CAPíTULO 5: SOSPECHAS
Me fui al laboratorio sin dar ni los buenos días. ¿Mis motivos? …¡¡¡Qué idiota!!!. ¡¡¡Pensar que todavía siento algo por él !!!. Admiración, puede. Curiosidad, seguro. Pero, ¿Amor?. Abrí la puerta. Foreman estaba ya allí revisando las pruebas del paciente.
- Tendremos que volver a rehacer todo – dijo con fastidio.
- ¿Por? – interrogué sin entender su enfado.
- Ni House ni tú os fiáis de nuestro trabajo.
- Yo no he dicho tal cosa – me defendí innecesariamente.
- No. Pero si Cuddy te puso al mando de la nave sin consultarme…
- Quiere que trate con House…Tengo más tacto – aventuré sus razones.
- Claro. El lado femenino. House no necesita mano izquierda. Necesita un crochet de derecha en el mentón.
- ¿Dónde está Remy? – pregunté inquieta.
- Se ha tomado medio día libre. Tenía que hacer algo inexcusable.
- Ya.
- ¿Tienes alguna objeción al respecto? – preguntó a la defensiva.
- No…Si era algo inexcusable, no tengo nada que decir – contesté sin dejar ver que me estaba incomodando.
En aquel momento tuve la certeza de que la intuición de House no se había perdido. Seguía siendo la misma o incluso mejor. Algo bueno tenía que tener la lucidez.
[…]
En la cafetería:
- ¿Cómo te ha ido? – le pregunté nada más sentarnos a comer.
- Ni siquiera te dignaste a mirarle a la cara cuando entramos. No sé por qué preguntas ahora.
- No tenías que empujarle. Eres su jefa, no su cuidadora. – observé.
- Sé dónde está mi puesto. No me voy a confundir de rol.
- Si quiere a alguien que le cuide que llame a una prostituta. – continué descontrolado para dejarle las cosas bien claras.
- ¡¡¡No seas absurdo!!! ¿Crees que Cuddy me ha encargado el trabajo para eso?
- No tengo ni idea. Dímelo tú que todo lo sabes. – espeté con acidez.
- Nos veremos en casa. – se levantó dejándome con la palabra en la boca y la cuenta del almuerzo sin pagar.
[…]
Estaba sola. Aproveché para ducharme allí. No quería hacerlo en casa. Me iría a dormir nada más llegar. Así no tendría que seguir escuchando sus estupideces. Pero estaba más intranquila que molesta. ¿Y si había algo más?. Me dio por pensar y fui atando cabos. Cuddy se empeñaba en supervisar a House y recurrió a mí. Todo el mundo me creía capaz de hacerlo y aun así se extrañaban de que Foreman no fuera el elegido. Ya lo había hecho otras veces con éxito. Y eso de que el departamento seguía teniendo quejas con el neurólogo era un argumento poco consistente, por no decir, falso. Definitivamente, Chase estaba en lo cierto. Cuddy me quería al lado de House. Sólo me quedaba conocer el motivo.
