Porque no me cuentas.
Tía San, tía San- una pequeña niña morena correteaba tirándose a los brazos de su tía Santana, quien la recibía con una gran sonrisa.
Clare que ha dicho Quinn de correr por la casa- advertía la latina con una ternura que solo la pequeña Clare era capaz de sacar.
Puff mama es una aburrida, Stephen puede hacer siempre lo que quiere- reprochaba con celos, que solo hacía que la latina mirara mas enamorada a esa pequeña morena que sin duda era el fiel reflejo de Rachel- sabes con quien está durmiendo Beth tía San?- cuestiono rápidamente recordando cual era el motivo por el cual había decidido pasar por alto el pedido de su madre de correr por la casa aun cuando su tobillo no se lo permitía.
Debe estar durmiendo con Matt- respondió acompañado de un levantamiento de hombros por no imaginarse otra respuesta.
No, Matt ya no es el novio de Beth… y definitivamente Matt no tiene pelo largo ni mucho menos es pelirrojo- Santana abrió rápidamente sus ojos ante lo dicho por su ahijada, porque claro Clare Berry- Fabray era la hija menor de la pareja, ahijada indiscutible de Santana y Brittany quien al enterarse del embarazo de la morena, estuvieron día y noche tras los antojos, a las visitas del obstetra, las ecografías, las chicas no pasaron ni un minuto lejos de sus amigas, era el primer embarazo de Rachel y claro el ultimo sentenciado por la propia morena, después de sufrir 14 hs de trabajo de parto y de que una lluvia torrencial cayera por todo Nueva York un 30 de abril nació Clare.
No hubo palabras para Quinn cuando la tuvo en sus brazos a los segundos de vida, las lagrimas que le caían por el rostro al ver a su pequeña en sus brazos y a su mujer en la cama exhausta no hacían más que demostrar que la felicidad a veces se puede expresar con cientos y miles de lagrimas
Pero 30 minutos más tarde cuando Rachel ya estaba en su habitación descansando, después de 14 hs de sufrimiento, la enfermera entro con la pequeña Clare que requería los brazos de su madre, Quinn para no despertar a su esposa se encargo de su hija, la primera en entrar a la habitación había sido Beth que con sus 12 años ya se había convertido en toda una hermana mayor, principalmente porque lo venía practicando con Stephen, pero ver a la pequeña Clare fue todo una aventura, nunca había tenido a un bebe cerca, a Steph lo conoció cuando este ya tenía 4 años, por lo tanto se había perdido toda la diversión de enseñarle a caminar y hablar y todas las cosas divertidas.
Clare tenia las pestañas larguísimas y era dueña de los ojos chocolate más hermosos de todo el mundo, no lo pudo evitar e inmediatamente al verla sus lagrimas brotaron de su rostro como una cascada, abrazo a su madre y a su hermana regalándoles un Te amo lleno de amor acompañado de un suave beso.
Pero la pequeña Clare no solo cautivo a su hermana y su hermano cuando este llego de la mano de su tía Britt, la pequeñísima Clare enamoro con sus pestañas súper largas a Santana.
Donde está el mini hobb… las palabras de la latina se quedaron atoradas, no supo que fue ni cómo o porque, a penas alzo la mirada y conecto con los ojos de Clare quedo muda, incluso dudo en acercarse a ella por miedo de caerse al suelo, sentía que sus rodillas se aflojarían y que su respiración se volvía pesada.
Creo que se enamoro-susurro Rachel a Quinn, que no podía creer el estado en el que estaba su amiga, quien diría que la gran Santana López iba a sucumbir ante los encantos de la hija de Rachel Berry, seguramente ella no, ni ninguna otra persona que la conociera, pero ahí estaba pasando, seguía pegada a la puerta con la mano en el picaporte, para que segundos más tardes se girara y saliera de la habitación sin decir nada, bajo las miradas de desconcierto de Quinn y Rachel.
Maldición, maldita enana y maldita Fabray- murmuraba a paso acelerado cuando choco contra Brit y Stephen.
Cariño estas bien?- cuestiono enseguida la rubia que veía como su chica tomaba un color pálido en su rostro.
Creo que ha conocido a Clare- comento con orgullo el pequeño.
Tú cállate mini Fabray falso- exclamo la latina, pero claro el pequeño lo único que hizo fue reírse de la latina.
Tu caíste bajo los encantos de mi hermana y no lo puedes negar- señalo el chico que seguía agarrado de la mano de su tía que tenía una sonrisa dibujada en su rostro, ahora entendía, su chica había conocido a la nueva integrante de la familia y no pudo resistirse a su encanto.
Cállate Ken de miniatura, la barby bronceada no me ha…
Oh si, si lo ha hecho- se escucho la voz de Quinn en el pasillo, con sus brazos cruzados a la altura de su pecho y una sonrisa de superioridad se acercaba a su amiga.
Aléjate Fabray y llévate a tu clon de mentira de aquí- replicaba la latina sin despegar su vista del piso.
Santana López mírame- ordeno la rubia a un paso de distancia, pero la latina solo negaba con su cabeza- Santana! No me hagas levantar mas la voz y mírame de una vez- exclamo con voz dura, un segundo y la latina se giraba para lentamente subir su mirada y encontrarse con la mirada de su amiga- no lo niegues, te has enamorado de mi hija- soltó sin más y sintió como su amiga se abrazaba a su cuerpo, llamo con sus manos su hijo y a su amiga para que se unieran al abrazo, cuando por fin los cuatros se abrazaron, la latina confeso.
Dios Quinn, la maldita lo ha hecho apropósito, tu hija es condenadamente hermosa, viste esas pestañas? Y esos ojos? Como quieras que, dios- estaba avergonzada porque no había sido valiente de hacer lo que realmente le hubiese gustado hacer, abrazar a la pequeña y llenarla de besos.
Creo que todavía estas a tiempo de ir a saludar a tu… ahijada- los ojos de Santana se abrieron de par en par, no podía ser más feliz o siquiera pedir algo más importante que eso, Quinn iba a volver hablar pero la latina se largo a correr hacia la habitación donde encontraba su ahijada, haber si todavía no se arrepiente pensó.
Entro a la habitación agitada, miro a Rachel quien le sonrió de inmediato- Creo que tu ahijada todavía sigue esperando por ti- no lo dudo, se acerco y con cuidado agarro en sus brazos a esa pequeña que le había robado el corazón en un inocente pestañeo.
Hola- susurro porque la niña se encontraba completamente dormida, beso su frente y se lleno del típico perfume de bebe que nunca antes ni siquiera con sus propios sobrinos había disfrutado- eres hermosa como tu…
Anda dilo como su madre- bromeo la morena desde su cama
Cállate Berry, ella es mucho más hermosa- sentencio enseguida dándole la espalda.
De eso no hay duda San- acompaño Rachel que miraba emocionada como su amiga se abrazaba al cuerpo de su hija.
Luego de unos minutos Quinn, Britt, Stephen y Beth entraban a la habitación encontrándose con la imagen más tierna de todas, Santana estaba sentada en el sillón con las piernas encima de la cama donde estaba Rachel y Clare dormía sobre su pecho, con su rostro en el cuello de Santana mientras su manito izquierda sostenía un mecho de pelo-ni se atrevan a siquiera decir algo, si la despiertan se la verán conmigo- amenazo la latina mientras señalaba a cada una de las personas que entraba a la habitación.
No me la quiere devolver- susurro bromeando Rachel y todos rieron en voz baja, mientras miraban la imagen más tierna de Santana en muchísimos años.
Fin flashback…
Donde esta Stephen peque?- pregunto la latina que todavía no había visto a su sobrino esa mañana.
Con la tía Britt practicando una coreografía- respondió como si fuera lo más obvio del mundo.
Ya no debería hacer ningún tipo de esfuerzos- comento Santana preocupada por el avanzado embarazo de su ahora mujer.
Pero Stephen tiene una competencia o algo así y la tía Britt solo está supervisando, Alex está bien cuidada tía San- agrego la pequeña acariciando la pierna de su preocupada tía, así como se podría decir que Clare era la debilidad de Santana, el niño dueño de una sonrisa encantadora y ojos como el cielo lo era para la rubia bailarina.
Tía San porque me cuentas la historia de Stephen?- pidió con una excesiva ternura mientras subía al sillón y se acomodaba en la piernas de la latina que sonreía, la pequeña amaba que le contaran como el pequeño Stephen había aparecido en la vida de sus amigas.
Flashback…
Era una mañana de otoño bastante fría en Nueva York de esas que son la antesala de lo que el invierno será, un mañana como cualquier otra donde Quinn manejaba hacia la galería para preparar la clase de ese día, estaba a dos pasos de llegar cuando en la entrada diviso como un pequeño estaba acurrucado en la puerta de la galería, tapado con unos diarios, apresuro sus pasos y se arrodillo en el primer escalón, observo con detenimiento al pequeño que se encontraba abrigado por papeles sucios y acaricio su frente para mover un mechón rebelde que le caía, pero fue sentir su piel y darse cuenta del frío que estaba pasando que no dudo agarrarlo en sus brazos, el niño ante ese brusco movimiento ni siquiera despertó haciendo desesperar mas Quinn que no tardo ni un segundo en llevarlo al hospital más cercano, lo acostó en el asiento de atrás le puso el cinturón de seguridad, su abrigo para taparlo y la calefacción a tope.
Por favor, por favor- iba susurrando cuando lo sacaba de su coche y corría dentro del hospital, pidió desesperada ayuda que no tardo en recibir, 10, 20, 30 minutos pasaron y a cada enfermera que pasaba le preguntaba por el pequeño que había llevado pero como era de esperar ninguna le decía nada, solo que tenía que esperar.
50 minutos más tarde un doctor se presentaba ante un nerviosa Quinn que lo primero que hizo fue amenazar al pobre hombre con que si no le decía como estaba el niño ella misma se iba a encargar de que ese hospital se cerrara por incompetencia.
El doctor le sonrió para tranquilizarla y paso a explicar el cuadro médico del niño, le agradeció que lo haya llevado tan aprisa al hospital ya que cuando entro el niño tenía una leve hipotermia que si no hubiese sido porque todavía el invierno no se presentaba seguro todo hubiese sido catastrófico, Quinn suspiro aliviada, pero inmediatamente un miedo le corrió la espina, el pequeño no tendría más de tres años y el invierno se estaba acercando, el médico leyó su expresión y paso a explicarle que ya habían llamado a servicios sociales para que se hagan cargo del pequeño, pero lejos de dejarla tranquila ese detalle la angustio aún más.
No lo dudo y llamo a su prima que seguía en Los Ángeles con su prometido, "necesito que prepares todos los documentos necesarios para adoptar a un niño" fue la primera frase que salió de su boca apenas Becca atendió.
Cuando la pelirroja reaccionó la cuestiono en seguida pero Quinn volvió a presionar "estoy casada legalmente con Rachel Berry, tenemos un nivel económico excelente, no te será muy difícil Becca, por dios eres una Fabray" exclamo fuera de sí, después de unos minutos la pelirroja le indico que no iba ser fácil pero que en menos de 2 horas la llamaría.
Servicios sociales llego y Quinn inmediatamente se presento ante ellos, ofreciendo su hogar para que el pequeño del cual todavía no conocía el nombre pasara con ellas los días restantes hasta que consiguieran donde llevarlo, o en tal caso hasta que Becca solucionara lo que le pidió, luego de hablar con la señora de servicios sociales y convencerla de que no era una loca desquiciada, que era responsable y tenía un hogar más que cómodo para que el pequeño pasara los días, la señora accedió, le hizo firmar unos papeles que la responsabilizaban a Quinn de cualquier cosa que le pasara al pequeño Stephen como había indicado la señora, después de que le contara que el niño no tenia madre ya que había muerto poco después del parto y que el padre nunca se había hecho cargo.
Luego de eso el doctor indico que el niño ya estaba estable, con la temperatura normalizada, para ese entonces ya eran las 5 de la tarde y una Quinn Fabray tímida entraba a la habitación donde el pequeño Stephen se encontraba.
Hola- susurro la rubia acercándose a la cama-como te encuentras?- pregunto con suavidad, acercándose a paso lento para que el pequeño que ahora le regalaba un mirada mezcla de miedo y desconcierto no se asustara.
El niño solo se limitó a levantar sus hombros y removerse incomodo en su lugar.
Mi nombre es Quinn, yo te traje al hospital-explicaba mientras tomaba asiento a su lado- estabas en la puerta de mi trabajo y… se quedo en silencio, como le tendría que hablar a un pequeño de 4 años, ya había perdido la práctica, Beth tenía 10 años ya - te, te puuuff- resoplo molesta 26 años y no sabía cómo hablar con un pequeño, hasta que sintió una caricia en su mano procedente de aquel niño que era dueño de los ojos grises más hermosos que haya visto jamás- tienes unos ojos muy bonito lo sabías?
Stephen le sonrió sonrojándose levemente- tu... tam...también- susurro con timidez haciendo que Quinn sonriera al escuchar la dulce voz de aquel niño que se estaba adueñando de su corazón.
El doctor me dijo que podías irte- pero la reacción del pequeño ante lo dicho por Quinn fue de pánico y la rubia se dio cuenta- yo, si tu quieres puedes venir a mi casa, conmigo, pero solo si tu quieres- rasco su cabeza un tanto nerviosa no quería asustar al pequeño ni mucho menos, ella era una desconocida para el al fin y al cabo.
Stephen la miro a los ojos aun seguía acariciando su mano tiernamente, entonces una sonrisa apareció el rostro del pequeño- tu, me cuida…cuida…
Yo te cuidare-ayudo Quinn al ver la dificultad del niño para hablar- que dices?
El pequeño le sonrió de inmediato y agito su cabeza rápidamente asintiendo.
Ahí estaban, Quinn y Stephen en el auto camino a su hogar, iban callados y en cada semáforo la rubia miraba de soslayo al pequeño que se encontraba mirando hacia la ventana en todo momento, entonces recordó que en todo ese día no había hablado con Rachel, agarro su cartera para buscar su móvil y ahí estaban llamadas perdidas y un cantidad exagerada de mensajes de la morena preocupada por no haber tenido noticias de ella en todo el día.
Sonrió de costado y escribió "ya estoy llegando" y volvió a emprender el camino, unas cuadras más adelante estaciono el auto y le indico al pequeño que ya habían llegado, lo bajo del auto con cuidado y lo tapo con su saco por el frío que estaba haciendo a esas horas en la ciudad, se recrimino mentalmente el no haberle comprado ropa mas abrigada de camino a su casa, pero iba tan metida en su mundo que ni siquiera se percato, incluso ahora ya en la entrada de su hogar pensó en Rachel que no le había dicho nada, como se tomaría aquel "intruso" pero deshecho ese pensamiento su morena tendría 1 metro 58, pero su corazón era más grande que todo Nueva York.
Oye, esta es nuestra casa pero antes que entremos tienes que saber que vivo con 2 personas mas maravillosas que yo, mi hija Beth y mi…-sopeso la idea dos segundos era muy pequeño y mucho información para tan poco tiempo- Rachel, ella te va a encantar, sobre todo cuando la escuches cantar-explico entusiasmada, el pequeño que seguía escondido bajo su saco le regalo un pequeña sonrisa nervioso y se aferro más a su cuerpo, lentamente abrió la puerta y lo primero que escucho fue.
Cielo eres tu-la voz de Rachel se escuchaba desde el salón y Stephen miro rápidamente a la rubia.
Si tiene una voz algo… peculiar, pero cuando canta es…
Quinn- otra vez la voz de Rachel pero ahora rozando el reproche.
Rachel cariño- musito Quinn y sintió como el pequeño Stephen se aferraba con más fuerza a su cuello.
Un segundo más tarde la rubia llegaba al salón encontrándose con la mirada de confusión de la morena- Quinn?- cuestiono cuando debajo del saco de su chica pudo divisar un par de zapatillas.
Escucha, tengo una súper historia que contarte así que mejor te sientas de acuerdo- respondió con tranquilidad empezando a sacarse el saco y dejando al descubierto al pequeño Stephen abrazado a ella- el es Stephen, cuando llegue a la galería este pequeñín- le revolvió el pelo-estaba en la puerta cubierto por unos periódicos y lo tuve que llevar al hospital por un cuadro de hipotermia- los ojos de Rachel iban de Stephen a Quinn sin dejar de prestar atención a la historia que contaba la rubia- entonces como no tiene a nadie lo traje, por supuesto que la asistente social me hizo firmar unos papeles de responsabilidad y todo ese rollo. Estas enojada?- pregunto con temor.
Rachel se levanto y paso lento camino hasta llegar enfrente de Stephen que la miraba escondido en el cuello de la rubia, se agacho para quedar a su altura y le dijo- a que ese lugar-señalo el cuello de la rubia- es el más cómodo?
El pequeño asintió con su cabeza y escalo unos centímetros más arriba a Quinn que no perdía detalle de cómo su mujer intentaba interactuar con el pequeño – Así que Stephen? Qué lindo nombre tienes- agrego dejando una suave caricia en la espalda del niño, que lentamente empezó a salir de su refugio- yo soy Rachel, me das un beso?- pregunto suavemente y con una calidez que hizo que el pequeño la mirara, pero la morena no se esperaba encontrarse con esos ojos tan hipnotizantes, Stephen se quedo sentado en las piernas de Quinn a una Rachel que parecía encantada con el pequeño que tenia ante sus ojos.
Eres un niño muy bonito- elogio con ternura pero el pequeño agacho su cabeza invadido por la vergüenza que le causaba que le dijeran así- y mi beso?- volvió a insistir, entonces el niño levanto su mirada, cuestiono a Quinn con sus ojos grises encontrando ese beneplácito para arrojarse a los brazos de Rachel.
Pero el beso no lo recibió, Stephen solo se escondió en el cuello de la morena abrazándola como lo había hecho con Quinn hasta hace unos momentos.
Entonces no estás enojada?-indago Quinn.
No, no estoy enojada, ahora estoy preocupada por dos cosas- respondió e inmediatamente Quinn frunció el ceño- tenemos una hija que debe estar por llegar con su amiga y que no se cómo se va a tomar esta situación-
Y la otra?- pregunto rápidamente la rubia.
Tenemos que hablar con Becca para ya sabes- hizo un ademan con su mano señalando al niño y la rubia no pudo evitar sonreir de felicidad, sin duda se había casado con el ser mas maravilloso de todo el mundo- y a alguien que acondicione la habitación de Stephen- agrego y el pequeño se distancio del cuello de Rachel para indagarla con la mirada.
Habi…habi…habita…ción?- Rachel arrugo su rostro y miro a Quinn de inmediato
Tiene una pequeña dificultad para hablar-indico la rubia y Rachel volvió su atención al pequeño que seguía con sus ojos grises clavados en la morena.
Si pequeñín, tu habitación, quieres ir a verla?-pregunto con su voz llena de amor, Stephen asintió con su cabeza rápidamente- Cariño, nos haces una leche con chocolate caliente, Beth no tarda en llegar- la rubia se levanto dejo un cariñoso beso en la cabeza del niño y otro en la mejilla de Rachel con un tierno "te amo" para dirigirse a la cocina.
10 minutos más tarde Beth junto a Ashley entraban al hogar Berry-Fabray a las carcajadas encontrándose con una imagen que la dejo perpleja.
Ahí en el sofá de su casa, estaban sus madres junto a un pequeño niño rubiecito de ojos que quitaban el habla con 5 tazas de algo que para su pequeña nariz no era otra cosa que la chocolatada caliente que solo Quinn podía preparar.
Llegaron justo a tiempo- mascullo Quinn rápidamente- recién acabo de servir el chocolate.
Mami- susurro Beth acercándose al salón sin perder detalle del niño que estaba en medio de sus madres.
El es Stephen-se adelanto Rachel- y bueno, si todo sale bien, será tu…
Hermano?- pregunto con una lagrima cayendo de su ojo- en serio? Mama? No, no es mentira? Hola- dijo finalmente al niño, que ahora si tenía toda la atención puesta en aquella niña rubia que lloraba de emoción.
Stephen ladeo la cabeza a un lado como analizando el porqué del llanto de aquella rubia de ojos verdes, miro a Quinn y luego a Rachel- no… no llo… no llor… no llores- dijo finalmente con esfuerzo, detalle que no paso desapercibido por ninguna de las personas ahí presentes.
No es un llanto de- miro a sus madres que ahora también tenían lagrimas en sus ojos-soy feliz-concluyo regalándole una sonrisa.
Ashley miraba a su amiga mientras le dejaba pequeñas caricias en su espalda.
Soy Bethany, pero por favor dime Beth- se presento con el niño que ahora le sonreía, finalmente conocía a aquella niña que tanto Rachel y Quinn le habían hablado.
Fin Flashback…
Es verdad que tartamudeaba- detallo Clare empezando a reír y contagiando a la latina.
Eres mala peque, pero si Ken tartamudeaba, de hecho lo hizo hasta los 6 creo…
Hasta los 7- interrumpió una adormilada Beth.
Y tú con quien estas?- cuestiono Santana fulminándola con la mirada.
Conmigo porque?- replico Ashley desde atrás con la misma cara de dormida que Beth.
Te lo dije tía San, era esta- si había algo que no sabía hacer Clare era mantenerse callada, pero sobre todo cuando algo o alguien le caía mal.
Tu madre sabe que la pelirroja se quedo a dormir?- indago con seriedad la latina, ignorando de esa manera a Ashley que entraba molesta a la cocina.
Depende- contesto la rubia- Mami Rach lo sabe, mami Q no…
Que no se?- pregunto Quinn entrando a su casa y recibiendo ya en sus brazos a su pequeña princesa.
Que la pelirroja se quedo a dormir…
Clare!- grito molesta Beth
Algo que me quieras decir Bethany- pueden pensar que nadie quiere a Ashley que todas están en su contra, pero la verdad es que la pelirroja se lo había ganado.
Mama Rach lo sabia se lo dije anoche- respondió perdiéndose en la cocina.
No es que Rachel fuera la madre flexible ni mucho menos, solo que Ashley era su alumna favorita, si alumna de Rachel Berry que había dejado de lado su carrera en Broadway para dedicarse a su familia y daba clases en NYADA, así que Ashley quien había audicionado y había sido aceptada a la institución se había convertido en era su alumna, la mejor según Rachel.
Pero el resto de la familia era consciente de que la misma pelirroja siempre había estado metida entre Matt y Beth haciendo que estos se distanciaran definitivamente hacia poco de 5 días, no había sido culpa de Ashley en sí, ella siempre había sido honesta con sus sentimientos y más de una vez fue directa en decir que no se iba a dar por vencida, porque su corazón le decía que pertenecía al lado de la rubia.
Y Stephen?-pregunto mirando a Santana.
Acá estoy- respondía el aludido apareciendo de la mano de Brittany.
Oye Ken deja de acaparar a mi mujer- señalo Santana rápidamente.
La tía Britt solo me estaba corrigiendo unos pasos para la obra del sábado tía San, tranquila que para ti también hay cariño- replico acercándose rápidamente a la latina para llenarla de besos.
Quita Billy Elliot oxigenado- rezongaba Santana mientras el resto reía a carcajadas de la situación.
Porque tantas risas?- cuestiono la voz de Rachel entrando al salón.
Tu hijo quiere asesinar con amor a Santana-indico entre risas Quinn
No a la tía San no- exclamo Clare removiéndose arriba de la rubia para librarse de sus brazos y correr encima de su hermano para que soltara a su preciada tía.
Espero que Alex sea así con nosotras, porque estas dos acapararon la atención de nuestros hijos- susurro Rachel al oído de Quinn, quien asentía con la cabeza.
Hola cariño- saludo Rachel dejando un tierno beso en los labios de la rubia.
Hola mi vida, como estas?- dijo Quinn devolviendo el beso de la misma forma.
Bien, he terminado de organizar los detalles para la obra de Steph, y a las 2 son las audiciones para la obra de fin de semestre en NYADA- contesto abrazando a su rubia- y tú?-cuestiono levantando la cabeza para ver los ojos de su esposa.
Bien, tengo que Hablar con San sobre la exposición del viernes, y tenemos código rojo en la cocina-respondió señalando con su cabeza hacia el lugar mencionado.
Eso quiere decir que ya te enteraste que Ash se quedo a dormir- musito esperando la reprimenda de Quinn pero esta nunca llego así que volvió a mirarla para saber qué era lo que estaba pensando.
Yo sabía que tarde o temprano pasaría, fue Ashley quien estuvo al lado de Beth en los momentos más importantes de su vida, fue Ashley quien ayudo a Beth a decidirse por estudiar publicidad que era lo que realmente deseaba hacer por temor a decepcionarnos a nosotras, porque sabía que ninguna diría nada, entonces no puedo decir que mi hija esta malas manos- era una verdad que todos los Berry-Fabray sabían, pero una cosa era saberlo y otro distinto era reconocerlo y Quinn Fabray a sus 33 años reconocía que su hija mayor era feliz al lado de una persona que prácticamente había estado a su lado desde sus 9 años.
Estoy orgullosa de ti cielo, estoy feliz de la familia que formamos, estoy orgullosa de nuestros hijos y como viven su vida- porque si había algo que ellas le enseñaron a sus hijos es ser como quisieran siempre y cuando respetaran al prójimo, por eso mismo Stephen era a sus 12 años el mejor bailarín que Julliard podía tener, por eso mismo Clare a sus 6 años tocaba el violín y si se lo proponía podía hacer llorar a quien quisiera, y justamente por eso mismo Beth había empezado la carrera de publicidad en NYU, cada uno de sus hijos era dueño de un talento distinto.
Beth tenía una creatividad infinita mas su personalidad aguerrida la hacían ideal para una carrera como esa, Stephen era un pequeño que a simple vista parecía un ser frágil e incluso algo insulso pero que era capaz que estremecer a cualquiera con sus movimientos sin duda era especial y sabia como demostrarlo y Clare tenía toda la insolencia de Santana el ímpetu de Rachel y la delicadeza de Quinn, con 6 años manejaba con absoluta soltura unos de los instrumentos más complicados que existían y lo hacía como si hubiese nacido con el mismo bajo el brazo.
Te amo-dijeron al unísono y empezaron a reír bajo la atenta mirada de todos.
Bueno, bueno porque no cuentan el chiste así reímos todos – interrumpía Santana con Clare en sus piernas, Brittany a su lado con la cabeza de Stephen en sus piernas y en frente Ashley que estaba ayudando a Beth a servir el desayuno.
Porque no mejor les contamos los nervios que pasamos cuando casi no nos casamos-
Continuara…
Y falta uno... Feliz navidad...
no se enojen conmigo por fiiis...
