- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
- Disclaimer: Inu Yasha & compañía no me pertenecen... Eso todos lo saben XD
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 13: Decisiones y Confesiones
(He decidido dejar de poner de título sólo una palabra que tratara de reflejar de lo que se trataba el capítulo, ya que me costaba mucho hacerlo n-nu. Desde ahora, tendrá dos o más palabras, según lo que se me venga a la mente, pero, si puedo resumir la idea principal en una palabra, lo haré XD Esa era mi explicación de por qué el título tenía más palabras XD Ahora sí comenzamos con el fic... n.nu)
Caminaron aproximadamente por una hora, para reencontrarse con el camino "civilizado". Por allí vieron pasar a unos viajeros, que venían comiendo. A todos se les hizo agua la boca y sus estómagos empezaron nuevamente a exigir comida, con sus gruñidos.
- Si no comemos pronto... Me voy a desmayar de hambre—dijo Aome, mientras su estómago gruñía fuertemente.
- Tenemos que aguantar hasta que encontremos un puesto de comida o una aldea—dijo Inu Yasha – Hay que ser fuertes...—siguieron caminando.
Durante el viaje, casi ninguno hablaba, porque ya no tenían muchas fuerzas. Habían caminado durante todo el día, sin ninguna comida más que el desayuno. Además, el frío y la nieve seguían acompañándolos.
- Ya estoy harta de esto—dijo Aome, tomó a Sango y se la llevó un tanto lejos de los jóvenes, para que no la oyeran. Ahí le explicó algo a su hermana, a lo que ésta asintió.
A su alrededor, veían a varios viajeros, con rumbo al norte y al sur. Parecía una parte del camino bastante transitada. Aome y Sango se pusieron en la orilla del camino y comenzaron a hacer acrobacias. Todos los viajeros se detuvieron y las miraron, admirados. Inu Yasha y Miroku también.
Cuando las jóvenes acabaron, hicieron una reverencia.
- Ahora queríamos pedirles que, si les gustó nuestro acto, nos diesen algo de comida, por favor—dijo Aome, algo sonrojada. Sango tomó una manta que traía entre sus pertenencias y fue recibiendo lo que los viajeros les daban. Al final, ellas agradecieron e hicieron una reverencia por los que les habían dado, para volver a mostrar algunas acrobacias. Luego, los viajeros continuaron con su camino y los cuatro jóvenes se sentaron a la orilla del camino, para comer.
- Muy buena idea la de ustedes—las felicitó Miroku – Ahora al fin podremos comer—miró con ansias la comida que tenían ante ellos.
- Todo fue idea de Aome—dijo Sango.
- Había que encontrar una manera de obtener comida pronto—dijo ella avergonzada. Todos agradecieron a la chica – Bueno, lo mejor será empezar a comer—todos asintieron y comieron. Nunca la comida se les había hecho tan deliciosa, por más simple que fuera.
Cuando terminaron de comer, guardaron lo que les quedó, descansaron un poco y luego siguieron su camino. Pasaron por una aldea, pero prefirieron no quedarse allí para aprovechar mejor el tiempo y seguir viajando.
Al llegar la noche, tuvieron que acampar en un claro del bosque, pero que se encontraba cerca del camino que debían seguir. La nieve había cesado de caer, así que ya no hacía tanto frío.
- Ha sido un día difícil el de hoy—dijo Sango, todos asintieron.
- Hace tiempo que no pasábamos por algo así—dijo Aome – La última vez que pasé por algo parecido, fue antes de que llegásemos al castillo Hojo, Inu Yasha y yo ¿verdad?—le preguntó al chico.
- Así es—contestó éste, poniendo sus manos cerca de la fogata, para que se calentasen.
- Sería mejor que nos quedáramos dormidos... Mañana nos espera un largo día—dijo Miroku. Todos buscaron mantas con las cuales evadir el frío, se recostaron, se desearon las buenas noches y luego se durmieron.
El tiempo fue pasando, mayormente con días nublados y nevadas, y cada vez se acercaban más a su destino: el castillo Higurashi. Ya faltaban sólo un día o dos para llegar allí.
Aome había estado reflexionando constantemente acerca de sus sentimientos hacia Inu Yasha y por fin había podido aclararlos y darse cuenta de cuales eran realmente. Se lo comentó a Sango.
- Que bueno que tengas todo claro. Ya sabes lo que pasará ahora...—le dijo la chica, luego de que se habían apartado un poco del lugar donde estaban descansando – Ya habíamos conversado sobre esto... –
- Eso lo sé, pero...—dijo Aome, entristecida.
- Tienes hasta hoy en la noche para hablar con él. Luego, nos iremos—dijo Sango y se fue hacia donde estaban los chicos, preparando una fogata para cocinar unos peces que habían capturado hace unos momentos. Aome se quedó un momento pensando, recordando lo que le había dicho una vieja mujer una vez que pasaron por una aldea en su camino hacia el castillo.
---- Flash Back -----
- Gracias por las frutas, señora—agradeció Aome a la mujer, que gentilmente les había regalado algo de comida para su viaje.
- Acércate un poco—le dijo y ella lo hizo – No te dejes llevar por la confusión y lo que te dicen que debes hacer, sino que por lo que verdaderamente sientes. Déjate guiar por tu corazón y así serás más feliz—le susurró al oído. Aome no entendió el por qué de esas palabras por parte de la anciana en ese momento.
- Ehm... Gracias por el consejo—agradeció.
- No fue nada. Espero que te sea de ayuda en un futuro próximo—le dijo.
- ¡Aome! Ya es hora de irnos...—dijo Inu Yasha un poco más alejado de la casa de la señora.
- Sí, ya voy. Adiós, que tenga un buen día—se despidió Aome y se fue.
----- Fin Flash Back -----
La joven estuvo metida en sus pensamientos todo el día. Eso le pareció extraño a los chicos, especialmente a Inu Yasha.
- ¿Qué te pasa Aome? Te noto un poco extraña hoy...—le dijo a la joven.
- No, no es nada—negó ella – No te preocupes—sonrió. Aún así, Aome siguió pensativa durante el viaje.
Los jóvenes siguieron su camino, hasta que se hizo de noche. Buscaron un lugar donde pudiesen acomodarse, cenar y dormir. Lo encontraron internándose un poco en el bosque, cerca de un lugar muy bonito rodeado de flores, extraño en invierno, y con una cascada, que junto a las estrellas que se podían apreciar en el cielo, lo hacía un lugar ideal.
Prepararon la fogata, la comida y se sentaron alrededor para comer y conversar. Todos lo hacían animadamente, menos Aome, quien miraba insistentemente el suelo y parecía distraída. Inu Yasha seguía extrañado por esa actitud de la joven.
- ¿Qué le pasará?—pensó – Nunca la había visto así, tan retraída...—miró hacia donde ella se encontraba, preocupado – No es normal en ella, que es siempre muy alegre y está llena de energía... –
- La comida estaba muy buena—dijo Sango – ¿No es verdad, Aome? –
- Ah, sí, sí, estaba deliciosa—dijo la joven, saliendo de su abstracción. Sango, que se encontraba a su lado, le dio un pequeño codazo, para llamar su atención.
- Es tú última oportunidad para hablar con él... Si no lo haces, nos iremos sin dar explicación alguna—le susurró.
- Esta... bien...—le contestó en un hilo de voz – Inu Yasha... –
- ¿Dime?—preguntó el aludido.
- Necesito hablar a solas contigo un momento... ¿Podrías acompañarme?—Aome se dirigió hasta la cascada.
- Claro, vamos—dijo algo extrañado, y la siguió. Sango obligó a Miroku a que se fueran de allí, para dejarlos hablar tranquilos.
- ¿Qué es lo que quieres decirme?—preguntó Inu Yasha. Aome se encontraba de espaldas.
- Lo que pasa, es que... —comenzó a explicar – Hemos viajado mucho tiempo juntos, y he disfrutado mucho este viaje junto a ti y los demás, pero... Es momento de que... –
- ¿De qué¿Qué pasa, Aome?—preguntó preocupado.
- Es momento de que nuestros caminos se separen y yo me vaya...—dijo, casi en un susurro, pero Inu Yasha pudo escuchar claramente sus palabras.
- Pero... ¿Por qué?—preguntó en un hilo de voz.
- Ya estamos muy cerca del castillo Higurashi, así que no hay necesidad de que yo te acompañe¿no?—se dio media vuelta y mostró una sonrisa fingida, tratando de expresar seguridad, cosa que no sentía realmente – Seguramente ya no te encontrarás con ningún peligro en el camino hacia allá y no es necesaria mi presencia—cada palabra que Aome decía dejaba cada vez más desconcertado a Inu Yasha. La joven volvió a dar la espalda al chico.
- Esto no puede ser cierto—pensó – Esas no son buenas razones para irte... –
- Yo prometí que te acompañaría hasta que llegaras a tú destino ¿lo recuerdas?—Inu asintió – Pues bien, yo ya cumplí con lo que te dije... Y por eso te llamé: para despedirme...—dijo con un tono frío. El joven príncipe seguía sin poder creer lo que le decía la chica. Esa no era Aome, SU Aome.
- ¿Despe... dirte...? –
- Así es. Después de esto, Sango y yo partiremos hacia el palacio de Naraku, el lugar al cual yo pertenezco... Antes de irme, yo sólo quería pedirte una cosa... –
- ¿Y cuál es? –
- Debes mantenerte lo más alejado posible del palacio de mi señor Naraku y no planear ninguna rebelión contra él. Si lo haces... Sango y yo pagaremos con nuestras vidas la traición que le hemos hecho a nuestro amo... Y quizás el precio para ti sea el mismo—seguía usando un tono frío, aunque las lágrimas habían comenzado a caer de sus ojos – Por lo que más quieras, olvídate de la venganza y lleva una vida tranquila, alejada del odio y el peligro... Construye una familia y apártate del camino que buscas, porque nada bueno te traerá... ¿Me lo prometes?—Aome volvió a su tono habitual, pero aún no miraba a la cara a Inu Yasha.
- Eso es... Algo que yo no puedo prometer...—Aome se iba a dar vuelta para mirarlo a la cara, pero se vio sorprendida por algo. Inu Yasha la estaba abrazando fuertemente – Yo... quiero que estés a mi lado... –
- Por favor Inu Yasha, no hagas más difíciles las cosas de lo que ya son para mí—pensó – Nosotros no podemos estar juntos. El destino nos separa... Tú... Eres un príncipe que busca la venganza y yo... soy súbdita del hombre contra el que te quieres vengar...—se trató de soltar del abrazo en el que la tenía el joven, pero no pudo. Él la sostenía fuertemente, para no dejarla escapar.
- Eso a mi no me importa, porque yo... Yo... estoy enamorado de ti, Aome—se declaró y hundió su rostro en la cabellera de la joven, para aspirar su fragancia.
- No, eso no... No puede ser...—dijo incrédula.
- Si puede ser y lo es... Me has cautivado con tus sonrisas, con tu personalidad, con todo tu ser, Aome...—seguía abrazándola fuertemente, sin dejarla escapar.
- No hagas más difíciles las cosas...—susurró – Yo debo separarme de ti... Es lo que debo hacer... –
- ¿Pero es realmente lo que tú quieres?—esa pregunta sorprendió a la joven. Inu Yasha disminuyó un poco la fuerza de su abrazo y Aome aprovechó la oportunidad para escapar de los brazos del chico.
- Eso no importa... Lo que yo quiera o no quiera, no tiene importancia... Discúlpame Inu Yasha, pero debo irme... —comenzó a correr, pero el joven tomó uno de sus brazos y la detuvo – Suéltame... –
- No voy a dejarte ir... Hasta que me digas, qué es realmente lo que tú quieres... –
- Ya te dije que eso no tiene importancia... Déjame ir, por favor... –
- No lo haré, hasta que me respondas con la verdad...—las lágrimas comenzaron a salir nuevamente por los ojos de Aome.
A Inu Yasha le partía el alma verla así, pero no podía ceder hasta averiguar que era lo que la joven realmente sentía. Aome ya no aguantaba más esa situación.
- Me tengo que ir... Es mi única opción... Mi destino no es estar junto a Inu Yasha—pensó – Yo debo estar junto a Naraku, a él le debo mi vida, pero...—las dudas asaltaban su corazón – Lo que yo realmente quiero, es...—pensó. Inu Yasha soltó a la joven. Ésta no hizo intentos por escapar, sino que seguía sollozando, mirando hacia el suelo - Lo que yo realmente quiero, es...—no sabía si decirlo. Esto podía cambiar completamente su destino – Debo hacerlo. Debo dejar que mis sentimientos guíen mis acciones, como muchas personas me lo han recomendado—recordó a Kazuru y a la anciana que le dio las frutas y luego dijo – Lo que yo realmente quiero, es estar junto a ti, Inu Yasha—se lanzó a sus brazos y éste la recibió cálidamente. Una sonrisa apareció en el rostro del joven – Yo...—lo miró directamente a los ojos – Yo... También estoy enamorada de ti, Inu Yasha—declaró, muy sonrojada. Él la abrazó aún más fuerte.
- No sabes lo feliz que me hace oír eso—sus corazones latían rápidamente, de felicidad.
Ambos volvieron a mirarse fijamente. La luna, las estrellas, la cascada y las flores que había alrededor, hacían este paisaje más que perfecto. Comenzaron lentamente a acercar sus rostros, no dejando de mirarse el uno al otro. Luego, cerraron sus ojos y se dejaron llevar por el mágico momento, cuando sus labios se tocaron.
Todo lo que había a su alrededor desapareció en ese instante para ellos. Primero, el beso fue algo tímido, ya que era el primero de ambos, pero luego fue profundizándose y volviéndose algo más apasionado, dejando a la vista sus sentimientos, que habían permanecido reprimidos por algún tiempo.
Tuvieron que separarse, para tomar un poco del aire que ya les estaba haciendo falta. Ambos sonrieron. Inu Yasha tomó la mano de Aome y la llevó hasta el frente de la cascada.
- Quiero que me prometas una cosa—le dijo él.
- ¿Qué?—preguntó ella, mirándolo confundida.
- Que no nos vamos a separar, que esta felicidad que yo siento, va a estar siempre con nosotros—tomó las manos de su amada entre las suyas.
- Claro que se lo prometo, joven príncipe—sonrió y besó su mejilla – Prométamelo usted también –
- Se lo prometo, bella dama—se inclinó un poco, hizo una reverencia y besó una de sus manos. Ambos volvieron a abrazarse.
Mientras tanto, con Sango y Miroku...
- ¿Por qué Aome se tardará tanto?—pensaba Sango, preocupada por su amiga y hermana. Al parecer, su semblante reflejaba lo que sentía, ya que Miroku se acercó a ella.
- ¿Qué es lo que tanto te preocupa¿Acaso pasa algo?—le preguntó Miroku.
- No, no es nada, sólo tonterías –
- ¿No quieres conversar? Así haríamos este rato de espera más ameno¿no? –
- Esta bien—contestó – Así me olvidaré de esta preocupación—pensó. Al principio, les costó entablar la conversación, pero luego comenzaron a hablar más fluidamente. De a poco, se iban conociendo más e iban teniendo más confianza el uno con el otro. Sango llegó a olvidar el asunto que tratarían Inu Yasha y Aome.
- ¿Habrán terminado de conversar esos dos?—preguntó de repente Miroku – Ya llevan un buen tiempo en eso... –
- Yo creo que sí, vamos a ver...—ambos se levantaron y fueron al lugar donde estaba la cascada.
Les sorprendió ver a los jóvenes tiernamente abrazados, mirando al estrellado cielo.
- Aome...—llamó Sango y la aludida reaccionó, dirigiéndole una mirada cargada de temor. Inu Yasha la abrazó más fuertemente, mirando a Sango con cierto desafío – Ya es hora de irnos—su mirada era fría y amenazadora.
- ¿Irse?—preguntó Miroku – ¿A dónde? –
- Ambas debemos regresar a la fortaleza del emperador Naraku. Ese es el lugar al que pertenecemos ¿no Aome?—la joven seguía mirándola con un poco de temor.
- Yo no quiero volver... Quiero quedarme aquí, con Inu Yasha—Aome se levantó y se puso enfrente de Sango. Inu Yasha la siguió y se puso a su lado.
- No puedes obligarla a ir. Ella decidió quedarse—dijo el joven.
- Esto no es asunto tuyo. Es algo entre ella y yo—Sango lo miró fríamente – Aome, soy tu superiora y debes obedecerme. Te ordeno que vengas conmigo—tomó el brazo de la chica y se la trató de llevar de ahí, pero Aome se soltó.
- No quiero hacerlo –
- Ya habíamos hablado de esto. Sabías lo que teníamos que hacer y que éste momento llegaría tarde o temprano... Vamos, por las buenas o por las malas... –
- Yo no voy a dejar que se vaya—intervino Inu Yasha – Yo la amo, y ella también me ama. No puedes separarnos...—Sango pensó un momento.
- Se me ocurrió una idea. ¿Qué tal si tenemos un duelo de espadas para decidir con quien se va Aome? Si tu ganas, Aome se queda contigo, pero si pierdes, ella se irá a la fortaleza de Naraku conmigo y nunca más volverás a verla... ¿Aceptas?—Inu Yasha meditó un poco.
- Acepto—respondió con seguridad – Aome, apártate, por favor—le pidió con una sonrisa, ella asintió y se puso al lado de Miroku, a quien esta situación dejaba algo extrañado.
- Espero que todo salga bien—susurró Aome.
- No se preocupe, señorita Aome. Todo saldrá bien, ya lo verá—sonrió para darle confianza.
- Pero... ¿Bien para Inu Yasha o para Sango...?—pensó. No le gustaba ver a dos de personas que más apreciaba en el mundo pelear.
Sango e Inu Yasha se distanciaron unos cuantos metros el uno del otro. Ambos no habían desenvainado sus katanas aún. Se dieron una pequeña reverencia.
- En esta lucha, gana la persona que logre inmovilizar a su oponente, sin esto significar necesariamente daño físico severo—dijo Miroku, haciendo de mediador de la pelea que estaba por realizarse. Los jóvenes espadachines asintieron y desenvainaron sus katanas, sosteniéndolas con una de sus manos a la altura de sus caderas – Pueden comenzar a luchar—les dijo.
Ambos levantaron sus espadas hasta quedar éstas en frente de ellos. Comenzaron a acercarse lentamente a su oponente. Cuando ya la distancia era mínima, la lucha se inició verdaderamente. Ambos atacaban hábilmente a su contrincante y a la vez se iban defendiendo de sus certeros ataques, ya que los dos eran excelentes espadachines, de eso no cabía duda.
(Justamente mientras leía esta parte de mi fic (Ya que lo estaba editando), salió en mi lista de reproducción una canción del OST 1 de InuYasha, titulada "Hanyou Inu Yasha", la cual se adecua a esta escena XD Bueno, no los interrumpo, sigan leyendo n.nu)
- Lo único que quiero es que ninguno de los dos salga dañado—pensaba Aome preocupada – Si tan sólo no hubiese obstáculos a nuestro amor, Inu Yasha...—suspiró.
La pelea era emocionante. Ninguno de los dos daba un paso atrás en esta lucha. Ambos deseaban con todas sus fuerzas, ganar, además de lo mejor para Aome. Aunque sus ideas de esto diferían mucho.
- Debo llevarme a Aome conmigo, o si no... Seremos buscadas por las demás Princesas de la Muerte, con la presunción de que ambas hemos escapado y cometido alta traición... Yo no quiero traicionar de esa forma al amo Naraku...—pensó Sango – No debo... –
- No dejaré que Sango se lleve a Aome de mi lado, cuando ambos acabamos de confesar nuestros sentimientos... Ahora que la felicidad ha vuelto a mi, no dejaré que se escape tan fácil... —pensó Inu Yasha. (Nunca había estado tan feliz desde antes de que hubiesen matado a su familia... u.u)
- No quiero que esta pelea continué... No me gusta verlos pelear. Debo hacer algo para que acabe ahora mismo—pensó Aome y corrió hasta donde los otros dos estaban luchando, interponiéndose entre ellos – ¡Deténganse!—les gritó. Ambos bajaron sus armas, sorprendidos por la aparición de la joven.
- No interfieras en esto Aome. Es una pelea entre él y yo—le dijo Sango, tratando de apartarla del camino, pero ella no se movió.
- Yo... no quiero ir al palacio de Naraku... Quiero quedarme aquí, con Inu Yasha... ¿No lo puedes entender, Sango?—le preguntó con lágrimas en sus ojos – Con él está mi felicidad... Con él, he descubierto sentimientos que nunca había sentido, y que me hacen muy feliz—se quitó las lágrimas y la miró decidida.
- Aome, yo no quiero ir en contra de tu felicidad pero... La decisión que he tomado, es por nuestro bien... Debes entenderlo... Sólo busco lo mejor para las dos... Para los tres, mejor dicho... Busco nuestro bienestar a futuro... No quiero que ninguno de nosotros muera... –
(Parece que se olvidaron de Miroku... n.nu)
- Nosotros no nos dejaremos asesinar por Naraku, Sango... Te demostraré que podemos ser felices estando lejos de él y de su influencia...—le dijo Aome, sonriendo – Nosotras podemos cambiar nuestro destino. Incluso, podríamos buscar una manera de ser totalmente libres... Siguiendo el camino de Inu Yasha...—él se puso a sus espaldas y la abrazó – Derrocando el reinado de Naraku...—sugirió a su hermana.
- Yo... no puedo hacer eso... Desde que tengo memoria, he servido al amo Naraku... No podría... traicionarle...—dudaba Sango – Cuando aún era una niña, siempre pensaba en cómo habría sido mi vida si Naraku no me hubiese encontrado...—se detuvo un momento, pero luego continuó—Y había veces en las que, por lo duro de mi entrenamiento, deseaba con todas mis fuerzas escapar, pero no podía... Simplemente era imposible, por lo que terminé resignándome a la realidad: yo no era libre y jamás lo sería... Estaría toda mi vida bajo su mandato y órdenes, y debía seguirlas a cabalidad, o sino...—volvió a dudar y cayó al suelo, con lágrimas en sus ojos. La mirada de Aome se enterneció y fue hacia ella, para abrazarla. Era la primera vez que la veía así, tan desprotegida y temerosa.
- Sango, lo que tu sientes por Naraku no es respeto, sino temor... por eso siempre haz seguido sus ordenes...—meditó un momento y luego continuó – Creo que eso es lo que ha impulsado mayormente a todas nosotras—refiriéndose a las Princesas de la Muerte—a quedarnos junto a él y protegerlo. Más que el respeto, es el miedo a lo que nos podría hacer si no seguimos todo lo que él nos ordena... ¿No lo crees así, Sango?—ella levantó su mirada, encontrándose con la de Aome.
- Creo que tienes razón, pero aún así sigo muy confundida—ambas se levantaron – Necesito estar sola, para pensar un poco en tus palabras y en la situación en que he vivido todos estos años...—se alejó un poco de los demás y luego dijo – Inu Yasha, mañana sabrás quien fue el ganador de este encuentro...—siguió caminando, hasta perderse de la vista de los jóvenes, en el oscuro bosque.
Miroku intentó seguirla, pero Aome se lo impidió, haciendo un movimiento de negación con su cabeza.
- Necesita tiempo para reflexionar—le dijo a Miroku – Dejémosla sola para que pueda pensar tranquila—sonrió – No es fácil darse cuenta de la verdad después de vivir tanto tiempo de una manera... ¿verdad, Sango?—pensó y miró hacia el suelo, algo entristecida. A ella también le había costado bastante darse cuenta de la verdad. Inu Yasha la abrazó cariñosamente, para demostrarle su apoyo – Gracias—sonrió.
- Bueno, será mejor que nos vayamos a dormir—dijo Miroku – Ya es bastante tarde y debemos tener fuerzas para el camino que nos aguarda mañana—los jóvenes enamorados asintieron.
Se dirigieron a donde estaba la fogata, aún encendida, para prepararse para dormir. El semblante de Aome reflejaba preocupación, pero cuando Inu Yasha tomó su mano, su expresión cambió, dando paso a una sonrisa.
- Ya verás que todo va a salir bien, Aome—dijo Inu Yasha y sonrió – Sango tomará la decisión adecuada, influenciada por tus palabras –
- Espero que así sea—respondió la joven – Sólo quiero que mi hermanita consiga la tranquilidad que yo estoy comenzando a sentir al salir del engaño en el que hemos estado tanto tiempo sumidas...—pensó, luego se recostó y se quedó dormida, al igual que Inu Yasha, quien se encontraba a su lado.
Miroku no podía quedarse dormido, por la preocupación que sentía por la joven, que aún no regresaba. La esperó despierto por aproximadamente una hora, sentado, con la espalda apoyada en un árbol, pero poco a poco el sueño fue más fuerte que él y acabó venciéndolo, quedándose dormido.
Una nueva mañana llegó, acompañada del cantar de los pájaros y sonidos de las criaturas del bosque, además de un gran cielo despejado, en el que Sol lograba alumbrar fuertemente, algo un poco extraño en la estación en la que se encontraban. Sus haces de luz llegaron a donde los viajeros durmientes se encontraban, despertándolos cuando la intensa luminosidad llegó a sus rostros. Todos comenzaron a levantarse y a estirar sus cuerpos. Dormir en el suelo de un bosque no era muy cómodo.
- Buenos días—dijo Aome con la alegría que la caracterizaba.
- Buenos días—respondieron los otros tres jóvenes.
- Bueno, deberíamos preparar todo para el desayuno—se agachó y sacó de entre sus pertenencias algo de comida – Bueno, lo que hay para comer hoy son frutas y algo de leche que nos regalaron los aldeanos en la anterior aldea. No es mucho, pero deberemos contentarnos con eso por este momento—los demás asintieron e empezaron a hacer los preparativos para el desayuno. Luego de comer, dispusieron sus cosas para continuar con el viaje. Sango se había mantenido bastante callada durante aquel tiempo, pero rompió el silencio justo antes de partir.
- Inu Yasha, has ganado. He decidido apoyar tu causa y unirme a ambos en la misión de la profecía—dijo Sango, causando sonrisas en sus compañeros.
- Respecto a eso—dijo Miroku – Yo también estaré de tu parte en la lucha contra Naraku—sonrió.
- Y es obvio que yo también siempre estaré junto a ti, para apoyarte y luchar a tu lado... Además, de que es mi misión como elegida—dijo Aome con una sonrisa – Bueno, ya es hora de partir—todos asintieron y comenzaron a caminar.
- Gracias, amigos...—pensó Inu Yasha con una sonrisa y siguió su camino.
Notas de la Autora: Hooola n.n Actualicé antes de lo esperado XD Cómo están? Espero que bien, y que hayan disfrutado el capítulo n.n
Al fin Aome e Inu Yasha se declararon su amor n-n Y espero que haya sido de su agrado la manera en que lo escribí XD y que no los haya decepcionado o.o Por lo menos a mi me dejó conforme... n-nuu
Ahora, el acostumbrado adelanto del próximo capítulo, titulado "Revelaciones"
Inu Yasha y Aome llegaron a la entrada del castillo. Los guardias se alinearon y se prepararon para saludarlos.
- Bienvenido al castillo, joven Inu Yasha—todos hicieron una profunda reverencia, por el respeto que le tenían – También le damos la bienvenida a usted, señorita—hicieron otra reverencia, pero no tan grande como la anterior.
- Muchas gracias por el recibimiento—Aome hizo una reverencia.
- Entremos, Aome—le dijo Inu Yasha. Ella asintió e ingresaron al lugar.
No es muy emocionante el adelanto, pero por lo menos les da una pista de lo que ocurrirá en el siguiente capítulo n.nu
Agradecimientos especiales a (por orden de llegada del review n-nu):
- Kaoru chan: Wiiii! Nueva lectora de mi fic ;o; Que feliz me haces! Y más feliz porque me has dejado un review n.n Ojala todos lo hicieran XD Y Gracias por todos los halagos que me hiciste n/n I'm happy XD
- Kagome Katheryne: Hola! Espero que tu también estés bien n.n (sonó redundante XD) Espero que este capítulo te guste, y te haya dejado conforme la forma en que ambos se declararon sus sentimientos :D Y gracias por decir que mi fic está cada vez mejor n.n Me alegro mucho de que te guste lo que escribo n-n! Y gracias por tu constante apoyo! Me hace feliz n.n
- Lady Dragon 84: Lamento mucho que el capítulo anterior estuviera muy flojo x.x Me di cuenta sólo cuando lo mencionaste, y tienes razón -.-u Pero este ha estado mejor, no? XD Momentos románticos mezclados con los de acción n.nu Espero que me haya quedado bien XD Y gracias por tu ofrecimiento de ayuda n.n y además por ser una lectora incondicional de mi fic!
También las infaltables gracias a la gente que lee, pero no deja review n.n Se les agradece, pero aún más si dejan algún review XD Me llenan de energía e inspiración para continuar, ya saben! (Se los he dicho muchas veces o.oU)
Por cierto, a la gente que me deja review, me gustaría que si tienen dirección de MSN Messenger, me la dieran para poder agregarlas y conversan con ustedes n.n Si pueden, déjenme su mail en el review n.n
Eso sería todo!
Cuídense mucho, espero que estén muy bien!
Y les advierto que esta historia tendrá alrededor de 30 capítulos, así que háganse a la idea que les queda "Oportunidad de Vivir" por mucho tiempo más XD
Adiós!
Atte. Dany-Chan
PD: Ya saben, lo de siempre XD (Dejen review ¬¬u)
PD2: Tengo sueño XD Mejor me voy a dormir... (Son las 0:35 hrs, y debería estar durmiendo... siempre actualizo de noche, aunque el capítulo recién aparece en la mañana, o en la tarde... Ojala que se publique pronto n.n, para que puedan leer XD)
