Hola! Hoy no más molestias, a excepción de las aclaraciones y el disclaimer, antes del nuevo cap! XD
- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
- Disclaimer: Inu Yasha & Cía no me pertenecen ni me pertenecerán nunca, aunque yo lo lamente -.-...
Que disfruten el nuevo capítulo de...
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 08: Rescate
Habían salido el día anterior de la aldea. Trataban de avanzar más a prisa, pues ya habían perdido bastante tiempo con todos los "percances" que habían sufrido. Aome llevaba puesto su traje de combate, por que era muy difícil caminar a través del bosque con el kimono puesto. Que viajaran por el bosque se debía a que Inu Yasha nuevamente la había logrado "convencer" de irse por el bosque y no por el sendero.
- Otra vez lo mismo—pensó Aome mientras caminaba, tratando de esquivar árboles y ramas – Yo me iría saltando por los árboles, pero no puedo dejar a Inu Yasha sólo, detrás de mí –
- ¿Qué te sucede?—preguntó Inu Yasha, al verla tan pensativa.
- Nada, nada. Sólo que estoy cansada de tener que esquivar ramas y árboles, una y otra vez—contestó y lo miró "feo" (o sea, con una mirada de reproche)
- Yo tengo mis razones para querer venirme por aquí –
- ¿Y cuáles son? –
- Ehm...—contestó y a lo lejos se oyó un grito - ¿Qué fue eso? –
- Al parecer alguien está en peligro—Aome saltó hacia un árbol y comenzó a avanzar hacia donde provenía aquel grito.
En el camino, su espada se le cayó, quedándose sólo con el arco y las flechas como arma de ataque. Desde los árboles vio un claro en el bosque. Allí se encontraba un monstruo, atacando a un niño. Aquel ser estaba a punto de hacerle daño, pero Aome rápidamente tomó al niño de la cintura y lo llevó a la cima de un árbol.
- ¿Estás bien?—preguntó la joven al niño. Este se veía muy asustado como para pronunciar palabra. Aún así él asintió, aferrado a la cintura de Aome para no caer – No te vayas a soltar por ningún motivo—le dijo y él volvió a asentir. Ella sacó una flecha de su carcaj (el estuche que contiene las flechas) y la apuntó con su arco hacia el monstruo.
Inu Yasha llegó hacia donde estaban. En el camino, había visto la katana de Aome y la recogió. Se fijó en que ella apuntaba la flecha hacia el enemigo y que de aquel objeto emanaba un extraño poder.
- Aome tiene... ¿poderes espirituales?—pensó él, asombrado. Ella lanzó la flecha y le dio justo en el corazón al monstruo, por lo que este cayó.
- ¡Inu Yasha!—gritó la chica – Mátalo con tu espada—él reaccionó y así lo hizo. Ella bajó del árbol junto al niño y lo sentó en el suelo – No te preocupes, ya pasó todo, pequeño—dijo con dulzura, para calmarlo y pasó su mano por el cabello de él, que tenía la cabeza gacha. Inu se acercó a ellos.
- Gracias, por salvarme, señorita sacerdotisa—contestó el niño, levantando su cabeza.
- De nada. Pero yo no soy una sacerdotisa n.nu –
- Pero... usted tiene poderes espirituales¿no? –
- Así es. Pero desde que tengo recuerdo, los poseo... –
- Nunca me habías mencionado eso—le dijo Inu a Aome.
- Se me olvidó decírtelo—dijo a modo de disculpa. Luego se acercó al monstruo y puso una de sus manos en el cuerpo de ese ser – Ojalá que supiese como purificar sus energías malignas—pensó y volvió donde estaban Inu y el niño - ¿Cómo te llamas, pequeño? –
- Me llamo Shippou—contestó este
- ¿Y qué haces solo en este bosque¿Te has separado de tus padres? –
- Mis padres murieron o mejor dicho... los mataron—se le escaparon algunas lágrimas y bajó la cabeza
- Pobrecito—Aome lo abrazó consoladoramente – Nos hemos encontrado con otro niño huérfano—pensó entristecida.
- ¿Qué haces en este bosque, Shippou?—preguntó Inu Yasha
- Estaba buscando la aldea donde viven unos familiares, pero me perdí –
- Ya veo—dijo Aome – Si quieres, podemos llevarte a esa aldea ¿Estás de acuerdo Inu Yasha? –
- No podemos dejarlo aquí solo—dijo a modo de respuesta. Aome sonrió.
- ¿Sabes en que dirección queda la aldea donde vive tu familia? –
- Creo que era cerca de las montañas –
- Entonces, nos tomará dos o tres días llegar allá y tal vez uno o dos en regresar—pensó en voz alta – Si te molesta Inu Yasha, yo puedo irme con Shippou, ir a dejarlo a la aldea y luego te alcanzo –
- No te preocupes, los acompañaré –
- Gracias por hacerme el favor de acompañarme a la aldea—dijo Shippou feliz e hizo una reverencia.
- Como dijo Inu Yasha hace unos momentos, no podemos dejarte solo, en este peligroso bosque—Aome sonrió – Lo mejor será que partamos lo antes posible, para aprovechar de avanzar lo más que podamos –
- Así es—contestó Inu – Pero... –
- ¿Pero qué? –
- ¿Sabes dónde está la salida del bosque? –
- Aquí vamos de nuevo—dijo con tono resignado y suspiró. Era la segunda vez que se perdían en un bosque. Saltó a un árbol, para tratar de ver donde estaba el sendero, pero no lo vio – Creo que será una larga búsqueda del sendero...—bajó del árbol – Yo buscaré el camino, ustedes quédense aquí –
- Esta bien. Yo cuidaré de Shippou mientras no estás –
- Gracias—Aome sonrió y se fue, saltando de árbol en árbol.
- Oye... ¿Te llamas Inu Yasha, verdad?—le preguntó Shippou, cuando ya no vio a Aome cerca de ellos.
- Así es—contestó él
- Te quería preguntar algo... –
- ¿Qué cosa? –
- ¿Tú y Aome son prometidos?—preguntó inocentemente. Inu se puso rojo como un tomate.
- N... no. Sólo somos compañeros de viaje, además de amigos—contestó nervioso. Shippou lo miró incrédulamente.
- ¿Seguro?—preguntó con un tono incrédulo y lo miró fijamente.
- Claro que sí—contestó enojado - ¿Cómo es posible que un niño me haga sentir nervioso?—pensó enfadado – Además¿qué te importa? Sólo eres un niño... –
- Sólo tenía algunas dudas—rió – Aome es una chica muy bonita¿no es cierto? –
- Yo no tengo por qué responder tus preguntas—se volteó de espaldas al pequeño, sonrojado – Por cierto... ¿qué edad tienes?—lo miró
- Casi diez años... –
- No sé como eres capaz de hacer esas preguntas a alguien mayor que tú. Eres muy irrespetuoso –
- Debe ser por todo lo que me enseñó mi primo Miroku –
- ¿Miroku¿No es el hombre que atendía la posada que queda en una aldea que está camino a la Cuidad Imperial? –
- Así es. Yo venía con él en este viaje, pero nos distanciamos en el camino. Es uno de los pocos familiares que me quedan con vida—dijo entristecido.
- No te preocupes, ya lo encontraremos—trató de consolarlo, pues aún era sólo un niño.
- Él me dijo que si nos separábamos, tenía que dirigirme a la aldea de mis otros familiares, porque allí se encontraría esperándome, lo malo...—dudó si continuar - ...es que no se exactamente en que parte de la montaña estará... –
- Ya la encontraremos, no te preocupes –
Pasaron algunos minutos, en que ninguno dijo nada y luego Aome llegó.
- Ya encontré la ruta para llegar al sendero—dijo ella bajando de un árbol – Aunque está un poco lejos de aquí... –
- Ya veo. Entonces, lo mejor será partir hacia allá ahora mismo—Inu le hizo una seña a Shippou para que partieran y así lo hicieron.
El sendero estaba algo lejos de allí, por lo que demoraron aproximadamente 40 minutos en llegar a él. Aome se había demorado menos en encontrarlo, puesto que ella antes había ido saltando por los árboles.
Shippou estaba muy cansado, no estaba acostumbrado a hacer aquellas caminatas a través del bosque.
- ¿Y como fue que te separaste de tu primo?—preguntó Inu a Shippou.
- ¿Venías con tu primo?—preguntó Aome.
- Es que unos guerreros del emperador Naraku nos atacaron y ahí nos separamos. Yo escapé al bosque y mientras corría, me encontré con aquel monstruo que vieron hace unos momentos. Espero que Miroku esté bien—Shippou suspiró
- ¿Miroku¿No era él el joven que atendía la posada en una aldea que queda camino a la Cuidad Imperial? –
- Así es. Él es mi primo y juntos viajábamos a la aldea de mis familiares, hasta que nos separamos. Pero planeamos que si eso pasaba, ambos nos juntaríamos en la aldea cerca de la montaña –
- Ya veo –
- Espero verlo pronto –
- No te desesperes, pronto lo encontraremos—Aome sonrió y luego continuaron con su viaje. Preguntaron a los viajeros que veían pasar si sabían donde quedaba exactamente la aldea que buscaban, mas la información que recopilaron no era de mucha ayuda. Además, que les habían advertido que no había camino hacia la montaña y que el bosque que comunicaba el sendero con ésta era muy peligroso.
- ¿Estás seguro de que aquella aldea se encuentra en las montañas?—preguntó Inu, cuando los tres estaban sentados a la orilla del sendero mientras veían el atardecer. Shippou bajó la mirada.
- Miroku me dijo que así era. Él ha estado allí antes, visitando a nuestros otros familiares –
- ¿Has visitado tú esa aldea?—preguntó Aome
- Sí, pero creo que fue cuando tenía 4 años y no recuerdo el camino –
- Ya veo –
Se quedaron a dormir en un claro del bosque, ya que no había aldeas cerca de allí. Al día siguiente, volvieron al sendero. Se dirigieron al otro lado de este, donde había otro bosque, sólo que más tenebroso y lleno de monstruos que el anterior. Aome estaba subida a un árbol de aquel lugar, tratando de ubicar la aldea de los familiares del niño.
- Creo que vi algo—dijo ella a los chicos, que se encontraban en el suelo – Veo una especie de aldea fortificada a lo lejos –
- Esa es, esa es—dijo Shippou feliz.
- Está algo lejos de aquí—bajó del árbol y se situó junto a ellos – Y he visto algunos monstruos, así que debemos tener mucho cuidado –
- Vamonos entonces, no debemos perder tiempo—Inu Yasha comenzó a caminar y la joven con el niño lo siguieron. Cuando apenas llevaban 5 minutos de camino, apareció el primer monstruo. No era muy fuerte, así que lo vencieron enseguida – Ese fue fácil—envainó su espada.
- Ojalá que todos sean así—Aome suspiró – O tal vez no llegaremos a salvo a la aldea –
- Animo, ya verás que será así—Shippou sonrió y la chica hizo lo mismo.
Fueron pasando las horas y cada vez aparecían monstruos más fuertes. Avanzar a través del bosque era difícil, estaba comenzando a oscurecer y Aome junto con Inu Yasha estaban realmente exhaustos, puesto que las energías se les habían acabado y sólo habían podido comer algunas pequeñas frutas que crecían en el lugar.
- Ya no puedo más—Aome se dejó caer cerca de un árbol, donde apoyó su espalda.
- Hemos estado combatiendo todo el día, y pareciera que este bosque no tuviese fin—Inu cayó cerca de Aome y cerró sus ojos.
- Animo amigos, la aldea no debe estar lejos—trató de animarlos Shippou
- Eso es lo que nos vienes diciendo hace más de dos horas –
- Estoy seguro de que estamos cerca, Inu Yasha –
- Solo quiero que se acaben los monstruos—Aome suspiró – Me subiré a un árbol para ver si diviso la aldea—trató de hacerlo del modo acostumbrado (saltando), pero no tenía fuerzas, así que tuvo que subir por el medio tradicional (o sea, usando sus manos y pies para aferrarse al árbol). Le costó mucho, pero lo logró – Veo la aldea—dijo entre emocionada y cansada – Está a 30 minutos de aquí, al parecer –
- ¿Ves? Te dije que estábamos cerca—Shippou sonrió y ayudó a Inu Yasha a levantarse.
- Ojalá que no aparezcan más de esos seres detestables—dijo este a modo de respuesta.
- Andando—Aome bajó del árbol – Así lograremos descansar antes n.n y comer–-su estomago sonó y ella se sonrojó.
Y partieron, con la esperanza de que no se les acercaran más monstruos en el camino. Llevaban aproximadamente 15 minutos caminando, cuando se les apareció un monstruo más fuerte y grande que los anteriores. Shippou se escondió detrás de un árbol, como sus mayores le habían ordenado que hiciera si aparecía algún ser sobrenatural, y los chicos adoptaron posición de batalla.
- Está será su tumba, humanos—dijo el monstruo – No saldrán de este bosque con vida—rió estrepitosamente y comenzó a moverse, haciendo mucho ruido.
- Eso es lo que crees—Aome lo miró desafiante y puso su espada entre los cuerpos de ambos, tratando de reunir las últimas fuerzas que le quedaban para luchar.
- No nos vencerás—Inu Yasha desenvainó su espada e hizo lo mismo que la chica.
En otro lugar, cerca del bosque...
- ¿Qué es ese ruido?—preguntó una chica joven.
- Parece que un monstruo está causando más bullicio del que debería—contestó un hombre algo mayor, al parecer el padre de la chica.
- Vamos a ver que sucede—dijo un joven, apareciendo frente a ellos.
- Sí, tal vez haya alguna persona en problemas o algo parecido—dijo una mujer adulta llegando donde estaban los otros tres.
- Esta bien, vamos—dijo el hombre mayor, los demás tomaron algunas armas y se fueron a donde el ruido provenía.
Con Aome, Inu Yasha y Shippou...
- Este monstruo es muy fuerte—pensó Aome, mientras lo esquivaba – No sé si podremos vencerlo –
- Ambos estamos muy débiles. Ojalá seamos capaces de vencer rápido a este monstruo, o si no... No sé que podría pasar—pensó Inu Yasha
- Ojalá que alguien viniera a rescatarnos—pensó Shippou temblando detrás del árbol donde se encontraba. Aparecieron otros dos monstruos, que venían a apoyar al más fuerte, que era su jefe.
- ¿Le están causando muchas molestias estos humanos, jefe?—preguntó uno de los monstruos al más grande y fuerte.
- No, solo me estoy divirtiendo con ellos—rió de manera muy exasperante para la chica y el príncipe. El comentario los enojó mucho.
- Así que sólo está jugando con nosotros...—pensó Inu Yasha – Pues le demostraré de lo que soy capaz... –-arremetió contra uno de los monstruos y le cortó el cuerpo en dos, exterminándolo. Aome hizo lo mismo con el otro monstruo.
(Se enojaron mucho los dos o.O).
El "jefe" se enfadó y comenzó a derribar árboles, moviéndose de un lado a otro y haciendo mucho ruido. A los jóvenes les costaba mucho esquivar sus ataques y los árboles que caían, porque ya nos les quedaba fuerza para hacerlo. De repente, el objetivo del monstruo cambió, sólo atacando a Aome. Inu Yasha trataba de intervenir pero cada vez que lo intentaba recibía rocas y troncos que se lo impedían.
Shippou tuvo que internarse más en el bosque, ya que cada vez se exponía más a ser descubierto.
(Lo siguiente imagínenselo en cámara lenta n.n)
En uno de sus intentos de eludir ataques, Aome tropezó y cayó al suelo. El ser sobrenatural estaba a punto de atacarla y pensaba acabar definitivamente con ella.
- Creo que este será mi fin. Ya no puedo moverme y no tengo fuerzas para defenderme—pensó la chica y cerró sus ojos, esperando el ataque y la consecuencia de este, su muerte – Adiós Inu Yasha, Shippou, Sango...—el monstruo iba a atacarla con uno de sus brazos, pero justo unos segundo antes de que impactara a la chica, el príncipe se lanzó sobre ella, abrazándola protectoramente, y desviando sus cuerpos de la trayectoria directa del impacto mortal, recibiendo sólo parte de él. Aún así, fueron lanzados lejos de allí.
(Fin cámara lenta n.n)
Rodaron a través del suelo del bosque, por una pendiente y se detuvieron encima de unas tablas de madera viejas, que se encontraban en un lugar llano, rodeado de árboles y algo oscuro, donde apenas pasaban algunos ases de luz entre la frondosa vegetación. Aome entreabrió sus ojos, tratando de ver donde se hallaban. Cuando lo hizo, escuchó un crujido: eran las tablas que estaban cediendo. Se rompieron y ambos cayeron aproximadamente 4 metros.
Afortunadamente, abajo había pasto seco apilado y cayeron sobre él. Aome se levantó lentamente, tratando de ubicar a Inu Yasha. Lo encontró a dos metros de ella y se acercó a él. La iluminación no era muy buena, solo algunos ases de luz llegaban hasta allí.
- ¿Inu Yasha, estás bien?—preguntó ella, mirándolo preocupada. Él no reaccionaba – Inu Yasha, respóndeme—su voz denotaba angustia. Si no fuera por lo que hizo, ella no estaría con vida. Tardó un poco pero reaccionó y de a poco abrió sus ojos.
- A... Aome—le costaba hablar. Había resultado bastante dañado, al igual que la chica.
- Discúlpame—lo abrazó delicadamente, para no dañarlo más. Su cara mostraba mucha tristeza – Si no me hubiese tropezado, nada de esto hubiese ocurrido –
- Tú... tú no tienes la culpa—trató de corresponder el abrazo, pero las fuerzas no lo acompañaban - ¿E... estás bien¿No te pasó nada?—preguntó. A la joven se le llenaron los ojos de lágrimas. A Inu le importaba más la salud de ella que la de él mismo. Lo mismo había pasado días antes, cuando Aome encontró a Inu Yasha herido por los soldados de los Hojo.
- Yo estoy bien. Todo gracias a ti, tú me salvaste de una muerte segura—dijo muy agradecida – Muchas gracias—sonrió y unas pequeñas lágrimas escaparon de sus ojos.
- Te ves más bonita sin lágrimas en tus ojos y con una sonrisa en tu rostro—levantó uno de sus dedos y con cuidado quitó las lágrimas de los ojos de Aome. El comentario y el acto del príncipe hicieron a la chica sonrojar.
- Estás muy débil. Lo mejor será que salgamos de aquí y tratemos de llegar a la aldea lo más rápido posible para que recibas cuidados especiales—trató de cambiar el tema, apoyó lentamente y con sumo cuidado a Inu Yasha en el pasto seco e intentó buscar un modo de salir de allí de forma segura. Estaba oscureciendo, lo que dificultaba su tarea.
- No te preocupes, yo estaré bien—contestó este – Un ataque como este no acabará conmigo—sonrió – Una cosa así no terminará con un príncipe como yo—dijo vanidosa y engreídamente. La joven soltó una pequeña risa y tanteó las paredes del hoyo en el que estaban, en busca de algunas raíces de las cuales afirmarse y escalar, pero no las encontró.
Al parecer, quien había hecho el pozo se aseguró de hacer bien su trabajo.
- Parece que no hay forma de escapar fácilmente de aquí—pensó la chica. Se dio cuenta de que le dolía mucho uno de sus pies y cojeaba – Yo tampoco salí bien librada de esta última pelea—suspiró. De repente, las fuerzas le abandonaron y calló lentamente al pasto seco, quedando su cabeza apoyada en el pecho de Inu Yasha.
- ¿Qué te sucedió?—preguntó alarmado y sonrojado a la vez el chico.
- No me quedan fuerzas ya—contestó con voz de cansancio. Sus ojos amenazaban con cerrarse y transportarla al mundo de los sueños. Bostezó – No puedo quedarme dormida en estos momentos. Debemos salir de aquí y es mí deber conseguirlo—intentó levantarse, pero no pudo – Discúlpame, no puedo levantarme –
- No te preocupes, lo mejor será descansar un poco y reponer fuerzas, luego tratamos de salir de aquí—contestó con un tono comprensivo
Los minutos comenzaron a pasar y a ambos los atrapó el sueño. La noche transcurrió tranquilamente y el amanecer llegó. Aome fue la primera en despertar.
Se encontraba en los brazos de Inu Yasha y acurrucada en su pecho.
- ¿Qué hago aquí!—pensó alarmada y se sonrojó. Con mucho cuidado salió de la posición tan comprometedora en la que se encontraba, para no despertar al chico. Se levantó y comenzó a revisar las paredes del pozo, para ver si habría alguna forma de salir de él de la que no se hubiese dado cuenta anteriormente. Seguía cojeando, como la noche anterior. De repente, sintió que en una parte de la pared, la tierra estaba cediendo. Cayó la tierra y Aome se dio cuenta de que en el otro lado de la pared había un túnel - ¿A dónde llevará este túnel?—se preguntó.
Se metió por el agujero que había allí. Miró a su alrededor y se fijó en que habían algunas antorchas apagadas cerca de ella.
- Si tan sólo tuviese con qué encenderlas...—pensó. Al otro lado de la pared, Inu Yasha comenzó a despertar. Aome siguió viendo a sus alrededores, en busca de indicios que le indicasen donde se encontraba.
- ¿Do...dónde estoy?—pensó él. Luego, comenzó a recordar lo ocurrido la tarde anterior – ¿A...Aome¿Dónde estás?—se levantó y comenzó a buscarla con la mirada - ¿Dónde se metió?—pensó.
- Aquí—contestó y sacó su cabeza por el agujero. El que de repente apareciera la cabeza de ella por allí lo asustó y lo hizo retroceder.
- ¿Qué...qué haces allí?—preguntó, mirándola extrañado.
- Es que cuando buscaba una manera de salir de este pozo, por casualidad se derrumbó una parte de la pared y por ello vine aquí, a investigar—contestó.
- Ya veo—hizo un gesto de comprensión – ¿Y qué has encontrado? –
- Un túnel. Tal vez nos lleve a la aldea de los familiares de Shippou, eso es lo que yo creo... –
- Seguro que así es—se acercó a Aome – Investiguemos si estás en lo correcto—se agachó hasta estar a su altura - ¿Puedo pasar? –
- Claro n.nu—se movió de donde estaba, dejándolo pasar.
- Está muy oscuro aquí—dijo, tratando de acostumbrarse a la oscuridad del túnel
- Sí, pero creo que debe haber lugares donde entre luz natural; este túnel debe tener orificios donde entre aire –
- Tienes razón. Oye... –
- ¿Dime? –
- ¿Qué habrá pasado con Shippou? –
- Es cierto... Ojalá que esté a salvo—dijo con voz preocupada
- No te preocupes. El es un niño fuerte y debe estar bien. Además, que está obligado a estar bien... porque nuestras pertenencias estaban con él T.T –
- ¿Cómo piensas en ello en estos momentos?—una gota surgió en su cabeza.
- Es que son cosas muy importantes, indispensables para nuestro viaje¿no? –
- Es verdad, pero... no es momento para pensar en eso. Lo mejor será comenzar a caminar. No sabemos que tan largo y peligroso puede ser este lugar—y así lo hicieron, apoyando sus manos en las paredes del túnel, para no perderse en la oscuridad.
Aproximadamente cada 25 metros había un respiradero en el túnel, permitiendo que la luz del día entrara e iluminara aunque fuese un poco aquel lugar. Inu Yasha se fijó en que Aome cojeaba, justo cuando pasaban por uno de esos claros de luz.
- ¿Te lastimaste al caer?—preguntó, observando el tobillo de la chica.
- No fue nada, estoy bien—sonrió – Ya podré curarlo cuando lleguemos a la aldea—siguió caminando.
- ¿Por qué crees que estos túneles fueron creados? –
- Tal vez haya sido para que la gente de la aldea pudiese salir sin riegos de ser atacada por algún monstruo. Además, creo que este camino es más corto que el que nosotros tomamos para ir a la aldea –
- Si es así, seguramente, hay una salida al sendero que está al lado de este bosque –
Se podía ver una luz saliendo de unas rendijas, y al parecer, no provenía de algún respiradero.
- Parece que aquí está la salida—dijo Inu Yasha, adelantándose un poco y tratando de ver si había alguna escalera o algo así, para poder salir de ese túnel – Creo que aquí una escotilla—miró hacia arriba y Aome hizo lo mismo.
- Al fin podremos salir de aquí—dijo la chica con cierto tono de emoción. Ya estaba cansada de aquel lugar. El chico encontró una escalera y comenzó a hacer presión en la escotilla para que pudiesen salir. Después de unos segundos, lo logró.
- Listo—la luz entró a raudales por la abertura y los dejó encandilados por unos momentos – Salgamos de aquí—sonrió – Las damas primero—hizo una indicación para que Aome subiera. Ella intentó subir, pero su tobillo se lo impidió – Yo te ayudaré. Sube a mi espalda—le ofreció sus brazos y su espalda para que Aome se acomodara en ellos. Ella lo hizo e Inu Yasha comenzó a subir las escaleras lentamente, ya que el también se hallaba algo herido.
Notas de la Autora: Hola hola hola a todos! XD Aquí Dany-Chan, reportándose ante sus lectores¿Cómo están? Espero que muy bien, y contentos con el capítulo que les acabo de dejar, aunque el final no está muy bueno que digamos... A mi no me dejó muy conforme, pero, los próximos estarán mejores XD
Hablando de próximos, aquí un adelanto del capítulo que viene n.n!
Un nuevo día llegó. Todos los del grupo despertaron y se prepararon para ir a tomar desayuno. Cuando terminaron, el joven se encargó de pagar la cuenta de la estadía, diciéndoles a Aome e Inu Yasha que lo esperaran fuera.
- Creo que otra vez usará sus "técnicas secretas"—dijo Aome, viendo hacia la entrada de la posada.
- Así es. Pero por lo menos, nos está ahorrando bastante dinero n-nu—dijo Inu – Así podremos quedarnos en posadas más seguido—dijo feliz.
¿Quién será el que les está ahorrando dinero? O.o¿Cuáles serán esas "técnicas secretas"? Eso y otras cosas más, en el siguiente capítulo! Que les aseguro es mucho mejor que este, el cap 8 XD
Agradecimientos infinitos a Lady Dragon84 y a Lat2oo5, por sus reviews n.n Me gustaron mucho, y me animaron a publicar rápido XD Me encanta que la historia esté sumando nuevas lectoras, y que una antigua haya podido leer los capítulos que le faltaban XD Que bueno que les haya gustado mi historia ¡Les agradezco montones por leerla¡Me hacen muy feliz! Aunque extrañé el habitual review que Jessy Aome me deja en cada capítulo n.nu Espero tu review en este cap!
También, como siempre, tengo que agradecer a quienes leen, pero no dejan reviews! Gracias por leer esto que sale de mi loca cabecita XD
Sin más que decir, se despide con mucho cariño
Atte. Dany-Chan
