Hola!!! Bueno, aquí dejándoles el siguiente capitulo de esta incestuosa historia!!! Espero le guste!!!
Advertencia:
*Esta historia contiene incesto y si no te agrada este tipo de relaciones, NO lo leas.
*Posible OoC en algunos personajes, tal como Inuyasha.
Un amor más que fraternal
[InuxKag]
[Long-Fic]
By Yasaku Cullen
=Capitulo 1. No puedes hacerme esto=
Como todas las mañanas aventé el despertador al otro lado de la habitación y como tengo la mejor puntería que puede haber, no se hizo añicos, ya que cayó en una montaña de peluches. Eran las seis de la mañana…
¡Horror!
─Hola amor… ─me saludó una sexy, sexy voz─ Despierta Kagome, tienes que ir a la escuela ─su mano se posó sobre mi cabeza y luego sentí como sus labios besaban mi coronilla, lo cual hizo que abriera los ojos incapaz de evitarlo.
─Hola papá ─me tallé los ojos para ver un poco mejor y me senté en la cama. Cuando logré enfocar bien mi vista me di cuenta de que traía una bandeja en las manos─ ¡Genial! ¡Desayuno en la cama! ─se la quité de las manos para colocarla a un lado de mí en mi inmensa cama y luego lo abracé por el cuello arrodillándome en la cama.
─Feliz cumpleaños amor ─sus brazos me abrazaban por la cintura y mi corazón latía de manera desenfrenada. Lo amaba tanto, deseaba que no fuera mi pare para tener una oportunidad…
─Gracias Inu ─le besé la mejilla y él me imitó mientras se echaba hacia atrás haciendo que callera sobre su cuerpo y riendo de forma melodiosa.
─No me digas así… soy tu padre mocosa malcriada ─me recordó y eso no me agradó ¡Que no era suficiente ya mi dolor!─. Pero por ser tu cumpleaños dime como quieras Kagome… ─se giró y yo quedé debajo de él ¡Demonios, lo obligaría a hacer dieta! Me quitó el cabello de la cara y luego me besó la frente para pararse ¡Por dios! ¿¡Qué tan roja estaba!? Aunque no creo que de verdad estuviera sonrojada, el calor no se centraba en mis mejillas, sino en donde su pecho y su cadera aplastaban los míos y en su pierna entre las mías─ Desayuna hija ─se levantó de encima de mí y yo me quedé ahí acostada. Me miró por un momento y luego se inclinó hacia mí y me levantó en brazos mientras gritaba asustada─. Mi amor arréglate, tienes que ir a la escuela.
─De acuerdo… ─me quejé y seguramente hice una cara graciosa ya que reía en voz baja. Cuando me iba a bajar me aferré a su cuello, entre más tiempo estuviera mi cuerpo en contacto con el suyo mejor…─Mi regalo Inu ─sonrió y mi padre suspiró resignado.
─Te lo doy en la cena ─me arrojó a la cama y casi caí en la bandeja con mi desayuno─. Vístete.
Salió de mi habitación y yo suspire resignada mientras tomaba una tostada con mermelada de la bandeja y caminaba a mi armario con la flojera destilando por todos y cada uno de mis poros, quería el regalo… pero no quería ir a la escuela. Saque el uniforme y lo mire con asco.
De verdad ¡Que mal gusto!
El uniforme era espantoso ¡Se los juró por los sexy labios de mi papito! A nadie le gusta llevar uniforme a la escuela y mucho menos si para las chicas es como de monja. Tendría que convencer a papá de que firmara el permiso especial para modificaciones en el uniforme.
¡Por eso los chicos faltaban a clase seguido! Si no veían pierna o ella no venia a ellos, se aburrían y salían a buscarla a otro lugar.
Comí las tostadas en silencio mientras revoloteaba por mi habitación buscando lo que necesitaría para ese día. Termine las tostadas y me tome el jugo, para después vestirme, tomar mi mochila y salir de ahí hacia la habitación de mi papá. Seguramente se estaría arreglando o algo.
─Papá ¿Puedo entrar? ─pregunte tocando con los nudillos.
─Entra.
¡O por dios! De verdad no hay otra cosa mejor que vivir bajo el mismo techo que él.
Ahí estaba, mi padre, solamente con un pantalón de vestir negro y secándose el cabello. Acababa de salir de bañarse, eso era seguro ¡Por dios, que sexy! Me sonrío al voltear a verme y yo casi desfallecí al ver su torso desnudo, aunque ya lo había visto millones de veces…
¡Nadie se acostumbra a tal grado de perfección!
─Que bien, ya estas lista, tardaste muy poco…
─Más bien… ─lo interrumpí entrando y sentándome en la cama─ tú tardaste mucho, ya son las seis y media… ─sonreí al ver como abría la boca y corría al tocador y checaba su reloj.
─ ¡Demonios! ─siempre con tanto tacto…─ ¡No puede ser! ¡Aahh! ─empezó a correr de un lado a otro por el cuarto sin arreglarse mucho en realidad. El pobre ya estaba en estado de pánico total…
─ ¡Papá! ─se detuvo frente a mí y luego se acercó y me reviso.
─ ¿Qué paso? ¿Te lancé algo? ¿Te pisé mientras corría? ─inquirió nervioso mientras me tomaba por los hombros.
Como dije antes… pánico total…
─No, pero si no dejas de hacer dramas vamos a llegar tarde ─le respondí rodando los ojos y me levanté para abrir el armario y sacar una camisa azul cielo que me encantaba─. Toma ─se la lancé y él se la puso rápidamente. Saqué una corbata azul marino y le indique que se acercara mientras me sentaba en la orilla de la cama─. ¿Sabes… necesitas vacaciones?
Como si dijera algo gracioso se echo a reír a carcajadas, lo miré por un momento antes de ponerle la corbata y empezar a abrochársela.
─ ¿A dónde quieres ir el fin de semana? ─preguntó con una seductora sonrisa. Él sabia que era seductora, de eso estaba segura… la usaba siempre que quería algo o cuando estaba de un humor tan bueno que incluso asustaría a un payaso del circo tanto como ellos a mí.
─ ¿Canadá…? ─pregunté poniendo la mejor carita que tenía y lo abrazaba del cuello.
Ese era nuestro juego, el que aguantara más sin darle lo que quería al otro lo que quería ganaba y ese siempre era él. Un juego extraño para un padre y una hija, pero solo nos teníamos a nosotros dos, por así decirlo… en esa casa éramos él y yo y nuestros juegos que para mi papá podrían ser sobre persuasión, pero para mí y mis patéticos intentos se llamaba coqueteo.
─De acuerdo ─aceptó demasiado pronto para que intentara otro movimiento.
Lo miré confundida, pero después de unos segundos me arrojé sobre el haciéndolo caer al piso de espaldas.
─ ¡Gracias!
Después de eso salimos corriendo de la casa y ambos saltamos con agilidad las portezuelas de su BMW M3 negro y aceleró a todo para que no llegar tarde a mi clase.
Como detesto que las cosas estén en silencio saque un Cd de mi mochila y me puse a cantarlo mientras recorríamos las calles, era la cuarta canción cuando papá apago el estéreo y yo lo mire confundida.
─Estas un poco chica para las canciones acerca de decepciones amorosas ¿No te parece? ─preguntó con el ceño fruncido y los labios apretados.
─En realidad no… las decepciones amorosas son algo que he vivido y vivo cada día de mi vida Inu ─respondí mientras sacaba el Cd y lo guardaba de nuevo en la mochila, no quería que papá lo rayara, rompiera o algo por el estilo.
─Y dices que Kouga es un gran chico ─gruño y yo sonreí ligeramente.
Kouga definitivamente lo es.
─El mejor… ─suspiré de manera un tanto exagerada mientras él apretaba el volante con mucha fuerza─ Es tan dulce… ─su mandíbula se tensó, sabia que sentía esos celos porque era un padre demasiado sobre protector, pero me encantaban─ Y besa tan rico… ¿Sabes? Siempre pensé que tener la lengua de alguien en tu boca era asqueroso, pero es delicioso ─me encantó la cara de asco e ira que puso.
¡Kagome es la mejor! Papá no me callaría… de eso estaba cien por ciento segura, aunque odiara a mi novio, no haría que mi felicidad terminara por que a él no le agradara el motivo.
─Bien, ya llegamos ─me avisó papá pero yo no reaccione en ese momento debido a que me encontraba perdida en mis pensamientos─. Kagome, mi amor ya llegamos y vas a entrar…
─Hola preciosa ─saludó una voz a mi lado y me sobresalte al sentir como alguien depositaba un suave beso en mis labios
¡Kouga!
─…tarde…
─Hola Kouga ─saludé y me sonroje, miré a papá nerviosa y este apretaba el volante totalmente enfadado.
¡Ups! ¡Problemas!
─Te recojo en la tarde en casa de tu prima hija ─me avisó cortante.
─Claro, hoy viene el ice berg por mi ¿Cierto? ─eso lo hizo reír y mirarme con ternura, amaba esos ojos cuando me miraba de esa manera─ Te quiero papá ─le dije hincándome en mi asiento para rodearle el cuello con los brazos y besarlo en la mejilla.
─Yo igual amor ─me devolvió el beso en la mejilla y luego en la frente, para luego mirar a mi novio de manera amenazante─. Cuídala.
─Claro señor ─aseguró Kouga y me abrió la puerta para que bajara y me quitó la mochila del hombro, para luego tomarme la mano.
Me despedí de Inuyasha con la mano hasta que dio vuelta a la izquierda y lo perdí de vista, solo entonces Kouga me tomo de la cintura y me beso de manera muy acalorada mientras yo me sostenía de sus brazos para no caer victima de lo débiles que sentía mis piernas.
Preguntaran sin duda ¿No amabas a tu padre? Y la respuesta a eso es sin duda alguna: Sí. Pero de igual manera soy una chica y tengo un novio extremadamente perfecto, que es dos años mayor que yo y que me ha demostrado que esta enamorado de mi ¿Se resistirían a un chico como Kouga? Sus ojos son azules como el hielo, pero tan cálidos que la comparación es casi inadecuada, tiene el cabello largo, negro y sedoso, aunque siempre lo lleva en una coleta y sus labios son suaves, cálidos y deliciosos. Yo creo que no, aunque si pudiera elegir, elegiría a mi padre.
Correspondí a su beso con torpeza, a pesar de las horas que pasábamos besándonos a diario, aun no era capaz de seguirle el ritmo del todo bien. El timbre sonó y él gruñó al momento que yo suspiraba resignada. Se separó de mí y miró con una sonrisa el ligero sonrojo que seguramente debía de cubrir mis mejillas. Se acerco a mi oído y murmuró un suave "Feliz cumple Kagome".
─ ¿Te acompaño a tu salón de clases? ─preguntó acariciando mi cabello y yo asentí gustosa, a lo cual el sonrió radiante pasándome un brazo por los hombros mientras caminábamos lentamente a mi salón─ Oye preciosa ¿Puedo ir contigo a casa de Rin? ─preguntó con aire casual mientras yo le rodeaba la cintura con mi brazo.
─Claro, de cualquier manera a Rin no le importara ─sonreí cuando mi hermoso novio soltó una carcajada.
─Es verdad, le encanta vernos juntos ─me besó la coronilla y yo le bese el hombro, ya que esa era la parte más alta que alcanzaba de él.
Nos detuvimos frente a la puerta abierta de mi salón y al ver que aun no había llegado mi maestra, tomé a Kouga de la mano y lo jale dentro de este mientras mi mejor amiga del salón, Eri sonreía divertida.
Kouga me atraía a sus labios rodeándome el cuello con su brazo mientras que la libre la entrelazaba con mis dedos y yo correspondía como desesperada.
Sentía mucho calor cuando ese chico me besaba, mis manos sudaban, mi respiración se volvía irregular y mis latidos se aceleraban de manera casi vergonzosa, pero no me interesaba. A él no le parecía divertido ni mucho menos causar eso en mi, sino que le sorprendía de sobre manera y le causaba una gran ternura.
─Hola chicos hoy… Kouga, deja respirar a esa niña y vete a tu salón de clases si no quieres que te reporte ─lo regañó mi maestra y al separarme pude ver que algunos en el salón nos miraban con sonrisitas burlonas.
¡Pesadilla! ¡Odio que me miren, si no estoy en un escenario!
─Lo siento tía Kaho ─se disculpó con una gran sonrisa en el rostro mientras miraba a su tía. Yo lo empujé un poco para separarme de su cuerpo, pero él no me soltó─ ¿Nos das un respiro tía? ─imploró y mi profesora sonrió ante la mirada de su sobrino preferido.
─Kagome, Kouga, salgan en este mismo momento o me arrepentiré ─No se porque eso no me sorprendió, Kouga tenía influencia en la escuela, eso todos lo sabían.
Su padre era el director, así como su madre y su tía eran profesoras en ella. Eso en realidad me molestaba un poco, las chicas segundo y tercero de la secundaria de por si ya me aborrecían por salir con el chico más lindo de la escuela, me aborrecerían a un más si supieran que podía saltarme una que otra clase si él se lo pedía a su tía.
─Gracias tía Kaho, ven Kagome ─tomó mi mochila de mi mesa y me jaló de la mano mientras yo le dirigía miradas de suplica a mi profesora y a mi mejor amiga, pero solo me ignoraron y dejaron que él me secuestrara.
Salimos del salón, pero yo ya había perdido las esperanzas de que se detuviera en el cuando tomo mi mochila, seguramente íbamos a ir al parque o a la azotea para perder la mañana hasta la hora del almuerzo.
─Kouga, no puedo faltar hoy tengo…
─Examen de biología… ─suspiró─ lo se… ─me miró suplicante─ mi tía lo hará después del almuerzo ¿Quieres ir a la azotea? ─me imploró acorralándome en la pared.
─Mi examen Kouga…
─La azotea Kagome…
Se acercó a mí inclinándose sobre mi rostro para besarme suavemente y yo cerré los ojos dejándome llevar por su aliento.
─ ¡Ustedes dos! ¡Deberían estar en clase! ─gemí ¡Siempre han de interrumpir! Al abrir los ojos vi la sonrisa de Kouga.
─ ¡Corre! ─tomó mi mano y me jaló mientras corríamos por los pasillos huyendo del prefecto. Otro reporte este mes y nos íbamos suspendidos.
Corrimos, más bien él corrió, yo solo dejé que me arrastrara por los pasillos, hasta que estuvimos seguros de que ya no nos encontraría.
─Estoy… muerta… ─nos encontrábamos en los jardines de la escuela, lo más lejos posible del edificio principal. Yo estaba acostada en el pasto mientras él se encontraba de pie recargado en un árbol cercano.
─Estas en muy mala condición física amor ─se burló Kouga y se tiró a mi lado en el pasto.
─Tal vez, pero yo no tengo tiempo para estar en el equipo de atletismo ─me quejé poniéndole mala cara, pero aún así me acerque a su cuerpo recargándoseme en su brazo y abrazándolo del pecho.
─Kagome ─me llamó con la voz seria, yo levanté la vista y vi sus ojos mirándome fijamente. Me apoye sobre mi codo para ver mejor su rostro perfecto ligeramente sonrojado─. Te amo ─me tomó del cuello haciendo que callera sobre su pecho y me besó
Me dejé guiar por sus labios mientras lentamente se colocaba sobre mí, sus labios sabían tan dulces y su aliento me embriagaba por completo. Nos besamos por largo rato, hasta que escuchamos la campana que anunciaba que el segundo periodo había terminado. Se separó de mí y yo gemí quejándome por la falta de sus labios. Se quitó de encima y me abrazó mientras jugaba con mi cabello.
─ ¿Qué hiciste el fin de semana? Te extrañe ─admitió en mi oído y yo me volví hacia él con una sonrisa traviesa.
─Mmm… Salí por ahí… pero yo igual te extrañe ─bostecé.
─Tienes sueño. Seguro te dormiste a la misma hora que Ayame, apuesto lo que quieras a que te dormiste después de que acabara la película esa sobre el barquito que se hunde ─sonreí. Eso era cierto, me había dormido a las dos de la mañana viendo la película que salía como un especial.
─Sip, después de llorar por un buen rato, claro.
─Me hubiera gustado estar ahí para verte jajaja ─rio ante la simple idea y yo lo acompañe en ello─. Mejor duerme un rato, te hablare a la hora del almuerzo ¿Te parece? ─preguntó mientras me acariciaba la mejilla y yo asentí.
Me acurruque en su costado con una sonrisa de disculpa en el rostro, sabia que él quería platicar conmigo y saber todo lo que había hecho el fin de semana, pero estaba realmente agotada.
Desperté después de un rato y me di cuenta de que Kouga también estaba dormido a mi lado, aun abrazándome de la cintura ¿Qué hora seria? Trate de sacar mi celular del bolsillo de mi falda, pero no pude sacarlo debido a que temía mover a Kouga y despertarlo, así que mejor estire un poquito mi mano y le saque su celular del bolsillo de la camisa, lo cual resulto tan fácil… de verdad dormía como piedra este chico. Faltaban trece minutos para el almuerzo, lo mejor era irnos ya que si no llegábamos Rin se pondría furica y ahora si estaríamos en problemas.
─Kouga, despierta- lo moví un poco del hombro, pero de verdad estaba dormido como una roca─. Kouga, ya despierta, Rin nos va a matar si no llegamos al almuerzo ─como dije antes ¡Roca!─ ¡Kouga! ¡Ayame viene para acá! ─grité y eso si lo despertó.
─ ¡Vámonos antes de que nos vea! ─se levanto tan rápido del susto que no puede hacer más que reír y él me miró ceñudo─ No se vale que seas cruel.
─Lo se, pero de verdad me estaba desesperando de que no te despertabas ─me levante y lo tome de la mano mientras el tomaba nuestras mochilas y las arrastraba.
─Te gusta hacerme sufrir… ─murmuró contra mi oído en algo que sonó más como un ronroneo, lo cual me hizo reír.
Caminamos hacia el comedor, que por suerte aun se hallaba vacio, así que nos dirigimos a la mesa que se encontraba en el fondo. Él aventó las mochilas debajo de la mesa y se sentó recargado en la pared mientras yo me acurrucaba en su pecho. Platicamos por un rato hasta que los demás estudiantes empezaron a llegar y el lugar se llenó del ruido de las conversaciones de los demás.
─ ¡Primita! ─gritó una voz en mi oído y yo me sobresalte, mire a mi alrededor y encontré a Rin a un lado de Kouga carcajeándose.
Fruncí el seño y ella sonrió antes de abrazarme por el cuello.
─ ¡Feliz cumpleaños Kagome! ─gritó de nueva cuenta y yo solo le correspondí el abrazo de manera cariñosa.
¡Por Kami! ¡Como quiero a mi loca prima!
─Gracias Rin…
Me soltó y casi me da un infarto cuando dos de sus amigas colocaron una caja del tamaño de un microondas frente a mí.
─Tu regalo ─sonrió ella radiante─ ¡Ábrelo! Este es de mi parte, papá te va a dar el suyo en casa y mamá me llamó y dijo que lo mandara por correo hoy y que lamenta no poder hacértelo llegar antes.
─Gracias, pero no…
─ ¡Tú, ábrelo! Mira que batalle en encontrar lo necesario para mandarlo hacer… ─miró a mi novio con una sonrisa que él devolvió─ también es de Kouga, pasamos horas en eso, así que más vale que te guste ─me amenazó pero la amenaza se perdió en el aire en el momento que me abrazaba por la espalda─ ¡Ábrelo!
─Claro capitana ─me burle y coloque la caja sobre la mesa, para empezar a quitar el papel de manera rápida. Era la primera vez que Kouga me daba un regalo y los de mi querida y loca prima, por lo regular era pasar horas en un centro comercial con mi tío detrás de nosotras sin decir ni una sola palabra y solo cargando las bolsas que entre Rin, tía Kagura y yo íbamos juntando.
Al abrir la caja y sacar un gran pedazo de manera que tenia la forma de una luna con una estrella en la parte superior grite emocionada, para abrazar a mi prima y decirle un rápido gracias, luego volverme a Kouga y hacer lo mismo para dirigir mi atención a gran collage que habían hecho, en el cual habían fotos de nosotros tres juntos, varias en donde estaba con mi papá, en el centro varias de mi papá y mamá conmigo cuando era una bebe e incluso una donde mi tío Sesshomaru salía sonriendo con Rin y conmigo sobre los hombros.
─ ¿Cómo consiguieron tantas fotos mías? ¿Y la de mi tío? ¡Él nunca sonríe! ─grite totalmente euforia y ellos rieron ante la expresión que seguro se encontraba en mi rostro.
─Lo que sea por ti Kagome ─aseguró Kouga besándome en la mejilla y chocando en el aire su mano con la de Rin.
─Todo por mi prima favorita…
─Y la única ─le recordé sacando la lengua para luego abrazarla de nueva cuenta.
Después del almuerzo, Kouga me acompaño al salón con la escusa de que el cuadro era muy pesado. Al llegar a la entrada me lo dio, para despedirse de mí con un beso corto y salir corriendo hacia su salón con una gran sonrisa en el rostro.
Presente mi examen, el cual para mi sorpresa, no represento ningún reto ¡Estuvo genial! Conteste todas las preguntas totalmente segura de lo que escribía.
Las clases terminaron y antes de que hubiera recogido todas mis cosas Rin y Kouga ya se encontraban en la puerta esperándome con expresión ansiosa.
─ ¿Y bien, qué me va a regalar mi tío? ─pregunté cuando Kouga me quitó la mochila y la puso en su hombro y yo abrazaba el collage a mi pecho.
─Ni creas que te voy a decir ─se burló sacándome la lengua mientras mi novio me abrazaba de la cintura─, pero te aseguro que será algo que enojara mucho a mi tío Inuyasha ─después de esto soltó una gran carcajada y nos dirigimos al frente de la escuela donde mi tío el ice-berg nos esperaba en su deportivo blanco.
Apenas nos acercamos, mi primita salió corriendo y abrazó a su padre por la cintura mientras este solamente suspiraba resignado. Estaba tan segura como de que mi papá nunca tendría novia, de que mi tío no entendía para nada el porque mi extraña prima había decidido vivir con el en lugar de vivir con mi tía Kagura en Yamato, después del divorcio, pero bueno… Rin esta tan loca como yo así que no me extraña en lo más mínimo.
─Hola tío ─saludé con una sonrisa, pero él solo dirigió una mirada gélida al brazo de Kouga que me rodeaba por la cintura y luego me miró a mí.
─Papá, ¿no tienes nada qué decirle a kag? ─preguntó Rin tratando, seguramente de obligarlo a desearme feliz cumpleaños, cosa que en realidad no esperaba.
─Tú regalo esta en el asiento trasero ─respondió soltándose del agarre y subiendo al auto. Y les diré que eso me alegro, esa era su forma de decirme que no lo había olvidado.
─Gracias tío ─corrí hasta el auto y en el asiento en lo que parecía ser una cama para animales un pequeño cachorrito negro─ ¡Oh por Dios! ─no pude evitar gritar como loca.
Le pase el cuadro a mi prima la cual frunció el ceño, estaba claro que le molestaba que el regalo de su padre me gustara más, y no es que fuera así, pero de cualquier manera no pude evitar reaccionar de esa manera, es decir ¡Es un cachorro! ¡Un perrito hermoso! Me solté del agarre de mi novio y corrí al auto saltándome la portezuela y lo tomé en mis brazos. Era súper pequeñito, lo podía cargar en mis brazos y no pesaba nada. No pude hacer más que sonreírle al ice berg que tenía como tío y aunque el no me sonrió en respuesta o me dirigió la palabra, supe que le alegraba que me gustara, él era a si y la verdad no tenía sentido tratar de cambiarlo.
Subimos al auto. Rin iba en el asiento delantero cambiándole a la radio a cada momento buscando alguna canción que le gustara mientras que Kouga me abrazaba por los hombros y me miraba jugar con el cachorrito, que en realidad no jugaba, sino que solamente trataba de morder mi dedo cada vez que le jalaba las orejitas.
No me di cuenta en que momento llegamos al departamento que mi tío tenía cerca de Ginza, por lo regular solamente íbamos a ese ligar cuando tenía pensado darnos rienda suelta a Rin y a mí para que anduviéramos dando vueltas, pero Kouga me jaló de la mano para que saliera del auto y así lo hice. Entramos al departamento y Rin nos llevó a su habitación gritándole a mi tío Sesshomaru que pidiera comida italiana para mí.
─Bien ¿A que hora van a empezar a besarse? ─preguntó Rin casi en un grito cuando cerró la puerta tras ella.
Yo me sonrojé sin duda alguna y Kouga soltó una carcajada, seguramente creyendo que era broma, pero en realidad no lo era… ¡Rin esta loca! Desde hace casi un mes insiste en que quiere una foto de nosotros dos besándonos para subirla a su página en internet, pero yo jamás se lo permitiré ¡No cuando ya ha subido fotos de él abrazándome por la espalda estando en traje de baño!
─Cuando tú no nos veas… ─murmuré entre dientes y me dirigí a su cama en la cual me tire boca arriba colocando a mi perrito sobre mí y acariciándolo suavemente.
─ ¡Oh vamos! ¡No seas amargada! ─se quejó, pero yo creo que entendió que no estaba con muchas ganas de pelear por fotos de besos, así que cambio de tema─ Por cierto ¿Qué te regalo Inuyasha? ─preguntó sentándose en la orilla de la cama mientras mi novio se sentaba frente al televisor y lo encendía, yo solo suspiré y estoy casi segura de que hice una mueca de disgusto, porque ella soltó una risita.
─No me lo ha dado… ─suspiré y dejé a mi nueva mascota sobre la alfombra para sentarme en las piernas de Kouga y abrazarlo por el cuello. Él me rodeo por la cintura y nos pusimos a ver televisión un rato, hasta que una mujer entró en la habitación con nuestra comida, se portó muy amable con Rin, pero ella solo respondía con monosílabos y hasta de manera un tanto grosera.
Estaba a punto de preguntarle, cuando Kouga me tapó la boca con un dedo y negó con la cabeza, seguramente él sabia que pasaba, pues era su mejor amigo, así que decidí dejar la pregunta para al rato.
Comimos entre bromas y juegos, hasta que escuchamos el timbre sonar. Como Rin no tenía la menor idea de quien podría ser, nos asomamos como si fuéramos niños chiquitos abriendo un poco la puerta, pero apenas lo hicimos, la voz de mi papá llegó a mis oídos, así que sin pensarlo dos veces salí corriendo a su encuentro, pero al llegar a la puerta me detuve en seco. A su lado, se encontraba una mujer alta y pálida, con el cabello muy largo y lacio de un color negro horriblemente negro, expresión muy fría y ojos que daban miedo. Esa no me agrado en nada y menos lo haría mostrando todo con es faldita de mezclilla con tablones muy parecida a una que a las que las chicas de secundaria y prepa utilizábamos los sábados que íbamos a Ginza, tacones de casi un metro de altura… Ok, exagere, peo ella igual con su mega escote de blusa de tirantes negra, que mostraba casi todo su plástico pecho por cierto.
─Hola amor ─me saludó, pero ni siquiera se acercó a abrasare o algo, ya que tenía a la tipa esa abrazada por la cintura tal y como Kouga me abrazaba a mí.
No respondí. Algo extraño pasaba y no me gustaba nada, solamente fui capaz de forzar en mis labios una sonrisa, lo bueno que soy una actriz genial, porque sino seguramente me hubiera puesto a hacer un drama sin siquiera estar segura de lo que ocurría.
─ ¿Quieres ir a dar la vuelta por Ginza? ─preguntó mi padre como tratando de tentarme, pero en realidad no tenía muchas ganas de ir, bueno al menos no con ella cerca, esa "Señorita" cerca de nosotros.
─No, quiero ir a dar la vuelta con Kouga ─contesté como si no sucediera nada y vi como el rostro de mi padre se ensombrecía, debido al dolor que debía producirle que no quisiera estar con él en mi cumpleaños, pero eso quería yo. Que le doliera aunque sea un poco de lo que yo sentía al verlo con esa mujer que al parecer no tenía lengua o tal vez si tuvo pero un ratón se la comió, o mejor dicho, mi amado Inuyasha.
Me di media vuelta y volví a la habitación de Rin, pasando al lado de mi tío que me miraba con el ceño fruncido, como si reprochara mi actitud o me analizara, pero no me importó, solamente entre y miré a mi prima que seguramente había escuchado, pero no había alcanzado a mirar desde la puerta, le sonreí al ver que estaba un tanto preocupada y me acerque a Kouga que me miraba extrañado, ya que siempre que mi papá me proponía lago yo aceptaba sin importar los planes que pudiera tener con él o si eso implicaba no verlo.
─Podemos ir al parque ─propuse con una sonrisa y él solo asintió─, además, quiero que me ayudes a ponerle un nombre a mi nuevo bebe ─eso lo hiso reír sin duda alguna, al decir eso, yo sabia que me escucharía como su molesta melliza Ayame.
─De acuerdo ─sonrió y tomó a mi cachorro del piso, donde había empezado a morder su mochila─, pero luego no te quejes de los nombres ─me lo entregó y luego tomó nuestras cosas, colgándose las mochilas en un solo hombro y tomando mi collage nuevo bajo su brazo.
Rin me miró dudosa, ella sabia de mis sentimientos por Inuyasha obviamente y por eso le extrañaba que yo rechazara una oferta suya. La tomé de la mano y la jale fuera de su cuarto con Kouga siguiéndonos y con la esperanza de que no se hubieran marchado para que ella viera lo que pasaba.
Y como siempre me va mal en la vida Kami-sama me premio encontrando solamente a mi padre en la puerta. Tal vez si la había corrido yo aceptara ir con él a dar una vuelta para recibir mi regalo de cumpleaños que aun me debe. Le sonreí radiante esta vez y cuando él estaba a puto de corresponderme vio a mi novio a mis espaldas y su sonrisa desapareció.
─Bueno, como vas a salir con tu novio ─noté como su voz se tensaba. Como odiaba esa palabra cuando se refería a mi y otro chico involucrado─, yo iré a comer con kikyou por ahí ─puedo jurar que en ese momento quería arrancarle la cabeza a mi estúpido padre, pero en mi corazón aun habían esperanzas de que solo fueran amigos… cariñosos─, te recojo en la casa a las siete para ir a cenar y darte tu regalo.
Inhale y expire varias veces y cuando oí como Rin soltaba un pequeño gemido de dolor solté de inmediato su mano y le sonreí avergonzada por haberla lastimado.
─Claro… ─respondí a mi papá y le pase mis cosas y las de Kouga─ llévate las cosas, no las necesito.
Me di la vuelta, me acerque a mi tío y lo bese en la mejilla como casi nunca lo hacia, pero cierto Taisho tenía que aprender que con mi corazón no se debe jugar nunca, después deposite otro en la mejilla de mi prima, tomé al único chico que nunca me haría daño de la mano y salí del lugar sin siquiera mirarlo y con mi pequeña mascota recargada en mi pecho.
No quería ver a mi padre en esos momentos, hacerlo, solamente me lastimaría en sobremanera, pero al llegar al estacionamiento, vi a Kikyou recargada en el cofre de la única cosa que quería heredar de mi padre, pero que ahora sin duda ya no quería por haber sido profanado por su asqueroso trasero al aire por culpa de esa estúpida falda que le quedaba demasiado pequeña para haber sido suya. Nos siguió con la mirada hasta que salimos del lugar y yo solamente la pude mirar con todo el odio del mundo ¿¡Quien demonios se creía esa tipa, para llegar a la vida de mi padre de un momento a otro!? Es decir, en una mañana ya lo tenía claramente interesado en ella ¡Y yo en dos años no he conseguido nada productivo!
Salimos del lugar y nos dirigimos a un parque cercano mientras Kouga jugaba con mis dedos, al llegar nos tumbamos debajo de un árbol. Él me abrazaba por la cintura mientras yo me encontraba sentada en sus piernas jugando con mi cachorro.
─Kag… ─me llamó en el oído, para después besarme en la mejilla.
─ ¿Si?
─No te enojes… ─ me recomendó jugando con mi cabello.
─No me enojo ─respondí y él solo soltó una risita─, estoy pensando en un nombre para él ─me defendí de inmediato y levante al perrito para que lo viera.
─ ¿Qué tal…? ─lo miré expectante, la verdad a mí no se me ocurría ningún buen nombre─ No… ni idea de cómo le pongas ─dijo después de un momento y yo casi quería gritarle.
─Oh ¡Vamos! ─lo miré poniendo mi mejor carita y después de un momento suspiró.
─Déjame pensar… ─frunció el ceño y puedo jurar que casi pude ver los engranes de su cerebro funcionar a toda velocidad─ ¡Ya se Tails! ─gritó triunfante después de unos cinco minutos de pensarlo.
─ ¿El zorrito que sale en Sonic? ─interesante…
─Bueno, es lo único que se me ocurrió ─se encogió de hombros y sus ojos me miraron con preocupación─, y como me decías que te daba ternura…
─Me encanta ─asegure y le di un pequeño beso en los labios para luego sonreírle radiante─. Se llamara Tails.
El resto de la tarde la pasamos platicando, besándonos y tratando de evitar que Tails saliera corriendo cuando nos distraíamos un poco, pero pronto dieron las cinco y media y con ello la hora de regresar a casa para arreglarme para mi cena de cumpleaños en mi restaurante de comida francesa favorito.
Kouga me acompaño a mi casa aunque yo insistí en que no tenía que hacerlo, pero según él no debía de andar sola por la calle siendo una niña tan linda, claro que seguramente lo único que quería al igual que yo era estar otro rato juntos. Llegamos a mi casa como a eso de las seis, lo que solo me daba una hora para arreglarme e ir a cenar con mi papá y de hecho el coraje ya se me había pasado lo suficiente para no responderle de manera cruel y hasta comprendía que tal vez sus hormonas dormidas ya necesitaban un paseo… por mucho que eso me molestara, ya eran casi diez años que Inuyasha no estaba con nadie. Un poco de sexo en la oficina, en el auto si quería, no le haría nada de daño a nadie, bueno, a nadie excepto a mí, pero una vez al año no hace daño cierto.
Me bañe y me puse un hermoso vestido que compre hace dos semanas para esta noche, cada año, me llevaba al mismo lugar y cada año, sentía que estaba más cerca de que él fuera mío, el vestido era color celeste, sin tirantes, con un listón debajo del pecho y que me llegaba a medio muslo ¡Era lo más atrevido que había usado en mi vida! Pero tenia que intentarlo ¿No? Me maquille un poco, de hecho casi nada, a mi no se me da nada bien eso, por lo regular quien me ayuda a arreglarme es Rin o lo hacia mi tía Kagura cuando todavía no se separaba del ice berg, solo un poco de brillo en los labios y mis ojos delineados con color negro. Me puse unos tacones no muy altos del mismo color de mi vestido ¡Eran simplemente hermosos! Eran de tiras entretejidas que llegaban casi hasta mi rodilla.
Estaba acabando de planchar mi cabello cuando escuche la alarma de mi carruaje, casi sin proponérmelo acabe con los últimos mechones de una pasada, desconecte la plancha sin apagarla correctamente causando un pequeño corte, pero ¡Al diablo! La aventé dentro de un cajón de mi tocador, abrí la puerta de un tirón, pero cuando llegue a la escalera me acordé de algo importante. Regrese corriendo al cuarto y tomé mi bolso de la cama, pero cuando iba a salir, algo húmedo me tocó los dedos de los pies. Pegue un saltó y después miré al piso y vi a mi pequeño Tails. Sorprendida de haberlo olvidado, lo levanté del piso, para darle un beso en la cabecita y luego lo llevé a su camita y lo coloque ahí, lo acaricie de las orejas.
─ ¡Amor! ¡Ya es hora! ─me llamó la hermosa y sensual voz de mi padre y ahora si salí corriendo, pero al salir, cerré la puerta, no quería que mi nuevo amigo cayera por las escaleras.
─Ya estoy lis… ─ahora si lo iba a matar, pero después yo me suicidaría ¡¿Qué demonios hacia esa perra en mi casa?!
─Hola amor, veras, kikyou nos acompañara a cenar ─ ¡Vas a morir maldita! ¡Oh por Dios! ¡Ahora si voy a llorar!
La señorita Kikyou llevaba un vestido negro que se ataba en detrás del cuello, que dejaba un gran escote que llegaba hasta un poco más debajo de su ombligo, solamente cubriendo un poco sus pechos, que por cierto ¡No son nada pequeños! Con un cinturón dorado a la cadera con una enorme hebilla y con la parte de abajo del vertido solamente cubriendo lo necesario, sus tacones eran tan altos que podría jurar que eran de unos veinte centímetros, su cabello estaba terriblemente perfecto, al igual que el maquillaje.
¡Ahora si mi auto estima esta por los suelos! ¡No hay manera en que yo compita contra eso aun si no fuera su hija!
─De… de… de acuerdo… ─articulé con los ojos escociéndome de una manera horrible ¿Y saben por qué? Por qué él estaba tomándola de la mano y de hecho… ni siquiera me miraba.
Inuyasha tenía la mirada clavada en ella, no me miró ni siquiera cuando baje y ahora me ignoraba mientras esa vieja me miraba como si yo no fuera más que una cucaracha y la verdad, a su lado… era una patética cucaracha.
Nos dirigimos al auto y me tuve que ir en el asiento trasero, cosa nunca he hecho cuando voy con mi padre ¡Se supone que yo soy su prioridad numero uno!Iba tan deprimida que lo único que hice fue echar mi cabeza hacia atrás sentada a la mitad del asiento, pero cuando escuche a mi papá gruñir abrí los ojos esperanzada y lo miré, pero en lugar de tener cara de enojado, tenía cara de idiota ¿Y adivinan por qué? Por qué la maldita tenía su mano más allá de la pierna de MI padre.
Apreté mis puños ¡¿Para esto quería que viniera con nosotros?! ¡¿Para manosearse en el auto?!
─ ¡Papá! ─grité y él se sobresalto y trato de quitarse de enzima la mano de Kikyou, pero ella no lo soltó de donde quiera que lo estuviera agarrando.
─ ¿Qué pasa? ─preguntó lanzándome una mirada nerviosa por el retrovisor y una que parecía de suplica a ella, la cual solo sonrió de manera fría y coloco su mano sobre su bolso.
─Ya se a donde quiero ir ─casi sin pensarlo me abalance a abrazarlo del cuello y le bese la mejilla.
─ ¿A si? ¿No decías que Canadá? ─preguntó soltando un suspiro, seguro creyó que vi esa manita metiéndose donde no debe, aunque la regañada y el drama se lo voy a dar llegando a casa ¡No debería hacer cochinadas enfrente de una niña de catorce recién cumplidos ¡Y menos si ella es su hija y esta enamorada de él! Aunque él no lo sepa…
─Sip, pero quiero ir a Vancouver ─sonreí y le empecé a acariciar el cabello mientras lo besaba en la mejilla de nuevo─, ¿Sabes? Ahí…
─ ¿Vas a salir de viaje Inuyasha? ─me interrumpió la grosera esa ¿Qué demonios se creía para interrumpirme?
─Si, el fin… ─ ¡¿Y este por qué le da explicaciones?!
─De hecho no te interesa ─interrumpí a mi padre, sabia que no me regañaría, yo era así, y se tenía que aguantar si quería cenar con nosotros, además se supone que es mi cumpleaños, osea ¡Día de Kagome Taisho y nadie lo puede evitar!
─ ¡Kagome! ¡No seas grosera! ─gritó una celestial voz, y les juró que no podía creer que mi padre me hablara así ¡Se supone que me ama! ¡Que soy su razón para vivir! Mis ojos se humedecieron de inmediato, esta vez si me había dolido en lo más profundo. Lo solté y me recorrí en el asiento hasta mirar los edificios y autos que pasaban casi soltando las lágrimas, pero yo soy alguien fuerte, así que suspiré y traté de calmarme, pero me era casi imposible. Entonces, Inuyasha suspiró─ Lo lamento amor, no debí gritarte ─tienes razón, no debiste. Solo negué con la cabeza y sonreí como me fue posible. Esta ya no era la noche especial que yo había planeado. Ya no era mi noche con mi padre.
Cuando por fin llegamos al restaurante se bajó rápidamente y rodeo el auto para abrirle la puerta a Kikyou, le tendió la mano y noté como su mirada le recorría las piernas de manera muy descarada para que él lo estuviera haciendo, pero en cuanto yo me iba a bajar sola él me tendió la mano con una sonrisa que me encantaba.
─Señorita Taisho, esta noche luce verdaderamente hermosa ─me dijo de una manera en que me hizo sonrojarme inevitablemente.
No quería estar enojada con él por una estupidez, pero de verdad no pensaba disculparme por ser grosera con ella.
─Lo lamento mi amor, no debí tener ese arranque ─me tomó de la mano y me llevó a la puerta del restaurante donde su amiguita nos esperaba con cara de fastidio y los brazos cruzados bajo su pecho, como si quisiera enseñarlos más.
Entramos en el restaurante, en mi mesa preferida ya se encontraban otras dos personas muy importantes en mi vida. Sin importarme el parecer una niña de cinco años, corrí y abracé a Sango la cual solo sonrió radiante. Me solté de su abrazo y rodee el cuello de Miroku con mis brazos mientras le besaba la mejilla como un millón de veces seguidas.
─ ¡Deja a mi hija pervertido! ─advirtió mi padre de una manera no muy apropiada para un lugar como ese, pero yo solo me separé de una de mis personas favoritas en el mundo entero y tomé a Inuyasha de la mano, pero al hacerlo también kikyou se movió y fue entonces que me di cuenta de que la tomaba de la mano de nueva cuenta.
─Creo que quiero estar con el pervertido… ─murmuré sentándome al lado del mejor amigo de mi padre, papá no me oyó, pero Miroku me miró de manera triste, él sabia que yo amaba a mi papá y aunque parezca una locura, él me animaba a intentar estar con él.
La cena transcurrió entre bromas por parte de Miroku hacia mi papá, arranques de ira de él, cachetadas de Sango al pervertido y sin duda muchas carcajadas de mi parte, pero lo que más me gusto de la noche fue que la bruja asquerosa no se entrometió en ningún momento en lo que no le importaba. El postre llegó y estaba apunto de comer cuando recordé que no le había contado a papá el por qué quería ir a Vancouver.
─Inu ─lo llamé y todos se callaron para ponerme atención. Papá me miró expectante─. ¿Te acuerdas de lo del viaje? ─pregunté inocentemente y él solo asintió─ Pues quiero ir allá porque se esta grabando una película y la verdad quiero conocer al prota ─lo miré y él tenía el ceño fruncido. No le gustaba la idea, de eso estaba muy segura, pero no era un problema grave, bueno, al menos eso creo.
─Claro hija ─me miró fijamente y pude ver que de pronto le lanzaba una mirada cómplice a su amiguita… Algo raro pasaba con ellos… ¡Y estoy segura que no quiero saberlo!─. Kagome ─me llamó con voz firme y seria ¡Oh, oh, problemas! ─, sabes que tu madre murió hace años y, pues tú estas creciendo y…
─ ¡Al grano Taisho! ─lo juró traté de resistirme, pero algo me decía de que algo malo se acercaba a mi vida y no quería posponerlo más, aunque ya sentía mi corazón partirse por la mitad.
─De acuerdo… ─tomó aire y miró a kikyou y luego a mí─ Kikyou va a vivir con nosotros de ahora en adelante, es mi nueva novia… ─todo mi mundo se derrumbó en ese momento.
Ahora mis ojos no tenían ganas de derramar lágrimas inútiles, ahora lo único que quería era abalanzarme contra ella y arrancarle… el alma, tal y como ella lo había hecho al empezar algo con MI padre, MI Inuyasha, MI único amor…
Puede que era una niña y que estaba terriblemente malcriada, bueno… pues era hora de cambiar… hora de madurar.
─ ¡Oh! Me alegro por ti… ─me levanté de mi silla con una sonrisa que estoy segura fue la más convincente que he realizado en toda mi vida─ Si me disculpan, voy al tocador.
Tomé mi bolso y me dirigí al baño y me encerré, no podía llorar por una cosa como esa, él era mi padre, debería estar feliz, él lo estaba, bueno, al menos cierta parte de él ─dentro de sus pantalones ¡Genial! ¡Todavía podía usar el sarcasmo! No estaba tan mal entonces…─ lo estaba. Traté de despejar mi mente, no podía ser débil, pero… él no podía… no podía hacerme esto… no podía… ¡No podía hacerme esto!
Continuara…
Hola!!!
Espero que les gustara el capitulo, muchas gracias por sus reviews a:
Kahia-chan
setsuna17
ryomahellsing
knd.03
KaoruLuxClyne24
Kahia-chan: Amiga! Muchas gracias por tu apoyo y por leer esta rara historia!!! *u*!!! Por cierto si puedo tal vez mañana en la mañana ya envié el Song-Fic que te había dicho.
Bueno, pues me voy!!!
Kisses!!!
Llegar a los 12 Reviews para el que sigue!!!
Bye Bye!!!
