CAPíTULO 6: DESENCUENTROS
Diciembre. Antes de Navidad.
- No funciona – dijo entrando en mi despacho.
- ¿El qué? – pregunté sabiendo a qué se refería.
- Nuestro maravilloso plan para que lo normal vuelva a ser normal – replicó Wilson – Nadie me lo ha dicho, pero ha faltado al trabajo 5 días.
- Lo sé – dije sin sorprenderme, dando a entender que era algo que tenía más que asumido - Por muy buena que sea Cameron no posee una varita mágica para que la rana se convierta en príncipe, James.
- ¿Y tú, con qué cuentas? ¿Con el Bálsamo de Fierabrás? (1) – interrogó expeditivo
- No soy su Quijote ni él mi Sancho Panza. Es inteligente, sabe lo que le conviene. Confío en que el tiempo ponga las cosas en su sitio.
- ¿Y qué vas a hacer cuando en un mal día mande a algún paciente a la mierda?.
- Le castigaré sin postre, si te parece bien – contesté con acidez.
- El Consejo de Administración no será tan permisivo. – advirtió el oncólogo.
- El Consejo de Administración es el que menos me preocupa. – le confesé.
- ¿No sería mejor encarar la nueva situación sin más? – elucubró sabiendo lo que la pregunta implicaba.
- Él no la aceptará. Ni ahora ni nunca. – le aseguré preocupada.
- Lo veremos…La realidad es más tozuda que las ilusiones. – me recordó mi amigo.
- Y la ilusión mueve el mundo. – contrarresté con un lema más propio de un centro comercial.
- Que así sea, Cuddy. Que así sea…
[…]
Llevábamos una eternidad sin acostarnos. No le había dado cancha. Pero no por castigar sus celos. Simplemente, no me sentía con ganas. No me sentía con fuerzas. Le besé y él me siguió. Me hizo el amor y yo me dejé. Me quería, no había duda. Y, a mi modo, yo también a él.
- ¿Esto es una recompensa? – dijo recuperando su terreno.
- No…Esto es, lo que es…Las parejas casadas hacen éstas cosas. – mi tono no debió ser muy convincente.
- Las parejas que se aman lo hacen…Nosotros lo hacemos, pero no nos amamos – dijo, justo antes de soltar un profundo suspiro.
- No creo que sea necesario estar 24 horas al día haciendo demostraciones de afecto – opiné saliéndome por la tangente.
- No. Tampoco es mi estilo…Pero me dijiste que con el cambio de puesto tendríamos más tiempo para nosotros.
- Sí. Pero es el principio. House está adaptándose – no le mentía.
- ¿Y piensas que lo conseguirá? – la pregunta tampoco estaba hecha con doblez
- Espero que sí, Chase.
- Yo también…Aunque no sé si eso es lo que me conviene.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque las cosas no se solucionan haciendo pasos de baile en la cama.
(1) .
