Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas, si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
*Posible OoC en algunos personajes como Inuyasha y otros.
Un amor más que fraternal
[InuxKag]
[Long-Fic]
By Yasaku Cullen
=Capitulo 3. Juego sucio=
*Un momento de gozo en el corazón es mejor que horas de placer en los sentidos*
─Kagome ─sonrió mientras sus manos se posaban en mis mejillas.
Su sonrisa era cálida y llena de cariño al igual que el rose de sus manos sobre mi piel. Su rostro se encontraba muy cerca del mío. Mi respiración se volvió irregular y mi pulso se aceleró de manera inesperada. Su rostro se acercó al mío lentamente y cerré los ojos por instinto. Rin ya me había dicho antes que mirar mientras besas es de mala educación…
Unos segundos después apreté los ojos con fuerza desmedida, tratando de evitar que mis lágrimas brotaran de mis ojos victimas del dolor que sentí cuando mi padre colocó sus labios sobre mi frente.
Mi corazón tartamudeo y después pude sentir como si se hubiera detenido. En mi mente solo me gritaba una y otra vez que era una estúpida ¿Cómo demonios pude haber creído que él sentiría algo más que solo amor de padre a hija? De verdad me sentía totalmente patética. Ni siquiera había sido capaz de despertar en él, el suficiente deseo para que fuera mío.
─Creo… que me iré… a dormir… ─susurré conteniendo los sollozos que luchaban por salir de lo más profundo de mi ser. Me alejé de él.
No tenía fuerzas suficientes para intentarlo de nuevo, pero ¿En realidad quería seguir intentándolo? Lo amaba con locura, con desesperación y desenfreno, pero ese gesto de besarme la frente me había dolido mucho más que cualquier otra cosa.
Ya empezaba a sentirme terriblemente… Es decir, enamorada de alguien que jamás corresponderá de la misma manera a mi sentimiento. Eso era lo que siempre pasaban en las telenovelas o películas en extremo melodramáticas y yo… yo había vuelto mi vida una película de esas, claro que en ellas siempre había un final feliz y hasta el momento, para la mía había no había final feliz.
Sentí sus manos acariciarme el cabello, lo cual causo que un pequeño suspiro saliera de mis labios. Abrí los ojos y me encontré con los suyos mirándome confundidos.
Él no entendía mi dolor claramente, tal vez se llegaba a imaginar la mitad de ella, pero no del todo, y eso era bueno ¿no? Es decir, siempre me ha dado y ha hecho todo lo que yo le pidiera sin pensarlo dos veces o siquiera una ¿Si él supiera que lo deseo y lo amó más que nada, dejaría a Kikyou y se quedaría conmigo? Esa es una pregunta que me asusta. Él nunca se alejaría de mí por esa razón, pero tampoco creo que me tratara de la misma manera.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas, no fui capaz de contener el dolor.
Me rodeo con los brazos y hundí mi rostro en su pecho, sus manos me acariciaban la espalda consolándome y lastimándome el alma, no sollocé, ni lloré, solamente deje que mi dolor fluyera por medio de esas gotas saladas.
─ ¿Amor? ─me llamó con su suave y hermosa voz llenándome los oídos. Levante mi rostro y me encontré con el suyo cerca del mío─ ¿Te lastimó? ─preguntó acercándose un poco más a mí y mirándome preocupado, pues hace años que no lloró, bueno, al menos frente a él.
─No… no me… hizo nada grave… ─tartamudee de manera torpe y acercándome poco a poco a sus labios.
─ ¿Segura? ─inquirió moviéndolos de manera irresistible.
¿Estaba hipnotizada o idiotizada? No lo sabia y sigo sin saberlo, lo único de lo que era más o menos consiente era de su cálido aliento endulzado por el ligero aroma a whisky y tabaco. A cualquier persona eso le podría resultar sumamente asqueroso, pero para mis sentidos desarrollados solamente para creer en él como una especie de divinidad, era como la más perfecta de las glorias respirarlo de manera tan concentrada.
─Papá ─lo llamé y él solo me miró a los ojos mientras yo me humedecía los labios inconscientemente─ ¿Me amas?
Inuyasha me dirigió una mirada extraña y sincera, luego sonrió de medio lado y juntó su frente a la mía cerrando los ojos.
─Más que a nada en el mundo ─suspiró embriagándome por completo con su efluvio tan poco común.
Esa pudo haber sido la respuesta más esperada de todas en mi corta vida y por esa misma razón, me atreví a realizar el acto más intrépido de mi vida.
Estiré mi cuello y uní mis labios a los suyos de un rápido movimiento. No me di cuenta de si me correspondió en el instante o no, lo único que hice fue… disfrutarlo…
Sus labios eran el manjar más delicioso que había probado jamás, tan suaves que incluso podría compararlos con el algodón de azúcar y su contacto me quemaba de una manera impresionantemente abrumadora.
Moví mis labios tratando de hallar una respuesta, pero pronto los suyos se tensaron. Sentí sus manos tomar mi rostro y separarme de él.
Respiré profundamente un par de veces, hasta que mi respiración se acompasó.
─Hija… no… ─me susurró él cuando abrí mis ojos y vi en los suyos miles de emociones acumuladas; deseo, dolor, ira, angustia y creo que incluso pude notar un poco de alegría camuflada entre tantas más que no fui capaz de identificar.
No quise responder ni atender a lo que me decía solamente me abalance contra él de nueva cuenta, le rodee el cuello con los brazos.
Mis labios se movieron de manera exigente contra los suyos, mordí su labio inferior en la espera de que abriera su boca, pero en lugar de eso me volvió a separar de él.
─Kagome ¡Basta por favor! ─su voz era suplicante, pero mi mirada lo era aún más.
¡Él también sentía algo más por mí! ¡Lo veía en sus ojos!
Tal vez no me amara de manera desesperada y enfermiza como yo a él, pero en su mirada brillaba un deseo tan grande que me era imposible ignorar.
─ ¿Por qué…? ─gemí recurriendo a lo único que él siempre cedía, se podría llamar chantaje, el sollozar un poco y mirarlo con dolor y un poco de rencor, pero no lo seria en realidad, pues solamente le estaba dando una ayudita para que hiciera lo que ambos queríamos.
─Eres… eres mi hija… ─musitó sin fuerza alguna y con un gesto de dolor que seguramente se debía a nuestro parentesco.
─No me importa ¡No me importa Inuyasha! ─vociferé tratando de acercarme a sus labios de nueva cuenta, pero me fue imposible, sus manos no me lo permitieron.
─Eres mi hija… y una niña… ─agregó sin aliento, pero para mí eso fue más para el mismo que para aclararme la situación.
Me alejé de él de un salto y me paré frente a él, tal vez lo haya dicho sin intención de ofenderme ¡Pero por Kami! ¡Hace solo unos minutos habían tratado de violarme en lugar de a una universitaria!
Tendría que aprender a controlar mi ira, porque si yo no lo hacia bien era más que obvio que mi Taisho favorito lo hacia mucho menos. Estaba apunto de gritarle, pero al parecer la mecha para que la dinamita explote es más corta en él que en mí.
Se levantó y me tomó de los hombros obligándome a sentarme de nueva cuenta en la orilla de la cama.
─ ¡Deja de comportarte como una estúpida Kagome! ─me ordenó y casi me pongo a llorar ante la fiera expresión de su rostro. Él nunca era brusco conmigo, ni siquiera la vez que con aerosol en lata pinté su antiguo BMW M3 negro de color rosa chicle. En sus ojos había un brillo aterrador─ ¡Si tanto te molesta Kikyou dilo y se acabó! ¡No seas una maldita zorra en celo para separarnos! ─ahora sí, lo único de lo que fui realmente capaz fue llorar.
Las lágrimas salieron de nuevo de mis ojos y solté un pequeño sollozo, me dolía su forma de tratarme, pero más que nada me dolió el hecho de que tenía la razón, me porté como una zorra, pero él no entendió el hecho de que en realidad no era por eso. Sí, era más que obvio que la detestaba sin control, pero no era ese el motivo. Yo lo amaba y lo necesitaba para mí, conmigo… dentro de mí…
─ ¡Estas loco Taisho! ─ahora si me iba a oír ¡Puede que lo ame y que no deje de llorar, pero me iba a oír quisiera o no! ─ ¡Si me comporto de esta manera no es por tu estúpida noviecita, baka! ¡Ella no tiene nada que ver en esto! ¡Es más aunque no la hubieras conocido jamás, esto igual pasaría! ─vociferé fuera de mi misma, su rostro se mostro confundido por un momento, pero aun así, la ira no se esfumo.
─ ¡Kagome, por el amor de Dios! ¡¿Quieres que te crea eso?! ¡¿Por qué mierda tú harías algo como esto?! ─estaba en problemas, mi padre había dicho tacos, pero en realidad me importo en lo más mínimo. Ahí estaba la pregunta del millón de dólares, bien, pues también tendría la respuesta del millón de dólares.
─ ¡Por qué te amo imbécil! ─mi voz salió totalmente desgarradora y llena de dolor, pero la sinceridad plasmada en mi voz era totalmente notoria.
Me miró confundido y su rostro ya no mostraba ira alguna.
Lo miré y él me miró. Nuestros ojos estaban totalmente fijos en el del otro. En los suyos había una sombra extraña que no podía identificar.
Por unos segundos solo por unos pocos, fui consiente de sus labios moviéndose con desesperación sobre los míos. Pues en esos momentos sus manos se posaban en mi cadera acercándome a su cuerpo.
Podría estar soñando y ni siquiera lo habría notado, pero su contacto se sentía sumamente real y sus labios ¡Por Kami!
Su lengua se abrió paso entre mis labios y al entrar en mi boca, toqué el cielo.
Su cuerpo me acorralo contra la puerta de manera violenta, pero no hubiera sentido ese golpe aunque me hubiera roto la columna, pues sus manos habían empezado a moverse sobre mi piel y su boca había descendido hasta mi cuello, que no podría estar más agradecido por la atención que le dedicaba mi padre.
Su contacto era tan ardiente como el mismo infierno, pero su manera de tocarme y besarme solo podría compararse con algo celestial.
Estaba empezando a perder la razón por completo cuando dejó de torturar de manera tan placentera mi cuello y me miró a los ojos.
De un momento a otro me abrazaba a su cuerpo como si hubiera estado a punto de perderme o algo por el estilo, yo no pude reaccionar de otra manera que no fuera correspondiéndole el abrazo con la misma intensidad.
─Kagome… Gomennasai… ─susurró en mi oído y un escalofrió me recorrió la espalda. No entendía el significado de sus palabras, solo podía concentrarme en el efecto de su aliento rozando mi cuello.
La excitación crecía en mí cada vez más. Él había tomado la iniciativa una vez, ahora era mi turno tal parecía, lo empujé un poco del pecho para encontrarme con sus labios, pero al acercarme a ellos Inuyasha desvió su rostro.
¿Qué demonios sucedía? Sus ojos dorados estaban cargados de dolor y contrastando con el, se encontraba la culpa brillando de manera aterradora. Se arrepentía de haberme tocado, lo entendí muy tarde…
Tal vez solo no sabía como hacer para poder responder mi beso siendo yo su hija, pero ¿Eso importaba en realidad? Es decir, él también me amaba, y si no era así ¿Por qué demonios me había besado? Su mejor momento con Kikyou ya había acabado, su relación se había enfriado de manera asombrosa después de dos años juntos, ella seguía siendo una mujer despampánate, pero sin duda ya no sentían la misma pasión cada que se veían. Eso era totalmente obvio, ya ni siquiera se metían mano cuando parecía que los demás no se daban cuenta y cada vez eran más las veces en las que al bajar a la cocina encontraba a mi padre tomando un vaso de leche y viendo películas anticuadas en el televisor de la cocina. En lugar de eso, yo ya había ganado puntos asombrosos sin darme cuenta siquiera, tal como la vez que llegue luciendo una mini falda negra con una blusa de tirantes color blanca. Me puse a bailar en la sala frente a Inu de manera que solíamos hacer Rin y yo y al sentarme en sus piernas me di cuenta de que yo no era la única que estaba realmente animada.
Él me deseaba, de acuerdo, de momento solo podría vivir con sus sentimientos de deseo. No pedía más que eso, solo necesitaba eso para seguir con vida. Una noche con era lo único que necesitaba para poder soportar una vida sin él.
¡Al diablo con lo que sucediera después! ¡Solo lo necesitaba a él!
─Inuyasha Taisho, mírame ─le ordené con voz firme y eso me gusto, mi voz no temblaba como mi corazón, eso me ayudaría. Él me dirigió una mirada alejándose de mi cuerpo y soltando su agarre. Sentí que me caía al vacio al dejar de sentirlo sujetándome de la cintura, pero me mantuve en pie─. No me interesa nada, escúchame bien, nada más que estar contigo ─su mirada se dirigió a un punto equis de la habitación y yo me acerqué a él con paso decidido, le tome el rostro y lo obligue a mirarme a los ojos─. Estoy hablando enserio papá solamente eso deseo ─sus ojos dorados brillaban de una manera tan hipnotizadora, que incluso me tuve que esforzar más para no desconcentrarme─. Ámame, hazme tuya… ─le supliqué acercándome a su rostro y rozando mis labios con los suyos. Él se encontraba totalmente estático─ Si me amas aunque sea un poco, no me importa si es como tu hija… Hazme el amor… una noche… ─imploré rodeándole el cuello con los brazos y acercando mi cuerpo al suyo de manera incitante.
Me sentía como una maldita zorra y de hecho lo era, pero lo necesitaba… solo lo necesitaba…
Pude ver en sus ojos todo el dolor que le causaban mis palabras, pero estaba harta de ser tan poco egoísta en lo que se refería a él, tal vez lo estuviera hiriendo en lo más profundo de su ser, pero no me iba a rendir a medio camino ¡Ya no lo haría más! ¡Mi orgullo no me dejaría hacerlo de nuevo! Esta era mi misión en la vida, una noche con Inuyasha me bastaría por este momento, eso me daría una oportunidad de entrar en su corazón como mujer, y no como su hija…
─Hazlo Inuyasha… ─lo animé llevando mis manos al nudo de su capa negra y jalándolo un poco más a mi cuerpo.
Sus labios se acercaron vacilantes a los míos que respondieron de manera desesperada. El movimiento era torpe, sus labios estaban indecisos y los míos totalmente seguros de lo que querían.
─Puedes hacerlo mejor Inu, lo sabes… ─susurré contra sus labios y como si se trataran de las palabras exactas que él necesitaba oír sus labios se movieron salvajemente contra los míos.
Solté un débil gemido al sentir sus brazos apretando mi cadera contra la suya y pude sentir la sonrisa arrogante en su rostro al escucharlo. Bien, esto era un juego al que podíamos jugar ambos…
No estoy muy segura de cómo lo logre, pero conseguí colocar una de mis piernas entre las de él. Nunca se me había ocurrido hacer algo como eso, pues era un golpe bajo, pero al parecer en los mangas Shojo que había leído funcionaba de maravilla.
Levanté un poco mi pierna y la rocé con contra su entrepierna suavemente. Un gruñido salió de su garganta y ahora era mi turno de sonreír arrogante.
Esto iba a ser el juego más divertido y maravilloso de mi vida si lo pensaba bien…
Sus manos que se encontraban en mi cintura me apretaron con fuerza y me levantaron del suelo, a lo cual como acto de reflejo enrolle mis piernas en su cintura. Nuestros sexos se rozaron sobre la tela de nuestras ropas, pero aún así era lo más excitante que había sentido.
Dejé sus labios y bajé a su cuello donde empecé a depositar suaves besos, para después acariciar su piel con mi lengua. Su piel era deliciosa, su sabor era dulce y amargo a la vez, sin duda algo único. Sus caricias dejaron mi cintura y se me dirigieron a mis muslos, causándome leves espasmos de placer.
Sentí cuando empezó a caminar, pero no deje mi labor en su cuello el cual ahora empecé a morder sutilmente, hasta que quedé atrapada entre su cuerpo y el colchón.
─Kagome… ─me llamó la voz de mi padre, ahora ronca debido a la excitación. Lo miré─ Eres mi hija… ─insistió ¡Por Kami! ¡Este hombre parecía disco rayado!
─Y eso a mí no me molesta… ─aseguré algo desesperada ¿Tenía que interrumpir el momento más mágico de mi vida con sus complejos y perjuicios?─ Te amo Inuyasha… ─susurré mirándolo a los ojos totalmente segura de lo que decía.
Suspiró.
Seguro no se esperaba que fuera tan terca, pero por alguna razón era su hija y eso me hacia igual de aferrada que él.
Sus labios se posaron en mi cuello y casi enloquecí en el momento en que me mordió con suavidad debajo de la mandíbula. Un gemido se huyó de mis labios fuertemente apretados.
─Inuyasha… Aahh…─suspiré cuando su lengua hiso un trazo desde mi barbilla hasta donde llegaba el escote de mi top rojo.
─Así… di mi nombre… ─me ordenó antes de que lo repitiera en medio de otro gemido cuando mordió el lóbulo de mi oreja. No era necesario que lo dijera, no había manera de evitar que el nombre por el cual pecaba saliera de mis labios si su boca no se quedaba quieta.
No podría soportar por mucho tiempo de esta tortura sin tenerlo dentro de mí, así que mis manos se dirigieron al nudo de su capa que ya se encontraba medio desabrochado, lo deshice de un rápido movimiento y él la aventó lejos de nosotros. Una vez sin ese molesto pedazo de tela me dedique a desabrochar los botones de su camisa de manera desesperada, pero mis manos temblaban ligeramente y eso me complicaba el hacerlo de manera rápida, así que se separó un poco de mí aplastándome con su cuerpo y se la desabrocho de manera rápida, para quitársela y arrójala lejos de nosotros.
Mi mirada se perdió por unos segundos en su torso desnudo totalmente a mi merced, pero mis ojos se encontraron con los suyos por un segundo y me hundí en el oro derretido y ardiente de ellos.
Me besó totalmente desesperado y yo correspondí de manera torpe, pero poco a poco el ritmo fue disminuyendo hasta convertirse solo en el suave roce de nuestros labios. Ese beso no era nada apasionado, era tierno y eso fue una de las cosas que más feliz me hizo en la noche. La ternura que demostraba en ese beso destilaba un poco de amor a la mitad de este juego sucio en el que estábamos sumergidos por mi egoísmo. Nada me alegraba más que ser egoísta…
Sus manos se dirigieron a mi chaqueta de cuero negra y me la quitó lentamente, acariciándome los hombros mientras lo hacia, sus labios depositaron un pequeño beso en mis labios antes de separarse de mí y mirarme a los ojos fijamente. Su mano derecha se dirigió a mi cabeza y me quitó los cuernos, para después soltarme el cabello y acomodarlo con suaves caricias que me hacían temblar.
Dirigí mis manos a su pantalón y me detuve en el botón un tanto dudosa, yo quería y él quería, pero era mi primera vez y estaba muriéndome de los nervios. Una sonrisa alentadora apareció en sus labios y con una mano me ayudo a deshacerme del botón y la cremallera. Un escalofrió me recorrió la espalda cuando mi mano rozó de manera accidental su miembro por encima de los bóxer que llevaba puestos.
─Tranquila… ─me susurró en el oído y yo solo asentí nerviosa, era irónico, hace solo unos momentos yo lo animaba y ahora era él el que me guiaba, pero eso era de esperarse, él siempre estaba ahí para ayudarme con los nuevos retos en mi vida y esta vez, no seria la excepción. Este era un nuevo reto y no había nadie más con quien yo quisiera superarlo.
─Solo… dime como… ─le pedí sonrojándome un poco y una carcajada salió de su boca─ ¿Qu… qué pa… pasa?
Era extraño… Se estaba riendo en un momento que según creo yo, no era el más idóneo.
─Eres tan… ─se detuvo a la mitad de la frase y yo lo miré ansiosa. Necesitaba saber que era─ perfecta… ─susurró antes de volverme a besar lentamente y dejando que su cuerpo me aplastara contra la cama. En ese momento vino a mi mente el recuerdo de la playa.
Flash Back
─Hermosa ─susurró acariciándome el cabello y puedo jurar que me sonroje de manera horrible, pues sentía mi rostro arder─, divina… ─mi corazón se aceleró al notar como se acercaba a mi rostro─ simplemente perfecta…
Mi corazón estaba volviéndose loco y agotando los latidos de toda mi vida en esos momentos.
Sus manos se dirigieron ahora a mi cinturón y me lo desabrocho sin dejar de besarme un solo momento, pero con un ritmo tan lento como el de las nanas que me cantaba cuando mamá acababa de morir, después de soltar la enorme hebilla del cinturón, se levantó de encima de mí, parándose a un lado de la cama y con una ligera sonrisa me tomó de la mano obligándome a ponerme de pie con él.
Sus manos se dirigieron a mis muñecas y luego me acaricio los brazos hasta llegar a los hombros y luego hacia las muñecas de nueva cuenta, donde tomó las pulseras que traía puestas y quitármelas, dejándolas caer al piso sin dejar de mirarme fijamente a los ojos.
─Deberías vestirte como niña… ─susurró recorriéndome con la mirada, ese comentario me molesto en sobre manera, yo no era una niña y él ya lo sabia, de hecho lo estaba comprobando─ Te vez más linda cuando eres tú misma…
Me tomó de la cintura y me acorraló contra la puerta de nueva cuenta, esta vez con más suavidad. Nuestros labios se movían en sintonía mientras nuestras lenguas danzaban un apasionado tango dentro de mi boca.
Sentí como se movía juntó a mí mientras yo jugaba con su cabello enredándolo en mis dedos y acercándolo cuanto más fuera posible a mí.
─Kagome… ─musitó cuando se separó un poco de mis labios y yo lo miré con la respiración totalmente acelerada─ Tus zapatos… ─yo no entendí en nada a lo que se refería y eso lo debió de notar en la expresión de mi rostro, ya que me sonrió arrogante de nueva cuenta─ Quítatelos… ─me ordenó y yo me sonroje fuertemente mientras me separaba un poco y obedecía.
¡Todo me parecía totalmente ridículo! Kagome Taisho, el objeto de deseo de todos los chicos de la preparatoria a pesar de ser de primer grado y de algunos de la universidad, se encontraba totalmente avergonzada y sonrojada ante un hombre. Eso no era posible en un mundo cuerdo, pero mi mundo no estaba para nada cuerdo, eso lo tenía más que claro…
Cuando me deshice de mis tacones él me tomó de la cintura y me empujó a la cama mientras yo colocaba mis manos en su pecho acariciándolo totalmente encantada con lo suave que era su piel pero claramente impresionada de lo fuertes y firmes que eran sus músculos.
Sin darme cuenta de cómo, caímos en la cama. Él me empezó a besar el cuello y empezó a descender hasta llegar de nueva cuenta al escote de mi top, donde se detuvo, me dirigió una sonrisa traviesa y con movimientos rápidos y expertos me la sacó por la cabeza, dejando al descubierto mis pechos.
Sentí una vergüenza increíble en el momento en que sus ojos se posaron en ellos y trate de cubrirme con los brazos, pero Inuyasha me tomó las manos con una sola de las suyas y me obligo a colocarlas encima de mi cabeza.
─Perfecta… ─repitió y mi cuerpo que se había tensado al estar descubierto se relajo al escuchar esa palabra con la que él me describía.
Sus labios regresaron a mi cuello de inmediato y su torso desnudo se presiono contra mis pechos que se encontraban en la misma condición.
Una descarga eléctrica me recorrió todo el cuerpo al sentir nuestras pieles en contacto, pero sus labios siguieron bajando, repitiendo exactamente el mismo maldito camino, solamente que esta vez o había nada de tela que le obligara a detenerse, así que solamente pude soltar un gemido ahogado al sentir como introducía mi pezón derecho en su boca y lo acariciaba suavemente con la lengua. Siguió torturándome de esa manera tan erótica por unos minutos y cuando sentí que iba a morir la mano con la cual no me sujetaba las mías se posó sobre mi pecho izquierdo dándole un suave masaje que me volvió simple y sencillamente loca.
─ ¡Inuyasha! ─vocifere sin control cuando tomó mi ya endurecido pezón con sus dientes y mordiéndolo de una manera… ¡Que me saco de mis casillas!
Justo después de que grité su nombre se separó de mi pecho y se dirigió al otro, para repetir justamente lo que había hecho con el anterior, pero esta vez su mano soltó las mías para poder seguir dándole atención al que acababa de abandonar, así que mis manos se dirigieron a su cabeza, pero en lugar de alejarlo, me sorprendí a mi misma haciendo que su cabeza se moviera de manera más rápida contra mi pecho, aumentando de esa manera el movimiento de su boca y su lengua sobre el.
─Tranquila… ─dijo antes de soltar una risita una vez que se separó de mí─ No te agotes… Aún hay más amor…
Sus palabras me desubicaron levemente ¿Era acaso posible que me pudiera hacer sentir mejor de lo que ya me sentía en esos momentos?
Su boca bajó y bajó, llegando a mi vientre, por donde pasó la lengua causándome cosquillas y escalofríos a la vez. Sentí sus manos tomar los bordes laterales de mi short rojo y empezar a bajarlo lentamente. Al hacerlo sus manos fueron acariciando cada centímetro de mis piernas mientras su lengua jugaba de manera aterradora sobre el borde superior de mis bragas.
Cuando me sacó el short sus manos se posaron en los bordes de la única prenda que me quedaba.
Esta vez no me las quito de manera lenta ni paciente, solamente las bajó de un rápido movimiento sacándolas de una sola vez.
Se alejó de mi cuerpo desnudo y se levantó de la cama empezando a quitarse los pantalones, pero aún quedando en sus bóxer, en los cuales ya podía ver las secuelas de tanto juego provocativo.
Se colocó sobre mi cuerpo y me besó con descontrol, pero a pesar de responderle con la misma intensidad, pero sin la misma maravillosa habilidad, no estaba concentrada en ello, sino mejor dicho en su miembro presionándose contra mi sexo a través de la tela de su ropa.
Gemí sin control en el momento que él mismo se presiono con más fuerza contra mi cuerpo, esa sensación me estaba enloqueciendo, casi podía sentirlo dentro, casi podía llegar al clímax de solo pensar como seria.
─Entra… ─le supliqué totalmente desesperada, sentía como mi cuerpo palpitaba, implorando junto con mi boca de que lo hiciera, pero Inu me sonrió y negó con la cabeza.
─Aún no te voy a dejar descansar… ─me amenazó con su voz aterciopelada llena de sensualidad, hasta el punto de hacerme estremecer de placer simplemente de oírlo hablarme de esa manera.
Cerré los ojos.
Su cuerpo dejo de presionarse contra él mío y abrí los ojos, enderezándome un poco para poder buscarlo, pero caí de espaldas al sentir como un enorme placer me inundaba.
Grité su nombre un par de veces, un calor abrazador me llenaba el cuerpo. Creía saber cual era el motivo de ello, así que, sacando fuerzas de lo más profundo de mi ser, me enderecé un poco y pude ver su cabeza hundida entre mis piernas.
Me deje caer de buena gana, empezando a retorcerme y a aferrarme al edredón negro de la cama, tal vez de esa manera no fuera a caer a un abismo al haber perdido la cabeza ante tanto placer.
Su lengua se movía de una manera indescriptible, lentamente me acariciaba por fuera, pero luego introducía un poco su lengua y la movía… creo que en círculos, haciéndome sentir espasmos de placer cada vez más intensos.
─ ¡Inuyasha! ─una fuerza superior a cualquiera que hubiera experimentado jamás, me recorrió el cuerpo como electrocutándome y despertando cada uno de mis nervios agotados.
Eso fue genial. En mi vida pensé que llegar a la cima durante el sexo fuera tan maravilloso.
Mis músculos se contrajeron y se relajaron después. Mi respiración era más irregular que nunca y los latidos de mi corazón parecían ser un tambor tocado por alguien que no sabia llevar un ritmo totalmente concreto y firme, pues en ocasiones latía más que rápido pero débilmente mientras en otros momentos era más acompasado, pero más fuerte de lo que mi pecho parecería soportar.
─Sabes a gloria…
Su comentario me sonrojó sin duda alguna. Se acercó a mis labios y me beso enredando su lengua con la mía volviéndome totalmente adicta a la sensación. Tal vez yo no supiera a gloria, pero él si sabia a ella, su sabor era el más esquicito que jamás hubiera probado en la vida.
Sus manos se movieron recorriendo mi cuerpo una y otra vez mientras yo lo abrazaba por el cuello correspondiendo a su beso. Estaba enloqueciendo realmente.
─Inu…yasha… por favor… ─supliqué entrecortadamente.
─De acuerdo… ─su gruñido me encendió aún más, su voz me demostraba lo excitado que estaba, ya que era totalmente ronca.
Sus manos tomaron las mías haciendo que le soltara el cuello y me dejó de besar. Llevó nuestras manos entrelazadas hasta su cadera, obligándome a tomar el elástico de la única prenda que nos separaba, con movimientos lentos empezó a bajarlo sujetando también mis manos, en ningún momento dejó de mirarme fijamente a los ojos, pero cuando nuestros brazos fueron demasiado cortos para poder bajarlos aun más se separó de mí y se los quito.
Cerré los ojos de manera instintiva. Quería ver, de hecho… ¡Me moría por ver! Pero me daba demasiada vergüenza.
─Así no tiene chiste amor… ─susurró contra mí oído y dejó que su cuerpo me aplastara de nueva cuenta.
Abrí los ojos sorprendida. Sentía su pecho desnudo contra mí de nueva cuenta, pero ahora también podía sentir su miembro erecto rozando mi entrada.
─Es que me… ─traté de excusarme, pero no podía hablar de manera coherente al sentir su cuerpo contra el mío de esa manera.
─ ¿Gusta?
Su voz en esos momentos era juguetona, se movió un poco y solté un pequeño gemido ¡Estaba ardiendo, por Kami! ¡¿No podía tener piedad y hacerlo ya?!
Soltó una de mis manos, con la cual me aferre a su amplia espalda, pero a otra la bajo lentamente hasta colocarla entre nosotros. Cuando reaccione era demasiado tarde y además ya estaba totalmente avergonzada.
Su manó me soltó, pero no fui capaz de retirar la mía entorno a su maravilloso pene. Podía sentir como mi mano temblaba, pero tenía miedo de moverla siquiera un poco para quitarla. Era una sensación extraña, pero sin duda alguna me hacia sentir poderosa, ahora la situación se encontraba en mis manos, por así decirlo.
Dirigí mi mirada a su rostro y vi como tenía los ojos ligeramente entrecerrados y como en su cara se podía ver el placer. Se veía como un tipo de Dios con esa expresión en su rostro y me hizo sentir como una Diosa el hecho de que yo se lo estaba dando.
Moví un poco mi mano acariciándolo lentamente hasta la base y escuché con satisfacción el gruñido de lo que yo le provocaba. La moví ahora hasta la punta y la volví a regresar a la base varias veces, su respiración se aceleró casi tanto como la mía al sentir su miembro duro en mi mano. Era tan increíble la sensación de tocarlo, pero en mi mente se encontraba una imagen que se dibujo de un momento a otro recordando la vez que mi prima me obligó a ver una película pornográfica con ella, porque ella sola no se atrevía.
─Acuéstate… ─le ordene obedeciendo a mis lascivos pensamientos.
─Mmm… ¿Para…? ─preguntó él con la voz ligeramente entrecortada, pero yo no podría soportar mucho tiempo sin intentar siquiera eso.
Me escapé de debajo de él y lo obligue a quedar bocarriba. Lo solté y por un momento me miró con reproche, como si le hubiera quitado algo que de verdad quería y necesitaba, pero yo le daría algo mejor… Bueno, solo esperaba que funcionara.
Indecisa y con un sonrojo en las mejillas bajé mi cabeza, hasta quedar de frente con su amiguito, que en realidad no tenía nada de –ito. Respire profundamente y sin pensármelo siquiera dos veces lo metí en mi boca.
¡Por Kami!
Sus labios eran obviamente la sustancia que me convirtió en adicta hace solo unos momentos, pero ahora esto era lo más parecido al mismo paraíso. Gemí y él también lo hizo. A pesar de estar sumamente concentrada en ello, pude oírlo. Totalmente fuera de mi misma empecé a acariciarlo con la lengua sin sacarlo de mi boca, no sabia si eso se debía hacer, pues era imposible saber que había hecho esa chica en la película con la lengua, pero al menos sabia como debía de mover mi boca para que eso fuera mejor. Lo hice tal y como lo recordaba en la pantalla de su televisor. Escuchaba los gruñidos y gemidos de mi padre, pero de un momento a otro sus manos me separaron de su miembro.
Se colocó de nuevo sobre de mí y yo lo miré dudosa ¿No le había gustado?
─ ¿Cómo demonios sabes hacer eso, eehh? ─me preguntó con una cara de consternación que me hizo sonreír ligeramente─ Así no vamos a acabar nunca… ─me advirtió me colocó debajo de èl y sin más se colocó entre mis piernas─ ¿Eres… eres… eres…? ─parecía incapaz de preguntarlo, yo sabia lo que quería saber.
─Tu serás el único así tenga que convertirme en monja para lograrlo Inuyasha…
Su mirada se enterneció y prácticamente toda sombra de deseo y lujuria desapareció siendo reemplazada por esta.
─Entonces te va a doler… ─susurró acercándose a mi entrada de manera peligrosa para mi cordura.
Simplemente me abrace a su espalda, nada me dolería más que perderlo, nada… Así que podía soportar eso, no seria la gran cosa según Rin me había dicho "Sí, en definitiva duele un poco… pero créeme nada es mejor que lo que se siente cuando ese alguien esta dentro de ti".
Cuando la punta de su pene me tocó de esa forma tan intima mi cuerpo se estremeció de placer y alegría. Sin duda nada me haría más feliz que tenerlo conmigo de esa manera.
De un momento a otro, sentí un agudo dolor en la parte más baja de mi vientre, justo al momento en que también notaba que algo entraba a mí de golpe. Fue rápido.
Se quedó quieto, yo lo podía sentir dentro, ya había dejado de doler, pero el continuaba totalmente quieto. Sentía su miembro dentro de mí, como un intruso un tanto molesto, pero ya no dolía nada. Impaciente empecé a moverme un poco debajo de su cuerpo, empujando mi cadera contra la suya, sintiendo como se enterraba más en mi cuerpo y a pesar de ello en lugar de molestarme me hizo sentir una de las mejores cosas de mi vida.
Él correspondió a mi movimiento apoyándose en sus codos, al parecer, por primera vez en la noche le preocupaba ser demasiado pesado para echarme su cuerpo encima.
Nuestras caderas se movían juntas y al mismo ritmo que él marcaba con sus embestidas. Cada vez que el empujaba dentro de mí, un pequeño gritito salía de mis labios, no podía callar por más que lo intentara y lo curioso de todo esto es que aun podía oír la música sonar en el piso de abajo. Nosotros nos encontrábamos hundidos en esa erótica danza que existía desde el principio de los tiempos, llevando el ritmo del bajo y la batería de manera intermitente.
No podía razonar gran cosa en esos momentos, solo su piel rozando contra la mía de manera insistente, su potente miembro dentro de mi acariciando mis paredes, al igual que su lengua jugando con la mía en el interior de mi boca.
Sus movimientos eran de lo más experimentados mientras los míos eran hasta cierto punto torpes, pero a él parecía gustarle él que no supiera hacer las cosas, al parecer le gustaba llevar el control de lo que pasaba, así que sin dudarlo, me deje llevar por él…
Aumento el ritmo de sus embestidas, acelerando cada vez más y más y justo cuando pensé que ya no podría controlar más placer, llegué a la cima junto con él en el momento en que sentí algo caliente me inundaba.
Mi cuerpo se estremeció sin control y caí rendida sobre el colchón y él se dejó caer a mi lado haciendo que la forma en la que estábamos unidos terminara.
Me rodeo con sus brazos y me acercó a su pecho en el cual me acurruqué como hacia años. Me acaricio el pelo y me beso en los labios por unos minutos, después se separó de mí y me miró a los ojos con el ceño fruncido.
─No vuelvas a llamarme papá o padre o cualquier otro ─me ordenó quitándome unos mechones de cabello del rostro.
─ ¿Estas… estas enojado…? ─le pregunté un tanto dudosa, yo no lo veía enojado, pero me asustaba un poco el saber que pasaría ahora.
─Un poco… Ahora no tendré el valor para reclamarle a Miroku por decir que eres una niña sexy… ─sonrió arrogante y yo lo miré un tanto confundida─ No, no estoy enojado contigo amor… ─se acercó a mi boca de nuevo y deposito un solo y corto beso sobre ellos dejándome con ganas de más.
Me sentía sumamente feliz, me acerqué a su cuello y deposité en el un corto beso al igual que el suyo.
─ ¿Y… Kikyou? ─lo miré atentamente y vi como su rostro se ensombreció ligeramente─ No te pido que la dejes ni nada por el estilo ─me apresure a añadir, a pesar de que me dolía en el alma decir esas cosas─, entiendo que la amas y que no puedes vivir sin ella, pero al menos quiero que no me alejes de ti ─le supliqué y sus ojos dorados traspasaron los míos.
─No puedo dejarla… pero a ti jamás te dejaría ir Kagome ─miró al techo y soltó un suspiro resignado─, pero no voy a poder olvidar esta noche… ─gimió un poco y yo me levanté apoyándome en el codo, para ver su cara bien─ ¿Qué…? ─preguntó después de notar que lo observaba con una ceja alzada.
No le respondí y negué con la cabeza, me levante de la cama y me puse a recoger nuestras ropas del suelo, no me parecía correcto dejar todo ese tiradero después de que habíamos terminado con lo nuestro, pero al escuchar como se reía en voz baja y lo miré con el ceño fruncido.
─Deberías dejar eso ahí y venir a acostarte conmigo… ─vi como se levantaba de la cama y quitaba el enorme y pesado edredón del colchón, para luego tirarse en la cama tapándose hasta la cintura y golpear sobre el, indicándome de que me pusiera a su lado.
No fue necesario que me lo dijera dos veces, simplemente me dirigí ahí rápidamente dejando la ropa que había recogido cerca de sus pies. Me subí a la cama, pero el negó con la cabeza después de echarme una ojeada rápida.
─Toma ─ se estiró y tomó su camisa negra, para luego aventármela en la cara.
─ ¿Qué…?
─Póntela ─me ordenó tomando sus bóxers y metiéndoselos debajo del edredón.
Me encogí de hombros y me la puse. Me quedaba demasiado amplia y larga si comparábamos su cuerpo con el mío. Doble las mangas varias veces y luego me volví a mi padre que me abrió los brazos invitándome a entrar en ellos. Una vez que me recosté en su pecho abrazándome a su torso mientras él se dedicaba a jugar con mi cabello rodeándome por la cintura con un brazo. Besó mi coronilla y yo cerré los ojos una tanto agotada, hasta ahora me daba cuenta de lo cansada que me encontraba, aunque si lo pensaba bien, tenía razón de sobra para estarlo.
─Inu… ─lo llamé en la espera de poder preguntarle algo, pero con voz débil debido a que no tenía muchas fuerzas.
─Shh… duérmete…─sus labios se posaron sobre los míos de manera lenta y yo respondí a su contacto con dificultad, pero a él pareció no molestarle en lo más mínimo. Yo dejé de corresponder, pero no caí dormida, más que nada estaba agotada físicamente, pero en mi mente aún coordinaba de manera perfecta. Me besó por un largo rato, tanto que ya sentía mis labios un poco adormecidos─ Te amo…
Me amaba… me amaba… ¡Por Kami! ¡Inuyasha me amaba!
Continuara…
Hooolaa!!!
Bueno, antes que nada lamento mucho el haberme tardado, pero pues se me olvido que dia tocaba subir la actualizacion. Gommenasai!!!
Pero pues les traje lo más esperado de todo el Fic!!!
Disfrutenlo!!!
Y gracias a sus reviews!!!
setsuna17
Asuka Herikawa x33
Kahia-chan
Floppy-IDon´tCareWhatYouThink
ryomahellsing
sakuno-chan12: Xika ke genial ke ya abriste cuenta... no pineses mal de mi por el capitulo TToTT!!!
Paulaa
knd.03
Bueno, me despido, pero quiero que me sigan diciendo si acaso desean las otra version de Inuyasha
Pido 30 reviews para actualizar antes de la semana eehh!!!
Kisses!!!
Bye Bye ^.*!!!
