierdo. Aunque estaba malherido, seguía en pié, conservando su altiva postura para no dejar entrever que era vulnerable, pero Vincent veía en sus ojos que con un brazo herido no era capaz de luchar en condiciones, así que fue hasta donde se encontraba Cloud, que estaba aún con la rodilla hincada y jadeando entrecortadamente.

"Gra—Gracias" – Logró pronunciar Cloud.

"Habrías hecho lo mismo en mi lugar. No tiene importancia. Ahora descansa, saldremos de aquí."

"Pero y el Pro--- Prometeo 2"

"Lo primero es salir con vida de aquí." – Sentenció Vincent.

En ese momento, los dos hombres alzaron la vista pero, para su sorpresa, Génesis ya no estaba en el laboratorio.

"Seguramente ha huido al ver que no podía luchar en su estado."

"¡Espera...! ¿Oyes eso? – Cloud ya había recuperado la respiración normal, y había oído un ruido provinente del pasillo. – Se acerca alguien, y por el ruido metálico del suelo diría que visten botas militares."

"Entonces ya sabemos de que huía Génesis. No le debe gustar ser atrapado con las manos en la masa mientras roba materias en la compañía donde trabaja."

"Pues deberíamos hacer algo parecido."

"Si, vámonos."

Los dos se dirigieron hacia la puerta del laboratorio y al salir, en efecto, vieron como un grupo de militares se acercaba corriendo desde la otra punta del pasillo. Al verlos, estos empezaron a dispararles mientras huían por el laberinto de pasillos. Vincent, con su agilidad natural, era capaz de evitar todas las balas que se le acercaban, mientras que Cloud colgó a Sable Gélido a su espalda para bloquear los impactos de las balas. Aunque Cloud no recordaba buena parte del trayecto de vuelta a la superficie, pronto se dio cuenta que no iban en la dirección adecuada, puesto que iba encontrándose con pasillos por los que no había pasado antes. Esto lo sorprendió, a lo que le preguntó a Vincent:

Vincent,¿ a dónde vamos? Antes no habíamos venido por aquí

Lo sé, pero la salida seguramente estará bloqueada debido a la alarma de incursión. – Respondió Vincent sin parar de correr – Tenemos que ir a un pequeño depósito de armamento experimental situado en el piso inferior y desde allí salir por los conductos de ventilación. Es nuestra única salida, coger el ascensor y bajar un piso.

¡Tengo una idea mucho mejor, cúbreme!

Inmediatamente, Cloud y Vincent torcieron en una esquina para cubrirse. Entonces, mientras Vincent disparaba fuego de dispersión a los perseguidores, Cloud sacó de nuevo a Sable Gélido y con una estocada lo hundió en el suelo y fue abriendo un hueco. En pocos segundos, el agujero era suficiente grande como para que pudiera pasar un hombre por él.

¡Vincent, por aquí, rápido!

De un salto, los dos hombres llegaron al piso inferior. Sin esperar a que llegaran sus perseguidores se echaron en una apresurada carrera, siempre guiada por Vincent, hacia el almacén donde se guardaban las armas experimentales. Cloud pronto se dio cuenta de las evidentes diferencias que había entre el piso de laboratorios y el piso en el que se encontraba en ese momento: pasillos más anchos, más irregulares, con muchas manchas de grasa y suciedad por todos lados, rodadas de carretas de carga y pequeños transportes... Daba la sensación que era uno de los lugares más transitados de la base, aunque no se veía demasiada actividad. Solo de vez en cuando algún trabajador cargaba con algún bulto y lo transportaba hacia los pisos superiores.

Al poco tiempo, empezaron a escuchar un murmullo de voces y pasos.

Ya vienen de nuevo. – Afirmó Vincent

¿¡Es que nunca se cansan de esto?!

Se ve que no saben rendirse a tiempo.

Me gustaría poder encargarme de ellos. – Cloud no era partidario de huir de una lucha.

Sabes que no tenemos tiempo, o salimos de aquí pronto o no saldremos nunca.

Tras el siguiente cruce, Vincent torció a la izquierda y, inmediatamente después, disparó al cerrojo de la puerta que tenía enfrente. Al explotar el cerrojo de control de la puerta, ésta se abrió, dejando entrever un pequeño almacén, del tamaño de un hangar de aviones. Los dos hombres entraron rápidamente y cerraron la puerta tapándola con unos barriles que se encontraban cerca.

Ahora debemos encontrar un conducto de ventilación. - Ordenó Vincent.

¿No sabes dónde está?

Nunca había entrado en este almacén. Solo sé que todos los almacenes tienen conductos de ventilación. Este no será menos.

¡Entonces, manos a la obra!

Tras un breve tiempo buscando el conducto, Cloud vio una caja con el símbolo de reactividad mako en el dorso. Inmediatamente dio un salto atrás, asustado tras ese descubrimiento.

¡Vincent, aquí hay materiales reactivos!

Lo sé, no es un buen lugar para pasar el tiempo.

¡Pero no ves que si alguien sacude ligeramente alguna de estas cajas, volará todo por los aires! – Afirmó Cloud, que se apresuró a buscar el conducto de ventilación con mucho más énfasis que hasta entonces.

Si, pero no hay más almacenes cerca en este piso

No pasaron ni treinta segundos que Cloud encontró el conducto detrás de un muro de cajas apelotonadas. Justo en ese momento, una explosión hizo volar los barriles que bloqueaban la puerta del almacén y aparecieron diversos soldados que empezaron a disparar a Vincent y Cloud. Uno de los disparos salió desviado y impactó en una de las cajas que tenían el símbolo radioactivo inscrito en un lado.