Oh, por cierto, me han dicho por ahí que si es adoptada o es su tio o algo por él estilo, pues dejenme decirles que eso lo sabran al final, todo depende de mi sucia mentesita que ya esta empezando a dar problemas a estos dos.
Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas, si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
*Posible OoC en algunos personajes como Inuyasha y otros.
Un amor más que fraternal
.
.
.
[InuxKag]
.
.
[Long-Fic]
.
.
By Yasaku Cullen
.
.
= Capitulo 4. Amando sin control, no hay calma si no hay tormenta =
.
.
Sus brazos me rodeaban por la cintura pegándome a él y podía oler el suave y embriagante aroma de su cuello, pero no quería abrir los ojos… Todo pudo haber sido un sueño y si así era, prefería seguir soñando con su contacto físico.
Me trate de revolver un poco en la cama, para cobijarme más, ya que empezaba a sentir un poco de frio, pero me fue imposible. Abrí los ojos y me quedé boquiabierta al ver el rostro de mi padre plácidamente dormido ¿Era cierto…? ¡Era cierto! Casi sin poder controlarme lo bese en los labios de manera lenta, hasta que los suyos comenzaron a corresponder de la misma manera, sentí su mano acercándome a su cadera mientras la otra me acariciaba la mejilla suavemente.
─Debería irme al infierno por esto… ─suspiró cuando se separó de mis labios y vi en su rostro una mueca de dolor.
─Yo me voy contigo Inuyasha ─me abracé a su cuerpo y él volvo a suspirar antes de abrazarme con fuerza─ ¿Vamos a almorzar? ─le pregunté después de un momento de estar en silencio separándome de su cuerpo y mirándolo con una enorme sonrisa.
Su rostro se ensombreció y suspiré ¿Qué cosa había dicho? Él estaba demasiado voluble para un día normal. Me levanté y fui a recoger la poca ropa que había en el piso.
Era de lo más extraño, pero me sentía de lo más cómoda solamente con la camisa de Inuyasha cubriéndome, que con cualquier otra cosa que usara. Tomé mis bragas del piso y me las metí rápidamente sin quitarme la camisa, ahora que lo pensaba un poco, me daba vergüenza el andar así, siempre he sido alguien de buena educación, bueno, cuando no se trata de Kikyou.
Escuche una carcajada a mi espalda y al darme la vuelta choque con el pecho de Inuyasha. Me abrazó y luego me besó, robándome el aliento y llevándose mi alma en ello.
─ ¡Kagome! ─la voz de Rin me llamaba a gritos y cada vez se acercaba más, pero por primera vez en mi vida no me alegraba de oírla llamarme como loca ¡Por Kami! ¿No podía esperar unos minutos más a que me cansara de besarlo? Aunque claro… nunca me cansaría─ ¡Kagome, Kagome, kag…! ─la puerta se abrió e Inuyasha se separó de mí rápidamente trastabillando y cayendo de sentón, pero llevándome con él ya que no fui capaz de soltarme de su mano a tiempo, haciendo que cayera sobre su cuerpo─ ¡Ups…! Etto… ¡No sabia que estabas ocupada prima! ─soltó una carcajada y yo me levanté de él totalmente roja, nos había visto besarnos ¡Eso lo podía jurar!
─No… no… no pasa na… nada… ─no podía hablar de manera coherente, estaba muriéndome de la vergüenza. Inuyasha se levantó del piso, parándose a mi lado.
─ ¿Como que no? ¡Por Kami Kagome! ¡Te estabas comiendo por la boca a mi tío! ─le lanzo una mirada y se mordió el labio sensualmente─ Y no te culpo… te vez bien en ropa interior tío… ─soltó una de sus risitas tontas y yo me hubiera enojado por eso, de no ser porque ella me tomó de la mano y alejándome de él─ Te la voy a robar un poquito tío ─le sonrió y mi padre frunció el ceño─, no sufras no diré nada, pero eso si… ─en su ojos vi un brillo que me asusto mucho.
Me arrastró por el pasillo hasta la última puerta de la derecha con un gran poster del libro de la Huésped. Sonreí. Ella era todo un caso, amaba las cosas misteriosas, pero sin duda ella lo era más.
Al entrar al cuarto me aventó a la cama y se sentó en el piso mirándome atentamente. Yo ya sabia lo que quería, pero no… ¡Jamás le contaría los detalles sucios! ¡Ni aunque me torturara!
─Eehh, supongo que me buscabas para contarme algo ¿No? ─le pregunté rápidamente tratando de salirme por la tangente. No le iba a dar la oportunidad de tratar de sacarme las cosas.
─Sip, pero en realidad no me importa ─sonrió y yo desaparecí mi sonrisa del rostro. La tortura iba a empezar muy pronto, pero tenía que ser fuerte─ ¿Lo hicieron anoche? ─Valla, que directa era mi prima ¿No? Aunque supongo que al menos eso si se lo puedo decir, de no ser por ella no habría pasado jamás.
─Si ─mis mejillas estaban ardiendo, eso era obvio. De verdad me avergonzaba contárselo, pero esa vergüenza desapareció cuando ella soltó un gritito y se abalanzo sobre mí abrazándome.
─ ¡Kami, esto es lo más genial que te ha sucedido jamás! ¡Y eso incluye a kouuu…! ─no acabó la frase, pero poco le faltó y lo peor de todo es que lo entendí a la perfección.
Tenía que arreglar las cosas con Kouga, o mejor dicho, terminarlas de una vez por todas, no era justo para él pasar por eso. Él me amaba y no se merecía ser engañado por mí con mi padre.
─Lo lamento Kagome, lo olvide ─sonreí ante su rostro preocupado y su forma de comportarse como una persona normal.
Dejó de abrazarme y se sentó a mi lado mirándome avergonzada.
─Tranquila, no te disculpes ─ella suspiró como si le hubiera quitado un enorme peso de encima─. De cualquier forma creo que tienes razón, pero eso si, Kouga es alguien a quien en mi vida olvidare ─sonreí a la nada. Recordando los hermosos momentos que pase con él, y es que él, solo él me había mostrado un nivel de devoción que jamás pensé llegaría a causar en alguien de una manera tan apasionada─, pero creo que será mejor terminar con él.
Suspiré resignada. No tenía más remedio.
─Supongo que es lo mejor… ─sonrío radiante y yo se la devolví como me fue posible. Con el paso del tiempo ya sabía fingir a la perfección las sonrisas. Me dolía el pensar en terminar con mi lobo, él era mi salvación, siempre lo había sido y nunca lo dejaría de ser por más que yo estuviera con Inuyasha. Él había sido un chico que me había cautivado con su amor incondicional y nunca lo olvidaría del todo─ Ahora… ─un brillo demoniaco apareció en sus ojos y supe que me encontraba en problema─ ¿Cómo fue? ¿Jugaron antes de que te lo metiera? ¿Dónde y como te tocó? ¡Por Kami chica! ¡¿Qué tan grande lo tiene?!
─ ¡Cállate! ─grité totalmente roja ¡¿Cómo demonios quiere que le diga esas cosas?! Además ya había empezado a gritar y no solo a preguntar en voz más o menos alta.
─O vamos ¡Si de verdad me quieres y agradeces todo lo que he hecho por ti me contaras con detalles como fue! ─me reclamó poniéndose seria. Yo estaba segura de que no lo decía enserio, pero tendría que soportar un par de semanas de su silencio si no se lo contaba.
─Es que… ¡Oh Rin! ¡No me hagas esto! ─casi llore de coraje ante su rostro imperturbable. Claro, por algún motivo tía Kagura odiaba que Rin se quedara con el ice berg ¡Se le pega lo terca y…! ¡Exasperante! ¡Odio que tenga tanto control sobre si misma y sobre mí que es lo peor de todo!
Estaba a punto de soltar toda la sopa cuando la puerta de la habitación se abrió y por ella se asomó la molesta cabeza de Sara, una tipa que visitaba de vez en cuando la casa de mi tío y trataba de llevar una relación más humana con mi inhumana prima. Y no es que ella sea mala, solamente que no le gusta que nadie se acerque a Sesshomaru, tanto que incluso he llegado a sospechar de algo como lo mío con Inuyasha sucediendo con ella, solamente que ella ya lo tenía desde hace tiempo y me resultaba imposible que en verdad amara a alguien tan frio como él.
Al parecer nos llamaban para almorzar. Rin casi me saca de la habitación, pero yo me negué rotundamente a poner un pie lejos de esa habitación, ella no entendía el porque me molestaba el bajar con lo que traía puesto, pero la verdad estaba muy avergonzada para bajar vestida de esa manera, además de que estaba segura mi papá necesitaría esa camisa para salir de la casa sin que un millar de zorras se le abalanzaran encima.
Después de discutir un rato la convencí de que necesitaba cambiarme de ropa, pero cuando le dije que iría por la de anoche, se negó rotundamente y me obligó a entrar en su inmenso guarda ropas.
─Rin, enserio no es tan necesario ─insistí algo cansada de su actitud de chica súper apasionada por la moda.
─Kag, ya lo tienes, ahora necesitas no aflojar el agarre o lo vas a perder ─en eso había que admitir tenia toda la razón del mundo, necesitaba seguir siendo deseable para Inuyasha a pesar de que ya sabia que me amaba, era hombre y tenía que seguir tentándolo a estar conmigo.
─Como quieras…─respondí con una mueca mientras me metía a la ducha por insistencia suya. No me quería bañar en esos momentos, pues olía mi cabello y podía notar su olor impregnado en el, cosa que me encantaba, además temía que si me duchaba dejaría de sentir sus manos sobre mi piel de manera tan exquisita.
Mientras me lavaba el cabello recordaba sus besos y su delicioso sabor, enjabonándome el cuerpo y pasando las manos sobre mi cuerpo podía sentir sus caricias terriblemente excitantes y enloquecedoras, podía sentir todos y cada uno de sus dedos recorriendo mi piel, quemando ahí donde me tocaban.
Abrí los ojos y me hundí por completo en el agua de la tina, con un sonrojo terriblemente notable ¡¿Qué demonios estaba haciendo?! ¡Nunca en mi vida había hecho eso pensando en Inuyasha! ¡Maldición! Debía dejar de juntarme con Rin y Miroku.
Cuando salí de la ducha, tomé la ropa que mi prima me había dejado encima de su cama y salí de la habitación envuelta en toalla, hasta el cuarto que compartía con Inuyasha, tal vez con un poco de suerte ya habría bajado al comedor y me pudiera poner la ropa tranquila y de paso huir del interrogatorio indiscreto que me esperaba.
Al entrar me quedé helada ¡Se suponía que ya debería estar almorzando!
─Hola amor ─saludó y yo no pude responder, solamente me recargué en la puerta cerrada tratando de olvidar aunque sea un poco la noche anterior, y no es que quisiera olvidarla, pero recodando lo mucho que me había cambiado me ponía un tanto nerviosa, ahora viéndolo con su misma ropa de ayer, solamente que sin la tonta capa y los complementos que seguramente se había quitado apenas llegar, se veía realmente sexy.
Me miró por un momento y se acercó a mi de manera rápida, pegó su cuerpo al mío y casi se me doblan las rodillas al sentir su mano posarse en mi cintura, en sus ojos podía ver deseo y yo sentía el mío propio arder de manera perturbadora. Sin pensarlo siquiera dos veces, lo tomé del cuello de su camisa negra atrayéndolo a mi cuerpo, besándolo con descontrol.
Sentía como el calor se extendía por mi cuerpo de manera rápida, siendo consiente de todo, empecé a desabrochar los botones que el acababa de cerrar cuando cerré la puerta tras de mí mientras sus manos me pegaban con fuerza a su cadera.
Metí mi lengua en su boca tomándolo desprevenido, pero su lengua se empezó a mover con la mía casi al instante, fundiéndose en un pulso interminable en el que él obviamente llevaba la delantera.
─No kag… ─musitó contra mis labios una vez que le hube sacado la camisa y mis manos volaron al botón de su pantalón. Me separó un poco de él y me miró a los ojos─ No otra vez…
─Onegai… ─supliqué─ En casa no podremos hacerlo… ─sus ojos me miraron fijo y yo le di un tierno beso en los labios, como los que me encantaba darle en la mejilla, solamente un roce suave y lento.
─Sara dijo que bajáramos a desayunar, vendrán a buscarnos…
─No, Rin no dejara que venga… ─insistí desesperada y lo besé de nuevo, pero ahora sus labios se acercaron a los míos todavía más soltando un gruñido bajo.
Me tomó de la cintura elevándome y yo enredé mis piernas alrededor de su cintura soltando un gemido de placer cuando la toalla callo al piso y mi pecho desnudo tocó el suyo.
Me encantaba el sentir su piel contra la mía de esa manera.
Me llevó a la cama donde se tiró encima de mí, mis manos volvieron a dirigirse directamente hacia su pantalón, el cual desapareció en cuestión de segundos al igual que sus bóxers.
Estaba ardiendo, sus manos se movían sobre mis pechos acariciándolos y masajeándolos, volviéndome totalmente loca, mientras su boca le dedicaba toda su atención a mi cuello. Sentí sus manos descender, una se quedo en mi cadera mientras la otra bajaba más y más.
Me estremecí ante su contacto, su mano acariciaba de manera lasciva mi intimidad. Sus dedos se movían de manera fabulosa, acariciando y presionando de vez en cuando con un poco más de entusiasmo ¡Por Kami! Era mejor que él lo hiciera a que fuera yo quien me acariciara de esa manera.
─Aahh… Inu…Inu…─suspiré de placer cuando uno de sus dedos entro en mí. Me retorcí sobre las sabanas.
─Kagome… ─escuché su voz ronca muy cerca de mi oído y luego mordió el lóbulo de mi oreja haciéndome suspirar su nombre de nueva cuenta.
Después de unos momentos sentí como otro de sus dedos entró acariciándome con mayor insistencia. Sacó sus dedos de mí cuando me estremecí en el momento que sentí por primera tercera vez en mi vida el cielo arder como el mismo infierno.
Se giró y me colocó a horcajadas sobre su miembro, en el cual me senté sintiéndolo entrar en mí enloqueciéndome y llenándome de placer, pero esa nueva posición era un tanto incomoda, ya que al parecer mi cuerpo era un tanto remilgoso ante esa sensación. Tomó mi cadera y la empezó a mover al mismo ritmo que la suya, guiándome en esa hermosa y apasionada danza en la que nos hallábamos sumergidos. Mi respiración se encontraba totalmente acelerada, me apoye en su pecho escondiendo mi rostro entre su hombro y su cuello, dejándome caer sobre él mientras él me seguía mostrando como moverme, el encontrarme sobre él, era genial, pero sin duda me estaba cansando demasiado rápido. Sentía una ligera capa de sudor cubrir nuestros cuerpos, cuando al fin sentí que volvía a subir al cielo y un ligero calor en liquido inundar mi interior.
Su pecho y el mío se hallaban en libre contacto, pero a pesar de la excitación que eso me causaba, estaba demasiado cansada para poder levantarme e intentarlo de nuevo.
─Kagome, amor… ─me llamó y yo solo me abracé a él con fuerza─ Tenemos que bajar…─negué con la cabeza sin levantarme ni un solo milímetro y bostecé, lo cual causo que él soltara una risita─ No seas floja… Te prometí desde hace dos meses que hoy te llevaría al parque de diversiones ¿No?
Como si hubiera dicho las palabras mágicas me levante y le plante un beso en los labios antes de tomar la ropa que estaba en el piso, aventarle la suya y empezar a ponerme la mía.
─Deberías dejar de tentarme… ─se quejó, mitad en broma, mitad enserio.
Le sonreí una vez que me termine de abrochar la chaqueta roja, que me había prestado mi prima. De verdad le agradecía a Rin por la ropa, sin duda me mantendría caliente ¡En el buen sentido de la palabra! ¡No vallan a pensar cochinadas! ¿En que iba? Ah, sip… Ya me acorde. Estábamos entrando al invierno y con ello se acercaba la navidad. Ya había empezado a nevar, y según algunos rumores e informes meteorológicos de los noticieros, este iba a ser uno de los inviernos más crudos en la historia de Japón.
Me acerqué a él que se estaba abrochando los botones de la camisa pensativo, me detuve frente a él. Me miró confundido, pero yo solamente me incliné y deposité un corto beso en sus labios, para luego soltar una risita tonta al sentir como me jalaba del cuello para retenerme contra sus labios, de los cuales logré escapar.
─Te veo abajo Inu ─me despedí desde la puerta.
Estaba feliz. Eufórica. Bajé las escaleras saltando alegremente mientras las bolitas negras de las botas que me había prestado Rin se movían al ritmo de mí caminar.
Entre en el comedor y me dirigí a mi tío con una gran sonrisa que él solamente observo con una ceja alzada. Lo abracé y lo besé en la mejilla, dejándolo momentáneamente sorprendido. Me abalancé sobre mi prima que se encontraba sentada a su lado y me miraba con el ceño ligeramente fruncido, pero su rostro se ablando en cuanto vio mis ojos brillantes.
─ ¿Te gusto la ducha? ─preguntó en tono insinuante mientras yo tomaba un poco de jugo de naranja, con el cual me atragante ¡¿Era posible que me hubiera espiado?! ¡Claro! ¡Es una maniaca!
Sesshomaru me miró interrogante, si había cosas que le molestaban, eran los malos modales en la mesa.
─Lo… lo la… lamento tío…─tartamudee nerviosa ante su mirada profunda y fría.
─ ¡Oh vamos papito! ─gritó Rin. Se levantó de su silla y se sentó en las piernas de mi tío abrazándolo por el cuello como una niña chiquita─ Mira que no todos los días, o mejor dicho noches se tiene tanta suerte como ella la tuvo.
Pasados unos instantes llegó mi padre, pero no se sentó a la mesa con nosotros, cosa que no me sorprendía, al parecer los dos Taisho tenían algunas nuevas diferencias sobre un negocio que planeaban hacer con un hombre llamado Naraku Tsu… Tsuki… Bueno, un tal Naraku que quería asociarse con la constructora.
En cuanto se encontró a mi lado me tomó de la mano para que me levantara y yo sonreí radiante entendiendo el mensaje. Me despedí de mi prima con un abrazo y un beso, después de casi ahogarme por tomarme el jugo de una vez. Me acerque a mi tío quien solo asintió con la cabeza, pero no me permitió acercarme a él, o tal vez fuera la mano de Inuyasha aprisionando la mía, así, que también asentí con la cabeza y salí del lugar siendo arrastrada por él, quien sonreía de medio lado.
Subimos a su automóvil y arrancó mientras recorría las calles a toda velocidad y revolviéndome un poco el cabello todavía húmedo con el rápido movimiento del viento a nuestro paso.
Encendí el radio, para no estar en silencio y suspirando un poco al ver a una pareja caminar tomados de la mano en la acera ¡Por Kami! ¡No tienen idea de cuantas ganas tenía de poder andar como ellos con Inuyasha!
Una risa me inundó los oídos en cuanto el carro se detuvo en el estacionamiento del parque de diversiones, me volví para ver que le causaba tanta gracia, pero en ese momento me vi atrapada contra la portezuela mientras el me besaba apasionadamente con su cuerpo casi completamente sobre el mío.
Sus manos tomaron las mías entrelazando nuestras dedos, pero yo me solté y metí mis manos debajo de su camisa empezando a acariciar su piel.
─No… ─murmuró contra mis labios y al pensar que tal vez no le gustara la manera en que lo tocaba, bajé mis manos hasta su pantalón desabrochándolo rápidamente con la firme intención de acariciarlo en algún otro lugar que le diera más placer.
Mis manos se escabulleron dentro de sus bóxers con una habilidad y confianza que jamás me hubiera imaginado tener. Tomé su miembro entre mis manos y todo en mi papá se tensó. Se alejó de mí rápidamente, dejando nuestro beso de lado y mis manos fuera de su ropa interior, con un gesto de dolor infinito.
─ ¡Kuso, Kagome! ─musitó mirando hacia abajo enojado, cosa que yo imité y me sonroje un poco al ver su excitación─ ¿Acaso no se te ocurre una cosa más dolorosa que hacerme? ─solté una risita al ver que me miraba con el ceño fruncido y un ligero sonrojo debido a su condición.
Me miró totalmente enojado y volví a reír un poco más, era extraño lo cómoda que me sentía en esa situación.
─No te voy a dejar así ─aseguré mordiendo mi labio pensando como bajarle la calentura, no quería hacerlo en un automóvil, pues me parecía un tanto incomodo, pero Kouga una vez me hecho eso en cara… La única vez que perdí el control de mis hormonas hasta llegar a un punto alarmante…
Me encontraba en la habitación de mi novio, era simplemente enorme, con un gran closet que abarcaba toda una pared, un librero repleto de libros que entre él, Rin y yo habíamos juntado desde que nos conocíamos, una pared repleta de posters de distintas bandas y equipos de futbol que le gustaban, así como un enorme tapiz de fotos nuestras en el centro, justo encima del complejo aparato de música que descansaba en la repisa sobre la cabecera de su cama individual, frente a la cual estaba un televisor de plasma.
Me sostenía contra la puerta después de haberlo sorprendido con una visita inesperada.
─Mmm… Kouga… a la cama… aquí me duele la espalda… susurré como pude contra sus labios, y es que no era más que la verdad. Me resultaba verdaderamente incomodo ese lugar.
Sentí como sonrió contra mi boca y luego de un ultimó beso me tomó de la mano llevándome hasta ella. Se dejó caer y yo me acosté sobre él para seguir besándolo. Sus manos se metieron lentamente bajo mi blusa, pero se detuvieron en mi cintura, trazando pequeños círculos en mi piel con sus dedos. Eso era algo que yo adoraba de él, siempre sabia donde detenerse a pesar de que yo sabia lo duro que era para él.
Me era un tanto incomodo estar sobre él así que me deslice hacia su lado sin dejar de besarnos, pero la cama era tan pequeña que estuve a punto de caer, de no ser sujetada por sus brazos.
Dejo de besarme para empezar a reírse, seguramente por la cara que había puesto, pero a pesar de tener muchas ganas de enojarme con él no pude cuando me beso la mejilla.
─Aahh… eres tan linda…suspiró contra mi oído y una sonrisa se extendió por mis labios Te amo tanto Kag… sus labios se volvieron a posar sobre mi mejilla dándome una suave caricia Eres mi niña perfecta…realizo lo mismo que hace un momento, pero ahora si me había molestado ¡¿Niña?! ¡Por Kami! ¡Yo conseguía levantarle los ánimos sin siquiera proponérmelo!
─Idiota… me quejé soltándome y levantándome de la cama mientras le daba la espada cruzando los brazos sobre mi pecho. Sabia que estaba haciendo un berrinche en vano, pero él sabía que me mataba el hecho de que me dijera "niña" si tenía quince años ¡Yo no era una niña! ¡Pregúntenle a un espejo que me haya visto desnuda o incluso a cualquier persona que me hubiera visto alguna vez en traje de baño!
Pronto sentí sus brazos abrazándome por la espalda, pero yo no iba a ceder hasta que se disculpara por semejante insulto, es decir, piénsenlo. Mi meta en la vida era conseguir que las personas quede claro que en especial algunos hombres dejaran de mirarme como a una niña.
─No soy idiota… murmuró contra mi oído, pero no sonaba molesto, sino todo lo contrario, totalmente divertido Solo que tu eres demasiado voluble mi vida me apretó con fuerza a su pecho, pero yo negué con la cabeza y traté de hacer que me soltara.
Lo hizo de inmediato y yo me aleje de él, pero su mano tomó la mía y me llevó a rastras hasta su cama, donde me obligo a acostarme, para luego ponerse sobre mi cuerpo con una sonrisa traviesa.
─Eres muy voluble, berrinchuda e infantil Kagome aseguró acariciando mi mejilla sin dejar de sonreír y eso me enfureció. Yo sabía que lo era ¡Pero no tenía porque echármelo en cara!
─Infantil… repetí apretando los diente tratando de no gritar ¿Infantil? pero al no tener el autocontrol que deseaba lo grite en modo de pregunta.
Decía que era infantil… pues bien, yo le podría enseñar que es ser infantil.
Mis manos se dirigieron a su cuello jalándolo a mis labios sorprendiéndolo, pues tardó un momento en corresponder con la misma intensidad. Mordí su labio inferior y luego pase mi lengua sobre sus labios mientras su respiración se agitaba totalmente.
Infantil… lo iba a pagar caro…
Le rodee la cintura con las piernas y pude sentir como se sobresalto ligeramente. Atacó mi boca con nueva cuenta devorándome los labios sin descanso alguno. Bien, era hora de la venganza… moví mi cadera apretándola contra la suya. La respiración se le cortó ante nuestro contacto, al igual que la mía…
─Kagome… suéltame… suplicó colocando su mano en mi muslo desnudo y tratando de separarlo de su cuerpo, yo no quería… ¡Se sentía tan bien! De cualquier manera moví mis piernas hacia abajo con la firme intención de separarme, pero al hacerlo su entrepierna se rozo con mi intimidad al momento en que se levanto mi falda ¡Eso me enloqueció!
─Kouga… no… musité en el momento en que se alejo un poco de mí, así que apreté más mis piernas en torno a su cuerpo y me froté contra él otra vez, pero ahora de manera consiente y a la espera de sentir de nuevo ese estremecimiento de placer recorrerme la espalda.
Su respiración se aceleró y pude escuchar como maldecía por lo bajo antes de que volviera a repetir la acción, fue entonces cuando sus labios se encontraron con los míos enredando nuestras lenguas en el acto, para después ser él el que se moviera sobre mí de manera insinuante. Mordí su lengua cuando sentí su mano acariciar mi pierna de manera desesperada y sin delicadeza, pero me encanto el calor de sus dedos rozando mi muslo y su palma erizándome la piel.
Su boca descendió hasta mi cuello, torturándolo con sus besos y acariciando mi piel con la lengua. Mis manos se dirigieron al borde de su camiseta y se la levanté todo lo que pude de manera torpe y justo cuando llegó a su cabeza se separó de mí y se la arranco de inmediato, para tomar la mía también y sacármela por la cabeza.
Me sentía sofocada y el que me estuviera quitando la ropa lo aliviaba en cierta forma, pero también me aumentaba la temperatura corporal.
Me devoró con la mirada por un momento, pero justo cuando estaba decidida a que no me importaba lo que pasara, se levantó de encima de mí, con una habilidad desconocida ¡¿Qué demonios le pasaba?! ¡No podía dejarme con la calentura!
─ ¡Kuso…! ¡Aahh! gritó golpeando la pared y yo me senté en la orilla de la cama mirándolo con curiosidad.
─ ¿Qué pasa Kouga? mi voz sonó de manera inconsciente como si lo estuviera incitando a volver a la cama y puede que tal vez si lo estuviera deseando.
─ ¡Kagome, tú no quieres hacer esto! ¡Al menos no conmigo! me miró enfurecido y yo lo miré impresionada y asustada, pero me dolió en lo más hondo del alma la risa amarga que salió de su boca en ese momento ¡Por lo menos no me provoques de esa manera! ¡Por Kami! ¡No sabes como termina doliendo!
Sonreí ligeramente al recordar el sonrojo que cubrió sus mejillas al darse cuenta de lo que había dicho, para después verlo entrar en el baño y darse una ducha fría, que yo también deseaba darme, pero que estaba segura no convenía darnos el baño juntos, pues ahí si… el agua ya no estaría fría sino ardiendo…
─ ¿Te parece gracioso? ─inquirió mi padre y yo negué con la cabeza.
─No, pero al menos deberías dejar que te quite ese "problema" ─aseguré marcando comillas en el aire con mis dedos─ ¿Tanto te molestaría que solo te tocara? ─pregunté dudosa y sonrojándome y desviando la mirada.
─Yo no quiero ver el partido… yo me quiero anotar un punto Kagome ─su voz sonó traviesa y supe a que se refería, pero la verdad no quería hacerlo en un auto.
─Entonces tenemos que ir por una bolsa de hielo ─respondí enojada─, no quiero hacerlo en la parte trasera de un carro.
Lo escuché soltar una enorme carcajada y me volví a mirarlo con el ceño fruncido.
─Eres todo un caso mi amor… ─su mano acaricio mi rostro deteniéndose en mi mejilla, pero una tierna sonrisa que me dedicó me hizo olvidar mi enojo para mirarlo totalmente embelesada─ Pero estoy dispuesto a hacer lo que tú me digas… ─susurró de manera tan tierna que suspiré sin poder contenerme─ Ahora tú eres mi dueña Kagome…
Esas palabras jamás me las había esperado, así que me sorprendieron demasiado, pero justo después de eso las lágrimas salieron de mis ojos. Noté su mirada preocupada y luego de que cerré los ojos en un intento de evitar llorar, pude sentir sus labios sobre los míos moviéndose de manera lenta.
Una sonrisa ─que podría jurar se veía estúpida─ apareció en mis labios antes de besarlo de la misma manera.
─Te amo Inuyasha… ─gemí como idiota cuando sus labios se alejaron de los míos y su mano empezó a acariciarme el cabello─ Te amo Inuyasha, te amo Inuyasha ¡Te amo Inuyasha! ─grité en medio de la risita que soltó antes de desordenarme el cabello y abrazarme a su pecho.
─Eres increíble Kagome ─susurró y vi en su rostro aparecer un gesto de dolor─, verdaderamente increíble… ─y me sonrojé de inmediato al captarlo. Estaba segura que eso ultimó no fue por mis grititos de niña enamorada, sino por lo que le había ocasionado a su cuerpo.
─ ¿Ups? ─pregunte con una sonrisita en señal de disculpa, pero luego de ver mi expresión sonrío para abrir la portezuela del auto y bajar y correr a la taquilla. Lo miré dudosa, en realidad ya estaba empezando a temer por su salud mental cuando lo vi comprar los tickets de entrada.
─ ¡Apúrate o seré yo quien elija el primer juego! ─su sonora carcajada me desunido un poco ¿Desde cuando era tan… efusivo? Su cambio de actitud en otro momento me habría asustado, de no ser porque yo también tenía ganas de correr, cantar, bailar y gritar sin control, porque él se encontraba conmigo de una manera menos fraternal y más apasionada de lo que jamás había llegado a imaginar.
Nunca en mi vida me había sentido tan llena de la misma, tan realizada y completa, sin siquiera ser capaz de pensar en algo que me deprimiera de alguna manera, pues ahora todo me parecía tan trivial… tan efímero…
Sin dudarlo me baje del auto, al cual se le puso la alarma de inmediato y corrí para alcanzarlo. No dudaba ni un poco que juego elegiría como el primero y acabando de medio desayunar no lo consideraba de lo más adecuado, pues en mi estomago sentía todavía las mariposas que causaba en mi su cercanía.
No tarde mucho en llegar a su lado, pero él ya tenía en su rostro una sonrisa triunfante que sin duda alguna de que no me dejaría elegir otro juego.
─ ¿No tengo opción…? ─inquirí un sintiéndome ya un tanto mareada─ No voy a soportarlo…
─Tu tienes la culpa por ser tan lenta Kagome ─se burló de mí y yo fruncí el ceño enojada. Él era el que tenía la culpa por ser tan rápido, él tenía la culpa por sacarme tanto de onda, él tenía la culpa de ser tan perfecto que no me pudiera enojar con él más de dos miserables segundos.
No me tomó de la mano cuando empezó a caminar y eso me entristeció ligeramente. Tal vez era momento de que yo siguiera esforzándome para tenerlo a mi lado.
Casi como sin quererlo me coloqué a su lado y le rocé la mano suavemente, pero él no respondió a mi contacto, así que decidida como era yo, tomé su mano y después de unos segundos su mano apretó la mía también. Dirigí mi mirada a su rostro y cuando me miró de reojo le sonreí radiante, haciendo que una pequeña y casi imperceptible sonrisa apareciera en sus deliciosos, suaves, sensuales y adictivos labios…
Cuando llegamos a la montaña rusa e Inuyasha empezó a buscar su cartera, me di cuenta de que había mucha gente a nuestro alrededor, familias llevando a sus hijos de paseo, grupos de amigos haciéndose bromas unos a otros y varias parejas con chicas que cargaban grandes muñecos de felpa, que seguramente eran regalos de sus novios.
Sonreí un poco pensando en que tal vez nosotros no pareciéramos padre e hija ─pues no nos parecíamos en nada más que en el apellido y el mal carácter que podríamos llegar a tener al enojarnos─, sino más bien una más de las tantas parejas que se encontraban ahí tomados de la mano, con sonrisas estúpidas de enamorados y disfrutando del primer sábado de las vacaciones de Navidad.
El jalón que le dio a mi mano me regreso a la realidad y me sonroje al darme cuenta de que de verdad deseaba parecer su novia y no su hija. Lo seguí a regañadientes subiendo al primer vagón del juego con un nudo en la garganta, odiaba un poco esos juegos, me hacían gritar como histérica ─y es que jamás lo hago─ y bajar despeinada, totalmente despeinada por el aire y en cuanto al mareo… mejor no decirlo…
La barra de seguridad cayó frente a nosotros con un estruendo que me asusto un poco ¿Tenía realmente que soportar eso…? Cerré los ojos con fuerza la sentir como se empezaba a mover y apreté mis manos alrededor de la barra, tratando de sentirme segura, pero no segura por tener miedo, sino que no quería devolver lo escaso de mi desayuno, un poco de fruta picada y jugo de naranja que ahora me arrepentía de haber ingerido.
Pasados unos segundos en los que sentí que nos íbamos recostando lentamente suspiré tratando de controlar mi voz cuando cayéramos en picada, pero cuando nos encontramos de nuevo en la posición correcta para mi estomago, la mano de Inuyasha me tomó la mía y mi agarre se aflojo al momento que abría los ojos. Su rostro estaba muy cerca del mío y por los cinco segundos que me perdí en sus ojos creí que iba a besarme, pero cuando miré sus labios y noté la sonrisa burlona fue demasiado tarde para volverme a aferra con ambas manos y cerrar los ojos.
Los oídos me zumbaron por el aire, mis manos se soltaron del manillar por la presión y la respiración se me cortó por el desgarrador grito que solté cuando caímos en picada.
.
.
.
─Kagome, amor ¿Estas bien…? ¡No debí obligarte a subir allí! ─se reprendió a si mismo por millonésima vez en los diez segundos que nos encontrábamos en tierra firme.
─Solo…─sentí como mi estomago luchaba por sacar todo y ni siquiera lo miré cuando corrí─ ¡Voy al baño!
.
.
.
Salí del cubículo del baño público con un sabor desagradable en mi boca y cuando me acerqué al espejo del lavamanos comprobé con desagrado que mi rostro cubierto por una ligera capa de sudor frio demostraba lo asqueada que me sentía.
Me incliné al lavamanos y abrí la llave del agua para lavarme la cara y quitarme ese incomodo sudor del rostro, luego de eso me enjuague la boca notando el ligero sabor a cloro del agua, pero mejor ese sabor al de mi desayuno totalmente irreconocible que ahora se encontraba en algún lugar cercano debajo del suelo en el drenaje.
―Demonios… Inuyasha se pasó esta vez… ―gemí mientras me secaba el rostro con una toalla de papel, pero en cuanto cubrí mis ojos con ella sentí un fuerte golpe en la cabeza y después de un punzante dolor… nada…
.
.
.
Abrí los ojos, de eso estaba segura, pero por alguna extraña razón no podía ver nada. Traté de levantar mis manos a mi rostro para ver que era lo que cubría mis ojos, pero mis manos se encontraban atadas a mi espalda ¡¿Qué demonios sucedía?!
Asustada trate de soltarme jalando todo lo que me era posible mis brazos, pero pronto las muñecas me empezaron a doler terriblemente ¡Por Kami! ¡Ya me estaba asustando de veras!
― ¿Inu…Inuyasha…? ―pregunté al aire con voz quebrada por el miedo, pero no me respondio… nadie me respondio…
Jalé mis brazos con más fuerza y desesperación pero solamente conseguía lastimarme más. Respiré profundamente, tratando de mantenerme bajo control, pero a cada momento me desesperaba más.
― ¡Inuyasha! ―vociferé asustada y sintiendo como el pañuelo que me cubría los ojos se humedecía por mi llanto― ¡Papá! ¡Papá! ―estaba muy asustada ¿Dónde estaba mi papá? ¡En esos momentos no necesitaba al amor de mi vida o al hombre que deseaba más que a nadie! ¡Necesitaba a mi papá como un mínimo! ¡Al hombre que un día me juró nada malo me sucedería!
¡Lo necesitaba a él!
Grité y grité llamándolo, pero no aparecía para hacer que dejara de llorar, después de unos segundos que me parecieron interminables escuche unos pasos apresurados y justo después alguien me golpeo el rostro propinándome una fuerte cachetada que me dejo sollozando sin control.
―Cierra la boca mocosa… ―me ordenó alguien, pero en cuanto lancé otro chillido en medio de mi llanto recibí otra bofetada, esta vez con más fuerza― ¡He dicho que te cayes! ―sentí como mi labio inferior sangraba de nueva cuenta como la noche anterior, así que pasé mi lengua sobre el corte tratando de averiguar que tan lastimado estaba, pero al hacerlo me dolió de manera considerable, así que lo dejé por la paz.
―Vamos, vamos Naraku ―llamó una voz más suave y joven, pero eso me desubico ¿Había…había oído bien? La voz de pronto se torno divertida, pero ese nombre me sonaba de manera aterradora―. No querrás matar a la chica antes que el imbécil de Inuyasha firme el contrato ¿O si? ―Naraku… Naraku Tsukikuroi*.
―Tal vez Hakudoshi… tal vez si quiera… ―su voz me hizo estremecer al mismo tiempo que su mano me acariciaba suavemente la pierna.
¡Por Kami! ¡Ahora si tenía mucho miedo! ¡Ese hombre nunca me gusto!
.
.
.
Continuara…
.
.
Tsuki- Luna
Kuroi- Negro o Negra
TsukiKuroi-Luna negra.
Hola!!! Si, si se que no tengo perdon de Dios por haberme tardado tanto, pero les juro que hicé lo que pude y es que realmente no es el mismo largo de los otros capitulos, es más corto, pero pues tenía que cortarle ahí!!!
Ademas de que estoy en finales y la verdad me agobio tanto que aunque no estudie se me va toda la inspiracion, solo de pensar que tengo que presentar mañana!!!
En fin, espero me disculpen por haber demorado!!!
Otra cosita... ¿Les gusto el nobre de Naraku? *u*!!!
Bueno, muchas gracias a sus reviews:
Asuka Herikawa x33
knd.03
sakata-2
sakuno-chan12
Kahia-chan
ryomahellsing
Paulaa
Roshio Asakura
Bueno, me despido, pido 42 reviews para poner el que sigue y esta vez se los pondre puntualmente porque ya lo termine tam bien xD!!! Sino, hasta la proxima semana!!!
Kisses!!!
