les recomiendo tener una botella de agua bien fria cerca es lo unico que voy advertir...


Romantico?

San estas segura de quedarte con estas tres?- pregunto Quinn viendo como Beth junto con Ashley y Brittany tenían la cara embarrada de chocolate y saltaban como locas en el sillón de la casa.

Tu tranquila, a la rubia mayor sé cómo tranquilizarla y a las pequeñas bueno para eso está el cuarto Xbox- tranquilizo la latina guiñándole un ojo a la rubia.

De acuerdo San, Rachel me espera, suerte con eso- movió su cabeza hacia las chicas- princesas cualquier cosas me llaman- grito Quinn a su hija y a la pellirroja.

Si Quinnie-contesto Brittany.

Britt-Britt tu no-acuso Santana mirándola fijo.

Es que dijo princesas y tú me dices así, entonces…

De acuerdo, de acuerdo- interrumpió nerviosa la latina con una sonrisa-tu vete-miro a la rubia que todavía tenía un pie dentro de la casa- que el enano se va ir en busca del arcoíris.

Idiota-murmuro Quinn saliendo del departamento para dirigirse al auto donde su futura esposa la espera ansiosa.

La segunda parte de la sorpresa de Rachel daba comienzo, una noche que Quinn con la ayuda de sus amigas había preparado minuciosamente, si la primer parte que era enteramente basada en su propuesta mega romántica le gusto, cuando la morena vea lo que había preparado para su primer noche como prometidas iba a quedar maravillada, una parte de Quinn estaba a punto de ser expuesta como nunca y a pesar de tener ciertos miedos o tal vez era la timidez quien invadía su cuerpo en esos momentos, lo que sea que fuere, Quinn sabía que después de lo que pasara esa noche nada volvería a ser lo mismo entre ellas.

Sé que no te gusta que te vende los ojos, pero cuando lleguemos lo vas a tener que hacer- advirtió Quinn con una sonrisa.

No tengo otra alternativa verdad?- pregunto vencida por la respuesta que se imaginaba.

Sabes que no-contesto de inmediato Quinn mientras Rachel cerraba los ojos de la frustración, si había algo que odiaba en el mundo era que le vendaran los ojos y no poder disfrutar de las cosas que la rodean.

Unas cuadras faltaban y volvían a quedar en silencio, la rubia repasaba mentalmente todo lo que haría esa noche, como si fuera un cronograma tacharía ítem por ítem, sería algo romántico pero sin duda esa noche no iba a llamar cursi Quinn Fabray, por otro lado Rachel no podía ni imaginarse con que cosa le saldría su novia ahora, la creatividad de Quinn para crear momentos románticos, únicos e irrepetibles la dejaban siempre sin palabras pero era algo que disfrutaba, los esfuerzos para que todo le quedara perfecto no hacían más que afirmar más su amor para con ella.

Hasta la puerta puedes avanzar, una vez allí te vendare los ojos- explico Quinn con voz queda, para no alterar la ansiedad de su novia.

Lo que usted ordene- fue la respuesta de la Rachel.

Lo que yo ordene?- cuestiono con una sonrisa pícara.

Lo que usted ordene- pero esta respuesta fue acompañada de la un poco sutil mordida del labio inferior de la morena.

Así empezaban la noche, con simples insinuaciones que no hacían más que alterar el estado corporal de cada una.

Hemos llegado, necesito ponerte eso- anuncio Quinn sacando del bolsillo un pañuelo color negro.

Rachel no contesto camino un paso delante de la rubia para que pudiera hacer su trabajo y empezar de una vez por todas con la segunda parte de la sorpresa.

Entraron al pent-house a paso lento, Quinn había tomado ahora la delantera situando a Rachel detrás de ella agarrada de su cintura, pasaron por el salón que solo contaba con esa cómoda alfombra, una mesita de vidrio y un sillón.

El camino siguió hasta que la rubia se detuvo en la puerta del baño principal, abrió la puerta con lentitud y pidió a la morena que la esperara unos segundos, pero esos segundos se hicieron minutos, minutos donde Rachel no hacía más que impacientarse y querer deshacerse de ese pañuelo para poder por fin ver que tanto tramaba su novia y a punto estuvo de hacerlo cuando Quinn con una gran sonrisa en su rostro salió del baño.

Perdón por el tiempo, pero ahora si está todo listo- anuncio la rubia sin sacarle el pañuelo de los ojos a Rachel. Entraron al baño y un dulce aroma a vainilla se apodero de la morena llevándola a tomar más aire del que podía para poder disfrutar aún más de ese olor que tanto le gustaba-estas listas?- pregunto desde atrás Quinn

Pero la respuesta no llego en forma de palabras a cambio la rubia solo recibió un leve movimiento de cabeza de parte de la morena que afirmaba a la pregunta de Quinn.

De acuerdo entonces bienvenida a nuestra primer noche oficial en nuestro hogar.

Hogar, la palabra hogar basto para que el cuerpo de Rachel sintiera una correntada de electricidad en todo el cuerpo, un hogar junto a las dos personas que más amaba en su vida, un hogar que se agrandaría de seguro y se llenaría de ese calor familiar que solo gritos y llantos de niños pueden dar, de esas cenas familiares donde los abuelos van solo a malcriar a sus nietos con regalos y chocolates, un hogar donde pasarían su primera navidad y año nuevo, un hogar para empezar una nueva historia, la historia de su vida como la esposa de Quinn Fabray, que bien sonaba eso y sin duda que bien sonaba la frase esposa de Rachel Berry, porque era así, lo mismo que Rachel pensaba lo pensaba Quinn en ese preciso momento.

Te amo- se dijeron al unísono, se sonrieron para terminar abrazándose.

Rachel el agua se enfría, será mejor que disfrutes de esa bañera llena de agua y espuma para que puedas relajarte del día que te hicimos pasar con Beth- pidió Quinn al oído de la morena.

Ni pienses que voy a meterme ahí sin que tú estés a mi lado- contesto Rachel deshaciendo el abrazo y enfrentando a la rubia.

No era lo que yo ordene?- replico enseguida Quinn.

De acuerdo tú te lo pierdes- sin más la morena se giró y empezó a quitarse la ropa bajo los observadores ojos verdes de Quinn.

Chau zapatos, chau medias de rombos, hasta ahí estaba todo bien, pero las manos de Rachel fueron a su espalda buscando el cierre de su falda, un segundo le tomo a Quinn agarrar las manos de morena y acercarla a su cuerpo para susurrar- yo lo hago- a su oído sin ser consiente del deseo que escondía ese "yo lo hago" en voz. Rachel sonrió dejando que las manos de Quinn hicieran el trabajo, bajo el cierre disfrutando de cada centímetro que bajaba para descubrir una pequeña ropa interior negra que lo único que hizo fue empeorar el estado de la rubia, metió las manos dentro de la falda recorriendo su piel hasta las caderas para bajar por sus piernas lentamente, como se mantuvo parada Rachel era un misterio, sentir las manos de su novia por sus piernas era algo que le encantaba hasta que sintió su aliento caliente rozar su cintura.

Qu…Quinn, car…cariño- balbuceo Rachel, es que ahora la rubia ya se había deshecho de la su remera dejándola en ropa interior y besaba con intensidad su espalda mientras sus manos jugaban con la costura de su ropa interior inferior- el agua se enfría- sin más Quinn alzo a la morena en sus brazos y la metió en la bañera en un segundo, y como un rayo la rubia se quitó toda su ropa quedando en igual de condiciones que su novia y se metió con ella, sentándose a su espalda para poder seguir con lo que estaba haciendo previamente.

Quinn me has metido en ropa interior y no…

Tienes un lindo regalo en el living tranquila, aparte te aseguro que no vas a necesitar nada en toda la noche- interrumpió Quinn mientras besaba los hombros de la morena- pero tienes razón en algo- prosiguió con una sonrisa en los labios.

En que- contesto relajándose en el pecho de la rubia.

Quinn metió las manos en el agua y de un tirón rompió la ropa interior de Rachel dejándola caer a un costado y repitió el mismo movimiento con la parte de arriba dejando a la morena sorprendida por ese ataque la rubia, bueno sabía que a veces era víctima de un desenfreno sexual imposible de parar pero nunca había llegado a romperle su ropa.

Pero ahora no estamos en igual de condiciones- se quejó como niña chiquita.

Ya me ocupo cari…

NO!-grito desesperada la morena-yo lo quiero hacer, párate-ordeno mordiéndose el labio.

Cómo?- pregunto ladeando su cabeza.

Que te pares, lo quiero hacer yo, y no tengo tanta fuerza como para arrancarte tu ropa interior como lo hiciste tú- respondió haciendo que Quinn se sonrojara.

La rubia hizo lo que Rachel le pidió y se paró, aunque la morena no lo hizo se deleitó con el cuerpo mojado de su novia e inconscientemente se lamio los labios.

Y?-cuestiono Quinn sacando de su burbuja a la morena, que solo se arrodillo dónde estaba, alzó sus manos hasta donde comenzaba la ropa interior que tenía enfrente y sin más la deslizo hacia abajo.

Si alguien pensaba que esa noche iba ser romántica estaban muy equivocados, si alguien pensaba que Quinn era a quien siempre se le despertaba el hambre sexual también se equivocaría, en ese momento los ojos color chocolate de Rachel pasaron a ser a un marrón oscuro llenos de deseo, un escalofrió recorrió a Quinn de pies a cabeza al sentir la lengua de su novia recorrerla desde la parte inferior de su muslo hasta su intimidad.

Las manos de Rachel subieron hasta los pechos de Quinn que parecía que en cualquier momento perdería el equilibrio, la boca de la morena no le daba respiro, su lengua se movía con fuerza sobre su clítoris- Ra… Rach cielo no…- intento hablar para decirle que no iba a poder sostenerse más y como si le leyese el pensamiento, Rachel agarro una de sus piernas y la puso en el filo de la bañera para que la rubia pudiera apoyarse o para que ella pudiera tener mayor acceso a la intimidad de su novia.

Y así lo hizo, una vez la pierna en su lugar Rachel no dudo en que fuera su lengua la que se adentrara en su novia arrancándole de esa manera el primer grito, el primer gemido que ese nuevo hogar iba a escuchar, a los movimientos de Rachel se le sumaron los movimientos erráticos de la cadera de Quinn, que desesperada buscando más profundidad llevo una de las manos que Rachel tenía en sus pecho hacia abajo, dándole a entender así lo que necesitaba, pero Rachel estaba jugando su juego, saco su lengua de adentro de su novia, quien se quejó audiblemente y la pasó nuevamente por el clítoris de la rubia, subió por sus pechos donde se entretuvo un rato a la vez que su mano jugaba en la entrada de la intimidad de Quinn.

Cielo estas tan…

Deja de jugar Rachel Berry-pidió mordiéndole el hombro a la morena que dejo escapar un gemido.

Rachel agarro la mano de Quinn llevándola a su propia intimidad demostrándole que ella estaba en las mismas condiciones, pero cuando Quinn quiso intentar hacer algo más la morena le quito la mano y se llevó a la boca, chupándole los dedos a Quinn que no pudo evitar largar un suspiro.

Vas a matarme juro que vas a matarme- murmuro Quinn al ver lo hecho por su futura mujer.

Y sin decir nada Rachel entro en la rubia con dos de sus dedos, haciéndola olvidar de la realidad, del hoy y del mañana, los movimientos de Rachel eran rápidos y seguidos mientras que con la palma de la mano presionaba el clítoris de Quinn.

De pronto el baño se convirtió en un lugar donde los gemidos de Quinn eran los protagonistas donde el sudor y el calor de sus cuerpos fueron los encargados de empañar los espejos, donde el golpeteo de la mano de Rachel contra el cuerpo de Quinn se encargaban de darle el toque musical a una escena poca romántica y bastante alejada a la pensada por la rubia, pero que al fin y acabo tenía el mismo resultado, un orgasmo que la recorría desde los tobillos hasta la espina dorsal, un orgasmo con el nombre de Rachel la dejaba sin fuerzas abrazada a la espalda de su novia que sonreía satisfecha viendo como su novia no tenía aliento y dejaba caer su peso sobre ella.

Se ha enfriado el agua- dijo Rachel haciendo reír a Quinn, sus ojos se conectaron en una mirada llena de amor, sabían que siempre iban a ser presas que de ese tipos de ataques de deseo incontenible.

Vamos tienes que secarte y dejar que te de mi sorpresa, ya que el baño no resulto como yo quería- se quejó falsamente saliendo de la bañera en busca de algo que las secara.

Y como pretendías que saliera?- indago la morena ya envuelta en una toalla.

Ni siquiera te has dado cuenta de las velas y que las mismas están aromatizadas o que el agua tenia sales para que te relajaras- explico algo dolida ante la falta de atención de la morena para los detalles.

Ya decía yo que algo me pinchaba en las rodillas-bromeo tratando de sacar una sonrisa a Quinn que nunca llego- cariño, crees que no me di cuenta? La vainilla es mi aroma favorito y este baño olía a eso, las velas fueron el detalle más romántico y las sales juro que las recordare- finalizo tocándose la rodilla donde varias piedritas habían dejado su marca.

Porque dices que olía a vainilla?- cuestiono con inocencia la rubia.

En serio Quinn? Me lo estas preguntando? Sabes quién empaño los vidrios? O te lo recuerdo- replico acercándola a su cuerpo sugerentemente.

No hubo respuestas, solo un beso seguido de las manos de Quinn bajando por la espalda de Rachel hasta las piernas para agarrarse de ellas y levantarla, la morena enredo sus piernas en la cintura de la rubia quien camino hasta el living, la dejo en el sillón y le acerco una caja roja con un moño blanco.

Póntelo- ordeno mordiéndose el labio inferior girándose para dejarla sola y empezar con el show de la noche-como se supone que voy a bailar si todavía me tiemblan la piernas- se decía para sí misma mientras se cambiaba y preparaba todo para sorprender a Rachel- eres Quinn Fabray por el amor de dios deja con la boca abierta a esa mujer-se ordenó mentalmente ya cambiada.

Descalza, vestida con una falda gris tipo tubo una camisa blanca y una americana gris y un sombrero gris todo perfectamente combinado.

Salió de habitación tomando todo el aire que sus pulmones pudieran recibir y camino con paso firmo, pero al llegar al living y ver como vestía Rachel la dejo sin reacción, casi sin respiración, la morena estaba junto a una botella de vino blanco sirviendo dos copas solo en ropa interior, o mejor dicho una imperceptible ropa interior color rojo pasión de encaje- concéntrate y hazla desear- se retó nuevamente mentalmente.

Agarro un mando a distancia y dio play, una canción muy bien conocida por las dos empezó a sonar llamando la atención de Rachel de forma inmediata. Tiro de una soga y una cortina plegable de las que se usan en las oficinas cayo desde el entre piso.

Los ojos Rachel viajaron a través de todo el cuerpo de su novia, mientras esta caminaba moviendo las caderas como solo ella sabia y se perdía tras las cortinas y una luz se reflectaba desde atrás haciendo que las curvas de Quinn quedaran a la vista de Rachel que se relamía los labios como lobo hambriento.

La canción que sonaba lo único que hacía era acrecentar el deseo de Rachel, bajo la canción de la famosa película 9 semanas y media Quinn dejaba caer a los pies de la morena la primera prenda, Rachel se sentó con la espalda al sillón y copa en mano, mientras Quinn seguía meneando sus caderas al ritmo que marcaba la música, las manos de la rubia empezaron a descender por su cuerpo levantado sugerentemente su falda hasta su cola, haciendo que Rachel se bebiera la copa de vino de u trago, Quinn en ese momento siendo testigo de cómo se estaba poniendo su novia decidió que su camisa iba ser lo próximo en sacarse, desabrocho lentamente botón por botón mientras el vaivén de sus caderas hechiza a la morena que no perdía rastro de los movimientos de la rubia.

Quedaba el sombrero como lo demandaba la canción y esa falda que Quinn guardaría para las manos de su novia, abrió las cortinas pasó su mano y la llamo sensualmente con su dedo índice. Ni lerda ni perezosa Rachel se levantó a la velocidad de la luz donde estaba su novia.

Quieres saber que hay debajo de esto?-pregunto Quinn provocándola mientras se tocaba las piernas y tironeaba suavemente para debajo de su falda.

Rachel trago de manera dificultosa lamentando no haberse llevado su copa con ella, y movió con ligereza su cabeza.

Agarra el vino y sígueme-dijo caminando hacia la que sería su habitación, la morena corrió a tropezones hacia el living agarro el vino y cuando giro su novia hacia dejado el rastro de esa odiosa pollera gris en el pasillo que conectaba con su ya habitación.

Quinn dónde estás?- pregunto al ver que la habitación estaba completamente oscura pero que la música seguía sonando.

Siéntate en la cama- ordeno la voz de la rubia.

Sin perder tiempo la morena hizo lo ordenado por su novia, la luz se volvió tenue y pudo ver como Quinn aparecía ante sus ojos solo con un portaligas blanco, camino hacia Rachel mientras le bailaba sensualmente al llegar donde estaba la ansiosa morena le abrió las piernas con las de ellas y agarro sus manos para llevarlas a su cadera que seguían meneándose a la par de esa canción que parecía no terminar jamás, se giró sobre sí misma empezando a refregarse de manera literal en el cuerpo de Rachel.

Quinn- advirtió la morena

mmm- fue lo único que dijo la rubia, la vergüenza que antes había sentido se desvaneció en el momento que vio a Rachel desesperada por tenerla en sus brazos.

Esta noche nos vas a dormir-

Eso es una amenaza?- cuestiono con una sonrisa

No, nunca te amenazaría, solo te lo estoy comentando- respondió agarrando de la cintura a la rubia para sentarla arriba suyo así de espaldas acariciándoles las piernas y repartiendo pequeños besos en los hombros de la rubia.

Pero Quinn era quien quería tener el control, lo necesitaba, quería ser ella quien dejara sin aliento a la morena, así que se giró y quedo sentada arriba de Rachel con una pierna a cada lado del cuerpo de la morena que lo que hacía era morderse el labio inferior.

Quinn hizo presión sobre los hombros de Rachel haciéndola caer sobre su espalda a la cama, beso su cuello con deseo dejando alguna que otra mordida.

Oh Quinn hay pétalos de rosas en la cama-comento Rachel- vez que si me doy cuenta de laaa…

La boca de Quinn había impedido que continuara hablando cuando mordió con un poco de brusquedad unos de los pezones de Rachel- sabes el rojo te queda excelente pero una lástima que no te vaya a durar nada- pronuncio Quinn

Lástima?-indago algo perdida cuando sintió como la tela de su ropa interior se rompía- oh dios mío.

Esas fueron las últimas palabras que Rachel dijo esa noche, porque la boca de Quinn se encargó de llenarla de gemidos, jadeos y suspiros. Tal vez la intención fue romántica y por ahí dicen que la intención es lo que vale, pero ellas dos esa noche se dejaron guiar por el deseo irrefrenable que su ser les exigía, la manera de tocarse rozando la brusquedad no le daba más que el toque erótico que la situación ameritaba, se amaban y se lo demostraban en la confianza que se tenían para que por una noche los besos le convirtieran en lamidas, para que lo te amo se volvieran en un pedir por mas placer, no había más vergüenza solo eran dos cuerpos que se conocían como si fuera de toda la vida que se estaban dando placer.


Feliiz juevees!

okey espero que no haya cruzado ningún limite por este capitulo pero creí necesario cortar con tanta dulzura ya me estaba empalagando un poco!

espero que lo hayan disfrutado como yo lo disfrute escribiendolo...

Como siempre muchas gracias por leer y sus comentarios...