Bueno, aquí estoy yo, reportándome nuevamente con un nuevo capítulo de este Fic, que al parecer va sumando lectores n.n ¡Cosa que me hace muy feliz! ;o; Sólo espero que me dejan un poco más de reviews... Ellos me alegran el día, y me animan a seguir publicando.
Ahora, lo de siempre XD
- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
Disclaimer: Los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, sino que son de sus respectivos dueños. ¿A quién no le gustaría ser dueña de estos personajes y llevar a la TV lo que escribe en sus fanfics? Por lo menos a mí, sí XD
Ahora sí... ¡Que disfruten el capítulo!
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 05: Accidente
Pasaron unos minutos y Kouga llamó a todos a comer. Aome e Inu Yasha se abstuvieron de ello, pues ya habían almorzado, así que se quedaron conversando, sentados cerca del río que había allí.
- Pobres niños, menos mal que han encontrado alguien que los acoja y que los cuide—dijo Aome, entristecida por lo que tuvieron que pasar.
- Es verdad—contestó Inu Yasha – Por lo menos, esos niños tendrán una infancia feliz—pensó – No es que la mía haya sido totalmente triste, pero... crecer sin tus padres... es algo duro y se siente mucha soledad... –
- Su infancia será feliz... —dijo – No como al principio, cuando la mía no lo era—pensó – Pero la compañía de Sango, me ayudó a apalear mi sentimiento de soledad... – (pobrecitos, ambos tuvieron una infancia algo triste oo)
- Así es. Que bueno que existe gente que ayude a los demás –
- Es cierto—contestó ella. Luego se fijó que comenzó a haber mucho ruido a su alrededor – Al parecer, los niños acabaron de almorzar—una sonrisa iluminó su rostro. Aunque le costara admitirlo, a Inu Yasha le gustaba mucho la sonrisa de Aome. Algunos niños llegaron corriendo a donde ellos estaban.
- Señorita Aome, aquí estaba—dijo Kouga, llegando con los niños – Pensé que se había ido—dijo y su mirada reflejó algo de ¿tristeza?. (Parece que le gusta Aome XD)
- No se preocupe. Aún no pensamos hacerlo¿verdad Inu Yasha?—le preguntó a este la joven.
- Así es—contestó él mirando con desconfianza a Kouga.
- Déjeme decirle que usted es muy hermosa, señorita—dijo Kouga, tomándole las manos. Esto hizo sonrojar a Aome y enojar a Inu Yasha.
- ¿Por qué me enojo, si Aome no es nada más que mi compañera de viaje?—se preguntó a si mismo el príncipe.
- Gra... gracias, joven Kouga –
- Llámeme Kouga—le dijo este y le soltó las manos.
- Esta bien, Kouga. Entonces, tú llámame Aome—dijo con una sonrisa.
- Esta bien, Aome—contestó Kouga – Que linda es... —pensó, sonrojado. Ayame apareció detrás de los árboles, junto con algunas niñas. Se fijó en la manera en que Kouga miraba a Aome y esto la hizo enfadar.
- ¿Quién se cree esa Aome para venir a quitarme a MI Kouga?—pensó muy enojada y se dirigió a donde los otros tres jóvenes se encontraban. Miró con mucho enfado a su compañero – Hola, Kouga—dijo enfadada.
- Hola, Ayame—dijo algo nervioso, al notar como lo miraba la chica.
- ¿Cuándo piensan irse?—les preguntó a Inu Yasha y Aome. Estos quedaron algo perplejos.
- Eh... no lo sé—contestó la chica, algo sorprendida. Al parecer, Ayame los estaba corriendo del lugar.
- Si te molesta que estemos aquí, mejor nos vamos... —dijo Inu Yasha
- No, no es eso—dijo Kouga tratando de detener su partida. Que se fueran implicaría que quizás nunca volviera a ver a Aome – Ella preguntaba eso para saber si debía preparar un lugar donde ustedes pudiesen dormir¿verdad, Ayame? –
- Sí—contestó, algo resentida. Se había dado cuenta de que había sido muy descortés con las "visitas", pero por nada del mundo permitiría que le quitaran a SU Kouga.
Los niños jugaban alegremente alrededor del río, pero uno de ellos se metió al agua, sin fijarse en que muy cerca de él, el río se hacía profundo y torrentoso. Siguió avanzando feliz, hasta que la corriente comenzó a arrastrarlo y cayó.
- ¡Auxilio!—gritó el niño, tratando de mantenerse a flote.
- ¡Kazuma!—gritaron algunos niños que observaban como su amigo iba siendo arrastrado por el río. Aome, Inu Yasha, Kouga y Ayame, se dieron cuenta de la situación.
- ¡Ese niño se ahogará!—dijo Aome y sin pensarlo dos veces, se lanzó al río a rescatarlo. La corriente la arrastró hasta donde estaba el niño y lo sujetó, para que no se fuese a ahogar – No te preocupes, ya estoy aquí—dijo con una sonrisa, mientras el niño la observaba agradecido.
- ¡Aome!—gritaron Inu Yasha y Kouga, preocupados.
La joven logró aferrarse a una roca que había allí. Ayame reaccionó rápidamente y cortó la rama de un árbol, para tratar de ayudar a Aome y Kazuma a salir del agua. Aome logró tomar la rama, pero Ayame era incapaz de soportar toda la fuerza que ejercía la corriente contra la chica y el niño. Inu Yasha y Kouga fueron en su ayuda. Entre todos, lograron sacarlos del agua.
- Estamos... a salvo—dijo Aome aliviada y se dejó caer en el pasto, aún con el niño en brazos.
- ¿Estás bien, Aome?—preguntó Inu Yasha, muy preocupado. Ayame tomó al niño en brazos y comenzó a verificar que no tuviese nada.
- Sí, no te preocupes, Inu Yasha—dijo y tosió, botando un poco de agua.
- Lo mejor será que ambos descansen—dijo Kouga, refiriéndose a quienes acababan de ser rescatados.
- No se preocupen, yo estoy bien, solo algo mojada—dijo la chica, levantándose – Lo mejor será que vaya a cambiarme de ropa—dijo, se fijó en que le dolía el tobillo y soltó un pequeño chillido.
- ¿Qué te sucede?—preguntó Kouga, con Kazuma en los brazos, quien estaba a punto de irse junto a Ayame para cuidar del niño.
- Me duele... el tobillo. Tal vez me golpee con alguna roca, en el río—dijo, sentándose y examinándolo. Inu Yasha se fijó en el tobillo de la joven.
- Ese tobillo debe ser vendado—dijo, observándolo atentamente.
- No creo que sea para tanto. No se preocupen por mí, Ayame, Kouga, vayan a atender a Kazuma. Creo que él lo necesita más que yo –
- Esta bien, pero cualquier cosa, nos llamas—dijo Ayame y se fue junto a Kouga y el niño.
- A mi no me engañas—dijo Inu Yasha, después que los otros se fueron, con una mirada de reproche a Aome. Ella intentó levantarse de nuevo, pero falló.
- No quería que se preocuparan por mí. Es más importante el estado del niño... –
- Aome, tu estado también es importante, no debes restarle importancia—dijo y la tomó en brazos – Yo vendaré tu tobillo –
- Inu Yasha, quedarás empapado por mi culpa. Yo puedo caminar sola—dijo e intentó bajar de sus brazos, mas él se lo impidió.
- Deja tu orgullo a un lado esta vez. Déjame ayudarte –
- Esta bien—dijo a modo de rendición y se cruzó de brazos. Inu Yasha sólo sonrió y la llevó a donde habían dejado sus cosas. Allí curó a Aome, con las vendas que ella tenía entre sus pertenencias – Gracias—miró a Inu Yasha de pies a cabeza. Lo había dejado más mojado de lo que pensaba – Te advertí que quedarías empapado, pero tú no me hiciste caso... –
- No te podía dejar ahí, sin atenciones—dijo Inu Yasha – Además, aún no anochece y mi ropa se secará sola, con el sol. La que está totalmente empapada eres tú. Si no te cambias, pescarás un resfriado... –
- Tienes razón. No me queda más remedio que ponerme mi ropa de ataque—suspiró – Espero que nadie venga a preguntarme por mi "extraña" forma de vestir. No quiero tener que explicarles que sirvo al amo Naraku. Él les hizo mucho daño... –
- ¿A qué te refieres con eso de "él les hizo mucho daño?—preguntó. Aome le contó lo que le había dicho Kouga, cuando hablaron los dos a solas – Ya veo—dijo y luego pensó – Parece que hacer huérfanos a los niños es algo que Naraku disfruta...—una mirada de resentimiento salió de sus ojos.
- ¿Dónde puedo cambiarme sin que nadie me vea?—pensaba Aome – Ya sé, en la cueva. Pero... no puedo moverme hasta allí. No con este tobillo—pensó y miró su tobillo vendado
- ¿Te pasa algo Aome?—preguntó, al ver que ella miraba fijamente su tobillo.
- Disculpa¿te puedo pedir un favor?—preguntó ella, algo apenada.
- Eh... claro—contestó él.
- ¿Podrías llevarme a la cueva? –
- ¿A la cueva?—preguntó extrañado.
- Es que, debo cambiarme de ropa y es el lugar más "privado" que se me ocurre en este momento...—dijo y tomó su traje de ataque.
- Bueno—dijo Inu Yasha, tomó a Aome en brazos y la llevó a la cueva - ¿Estás segura de que podrás cambiarte aquí? Está muy oscuro y estás lastimada ¿No... No quieres que te ayude?—preguntó, muy sonrojado, lo que la oscuridad logró ocultar. (Para su suerte XD)
- Inu Yasha no me verá. Está muy oscuro y además, no creo que pueda hacerlo sola, con este tobillo lastimado—pensó y luego dijo – Esta bien, no me queda de otra... –
- ¿Ella... aceptó?—pensó, aún con el sonrojo en el rostro. Aome comenzó a desvestirse, cosa que pasó inadvertida para él, se apoyó en el hombro de Inu Yasha con su mano y comenzó a tratar de ponerse la parte superior de su traje de ataque, cosa que logró con algo de dificultad.
- Listo—pensó Aome – Por lo menos, ya no estoy desnuda—pensó sonrojada. Comenzó a tratar de ponerse la parte inferior de su traje, pero su tobillo se lo impedía – Tendré que pedirle a Inu Yasha que...—pensó y se avergonzó, pero no le quedaba de otra – Disculpa... –
- Dime¿qué se te ofrece?—preguntó él de manera amable.
- ¿Podrías sujetarme de la cintura un momento?—preguntó, avergonzada. Este era un momento muy embarazoso para ella, pero era eso o pescar un resfriado, lo que retrasaría el viaje de ambos.
- ¿De la cintura?—pensó – E... esta bien—dijo y lo hizo. Al sentir el contacto de las manos de Inu Yasha en su cintura, a Aome le dio un pequeño escalofrío. Ella levantó con dificultad la pierna en que se encontraba su tobillo lastimado, pero logró su objetivo. Pudo ponerse la parte inferior de su traje. Ahora solo faltaba la cinta que lo sujetaba.
- Ya puedes soltarme—dijo dulcemente – Ahora ¿Podrías ayudarme a ponerme el obi (cinta que sujeta el traje), por favor?—Inu Yasha la soltó, suavemente. Aome le entregó la cinta y este, con mucho cuidado, la pasó por alrededor de la cintura de la chica y la anudó en la parte de atrás.
- ¿Así esta bien?—preguntó.
- Sí, muchas gracias por tu ayuda—dijo con una sonrisa, que él no vio por la oscuridad total en la que se encontraban. Aome tomó su kimono.
- No hay de que—dijo, sonrojado - ¿Nos vamos? –
- Sí, ya no tenemos por qué estar aquí—dijo ella con una gota en la cabeza e Inu Yasha la tomó en brazos, para llevarla al exterior de la cueva. Cuando salieron de allí, la luz los encandiló por unos instantes – Que agradable es poder ver nuevamente y no estar rodeado por la completa oscuridad—exclamó.
- Es verdad—dijo Inu Yasha – Lo mejor es que este kimono se seque—dijo, bajando a Aome de sus brazos, depositándola cuidadosamente en el suelo, tomó el kimono, lo llevó a unas cuerdas que estaban atadas entre dos árboles y lo colgó allí – Listo—dijo, regresando con la chica.
- Gracias, Inu Yasha. Eres muy bueno y amable conmigo—dijo con una gran sonrisa.
- No es nada—contestó este. De repente, de una cabaña cercana, apareció Kouga y se dirigió hacia ellos.
- ¿Estás bien, Aome?—preguntó él.
- Sí. Ya no siento tanto dolor como antes—contestó ella – Todo gracias a Inu Yasha—sonrió.
- Ya veo, que bueno—Kouga sintió un poco de celos del chico.
- ¿Y cómo esta el niño?—preguntó Inu Yasha
- Kazuma está bien, pero quedó algo asustado. Creo que no querrá acercarse al río en un buen tiempo...—contestó Kouga
- Que lástima—dijo Aome – Espero que le retome la confianza en poco tiempo –
- Sí. A todos los niños les encanta jugar cerca de él—dijo con una sonrisa – Disculpa, Aome...—
- Dime –
- ¿Podrías contarme algo de ti?—preguntó y se sentó a su lado – Es que no se nada aún n.nu –
- Bueno... pero ¿Qué quieres saber de mí?—preguntó ella
- Mmmm... por ejemplo¿De qué aldea vienes? –
- Ehh...—dijo Aome, nerviosa - ¿Qué le digo? No puedo contarle que vengo de la fortaleza de Naraku... —pensó – Vengo de una aldea muy alejada de este lugar—mintió.
- Entonces ¿Qué haces por aquí? –
- Estoy acompañando a Inu Yasha en su viaje¿verdad?—dijo, mirando al aludido.
- Sí, así es—contestó él, de brazos cruzados.
- Ya veo—dijo y pensó un poco - ¿Y hace cuanto que viajan juntos? –
- ¿Y eso a ti que te importa?—dijo Inu Yasha.
- Que grosero eres Inu Yasha—dijo Aome enfadada – Hace unos días. Nos encontramos en el bosque y decidí acompañarlo en su viaje—dijo, para que Kouga no le preguntara dónde lo había conocido e Inu Yasha se enojase más.
- Oh, ya veo –
- Kouga, tengo una duda—dijo Aome
- Dime –
- ¿Dónde y cuando conociste a Ayame? Al parecer, ustedes se llevan muy bien y se tienen mucha confianza – (Esto parece interrogatorio XD)
- A Ayame la conocí hace ya 5 años, cuando su aldea fue arrasada por los soldados de Naraku y ella quedó huérfana. Ayame fue la primera niña a la que "rescaté" –
- Ya veo—dijo Aome sorprendida – Otra persona a la que Naraku dejó huérfana—pensó triste.
- Y ella me ayuda a cuidar de los otros niños, al ser la mayor. Ella es como una madre para todos ellos. Y yo soy como su padre –
- ¿Entonces, tú y Ayame están comprometidos?—preguntó inocentemente.
- N... No—contestó Kouga nervioso – Nosotros somos solo amigos n.nu –
- Yo pensaba que eran algo más. Ustedes hacen muy linda pareja—dijo feliz y con sus ojos iluminados.
- ¿Quiénes hacen linda pareja?—preguntó Ayame, llegando a donde ellos estaban
- Tú y Kouga—contestó Aome. Ayame se puso roja como tomate.
- ¿Nosotros?—preguntó y miró a Kouga, este hizo lo mismo y también se sonrojó.
- Al parecer, ambos se gustan, pero no se atreven a confesarlo—pensó Aome.
Las horas pasaron y ya era de noche. Todos se encontraban alrededor de una fogata, incluidos ella e Inu Yasha. Todos se divertían mucho.
- ... y esa fue mi historia—dijo Kouga, terminando de contar algo inventado por él. Todos los presentes aplaudieron.
- Ahora es el turno de Aome de hacer algo—dijo Ayame
- Pero... ¿Qué puedo hacer?—preguntó ella – No puedo actuar, porque mi tobillo está lastimado y además no se me da bien, no puedo contar historias, porque no soy buena en ello... –
- Puede cantar, señorita Aome—dijo Satsuki
- Que cante, que cante—decían todos los niños
- E... esta bien, pero no me critiquen si lo hago mal—dijo y se puso de rodillas (no podía ponerse de pie por el tobillo lastimado n.nu) - ¿Qué canción puedo cantar?—pensó – Ya sé—pensó y comenzó –
Antes de irse el sol matiza
Y así la tarde se hace rojiza
Yo no imaginé que así mi vida sería
Tras un ideal mas no se cual
Nada quisiera tener
¿Qué gran secreto guarda la vida?
Que nos anima, que nos motiva
Insatisfecho va por el mundo mi ser
Que alguien me diga que rumbo siga
¿Monotonía, algarabía?
Una ilusión, pues no quisiera caer...
Insatisfecho, va por el mundo mi ser
Todos aplaudieron. Aome cantaba muy bien.
- Gracias—dijo la joven apenada y sonrojada.
- Cantas muy bien. Te felicito—le dijo Ayame
- Nunca pensé que cantabas tan bonito—le dijo Inu Yasha, con buenas intenciones. (o sea, sin intenciones de ser grosero n-n)
- Otra, otra—pedían los niños
- Esta bien, pero solo una más—dijo Aome, apenada - ¿Cuál cantaré ahora?—pensó un poco y comenzó a cantar –
Quise mostrarme ante ti
como alguien de duro corazón.
El tiempo paso me arrepentí,
ahora pediré tu perdón.
Mi indecisión causó el gran error
me domino el temor.
Hoy me descubrí
y ves ante ti
lo que hay en mi...
Ven, quiero saber que eres realidad.
Dame felicidad.
¿Qué hay en ti al reír?
¿Qué hay en ti al llorar?
Lo quiero descubrir
¿Por qué esperar?
Siempre temí entregar mi vida
hoy ya no es así, me decidí
y nada habrá que me lo impida.
Quiero que mi corazón lo goce,
un sentimiento él desconoce,
el amar sin freno entregándose...
Todos volieron a aplaudir. Aome agradeció apenada.
- Ahora es el turno de Inu Yasha—dijo Aome y todos miraron al joven.
- Pero... a mi no se me ocurre nada para hacer—dijo este
- ¿Tú eres un guerrero, no?—preguntó Ayame
- Pues sí—contestó él.
- Haznos una demostración de lo que eres capaz de hacer con tu espada, entonces—le dijo.
- Es una excelente idea—dijo Kouga. Los niños se veían muy animados. Jamás habían visto una demostración de técnicas de katana.
- Esta bien. Pero, para que pueda hacer esto, deben alejarse un poco, o podrían resultar dañados—dijo Inu Yasha como advertencia y se levantó.
Todos se alejaron, incluso Aome, quien lo hizo con algo de dificultad. Inu Yasha desenvainó su espada y comenzó a mostrarles a los presentes sus habilidades con la katana. Los niños lo miraban, asombrados.
- Inu Yasha es un gran espadachín—pensó Aome – Por eso no pude matarlo. Me alegro de no haberlo hecho. Es una gran persona—pensó y su cara mostró una sonrisa.
Inu Yasha terminó con su presentación. Todos aplaudieron. Se escuchaban murmullos de los niños que decían cosas como "yo quiero ser como él cuando grande" y "espero poder manejar la espada así algún día".
- Excelente espectáculo—dijo Kouga, dejando los celos que Inu Yasha le hacía sentir de lado. (¿Qué¿Kouga felicitando a Inu Yasha? Eso es algo nunca visto XD)
- Gracias—respondió Inu Yasha. Aome se dirigió a ellos, poniéndose de cabeza y avanzando con sus manos (Oo¿Cómo hace eso esta jovencita¿Acaso es parte del elenco de Kaleido Star y nadie lo sabía? O.o¿Y por qué no lo hizo antes?)
- ¿Cómo haces eso?—preguntó Inu Yasha, asombrado - ¿Y por qué no lo hiciste antes? – (Las mismas preguntas me hago yo XD)
- Lo aprendí una vez que fueron unos acróbatas al lugar donde yo vivía. Y no lo hice antes porque había olvidado que podía hacerlo n.nu—contestó Aome y se sentó. Kouga e Inu Yasha la miraron incrédulos. Los niños y Ayame, asombrados.
- ¿Y puede hacer más de ese tipo de acrobacias, señorita Aome?—le preguntó una niña
- No, con este tobillo lastimado, no puedo—contestó ella – Además, las otras que me enseñaron los acróbatas se me olvidaron. Sólo recordé esta de repente n-nu -
- Lo mejor será que todos nos vayamos a dormir—dijo Ayame – Ya es tarde y debemos descansar –
- Es cierto. ¡Todos, a dormir!—les dijo Kouga a los niños y estos se metieron a unas cabañas que había detrás de unos árboles, a dormir – Yo también iré a dormir. Buenas noches—les dijo a Inu Yasha y Aome. Ayame se había ido junto con los niños.
- Buenas noches—dijeron ambos. No había lugar en las cabañas, por lo que ellos tendrían que dormir a la intemperie, como lo habían hecho hace días. Kouga les había facilitado horas antes algunas mantas, para que no pasaran frío. Ambos se fueron a dormir, cerca de un árbol.
Amaneció y todo su alrededor se fue iluminando poco a poco. Aome despertó y miró a su alrededor. No había nadie más que Inu Yasha, que aún dormía.
- Que lindo se ve así, sin que nada perturbe la tranquilidad de su cara—pensó ella, viendo con ternura a Inu Yasha - ¿Qué.. Qué cosas estoy pensando?—se preguntó escandalizada y sacudió su cabeza, sonrojada, para sacar esos pensamientos de su mente – Lo mejor será que me vuelva a dormir—se dijo a si misma pero por más que lo intentó, no lo consiguió, así que decidió levantarse – Mi kimono ya debe estar seco, lo mejor será que me lo ponga—pensó y haciendo la misma "acrobacia" que había hecho la noche anterior, fue en busca de su kimono. Con mucha dificultad lo sacó de las cuerdas donde estaba colgado, se ocultó detrás de un árbol y se lo puso - Odio tener el tobillo lastimado. Limita mucho mis acciones—pensó y se dejó caer en el suelo, apoyando su espalda en el tronco de un árbol – Me quedaré aquí esperando a que los demás despierten—dijo y así lo hizo. Aproximadamente 10 minutos después, Inu Yasha despertó.
- Buenos días—le dijo Aome
- Buenos días—contestó él - ¿Qué haces aquí?—preguntó
- Estaba esperando a que alguien despertara, y el primero has sido tú—contestó
- Ya veo ¿quieres desayunar? –
- No. Lo mejor será esperar a los demás, así comeremos todos juntos y disfrutaremos más el desayuno –
- Esta bien—contestó él y se sentó a su lado. Ambos conversaron un poco mientras esperaban a que los demás despertasen y pudieran tomar el desayuno juntos.
El día fue pasando tranquilamente: Inu Yasha jugaba con los niños y Aome cantaba a quienes se lo pedían (claro que no lo hizo todo el día, sino podía quedarse sin voz XD). La noche volvió a llegar e hicieron lo mismo de la noche anterior, luego se fueron a dormir. Al día siguiente...
- Al parecer, soy la primera en despertar otra vez—pensó Aome, mirando a su alrededor, cuando acababa de despertar. Revisó su tobillo y se dio cuenta de que ya estaba mucho mejor. Intentó caminar y pudo hacerlo sin mucha dificultad – Al fin, estoy bien—dijo feliz, pero un susurro para no despertar a Inu Yasha, que dormía a su lado – Creo que hoy podremos irnos. Me da mucha tristeza dejar a los niños, pero debemos seguir con el viaje... –
- Buenos días Aome—dijo Kouga, apareciendo del lugar donde se suponía que estaban las cabañas. Inu Yasha despertó.
- Buenos días Kouga, buenos días Inu Yasha—les dijo a ambos.
- Veo que ya estas mejor de tu tobillo –
- Así es—contestó ella – Como ya estoy bien, creo que nos marcharemos hoy de aquí. Debemos continuar nuestro viaje... –
- ¿Marcharse... tan pronto?—preguntó y bajó la mirada. Desde el primer día en que la vio, le gustó Aome aunque... también sentía algo por Ayame.
- Ya no tenemos nada que hacer aquí. Aome ya se ha curado y el problema de los pescados fue arreglado el primer día—dijo Inu Yasha
- Es cierto. No quiero seguir incomodándoles—dijo Aome
- Pero si no eres ninguna molestia, es más, es un placer tenerte aquí—dijo Kouga. Este comentario hizo enfadar a Inu Yasha. Por una extraña razón que él aún no comprendía, siempre se enfadaba cuando Kouga se acercaba mucho a Aome.
- Debemos seguir con nuestro viaje. Tenemos que llegar lo antes posible a nuestro destino—agregó Inu -
- Es cierto—acotó la joven – Debo regresar al castillo de Naraku lo antes posible, sino, comenzará a sospechar que no pude llevar a cabo mi misión—pensó (Nótese que Aome llama por su nombre a Naraku. Parece que ha comenzado a perderle el respeto que tanto le tenía) – No podemos retrasar más nuestro viaje, Kouga –
- Ya veo—contestó – Lamento que no se puedan quedar por más tiempo –
- Yo también lo lamento mucho, pero los deberes son deberes –
- Así es—dijo Inu Yasha – Lo mejor será marcharnos temprano Aome—le dijo – Así nos ahorraremos el despedirnos de todos los niños. Me da mucha pena dejarlos, pero debo regresar cuanto antes al castillo Higurashi—pensó
- Tienes razón. Kouga ¿Podrías despedirnos de todos los niños?—le preguntó
- Pero ¿Por qué no se quedan a desayunar con nosotros, por lo menos? –
- Despedirnos de todos ellos es algo que prefiero evitar, no quiero ponerme triste—dijo ella – Me encariñé con ellos. Son todos unos angelitos—sonrió.
- Es verdad—dijo Inu Yasha – Será muy difícil decirles adiós a todos –
- Esta bien. Yo los acompañaré a la salida de la cueva—dijo Kouga.
- Bueno. Yo iré a alistar mis cosas—dijo Aome y fue donde estaban sus pertenencias.
- Yo también debo hacerlo—dijo Inu Yasha y se retiró
- Tal vez sea la última vez que te vea, Aome—pensó Kouga triste. La joven e Inu Yasha terminaron de alistarse para salir de viaje y Kouga los acompañó, como les había dicho a ambos.
- Adiós Kouga, fue un gusto haberte conocido—le dijo Aome cuando ya estaban fuera de la cueva.
- Es gusto fue mío—dijo él, besando la mano de la chica, a lo que ella se sonrojó un poco por el gesto. Inu Yasha lo miró enfadado.
- Adiós Kouga—dijo, con un visible tono de enfado y puso su mano enfrente del chico para que este soltara la de Aome.
- Adiós Inu Yasha—contestó él, estrechando la mano del chico fuertemente. Ambos se lanzaban miradas de odio. Aome, a sentir la tensión en el aire, decidió intervenir.
- Inu Yasha, ya debemos irnos—dijo tomando la mano libre de este. Él lanzó una mirada de triunfo a Kouga, quien le seguía lanzando miradas de odio – Espero que pronto nos volvamos a ver, Kouga—dijo e Inu Yasha la miró incrédulo. Kouga sonrió.
- Yo también lo espero—contestó él aún con una sonrisa en su rostro. Inu Yasha y Aome retomaron su viaje, algo retrasado, hacia el castillo Higurashi.
Notas de la Autora: Ohayou, Konnichiwa o Konbanwa! (dependiendo de la hora a la que lean este Fic... XD) ¿Cómo están? Espero que muy bien n.n Esta vez he decidido actualizar rápido, para pronto llegar a publicar el capítulo en el que estoy escribiendo ahora, que es el diecisiete. Pero todo dependerá de los reviews que me manden, ustedes ya saben XD.
En este capítulo, hemos descubierto que al parecer Inu Yasha esta comenzando a sentir algo por Aome, y ella también ha empezado a sentir algo por él n-n.
Ahora, un adelanto del próximo capítulo:
- ¿Y yo no puedo ir con él?—preguntó, desconfiada. Algo se le hacía muy raro en esa situación y lugar.
- Usted tiene otra "misión" en este momento –
- ¿Qué clase de misión?—este lugar cada vez se le hacía menos seguro.
- Acompáñeme y lo sabrá—dijo otro soldado, llegando a donde se encontraban.
- Esta bien—contestó. Tenía la seguridad de que si en ese lugar había alguna trampa, sería capaz de defenderse.
¿A qué lugar habrán ido a parar ahora nuestros jóvenes héroes? En el próximo capítulo, hallarán la respuesta n.n
Quiero agradecerle a JeSsY aOmE, por el review que me ha dejado. ¡Me encantó! Y cómo te lo prometí cuando hablamos por MSN, aquí está un nuevo capítulo, que te lo dedico especialmente a ti n.n Espero que podamos conocernos más y que seamos buenas amigas n-n. Ahp, y seguiré tus consejos de cuidarme bien XD Tú también cuídate n.n!
También, como he dicho antes, gracias a la gente que lee esta historia, pero no deja review (Aunque esperaría que me dejaran uno, para publicar cada vez más seguido n-n Todo depende de ustedes!)
Ahp, lo olvidaba... Tenia que decirles que quizás no me vean aquí por unas dos semanas, ya que me voy de vacaciones (al fin salgo de esta calurosa y contaminada cuidad que es Santiago de Chile...) a la playa, así que por ello no podré actualizar hasta que regrese n.n Pero como compensación, intentaré subir un nuevo capítulo mañana o pasado, antes de que me vaya!
Bueno, sin más que decir, se despide...
Atte. Dany-Chan
P.D: Ya saben! Dejen reviews o escríbanme a mis mails: Dany (guión bajo) chan (guión bajo) XD (arroba) Hotmail (punto) com o a danychankawaii (arroba) gmail (punto) com. Espero sus opiniones con ansias!
P.D2: No sé por qué se me "desconfiguró" el formato de las canciones que canta Aome, además, de que salen diferentes... Bueno, espero que no vuelva a suceder... O que por lo menos, ustedes no noten la diferencia que yo sí noto, por ser la autora n.nu
