Aquí estoy yo otra vez! Y no los molestaré mucho antes de leer el capítulo, sólo les dejo lo siguiente:
- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
Disclaimer: Lo mismo de siempre: Los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, sino que son de sus respectivos dueños... ¿Alguno de ellos eres tú? Por qué no me lo dijiste antes! . ¿Acaso están en venta? (cara de ilusión -carita de asteriscos-) Creo que no... u.u
Ahora sí, un nuevo capítulo. ¡Qué lo disfruten!
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 07: Borrachera
Amaneció. Aún seguía lloviendo, pero levemente. En la habitación que compartían Aome e Inu Yasha, ella despertó. Había dormido muy bien y estaba llena de energía, por lo que se levantó.
- Qué bien dormí—pensó, estirándose – Lo mejor será no despertarlo—miró a Inu Yasha, que aún dormía – Debe recuperarse para poder partir lo antes posible. No me gusta estar aquí, este lugar no me da confianza, tampoco sus dueños...—se quedó un momento con la vista fija a la mesa que usó Inu Yasha para comer – Iré a la cocina, a traer el desayuno—avanzó hacia la puerta y salió, tratando de no hacer ruido. El joven despertó unos minutos después. Miró a su alrededor y no encontró a Aome.
- ¿Aome?—la llamó. Nadie contestó – Que extraño. Seguramente salió a hacer algo—pensó. Se volvió a acostar y tapar con las mantas. Tenía mucho sueño – Si no está, lo mejor será dormirme nuevamente—cerró sus ojos. Aome regresó con el desayuno y el joven al sentir que ella estaba allí, los abrió y se levantó.
- Buenos días—dijo Aome con una sonrisa y dejando la comida en la mesa - ¿Dormiste bien?—preguntó
- Sí y... ¿tú?—recordó el beso en la mejilla que le había dado a la chica - ¿No hubo interrupciones mientras dormías?—preguntó algo nervioso.
- No—contestó ella - ¿Hubo relámpagos acaso? –
- Sí, pero veo que no te despertaron—sonrió nerviosamente – Menos mal que no se dio cuenta de lo que traté de hacer—pensó aliviado.
- Traje el desayuno. Pensé que tal vez tendrías hambre cuando despertaras—dijo, cambiando el tema y se sentó al lado de la mesa. Inu hizo lo mismo – Además, no quería tener que ver y estar con los hermanos Hojo—pensó
- Que delicioso se ve—comenzó a comer educadamente, no como la vez anterior. Aome también lo hizo. Ambos terminaron, minutos después.
- ¿Te sientes mejor¿Ya no te duelen tanto las heridas?—preguntó, al terminar
- Sí. Tuve un sueño "reparador", literalmente—contestó este, sonriendo.
- ¿Cuándo crees que nos podamos ir de aquí?... Este lugar no me da confianza, ni menos la gente que vive aquí... Ya ves lo que te hicieron... Además, de que me dijeron que tu te habías ido de aquí, disgustado conmigo. Lo único que hacen es mentir... –
- A mí tampoco me dan confianza. Si quieres, podemos irnos de aquí hoy mismo –
- No, eso no es posible. Tú estás herido y debes recuperarte adecuadamente. Además, está lloviendo—observó hacia las ventanas de la habitación – Esperemos a que tú y el clima mejoren, y nos vamos de este lugar –
- Bueno, esta bien—contestó – Pero... –
- ¿Pero qué? –
- ¿Qué podemos hacer en un día de lluvia? Supongo que no querrás quedarte aquí todo el día, sin hacer nada más que estar viendo como cae agua del cielo –
- Mmm...—Aome pensaba en que podían hacer. Inu Yasha tenía razón¿Cómo iban a estar un día entero sin hacer nada de nada? – Ya sé –
- ¿Qué? –
- Yo entrenaré con mi espada mientras tú descansas –
- Yo también entrenaré—se levantó – Lo malo es que mi katana está en los calabozos...—suspiró.
- Inu Yasha, descansa. Entre más rápido te recuperes, más rápido podremos continuar este viaje y llegar a nuestro destino—tomó su katana y se alejó de él– Por favor, no hagas ruido, debo concentrarme para entrenar—dijo amablemente.
- De acuerdo—se calló. Aome le dirigió una sonrisa y luego cerró sus ojos. Se mantuvo algunos segundos sin moverse, luego lentamente desenvainó su espada, aún con los ojos cerrados, y comenzó a hacer movimientos con ella, como si estuviese atacando a un enemigo "imaginario". Aquellos movimientos tenían mucha precisión, como si estuviera combatiendo realmente contra alguien. A Inu Yasha lo dejaron asombrado.
- Que hábil es Aome con la espada—pensó asombrado – Me encantaría practicar junto a ella, pero estas malditas heridas no me dejan. Si tan solo no me hubiesen atacado tantos soldados a la vez esa tarde—estaba a punto de suspirar, pero se detuvo para no desconcentrar a la chica en su entrenamiento.
Ella continuó con eso por aproximadamente media hora. Cuando terminó, tomó una toalla que había en un armario de la habitación y con ella se quitó el sudor.
- ¿Y qué tal lo hago, eh¿No soy toda una profesional en el uso de la katana?—preguntó engreídamente.
- Sí, si lo haces bien. Pero si fueras un poco más humilde, sería mejor –
- Lo decía en broma n-nu—dijo la chica – Iré a tomar un baño. Tú quédate aquí, descansando. No vayas a salir a ningún lado—advirtió
- Sí, lo que digas, "mamá"—contestó él, con voz de niño.
- No bromees conmigo—contestó resentida – Nos vemos—salió de la habitación rumbo al baño. Tardó unos minutos en terminar de bañarse – Me encanta poder bañarme con agua caliente, me relaja mucho—pensó mientras salía del baño, con una toalla en su mojado cabello. En el camino a la habitación se encontró con Takeshi Hojo.
- Buenos días, señorita Aome—dijo él, mirándola fijamente.
- Buenos días—contestó fríamente, al igual como lo había hecho con Akitoki la noche anterior, y siguió caminando. Poco antes de llegar a la habitación, Takeshi la tomó de los brazos y la arrinconó contra una pared - ¿Qué cree que hace?—preguntó casi en un grito, enojada, tratando de zafarse de aquellos brazos, mas no podía hacerlo. Takeshi comenzó a acercarse lentamente a la cara de Aome, específicamente a sus labios. Él cerró sus ojos, aunque ella seguía forcejeando para salir de allí.
- ¿Qué son esos gritos?—preguntó Inu Yasha, asomándose desde la puerta de la habitación, con algo de dificultad. Al ver lo que el joven Hojo intentaba hacer, enfureció, fue hacia él y lo golpeó fuertemente, tumbándolo en el piso.
- ¿Qué crees que hacías?—preguntó Inu Yasha muy enojado y abrazó a la chica, como acto reflejo de protección.
- Gracias, Inu Yasha—contestó Aome con una sonrisa, mirándolo a los ojos. Se sentía muy bien entre los brazos del chico, así que aprovechó el momento. A Inu Yasha le sucedía algo parecido, le gustaba tener a la joven en sus brazos, sentir que podía protegerla y le encantaba esa sonrisa que le dedicaba, sólo a él. Aquello duró hasta que Takeshi comenzó a ponerse de pie.
- ¿Por qué hiciste eso?—preguntó dificultosamente, mientras quitaba un hilillo de sangre que corría desde sus labios.
- Estabas tratando de hacer algo que Aome no quería que hicieras. Así no se trata a nadie, ni menos a una mujer—dejó de abrazar a la chica y esta asintió. No es que Inu Yasha se refiriera a las mujeres como el "sexo débil", sino como a personas a las que se les debía respeto.
- Es cierto—dijo esta – No vuelvas a hacer eso nunca más –
- Disculpa, fue un impulso. No volverá a suceder—dijo Takeshi arrepentido y se fue. Aome e Inu Yasha entraron a su habitación.
- Nos iremos de aquí lo antes posible—dijo Inu Yasha al entrar – Apenas termine la lluvia y se despeje un poco el cielo, partiremos ¿Está bien? –
- Pero... tus heridas...—señaló Aome.
- Apenas nos vayamos de aquí, buscamos una aldea donde descansar y nos quedamos allí unos días ¿De acuerdo? –
- Está bien—contestó resignada. A ella tampoco le agradaba estar en ese lugar pero lo más importante en ese momento era la salud de Inu Yasha – Pero nos quedaremos en esa aldea hasta que estés completamente recuperado –
- Sí, como quieras –
- Entonces arreglaré nuestras cosas—busco sus pertenencias y las dispuso para su partida. Cuando terminó, recordó algo – Yo iré por tu espada. Vuelvo enseguida—salió de la habitación y se dirigió a los calabozos. Justo en ese momento, dejó de llover. Le costó un poco convencer a los guardias para que la dejaran entrar, pero una pequeña "demostración" de sus habilidades con la katana, logró hacerlo. Buscó la espada, lo que le tardó un buen rato. Cuando salió de allí, las nubes se habían despejado un poco, dejando ver el cielo azul. Volvió a la habitación – Listo, aquí está tu espada—dijo, entregándosela.
- Gracias—contestó - ¿Viste el cielo? –
- Sí, se ha despejado un poco –
- Si es que continúa despejándose, podríamos irnos hoy mismo –
- Es verdad. Ojalá que así sea—ambos comenzaron a conversar de algunas cosas, prefiriendo no tocar el tema de lo que había sucedido hace unos momentos. Llegó la hora de almorzar y comieron. Con el paso del tiempo, las nubes desaparecieron completamente del cielo.
- Creo que ahora si podemos irnos—dijo Inu Yasha, tomando sus cosas. Aome hizo lo mismo. Ambos se dirigieron a la salida.
- Espera—dijo Aome – Debo, por lo menos, darles las gracias a los terratenientes por habernos permitido quedarnos aquí unos días –
- Yo iré contigo—la joven asintió y ambos fueron al salón, donde les dijeron que se encontraban los gemelos Hojo. Pidieron a un soldado que los anunciara dentro del salón y él así lo hizo. Los hermanos Hojo les permitieron entrar y ambos así lo hicieron.
- Sólo veníamos a decirles que estábamos agradecidos por el hospedaje y la comida que nos dieron aquí—Aome hizo una reverencia e Inu Yasha también lo hizo – Sin nada más que decirles, nos retiramos del castillo. Con su permiso... —volvió a hacer una reverencia y ambos se fueron del castillo.
- Creo que será la última vez que veamos a la señorita Aome Asakura, hermano—dijo Akitoki, apenado.
Aome e Inu Yasha ya llevaban más o menos media hora caminando, desde que había salido del hogar de los Hojo. Los dos esperaban encontrar una aldea pronto, donde Inu Yasha pudiese descansar adecuadamente.
- ¿Te sientes bien?—preguntó Aome – ¿No tienes molestias? –
- Sólo unas pocas, pero no es nada –
- Espero que encontremos alguna aldea pronto, donde puedas descansar—agregó. Ambos siguieron caminando por alrededor de una hora más, hasta que encontraron una aldea. Allí pidieron alojamiento en una posada y Aome obligó a Inu Yasha a que se recostara inmediatamente. Inu protestó – Es por tu bien. Después me lo agradecerás –
- No me trates como a un niño. Yo sé cuidarme solo—siguió protestando.
- Yo sólo quiero que te recuperes pronto. Así, más rápido llegaremos al castillo Higurashi y más rápido te desharás de mí¿Recuerdas? –
- Sí, es cierto. Tú sólo causas molestias –
- ¿Qué dijiste?—dijo Aome muy enfadada, con una vena palpitante apareciendo en su frente.
- Lo que oíste—sonrió
- Eres insoportable—Aome abrió la puerta de la habitación, salió y la cerró de un portazo - ¡Cómo me hace enfadar este hombre!—pensó y salió de la posada. La cara de enfado que mostraba hacía a muchos de los aldeanos asustarse y retroceder. Caminó por toda la aldea, tratando de calmar su rabia, más no podía – Yo que me preocupo por él y me trata de esa manera...—pensó. Miró un cartel que decía "Cantina" – Tal vez si bebo un poco, dejaré de estar tan enojada—entró, se sentó en un lugar alejado de las demás mesas y ordenó sake. Se lo trajeron enseguida – Gracias—dijo y lo bebió. Aún no se le pasaba el enojo, así que ordenó más y más sake, hasta que quedó ebria – ¡Más sake!—gritó con voz de borracha (XDD)
- Señorita, usted ya ha bebido demasiado—le dijo el cantinero. Aome se levantó de donde estaba y se dirigió a él – No esta bien que alguien beba de esa manera... -
- Yo sé cuando parar¡hip!—contestó ella golpeando una mesa (Ahora, cada vez que hable, lo hará con voz de borracha XD) – ¡Quiero más sake! –
- Esta bien, pero este será el último¿entendido?—advirtió el hombre.
- De acuerdo—contestó. Bebió el licor.
- Usted me debe...—le dijo la cantidad. Aome pagó y se fue de la cantina. Caminaba tambaleante y casi tropezó repetidas veces. Iba en dirección a la posada, pero aún no quería ver a Inu Yasha.
- Mejor iré al bosque. Así no veré al tonto de Inu Yasha—pensó y así lo hizo. El único problema era que ya estaba empezando a anochecer y a esas horas estar solo en el bosque era muy peligroso, sobre todo para una mujer, y más aún si estaba ebria. En la posada, Inu ya estaba comenzando a preocuparse por Aome. La noche llegó y no había rastros de la chica.
- ¿Dónde se habrá metido esa mujer?—pensó, luego de haberle preguntado al recepcionista si la había visto – Lo mejor será ir a buscarla—salió de la posada, en su busca. Vio a un hombre que estaba sentado en el suelo, al parecer vendiendo algunas cosas – Disculpe... –
- ¿Qué se le ofrece¿Desea comprar algo?—preguntó aquel hombre.
- ¿Ha visto por causalidad a una joven de cabello negro, largo, ojos cafés y que vestía un kimono anaranjado? –
- Sí. La vi esta tarde. Se veía realmente muy enojada—a Inu Yasha le surgió una gota en su cabeza.
- ¿Sabe hacia donde se fue? –
- Se fue hacía allá—apuntó el hombre, apuntando en la dirección contraria al bosque.
- Gracias, y adiós—se fue. Siguió preguntándoles a algunas personas donde se encontraba la chica, lo que finalmente lo condujo a la cantina – Buenas noches—dijo, entrando.
- Buenas noches—contestó el cantinero - ¿Desea beber algo? –
- No. Quiero saber si ha visto a...—le dio la descripción de Aome.
- Claro que sí. Ella estuvo aquí y bebió mucho. Salió muy ebria de este lugar y si yo no le digo que deje de beber, lo hubiese continuado haciendo... –
- Ya veo—Inu Yasha tenía un semblante preocupado. ¿Qué sería capaz de hacer Aome si estaba borracha¿Dónde se habría metido? - ¿Sabe dónde fue?—preguntó.
- Cuando salió, iba en dirección a la posada—contestó.
- ¿Hace cuanto tiempo fue eso? –
- Hace un poco más de media hora, creo –
- Gracias por la información, y adiós—se fue de la cantina. Si Aome no había ido a la posada... - ¿Dónde estás, Aome?—susurró y luego siguió preguntando a otros aldeanos si la habían visto.
Aome ya llevaba un buen rato caminando a través del bosque. Varias veces había tropezado con las ramas de los árboles y su kimono ya estaba algo sucio por las caídas. Aún con algo de dolor en sus rodillas, continuaba caminando.
- Creo que ya debo volver ¡hip! Ya es tarde ¡hip!—dijo Aome. Se escuchó un ruido a su alrededor, lo que la asustó - ¿Quién anda ahí¡hip! –
- ¿Qué hace una bella señorita como tú en el bosque, sola, a estas horas?—preguntó apareciendo un bandido, junto con otros dos hombres. Todos miraban a Aome con malos ojos. (Pervertidos ¬¬)
- Eso es algo que a ti no te interesa ¡hip!—dijo desafiante. No se dejaría intimidar por simples bandidos, aún en su estado.
- La señorita está borracha—estalló en carcajadas otro de los bandidos. Los demás lo siguieron. Aome hizo intento de abandonar el lugar, mas uno de ellos, que parecía el jefe, la sostuvo de un brazo.
- ¿A dónde crees que vas? Tú te quedarás con nosotros esta noche—dijo maliciosamente aquel hombre. Aome comenzó a temer por su integridad.
- ¿Qué haré?—pensó – Estos hombres... son capaces de hacerme cualquier cosa... y no estoy en condiciones de enfrentarlos... pero... creo que no pierdo nada con intentarlo—pensó decidida a actuar. (No me pregunten como piensa tan claramente si está borracha O.o. Quizás la situación la hizo salir un poco de la ebriedad...) Con unos de sus codos golpeó el abdomen del "jefe", este la soltó y cayó.
- Veo que eres muy ruda—dijo el tercer hombre – Por lo que hiciste, pagarás muy caro—desenvainó su espada y se dispuso a atravesar el cuerpo de Aome, mas ella por muy poco logró esquivar el ataque. Los movimientos de aquel hombre no eran muy ágiles, sino que las respuestas físicas de la chica eran muy lentas. Si estuviese en una situación normal, o sea, lúcida, ya habría acabado con ellos.
- Maldición—pensó - ¿Por qué tuve que beber tanto?—se reprochó.
Inu Yasha ya había averiguado hacia donde se había ido la joven.
- De todos los lugares a los que podía ir... ¿Tenía que irse al bosque?—pensaba él, mientras corría a través de aquel lugar. Tenía un muy mal presentimiento – Solo espero que Aome se encuentre bien...—continuó corriendo lo más velozmente que podía, con la condición en la que se encontraba. Aún no se había recuperado bien de sus heridas.
Aome seguía tratando de esquivar los ataques de los bandidos, pero se le hacía cada vez más difícil.
- Creo que pronto me vencerán—estaba agotada y el estar ebria no le ayudaba en nada. En un intento de eludir una agresión, perdió el equilibrio y cayó. Los dos subordinados del jefe de los bandidos, la sujetaron fuertemente de ambos brazos, impidiendo todo movimiento e intento de escape por parte de ella. Los hombres sonrieron maliciosamente.
- Antes de matarte...—dijo el jefe tomando con una de sus sucias manos la barbilla de Aome – Jugaré contigo—ella lo miró con repugnancia. Él, con lujuria y perversión. El sujeto la agarró de la cintura y acercó su cuerpo al de ella. La chica sólo deseaba que un milagro sucediera, algo que la salvara de lo que estaba a punto de suceder. El bandido comenzó a acercarse a los labios de la joven, con visibles intenciones de besarla. Ella cerró sus ojos fuertemente, intentando evadir la situación próxima.
- Y eso que este, mi primer y, quizás, último beso, tendrá que ser con un inmundo bandido...—pensó triste. El jefe estaba a punto de besarla, pero no contaba con la llegada de alguien en ese preciso momento.
- ¡Suéltala!—se escuchó un grito proveniente del bosque. Los bandidos que sujetaban a la mujer miraron a todos lados, pero no vieron a nadie. Luego de la nada, apareció Inu Yasha. Su cara mostraba una gran furia, más de la que había demostrado al ver a Aome a punto de ser besada por Takeshi. El jefe apartó su rostro del de la joven y miró furioso al chico.
- No te metas en mis asuntos, chiquillo—le dijo con sorna.
- Sucede que tu asunto es también el mío—dijo desafiante. No permitiría que aquellos hombres le hiciesen algo a Aome y menos en el estado en que se encontraba – Suéltala, si no quieres que te mate aquí mismo—desenvainó su espada y la apuntó hacia el tipo.
- ¿Así que quieres jugar?—soltó la cintura de la chica. Ella no podía hablar de la impresión que tenía. Inu Yasha había aparecido en el momento exacto, tal como lo había hecho aquella mañana – Juguemos entonces—agarró su espada y se lanzó al ataque.
- Creo que él es mi ángel de la guarda—pensó la chica feliz. Trató de reunir las fuerzas suficientes para deshacerse del agarre de esos tipos. Y lo logró. Luego, con rapidez, les dio un golpe certero en la cabeza a cada uno, dejándolos inconscientes (parece que el efecto del alcohol en su cuerpo ha disminuido un poco n.nu). Después de hacer eso se dejó caer al suelo. Aquella situación la había dejado agotada, física y mentalmente.
Inu Yasha, luego de unas hábiles maniobras, tenía al hombre pidiendo misericordia ante su espada, que se encontraba cerca del cuello del bandido.
- Por Favor... ¡No me mates!—suplicaba él.
- Eres patético. No mereces existir—la mirada de Inu era fría y distante, además de amenazante. (Que miedo OoO)
- ¡No lo mates!—gritó Aome, levantándose.
- Lo que el acaba de hacerte es imperdonable –
- Creo que con el susto ha sido suficiente, además de...—golpeó certeramente al hombre en la cabeza, dejándolo inconsciente como a los demás - ...esto—sonrió triunfante – Nadie trata de hacerme lo que pensabas... ¡Nadie!—le lanzó una mirada de odio.
Hubo un momento de silencio. Luego de eso, Aome se lanzó a los brazos de Inu Yasha .
- Gracias por venir a rescatarme—él la abrazó sobre–protectoramente. Ya era la segunda vez en el día que Aome pasaba por una situación así. No debía de ser nada fácil para ella.
- De nada, pero... –
- ¿Qué? –
- No vuelvas a beber de esa manera. No le hace bien ni a tu cuerpo ni a tu mente—le reprochó y ella sonrió.
- Prometo no volver a hacerlo—dijo, verdaderamente arrepentida – Pero... todo fue por tu culpa –
- ¿Mi culpa? Yo sólo bromeaba contigo. Yo jamás he pensado que eres una molestia para mí—la miró a los ojos
- ¿En serio? –
- Así es—contestó. Ella se aferró más al joven.
- Gracias por salvarme y preocuparte por mí—se acercó al rostro del joven y le dio un beso en la mejilla. A él le agradó el gesto.
- De nada—sonrió – Lo mejor sería que volviéramos a la posada. Ambos tenemos que descansar—miró a Aome y se dio cuenta de que se había quedado dormida en sus brazos.
Eso le causó enternecimiento y se quedó un ratito mirándola. Luego, la tomó en brazos y comenzó a caminar rumbo a la aldea, más específicamente a la posada.
- ¿Por qué me preocupo de esta manera de ella?—pensaba en el camino – Acaso... acaso yo... me estaré... ¿Enamorando de Aome?—miró la cara de la chica que dormía plácidamente y se sonrojó. Aome sonrió, como si en sueños pudiese ver la expresión de Inu Yasha.
Llegaron a la posada y luego a su habitación. Él la recostó con cuidado en unos de los futones, tratando de no despertarle. Ella tenía sujeto con sus manos el haori del joven.
- Aome—le dijo suavemente – Suéltame—como si lo hubiese escuchado, lo soltó, pero tomó una de las manos de Inu y entrelazó sus dedos con los de él. Esto le causó un recuerdo al joven...
----- Flash Back----
Se encontraba él paseando por los jardines del palacio real, junto con la princesa Kagome. Ambos conversan alegremente, mientras caminaban. Los pétalos de cerezo caían, mientras el viento los hacía danzar.
- Y así concluyó todo—dijo Kagome entre risas, terminando un relato.
- Jamás lo hubiese pensado—dijo Inu Yasha sonriente. Kagome se detuvo, frente a un gran árbol de cerezo - ¿Qué te sucede?—se detuvo él también.
- Inu Yasha... –
- Dime –
- Quiero que me prometas algo—dijo seriamente.
- ¿Qué cosa? –
- Prométeme... prométeme que siempre vamos a estar juntos, que nada ni nadie nos va a separar—tomó la mano del príncipe y juntó su palma con la de ella.
- Te lo prometo, Kagome-chan—sonrió – Tú también promételo—ella entrelazó sus dedos con la mano del chico y él hizo lo mismo.
- Lo prometo. Nunca nos vamos a separar...—sonrió, mientras los pétalos de cerezo hacía aún más bonita aquella escena.
----- Fin Flash Back-----
- Lástima que no pudiste cumplir tu promesa, princesa Kagome. Aunque no fue tu culpa... —pensó melancólico. Soltó la mano de Aome, la tapó con las mantas, se acostó en el otro futon y se durmió.
La noche pasó y amaneció. Inu Yasha fue el primero en despertarse. Fue a pedir que les trajeran el desayuno a la habitación.
- No tengo muchos ánimos para ir a desayunar al comedor, además de que seguramente Aome no se sentirá muy bien cuando se despierte...—pensó mientras volvía a la habitación. La chica despertó, cuando Inu Yasha volvió.
- ¡Ay, me duele mucho la cabeza—dijo ella tocándose la frente. Al chico le surgió una gota en la cabeza.
- Fue por todo lo que bebiste ayer. No podías quedar sin secuelas después de eso—contestó él.
- No quiero volver a emborracharme nunca más—se quedó un momento en silencio – Por cierto... –
- ¿Qué? –
- ¿Cómo llegué aquí? De lo poco que recuerdo, ambos estábamos en el bosque... –
- Te quedaste dormida y yo tuve que traerte hasta aquí, cargándote en brazos –
- Ya veo—se sonrojó. Recordó como se había lanzado a los brazos de Inu la noche anterior y se sonrojó más, cosa que ocultó bajo las mantas del futon – Nunca volveré a beber como ayer—decía entre lamentos – Nunca más –
- Espero que lo recuerdes—tocaron la puerta y un hombre entró. Les dejó el desayuno y se fue – Aquí está el desayuno. Levántate—la destapó.
- Quiero quedarme aquí—intentó taparse nuevamente, pero él se lo impidió.
- No puedes quedarte todo el día ahí. Hazte responsable de tus actos y levántate –
- Está bien—miró resentida al joven, se levantó y luego comenzó a desayunar. Inu hizo lo mismo. El hombre vino a retirar los platos vacíos y le recomendó a Aome una infusión para que se sintiera mejor de los síntomas de la resaca – Gracias—dijo cuando bebió aquella infusión, en la recepción de la posada. Algunos minutos después se sintió mejor – Ya no me siento tan mal—dijo aliviada en su habitación, junto a Inu Yasha.
- Que bueno—contestó él - Pero no vuelvas a beber de esa forma –
- De eso estoy segura. No lo volveré a hacer. Te lo prometo –
Pasaron algunos días e Inu Yasha se recuperó por completo. Ambos prepararon sus cosas para la partida, pagaron la cuenta y salieron de la posada.
- ¿Cuánto tiempo nos falta para llegar al castillo Higurashi?—preguntó Aome
- Creo que si no hacemos paradas muy largas... unas dos o tres semanas—contestó Inu.
- Ya veo, entonces, démonos prisa. Falta mucho para llegar aún—comenzó a caminar aprisa y él hizo lo mismo, reanudando su viaje hacia aquel castillo.
Notas de Autora: Hola, mis queridísimos lectores ¿Cómo están? Espero que muy bien; yo, aquí, trayéndoles un nuevo capítulo de esta historia, que espero que les haya gustado n.n Y también, acabando de volver de unas reponedoras vacaciones :3
Ahora ven la razón por la cual Aome se emborrachó XD Todo fue culpa de Inu Yasha, que la hizo enojar... Pero después de la experiencia que pasó, creo que desistirá de beber por un buen tiempo más...
En fin, no los molesto más por el momento y les dejo un adelanto del próximo capítulo...
- Oye... ¿Te llamas Inu Yasha, verdad?—le preguntó el niño, cuando ya no vio a Aome cerca de ellos.
- Así es—contestó él
- Te quería preguntar algo... –
- ¿Qué cosa? –
- ¿Tú y Aome son prometidos?—preguntó inocentemente. Inu Yasha se puso rojo como tomate.
¿Quién será el niño que acompaña a Inu Yasha¿Por qué al joven príncipe le afectó tanto la pregunta que le hizo el pequeño? Eso y más, lo descubrirán en el próximo capítulo, que se vendrá muy pronto, dependiendo de los reviews.
Respecto a eso, quiero agradecerles a Kagome katheryne (que bueno que te haya gustado mi Fic, me haces muy feliz. Y aquí, te he dejado la continuación n.n Espero que sea de tu agrado!), a Jessy Aome (mi fiel lectora y amiga, muchas gracias por tu constante apoyo! Espero que te guste este nuevo capítulo n-n), también a Naoko (Me da mucho gusto que te haya gustado como se ha estado desarrollando la relación Inu-Aome. Y sí, esos malvados Hojo, que se atreven a golpear a Inu ;o; Descarados... pero ya recibieron sus buenos golpes por parte mía, no te preocupes. Y, además, creo que no volverán a aparecer para molestar a los protagonistas... Así que tienes que estar tranquila n-n Aunque a "nuestros héroes", les quedan bastante otras pruebas por afrentar... y hay Fic para mucho rato XD), y a la gente que lee esta historia, pero no deja review. A ellos también se les agradece, y espero que pronto me dejen un review, con su opinión y comentarios, que me animan mucho a seguir y seguir escribiendo n-n.
Ya dije que la continuación se vendrá pronto, siempre y cuando reciba reviews n.n Los esperaré con ansias y recibiré con felicidad!
Bueno, sin más que desearles que tengan un buen día, y de que sigan mostrándome su apoyo como lo han hecho, se despide su servidora...
Atte. Dany-Chan
P.D: Ya saben, como siempre, mis mails son: Dany (guión bajo) chan (guión bajo) XD (arroba) Hotmail (punto) com o a danychankawaii (arroba) gmail (punto) com, si quieren dejarme algún comentario o algo. O si no, háganlo un review, como más les acomode n.n No se cohíban, dejen su opinión, no muerdo XD
P.D2: Pensaba en publicar este capítulo ayer, pero, por una extraña razón, el sitio no me dejaba subir el capítulo. Que bueno que ya esté todo solucionado n.n! Matta ne!
