Aquí yo otra vez, dando la lata XD No, viniendo aquí, para entregarles un nuevo capítulo de "Oportunidad de Vivir", que cada vez se pone más bueno (Según mi opinión, no sé si ustedes pensarán lo mismo... -.-u)
Ahora, las cosas de rigor, antes del comienzo del capítulo... (No sé para qué las pongo, si nadie las lee... pero bueno, de todas maneras, aquí van!)
- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
Disclaimer: Los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, sino que son de sus respectivos dueños. ¿Cuántas veces debo repetirlo? -.-u...
¡Que disfruten el capítulo!
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 06: Mentiras
Ya llevaban aproximadamente dos horas caminando, desde que habían salido de la cueva. Aome sugirió que ambos subieran a los árboles, para ver donde se encontraba el sendero. Inu Yasha accedió, sólo por el hecho de que se encontraban perdidos hace una hora.
- Tengo hambre—dijo Aome, observando los alrededores desde la cima de un árbol, en busca de algún lugar poblado – Debimos haber aceptado la propuesta de Kouga de desayunar allí con él, Ayame y los niños —Inu Yasha frunció el ceño. No le gustaba que Aome mencionara a ese "tipo".
- Si lo hubiésemos hecho, seguramente aún estaríamos despidiéndonos, Aome—contestó él, quien se encontraba en el mismo árbol, a su lado. Aome le había ayudado a subir.
- Es cierto, pero por lo menos no estaríamos con el estómago vacío. Por qué no se me ocurrió preguntarle a Kouga donde se encontraba el sendero—lanzó un suspiro. Inu Yasha puso cara de enfado.
- Ya deja de mencionar a Kouga. Lo hecho, hecho está y no se puede remediar –
- Es cierto—saltó hacia otro árbol, dejando a Inu Yasha solo.
- ¿Me quieres abandonar acaso?—preguntó.
- No, sólo estoy buscando el sendero y como no lo vi desde el árbol en que estábamos, decidí saltar a otro. Eso es todo—miró a su alrededor, pero aún no podía encontrar lo que buscaba – Maldición—exclamó – Me muero de hambre y no hay señales del sendero. Todo esto sucede porque tú decidiste que debíamos irnos por el bosque—le dijo a Inu Yasha, enfadada.
- Eso ya es pasado, no tienes por qué seguir enojándote conmigo por ello—Aome saltó a otro árbol. No quería seguir escuchando a Inu Yasha - ¡Oye! No me dejes aquí arriba. ¡Yo no tengo tus habilidades para andar saltando de árbol en árbol cuando se me antoje!—gritó él, mas Aome hizo "oídos sordos" a sus palabras.
- No volveré hasta que se disculpe conmigo. Y no seré yo quien le diga que lo haga—pensó Aome. Pasaron unos minutos y ambos permanecieron en silencio.
- ¡Aome!—gritó él. Ella no contestó – Disculpa si te hice enojar—dijo, sinceramente arrepentido. Aome sonrió y se acercó sigilosamente al árbol donde se encontraba él.
- Estás disculpado—sonrió y tomó la cintura de Inu Yasha. Esto lo puso muy nervioso, pues no le gustaba lo que seguía. Aome se lanzó "al vacío" junto con él y aterrizó suavemente en el suelo – Ya encontré el sendero—dijo y lo soltó.
- Vámonos entonces, que yo también tengo hambre—contestó él, mientras una gota salía de la cabeza de ambos. Ambos fueron hacia donde se encontraba el sendero. Tardaron más o menos 20 minutos en llegar a él.
- Al fin llegamos—dijo la chica – Ahora deberíamos buscar una aldea para poder comer algo—tocó su abdomen, en el lugar donde se encontraba su estómago.
- Espero que haya alguna cerca—contestó Inu Yasha, mientras su estomago le exigía comida con un gruñido.
- Yo también—suspiró. Ambos caminaron por el sendero por varias horas, pero no encontraban aldea alguna ni ningún lugar donde hubiese ríos o lugares donde comer. Ya estaban fatigados y se sentaron a descansar un poco.
- Ya no puedo más—dijo Aome, cerrando sus ojos. Ya no podía más con el cansancio y el hambre.
- Quiero comer—dijo Inu Yasha débilmente. Miró hacia un punto alejado del horizonte y se dio cuenta de algo – Aome, mira hacia allá—apuntó hacia el lugar que había visto.
- ¿Qué...?—Aome se fijó – Estamos salvados—sus ojos mostraron una mirada esperanzada. Inu Yasha había apuntado a un castillo que se veía a lo lejos. Allí podrían pedir alojamiento y algo de comer – Vamos, rápido—dijo, reunió fuerzas, se levantó y tomó su mano, levantándolo.
- Sí—ambos corrieron en dirección al castillo. Al llegar allí, se dieron cuenta de que había varios soldados custodiando la entrada. Ellos, al ver a esos "extraños" acercándose al castillo, se alarmaron.
- ¿Quiénes son ustedes?—preguntó un soldado, desconfiado.
- Somos personas que quieren solicitar algo de alimento, después de un extenuante viaje—dijo Aome, tratando de ser lo más cortés posible. El soldado se fijó en lo hermosa que era la chica y se acercó a sus compañeros – Esta señorita es muy bella. Lo mejor será que se la llevemos a nuestros jefes—les dijo a ellos - Señorita—le dijo a Aome – Acompáñenos, por favor –
- E... esta bien—contestó ella – Pero... ¿Y mi compañero?—preguntó, refiriéndose a Inu Yasha.
- También puede venir—dijo otro de los soldados y los condujo a ambos al interior del castillo, junto con otros 3 soldados – Espere aquí un momento, señorita. Joven, acompáñeme por favor—le dijo a Inu Yasha. Este accedió.
- ¿A dónde lo llevan?—preguntó Aome a otro soldado.
- A un lugar donde pueda descansar apropiadamente—contestó él.
- ¿Y yo no puedo ir con él?—preguntó, desconfiada. Algo se le hacía muy raro en esa situación y lugar.
- Usted tiene otra "misión" en este momento –
- ¿Qué clase de misión?—este lugar cada vez se le hacía menos seguro.
- Acompáñeme y lo sabrá—dijo otro soldado, llegando a donde se encontraban.
- Esta bien—contestó. Tenía la seguridad de que si en ese lugar había alguna trampa, sería capaz de defenderse.
El soldado la condujo a un gran salón que se encontraba en el castillo. Le dijo que esperara un poco fuera de éste y Aome obedeció. Al parecer, les preguntaba a las personas que se encontraban dentro, si la joven podía pasar.
El soldado abrió la puerta del salón y le dijo que entrara. Ella así lo hizo. Cuando entró, vio que al fondo de este, se encontraban dos jóvenes, de cabello café claro, ojos azules y piel clara. A simple vista se podía ver que ambos eran gemelos. Aome, al darse cuenta que ambos debían ser los terratenientes del lugar, se inclinó ante ellos, por respeto.
- Puede levantarse, señorita—le dijo uno de ellos. Ambos jóvenes se dieron cuenta de lo bonita que era Aome y quedaron "embelesados" ante su imagen.
- ¿Disculpe, como se llama?—preguntó el otro gemelo.
- Me llamo Asakura, Aome Asakura—contestó ella, cortésmente y haciendo una pequeña reverencia.
- Mi nombre es Akitoki Hojo—dijo uno de ellos.
- Y el mío es Takeshi Hojo. Ambos somos los hijos del terrateniente, dueño de este castillo—dijo el otro. (No pregunten por el nombre que le puse a Hojo, es el único que se me ocurrió en este momento XD)
- Gusto en conocerlos—dijo Aome e hizo otra reverencia.
- El gusto es nuestro—contestaron ambos al unísono.
- Disculpe, señorita Aome...—dijo Akitoki
- Dígame, joven Akitoki –
- Permítame decirle que usted...—dijo sonrojado – ...es una joven muy hermosa –
- Gra... gracias—contestó apenada (Ya van tres hombres que le dicen que es hermosa: Miroku, Kouga y Akitoki XD. Que popular es Aome con los chicos XD)
- Eso es cierto—afirmó Takeshi – Nunca había visto a una mujer tan bella como usted – (Y ahora con Takeshi, cuatro XD)
- Por favor, no hagan esos comentarios, que me apenan—dijo, muy sonrojada y evitando mirar a los gemelos Hojo.
- Pero, es solamente la verdad—dijeron ambos al unísono otra vez. El estómago de Aome sonó, lo que la puso más roja.
- Lo siento, es que no he comido hace muchas horas—se disculpó.
- No se preocupe, ordenaré que hagan un banquete en su honor—dijo Takeshi.
- No, no es necesario, no se preocupe. Solo con algo de comida estaría bien—dijo moviendo sus manos de un lado a otro y negando con su cabeza.
- Claro que me preocupo. Una señorita como usted no puede pasar hambre—llamó a uno de sus sirvientes, dándole la orden de preparar un gran banquete en honor de la llegada de Aome. La chica, por más que rechazó la oferta, no pudo impedir que se hiciese el banquete. Los hermanos Hojo insistieron en vestir a Aome con un traje de princesa japonesa, pero ella se resistió.
- Esta bien que yo sea una "princesa de la muerte", pero no por eso me vestiré de princesa. Es algo que no viene a la posición social a la que pertenezco—pensó. El banquete transcurrió normalmente, con algunas danzas típicas y otras cosas para el entretenimiento de los asistentes al banquete.
Inu Yasha era llevado por tres soldados a los calabozos del castillo. El motivo, era que los señores Hojo habían ordenado que llevaran a todas las jóvenes hermosas que se acercaran al castillo con ellos, y que si algún hombre las acompañaba, debía ser llevado al calabozo hasta que se decidiera que hacer con él. El chico opuso mucha resistencia, pero no pudo escapar ya que fue atacado por muchos hombres, que le quitaron su katana y lo dejaron muy mal herido.
- Sólo espero que Aome se encuentre bien—pensó Inu Yasha, mientras era lanzado dentro de un calabozo, sin ningún cuidado ni consideración.
Aome se dirigía a dormir, a una habitación que le había sido asignada. Algo le había extrañado mucho en el banquete: el no ver a Inu Yasha. Ella pensaba que si un banquete así se celebraba, lo menos que podían hacer era invitarlo, pues viajaba junto a ella. Pero él no apareció en todo lo que duro aquel evento.
- Que extraño que Inu Yasha no haya aparecido—pensaba la joven – Tal vez se encontraba muy exhausto y se quedó dormido. Sí, seguramente eso fue lo que pasó—entró a la habitación. Ésta estaba decorada de manera muy fina, pero sencilla. Se acercó al futon, se desvistió, se puso un pijama que estaba encima del futon y se acostó en él – Espero que mañana podamos seguir con nuestro viaje—pensó, antes de dormirse. Realmente estaba muy cansada, después de la agotadora jornada por la que había pasado.
Amaneció y la actividad comenzó en el castillo Hojo. Una de las mujeres que trabajaba en la mansión, fue a despertar a Aome.
- Señorita Asakura, despierte por favor—le dijo la mujer, tocando el hombre de Aome con delicadeza. Ella despertó – Buenos días, señorita—sonrió – Es hora de que despierte -
- Buenos días—contestó abriendo lentamente sus ojos y levantándose.
- Los jóvenes Akitoki y Takeshi me pidieron que le trajera esto y que le dijera que por favor lo usase—dijo, mostrándole un traje de princesa japonesa.
- Esta bien, lo usaré—dijo con algo de resignación – Qué insistentes son ambos—pensó y luego preguntó - ¿Podría ayudarme a ponérmelo? Es que nunca he usado un kimono de este tipo—dijo algo avergonzada.
- Claro señorita, con mucho gusto—le ayudó. Aome se veía muy bien con aquel kimono, parecía como si ella fuese una verdadera princesa – Permítame decirle que ese traje le sienta muy bien –
- Gracias—contestó apenada
- Ahora, debe ir a tomar desayuno. Los jóvenes Hojo la esperan –
- Vamos—ambas fueron al lugar donde los gemelos esperaban a Aome. La mujer la dejó allí, hizo una reverencia y se fue. La joven entró.
- Buenos días, señorita Aome—dijeron los hermanos Hojo
- Buenos días, joven Akitoki, joven Takeshi—contestó ella.
- Venga, siéntese a desayunar con nosotros—le dijo Takeshi .
- Sí—y lo hizo. El desayuno pasó tranquilamente. Aome nuevamente se extrañó de que Inu Yasha no estuviese ahí – Disculpen... –
- Díganos—dijo Akitoki.
- ¿Me podrían decir donde está mi compañero de viaje?—preguntó – Es que desde ayer cuando llegué, que no lo veo—al decir esto, los hermanos Hojo se miraron con algo de nerviosismo.
----- Flash back -----
Aome acababa de irse a dormir. Los jóvenes Hojo aun se encontraban en el salón donde se había realizado el banquete. Un soldado entró a aquel lugar.
- Disculpen, mis señores—les dijo el soldado a Akitoki y Takeshi.
- ¿Qué sucede, Takegawa?—preguntó Akitoki. Takegawa era el apellido del soldado.
- Venía a informarles que había un joven que acompañaba a la señorita que se presentó ante ustedes. Como ustedes ordenaron, lo íbamos a llevar a los calabozos, pero él opuso mucha resistencia, por lo que tuvimos que "amedrentarlo" un poco, antes de llevarlo allí—contestó Takegawa.
- Así que quedó herido¿no?—preguntó Takeshi
- Así es, mi señor—contestó
- ¿Qué tan herido quedó?—preguntó el otro gemelo, de manera fría.
- Creo que, bastante herido. Al parecer, quedó inconsciente, mi señor –
- Ya veo—dijo Takeshi – No debemos mencionarle nada a la señorita Aome, Akitoki –
- Así es—contestó este.
- Takegawa. No menciones nada de esto a nadie en el castillo. Debemos guardar la máxima discreción.
- Entendido, mi señor. Así lo haré—hizo una reverencia y salió del salón.
----- Fin Flash Back-----
- Aquel joven, nos dijo que estaba enfadado con usted... —mintió Takeshi .
- Pero... ¿Por qué estará enojado conmigo?—pensó ella – Que yo recuerde, no discutimos por nada antes de llegar aquí... excepto por el tema del viaje por el bosque, pero ese problema ya estaba arreglado—pensó y luego dijo – Que raro que esté enojado conmigo. Iré a verlo—se levantó y se disponía a irse, pero Akitoki la detuvo - ¿Qué sucede? –
- Él dijo que no quería hablarle ni verle, señorita—mintió Akitoki
- Eso es muy extraño—susurró y luego preguntó - ¿Dónde está él? –
- Disculpe, pero me pidió que no se lo dijera –
- Inu Yasha no puede ser tan testarudo—pensó - ¡Exijo saber dónde está!—exclamó. Si había un problema entre ambos, lo mejor era solucionarlo lo antes posible para poder retomar su viaje.
- Disculpe señorita, pero le hemos mentido... —dijo Takeshi
- ¿Qué?—preguntó incrédula y disgustada la joven.
- El joven Inu Yasha hizo abandono del castillo en la madrugada del día de hoy—dijo Akitoki. Aome quedó asombrada.
- ¿Se... se... fue?—preguntó, incrédula. No podía creer que Inu Yasha la había dejado, sin siquiera avisarle – Yo le prometí que lo acompañaría hasta el castillo Higurashi...—pensó – Tal vez, sólo fui una molestia y por eso decidió dejarme aquí—su cara reflejaba mucha tristeza. Ella se había encariñado con él y lo consideraba su amigo. Algunas lágrimas amenazaban por salir de sus ojos, pero las retuvo – Si fue capaz de dejarme, no debo llorar por él—pensó y apretó sus puños con fuerza.
- Si fue capaz de dejarla aquí, debería olvidarse de él y quedarse aquí a vivir en nuestro castillo. Nosotros estaríamos encantados de recibirla¿no es así, Akitoki?—preguntó Takeshi.
- Es cierto—contestó este rápidamente. La verdad era que a ambos hermanos les gustaba Aome. Y harían lo que fuera para que ella se casara con alguno de ellos.
- Disculpen, no me siento bien. Iré a mi habitación—dijo, hizo una pequeña reverencia y se retiró del lugar.
- ¿Será malo mentirle tanto a la señorita Aome, hermano?—preguntó Akitoki, con una mirada de pesar, después de que ella estaba lo suficientemente lejos para no oír nada.
- En la guerra y en el amor, todo se vale—dijo, con una mirada decidida, pero a la vez fría.
Aome caminaba lentamente por los pasillos del castillo, en dirección a su habitación. No podía creer que Inu Yasha pudiera ser una persona tan desleal y sobre todo con ella, que se había ofrecido a acompañarlo y protegerlo.
- Tal vez pensó que era demasiado "indigno", ser protegido por una mujer—pensó y en su cara se mostró una sonrisa, entre triste y sarcástica, mientras entraba a su cuarto – En cambio, es todo un "honor" ser protegido por una Princesa de la Muerte y no haber sido asesinado por ella, cuando aquella era su misión. No volveré a confiar en un hombre jamás...—se cambió de kimono y se tiró encima de su futon, con desgano – Tal vez si duermo, dejaré de pensar en este tema—pensó y así lo hizo. Pasaron muchas horas. Los gemelos Hojo pensaron que lo mejor era no molestar a Aome, así tal vez empezaría a olvidar a Inu Yasha y consideraría la opción de quedarse junto a ellos.
Comenzaba a anochecer y ella aún no salía de su habitación. Una mujer le trajo algo de comer. Aome aceptó, le dijo que pusiera la comida encima de una mesa que había allí y luego le pidió que se fuera. Ella así lo hizo. La joven se levantó del futon y probó los alimentos. La verdad era que tenía mucha hambre, pues solo había desayunado. Comió todo lo que le trajeron.
- Ya es tarde—dijo, fijándose en la oscuridad de la habitación – Ya no quiero estar más aquí. Lo mejor será salir a dar un pequeño paseo—pensó y salió de allí.
Trataba de caminar por los pasillos sin hacer el menor ruido. Lo logró, porque caminar de ese modo había sido parte de su entrenamiento. Quería estar sola, así que cuando salió al jardín del castillo, subió inmediatamente a un árbol muy frondoso que se encontraba allí – Aquí nadie me encontrará—pensó y apoyó su espalda en el tronco del árbol. Cerró sus ojos, para tratar de aclarar su mente.
Pasaron unos minutos y un murmullo comenzó a escucharse en todo aquel jardín. Al parecer, eran voces y pasos de hombres. Aome abrió los ojos y se fijó en que aquellas personas, eran los soldados del castillo.
Entraron a un lugar, que parecía un calabozo. De allí, sacaron a un hombre que era sostenido de sus extremidades por los soldados y se hallaba cubierto por una manta, lo que no dejaba revelar su identidad. Los soldados se dirigían hacia la salida del castillo, con intenciones de abandonarlo en algún arroyo cercano.
- ¿Quién será?—pensó Aome, viendo a través del follaje del árbol. La manta se corrió, dejando ver el rostro del hombre. Aome ahogó un grito de asombro y terror. Aquél hombre era... – Inu Yasha—susurró Aome, con lágrimas en sus ojos. Su rostro estaba muy golpeado y se veía que por él habían corrido pequeños hilillos de sangre. Sus ojos estaban cerrados y algo amoratados, seguramente por los golpes que había recibido.
Ella bajó del árbol donde se encontraba y corrió rápidamente hacia él. Los soldados trataron de impedir que se acercara al joven, pero Aome, con gran fuerza, logró zafarse de ellos y llegar hasta él. Cuando lo tuvo enfrente, hizo que los soldados que lo sujetaban lo soltaran.
- Inu Yasha...—dijo casi inaudiblemente - ¿Qué te hicieron?—lo abrazó, cuidadosamente, para no causarle más dolor del que seguramente estaba sintiendo.
- A... Aome—dijo, con mucha dificultad, el joven. Abrió los ojos y se encontró con la cara de tristeza de ella - ¿E... Estás bien¿No te hicieron nada malo?—preguntó él, preocupado.
- ¿Cómo te preocupas por mí en estos momentos?—lágrimas comenzaron a caer por sus ojos. No podía creer que aquel joven se encontrara de esa manera, tan lastimado - ¿Quién te hizo esto? –
- Eso... eso no importa ahora. Lo que importa es que estás bien. Estaba muy preocupado por ti, Aome—dijo y acarició una de las mejillas de ella. Al hacerlo, la joven tomó la mano con la suya.
- Yo pensaba que... que tú te... que tú te habías marchado, que me habías dejado aquí, sola—dijo Aome, sollozando.
- Yo... yo no haría... yo no haría eso—dijo con dificultad – No tengo motivos para dejarte ¿no? Por lo menos, no en estos momentos—dijo con una sonrisa. El último comentario enfadó un poco a Aome.
- Así que si piensas dejarme...—miró enfadada al chico – Y yo que me preocupo por ti...—dijo con un tono de decepción, lo dejó recostado en el suelo y se dispuso a retirarse del lugar.
- Hey, Aome, espera—trató de incorporarse, pero el dolor de sus heridas se lo impidió – Era una broma, discúlpame –
- Este no es momento de hacer bromas—dijo con un tono y mirada de reproche. Se agachó a su lado, observando el estado de su amigo – Debemos curar pronto esas heridas... ¿Puedes caminar?—preguntó.
- No lo sé. No lo he intentado—dijo tratando de incorporarse nuevamente, pero falló – Creo que no puedo—Aome le dio la espalda, se agachó nuevamente y extendió sus brazos hacia atrás.
- Ven, súbete a mi espalda. Yo te llevaré—y volteó a verlo.
- No te preocupes, yo puedo irme solo—dijo, intentando levantarse. Lo consiguió, pero perdió el equilibrio. Rápidamente, Aome logró evitar que se lastimase más atrapándolo en sus brazos.
- Elige: te llevo en mis brazos o en mi espalda –
- En tu espalda—dijo resignado – No me queda de otra—pensó. Aome lo cargó en su espalda hacia su habitación y lo recostó en el futon.
- Iré por algunas cosas. Vuelvo enseguida—dijo la joven e hizo abandono del lugar. Inu Yasha la vio salir y recordó algunas de las palabras que ella le había dicho.
- Yo pensaba que... que tú te... que tú te habías marchado, que me habías dejado aquí, sola—recordó él - ¿Acaso tanto le importo a Aome?—pensó. Aquella pregunta siguió rondando su mente, hasta que la joven llegó. Traía vendas, agua, entre otras cosas, para curar sus heridas. Las dejó en el suelo, al lado del futon.
- ¿Podrías quitarte el haori, por favor?—preguntó la joven, preparando las cosas. Él lo hizo y dejó su torso desnudo, lleno de heridas y magulladuras. Aome con cuidado, comenzó a curarlas. Inu Yasha fruncía el ceño, por el dolor que sentía. – No hay otra manera de curarte, tendrás que aguantar el dolor—dijo ella con un tono dulce.
- Disculpa, Aome... –
- Dime –
- ¿Podrías traerme algo de comer? Es que, no he comido nada, desde hace 2 días...—dijo apenado. La verdad es que se moría de hambre.
- ¿Dos días?—preguntó asombrada. Eso quería decir que no había comido desde el día anterior a la salida del lugar de los niños huérfanos.
- Así es... –
- Iré a ordenar comida enseguida—dijo y así lo hizo. Cuando volvió, terminó de curar y vendar las heridas del joven. Los alimentos llegaron aproximadamente 10 minutos después.
- Gracias—dijo el joven a la mujer que le trajo los alimentos. Ella los dejó en una pequeña mesa que estaba cerca del futon.
- ¿Desea algo más, joven?—preguntó ésta, al ver el estado en que se encontraba.
- No, así está bien –
- Con su permiso, me retiro—se retiró. El chico trató de sentarse para poder comer, pero el dolor se lo impidió. (Comprendan que el pobre de Inu Yasha quedó MUY mal herido. Los soldados no tuvieron compasión cuando lo golpearon. Además, que para sacarlo del calabozo, tampoco tuvieron cuidado alguno Oo Su dolor no es una exageración)
- No te preocupes, yo te puedo dar la comida en la boca n.n—dijo Aome con una sonrisa.
- No, no es necesario, yo puedo comer solo -.-u—dijo, sentándose al lado de la mesa, aunque le dolió mucho. Tomó los palillos y comenzó a comer - ¿Ves? –
- Sí—miró la manera de comer de Inu Yasha. Nunca había visto a alguien comer tan rápido, y menos en el delicado estado de salud de su amigo – Debe ser por el hambre que tiene—pensó, con una gota en su cabeza. Inu Yasha acabó de comer muy pronto.
- La comida estaba muy buena—dijo, limpiando su boca.
- Me di cuenta de ello por tu manera de comer—se levantó de donde estaba – Llevaré esto a la cocina—dijo, tomando los platos vacíos que había dejado y fue. En el camino de regreso, se encontró con Akitoki Hojo.
- Buenas noches, señorita Aome—dijo con un cierto tono de temor en su voz.
- Buenas noches—un marcado tono de indiferencia se hizo notar en sus palabras. No quería verlo ni a él, ni a Takeshi Hojo. Ambos la habían engañado vilmente.
- Disculpe, necesito hablar con usted –
- Yo no tengo nada que hablar con usted, joven Hojo. Si me disculpa—trató de salir de allí, pero Akitoki la detuvo.
- Discúlpeme, señorita Aome—dijo, arrodillándose en el suelo en forma de arrepentimiento. Aome lo miró de una manera muy fría.
- Lo que usted ordenó a sus soldados que hicieran, no tiene perdón—dijo fríamente y se fue a su habitación. Akitoki se quedó allí, en el suelo.
- No debimos haber hecho esto, hermano—pensó entristecido – Perdimos cualquier oportunidad de que la señorita Aome pensara en nosotros de otra forma más que unos terratenientes—se levantó y fue a su habitación. Aome llegó junto a Inu Yasha.
- Ya estoy aquí—dijo en voz baja, entrando. Inu Yasha la miró – Pensé que ya dormías –
- No, es que estaba pensando un poco—dijo este. Hacía frío, pues era ya de noche.
- Ya veo—se sentó al lado del futon, donde el joven se encontraba recostado – Ahora puedes dormirte. Si necesitas cualquier cosa, no dudes en decírmelo—se recostó en el suelo.
- ¿No vas a estar muy incómoda allí?—preguntó – Además, hace frío –
- No te preocupes por mí. Lo importante es que tú estés cómodo. Tú eres el que está herido, no yo –
- Pero... si quieres puedes recostarte a mi lado, aquí en el futon. Lo menos que quiero es causarte molestias, Aome –
- No, de verdad, no te preocupes por mí. Yo estaré bien, he dormido en lugares más duros y fríos que un piso de castillo, durante mis misiones n.nu –
- Insisto en que debes dormir cómoda. Si no lo haces, no tendrás energías ni ánimos suficientes para enfrentar un nuevo día. Y también puedes resfriarte—Aome se levantó de donde estaba y se recostó al lado de Inu Yasha - ¿Ahora te sientes cómoda? –
- Ehm... sí—contestó nerviosa. Los cuerpos de ambos estaban en contacto y eso la ponía en ese estado – Nunca me había puesto nerviosa al estar al lado de Inu Yasha—pensó, sonrojada. Tiritaba un poco, por la temperatura ambiental.
- ¿Tienes frío? –
- Sólo un poco, pero ya pasará—sonrió – Buenas noches—se volteó, dándole la espalda – Que tengas dulces sueños—cerró sus ojos. Ambos jóvenes no se habían dado cuenta de que el cielo se había llenado de nubes negras de tormenta. Como aquellas nubes anunciaban, comenzó a llover fuertemente.
- Igualmente. Buenas noches—contestó el joven e hizo lo mismo que Aome, por lo que ambos quedaron de espaldas. La chica se durmió rápidamente, pero él no lograba conciliar el sueño – Y yo creí que el primero en dormirse sería yo, por la fatiga—pensó. Aome se volteó, dormida. Inu, al sentir que ella se movía, también se volteó y se encontró con la cara llena de tranquilidad que reflejaba. Aquello le provocó un sentimiento de ternura.
Un relámpago cayó e iluminó la habitación. El chico pensó que el estruendo despertaría a la joven, mas ella siguió durmiendo plácidamente. Inu Yasha se quedó observándola por un rato.
- ¿Qué estoy haciendo?—pensó y sacudió su cabeza, para alejar los deseos de observarla, sin embargo, poco después, siguió haciéndolo. Posó su mirada en los labios de Aome y comenzó a acercarse a ellos. Estaba a punto de besarla, pero un movimiento de ella hizo que aquellos varoniles labios sólo se posaran en su mejilla. Él reaccionó – No puedes hacer esto, está mal. Aome es sólo tu amiga. Tu A-MI-GA y, además, compañera de viaje...—se reprochó en su mente. Se volteó, quedó de espaldas a la joven e hizo el intento nuevamente de dormir. Los relámpagos, la lluvia y la presencia de aquella mujer a su lado, dificultaron su "meta", pero aún así, después de un rato, logró dormirse.
Notas de la Autora¡Buen día! Cómo están, queridos lectores? Espero que bien n.n ¿Qué les ha parecido este capítulo? Ojalá que haya sido de su agrado! A mi particularmente me gusta mucho n-n
Pobre Inu o.o Fue golpeado brutalmente . y todo por el deseo de los hermanos Hojo de encontrar alguna mujer hermosa con la cual casarse...
¿Inu Yasha, por qué no besaste a Aome cuando tenías la oportunidad? Yo te apoyaba XD Bueno, espero (y creo que ustedes también), que pronto lo haga XD
Bueno, ahora, como es costumbre, va el adelanto del siguiente capítulo:
- ¿Ha visto por causalidad a una joven de cabello negro, largo, ojos cafés y que vestía un kimono anaranjado? –
- Sí. La vi esta tarde. Se veía realmente muy enojada—a Inu Yasha le surgió una gota en su cabeza.
- ¿Sabe hacia donde se fue? –
- Se fue hacía allá—apuntó el hombre, apuntando en la dirección contraria al bosque.
- Gracias, y adiós—se fue. Siguió preguntándoles a algunas personas donde se encontraba la chica, lo que finalmente lo condujo a la cantina de la aldea.
¿Por qué Aome se habrá ido a una cantina¿Qué habrá hecho Inu Yasha para hacerla enojar? Eso y más, lo sabrán en el próximo capítulo de "Oportunidad de Vivir".
Bueno, empezando con los agradecimientos, esta vez van para la única persona que me ha dejado review en los últimos dos capítulos, JeSsY aOmE, te aprecio mucho por ser una lectora fiel de mi fic, muchas gracias n-n!
Y a los que no me dejaron review, también les agradezco por leer este fic. Espero que les guste, y algún día se incentiven a dejar un review o a mandarme un mail con sus opiniones!
Bueno, como ya les había dicho en el capítulo anterior, me voy de vacaciones! Así que la próxima actualización, espérenla para más o menos dos semanas más. Me encantaría actualizar antes, pero no podré hacerlo n.nu Espero que me entiendan...
Cuídense mucho! Los quiero ;D!
Atte. Dany-Chan
P.D: Ya saben, si quieren contactarme, mis mails son: Dany (guión bajo) chan (guión bajo) XD (arroba) Hotmail (punto) com o a danychankawaii (arroba) gmail (punto) com. (Aunque no podré contestarles en dos semanas, ya saben por qué n-nu)
