Hooolaa!!!
Wow!! Me sorprendieron sin duda jajaja, más los contenidos de los reviews ke el ke si llegaran todos en menos de 24 hourssss!!!
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Bueno... Quieren respuestas??? Aki estaaaan!!!
Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
*Posible OoC en algunos personajes.
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Un amor más que fraternal
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[InuxKag]
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[Long-Fic]
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By Yasaku Cullen
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= Capitulo 6. Reencuentro problemático =
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Su mirada era idéntica a la mía, demostraba sus emociones de una manera muy familiar y ese color, ahora bien podría ser el del chocolate amargo.
─ ¡Eres un imbécil Taisho! ─yo traté de soltarme de su agarre, pero tal parecía que no me iba a soltar, o al menos hasta que mi padre desapareciera de su vista─ ¡¿Cómo puedes hacerle eso?! ─vociferó muy, muy enojado y yo que aun me encontraba llorando por la muerte de Kouga después de que pasaran dos días, entendí que no se refería a mí. Kikyou se había hartado de mi padre y su búsqueda obsesionada por mí ─Mi secuestro había durado poco más de una semana─, así que lo había dejado. Teníamos la casa para nosotros solos, pero la realidad es que no me sentía con los ánimos suficientes para hacerlo con él sin recordar mi estancia en ese lugar, lo único que quería eran sus mimos, que en esos momentos no podía recibir, porque apenas mi padre había abierto la puerta de la casa Souta me había levantado de un tirón del sofá y me sujetaba con fuerza del brazo.
Lo que más me sorprendió era que mi padre no trató de alejarme de ese desconocido que me mantenía fuera de su alcance.
Enojada y con muchas ganas de llorar en los brazos de mi Inuyasha, jalé mi brazo, pero eso solo le recordó que aun me sostenía con fuerza, así que cuando me miró yo exploté.
─ ¡¿Y tú quien te crees para sermonearlo?! ─grité desesperada volviendo a jalar mi brazo, pero su agarré se intensifico un poco más por arriba de mi codo, pero sin llegar a incomodarme─ ¿Quién te crees para retenerme contigo? ¡Déjame estar con él! ─me jalé de nueva cuenta y su agarré se apretó tanto que lancé un pequeño gemido de dolor.
De un momento para otro, me encontraba detrás de mi padre que lo miraba furioso y el hombre le dedicaba esa misma mirada llena de odio y repulsión que hace unos momentos.
─No te atrevas a tocar a mi Kagome ─amenazó y yo sentí una ligera sombra de satisfacción al darme cuenta de lo posesiva que sonó su voz en esos momentos─. Ya te he dado muchas libertades al siquiera permitirte tocarla en mi presencia, te agradezco infinitamente que la hayas encontrado, pero no permitiré que me la quites Mocoso.
─ ¡Por Kami Inuyasha! ¡Yo soy el que te ha dado muchas libertades de tenerla todo este tiempo! ¡He sido demasiado considerado contigo y con tu perdida! ¡También fue mía! ¡Pero lo único que he conseguido con eso es que te aproveches de ella! ¡Deberías de haberlo superado…! ¡No debería haberla dejado contigo! ─la seriedad de sus palabras me asustó.
Al parecer él tenía más derecho sobre mí que mi propio padre y parecía totalmente dispuesto a alejarme de él.
No tenía ni idea de quien demonios era ese hombre ni porque nos parecíamos tanto y eso me mataba de la angustia, pues si podía manejar mi destino debía ser alguien con más poder sobre mí que Inuyasha y eso me confundía ¿Quién podría tener más derecho sobre ti que no fuera tu padre?
─ ¡Yo no me he aprovechado de ella…! ─replicó mi padre, pero incluso yo noté que él mismo se sentía mentiroso. El dolor en su rostro era demasiado evidente, al parecer algo de sus palabras lo había herido más que profundamente─ No Souta… No me la arrebates… ─su voz sonó suplicante y ahora si entre en estado de pánico. Ya había perdido a mi madre, a Kouga, e incluso a Rin… No iba a permitir que también me alejaran de Inuyasha que era lo único que me quedaba en la vida.
─No puedo permitir que la sigas utilizando de esa manera Inuyasha ─aseguró el hombre y aun me carcomía la duda de…
─ ¿Quién eres para alejarme de él? ─lo reté casi sin darme cuenta de que me colocaba al alcance de su mano de nueva cuenta.
Su mirada se posó en mis ojos y luego miró a Inuyasha con odio, como si la pregunta realmente le molestara.
─ ¡¿Ni siquiera le has dicho la verdad?! ─le reclamó y pude ver que mi padre negaba con la cabeza. Las manos de Inuyasha se posaron en mis hombros atrayéndome a su cuerpo, pero solamente como un contacto nada íntimo, sino algo parecido a obligarme a regresar a la línea segura─ ¡Ella debe saberlo Inuyasha! ¡Esa fue la única condición que te puse para que te la quedaras! ─al parecer realmente estaba furioso, podía ver sus puños apretados, como si estuviera conteniendo las ganas de partirle la cara a mi papá─ ¡Todo este tiempo he creído que era ella la que no deseaba verme, Inuyasha! ¡Sabes cuanto he deseado estar con ella, malnacido!
Sabía que la respuesta estaba en sus palabras y en mis reflexiones, la idea que rondaba en mi cabeza traté de sacarla sacudiendo mi cabeza mientras sentía las manos de mi padre apretarme los hombros, como aferrándose a mí… él era mi padre ¡Inuyasha era mi padre! ¡Nadie más podría serlo!
─No… Inuyasha… solo Inuyasha… ─sabía que lo que decía no era nada coherente, pero tenía miedo a que me alejaran de él, él era mi padre, él era la mejor persona que había conocido, él era el amor de mi vida y nadie nos separaría. Me giré y lo abracé con fuerza, controlando mis ganas de besar sus labios, para sentirlo cerca, mío… suya… porque yo era suya en todos los aspectos. Por mis venas corría su sangre, mi espíritu y mi alma eran suyos, al igual que mi cuerpo.
─Calma amor… tranquila… ─me acarició el cabello mientras yo sollozaba en su pecho y sentí como Souta me jalaba para alejarme de mi padre, ya conocía el calor de su piel y sinceramente solamente me aterraba más el sentirlo cerca que el mismo Naraku…
─ ¡No me toques! ─grité desesperada abrazándome más a Inuyasha y de inmediato la mano que me jalaba me soltó.
─No Kagome… ─me susurró mi padre besándome la coronilla, tratando de que yo soltara su torso─ No debes ser así con él… ─suspiró resignado después de un rato, al ver que no lo iba a soltar─ Amor, tienes que escucharme… No… No debes rechazarlo…
Sus palabras me desconcertaron ¿Qué demonios decía? ¡Ese hombre trataba de separarme de él y no le importaba en lo más mínimo!
─No… yo te quiero a ti… no me quiero alejar… Inuyasha ¡Tu dijiste que me amabas! ─grité muriéndome de dolor, no quería que me alejara él… no de él…
─Yo… ─su voz se apagó y yo me recordé que cuando él lo dijo yo, supuestamente me encontraba dormida. Así que solamente fui capaz de lanzarme a besar sus labios de manera desesperada. Le mordí el labio inferior sin siquiera importarme si lo lastimaba.
Coloqué mis manos en sus bolsillos delanteros jalándolo hacia mí todo lo que me era posible, besándolo con descontrol, podía sentir una intensa mirada clavada en mi nuca, pero no me importaba. Yo no me acercaría a ese hombre jamás, tenía a mi padre, a mi Inuyasha y no necesitaba a nadie más.
─Kagome… no para… ─me suplicó la voz de Inuyasha cuando traté de introducir mi lengua en su boca y esta vez, sus manos fueron firmes a la hora de tratar de alejarme de su cuerpo.
Lo miré con lágrimas rabiosas en los ojos, no podía más que mirarlo a sus dorados ojos, pidiendo… exigiendo una explicación clara de lo que sucedía.
─Souta… ─suspiró y miró por encima de mi cabeza con gesto de dolor─ ¿Quisieras presentarte tú o lo hago yo? ─en su voz pude distinguir una ligera sombra de broma, pero de cualquier manera pude ver el brillo del miedo en sus ojos.
─Hazlo si crees poder aferrarte a la verdad ─lo escuché musitar, podía notar el disgusto en su voz y sabía que era porque había besado a mi padre de una manera muy ardiente frente a él.
Papá volvió a suspirar. De pronto al mirarlo a la cara atentamente me di cuanta de lo agotado que estaba y de que en realidad ya no parecía tan joven como yo siempre lo había visto, al parecer el estresarse no lo ayudaba en mantenerse joven.
Me tomó de la mano con fuerza y me sentó en el sofá quedándose de pie frente a mí.
─Kagome, él ─lo señaló con la cabeza y luego me miró a los ojos contrariado, al parecer no quería decirlo─, es Souta Higurashi.
─Hi… Hi… ¿Higurashi…? ─lo miré confundida y él asintió y Souta se acercó unos pasos a nosotros mientras mi papá se ponía en cuclillas para quedar a mi altura─ Tal como mamá… ─murmuré y mis ojos se fijaron en los cafés de él que me miraba anhelante, como si quisiera acercarse más a mí y no alejarse jamás.
─Si pequeña ─aseguró con voz tierna que de pronto me trajo un recuerdo borroso de un joven llamándome de esa manera mientras me cargaba sobre sus hombros.
Lo miré tratando de comprender, pero a mis ojos se veía demasiado joven para ser quien yo creía.
─Pero entonces… ¿Tú eres mi…? ─dejé la pregunta en el aire esperando que alguien me la respondiese, mi papá miró a Souta como pidiéndole ayuda y él asintió con una gran sonrisa, como si de pronto tuviera permiso para acercarse a mí, se colocó a lado de Inuyasha también en cuclillas.
─Kagome, soy hermano de Midoriko ─su sonrisa me deslumbro, pues por un momento lo note totalmente feliz y yo también sonreí como respuesta a la suya y al darme cuenta de que todos mis miedos eran puras estupideces─, soy tu…
─Tío ─agregué yo antes de que él pudiera decir una sola cosa, pero yo aún no había olvidado que quería alejarme de mi Inuyasha─ ¿Por qué crees que puedes alejarme de Inuyasha? ─lo reté de inmediato tratando de mantener mi alegría de volver a verlo a raya.
─Yo tengo por ordenes de un juez, todo el derecho del mundo sobre ti ─aseguró dejando de sonreír también y retándome con la mirada a que me quejara─ y solamente he sido muy condescendiente con Inuyasha al permitirle tenerte.
─No puede alejarme de él ─le aseguré y me levanté de un salto, cosa que ellos imitaron. Solamente que uno me miraba con tristeza mientras otro me miraba enfurecido─ ¡No puedes separarme de Inuyasha! ─grité dándole de puñetazos en el pecho, pero las manos de Inuyasha me rodearon por atrás inmovilizando mis brazos.
─Te lo suplico Souta, no te la lleves… ─la voz de mi papá sonó muy cerca del oído, así que pude imaginar que había agachado la cabeza.
─Lo lamento ─y además de todo, le creí. Le creí que lamentaba separarnos─, pensaba seguir dejándola a tu cuidado aún después de lo que paso con Naraku, pero después de lo que he visto…─sacudió la cabeza y me di cuenta de lo que consideraba enfermiza la manera en que me comportaba, pues hasta entonces, yo había sido la única que no había sabido comportarse delante de Souta─ Tienes que venir conmigo ya o Inuyasha ira a prisión por violar la orden de custodia que tengo, además de que el incesto es delito federal, seguramente no va a salir de prisión nunca.
Palidecí de golpe. Lo pude sentir claramente, era imposible que no me diera cuenta de lo mal que me había sentado esa noticia.
Mis piernas se doblaron y hubiera caído de golpe al suelo si mi padre no me hubiera estado sosteniendo desde antes.
No quería que mi padre tuviera que pasar por todo eso solamente por mí. Nunca lo permitiría, él era todo para mí y nada lo debía de lastimar.
─De acuerdo, iré contigo ─respondí casi sin aliento y los brazos de Inuyasha dejaron de rodearme de pronto, como si mi contacto le quemara, pero tal vez era lo mejor… suponía que era todo lo que podía hacer, para que él no sufriera nada de lo que la ley le tenía preparada.
─No… ¡No Kagome!¡No! ¡Tú no me dejaras también! ─su tonó e voz desesperado me asustó y me giré para ver a mi padre mirándome como si lo hubiera traicionado.
Me sentí morir cuando su mirada se llenó de rencor al mirarme y luego sin poder sostenérsela me giré de vuelta a mi nuevo dueño.
─Solo te pido unos minutos a solas con él… por favor… ─le supliqué con mi mejor voz, o al menos con mi voz que se encontraba dañada de manera tan profunda como yo.
En los ojos de Souta que eran tan expresivos como los míos se llenaron de dudas, pero los míos demostraban claramente anhelo, así que después de pensárselo por unos segundos asintió y se dirigió a la puerta.
─Kuso… me arrepentiré de esto mañana, pero… ─parecía hablar consigo mismo y por lo que alcancé a descifrar, decidí no interferir en sus reflexiones─ Vendré por ti mañana temprano ─suspiró y yo le sonreí mientras asentía enérgicamente─, estate lista a las nueve en punto.
Abrió la puerta y después volvió a mirarme, se acercó a mí y abrió sus brazos de manera tímida, yo lo comprendí de inmediato, pero me resultaba terriblemente extraño. De cualquier manera parecía que eso era algo que deseaba de verdad y él me había dado poco menos de veinte cuatro horas más con Inuyasha, así que, tímidamente me acerqué a él y cuando sus brazos me rodearon, fue como sentir a mamá abrazándome también.
Por algún motivo cuando me encontré en sus brazos, me sentí cómoda y el calor que despedía era idéntico al de mamá, tal vez se debía a que eran hermanos.
Se separó de mí y me sonrió antes de besarme en la coronilla y salir cerrando la puerta detrás de si.
Me volví a Inuyasha dispuesta a disfrutar cada minuto que me quedara a su lado y como si el universo me aclarara todo, detrás de él el gran reloj de paren señalaba que solo me quedaban veintiún horas con quince minutos para poder amarlo.
Los recuerdos de lo que había pasado en mis días de encierro aún me acosaban, y sin duda alguna los iba a recordar por siempre, pero si era capaz de mantener mis pensamiento en el presente, tal vez, solo tal vez, pudiera disfrutar como Dios manda el poco tiempo que me quedaba con mi padre.
Me acerqué a él y en sus ojos, pude ver reflejaos los míos, ambos llenos de dolor, miedo, amor y deseo…
Sin contenerme, me arrojé a sus brazos que me rodearon, pero yo no lo hice. Sin perder el tiempo, mis manos se dirigieron a los botones de su camisa blanca, que ya había desaparecido en cuestión de segundos, pero justo cuando acabe de desabotonarle el pantalón negro que llevaba sus manos detuvieron las mías y el desesperado beso en el que no me había dado cuenta nos habíamos unido, se termino cuando alejó su rostro del mío que devoraba sus labios de manera impaciente.
─Kagome… no hay prisa… ─me susurró de manera tranquilizadora mientras me guiaba al sofá, pero yo no estaba de acuerdo con ello, tenía menos de un día para disfrutar de él, de su calor, de su sabor y de su cuerpo.
Cuando se sentó en el sofá, traté de besarlo de nueva cuenta, pero él me retuvo y solamente me rodeo con un brazo mientras con el otro apuntaba el control remoto a la televisión.
Lo miré enojada y él al darse cuenta, me sonrió arrogante.
─ ¿Qué haces? ─le pregunté separándome de él hasta quedar a la misma altura de su rostro.
─Voy a hacer contigo todo lo que me plazca ─su voz sonó tan sensual que me sonroje al imaginarme ciertas cosas que podrían significar esas palabras.
Al ver mi rostro, soltó una estruendosa carcajada.
─Eres una pervertida Kagome ─se burlo y soltó otra carcajada que me hizo enojar, así que lo empuje para separarme de él, pero el me abrazó mientras se colocaba sobre mí.
─Tú tienes la culpa… ─me quejé aún sonrojada por mis lascivos pensamientos.
─Mmm… ─su rostro se escondió en el hueco de mi cuello cuando ronroneo suavemente─ La culpa de que seas pervertida no es mía… ─se quejó y empezó a depositar perezosos besos en mi cuello que me enloquecían en sobre manera.
─Quiero hacerlo… ─musité con mi respiración agitándose cuando sus manos se posaron en mis muslos acariciándome por encima del pants que azul marino que traía puesto.
─Yo también, pero quiero que sea mágico Kagome… ─sus palabras me tomaron desprevenida y en cuanto las asimilé las lágrimas empezaron a salir de mis ojos mientras él seguía besando mi cuello suavemente─ No quiero sexo salvaje, no quiero placer… quiero amor, Kagome… te quiero a ti… ─dejó mi cuello en paz y se apoyó en sus codos cada uno a lado de mi cabeza, para mirarme a los ojos. Cuando notó las lágrimas en mis mejillas me las quitó con pequeños besos─ Solamente quiero estar contigo…
─Esta será nuestra ultima oportunidad… ─susurré y sollocé ligeramente para luego soltar una risita de resignación al darme cuenta de que de verdad me estaba convirtiendo en una regadera viviente, pues nunca dejaba de llorar desde que había vuelto a casa.
─No… calla… ─me pidió con voz aterciopelada y yo lo hice, sin más opción una vez que sus labios tocaron los míos en una caricia suave y lenta.
Mis brazos por instinto lo rodearon por el cuello, pero esta vez no con pasión desenfrenada, lo hicieron lentamente, mis dedos se enredaron en sus cabellos acariciándolo y disfrutando de su tacto mientras sus manos se dedicaban a acariciar mi rostro.
Su calor me envolvía y mis ganas de quedarme con él, así, besándonos. Jamás desearía separarme de él.
Lentamente fui bajando mis manos y empecé a acariciar su espalda trazando pequeñas figuras en su piel mientras él se alejaba un poco de mí.
Lo miré confundida cuando se alejó por completo de mí, pero cuando me extendió la mano la tomé sin dudarlo, aun sin saber que deseaba.
─En la noche amor, ahora… ─me abrazó por la cintura y me besó la frente, antes de tomar su camisa del suelo─ Quiero ir a comer pizza ─soltó una carcajada y estaba segura de que era por el hecho de que mi rostro se debía de haber descompuesto ante su respuesta tan quitada de la pena y por dejarme con las ganas.
Se alejó de mí y me empujó escalera arriba, pero yo me giré y lo miré con el ceño fruncido y sin que siquiera le dijera una sola palabra me contesto.
─Súbete para que nos bañe… vallamos ─pareció titubear y una sonrisita se formó en mis labios y antes de que me empujara de nueva cuenta le rodee el cuello con los brazos.
Puse mi cara más tierna y luego con voz de niña chiqueada dije:
─Si papá no se baña, Kagome no se baña.
Una sonrisa enorme se extendió por sus labios y me rodeo por la cintura con los brazos, antes de empezar a besarme sin parar y guiarme escaleras arriba pues yo me encontraba muy entretenida con sus labios.
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Continuara…
Holaaa!!!
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¿Que tal? Las confundi tanto como queriaaaa!!! Genial!!!
Bueno pusss respondo reviews!!!
Elizabeth:Hola Xika!!! Me alegra ke te guste mi Fic, pero como vez, yo no soy nada predecible!!! Pero no te preocupes Inuyasha no va a permitir que la alejen de él!!!
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Mir-san:Muchas Gracias por tu reviews!!! Y me alegra de verdad que te guste mi forma de escribir *u*!!! Y en lo que respecta a la inspiracion... Bueno... sencillamente poner musica a todo lo que da mientras escribo y solita llega... Bueno... creo ke es por eso ^//^u y sino ha de ser porke mi mente es muy, muy extraña...u//u--
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Sakata-2:Holaaa!!! Bien.. pues te dire... Ni yo se como fui capaz de hacer tal mounstruosidad!!! Y es que de hecho Kouga es para mi mil veces mejor que Inu, te juro que llore como quince min!!! Y con lo que refiere a tus concluciones jajaja TODAS pensaron lo mismo!!! Jajaja soy buenisima para confundir a las personas!!!
Karla
aome-chan
Nadia
Sakura-chan
lorena
Bueno... sin duda me tomaron desprevenida con tantos reviews ke me llegaron, asi que lamento decirles que no he terminado el sig kap!!!
Pero les juro ke lo van a amar, pues es 99.99% puro Lemmon!!!
Pero para ke vean ke no soy mala, les dejare un adelantito de lo poco ke llevo:
Su mirada me traspasaba cuando llegamos a mi baño. Sus manos me tomaban de la cintura mientras me empujaba dentro del cubículo de la regadera, su sonrisa traviesa me enloquecía mientras yo trataba de desabrocharle la camisa de nueva cuenta.
Sus manos se introdujeron en mi blusa mojada, causándome un agradable escalofrió, luego subieron y subieron y cuando creí que iba a tocar mis pechos las volvió a bajar.
Sin contenerme, me abalancé sobre él, dispuesta a devorarlo y no dejarle nada a nadie, pues él era mío y de nadie más...
Bueno, para mañana ya lo abre terminado, de eso no duden ni un segundooo!!!
Pero si lo kieren pronto ahora el reto va a ser mayor!!! Tienen que llegar a los 80 reviews!!! Tal vez exagero, pero es una manera de asegurarme que llegare a los 100 antes de que mi Fic termine, porke es cierto!!! El final de este amor prohibido se acercaaaa!!!
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Los kiero un montoooon!!!
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Kisses!!!
