Aquí les dejo el siguiente capítulo de mi Fic, ojalá que les guste! Les agradezco profundamente a las personas que hayan leído el prólogo y espero que les haya gustado n.n Pero ojalá me hubiesen dejado un review... Bueno, espero que este capítulo sea más emocionante que el anterior y si los incentive a dejar un review n-n.
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 01: Misión
Habían pasado ya cinco años y medio desde que la dinastía del emperador InuTaisho había sido derrocada y Naraku tenía el poder. Su mandato hacía infeliz a mucha gente, puesto que él enviaba constantemente a su ejercito a apoderarse de las aldeas que aún ofrecían resistencia a su gobierno, de las que ya quedaban muy pocas.
Donde había estado el antiguo palacio real, Naraku había construido una fortaleza casi impenetrable, donde vivía él junto con sus súbditos y su ejército personal, las llamadas "Princesas de la Muerte". Este era un grupo conformado por 20 mujeres, entre distintas edades, que eran entrenadas para ser las guardaespaldas de Naraku e ir a misiones especiales que él les asignaba, como asesinar a alguien del que Naraku quería deshacerse. La mayoría de las jóvenes eran huérfanas, por lo que no tenían lazos con nadie más que con su amo Naraku, a quien ellas estimaban mucho por haberlas salvado de una vida solitaria o de la mismísima muerte. En la fortaleza de Naraku...
- Pronto me enviarán a mi primera misión—pensaba una joven de 16 años, con el cabello negro, largo, unos ojos color café muy bonitos y que vestía el traje de entrenamiento de las "Princesas de la Muerte", que consistía en: una especie de kimono blanco, que llegaba hasta los muslos, con una cinta larga anudada a la cintura, color rojo. También, llevaba una especie de pantalón negro ajustado, que llegaba hasta la mitad de su pantorrilla. Ella se encontraba en su habitación, que compartía junto con otra joven – No sé si estaré preparada para matar a alguien en nombre de mi señor Naraku. Sé que no es la primera vez que asesinaré, pero... en otras oportunidades había matado solo a monstruos, nunca a un ser humano...—pensaba, angustiada al creer que no podría cumplir su primera misión como Princesa de la Muerte. Si fallaba, seguramente Naraku la mataría.
- Nuestro señor Naraku quiere verte—dijo su compañera de habitación, entrando. Ella iba vestida de la misma manera que la otra chica – Creo que en este momento te asignará tu misión –
- Sango...—dijo la joven, nerviosa.
- Dime—contestó ella.
- ¿Y si no puedo cumplir esta misión?—preguntó intranquila.
- No digas eso. Tú has sido entrenada para asesinar gente y defender a Naraku por estos seis años—le contestó Sango.
- Eso lo sé, pero...—dudaba la joven principiante.
- No te pongas nerviosa Aome. Sólo debes pensar que lo estás haciendo por quien te salvó y te protegió cuando eras sólo una niña. Se lo debes...—
- Tienes razón. Iré en este momento a hablar con él—dijo Aome y fue al salón principal de la fortaleza, donde Naraku se encontraba, esperándola para asignarle su misión. – Aquí estoy, mi señor—dijo y se arrodilló ante él.
- Levántate Aome y acércate, para que escuches bien mis palabras—dijo Naraku, sentado en su trono. Aome obedeció y volvió a arrodillarse ante Naraku.
- Deberás matar a este hombre—dijo, arrojándole un dibujo del objetivo de Aome – Fue visto hace algunos días cerca de esta fortaleza y me ha parecido muy sospechoso. Debes matarlo y traer alguna pertenencia de él, para estar seguro de que lo mataste. De preferencia, tráeme su cabeza—dijo y observó una repisa que estaba detrás de él. Aquella repisa estaba llena de parte de personas, que fueron asesinadas por las Princesas de la Muerte.
- Esta bien mi señor, cumpliré con la misión que me ordenaste—dijo, se levantó, hizo una reverencia y rápidamente desapareció del salón.
- Espero que mis sospechas sobre ese tipo sean ciertas, y que Aome acabe con él. Eso es algo que me encantaría ver por mi mismo, pero no puedo salir de este palacio, aún...—pensó Naraku.
Aome fue a su habitación, a cambiarse su traje de entrenamiento, por su traje de ataque, que consistía en un pequeño kimono blanco, que no llegaba más allá de unos diez centímetros de su cintura, un obi rojo, unos pantalones verde oscuro, que llegaban hasta la mitad de su pantorrilla, abombados en esa parte. También, tenía una especie de calcetas blancas y unas sandalias, las típicas que usaban los japoneses de la época.
Sango aún se encontraba en la habitación.
- ¿Y cuál es tu objetivo?—preguntó Sango a Aome.
- Es él—dijo, mostrándole el dibujo a Sango
- Es muy guapo, y joven, por lo que se ve—dijo Sango, observando el retrato.
- Lo sé, pero Naraku me ordenó matarlo, y eso es lo que haré—dijo, tomando el dibujo de las manos de Sango y guardándolo en un bolsillo, que tenía dentro de su traje – Es lo que debo hacer—dijo, terminando de ponerse su traje, busco sus armas, un arco y flechas, más una katana, guardó algunas cosas (como ropa y dinero) y salió de la habitación, rumbo a la búsqueda de su objetivo.
En un bosque, algo lejos de allí, iba caminando a paso firme, un joven con ropas y armadura de guerrero. Iba muy pensativo.
- Hace tanto tiempo que pasó todo aquello, pero aún así, sigo sintiendo este rencor que me carcome el alma—pensaba él - ¿Cómo sería mi vida, si ninguno de ellos hubiese muerto? Tal vez, estaría casado ya con la princesa Kagome...—pensó y una sonrisa melancólica apareció en su rostro – Mi querida Kagome, si no hubieses muerto aquel día, quizás mi vida hubiese tenido mayor sentido. Tal vez... sería feliz. Espero que estés donde estés, te encuentres mejor que en este injusto mundo... –
Aome estaba en el bosque, saltando de árbol en árbol, cosa que había sido aprendida en su largo entrenamiento, buscando entre las personas que veía, a su objetivo.
- Creo que así no llegaré a ningún lado—pensó Aome – Lo mejor será preguntarle a esos viajeros que están allí abajo—pensó, deteniéndose en la cima de un árbol. Allí se puso un kimono y bajó discretamente, si hacer ruido y trato de acercarse a ellos sigilosamente y caminando con naturalidad. Se acercó por el lado contrario hacia el que los viajeros caminaban – Disculpen...—dijo Aome
- ¿Qué desea señorita?—le preguntó uno de los viajeros.
- Quería preguntarles si habían visto a este hombre—dijo Aome mostrándoles el dibujo de la persona a quien debía matar.
- Yo no le he visto—dijo uno de los viajeros - ¿Y tú Hideki?—preguntó a otro de los viajeros
- No, yo tampoco lo he visto—contestó el hombre de nombre Hideki.
- Lo sentimos señorita, pero ninguno lo ha visto—dijo otro de los viajeros
- Muchas gracias de todos modos—dijo Aome, hizo una pequeña reverencia y se fue hacia el lado contrario al que se iban los viajeros. Después de avanzar unos cuantos pasos y cerciorarse de que nadie la viera, ella saltó hasta la copa de un árbol, cambio su ropa a la de ataque y siguió saltando por los árboles, en busca de aquel hombre. Cuando atardeció, aún no podía encontrarlo. Ya estaba cansada de tanto buscarlo, así que se dirigió a una aldea cercana y pidió alojamiento allí. Siguió buscándolo por dos días más, pero no había rastros de su paradero.
- ¿Te encontraré algún día, objetivo?—pensó Aome, desde la cima de un árbol, mirando al cielo. La noche pasó y ya era su cuarto día de búsqueda.
Ella nunca pensó que una persona podía ser tan difícil de encontrar. Estaba a punto de anochecer, cuando ella ya estaba pensando en buscar alojamiento en otra aldea, cuando vio a un joven caminando tranquilamente por el bosque. Vio el dibujo y después al joven que caminaba
- ¡Al fin te encontré! Prepárate para ser asesinado...—pensó Aome, antes de lanzarse al ataque.
Notas de la Autora: Holas¿Les gustó el capítulo? Espero que sí n.n!
Ya han pasado más de cinco años desde que todo ocurrió. Naraku posee un grupo de asesinas de elite o.o Seguramente con ellas se deshace de todos sus enemigos T.T Que hombre más cobarde, podría hacerlo por si mismo¿no?
Bueno, aquí les dejo un adelanto del siguiente capítulo!
- No puede ser—pensó Aome, cayendo lentamente, su cuerpo sin reaccionar. No podía creer que la que moriría sería ella y en una situación así, su primera misión.
- Sálvala, sálvala o te arrepentirás—le dijo una voz en su mente al guerrero.
- ¿Madre?—preguntó el guerrero en su mente. Nunca había oído la voz de su madre, en todos los años que habían pasado desde la tragedia.
Bueno, sólo me queda decirles que me dejen reviews! n.n! Son muy bien recibidos! XD Quiero saber que opinan sobre esta historia, para ver si la sigo publicando n.n
Los autores y sus historias dependen mucho de sus lectores y sus opiniones! Y esas pueden ser vertidas en un review n.nu! Sólo hagan click en "go" y dejenme unas palabritas con su opinión!
Que estén bien! Cuídense mucho!
Adiós!
Atte. Dany-Chan
