Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas, si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
*Posible OoC en algunos personajes como Inuyasha y otros.
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Un amor más que fraternal
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[InuxKag]
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[Long-Fic]
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By Yasaku Cullen
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= Capitulo 7. Momentos inolvidables, amor a nuestra sangre =
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Su mirada me traspasaba cuando llegamos a mi baño. Sus manos me tomaban de la cintura mientras me empujaba dentro del cubículo de la regadera, su sonrisa traviesa me enloquecía mientras yo trataba de desabrocharle la camisa de nueva cuenta.
Cuando se inclinó a besarme de nueva cuenta, una de sus manos se alejó de mi cuerpo, pero para cuando fui capaz de reaccionar, ya caía sobre nosotros un chorro de agua totalmente helada que me hizo gritar enojada y temblar de frio, y es que además ni siquiera nos habíamos quitado la ropa.
─ ¡Me voy a congelar Inuyasha! ─vociferé tratando soltarme de su agarré que volvía a estar totalmente fijo en mi cintura y de resistirme a sus labios que volvían a atacar mi cuello con ligereza, pero extasiándome por completo.
─Pues yo te haré entrar en calor amor… ─sus palabras lograron que me sonrojara, pero seguí luchando contra su agarré hasta que el agua poco a poco se fue templando.
─Y luego dices que no es tu culpa mi perversión… ─me quejé y pude sentir como una sonrisa se formaba contra mi piel.
Sus manos se introdujeron en mi blusa mojada, causándome un agradable escalofrió, luego subieron y subieron y cuando creí que iba a tocar mis pechos las volvió a bajar. Tomó la parte inferior de mi blusa y me la sacó y cuando la dejó caer, pude escuchar el golpe debido a lo húmeda que se encontraba, y no era la única cosa, pues mis pants ya se empezaban a bajar solos por el peso que habían tomado al absorber tanta agua.
Pero lo que realmente me gustaba de estar ahí, era la apariencia de mi padre. Se veía arrebatadoramente sexy con la camisa blanca, pegándose a sus músculos y transparentándose, al igual que su cabello ligeramente revuelto, con el flequillo pegándose a su frente y sus ojos brillando.
Sin contenerme, me abalancé sobre él, dispuesta a devorarlo y no dejarle nada a nadie, pues él era mío y de nadie más desde el momento que lo besé hasta el final de la eternidad, pues ni la muerte o un estúpido juez lograría que él dejara de pertenecerme.
Sus manos desabrocharon el cordel que sostenía mis pants y yo me deshice rápidamente de su camisa mientras el me empezaba a desabrochar el sostén con movimientos más que rápidos.
Mis manos desabrocharon con la misma habilidad su pantalón y en cuanto este cayó al piso me empujó por la cadera hasta que mi espalda tocó la fría baldosa de la pared, pero antes de que pudiera siquiera separarme de sus labios para quejarme, su pecho desnudo y húmedo chocó con el mío que se encontraba en las mismas, causándome una oleada de placer instantánea.
─Inu… Inuyasha… ─suspiré cuando una de sus manos empezó a acariciar uno de mis pechos.
Lentamente su cadera se juntó a la mía y pude sentir su miembro erecto presionare contra mí, a través de sus bóxers y mis bragas. Mis manos que se encontraban en su nuca jalándolo hacia mí, se dirigieron a su cadera y casi de manera inconsciente los baje de un tirón que lo hizo soltar una pequeña risita por mi desesperación, pero apenas había hecho eso, su cadera se presionó a la mía de manera más insistente hasta que un gemido se escapó de mis labios.
Sus manos no se quedaron quietas en mis pechos, así que una se dirigió hasta mi cuello, jalándome más hacia su boca mientras su lengua exploraba libremente mi cavidad bucal y la otra bajó hasta meterse dentro de mi ropa interior, acariciándome de una manera que me hacia perder el juicio por completo.
─No… Inu…. No… así no… ¡Aahh! ─dos de sus dedos entraron en mí de golpe y mi cuerpo se arqueo contra el suyo mientras me besaba en el cuello.
Sus dedos se movían de una manera que me resultaba frustrante, pues a pesar de darme un placer irresistible, no me daba el mismo que me daría su miembro dentro de mí y es que yo realmente deseaba sentirlo.
─Inu… Inu… yasha… ─suspiré sin poder controlar el placer que me causaban sus dedos moviéndose en círculos dentro de mí.
─Dilo… ─gruñó en mi oído, antes de morderme el lóbulo de la oreja─ grita mi nombre… ─su lengua acaricio mi piel enardeciendo más mi deseo al mismo tiempo que sus dedos entraban y salían cada vez con más rapidez de mí, lo sentía cerca… demasiado cerca.
Me estremecí entre su cuerpo y la pared cuando al fin llego el primer orgasmo del día, pues uno no me bastaría para saciar mi sed de él.
─ ¡Inuyasha! ─grité perdiendo la razón, aunque realmente no importaba en lo mas mínimo si lo hacia o no, estábamos en casa, solos, y nada me impediría gritar su nombre ni obligarlo a gritar él mío.
No podía respirar como Dios manda, entre los gemidos y suspiros que salían de mi boca entremezclados con los grititos que soltaba, me era imposible inhalar lo suficiente para mantener mis pulmones llenos y debido a la falta de oxigeno, ya empezaba a sentirme ligeramente mareada.
─No te desmayes… ─me suplicó cuando mi espalda empezó a resbalar por la pared.
Sacó sus dedos de mi interior, pero pude sentir que no se separaban de mi entrada.
─Eres un desgraciado Inuyasha… ─susurré como me fue posible una vez que recuperé el aliento, me miró confundido, pero yo sabia que lo único que deseaba era torturarme─ No terminaste… ─me quejé pensando en lo cerca que había estado de sentir una segunda oleada de placer en menos de cinco minutos, lo había sentido tan cerca… ¡Y él me lo había arrebatado!
Su mirada se veía extraña, pero después de unos segundos soltó una gran carcajada que, tomándome desprevenida me hizo saltar del susto que me causo, pero incluso antes de que pudiera decir una sola cosa, metió sus dedos en la boca y los relamió sensualmente haciendo que me derritiera. Dispuesta a besarlo me acerqué a su rostro, pero en menos de un segundo el suyo había desaparecido.
Bajé me mirada y una de sus manos tomó una de mis piernas para colocarla sobre su hombro mientras sus manos me sujetaban con fuerza de la cintura, así que sabiendo lo que se avecinaba me apoyé con ambas manos sobre sus fuertes hombros, para evitar caer en cuanto empezara.
Su lengua acarició con suavidad mi entrada, causándome ligeros espasmos de placer.
─Mmm… Inuyasha… ─suspiré cuando su lengua empezó a moverse con más velocidad.
La cordura se me escapaba por los poros con cada suave y húmeda caricia que me daba, sus manos no me soltaron en ningún momento, pero cuando su lengua entró en mí con un movimiento lento, causando un roce enloquecedor.
Sus caricias dentro de mí se volvían más rápidas, más insistentes y realmente estaba delirando de placer.
Sentía como poco a poco mi cuerpo se iba contrayendo, era una sensación extraña, pero estaba tan concentrada en mi propio placer que casi no le tomé importancia.
Llegué de nuevo a la cima, y cuando me estremecí, jadeando de cansancio, Inuyasha se levantó y esa vez, en lugar de atraparme de nueva cuenta entre su cuerpo y la pared, me separó de ella y me rodeo con los brazos apretándome contra su cuerpo, causando el roce de nuestros sexos y a pesar de estar agotada solté un muy leve gemido de satisfacción ante ese contacto.
Una de sus manos me tomó el mentón obligándome a levantar mi rostro y observarlo directamente a los ojos.
Una sonrisa burlona apareció en sus labios.
─El sexo bajo el agua es genial, Kagome… ─susurró contra mis labios, antes de arremeter con fuerza y besarme como si la vida se le fuera en ello y estaba casi segura de que si se le iba…
Dio un paso hacia atrás llevándome con él y el agua caliente cayó sobre nosotros y entre nosotros. Podía sentir como corría, como acariciaba nuestras pieles en contacto, como burlándose de los lugares en los que aún había aire separándonos.
Sus manos bajaron hasta la parte interior de mis muslos mientras los empujaba hacia afuera para que yo abriera mis piernas. Después acariciando con suavidad, pero dejando mi piel al rojo vivo, me tomó de la parte de atrás de las rodillas y me levantó del suelo mientras yo me sujetaba de su cuello.
─Esto te va a gustar pequeña pervertida… ─susurró contra mi oído y luego de un movimiento rápido y brusco, entró en mí.
Un sonoro gemido salió de mis labios y mi cuerpo se tensó de una manera sumamente placentera.
La fricción de nuestros cuerpos, siendo aplacada por el agua que nos acariciaba, me torturaba de una manera sorprendente. Tal vez era la nueva posición, o tal vez era el agua lo que le daba un ambiente distinto a lo que estábamos haciendo en esos momentos, de lo que habíamos hecho en la habitación de huéspedes en la casa de mi tío, pero en realidad no me importaba en lo más mínimo que era, sino que era sencillamente especial.
Su cuerpo se empujaba con fuerza al mío, penetrándome cada vez con más fuerza y velocidad, mi cuerpo se hallaba en el infierno, ardiendo sin piedad alguna mientras mi alma se encontraba en el paraíso, tocando las nubes y sintiéndose totalmente libre y abrumada a la vez.
Las estocadas que daba eran una dulce danza que jamás desearía dejar de bailar, pero como toda coreografía, esta también llego a su fin llevándome a lugares que sabia solo visitaría en los brazos de mi padre.
Se derramó dentro de mí, pude saberlo cuando algo cálido me inundó y recorrió derramándose entre mis piernas.
No me solté de su cuerpo, pues estaba casi segura de que si rompía ese contacto tan intimo me derrumbaría de frustración, pero también era consiente de lo agotado que seguramente se debía de encontrar él, así que con un suspiro, bajé mis piernas tratando de que él continuara dentro de mí, cosa que logre con éxito.
Le rodeaba el cuello con los brazos mientras nuestras lenguas se encontraban entrelazadas, al igual que nuestros cuerpos, pues cuando él trató de alejarse un poco de mi cuerpo yo no se lo había permitido.
Sus labios me estaban matando, sinceramente ya no tenía ni una sola molécula de oxigeno en mis pulmones, así que lentamente separé mis labios de los suyos.
Sus manos tan cálidas y suaves empezaron a hacer trazos en mi espalda y yo apoyé mi cabeza en su pecho tratando de recuperar el aliento.
―Inuyasha… ―lo llamé dudosa, quería oírlo decirlo, decírmelo claramente― ¿Tú me… me…? ―no podía preguntarlo a pesar de todo, era demasiado cobarde para hacerlo― Nada… olvídalo…
Realmente no creía que él algún día me lo dijera de frente, él era Inuyasha, era mi padre y eso era más que suficiente para que mis esperanzas en que lo confesara desaparecieran.
―Kagome… ―ronroneó cerca de mi oído y lentamente sus labios se posaron el mi cuello, para depositar tiernos besos― Te amo… ―susurró y sus labios buscaron los míos.
Me encontraba en estado de Shock cuando por fin sus labios alcanzaron los míos, así que fui incapaz de responder al movimiento de los suyos y para cuando al fin fui capaz de hacerlo sus labios ya se había separado de los míos.
Me miró por unos segundos, confundido, pero yo me abalance sobre los suyos con una sonrisa en mi rostro. No podía siquiera creerlo, pero era sumamente feliz.
―Dilo de nuevo ―le ordené entre beso y beso y pude sentir claramente como una sonrisa se formaba contra la mía.
―Te amo.
―Otra vez ―le supliqué y creí haber perdido la razón para entonces, pues nuestro beso se estaba volviendo demasiado apasionado para que lo pudiera decir claramente.
―Te amo, te amo, te amo… ―murmuró de manera casi incomprensible mientras me empujaba de nueva cuenta a la pared de la regadera.
Solté un grito y lo empuje separándonos, ahora si por completo y yo misma me separé de la pared.
Me miró asustado, como temiendo haberme lastimado, pero yo lo ignore.
― ¡Kyaaa! ¡Esta fría! ―grité y me abracé con fuerza a su cuerpo en busca de calor. Me miró confundido y luego sin más me rodeo con los brazos frotando los míos y soltó una maravillosa carcajada.
―Vámonos… te vas a congelar si seguimos aquí… ―me sacó de la regadera y cerró la corriente del agua que yo ni siquiera había notado seguía abierta.
En cuanto salimos me soltó y se colocó una toalla alrededor de la cintura y me aventó otra. Yo fruncí el ceño y luego puse una sonrisa arrogante.
―Oh, Vamos Inuyasha, tu puedes hacerme entrar en calor… ―me acerqué a él todo lo que me fue posible y lo vi hacer una mueca que me desconcertó un poco― ¿Qué pasa? ―pregunté dando un paso hacia atrás y cruzándome de brazos.
―Hija, no es que no quiera… ―aseguró seguramente preocupado por mi ceño fruncido― Es solo que aunque no lo creas… me encuentro agotado, además necesito algo para comer ―yo no suavice mi expresión, realmente me molestaba que me rechazara de esa manera―, después ¿Si? ―casi me suplicó y al mirar sus hermosos ojos dorados no pude más que asentir embobada por la intensidad de su mirada― Bien, ahora vístete que quiero ir por esa pizza ―y sin decir nada más salió de mi baño dejándome aturdida.
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― ¡Kagome! ¡Apúrate! ─y de hecho lo estaba haciendo, pero solo un hombre es capaz de arreglarse en quince minutos ¡Soy una chica y necesito tiempo para arreglarme! Aunque solo valla a una pizzería tengo que ir lo más presentable y sexy posible.
Salí de mi habitación con mi brillo de labios en la mano y mi bolsa en la otra ¿Qué no podía tener piedad y dejar de apresurarme?
─Ya Inuyasha no grites ─me quejé en cuanto llegué a la puerta donde me esperaba.
─Tú tienes la culpa, eres demasiado lenta amor… ─se burló y me rodeo la cintura antes de darme un corto beso en los labios.
─Pero me tardo para que disfrutes Inu ─le sonreí cuando se alejó un poco de mí y me recorrió con la mirada de arriba abajo.
Tal vez si me había demorado algo, pero realmente valía la pena, la mini de mezclilla veinte centímetros arriba de la rodilla, las mayas azul marino con rombos de color cielo a los costados cinco centímetros debajo de la falda, unos converse marino al igual que una blusa de manga larga y cuello de tortuga del mismo color. Realmente no tenía motivos para quejarse de que me tardara si él iba a ser quien mejor la pasaba con mi ropa.
─Mmm… en ese caso creo que me alegra esperar ─su mirada dejó mis piernas para clavarse en mis ojos y pude notar un brillo de perversión en ellos─, además tu falda es de fácil acceso ─susurró apretándome a su cuerpo con una sonrisa traviesa.
─Eres un per… ¡Aahh! ─realmente nunca había creído que fuera tan pervertido, pues su mano se dirigió a mis bragas y me acaricio sobre la delgada tela─ No… por favor… tendré que cambiarme… ¡Aahh!
─Demasiado tarde amor… ─susurró contra mi oído cuando uno de sus dedos se escurrió dentro de mi ropa interior y de mi cuerpo.
Su dedo se movía dentro de mi cuerpo, acariciando mis paredes internas, que cada vez se cerraban más debido a los círculos que hacia. Más que él placer que eso me podía dar ─que no era poco─, lo que lo hacia mejor era el hecho de lo prohibido ─aún más─ que resultaba, pues nos encontrábamos en la puerta, parados junto en el centro del marco mientras él me penetraba con otro de sus dedos con el riesgo de que nos viera alguna persona.
─Inuyasha… No… ─le supliqué tratando de quitar su mano de mi interior, pues no quería subir y buscar ropa limpia de nuevo.
─Es tarde, ya estas mojada… ─susurró mientras su otra mano se posicionaba en mi trasero y lo acariciaba debajo de la falda que llevaba─ Solo disfrútalo amor… ─me aconsejó y así lo hice, pero me resultaba un poco incomodo el estar así en la puerta, aunque resultaba excitante, era también muy vergonzoso.
─Hola… ¡Wow, amigo mínimo cierra la puerta! ─y ahí estaba la razón por la cual no me parecía lo mejor.
Sus dedos salieron de mi interior y abandonaron mi trasero, para colocarse en mi cintura cuando traté de correr. Esa voz la conocía mejor de lo que me gustaría, pues es menos vergonzoso si es con alguien a quien no conoces que con alguien que te conoce desde que usas pañales ¿No les parece?
─Mi… Mi… Miro… Miroku… ─tartamudee sin saber donde esconderme, sentía mi rostro arder, realmente arder era poco. Sentía que no faltaba mucho para que de mis orejas empezara a salir lava.
─Kagome… Mmm… Niña, niña, niña ─sacudió la cabeza como si realmente lo trastornara el encontrarnos así, pero yo sabia ─porque la experiencia habla y según conocía su perversión─ que en realidad ni al caso. Su mirada parecía asustada y triste, pero yo levanté una ceja aún muriendo de la vergüenza. Abrió los brazos de pronto y una gran sonrisa cubrió su rostro, a la cual yo sin duda alguna respondí antes de soltarme del agarre de Inu y saltar a los brazos de Miroku─. Que bien que ya se te cumplió ─suspiró y me estrechó con más fuerza─, pero si lo van a hacer de esa forma mínimo que no sea frente a mí, Sango no me ha dejado tocarla desde que supo del embarazo.
Solté una risita y me separé de él para esconderme en los brazos de Inuyasha, quien nos miraba confundido, pero tal pareció dejarlo pasar y me tomó de la mano mientras me sacaba de la casa.
Me guió hasta el auto y cuando subí se giró a Miroku y lo llevó aparte para charlar con él de algo que no quería yo supiera, y que al parecer era algo serio porque Miroku pronto se puso pálido y me lanzó una mirada llena de algo que no pude identificar, pues antes de que reconociera la emoción volvió a mirar a Inuyasha y asintió con expresión totalmente seria.
─Yo iré con ustedes… ─aseguró Miroku de pronto casi en un grito, por lo cual traté de agudizar mi oído.
─No Miroku, queremos cubrir… ─mi padre también elevó la voz y al lanzarme una mirada volvió a bajarla.
Estuvieron un rato más hablando en susurros cada vez más apremiantes y yo empezaba a ponerme nerviosa, pues me lanzaba miradas llenas de aprehensión cada tanto.
Cuando por fin terminaron de hablar, Miroku se acercó a mí y me dio un abrazo por arriba de la portezuela y después me dio un beso en la frente, para murmurar un pequeño "Cuídate… " y después salir de la casa y subir a su motocicleta roja.
Papá no habló en todo el trayecto a la pizzería y yo no quería decir nada, porque al parecer pensaba en cosas realmente importantes, pero para cuando llegamos a nuestra pizzería favorita, se nos acerco de inmediato una hermosa mujer llamada Kaede, que nos atendía en el lugar desde que yo tenía memoria.
Por más extraño que parezca, Inuyasha apenas y probo un poco la pizza, cosa que me empezaba a poner de nervios ya que el siempre ha sido un tragón de primera mano y más tratándose de su favorita ─carnes frías con queso doble y sin chile─, así que yo lo poco que estuve picando lo dejé cuando él dijo encontrarse satisfecho. Lo miré atentamente un rato y él al notarlo me sonrió como disculpándose y se inclinó sobre la mesa para besarme la frente y acariciarme la mejilla.
─Discúlpame amor, ando algo… distraído… ─se disculpó de una manera tan sincera que ni siquiera fui capaz de contestarle, solamente me levante de mi lugar y me senté en la silla vacía a su lado y sin siquiera pensar en que me pudieran ver, le planté un suave beso en los labios, que lo dejó un tanto desubicado─ Vamos a casa hija… Hay que empacar tus cosas… ─lo miré con las lágrimas queriendo salir de mis ojos, porque al parecer nuestra inminente separación no le afectaba demasiado.
Dejó un par de billetes en la mesa y cuando salimos por la puerta pude sentir muchas miradas clavadas en nosotros, entre ellas la mirada cargada de ira de Kaede, pero en fin ella no entendería jamás lo profundo de mis sentimientos por él, al no haber amado jamás en su vida.
Al llegar a casa papá no me soltó la cintura, sino que caminamos abrazados hasta mi habitación y cuando entramos me soltó al mismo tiempo que un gran suspiro escapaba de sus labios.
Por un buen rato no la pasamos sacando mi ropa del closet y guardando mis álbumes y peluches en cajas grandes de cartón que poco a poco se fueron apilando en el fondo del pasillo. De vez en cuando lo miraba de soslayo, tratando de encontrar un poco de turbación en su rostro, pero este se encontraba impasible, o al menos concentrado de lleno en otro asunto.
Me canse cuando llevábamos cerca de tres horas, así que me senté en mi cama observándolo guardar mis cosas mientras yo me abrazaba las piernas y suspiraba cada tanto. Realmente parecía que le interesaba acabar con mi ropa y mis cosas rápido.
─Inuyasha… ─lo llamé con voz suave, pero él no me miró, solamente asintió con la cabeza dándome a entender que me escuchaba─ Deja las cosas… realmente no tengo pensado llevarme mucho… ─susurré, pero sus manos no dejaron por un solo segundo el trabajo─ ¡Inuyasha déjalo! ─grité y escondí mi rostro en mis rodillas mientras lágrimas se escapaban de mis ojos─ Por favor… Déjalo ¿Si? ─imploré con voz quebrada debido a mis sollozos.
─Lo siento Kagome… ─susurró en mi oído y de pronto me vi abrigada por sus brazos.
Dejé que me abrazara, pero yo no me soltaba las piernas, sentía que si lo hacia me desmoronaría aún más de lo que ya lo había hecho, me besó la coronilla y me acariciaba los brazos y el cabello de manera intermitente.
─No me quiero ir… ─musité débilmente─ Quiero estar contigo… no quiero irme con Souta… ─había tratado de olvidarlo para no llorar, pero no lo había conseguido, realmente me dolía el hecho de que me tendría que alejar de él por motivos totalmente desconocidos por mí.
─Lo lamento amor… pero no puedo hacer nada… ─susurró contra mi oído─ le perteneces… al menos ante la ley es así… ─sus palabras despertaron mi curiosidad de una manera abrumadora.
─ ¿Por qué…? ─inquirí con el ceño fruncido cuando me separé un poco de él para mirarlo a los ojos─ Él es mi tío, pero tú eres mi padre ¿Cómo puede ser posible? ─suspiró y vi que no estaba muy dispuesto a hablar de eso, pero me lo diría, él lo haría.
─De acuerdo… ─susurró y suspiró resignado.
Se separó de mí y se recostó en mi almohada y luego me hizo señas para que lo hiciera yo también, lo miré confundida, pero cuando me sonrío no pude más que hacer lo que me decía, aunque fui incapaz de devolverle la sonrisa.
Sus ojos brillaron al posarse sobre los míos mostrando una nostalgia increíble, pero luego sus ojos se perdieron en algún punto de la pared.
─Cuando conocí a tu madre tenia dieciséis años, ella iba en mi mismo curso y era la capitana de las porristas mientras yo era del equipo de soccer, desde el primer momento en que la vi me enamore de sus ojos… de su calor y de lo expresivos que resultaban ─suspiró y yo sonreí, esa historia me gustaba y no me dolía en lo más mínimo que hablara de ella con ese nivel de devoción en su voz, pues era mi madre y sinceramente me alegraba que hubieran sido tan felices─. Muchos creían que nuestro noviazgo era algo típico en la preparatoria, por la popularidad y todo eso, pero lo nuestro era más profundo que una simple atracción física y las reglas que había en el instituto para mantener el status intacto, nos amábamos.
"Cuando cumplí los diecisiete, me llegó una beca para irme a estudiar a estados unidos, pero ni siquiera lo pensé en rechazarla, poco después Midoriko me dijo que estaba embarazada. Nunca había sido tan feliz como ese día. Yo de inmediato le propuse casarnos, yo sabia que ella no vivía en las mismas circunstancias que yo."
"Tú sabes que tu madre era huérfana, lo que no sabias era que ella tenia un hermano de catorce años, con el cual vivía en un pequeño departamento, trabajando todos las tardes para poder mantener a ambos."
"Mi padre simplemente no podía creerlo y no es que le fuera una mala noticia, pero realmente le impresionaba que yo estuviera dispuesto a dar todo por una chica, tu abuela Izayoi estaba eufórica y pronto puso en marcha los preparativos para nuestra boda. Nos casamos y unos meses después naciste ─su mirada se clavo en mí nuevamente y me acaricio la mejilla─. Eras la cosa más hermosa que había visto en toda mi vida, en cuanto te vi me di cuenta de que jamás podría dejar de hacerlo."
"Souta vivió con nosotros un largo tiempo, hasta que al cumplir los dieciocho decidió darle un poco de espacio a su hermana, recuerdo que ella se puso muy triste, pero también comprendía que él ya no era un niño al cual pudiera cuidar todo el tiempo, además tu ya tenias cuatro años y necesitabas más atención que nunca debido a que eras muy inquieta."
"Yo estudiaba el ultimo año en administración de empozas y arquitectura cuando paso ─su mirada se llenó de dolor y puedo jurar que la mía también, porque hundí mi rostro en su pecho mientras el me acariciaba la cabeza─. Midoriko acababa de salir de casa de su hermano e iba a pasar por ti a casa de tu abuela Izayoi y tu abuelo Inu-No, cuando unos delincuentes la acorralaron en un callejón… ─vaciló y luego me apretó contra su pecho para suspirar en mi coronilla después de besarla─ no necesitas saber detalles, pero tu madre no vivió, la encontraron dos días después de que se hubiera puesto en marcha su búsqueda. Yo tuve que ir a identificar el cuerpo."
"Después de eso estuve muy mal por unos meses, yo no podía cuidarte como era debido, así que Souta lo hacia por mí, pero al ver que no había el menor de los avances en mi estado emocional pidió una audiencia en la corte y tu custodia fue para él. Si antes estaba mal, con eso me encontraba aun peor, ya haba perdido a tu madre, no podía pensar en nada más que ella, pero cuando tú dejaste de aparecer a mitad de la noche para meterte en mi cama me di cuenta de que tú también me estabas dejando, fui con Souta, le supliqué que me dejara estar contigo, que haría lo que fuera, pero que no me alejara de ti. Te necesitaba, a ti y a tus hermosos ojos que eran idénticos a los de ella. Le di tanta lastima que accedió a dejarme tenerte. La única condición que me impuso fe que le permitiera verte siempre y yo le dije que siempre y cuando y tú lo quisieras así seria. Cuando volviste a casa fue como si ella hubiera vuelto, realmente te había necesitado mucho, pasó una semana y un sábado en la mañana mientras íbamos camino al parque acuático Souta me llamó diciéndome que deseaba verte, pero yo no me quería arriesgar a que tú te alejaras de mí por estar más cómoda con tu tío, así que le dije que no querías verlo y que en cuanto tu lo desearas yo te llevaría a su casa…"
Su relato era interesante sin duda y me estaba aclarando muchas cosas, pero mis ojos me pesaban no había dormido como Dios manda desde el día de la fiesta de mi prima y las ultimas noches había llorado la muerte de mi novio.
─Pasaron unos meses y él me mando a llamar…
Oía su voz suave, pero como un eco lejano… Ya no podía soportarlo más así que caí rendida en sus brazos…
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Continuara…
Hola!
Lamento mucho la tardanza, pero no había podido terminarlo, me había ido a una disco con una amiga ¡Gomen ne! La iba a poner ayer, pero pues ya ven… La carne es débil y de verdad tenía ganas de ir a ver bailar a un montón de chavos sexys, así que no sean malos y se enojen conmigo ¡Gomen ne!
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Bien, para no hacerles el cuento largo les agradezco mucho sus reviews, les prometo para la próxima ser más puntual.
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Ahora solo les pediré 100, sin duda alguna ya terminaré el que sigue esta noche aunque no duerma nada.
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Kisses!
