Advertencia:

*Esta historia contiene incesto, al igual que connotaciones sexuales y de agresiones sobre el mismo, si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.

*Posible OoC e algunos personajes como Inuyasha y otros.


Un amor más que fraternal

[InuxKag]

[Long-Fic]

By Yasaku Cullen

=Capitulo 2. Diabólicamente sexy=

Han pasado dos años y medio desde esa noche y todo a cambiado… mi vida a cambiado, no tanto en lo elemental, pero si por mi carácter. Verán, ya no soy la estúpida niñita que vivía en un mundo donde todo giraba alrededor de su padre. Tengo dieciséis y medio y pues, verán, ahora si puedo ir a donde quiera, decir que tengo dieciocho y todos me lo van a creer. Mi cuerpo ya creció, tengo unos pechos perfectos, no más grandes que la plástica que vive conmigo, pero si lo suficientemente perfectos y naturales para opacarla, mi cintura es pequeña y mi cadera es una curva peligrosa para los que me ven en la calle cuando conducen, pero obviamente todo esto tiene un dueño y es que, después de tanto tiempo seguimos juntos.

Kouga entró a la universidad y casi no nos vemos, pues yo aun estoy en la preparatoria. Es increíble pensar que después de tanto aun seguimos saliendo y lo mejor de todo es que al parecer ahora ya soy capaz de seguirle el paso.

En casa casi todo ha cambiado, papá ya no me trata de manera tan cariñosa y de hecho casi toda su atención se centra en Kikyou, quien se ha vuelto más que insoportable día con día. Es decir ¡Tiene complejo de adolecente! Se pone ropa como la que yo uso, a excepción de que a mí me queda perfecta y a ella como si fuera una patética parodia, ya que según me a dicho Rin esa maldita se parece a mí, claro que de las dos, soy la mejor. Aun trató de conseguir algo con mi padre y les diré que me siento terriblemente complacida con los frutos de mi trabajo.

El verano pasado fue uno de los mejores momentos de mi vida. Todos nos pusimos de acuerdo para ir a la playa, claro que mi amargadísimo tío no se digno a ir y eso fue de gran ayuda para que Kohaku el hermano menor de Sango que es cinco años mayor que yo no se separara de Rin en ningún momento y cuando digo separarse, me refiero a que estuvieron pegados por la boca casi todo el santo día. Miroku y sango se acababan de comprometer y eso quería decir que mi tío postizo no dejo las manos quietas en ningún momento, aunque claro, de cualquier manera no lo abría hecho. En ese viaje Kouga no nos pudo acompañar, porque Ayame había querido ir a Ginza de compras y él había tenido que acceder, lo cual me dejaba totalmente sola y aburrida, así que fui a caminar por la playa tratando de evitar mirar al agua por miedo a ver una escena muy perturbadora entre mi prima y su amigo con derechos, pues novios no eran de eso estaba totalmente segura, además se suponía que mi padre estaba ocupado "poniéndole bronceador" a su novia, cuando en realidad le estaba metiendo mano debajo de su horrendo bikini rojo con blanco ¡Por Kami! ¡Parecía que había combinado dos diferentes!

Estaba pensando en cosas totalmente ridículas, cuando alguien me rodeo la cintura y me metió en el agua salada y esos brazos los reconocería incluso estando muerta.

¡Inuyasha Taisho! ─grité saliendo del agua totalmente despeinada y golpeando a mi padre en su torso desnudo ¡Por Kami! ¡Se veía realmente sexy! ¡Pero ahora me había despeinado!

Pero si así te vez más linda ─aseguró y luego soltó una enorme carcajada, la cual me confundió, no sabia si se burlaba de mí o… alguna otra cosa, pero me perdí en él, en su risa y en su hermoso rostro, esa risa era toda mía y él también lo seria.

Me acerqué a él caminando como siempre hacia cuando quería que Kouga me cumpliera algún capricho y él dejo de reír poco a poco para tragar grueso, por un minuto tuve la certeza de que había pensado cosas que no debía con quien antes había sido su sol.

¿Qué tan linda? ─pregunté abrazándolo por el cuello y mordiendo mi labio inferior de manera sexy.

Hacia mucho tiempo que no coqueteaba tan abiertamente con él, de hecho desde que me dijo que su noviecita se iría a vivir con nosotros a casa, y al hacerlo después de tanto me sentía sumamente nerviosa, además que al pegar mi cuerpo al suyo ya no era lo mismo, pues mi bikini verde dejaba que mis pechos tocaran su torso de manera muy excitante. Él se hizo un poco para atrás, pero yo lo tenía bien sujeto del cuello, así que cuando él retrocedió, me llevó con él.

Hermosa ─susurró acariciándome el cabello y puedo jurar que me sonroje de manera horrible, pues sentía mi rostro arder─, divina… ─mi corazón se aceleró al notar como se acercaba a mi rostro─ simplemente perfecta ─cerré los ojos esperando el momento, pero jamás llego, pues sus labios se posaron en mi frente, entonces mi corazón casi se rompió, pero ya era más fuerte y no me iba a rendir, no por una mala jugada.

¿Más hermosa que Kikyou? ─pregunté como si fuera una niña chiquita y me apreté contra su cuerpo juntando nuestras caderas y entonces sentí lo que demostraba que mi padre era hombre ¡Todo en mi se encendió! Recargue mi cabeza en su hombro y mordí con fuerza mi labio, para evitar que un gemido saliera de mi boca.

Más hermosa que cualquiera… ─me susurró en el oído y abrazándome por la cintura y estrechándome, cosa que casi me hace enloquecer.

Te amo Inuyasha… ─admití en un suspiró, tenía que decírselo y esta parecía una oportunidad más que perfecta.

Yo también te amo hija… ─pero él no lo entendió…

─ ¡Kagome! ─me llamaron desde la sala y yo me levanté de mi cama y salí corriendo de mi cuarto. Últimamente no estaba lo suficientemente fría como para fingir ignorar mis bromas o mis malos modales.

Al llegar a la sala no pude hacer más que soltar una enorme carcajada, se los juró por el sexy cuerpazo de mi papá que traté de evitarlo, pero en realidad se veía muy patética y graciosa sosteniendo su vestido nuevo frente a ella totalmente desgarrado y mi perro sobre el sofá mirándonos atentamente.

─ ¡Mira lo que tu maldito animal le hizo a mi vestido para la fiesta de hoy! ─vociferó la señora de la casa totalmente furiosa.

─Lo siento… ─aunque en realidad no sea verdad─ pero no puedo evitar que juegue con lo que quiera ─me volví a mi hermoso Rottweiler─. Ven Tails… ─lo llamé y él saltó del sofá y se acercó a mí, le acaricie la cabeza y me volví a kikyou─ Tranquila, ponte cualquier otro, al final… ─sonreí arrogante─ Inuyasha solo me va a mirar a mí hoy ─me di la vuelta y me dirigí a mi habitación con Tails andando a mi lado.

Me encantaba la cara que ponía cuando la hacia enojar, yo creo que ya se ha dado cuenta de que siento algo más por mi padre, pero es que en verdad no me importa. No se lo dirá. Nunca lo haría por miedo que mi padre la dejara por inventar tales majaderías. Aunque en realidad fueran más que ciertas.

Hoy en casa de mi prima se celebrarían sus dieciocho años, se haría una maravillosa fiesta de disfraces, pero no una cualquiera, mi tío y mi tía habían organizado el evento del año. Y mi disfraz era perfecto para lo que pensaba hacer esta noche, aunque rogaba porque Kouga algún día me perdonara por hacer las cosas que hacia aun siendo su novia…

Al entrar en mi cuarto y cerrar la puerta de tras de mí me abalance sobre mi adorado perro, dándole un gran abrazo y dándole besos en la cabeza. De verdad le agradecía que la molestara, de hecho casi lo entrene para eso nada más, pero es que este tenía un talento natural para fastidiarle ¡Y que conste qué yo no se lo pedí esta vez!

─Te amo Tails ─le susurré abrazándolo con fuerza─. Solo tú me comprendes tan bien que no necesito decirte nada ─lo miré y le acaricie las orejas eufóricas, pero entonces vi lo que el reloj sobre mi cabecera decía─. Bueno hermosura, me voy a bañar, cuida que nadie que no sea Inuyasha entre ¿ok? ─entré a mi baño con una sonrisa algo pervertida en mi rostro, de cualquier manera, nadie en esta casa entraba a mi cuarto. La primera y ultima vez que kikyou entró lo lamento terriblemente…Tails, podía ser mi perro gigante que era más tierno y adorable que un osito de peluche y que no mataba ni una mosca, pero cuando lo hacen enojar… bueno, simplemente no se tiene mucha suerte.

Me duché lentamente, dejando que el agua caliente relajara mi cuerpo y repasé mentalmente mi plan una y otra vez, tratando de hallar alguna falla, para solucionarlo sin entrar en la boca del lobo. Las burbujas y las sales de aromas exquisitos me rodearon por unos minutos, hasta que decidí que ya era suficiente de descanso, tenía que poner manos a la obra si quería que todo saliera bien.

Salí de la tina y de mi baño, envuelta solo por una toalla negra, pero al entrar a mi habitación casi se me cae.

─ ¡Kouga! ─grité sorprendida de que se encontrara encima de mi cama ¡¿Cómo demonios paso a Tails…?! Oh… cierto… es Kouga…

─Vine a ver a mi novia… ─contestó encogiéndose de hombros y acercándose a mí de manera peligrosa. Me tomó de la cintura.

Quería correr.

Desde hace un año me es casi imposible estar en una situación como esta. Mi cuerpo enloquece y pierdo el control de mis hormonas. No me avergüenza para nada esta situación, ni me es incomoda, pero lo que me preocupa es solamente que pues… yo me jure que el primer hombre seria él, así que no me podía dejar llevar.

─Kouga…─lo empujé hacia atrás y él me miró con sus ojos totalmente brillantes por el deseo ¡Que alguien me diga…! ¡¿Cómo resistirme a esto?!

─ ¡Ya llegué! ─gritó mi ángel guardián desde la entrada de la casa seguramente.

─Ya llegó mi papá… corre o te va a matar… ─le dije besándole el cuello de manera provocativa y pasando mi lengua sobre su piel, eso lo excitaba mucho, pero también le hacia sentirse un poco satisfecho, eso le bastaría por hoy, no estaba de humor para problemas con Inu.

─Que me mate si es por estar contigo… ─me empujó hasta la pared empezando a besarme el cuello entrelazando sus manos con la mías, un gemido se escapó de mis labios cuando su lengua bajo hasta mi hombro y lo mordió con suavidad ¡Dios! ¡Este chico me mataba! ¡Y yo también podía matarlo!

─Que conste que tú lo pediste… ─me giré y el quedó recargado en la pared mientras yo metía las manos debajo de su camisa, pero al darme cuenta de que no le era suficiente empecé a desabrocharle la camisa y a besar cada parte de su torso desnudo. Sus manos estaban en mi cintura, sujetándome con fuerza, mientras las mías lo empujaban por los hombros.

Me lancé hacia su cuello, si bien no haríamos más que besarnos ¿qué más daba?

─Kagome, amor ¿Tú…? ─la puerta de mi cuarto se abrió y de un momento a otro vi el colérico rostro de mi padre ¡Kouga va a morir! No me alejé del cuerpo de mi novio, pero si bien me puse de espaldas a él, interponiéndome entre ellos ¡No iba a permitir que mi padre lo castrara!─ ¡Maldito sarnoso! ─vociferó y casi se le abalanzó encima, pero por fortuna conseguí colgarme del cuello de mi padre abalanzándome sobre él y tirándolo en la cama.

─ ¡Corre Kouga! ─él me miró dudoso, pero luego salió rápidamente cerrando la puerta de un golpe.

─ ¡Deja que le corte su…!

─Inu ─lo llamé con suavidad y sonrojándome un poco ¡Oh Kami!

De un momento a otro pareció ser que él también lo noto, es decir, me encontraba sobre su cuerpo abrazándolo por el cuello solamente con una toalla muy mojada cubriendo mi cuerpo desnudo y muy excitado, pues dejo de intentar ir tras Kouga. Hacia mucho que no estaba tan cerca de su rostro y de su cuerpo. Casi inconscientemente, creo… pegue mi cadera a la suya. Lo que sentí en ese momento fue lo mejor de todo, su cuerpo estaba tan excitado como el mío, lo noté, su miembro estaba tan despierto y lo podía sentir presionándose contra mí que no pude evitar soltar un pequeño gemido ahogado.

─Inu… ─suspiré cuando me apreté más contra él y él gruño por lo bajo, tal y como lo hacia siempre que kikyou deslizaba la mano por su pierna.

─ ¡Inuyasha! ─gritó una odiosa voz que maldije pues de un momento a otro mi padre había salido debajo de mí.

─Después…Mmm… Hablaremos… ─dijo al parecer totalmente incomodo y después salió de mi habitación dejándome totalmente trastornada.

¡Kuso! ¡Esa era mi maldita oportunidad! ¡Y la Kiky-perra me la quito! ¡La odio más que a nadie!

Unas lágrimas rebeldes salieron de mis ojos, no debería llorar y lo sabia de sobra, pero me era imposible, lo amaba tanto, lo deseaba tanto… y él también me deseo, aunque sea por un segundo, lo hizo.

Me limpie los restos de agua salada de mis mejillas y me dispuse a arreglarme ¡Esta noche iba a ser mía! ¡Ni ella lo podría impedir!

Pasadas unas horas ya me encontraba lista y, nadie me podría superar esta noche.

Me veía fantástica.

Yo esta noche estaba diabólicamente sexy, y digo diabólicamente, porque de eso era mi disfraz de diablesa, todo lo contrario al de mi prima que había decidido ser un ángel. Me había propuesto ser un ángel, pero no lo acepte, debido a que yo sabia que a mi padre el color rojo lo enloquecía y créanme, no quieren saber como me entere.

─ ¡Kagome ya baja! ─por primera vez en la historia, no era mi padre el que insistía en que me apurara, esta vez era mi karma por traicionar a Kouga o por cualquier otra cosa, que seguramente había hecho en otra de mis vidas.

─ ¡Claro! ─grité totalmente emocionada. No le iba a dar el gusto, además me moría por ver su rostro totalmente desencajado por la envidia. Dieciséis años y medio y soy la envidia de una mujer de veintisiete.

Al llegar a la planta baja, el rostro de kikyou estaba rojo de celos y eso me hubiera hecho totalmente feliz si no fuera por que papá no me miraba a mí, sino que me daba la espalda ignorándome totalmente.

─ ¡Por Dios Inuyasha mírala! ¡No puede ir a una fiesta vestida de esa forma tan… vulgar! ─gritó muerta de la envidia seguramente. Le perdonaría todo, menos vulgar ¡Que se miré al espejo por Kami! ¡Es ella la que utiliza el disfraz de colegiala traviesa que usaba para cumplir algunas fantasías sexuales de ellas y mi padre! ¡Yo solo me veo sexy!

─ ¡Vulgar tu abuela! ─le grité y eso pareció hacer que mi padre me mirara. Su rostro se sonrojo ligeramente y yo sonreí satisfecha.

Su mirada empezó a recorrer mi cabello que peine haciéndome dos colas de caballo, en las cuales había colocado unos cuernos de diablo. Bajó la mirada a mi rostro, el cual había delineado mis ojos de rojo y los labios pintados del mismo color, siguió bajando hasta llegar a mi top rojo con una torera de cuero negra de manga corta y pulseras negras y rojas, en los brazos, después se poso en mis piernas descubiertas, pues solo llevaba un short muy corto con un cinturón negro con una gran hebilla cromada con la forma de una calavera y cola por obvias razones, hasta llegar hasta el suelo en el cual caminaba con tacones de aguja negros entretejidos, hasta la mitad de mi pantorrilla.

Aunque yo no era la única que se había lucido esa noche, pues él se había disfrazado del zorro y estaba para comérselo.

─ ¿Te gusta Inu? ─pregunte dándome la vuelta de manera muy sensual, no creo que se haya olvidado de cómo dije su nombre hace unas cuantas horas, pero, simplemente no podría resistirse a mí, esta noche no lo haría.

Caminé hacia él moviendo mis caderas provocativamente, pero sin parecer perra en celo como Kikyou. A veces era una suerte que Inuyasha ya me dejara salir de compras sola y no se fijara tanto en lo que compraba hasta que ya lo traía puesto.

Su mirada estaba fija en mí y su boca ligeramente abierta, eso me dio mucha confianza, simplemente lo había dejado sin palabras. Ahora era momento de empezar a seducirlo.

─Gracias, tú también te ves maravilloso ─me acerqué a él y con el ritmo cardiaco totalmente enloquecido lo besé en la comisura de sus labios.

Un simple contacto como el que solía darle en la mejilla siempre, nada apasionado, pero si muy significativo. Dejé mis labios ahí por solo unos segundos y después me alejé un poco de él.

Le sonreí radiante y él al parecer trato de hacerlo, pero se veía terriblemente conmocionado, ahora era momento de seguir adelante y no echarme para atrás.

Esta vez iba enserio, no me iba a quedar a medio camino por miedo a su rechazo, esta vez no me iba a rechazar y si sucedía dejaría de llamarme Kagome Taisho.

Lo tomé de la mano y la pase por mi espalda para que me rodeara la cintura y, ahí, sobre mi piel desnuda la coloque. El suave contacto de su mano quedándose en ese lugar después de que le soltara la mano me hizo sentir poderosa, pero lo mejor fue en el instante en que me pegó a su costado abrazándome con fuerza y acariciando mi cintura con los dedos lentamente ¡Mi cuerpo estaba ardiendo! Y podría jurar que él suyo también si pegáramos nuestras caderas, pero justo en el momento en que la idea se me vino a la cabeza alguien carraspeo a mi espalda y fue entonces cuando recordé que aun se hallaba con nosotros.

El trayecto a la mansión de mi tío fue muy corto, demasiado.

Cuando mi padre se detuvo frente a la puerta me quede boca abierta ¡Kami! ¡De verdad se habían lucido! Las luces de colores salían de las ventanas del segundo y primer piso y la música llegaba a mis oídos de manera simplemente hipnotizadora ¡Me moría de ganas por bailar y ver a mi prima!

Mi papá se bajo primero, pero Kikyou no se movió, seguramente esperaría a que mi padre le abriera, la puerta y yo la verdad no tenia tiempo para eso, así que antes de que Inuyasha sentara la portezuela de su nuevo mustang convertible yo me deslice entre los asientos pisando su lugar, pero perdí el equilibrio con los tacones, así que caí hacia donde se encontraba mi padre, pero de verdad ¡Esa noche era para mí! Cerré los ojos esperando el golpe pero en lugar de eso, unas manos me enderezaron tomándome de la cintura, así que abrí los ojos y mi papá sonreía ligeramente, seguramente me había visto muy graciosa.

─Ten más cuidado amor… ─me apoyé en sus hombros y baje de un salto, pero lo di con demasiada fuerza de manera intencionada, así que al caer al piso, mi pecho golpeo contra el suyo quedando nuestros rostros muy juntos de nuevo.

─Gracias Inu… ─suspiré juntando un poco más mi cuerpo y depositando un beso su mejilla, ahora me daría a desear un poco, solo un poco, porque hasta yo se que no resistiría mucho─ Voy a buscar a Rin y a MI novio ─sonreí al ver como su rostro se enfurecía─. Tranquilo, no quiero hacer ninguna cochinada… ─su rostro se suavizo ante la sinceridad pasmada en mi voz─ con él…─susurré acercándome de nuevo a su cuerpo y de pronto sus mejillas se colorearon un poco y sentí sus manos apretarme con más fuerza la cintura─ Nos vemos Kikyou ─dije separándome de él y lanzándole una mirada arrogante, para después dirigirme a la entrada, pero al darme la vuelta para entrar choque con el torso de algún hombre.

─Valla, valla te ves linda Kagome ─me dijo una voz muy conocida, así que con una enorme sonrisa me voltee y abrace por el cuello a Miroku, él me correspondió el abrazo y se acercó a mi oído─. No juegues con fuego porque te puedes quemar ─me advirtió y noté el tono preocupado de su voz, pero no me detendría ¡Jamás!

Me separé de él y vi que llevaba un disfraz de príncipe de color azul, así que supuse que Sango usaría algo de princesa.

─De hecho Miroku, eso es lo que quiero… ─me miró ceñudo, él sabia lo de mi padre, pero eso no significaba que en realidad le agradaran mis intentos de seducirlo, pues creía que me lastimaría─ El fuego arde con pasión y yo quiero arder en sus brazos ─sonreí al ver que me miraba con la boca abierta, era la primera vez que lo decía tan abiertamente, pero después soltó una carcajada y me abrazo de nuevo.

─Solo cuídate ¿Si? ─me soltó y saludó a alguien detrás de mí así que supuse que ya se acercaban a nosotros, así que me escabullí detrás de él.

Al entrar a la fiesta me encontré con tantas personas que abrí los ojos como platos ¡Casi todos eran universitarios! ¡Y por Kami, estaban buenísimos! Un chico alto y con una larga trenza y disfraz de guerrero antiguo dirigió su mirada a mí y me dirigió una sonrisa coqueta que casi me hace reír, pero luego se me acercó, cosa que me sorprendió.

¿De verdad me veía tan bien?

─Hola primor ─saludó con voz que pretendía ser seductora y sí, lo era, pero ¿Primor? Me mordí la lengua para no reír ¡Por Kami eso estaba pasado de moda incluso antes de los dinosaurios!

─Ho… Hola ─respondí entre cortadamente por las ganas de reír y seguro creyó que era por nerviosismo, porque sonrió arrogante.

¡Patético!

─ ¿Vienes sola? ─inquirió acercándose un poco más, pero eso no me hizo retroceder en lo más mínimo, estar cerca de los hombres era fácil para mí.

─No, vengo con mi padre y su novia ─respondí como si no importara, yo ya sabia a lo que se refería, pero bueno, era divertido romper uno que otro corazón, o más bien dejar calientes a un montón de idiotas y eso pasaría cerca de dos minutos pues ya había visto a Kouga lanzarme una mirada desde la pista de baile donde se encontraba con su hermana Ayame.

─Entonces… ─insinuó acercándose otro poco y vi a Kouga alejarse de su hermana, la cual hizo un puchero, pero de inmediato se puso a bailar con otro tipo─ Vienes sola.

─En realidad no… ─respondí totalmente sonriente, pues Kouga llegó tomándome de la cintura y girándome para darme un beso muy apasionado que devolví enredando mi lengua con la suya de manera automática mientras metía mis manos por debajo de su playera y su chaleco que reconocí de inmediato como el que usaba Itachi en la caricatura de Naruto cuando era ANBU.

Después de unos segundos Kouga se separó de mí y yo lance un pequeño quejido ¡Me encantaba besarlo! ¡Me enloquecía! Pero él parecía empeñado en mirar el rostro del chico que no se había movido ni siquiera un poco del lugar, pero a mí en realidad no me interesaba, así que le empecé a besar el cuello.

─No se te ofrece nada ¿Verdad Bankotsu? ─inquirió mi novio con burla, demasiada para mi gusto, así que le mordí el cuello─ ¡Aahh…! Kag… ¿Eres vampiro o diablo? ─preguntó cuando se marcho el chico y yo me separe de él con una sonrisa.

─Las dos ─respondí sacando mi lengua de manera juguetona, pero al instante fue atrapada por los dientes de él, que sonrió arrogante antes de besarme con descontrol, cuando el aire se nos termino lo mire con una sonrisa─ Itachi ¿Eres vampiro o ninja? ─lo cual solo lo hizo reír antes de jalarme entre toda la multitud llevándome al centro del vestíbulo donde pude ver a mi prima bailando sobre una mesa o tarima con Kohaku y un chico pelirrojo llamado Shippou que me había presentado hace dos semanas.

La miré bailar con Kouga sujetándome de la cintura de la misma manera que mi padre antes de que kikyou nos interrumpiera, pero su contacto no se sentía igual y no despertaba en mí el mismo deseo.

De verdad, si había alguien a quien agradecerle el que ahora tenga la suficiente confianza para coquetearle a mi padre, es a Rin, pues ella era la diosa de la seducción ¡Le había coqueteado a su padre por meses desde que cumplí los quince para ayudarme! Y debo de decir que funciono, porque el día siguiente de la playa, Rin me contó que al verla llegar con una mini y una blusa desabrochada sobre el traje de baño, su padre se había abalanzado sobre ella dándole un apasionado beso. Después de eso no se repitió, pero es porque ella dejo de hacerlo, pues desde ese día me convenció que era posible para una chica, volver caliente a su padre incluso aunque este sea un ice berg ¡¿Y cómo no?! Bailaba de una manera excepcionalmente sensual y es que su disfraz le quedaba genial.

La falda blanca muy ajustada con un short debajo de ella del mismo color, top, alas, cientos de pulseras doradas y blancas en ambas muñecas, collar de doble vuelta que caía entres sus pechos de color oro, y una aureola dorada enredada en el pelo totalmente lacio. Se veía genial, aunque se disfrazara de ángel, la forma de moverse entre esos dos chicos rozando su cuerpo de manera provocativa, no lo parecía…

─ ¡Eh! ¡Ángel! ─grité y ella miró alrededor tratando de encontrarme hasta que Kouga levanto la mano y ella sonrió, les dio un beso a cada uno de los chicos en los labios, les murmuró algo en el oído y ellos bajaron dirigiéndose a nosotros mientras ella continuaba bailando.

─A bailar… ─me dijo Kohaku jalándome de la mano y llevándome, pero entonces vi que Shippou empujaba a mi novio hasta donde yo me encontraba al pie de lo que resulto ser una tarima redonda de las que se encontraban en los antros.

Sonreí a mi prima y subí a ella con dificultad, pero Kohaku me sujeto de la cintura hasta que logre quedar de pie frente a Rin quien me abrazo de inmediato.

─ ¡Te vez maravillosa! ¡Y yo que pensé que te verías mejor de ángel! ─gritó en mi oído.

─Pues la verdad me encanta este traje ─sonreí radiante y ella me miró con el ceño ligeramente fruncido ¿De verdad tendría que aclarárselo?─. Inuyasha se quedo helado… o más bien, caliente ─reí un poco y ella también lo hizo─, además casi lo beso de verdad… ─sus ojos se abrieron de par en par y soltó un chillido abrazándome y saltando como loca.

─ ¡Que bien! ¿Lo vas a intentar esta noche? ─preguntó recorriéndome con la mirada─ Porque deberías.

─Para eso te buscaba, quiero que le pidas a mi tío que separe a kikyou de Inu en la noche, no quiero que compartan habitación ─le susurré lo más bajo posible pues Kouga ya llegaba a nosotras con cara de fastidio. Le gustaba bailar, pero no le gustaban las provocaciones sexuales de mi parte si no lo haría con él.

─Claro, solo le diré la verdad ─le lancé una mirada como si hubiera enloquecido y suspiró─. Papá lo sabe desde hace siglos Kagome… Hola lobo ─saludó a mi novio mientras yo recuperaba la compostura… Ya sabia yo que el ice berg no tenía las neuronas congeladas como mi padre.

─Yo no voy a bailar… ─aseguró y yo volví a la realidad y me acerque a la orilla con Rin, para acercarme a su rostro.

─ ¿No…? ─pregunté acariciando su mejilla y rozando mis labios con los suyos mientras hablaba─ Yo quiero que bailes…─le pase la lengua por los labios─ Y que me toques… ─le mordí el labio inferior─ Y que me pegues a tu cuerpo hasta el cansancio… ─lo tomé del cuello de su playera y lo besé con pasión mientras mi mejor amiga y prima soltaba una risita ridícula, seguramente al ver la cara de idiota de Kouga mientras subía a la tarima totalmente desesperado para continuar con el beso de manera más exigente, en cuanto se hubo puesto de pie me separe de él y le sonreí arrogante─ A bailar sarnosito… ─le dije moviendo mis caderas contra las suyas subiendo mientras mi prima hacia lo mismo que yo solo que hacia abajo y acariciando sus brazos mientras yo introducía mis manos de nuevo debajo de su camiseta.

Bailamos sobre la tarima durante horas, estaba realmente agotada, pero las manos de Kouga bajando por mis muslos, subiendo por mi cadera y casi tocando mis pechos mientras Rin bailaba al pie de esta de nuevo con Kohaku y Shippou, y el calor de su cuerpo emanando hacia él mío.

─ ¡Tío! ─gritó mi rara prima y yo de inmediato me pegué más al cuerpo de Kouga, tenía que verme provocativamente perfecta─ Que zorro más sexy…

Dirigí mi mirada ahí y mi papá se encontraba mirándome totalmente furioso ¿o celoso? Sonreí arrogante, y luego me volví hacia Kouga, me acerqué a sus labios y mordí el inferior. Él me tomó de la cintura pegándome a su cuerpo, mientras yo me movía contra su cadera aún al ritmo de la música.

¡O Kami! ¡Kouga estaba MUY excitado! Su miembro estaba totalmente despierto y duro.

Sus labios se abrieron y su lengua salió de ellos, como queriendo entrar en mí boca, pero yo saqué la mía, imitando algo que él me había mostrado como hacer una vez, y la presione con la suya en el aire ¡Este chico sabía delicioso!

Sus labios se cerraron en torno a mi lengua y la succionaron de manera sensual, luego se separó con una gran sonrisa y sacó su lengua, en la cual yo repetí lo mismo que él.

─ ¡Kagome! ─esa voz me enloquecía, me llamaba, pero iba a darle más celos o como mínimo hacer que deseara estar en su lugar para poder besarme de esta manera que a algunos le parecía asquerosa, pero enserio, era delicioso…

─No… ─murmuré a mi azabache novio una vez que trató de separarse de mí debido al grito de mi padre, así que se acercó de nuevo a mi rostro con una sonrisita seductora y me beso totalmente enloquecido.

Su cadera se pegó más a la mía y la respiración se me entrecorto de manera terriblemente dolorosa. Estaba perdiendo el control de mis hormonas nuevamente y mi intimidad palpitaba de manera dolorosa… muy dolorosa.

Estaba excitada, sentía un calor irresistible y mi cuerpo sin control, luchaba con acercarse más al de Kouga, pero de pronto una suave mano tomó la mía que colgaba flácida a un costado de mi cuerpo, me separé de él con desgana y Rin me miraba preocupada y casi con dolor… ¡Oh, no! ¡Lo estaba olvidando…!

Le sonreí en señal de disculpa y ella solo sonrió tristemente y luego negó con la cabeza al ver que buscaba con la mirada a Inuyasha.

Me separé de mi novio y bajé dando un salto, estuve a punto de caer de nueva cuenta, pero esta vez Kohaku me sostuvo sonriéndome, yo le devolví la sonrisa un tanto preocupada y jalé a mi prima lejos de ellos.

─ ¿Dónde…? ─pregunté, bueno trate, pues ella me interrumpió de inmediato.

─Se fue por ahí ─señaló detrás de si y tragué grueso─. Estaba totalmente furioso…

─Gracias…

Salí corriendo hacia donde me había indicado, busque en la entrada, pero no estaba y luego en la sala, pero tampoco. Me estaba desesperando, cuando vi al tipo llamado Bankotsu acorralando a una pelirroja contra la pared, entonces lo note, esa pelirroja de ojos verdes y con un bikini y algo rayado en la frente era Ayame disfrazada del Jutsu sexy de Gaara, y al parecer no se lo estaba pasando nada bien, tenía el rostro pálido y lágrimas luchando por salir de sus ojos.

¡La estaba acosando!

Sin pensármelo dos veces dejé de buscar a mi papá y me dirigí a ellos ¡No iba a dejar que un idiota mal nacido la molestara!

─ ¡Aléjate de ella idiota! ─lo tomé del hombro jalándolo, pero no creo que lo notara, pero mi insulto si lo oyó.

─No Kagome… ─me advirtió Ayame asustada, a pesar de todas nuestras diferencias, nos habíamos vuelto amigas.

─Aahh… pero si es la niña de Kouga… ─se alejó de Ayame solo un poco, pero luego se acercó de nuevo a ella, al parecer después de pensárselo un poco─ No, no quiero pelearme con el lobo… ─suspiró y no se me ocurrió nada mejor que hacer para alejarlo de ella.

─Kouga no dirá nada porque yo le diré que ya no me gusta… Cambiaremos de lugar ella y yo ¿Te parece?─propuse casi desesperada.

─De acuerdo… ─me recorrió con la mirada, la jaló del brazo de manera muy brusca, pero cuando iba a reclamarle la empujó a otro lado─ Vete.

─No le digas nada de esto a Kouga, Ayame ─le supliqué cuando el tipo me jalo de la muñeca y me encerró entre su cuerpo y la pared de manera animal.

─Pero…

─ ¡No se lo digas! ─grité pero mi aullido fue callado por la música que retumbaba contra los cristales, de manera que nadie notó lo que pasaba con nosotros─ Por favor… ─insistí cuando sus manos me tomaron por la cintura y empezó a besar y morder mi cuello de manera muy salvaje asustándome mucho, pues sus manos me hacían sentir sucia y con ganas de llorar.

─De… de acuerdo… ─susurró y vi que no me mentía, pero en sus ojos vi una sombra que me calmó. Pensaba hacer algo sin romper su promesa… solo esperaba que fuera rápido, pues de un momento a otro las manos de Bankotsu me empezaron a tocar los pechos apretando su cadera contra mí de manera que no podía escapar de él.

¡Quise gritar! ¡Quería llorar!

Lo traté de empujar con fuerza, pero era más fuerte que yo.

¡Ni siquiera Kouga me había tocado los pechos! ¡Tenía miedo!

Empecé a sollozar y sus labios se dirigieron a mis labios, los cuales apreté con fuerza, pero él me mordió mi labio inferior con demasiada fuerza para que me pudiera gustar. Podía jurar en esos momentos que me había abierto el labio.

Cerré los ojos con mucha fuerza mientras él me besaba ferozmente y violencia, pero de un momento a otro dejó de besarme y tocarme con cualquier parte de su cuerpo…

Me deslicé por la pared sin abrir los ojos, tal vez… se había olvidado de mí al ver que estaba demasiado asustada para darle algo de placer como era debido… o tal vez simplemente se dio cuenta de que estaba llorando y esa no había sido su intención…

Unos pequeños y delgados brazos me rodearon los hombros y me sentí reconfortada, acurrucándome en el pecho de quien lo había hecho.

─Kag ¿Estas bien…? ¿Te lastimo…? ¡Respóndeme niña! ─ordenó la voz de Rin totalmente alarmada y yo solo asentí abrazándome a su cintura aún estando sentada en el piso con las piernas recogidas hacia mí, pero de pronto llegó a mi mente… Rin no habría sido capaz de alejarlo de mí…

─ ¡Amor! ¡Kagome! ─abrí los ojos y me encontré con la hermosa mirada dorada de mi padre.

Estaba pálido y parecía dudar si acercarse a mí o no. Yo le resolví la duda y me solté del agarré de mi prima para abalanzarme contra él.

Me abracé a su cintura y hundí mi rostro en su pecho sollozando con un poco más de fuerza, él me acaricio el cabello tratando de consolarme. Él me había salvado… a pesar de que hace casi tres años que no se mostraba verdaderamente preocupado por mí…

Poco a poco su calor me fue tranquilizando, hasta que mi llanto cesó por completo y suspiré. Él me obligó a alzar mi rostro tomándome de la barbilla. Sus ojos me miraban el rostro totalmente preocupado, podía notar su ansiedad.

─Rin ─la llamó levantándome del piso en sus brazos, cosa que me sorprendió de sobremanera─ Si vez a kikyou dile que se valla a casa con Kagura ─lo miré con el ceño fruncido. No entendía─. Yo me quedaré con Kagome esta noche aquí, me la llevaría a casa, pero, creo que te necesitara para hablar de lo que paso…

─Pero ¿Por qué no la dejas tío? Nada ma…

─ ¡Por Dios Rin! ¡No la voy a dejar sola después de esto! ¿Quieres que valla y lo maté? ¡Lo hare! ¡Pero no me separare de ella en estos momentos! ─gritó y yo me asuste un poco, pero en realidad no me apetecía que se fuera, así que me abrace a su cuello con fuerza.

─No me dejes… ─murmuré hundiendo mi rostro en su cuello─ Por favor Inu… Te necesito…

La música sonaba a nuestro alrededor y yo sentía que había personas cerca de nosotros, pero nadie nos prestaba atención o tal vez ni siquiera les importara lo que sucedía, pero ¿Y Bankotsu?

─Papá… ¿Y…y… donde esta…? ─pregunté nerviosa.

El rostro de papá se ensombreció y sus brazos se tensaron a mi alrededor, me bajó y empecé a preocuparme. Se giró y casi se aleja de mí, pero tomé su mano y él me miró con sus ojos llenos de fuego, pero su mirada se suavizo cuando vio que por mis ojos empezaban a salir lágrimas de nueva cuenta. De inmediato me rodeo con los brazos.

─Tranquila… Miroku se lo llevó… ─me susurró acariciando mi espalda.

─Tío ─interrumpió Rin y ambos la miramos─, vallan a la habitación de huéspedes ─nos recomendó y sentí calor en mis mejillas, casi había olvidado lo que esas palabras podrían significar─, la fiesta se acaba en menos de una hora ─hizo una mueca de disgusto─. Papá no es muy relajado y cuando se entere de esto va a ser el fin de ese idiota ─dijo más para si misma que para nosotros al parecer, pues ya se había dado media vuelta y se dirigía a donde hace unos minutos estábamos bailando. Ojala nunca me hubiera alejado de Kouga, pero bueno… Al menos había protegido a Ayame…

¡Kouga!

─ ¡Rin! ─la llamé y ella se volvió preocupada. De inmediato se acercó a mí.

─No quieres que me valla, no te preocupes, yo…

─ ¡No! ¡No se lo digas! ─me miró confundida, seguramente creyendo que me refería al ice berg─ ¡Kouga… no… por favor! ─imploré y ella pareció preocupada y algo incomoda. La comprendía, él era su mejor amigo, pero yo… bueno, no quería que él supiera de esto. Le dolería demasiado y además se metería en problemas si iba tras el chico, porque yo estaba segura que iría tras él.

Me observo por un minuto, tal parecía, reflexionando el asunto, hasta que después suspiró y asintió dirigiéndome una triste sonrisa. Ella era una persona leal y le dolía hacerle eso a un de sus mejores amigos, al único de todos los que tenía que nunca había besado y al único que sabia nunca besaría.

Cuando se alejó de mí papá me soltó de su abrazo y me tomó de la mano jalándome hacia las escaleras, que ya estaban medio vacías y no medio llenas ya que la fiesta estaba llegando a su fin. Me arrastró por los pasillos del segundo piso, en el cual ya no había ninguna persona y nos dirigimos al cuarto que no compartíamos desde la fiesta de quince años de Rin. Cada año, le organizaban una fiesta y cada año desde que mamá murió él me tomaba en brazos antes de que terminara la fiesta y me llevaba a la habitación de huéspedes donde dormíamos abrazados después de que él me contara sobre como había sido mi madre, de lo orgullosa que estaría de mí e incluso una vez que le pregunte como seria el hombre con el que me casaría él me había dicho que ninguno seria demasiado bueno, pues todos los hombres eran unos idiotas, yo le respondí que eso no era cierto, qué él era hombre y que me quería casar con él. Tal vez él no lo recordara, pues solo tenía ocho años, pero esa fue la primera vez que hice algo parecido a una confesión. Claro, en ese momento no era nada más que un enamoramiento inocente de una niña hacia la única persona realmente importante en su vida.

Abrió la puerta y esperó a que yo entrara, pero me encontraba estática. Todo mi valor se había ido por el caño con lo que había sucedido con ese desgraciado y ahora se salía lo poco que quedaba por las pequeñas heridas que sentía en el cuello, por el cual estaba segura que algo goteaba y también por mi labio, que sabía ligeramente a sangre.

─Amor… ─cuando me llamaba de esa manera mi corazón se ponía a bailar la conga de felicidad, pero tenía miedo, mucho miedo de que me pudiera rechazar─ Ven ─entró delante de mí y me jaló dentro, avancé y me senté en la cama mirando fijamente el piso.

Lo podía sentir mirándome fijamente parado justo frente a mí, levanté la mirada y él me sonrió levemente. Se incoó frente a mí y se acercó a mí rostro un poco.

Pasó sus dedos por m cuello, acariciando suavemente esos lugares donde sentía un poco de escozor, su ceño se fue frunciendo poco a poco.

─Te lastimo demasiado…─murmuró más para si, de eso estoy segura, pero yo negué con la cabeza. Sus dedos se movieron a mis labios y acaricio el pequeño corte que seguro debía de tener en inferior, ya que e dolió un poco cuando lo presiono─ Demasiado… ─aseguró para soltar un suspiró resignado al ver que yo volvía a negar con mi cabeza─ Tus suaves labios Kagome… Nunca pensé decir esto…─sonrió amargamente a mi parecer, pero mi cerebro no parecía descifrar lo que acababa de decir ¿Qué cosa nunca pensó decir?

─ ¡Inuyasha! ─llamó una voz tras la puerta que se abrió dejando ver a kikyou, la cual me dirigió una mirada, que por una vez no pareció fría, sino más bien, de lastima.

Lejos de que eso me hiciera pensar que era buena persona, me hizo enfurecer. Yo no quería su lastima. Mi orgullo ya estaba bastante amedrentado por Bankotsu, como para que mi rival viniera y me mirara como una pobre imbécil. Yo sabia que no debía de odiarla, pero de cualquier manera no podía evitarlo, ella había entrado a mi vida arrebatándome lo que más amaba.

─ ¿Qué sucede kikyou? ─preguntó Inuyasha levantándose del piso y acercándose a ella.

─Solo vine a despedirme ─respondió y me dirigió otra de sus miraditas. Se acercó para besar a mi papá, el cual se dejo al principio, pero después de unos dos segundos se alejo de ella y se acercó a mí de nueva cuenta, sentándose a mi lado y abrazándome por los hombros. Seguramente entendía que me lastimaba que me ignorara en esos momentos.

─De acuerdo kikyou, nos vemos mañana para el almuerzo… ─se despidió.

La puerta se cerró y nos quedamos solos de nuevo. Podía escuchar la música del otro lado de la puerta y mi corazón iba al ritmo de la batería, que sonaba de manera totalmente acelerada.

─ ¿Qué hare con esas heridas? ─escuché que se preguntaba después de un rato de silencio entre nosotros. Eso me hizo soltar una risita tonta ¡Era tan obvio!

─ ¿Qué te parece curarlas? ─pregunté cuando me miró confundido.

Frunció el ceño tal parecía no lo había pensado.

─Ya lo se, pero el idiota de Sesshomaru no tiene nada de eso en casa desde que Rin cumplió diez y renuncio a los arboles por las tiendas de moda ─cierto…

Pensé por un momento y un recuerdo se me vino a la mente cuando analice sus palabras acerca de arboles. Cuando tenia seis me subí a uno con mi prima, pero no llegué muy lejos, pues al tratar de llegar a la primera rama, esta se rompió y mi rodilla se talló contra el tronco causándome un raspón, el cual fue curado por un beso de Inuyasha y una duce sonrisa mientras limpiaba las lágrimas de mis mejillas. Un color rojizo debió cubrir mi rostro ante este recuerdo, pues colocó sus labios en mi frente.

─No tienes fiebre… ─murmuró y luego se separó de mí un poco─ ¿Qué hago con esas marcas? ─preguntó desesperado.

Yo tomé su mano entre la mía y entonces vi que tenía un pequeño corte en el nudillo. Suspiré. Debió de haberle pegado duro cuando lo separó de mí.

─Te lastimaste… ─susurré y una idea cruzo por mi mente. Es más sencillo demostrar las cosas que decirlas ¿No? Acerqué su mano a mi cara y deposite un suave beso en donde tenía el fino corte. Levanté mi mirada y vi su boca ligeramente abierta, seguramente estaba muy impresionado, así que sonreí y deposite otro beso sobre la pequeña herida─ Ya te curé… ─sonreí al ver que su boca se cerraba y se abría como la de una trucha en busca de aire o como tratando de decir algo pero las palabras no salieron de su boca. Al final, después de unos segundos, sonrió de medio lado.

Una sonrisa coqueta que desde que le puse la corbata el día de mi cumpleaños numero trece no había sido dedicada a mí.

Esa sonrisa me indicaba una sola cosa… había entendido mi mensaje… mi mensaje de que solo necesitaba una cosa… que me besara…

Continuara…


Uff!!! Creo que me tarde un poco, pero es que estuve super atareada con las cosas de la escuela y es que como hicimos presentaciones acerca de lo que vimos en el semestre estuvo super pesadita la semana!!! Pero ia no me tardare tanto... solo espero recuperar mi inspiracion y mis calificaciones.

Pueden creerlo!!! Reprobe mi parcial de mate!!! TToTT!!! Y se supone que soy un as en eso... u_ú... pero supongo que es el precio que hay que pagar por pasartela viendo y escribiendo anime... ¿No?

Gracias a sus reviews a:

KagomeStarPrincessMiko

setsuna 17

CONEJA

KaoruLuxClyne24

ryomahellsing

Kahia-chan: Jeje, si chica eres la primera, y me alegra mucho que te guste mi fic!!! Lamento no poder subir el song-fic, pero preste mi memory y pss ahi la tenía guardada... Gomen!!! Pero en cuanto pueda lo envio!!!

knd.03: Bueno, creo que eso de que ambos se junten tiene qu pasar en cada historia, jeje ademas ni te preocupes que yo igual soy antikikiperra y por lo de kag y kouga, bueno, es que me encanta ese chico y la neta me choca que ella siempre este sola mientras espera a que el idiota que tiene como padre reaccione, ademas, es casi una niña y necesita el cariño de un chico que la quiera.

Azuka Herikawa x33: Hola, que bien que te gusten los incestos, de hecho creo que son mi tipo de fic favoritos y no te preocupes que oportunidades les dare demaciadas jajaja.

Skuld Dark: Hola. jeje de hecho creo que ese es el trabajo de esta mujer, jajaja pero weno, supongo que tambien se debe a la mania de tantas personas en ponerla como bruja, pero bue...


Atencion:

Es posible que al terminar este Fic haga el mismo pero version Inuyasha, tambien con sesshomaru y Rin, e incluso uno de Kouga con Ayame.

Ustedes deciden si quieren esos, diganme para ponerme a trabajar en ellos, eeh.

Weno, psss ia me voyyyy, espero 25 reviews para el siguiente capitulo.

Kisses... Bye Bey