- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
- Disclaimer: Inu Yasha & los demás personajes pertenecen a Rumiko Takahashi...
Un emocionante capítulo, según mi opinión XD Espero que lo disfruten tanto como yo lo hice escribiéndolo n-n!
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 15: Identidad
Sango y Miroku habían caminado durante todo el día rumbo a la aldea de exterminadores, sólo haciendo paradas para descansar y comer. Llegó el atardecer y como no había aldeas cerca, tuvieron que acampar en un claro del bosque.
- Miroku, tú ve por leña mientras yo trato de pescar algo—dijo Sango y Miroku asintió – Ten cuidado, no te vayas a encontrar con monstruos –
- No te preocupes, estaré bien, bella Sango—Miroku tomó las manos de Sango entre las suyas, lo que hizo a la joven sonrojar – Yo sé cómo cuidarme –
- Yo no lo decía por eso, sino porque... Seré yo después la que tenga que curar tus heridas...—seguía sonrojada. Una de las manos del joven comenzó a dirigirse a una "zona prohibida" y luego de que llegó ahí, un estruendo resonó en todo el bosque.
Minutos después se podía ver a Sango bastante enojada pescando y a Miroku recogiendo leña, con una gran marca roja en forma de mano en su cara. (Eso te pasa por pervertido, Miroku... ¬¬)
- Malvado hombre pervertido—pensaba Sango enfadada mientras pescaba – Y yo pensaba que había cambiado... Parece que me equivoqué—suspiró. En aquel rato había logrado pescar gran cantidad de peces, por lo que no pasarían hambre en un día o dos.
- Mi mano tiene vida propia, no la puedo controlar—pensaba Miroku (Sí como no ¬¬) – Parece que Sango está muy enojada conmigo... (¿Y cómo querías que estuviera? ¬¬ Ya, mejor me callo XD) Lo mejor será ir y pedirle una disculpa...—tomó los leños que había recogido, los dejó en el suelo y prendió una fogata, para luego acercarse a la chica – Oye, Sango... –
- ¿Qué quieres?—le lanzó una mirada asesina, que casi hace al joven arrepentirse de su decisión.
- Quería pedirte una disculpa por lo que hice. Sé que está mal, pero... Al ver a alguien como tú, mi mano no puede resistirse... Parece como si tuviera voluntad propia. Es difícil de controlar... –
- Te disculpo sólo si prometes que no lo volverás a hacer... O por lo menos, que tratarás de controlar tu mano...—lo miró directamente a los ojos, con sus manos apoyadas en su cintura.
- Te lo prometo. Intentaré hacer lo posible por no caer en la tentación—sonrió.
- Esta bien, estás disculpado—suspiró – ¿Puedes poner algunos pescados alrededor de la fogata? Pescaré unos cuantos más, para que tengamos suficientes provisiones, además de tener algo con que pagarle a los exterminadores cuando reparen a mi Hiraikotsu... –
- No hay problema—hizo lo que le pidió la joven.
Luego, tuvieron una cena bastante agradable, sin mayores inconvenientes ni actitudes pervertidas de Miroku. Se quedaron un rato conversando, para luego irse a dormir.
Un nuevo día llegó, despertándolos a ambos con los rayos del sol. Aún así, hacía bastante frío (Están en invierno n.nu). Desayunaron, prepararon sus cosas y luego continuaron con su viaje.
En el castillo Higurashi, la actividad había comenzado antes del amanecer. La servidumbre ya había comenzado con sus labores diarias, mientras la otra gente, la "aristocracia" y Aome (Ella no es parte de la aristocracia n.nu), dormían.
En la habitación de la joven, ella e Inu Yasha aún seguían durmiendo, hasta que la luz que entró por la ventana fue a dar a los ojos de la chica.
- Que bien dormí—pensó, mientras refregaba sus ojos para despertar mejor. De repente, se dio cuenta de que Inu dormía plácidamente, con la cabeza recargada en su regazo. Esto le causó mucha ternura – Te quedaste toda la noche velando mis sueños—sonrió, mientras pasaba su mano por el cabello del príncipe con suavidad, para no despertarlo – Dormiste sin cobija, ojala que no te hayas resfriado—pensó preocupada y con cuidado trató de salir de futón para ir a buscar algo con que arropar al chico, pero Inu la cogió del brazo, impidiéndole ir.
- No te vayas. No me dejes solo...—murmuró Inu entre sueños.
- No te voy a dejar solo. Sólo quiero buscar algo con lo que arroparte para que no pases frío...—murmuró.
El chico no le hizo caso y siguió durmiendo. Aome se resignó y se quedó inmóvil, para dejar dormir a Inu Yasha.
- Se ve tan tranquilo así—sonrió – Ojala que nadie venga aquí o vaya a su habitación. Si se dan cuenta que durmió aquí, quizás que cosas van a pensar—se sonrojó sobremanera – ¡Yo jamás haría eso! Por lo menos, no antes del matrimonio...—el sonrojo no disminuyó de su cara – Cálmate Aome, no pienses en ese tipo de cosas ahora—trató de tranquilizarse a si misma – Por cierto... ¿Qué habrá significado ese sueño que tuve ayer, cuando me desmayé? No parecía ser un simple sueño ¡Aunque me dio mucho miedo! Parecía tan real...—interrumpió sus pensamientos, porque notó que Inu Yasha comenzaba a despertar – Buenos días—sonrió.
- Buenos días—la miró y se dio cuenta de donde estaba dormido – ¡Eh! Disculpa... No me di cuenta cuando me dormí...—trató de disculparse y se levantó.
- No te preocupes. Además, es mi culpa, por haberte pedido que te quedaras cuidándome... Si no lo hubieses hecho, te habrías dormido en tu habitación... Por cierto ¿No te sientes mal? Dormiste sin nada que te cubriera, además de tu ropa... La noche estuvo bastante fría... –
- No, me siento muy bien. No te preocupes...—mintió. En realidad, le dolía un poco la espalda (y a quien no, si durmió en el piso... -.-u)
- Que bueno—suspiró aliviada – Pensé que te podrías haber resfriado –
- Bueno, será mejor que yo me vaya a mi habitación, para que no descubran que dormí aquí, sino quizás qué cosas van a pensar—suspiró y comenzó a levantarse con dificultad, cosa que Aome no notó.
- Lo mismo pensé yo—una gota apareció en su cabeza – Nos vemos luego, en el desayuno... –
- Nos vemos—se disponía a salir, pero se devolvió.
- ¿Qué sucede?—preguntó confundida.
- Falta algo antes de que me vaya—se agachó hasta quedar a la altura de Aome y la besó tiernamente – Ahora sí me voy. Nos vemos—antes de salir de la habitación, miró en todas direcciones en busca de alguien y, al ver que no había nadie, salió.
Por suerte, en todo su camino no se encontró con "obstáculos", así que llegó a su habitación, se puso el kimono-pijama que usaba para dormir y se recostó, para fingir estar dormido cuando Kaede fuese a despertarlo, como lo hacía todas las mañanas cuando el joven se encontraba en el castillo.
- Creo que me he salvado—suspiró. Por las puertas de su habitación (típicas puertas japonesas corredizas que en los cuadros que forman las maderas tienen como papel, para mantener la privacidad) pudo ver la silueta de alguien, que supuso era Kaede. Cerró sus ojos y esperó a que ella entrara.
- Es hora de despertar, joven Inu Yasha—le dijo la mujer, mientras habría una ventana para que entrase la luz a la habitación. Como el chico no habría sus ojos, algo que hacía premeditadamente, Kaede puso una de sus manos en su espalda, para moverlo un poco y hacerlo despertar.
- ¡Argh!—lanzó un quejido de dolor, que preocupó a la mujer.
- ¿Que tiene, joven?—la preocupación se podía escuchar en su voz.
- Me duele... la espalda...—le dijo.
- ¿Acaso durmió mal? –
- Ehm... No, creo que no...—dijo – Ah, recuerdo que en la noche me desperté porque me encontré en el suelo de la habitación, fuera del futón... Ni cuenta me di cuando salí de él...—mintió.
- Eso es típico de usted, joven Inu Yasha. Muchas veces lo encontré durmiendo fuera del futón cuando lo venía a despertar en otras ocasiones—sonrió - ¿Quiere que le haga un masaje para que el dolor pase? –
- Te lo agradecería, Kaede—sonrió – Parece que se tragó la mentira que le dije—pensó aliviado. Se puso boca abajo en el futón para que Kaede le hiciera el masaje. Minutos después, acabó.
- ¿Ya se siente mejor? –
- Sí, muchas gracias –
- Bueno, aquí le dejo la ropa para que se cambie—le mostró la ropa que trajo para él – Ahora, iré a despertar a la señorita Aome—sonrió – Con su permiso... –
- Adelante, ve—le dijo, la mujer hizo una reverencia y se retiró.
Cuando toda la gente estuvo despierta, se dirigieron a desayunar al salón principal. Luego de eso, Inu Yasha y Aome se dirigieron al salón de entrenamiento de aquel lugar, donde el joven había perfeccionado su técnica con la espada desde que había salido del palacio real. Nadie más se encontraba allí, a excepción de ellos dos.
- Debo hacer mi práctica diaria con la espada. Siempre la hago desde que llegué a este castillo—explicó el joven a la chica - ¿No quieres practicar tu también? –
- Sí quiero, pero no debería... A la gente de aquí les parecería extraño que una "simple aldeana", supiese como manejar una katana... ¿No lo crees así? Además, prefiero mantener mi verdadera identidad—como Princesa de la Muerte—en secreto... No sería muy bien vista aquí...—dijo Aome.
- Pero tú no eres una "simple aldeana" y ellos lo saben. Tú eres "la elegida", aunque a la mayoría de ellos—refiriéndose a los consejeros y otras personas del castillo—les cueste aceptarlo, ya que creen que tu no tienes la suficiente "clase" como para serlo—dijo Inu Yasha – Odio lo tan marcada que es la distinción de clases sociales entre la gente. Mi padre siempre luchó para que esta brecha fuera lo menor posible, pero desde que Naraku gobierna, se ha ido acrecentando más y más... –
- Eso es verdad—suspiró – Pero bueno, no pensemos en eso ahora. Lo importante es que te concentres en tu práctica. Naraku es un gran espadachín, eso te lo puedo asegurar... No será nada fácil combatir contra él... Pero si practicas y mejoras cada día, lo lograrás—sonrió.
- Sea o no sea fácil, de todas maneras lo haré—dijo decidido – Siempre he querido tener a ese maldito enfrente mío y darle lo que se merece por el daño que ha hecho, tanto a mí como a otras personas... –
- No te dejes llevar por la ira, Inu Yasha... No es el mejor camino...—le aconsejó – Con serenidad todo es más fácil y claro... –
- Tienes razón—sonrió – Bueno, comenzaré con mi práctica—se puso en el medio de aquel salón y comenzó a practicar, con una espada de bambú. Aome se quedó en silencio, para no desconcentrarlo.
(Parece que los masajes de Kaede son bastante efectivos, ya que Inu Yasha practica sin dolor alguno XD)
- Ojalá pudiese practicar con Inu Yasha, pero... cuando me encuentro con alguno de los consejeros o las doncellas de este castillo, me miran con desconfianza y algo de arrogancia, como dándome a entender que yo no pertenezco a este lugar... No quiero generar más desconfianza hacía mí por parte de los demás...—pensó Aome, algo triste – Disculpa, Inu Yasha... –
- ¿Qué pasa?—preguntó el aludido, mirando a la joven.
- Iré a dar un paseo, si no te molesta –
- Claro, ve. Pero no te vayas a perder...—sonrió.
- Procuraré no hacerlo. Nos vemos luego—salió del salón.
Aome caminó un poco por los pasillos, decidiendo a dónde podría ir. En su camino, se encontró con dos doncellas que se dirigían a acompañar a su señora, las cuales le lanzaron una mirada desaprobatoria, cómo si le estuvieran diciendo que ella no tenía la suficiente "clase" para estar en ese castillo y pasar por sus pasillos. Esto la hizo sentirse peor y decidió adentrarse en la parte del bosque que era parte de la propiedad.
- Por lo menos aquí no me toparé con gente que me mire de aquella manera... O por lo menos eso espero...—pensaba Aome mientras caminaba por allí.
Aunque fuera un bosque, no había gran cantidad de árboles, pero aún así había cierto aire de privacidad y tranquilidad que envolvía al lugar.
A lo lejos, la joven pudo oír un murmullo, como de un arroyo. Decidió ir allí, para ver si podía quitar algunos de esos pensamientos de su cabeza. Grande fue su sorpresa al encontrarse con el hijo menor, y actual único hijo con vida de la señora Higurashi, Souta. El joven se encontraba muy perdido en sus pensamientos, por lo que no se percató de la presencia de la joven, hasta que ella se sentó a su lado.
- ¿Qué hace aquí, señorita Asakura?—preguntó Souta cuando la vio.
- He venido a pensar un poco, o mejor dicho, a liberarme de algunos pensamientos—le contestó ella, viendo fijamente al arroyo que se encontraba frente a ambos – ¿Usted que hace aquí? Yo pensaba que se encontraría acompañando a su madre, o realizando alguno de sus deberes...—se dio cuenta de que estaba siendo algo impertinente – Disculpe, si usted no lo desea, no tiene por qué contestar mi pregunta o hacer caso a mis palabras—se disculpó.
- No se preocupe. Estoy aquí, porque me gusta venir a este lugar. Me trae paz y tranquilidad... –
- Ya veo—sonrió – Se puede sentir una atmósfera de ese tipo al venir aquí –
- Así es—sonrió – Generalmente vengo aquí cuando algo me agobia, o sólo para hundirme un poco en mis pensamientos... Casi nadie viene aquí, excepto yo, Inu Yasha, y ahora, usted, señorita Asakura... –
- Puede llamarme Aome. No es necesario que me trate con respeto, si tenemos casi la misma edad—sonrió.
- Esta bien, Aome, entonces tú llámame Souta –
- De acuerdo—ambos se quedaron un momento absortos en sus pensamientos.
- Este es mi lugar favorito, desde que me enteré de la muerte de mi hermana Kagome...—dijo Souta de repente, desconcertando a Aome por el comentario. No se lo esperaba. Luego, el joven prosiguió – Ella era una joven llena de alegría y vivacidad. Era capaz de levantarle el ánimo a cualquiera y de paso sacarle una sonrisa—sonrió – Recuerdo cuando mis hermanos desaparecieron, y sólo quedábamos ella y yo en este castillo...—se detuvo un momento – No tengo recuerdos muy claros de esa época, porque aún era muy pequeño, pero siempre se me viene a la mente como ella, pese a lo adverso de la situación, sacaba ánimos para no estar triste, siempre con la convicción de que los encontraríamos algún día... –
Aome sólo podía escuchar en silencio lo que el joven le comentaba, tratando de comprenderlo.
- También, recuerdo que el día en que ella tuvo que partir al palacio real, me prometió que vendría a visitarnos en cuanto tuviera oportunidad, y que quería que yo la recibiera con una gran sonrisa. Lamentablemente, ese trabajo que tenia como purificadora de la Perla de Shikon, no le permitía visitarnos, ya que debía hacerlo constantemente y cómo sabrás, el ex-palacio real quedaba bastante lejos de este castillo...—la joven asintió – No la pude volver a ver desde el día en que se fue de aquí...—se detuvo un momento y luego prosiguió – El día en que nos enteramos de su muerte, sentí como si se llevaran parte de mi alma con ella... Igualmente debió haberse sentido Inu Yasha, ya que tanto para él como para mí, ella era como una especie de luz que nos alumbraba y reconfortaba con su presencia...—su voz de a poco se iba quebrando, y de sus ojos escaparon algunas lágrimas rebeldes que no pudo contener.
Aome, en un intento de consolarlo, lo abrazó. El joven devolvió el gesto, dejando ahora escapar las lágrimas con libertad. Parecía como si en todos esos años no hubiese podido realmente desahogar la pena y la impotencia que lo aquejaba. Se mantuvo así por algunos minutos, en los que Aome seguía brindándole sus brazos para tratar de reconfortarlo.
- Pobre Souta, ha sufrido mucho con la muerte de su hermana y al parecer, nunca había podido descargar todos los sentimientos que esto le provocaba... Quizás como heredero de estas tierras, nunca se le ha permitido expresar sus sentimientos...—pensaba Aome. El joven se fue calmando poco a poco, hasta que las lágrimas dejaron de correr por sus ojos – ¿Ya te sientes mejor?—le pregunto, cuando se separaron.
- Disculpa por haberme mostrado así en estos momentos... No podía contener más esos sentimientos que había tenido por tanto tiempo guardados dentro de mí... Discúlpame por este momento de debilidad... –
- No tienes nada por lo que disculparte, y tampoco debes avergonzarte por demostrar lo que sientes—le brindó una sonrisa reconfortante, que animó al chico.
- Esa sonrisa, me recuerda tanto a la de...—pensó, pero fue interrumpido por Aome.
- Lo mejor será que te laves la cara, sino todos te preguntarán que te pasó, y eso no hace más que traer más congoja¿No crees? –
- Es verdad. Además, deben de estar extrañando nuestra presencia—tomó un poco de agua del arroyo con sus manos y lavó su cara – Por cierto, quiero que mantengas esta conversación en secreto. No quiero que nadie se entere, ni siquiera Inu Yasha –
- Esta bien. Lo prometo—sonrió – Ninguna palabra saldrá de mis labios, eso te lo aseguro –
- Volvamos al castillo, entonces –
- Vamos—caminaron en dirección allí, y en el recorrido, se encontraron con Inu Yasha – Veo que ya terminaste con tu práctica—le dijo.
- Así es—contestó el joven.
- Bueno, yo me retiro—dijo Souta, se despidió y se fue.
- Parece que tuvieron una conversación Souta y tú—dijo Inu Yasha, mientras caminaban por los alrededores del castillo.
- Así es. Se ve que Souta es una muy buena persona –
- Sí. Es casi como un hermano para mí. Ambos nos tenemos bastante aprecio—sonrió – A veces los momentos difíciles unen más a la gente que otras situaciones –
- Tienes razón—sonrió.
- Bueno, yo me iré a dar un baño. Tú puedes seguir paseando por los alrededores –
- Esta bien. Ojalá que disfrutes tu baño. Nos vemos luego—se despidió.
- Nos vemos—se fue.
El día fue pasando, hasta que llegó la hora de cenar, donde no hubo tanta gente como el día anterior, ya que esta vez no se celebraba un banquete. La mayoría de la corte del castillo vivía en las faldas de la colina donde éste se encontraba. Más abajo se encontraba la aldea en sí, con la gente de menores recursos.
La aldea no había sido afectada mayormente por los ataques de Naraku, ya que se encontraba lejos de su fortaleza y, además, los soldados del castillo se encargaban de proteger el lugar, para que sus aldeanos pudiesen vivir tranquilamente. Generalmente allí no había mucho violencia, más que algunos hechos aislados, que eran sofocados por los soldados del castillo.
Terminaron de cenar, y cada uno se dirigía a su habitación, para descansar.
- Creo que podría ir a darme un baño para relajarme—pensó Aome, mientras estiraba sus brazos – Sí, eso haré—sonrió, fue a su habitación por ropa por la que pudiese cambiarse luego del baño y fue hacia allá.
Lo único malo de todo esto, es que ella no tenía idea de donde se encontraba aquel lugar.
- Veamos, será por aquí—Aome se metió en un pasillo, que no tenía salida – Parece que no...—suspiró. Siguió buscando, pero no obtenía buenos resultados – No encuentro a nadie para preguntarle dónde queda... No tengo más remedio, tendré que preguntar habitación por habitación, hasta que encuentre a alguien que me lo diga—comenzó a tocar puertas, en las que no obtenía respuesta. Aún así, se cercioraba de que no hubiese nadie, abriendo la puerta y mirando dentro.
Ya llevaba aproximadamente diez minutos en ello, cuando tocó otra puerta. No obtuvo respuesta, y cómo lo había hecho anteriormente, abrió para ver. Esta habitación le llamó la atención, ya que estaba decorada como la de una niña. Miró a todos lados, viendo que no hubiese nadie alrededor, y entró.
No sabía por qué, pero aquel lugar le trasmitía cierta sensación de alegría. Pudo ver que estaba muy bien decorada, como demostrando la importancia de su morador, los muebles que poseía tenían una altura adecuada para que los utilizara una niña. Encima de uno, pudo ver gran cantidad de muñecas de porcelana, todas ellas vestidas con elegantes kimonos.
Comenzó a caminar por la habitación, recorriendo todos sus rincones y viendo lo que había allí. No sabía por qué, pero sentía nostalgia. Le restó importancia y siguió viendo a su alrededor. Se dejó llevar por la curiosidad, abriendo uno de los cajones del tocador. Allí se encontró con adornos para el cabello y algunas peinetas, todo esto con un estilo muy elegante y hechos de oro y piedras preciosas.
- ¿A quién pertenecerá esta habitación?—se preguntó la joven – No he visto a ninguna niña jugando por aquí. Esto es muy extraño... Tendría que haberla visto—luego de ese pensamiento, cayó en cuenta de algo – Esta habitación está muy limpia, pero parece no haber sido utilizada hace ya tiempo... Quizás, pertenezca a...—abrió sobremanera sus ojos –...a la princesa... Kagome—sintió que era una falta de respeto a su memoria encontrase en ese lugar. Dejó todo como estaba antes de entrar y salió apresuradamente de la habitación, procurando que nadie la viera – Si descubren que entré allí, estaré en problemas...—pensó preocupada – No debí haberme dejado llevar por la curiosidad—se regañó a si misma – Bueno, debo seguir buscando el baño. Si tan sólo supiera donde está... Recuerdo que Inu Yasha me dijo que estaba hacia el lado norte del castillo y que era termal, pero... ¿Hacia dónde queda el norte?—preguntó en voz alta, mirando hacia el suelo.
- Hacía allá—le indicó una voz. Aome se asustó cuando la escuchó, pero luego se tranquilizó al darse cuenta de que era Midori – ¿Estás perdida?—preguntó.
- Así es—suspiró – Quería ir a darme un baño, pero no encuentro el lugar—volvió a suspirar.
- Yo también me dirijo hacia ese lugar—sonrió – Vamonos juntas –
- Muchas gracias, señora Higurashi—dijo con un brillo en sus ojos – Es usted muy amable—sonrió.
- No hay de que. Vamos—le indicó que la siguiera y la joven asintió.
En todo el camino no cruzaron palabra. Aome aprovechó eso para concentrarse y tratar de memorizar el camino hacia el lugar.
- No puedo volver a perderme—se dijo a sí misma – Sino podría terminar en otro lugar importante... Como las habitaciones de los otros hermanos de Souta... Por cierto, no sé nada de ellos. Apenas y los mencionan en este castillo, y nunca me han dicho sus nombres... Bueno, debe ser muy doloroso para la gente recordar el incidente... No preguntaré nada, eso es lo mejor... –
- Ya llegamos—dijo Midori, indicándole la puerta. Ambas entraron.
- Es hermoso—dijo Aome maravillada.
Casi todo su alrededor estaba hecho de madera, estando la de las paredes tallada con distintos motivos orientales. Al frente, pudo ver las aguas termales, que en su orilla tenían piedras talladas con motivos florales. Había un biombo de bambú, que separaba la zona de mujeres, donde estaban Midori y Aome, de la de hombres, que estaba al otro lado.
- Es una suerte que haya aguas termales aquí¿no?—dijo Midori.
- Así es—contestó. Estaba feliz, ya que hace tiempo que no se bañaba en aguas termales.
- Puedes dejar tu ropa aquí—le mostró un armario – Y puedes tomar toallas del armario de allá—se lo indicó.
- Muchas gracias—hizo una pequeña reverencia. Tomó un par de toallas, dejó la ropa limpia que traía en el armario, entró a un cambiador que había allí, se desnudó, se puso una toalla alrededor de su cuerpo y se dirigió hacia las aguas termales. La señora Midori ya se encontraba allí.
- La temperatura del agua está muy buena—le dijo. Aome dejó su toalla a un lado y se metió en el agua.
- Es verdad. Es muy agradable—sonrió. Ambas se quedaron en silencio un momento.
- Creo que tendré que darte un mapa del castillo para que no te pierdas—le dijo entre risas.
- Creo que sí. De repente soy muy desorientada, sobre todo en lugares tan grandes como este—dijo con una gota en su cabeza – Recuerdo que los primeros días en que estuve en la fortaleza de Naraku me pasaba lo mismo... Sango tenía que acompañarme a todos lados para que no me perdiera, hasta que me aprendí dónde quedaba cada lugar...—pensó – Pero para ello pasó un tiempo... –
- Por cierto, me dijiste que vivías con la joven que te había encontrado cuando eras pequeña—Aome asintió – ¿Cómo es ella? –
- Ella es... una persona muy amable. Con ciertas personas se comporta fría, tan fría que llega a dar miedo, pero con las personas que quiere o les tiene confianza, es muy buena y simpática. También, se preocupa mucho de la gente que está a su alrededor... Imagínese, que fue en mi búsqueda, ya que yo me tardaba mucho en regresar a casa...—sonrió – Hasta hace dos días estaba viajando con Inu Yasha, un joven llamado Miroku y yo, pero tuvo que ir a otra aldea a atender un asunto pendiente... Ella y yo somos casi como hermanas—sonrió.
- Ya veo. ¿Y qué pasó con el joven llamado Miroku? –
- Acompañó a la joven con la que vivo—le explicó.
- ¿Y cómo se llama ella? Imagino que debe tener un nombre... –
- Claro que lo tiene. Se llama Sango—sonrió. Los ojos de Midori mostraron sorpresa.
- ¿Sango, dijiste?—preguntó, extrañada.
- Claro que sí. Su nombre es Sango ¿Qué le sucede¿Se siente usted mal?—preguntó preocupada.
- Mi hija que desapareció hace siete años, se llamaba Sango también...—dijo casi en un susurro, pero Aome la escuchó claramente – Bueno, sólo debe ser un alcance de nombre, nada más...—dijo, intentando sonreír, pero no pudo. Estaba algo perturbada.
- Discúlpeme si la hice sentir mal—se disculpó la joven – No era mi intención –
- No tienes por qué disculparte, si yo fui la que te lo pregunté... No te preocupes—ambas permanecieron un momento en silencio – ¿Y alguien más vive contigo¿O sólo vives con la joven Sango?—preguntó de repente.
- Vivo con otras jóvenes que se encuentran en una situación parecida a la mía: no tenían padres y se encontraban solas, sin nadie a quien acudir. También vive con nosotras un chico, que extrañamente es muy parecido a Sango—sonrió – Los tres nos queremos como hermanos, por lo que tomamos el apellido Asakura—le explicó – No puedo decirle que todos vivimos en la fortaleza de Naraku... Sí se lo digo, sólo le causaré más dolor—pensó – Y no quiero eso. Se ve que la señora Midori ya ha pasado por bastante sufrimiento en su vida... –
- Ya veo—sonrió - ¿Y eres feliz con ellos? –
- Sí, no puedo quejarme. Todos nos apoyamos cuando tenemos alguna dificultad y gracias a ello hemos podido salir adelante. Somos como una gran familia –
- Que bueno. Iré a lavar mi cuerpo y mi cabello—se levantó, tomó su toalla, se cubrió con ella y se dirigió al lugar donde habían lugares donde sentarse y frente a éstos un espejo, con una cubeta que tenía implementos de limpieza (algo así como los baños públicos japoneses n.n).
- Creo que yo también haré lo mismo—se levantó, tomó su toalla y se puso al lado de Midori.
Ambas comenzaron a enjabonarse el cuerpo (no sé si en esa época tenían jabón, pero supongamos que sí n-nu), luego tomaron lociones y se lavaron el cabello con ellas. Al final, enjuagaron sus cuerpos y se cubrieron con toallas para secarse.
- Ha sido un baño bastante relajante—dijo Aome estirándose – Hace tiempo que no me sentía así de bien—sonrió. Midori se fijó en la espalda de la joven y se impresionó.
- ¿Aome, qué es lo que tienes en el hombro izquierdo?—preguntó Midori.
- ¿En el hombro izquierdo? Ah, es una mancha en la piel. Desde que tengo memoria que recuerdo haberla tenido... Lo más extraño, es que tiene forma de mariposa ¿no cree?—sonrió – Algo más extraño que eso, es que Sango también la tiene, además del joven del que le hablé, que se llama Kohaku—sonrió – Esa es otra de las razones por las que nos consideramos hermanos... –
- No puede ser...—dijo incrédula. Sus ojos mostraban el asombro que sentía.
- ¿Qué es lo que no puede ser, señora Higurashi?—preguntó confundida.
- Aquella marca que tienes en tu hombro... Yo la tengo en el mismo lugar, mira—se dio vuelta y se la mostró. Aome también se sorprendió – Es una marca que se trasmite de generación en generación en la familia Tsuruoka, mi apellido de soltera...—se detuvo un momento y luego prosiguió – Las únicas personas que conozco que la poseen, son los integrantes de la familia Tsuruoka, y mis hijos...—Aome no podía abrir más los ojos de asombro y confusión – Y si lo que creo es cierto...—lágrimas comenzaron a salir de sus ojos – Tú debes ser mi... Tú debes ser mi hija, Kagome, quien se supone murió hace casi ya seis años... Y aquellos a quienes llamas hermanos, son mis otros hijos, los mellizos Sango y Kohaku, que habían desaparecido hace siete años... –
- Eso no... No puede ser cierto—apenas pudo articular la joven, ya que un fuerte dolor de cabeza la invadió y se desmayó.
Notas de la Autora: Hola Hola n-n Aquí estoy yo, publicando antes de la fecha esperada, ya que, como esta semana estoy un poco más desocupada que las anteriores, pues me decidí a publicar este capítulo antes de lo que yo pensaba XD (que sería aproximadamente el viernes o el sábado de esta misma semana n.nU)
Ahora la verdad salió a la luz o.ó Lo que muchas sabían (creo, por lo que sus reviews me decían XD)... Que Aome era en verdad la princesa Kagome ò-ó ¿Cómo irán a tomar Inu Yasha y los demás la noticia¿Recuperará la joven sus recuerdos de la niñez¿Cómo reaccionará Sango, al saber que es verdaderamente la hermana de "Aome"? Bueno, algunas de esas respuestas las tendrán en el próximo capítulo! Y aquí les va un avance, del cap que se titula "Enfrentando la Realidad"...
Se encontraba en un lugar oscuro, donde no podía ver nada, ni siquiera la palma de su propia mano. Se sentía asustada, no sabía cómo había llegado ni qué estaba haciendo allí. Miraba a su alrededor, y sólo veía oscuridad. Oscuridad que sentía que la empezaba a consumir, consumir lentamente.
- Tengo... miedo...—sollozó – Quiero... salir de aquí. No quiero estar en este lugar...—las lágrimas caían por sus ojos, sin restricción alguna.
- Ven... ven aquí...—escuchó que alguien la llamaba, y decidió ir. Cualquier lugar sería mejor que aquel en el que se hallaba.
Ehm... Espero que ese adelanto los deje intrigados por lo que ocurrirá en el siguiente capítulo o.ó! Pasará algo importante para Kagome y retomaremos la vida de los algo olvidados Sango y Miroku XD (Prepárense las fans de esta pareja o.ó!)
Ahora, los agradecimientos n-n:
- Meryinustar: Que bueno que te haya gustado el cap pasado n.n Y aquí esta la continuación! Bye!
- Lady Dragon84: Muchas gracias por tus comentarios n.n Siempre me hacen muy feliz! Y aquí está el siguiente capítulo! Espero haber podido controlar algo de tu ansiedad XD Aunque este quedó más en suspenso que el anterior n.nU Gracias por tus deseos! Sí, me esforzaré al máximo en el colegio x.x Nos vemos en un próximo cap, Adiós!
- Kaoru chan: Jeje, pues que bueno que te haya gustado la continuación! Y aquí te dejé la siguiente XD Ahora tendrás que esperar un poco para el próximo capítulo, pero sólo espero que NO te suicides en la espera OoO No quiero perder a una querida lectora ;o; Y más que nada por tu segundo review me anime a públicar más pronto n.n Cuídate! Besos!
- Jessy Aome: Jessy! Siempre tus reviews me ponen muy feliz n.n Sí, por fin llegaron al castillo, después de tanto rodeo n.n XD Yo también espero que me haya ido bien en mis exámenes n.nU Por lo menos aprobé uno con la calificación máxima y eso me hace bien feliz XD Y que bueno que tengas vacaciones n.n Yo sólo tendré un día libre, que será el 14 de abril, pero estará bien merecido XD Cuídate mucho! Y no hay de qué, es un gusto firmar tu flog n.n! Yo también te quiero! Adiós!
Bueno, aquí termino con los agradecimientos n.n (Ahp, olvidaba los también habituales saludos a quienes leen, pero no dejan review XD De todos modos se les agradece por tomar en cuenta esta historia, lo que me hace bastante feliz n.n)
Espero que tengan una buena semana, y que todo les salga bien ;D
Cuídense mucho, nos vemos en un próximo cap de este Fic
Ja ne!
Atte. Dany-Chan
PD: No lo repetiré, porque lo he dicho muchas veces, pero supongo que ustedes ya saben XD (Pista: empieza con "R" XDDD)
PD2: Si quieren, pueden visitar y firmar mi fotolog. La dirección es w w w . f o t o l o g . c o m / (guión bajo) Dany (guión bajo) chan (guión bajo) / (Todo junto n.nU)!
