Cap 6- Reencuentro con el pasado

EPOV

Ha pasado bastante tiempo ya, desde mi cumpleaños 19, no puedo olvidarla.

Cada día de mi vida intento recordar ese momento, el único instante en donde pensé que las cosas eran de verdad, ella era lo mas real que tenia. Su nombre era Bella, le agradezco a Emmett el que me haya celebrado mi cumpleaños en ese bar. A pesar de mi odio a esos lugares.

Cuando la vi salir de ese pastel gigante, quede idiotizado, como si solo fuéramos ella y yo, ella era una bailarina de cabaret, pero era preciosa, su cabello chocolate ondulado a los hombros, su piel blanca y luminosa, sus ojos, oh dios sus ojos me mataron, marrones profundos y hermosos, y la manera en que me bailo, esa sensación fue…es…lo mejor que he sentido, pero no me miraba a los ojos y yo muriéndome por verlos.

No se en que recóndito lugar de mi corazón quedo Tanya, pero en ese momento, en ese segundo solo existía ella.

Pero seguía sin mirarme, luego cuando cayo encima mió sentí como si hubiese caído del cielo, no me atrevía a dejarla ir, así que la invite una copa, yo pensaba que solo seria una copa…

Unas palabras que ella me dijo, esas palabras me enamoraron, nunca lo habia escuchado de alguien mas, nisiquiera de Tanya, que se supone que esta enamorada de mi.

"algún día duque, encontrara un lugar para ser libre"

Me dieron ganas de decirle, que me hubiese gustado escaparme con ella y encontrar ese lugar, la verdad no diferíamos en mucho, ella quería ser igual de libre que yo, me gustaría estar con ella para protegerla de su vida de cabaret o de la familia que tiene. Pero no puedo.

El momento perfecto se arruino cuando los dos borrachos, bien borracho debí haber estado para cometer semejante atrocidad, nos acostamos en el auto, en la parte de atrás.

Solo recuerdo que me levante a las 5:00 de la mañana sin ropa alguna, encima de ella, quien tampoco tenia algo puesto, me quede perplejo, no tenia eso en mis planes, yo…yo de verdad no quería que sucediera así, yo no podía estar con ella, ella era totalmente ajena a mi mundo y no pertenecía allí. Pero no podía evitar sentir algo por Bella.

Aun así tenia que dejarla, sabia que me habia enamorado pero era prohibido, egoísta por mi parte, si Tanya se enterase, toda mi familia pagaría y no era justo.

Me vestí y la vestí a ella, para luego cargarla fuera del auto, claro que no iba a dejarla tirada en la calle, vi a un chico abriendo el bar, deje a Bella en el asiento de atrás y corrí hasta el chico

-hola, disculpa, ¿trabajas aquí?-pregunte

-si, soy Mike, tu eres el cumpleañero de anoche ¿verdad?-

-si, yo soy, escucha una de las bailarinas…-

-Bella, o ¿me equivoco?... ¿donde esta?-dijo preocupado

-¿Cómo sabes?-pregunte extrañado

-vi cuando salieron borrachos, ¿Qué le hiciste?- me decía ahora frustrado

-nada, esta en mi auto, necesito tu ayuda-

El chico rubio parecía enojado, bacilo en ayudarme pero al final me ayudo a cargarla hasta el bar y la acostamos en uno de los sofá.

-¿te das cuenta de lo que acabas de hacer?-aun seguía enojado

Yo estaba conciente de que habia cometido un error

-claro que si, no lo repitas-dije algo molesto

-no me importa que seas el hijo del duque, no se lo que le hiciste, pero mas te vale que lo arregles-

-¿Cómo?-pregunte confuso

-tengo entendido que tu estas comprometido con una de los Vulturis, la familia real, y si no me equivoco es la hija del rey, la princesa, ¿estoy en lo cierto?-

El chico sabía demasiado…

-si, lo estas- dije resignado a lo que el destino me habia dado.

La princesa, toda mi familia estaba feliz con mi logro, si apenas Emmett se consiguió a la hija del embajador, Alice al hijo del presidente y yo a la princesa, era algo muy bueno en nuestro mundo, pero yo no estaba contento, yo no la amaba. Yo amaba a Bella, aunque apenas la conociese. Unas pocas palabras me hicieron sentir que ella me comprendía mejor que nadie. Por eso no quería hacerle daño a esta magnitud.

-entonces vete, vuelve a tu mundo y deja a Bella en paz-

Le hice caso al chico Mike y le deje una nota, me fui y jure no volver a verla, aunque le habia dejado mi corazón y mi alma.

Una noche, unas palabras alcanzaron para marcar toda mi vida con su bello rostro.

Recuerdo ese día como si fuese ayer, a veces me gustaría saber si ella también piensa en mí, me gustaría que si, pero a la vez es mejor así.

-Edward, ¿porque tan pensativo eh?-decía mi hermano Emmett mientras me arrojaba una lata de soda.

-nada, ¿hasta cuando estarás aquí?-era algo fuera de lo normal que Emmett viniese a mi casa un domingo. Teniendo a su esposa Rosalie en casa. Ellos eran inseparables.

-¿me estas echando?, vaya que buen hermano-soltó una risa burlona-

-reí con el-no lo tomes tan en serio-

-oye Ed, ¿aun recuerdas a la chica del bar?-pregunto Emmett casualmente-

Era inusual que no llegase a un lugar a tiempo, y el día siguiente a mi cumpleaños tenia un compromiso con la familia, habia dicho una excusa casual, que todos creyeron ecepto por Alice y Emmett, quienes han convivido mucho conmigo como para saber cuando miento y cuando no, aparte Emmett me habia dejado con Bella ese día, pero no pensó que yo llegaría a tanto.

Les conté mi suceso y ellos comprendieron que me habia enamorado de un fantasma inalcanzable, prohibido.

-si, todavía, ¿Por qué preguntas?-

-mmm, nada olvídalo-

Emmett empezó a marcar con su celular y me retire a la cocina.

Cuando regrese Emmett estaba con su celular en manos.

-¿llamastes a Rosalie?-dije tranquilamente-

-no, llame a Alice, solo quería saber algo-

-¿que cosa?-tenía curiosidad-

-nada, nada, son cosas mías, ¿Cómo va lo de la adopción?-

Reacción inesperada

-va bien, dentro de-mire al reloj-nada, me lo entregan, tengo que irme

-adiós, y espero pronto ver a mi nuevo sobrino-

Reí y agarre las llaves de mi auto.

Hace muchos años, mientras trabajaba en el hospital con Carlisle conocí a una mujer, me cayó muy bien, pero ella tenía una enfermedad Terminal, ella me pidió que el día de su muerte adoptara a su hijo, ya que no tenia a nadie con quien dejarlo y no quería dejarlo en un orfanato, aquí en Londres no es buena idea.

Acepte y me comprometí a adoptarlo, pero se que no estoy listo para ser padre, por eso Esme decidió ayudarme y me dijo que ella lo cuidaría, pero el niño viviría conmigo. Tiene 2 años y se llama Jacob, según me contó la mujer.

Habia llegado al hospital en donde trabajaba mi padre, el duque, es extraño que le duque trabaje, pero a el le encanta y fundo un hospital.

Fui a la oficina, vi a la recepcionista y pregunte…

-hola, ¿sabes donde esta mi padre?-

-si claro, sigue ese pasillo-

Fui por el pasillo, y encontré un rostro conocido… ¿era posible?

Fin del cap 6