- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
- Disclaimer: Lo mismo que he puesto en todos los capítulos, ustedes ya saben que es, por lo que no lo repetiré esta vez o.ó
Ojala que disfruten este capítulo, aquí los dejo con...
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 16: Enfrentando la Realidad
Alrededor de la joven había muchas personas, todas mirándola con incredulidad, como si lo que les había dicho la señora Midori fuera imposible. Pero no podían dudar de su palabra, ya que era la señora del castillo. Además, era bastante inteligente, y no se dejaría engañar por una actuación, por más bien hecha que ésta estuviese.
Los más desconcertados con aquella noticia, eran Souta e Inu Yasha. Jamás se hubiesen podido imaginar que algo así sucedería. Venía a cambiar todo lo que habían estado creyendo por años. Pero aún así, sentían como algo de felicidad venía a sus almas, que tanto habían sufrido a pesar de los años de vida que tenían.
- No puedo expresar la felicidad que siento al saber que todos mis hijos, a quienes yo creía muertos, estén vivos y bien—pensó Midori, quien estaba junto a la joven, tomando su mano – Sólo espero que pronto regrese Sango para poder ver lo grande y bella que se debe haber puesto... Tanto como mi querida Kagome...—la miró con una ternura infinita – ¡Y Kohaku! Debe ser ya todo un hombre, con dieciocho años... No puedo creerlo... Sólo espero poder verlo pronto y estrecharlo entre mis brazos, tanto como deseo hacer con Kagome y Sango... Hija, descansa, te lo mereces después de lo que has pasado... –
- ¿Cómo... cómo no me di cuenta antes?—se preguntaba Inu Yasha – ¿Cómo no me pude percatar de quién era? Habiendo sido una persona tan importante en mi pasado, y siéndolo también en el presente, pues es la mujer que amo... Y seguiré amando, pase lo que pase... El que haya descubierto que no es quién yo creía que era, no hará que mis sentimientos cambien...Además, no es su culpa... Ella no sabía quien era en realidad... ¡Nadie lo sabía! Así que ninguna persona puede juzgarla...—miró a su alrededor a la gente que formaba parte de la "clase alta" del castillo, quienes miraban recelosos a Kagome.
- No puede ser que mi hermana esté viva ¡Y justo aquí, a nuestro lado! Parece mentira, que después de casi seis años, haya aparecido... ¡Y en nuestro propio hogar!—pensaba Souta, incrédulo – Pero, me siento tan feliz de que ella esté aquí—sonrió – Aunque está tan cambiada... la última vez que la vi tenía sólo diez años... Y ahora ya tiene dieciséis... Espero que nos cuente cómo ha vivido todo este tiempo... –
- Será mejor que todos abandonen la habitación—dijo Midori – Mi hija necesita reposar. Además, ya es tarde. Seguro que ustedes también querrán descansar—la gente asintió, hizo una pequeña reverencia y comenzó a retirarse, menos Midori, Inu Yasha, Souta y Kaede.
- Parece increíble que la pequeña Kagome haya regresado ¿No lo cree así, señora Midori?—dijo Kaede, cuando ya todos se habían ido.
- Así es. Nunca pensé que mi hija volvería a nosotros... Después de aquella carta del emperador Naraku... la di por muerta...—contestó ella.
- Todos creíamos lo mismo—dijo Inu Yasha – Jamás pensé que Aome fuese en realidad la princesa Kagome. Era algo que realmente no me esperaba, aunque... creo que todos pudimos darnos cuenta el parecido físico que tiene ella con usted, tía. Pero nunca lo relacionamos con su verdadera identidad... Teníamos asumido que Kagome había partido de este mundo hace mucho... –
- Eso es verdad—dijo Souta – Sólo esperemos que Kagome despierte pronto... Parece que darse cuenta de la verdad le ha afectado mucho... –
- Deberíamos dejarla descansar—sugirió Midori – Y tomar un descanso nosotros también. Ya mañana podremos hablar con ella y explicarle mejor la situación. Seguramente debe estar muy confundida... Ya que no recordaba nada de su pasado...—los demás asintieron y de a poco fueron saliendo de la habitación. Él último en hacerlo fue Inu Yasha.
- Te prometo apoyarte en todo—le susurró a la joven, tomando una de sus manos – Trataré de que esto sea lo menos difícil para ti—sonrió, le dio un beso en la frente y salió de la habitación.
Se encontraba en un lugar oscuro, donde no podía ver nada, ni siquiera la palma de su propia mano. Se sentía asustada, no sabía cómo había llegado ni qué estaba haciendo allí. Miraba a su alrededor, y sólo veía oscuridad. Oscuridad que sentía que la empezaba a consumir, consumir lentamente.
- Tengo... miedo...—sollozó – Quiero... salir de aquí. No quiero estar en este lugar...—las lágrimas caían por sus ojos, sin restricción alguna.
- Ven... ven aquí...—escuchó que alguien la llamaba, y decidió ir. Cualquier lugar sería mejor que aquel en el que se hallaba. Se dirigió hacia donde sentía más fuerte el sonido de la voz. Vio una pequeña luz a lo lejos, lo que la alegró un poco.
- Parece que allí se encuentra la salida—murmuró y corrió hacia la luz. A cada paso que daba, ésta se iba haciendo más intensa, iluminando el camino.
Cuando la luz se hizo tan potente que la cegó, se detuvo. Comenzó a sentir una gran calidez y tranquilidad a su alrededor, que la reconfortaba. La luminosidad comenzó a disminuir, permitiéndole abrir sus ojos. Se maravilló ante el paisaje que la rodeaba: se encontraba en un inmenso campo de flores, dónde éstas tenían una gran variedad de colores, y despedían una agradable fragancia. También, pudo escuchar el canto de los pájaros y ver a muchas mariposas volando en torno al lugar. A lo lejos, podía ver gran cantidad de árboles, seguramente pertenecientes a un bosque.
Escuchó el sonido de un arroyo y se dirigió hacia él, pensando que quizás allí encontraría a alguien, a quién preguntarle en dónde se encontraba. Vio su reflejo en las cristalinas aguas, y se dio cuenta de que traía puesto un vestido blanco, sin mangas ni tirantes, que dejaba al descubierto gran parte de su espalda. En la parte delantera superior, tenía cintas blancas que se entrecruzaban, formando un lazo en la parte del busto. La parte inferior del vestido, llegaba hasta la mitad de la pantorrilla de la joven, con una caída simple pero a la vez elegante. En sus pies llevaba sandalias, también blancas. Su cabello color azabache caía como cascada en su espalda, sin ninguna cinta que lo atara y contrastando con el atuendo que llevaba puesto. Sus ojos color chocolate miraban fijamente al reflejo que le devolvía el arroyo.
Levantó su vista hacia el frente y pudo ver como una silueta se acercaba a ella, lentamente. La joven retrocedió un poco, algo temerosa ante aquella aparición.
- ¿Quién es?—preguntó algo insegura. El miedo se podía notar en su voz.
- ¿No me reconoces?—preguntó la silueta, con la misma voz que la joven había escuchado anteriormente.
- ¿Eras tú quién me llamaba? –
- Así es—la cercanía en la que se encontraba, le permitió ver a la joven que se trataba de una niña, de aproximadamente diez años, quien vestía un traje blanco parecido al suyo, pero algo más sencillo. Ella llevaba su cabello, también de color azabache, atado en dos coletas con cintas blancas y sus ojos, color chocolate al igual que los de la joven, la miraban directamente.
- ¿Quién eres?—volvió a preguntar, ya con algo menos de desconfianza.
- ¿No te das cuenta? Yo soy tú...—le respondió.
- ¿Eh?—preguntó confundida – Discúlpame, pero no comprendo... –
- Yo soy la Kagome que quedó sellada cuando tenías once años... –
- ¿Kagome?—preguntó más confundida.
- Así es, Kagome Higurashi, la princesa encargada de purificar la Perla de Shikon cuando se encontraba en el palacio real... –
- Pero si mi nombre es Aome, Aome Asakura... no Kagome Higurashi... –
- ¿No recuerdas lo que pasó hace un rato con Midori? –
- No mucho, sólo recuerdo que me desmayé, porque me dolía mucho la cabeza... –
- Esa he sido yo, tratando de romper la barrera que retiene tus recuerdos...—se detuvo y luego prosiguió – La noche pasada logré resquebrajarla por un momento... Aquel en el que tú soñaste que estabas en los brazos de alguien que luego dijo que te iba a matar¿lo recuerdas? –
- Claro que lo recuerdo... Fue algo muy tenebroso –
- Aquello que viste, fue algo que en realidad pasó. Eso ocurrió después de que te tropezaras en el palacio real, cuando huías con Inu Yasha y los soldados, luego de la muerte de la señora Izayoi... Aquella joven te sacó del palacio y te llevó al bosque, con la intención de matarte... Tal fue el shock en el que quedaste cuando te dijo que te asesinaría, que encerraste tus recuerdos y memoria, llevándote al olvido... Pero luego de aquello, cuando Sango te llevó a la fortaleza de Naraku, él, con el poder de la Perla de Shikon, se encargó de sellar nuevamente tus recuerdos, con una poderosa barrera, muy difícil de romper... –
Aquellas palabras dejaron impresionada a la joven.
- O sea, que en realidad yo soy... ¿Kagome, quién supuestamente murió aquel día del ataque al palacio real por parte de Naraku?—preguntó.
- Así es. Y yo soy tus recuerdos antes de tu supuesta muerte, en manos de aquella joven de la espada... Para que puedas recordar todo, necesito que me ayudes a romper la barrera que me tiene atrapada... En el medio de este arroyo que ves aquí, se encuentra la barrera que me tiene cautiva... Ayúdame con tus poderes espirituales a romperla... Así volverás a ser quien eras en realidad...—la niña le indicó que se acercara y la joven así lo hizo. Cuando llegó a la mitad del arroyó, pudo tocar la barrera que se encontraba allí.
- Se ve que es muy fuerte—la golpeó con sus manos y sentía cómo esta vibraba, mas no se rompía.
- Llevo todos estos años tratando de quebrarla, pero es imposible. Sólo pude romper la barrera que te auto-impusiste, pero eso sólo lo logré a través de tus sueños, cuando te encontraste con Inu Yasha... ¿Recuerdas aquel sueño sobre dos niños, que tuviste aquella noche en que lo conociste?—ella asintió – Era uno de los recuerdos que logré hacer escapar... –
- Ya veo. Y dime¿Cómo puedo ayudarte a salir? –
- Concéntrate y reúne tus poderes espirituales en tus manos. Luego, al arco y la flecha que tienes a tu lado—la joven vio cómo aquellos objetos flotaban a su lado—transmíteles aquel poder y dispara justo aquí—le indicó un punto de la barrera—. Yo haré lo mismo, pero desde este otro lado. Con nuestro poder, deberíamos ser capaces de romperla... –
- Esta bien—la joven se alejó un poco y comenzó a concentrarse, para reunir todo el poder espiritual que poseía en sus manos, las que irradiaban una especie de luz púrpura. Luego, tomó el arco y la flecha que estaban a su lado y enfocó el punto que le había dicho la niña, lista para disparar. La pequeña había hecho lo mismo del otro lado de la barrera.
- A la cuenta de tres, ambas disparamos—le dijo la Kagome de once años a la de dieciséis, quién asintió – Uno... Dos...—sus arcos estaban tensados al máximo, y sus flechas brillaban, mostrando el poder espiritual que poseían.
- ¡Tres!—gritaron ambas y lanzaron sus flechas, hacia el mismo punto. Cuando ambas llegaron hacia su objetivo, la barrera comenzó a resquebrajarse, para luego romperse totalmente. La niña corrió hacia donde estaba la joven y la abrazó.
- Al fin, al fin soy libre—cerró sus ojos y comenzó a desintegrarse, formando una estela de polvos brillantes que luego rodeó a la joven, entrando dentro de ella. Sintió como una gran calidez y alegría la embargaba – Los recuerdos poco a poco comenzaran a regresar a ti...—le dijo desde su interior la voz de la pequeña Kagome, feliz – Todos los he mantenido intactos, para cuando pudiese salir y volver a ser parte de ti... Me alegro mucho de que este momento al fin haya llegado...—su voz se desvaneció, dejando paso a muchas imágenes que empezaron a llegar a la mente de la joven.
Podía verse a sí misma cuando niña purificando la perla de Shikon; conversando con un Inu Yasha de doce años; jugando con sus hermanos Souta, Sango y Kohaku, cuando todos eran pequeños; a su madre, cuidándolos a todos; a su padre, contándole un cuento antes de dormir; en un templo, entrenando sus poderes espirituales para llevar a cabo la purificación de la perla; entre algunas otras cosas.
- Al fin... sé quien soy... Puedo recordar... mi pasado—unas pequeñas lágrimas de alegría salieron de sus ojos. Sentía que muchos momentos de sufrimiento y confusión por no saber quién era realmente, habían quedado atrás. De repente, sintió cómo algo la incitaba a dejar ese lugar y se mostró frente a ella una especie de puerta, de la cual salía mucha luz – Creo que es hora de salir de aquí—se adentró en la puerta y todo a su alrededor comenzó a desaparecer.
Inu Yasha no había podido dormir muy bien aquella noche. Estaba ansioso, pensando en todo lo que había ocurrido en aquel día. Aún no amanecía, es más, aún había muchas estrellas en el firmamento, y junto con la luna, iluminaban con su luz los pasillos del castillo.
Pensó que no podría dormirse y decidió ir a dar un paseo, para ver si su mente se despejaba y luego podía conciliar el sueño. Abrió su puerta, tratando de no hacer ruido para no despertar a nadie. El silencio reinaba en el castillo. No se escuchaba ningún sonido, ni siquiera el canto de los grillos.
- Todos deben estar durmiendo a esta hora... Creo que soy el único que no puede hacerlo—una gota salió de su cabeza – ¿A donde puedo ir?...—meditó un poco – Deambularé por los pasillos. Como no hay nada interesante, seguramente me dará sueño y podré dormir... Sí, eso haré—comenzó a caminar por los interminables corredores del castillo, sin una dirección definida. De repente, se dio cuenta de que se encontraba cerca de la habitación de huéspedes, dónde su amada dormía – Iré a verla, quizás así me tranquilice un poco—caminó lentamente hacia allá.
Inesperadamente, salió una potente luz de la habitación perteneciente a la joven. Esto lo asombró, y se dirigió rápidamente hacía allá. Abrió con cuidado la puerta, y pudo ver que la luz provenía del cuerpo de la chica. Esto lo alarmó y se acercó a ella, tomando su mano.
- ¿Kagome¿Kagome, qué sucede?—se sintió algo raro al pronunciar su nombre. Hacía tanto tiempo que no la llamaba así... Bueno, se suponía que había fallecido, así que aquello no era extraño.
Súbitamente, el semblante de la joven, que antes mostraba tranquilidad, ahora se exponía extremadamente serio. Esto preocupó al joven príncipe. Luego, pudo ver como la luz disminuyó su potencia, hasta desaparecer, y el rostro de Kagome comenzó a mostrar una sonrisa. Esto tranquilizó a Inu Yasha. Aunque le duró poco, porque luego de los ojos de la chica comenzaron a correr lágrimas.
- ¿Qué pasa, Kagome?—la miraba preocupado. Aquellos "cambios de animo" en la joven lo tenían intranquilo. Tomó las manos de la chica y las sostuvo entre las suyas, tratando de tranquilizarse a si mismo – Yo vigilaré tus sueños—murmuró, mostrando una sonrisa. Cómo si ella la hubiese visto, comenzó a despertar.
- Inu... Yasha...—dijo, con algo de dificultad.
- ¡Kagome¿Cómo te sientes?—preguntó preocupado, aún sosteniendo sus manos.
- Bien—sonrió – Hace tanto tiempo que no te escuchaba llamarme así... Bueno, yo tampoco recordaba que aquel era mi verdadero nombre... –
- ¿Ya puedes recordar todo?—preguntó con curiosidad.
- Creo... que sí—le respondió.
- Que bueno—dijo feliz, soltó las manos de la joven y la abrazó tiernamente. Ella correspondió su abrazo.
- Aunque... Aún sigo algo confundida... No es fácil... Recordar todo de un día para otro... –
- Puedes contar siempre conmigo—la abrazó más fuerte, tratando de darle ánimos – Yo siempre estaré ahí para ayudarte –
- Gracias—sonrió. Pasaron unos momentos en silencio – Deberías ir a dormir, aún es muy temprano para estar despierto... –
- Creo que tienes razón. Es que no podía conciliar el sueño... Así que decidí ir a dar un paseo por el castillo, hasta que vi que mucha luz salía de tu habitación y vine hasta aquí, a ver que era lo que sucedía realmente... –
- Gracias por preocuparte por mí, pero ya estoy bien. Ve a descansar, es lo mejor... –
- Esta bien. Nos vemos—le dio un beso en la frente y salió de la habitación.
- Me pregunto... ¿Cómo reaccionará Sango, cuando vuelva a la aldea y se entere de todo esto?—pensó preocupada. Cerró sus ojos, tratando de dormir, cosa que sólo consiguió media hora después.
Un nuevo día llegó, despertando a Sango, por la luz que entraba a la habitación. Habían llegado a la aldea de los exterminadores el día anterior, casi al anochecer. El jefe de ellos, muy amablemente, les habían ofrecido alojamiento en la aldea, mientras algunos aldeanos se encargaban de reparar al Hiraikotsu de la joven.
Se desperezó, tratando de no hacer ruido para no despertar a Miroku, quien dormía a unos metros de ella. La chica comenzó a recordar lo que había pasado el día anterior.
----- Flash Back -----
- Sean bienvenidos a nuestra aldea—dijo un hombre alto, llegando hasta la entrada del poblado, donde los jóvenes se encontraban. El sol se ocultaba ya detrás de las montañas.
- Muchas gracias—dijo Sango.
- ¿A qué se debe su visita? No mucha gente viene por estos lados, a excepción que sean habitantes de esta aldea. Además, este lugar no es muy fácil de encontrar... –
- Es que he venido a pedirles si podían reparar a mi Hiraikotsu—sacó su boomerang de su espalda y se lo mostró – Una vez que combatí contra unos monstruos, se dañó...—explicó la joven.
- Ya veo—meditó un momento – Creo que podremos repararlo, pero eso sería hasta mañana... Ya es muy tarde, casi de noche...—los jóvenes asintieron - Bueno, mientras tanto, pueden hospedarse en nuestra aldea—sonrió.
- ¿En serio?—preguntó Miroku. El hombre asintió.
- Es usted muy amable—le dijo Sango – Gracias –
- No hay de qué. Acompáñenme, que ya es hora de cenar...—los jóvenes lo siguieron hasta su casa. Ellos se quedaron parados en la puerta – No se preocupen, adelante, pasen. Mi esposa hizo una deliciosa cena hoy—sonrió – Hace tiempo que no venía gente del exterior aquí—Sango y Miroku entraron después de aquel hombre – Querida, ellos son...—esperó a que dijeron sus nombres.
- Soy Sango Asakura, mucho gusto—hizo una pequeña reverencia.
- Y yo Miroku Takatsu—también hizo una pequeña reverencia.
- Yo soy Kaoru Minase—dijo la mujer, sonriéndoles, mientras servía la comida.
- Por cierto, yo no me he presentado ante ustedes. Soy Ryu Minase, jefe de ésta aldea, y éstos—señalando a una jovencita y a un niño—son mis hijos, Hana y Koichi—ambos saludaron. Sango y Miroku sonrieron – Ellos son nuestros invitados—le dijo a Kaoru.
- Está bien, pondré dos puestos más en la mesa—se levantó y fue a buscar más comida y otras cosas para los recién llegados.
- Siéntense, están en su casa—dijo Ryu con una sonrisa.
- Gracias—agradecieron los jóvenes y se sentaron. Cuando Kaoru sirvió la comida, todos comenzaron a comer alegremente. Mantenían una amena conversación.
- ¿Y acaso es usted una exterminadora, señorita Asakura?—preguntó.
- No exactamente. Me sirve de mucho saber cómo enfrentarme a monstruos cuando debo viajar, porque así puedo defenderme en caso de un ataque—contestó ella.
- Eso es cierto ¿Y usted, joven Takatsu, se dedica a exterminar monstruos? –
- No. Mis familiares se dedican a aquello, y me enseñaron algunas técnicas de exterminador, que me serían útiles en caso de que me atacara algún monstruo mientras viajo... pero no soy un exterminador como tal, sólo un "aficionado", por así decirlo...—se quedó en silencio un momento – ¿Y sus hijos, entrenan para ser exterminadores?—preguntó.
- Claro que sí. Ellos son mi orgullo, y algún día me reemplazarán cuando yo ya haya partido de este mundo...—sonrió.
- No digas eso papá—replicó Hana – Tu seguirás siendo el jefe y el mejor exterminador de esta aldea por mucho tiempo más...—cerró sus puños, mirándolo con decisión. Koichi asintió, apoyando la opinión de su hermana.
- Eso es lo que esperamos todos—su padre sonrió – Pero en cualquier momento, puede pasar algo que jamás imaginamos o esperamos que fuese a ocurrir... ¿no lo cree así, señorita Asakura? –
- Es verdad, pero lo mejor es no pensar en ese tipo de cosas. Hay que vivir el presente—contestó Sango con una sonrisa. Hana le sonrió también.
----- Fin Flash Back-----
Sango se quedó pensando un momento en algunas de las palabras que le había dicho Ryu la noche anterior.
- "Pero en cualquier momento, puede pasar algo que jamás imaginamos o esperamos que fuese a ocurrir..." No sé por qué, pero estas palabras me dan un extraño presentimiento—pensó la joven. En eso, vio como Miroku comenzaba a despertar – Buenos días—le dijo con una sonrisa.
- Buenos días—dijo Miroku con una sonrisa seductora (XD) y se acercó a ella, tomándole las manos.
- ¿Qué sucede, Miroku?—preguntó la joven bastante sonrojada.
- No sabes lo afortunado que me siento al despertar cerca de una joven tan bella como tú, Sango...—le dijo con tono galante, lo que la hizo sonrojar aún más (Pobre Sango, su cara parece un tomate n.n).
- ...—aquella declaración tenía a la joven sin palabras. Ni siquiera sabía qué pensar – Ehm... bueno... yo...—intentó decir algo, pero las palabras no salían de su boca. Para su suerte, o desgracia, alguien tocó la puerta.
- ¿Quién es?—preguntó Miroku, soltando a Sango, quien suspiró aliviada.
- Soy yo, Hana—les contestó del otro lado de la puerta.
- Adelante, pasa—dijo Sango.
- Bueno, sólo venía a avisarles que el desayuno ya está listo, y mi familia los está esperando—les dijo con una sonrisa.
Justo en ese momento, Miroku cayó en cuenta de que Hana era una jovencita bastante atractiva. Tenía el cabello color negro, hasta los hombros, ojos almendrados, piel blanca, un cuerpo bien formado para tener quince años, y una cara que reflejaba inocencia. El joven sonrió.
- Señorita Hana—dijo, avanzando hacia ella y tomando sus manos.
- ¿Dígame? –
- Déjeme decirle que usted es bastante atractiva—sonrió de modo galante – No sé como no me había percatado de ello anteriormente... ¿Puedo hacerle una proposición? –
- Creo... que sí—respondió algo confundida. No entendía la actitud del joven.
- ¿No le gustaría tener un hijo conmigo?—la miró seductoramente. Sango se levantó roja de furia, y le lanzó a la cabeza lo primero que encontró a su alcance, que en este caso era un pesado florero de madera que adornaba la habitación. (Pobre Miroku... Esto tiene que haber dolido... Aunque se lo merece ¬¬...) Hana no entendía mucho la situación, por lo que miraba a ambos jóvenes confundida.
- No te preocupes... Enseguida iremos a desayunar...—le dijo Sango con una sonrisa nerviosa a la joven – En cuanto le dé su merecido a este hombre pervertido...—pensó, lanzándole una mirada asesina a Miroku, quien estaba tirado en el suelo, con un gran chichón en su cabeza y sus ojos cerrados (Se lo merecía XD) – Comiencen sin nosotros, quizás nos tardemos un poco... –
- Esta bien. Nos vemos luego—se despidió la chica y cerró la puerta de la habitación.
- No te hagas el muerto, que creo que ya te conozco bastante bien, como para caer en tus mentiras...—le seguía lanzando miradas asesinas. Miroku sonrió nerviosamente y se levantó, sobando su cabeza en la parte donde tenía el chichón.
- Discúlpame Sango... No me pude resistir...—seguía riendo nerviosamente.
- Y yo pensaba que después de las palabras que me había dicho, sentía algo por mí...—murmuró, sin lograr ser escuchada por el joven.
La chica bajó su mirada, mostrando tristeza. Miroku se sintió culpable al verla así (Y tú eres el culpable, Miroku... ¬¬) y puso una de sus manos en su hombro. Sango levantó su rostro y le mostró una mirada llena de rencor al joven, la que lo dejó helado.
- Debemos ir a desayunar. Nos esperan—dijo fría y distante, mientras salía de la habitación. (Que miedo O.O Mejor no meterse con Sango... . ) El joven asintió y la siguió. Cuando llegaron al comedor, todos los recibieron con sonrisas en sus rostros, lo que obligó a Sango a sonreír, aunque no estuviese de mucho ánimo para hacerlo.
- Buenos días, joven Asakura, joven Takatsu—les dijo Ryu.
- Buenos días—contestaron ambos.
- Siéntense—les dijo y así lo hicieron – Los estabamos esperando –
- Disculpe la tardanza—dijo Sango.
- No se preocupen—sonrió – Bueno, pues vamos a comer –
Desayunaron y luego Sango llevó su Hiraikotsu con algunos aldeanos, para que lo reparasen. Se quedó con ellos, ya que no quería ver a Miroku a la cara. Cada vez que lo veía, sentía como si quisiera golpearlo. (¿Y quien no? Con lo que le hizo a la pobre -.-u). El joven se sentía bastante arrepentido.
- No sé por qué me afecta tanto que Sango esté enojada conmigo... Será porque es mi amiga, creo... Pero, no lo sé, siento algo más cuando estoy con ella, cuando veo su sonrisa...—pensaba Miroku, mientras sonreía – Creo que debo disculparme por lo que hice... Fue en un momento inadecuado... Y una acción inadecuada, también...—comenzó a acercarse lentamente a donde se encontraba la joven. Ella no se dio cuenta de eso, ya que se encontraba de espaldas al chico y conversando con las personas que reparaban su Hiraikotsu. Miroku puso su mano en el hombro de la chica – Necesito hablar contigo...—le dijo.
- Pues yo no tengo que nada que hablar con usted, joven Takatsu—le dijo fríamente, mientras se daba vuelta y lo miraba de la misma manera (fríamente).
- Es algo importante, por favor... –
- Espero que no le tome mucho tiempo—le dijo impaciente, cruzándose de brazos.
- Preferiría hablar esto en privado...—murmuró. Sango miró a los aldeanos que reparaban su boomerang.
- Volveré enseguida. No tardo—los aldeanos asintieron. La joven y Miroku se alejaron un poco de ellos, a un lugar donde no hubiese mucha gente – Bueno¿Qué tiene que decirme? –
- Lo primero que quería hacer, era pedirte disculpas por lo que pasó esta mañana... Me imagino que te sentiste ofendida, después de lo que hice... y dije... –
- Está usted en lo correcto, joven Miroku—le dijo con indiferencia – Bueno, si eso era todo lo que tenía que decirme, me retiro...—Sango hizo ademán de irse, pero el chico la tomó por el brazo.
- Aún falta algo que debo decirte, Sango...—la miró directamente a los ojos, lo que hizo bacilar un momento a la joven y, finalmente, decidir quedarse.
- Lo escucho... –
- Lo que yo te quería decir es que... bueno... yo...—estaba nervioso, aunque no sabía por qué – Que lo que te dije en la mañana, es verdad... Es lo que yo... realmente pienso—se sonrojó, y de paso, hizo sonrojar a la joven – Yo creo que tú eres muy bella...—no sabía por qué, pero tenía unas incontenibles ganas de besar a Sango, quien se veía muy tierna y frágil por el sonrojo que teñía su rostro. Comenzó a acercarse lentamente a los labios de la joven, quien no reaccionaba.
- Me va a... besar—pensó nerviosa, sin embargo, no quería hacer nada por evitarlo. Cerró sus ojos, esperando lo que estaba a punto de suceder.
Primero, el beso fue algo tímido por parte de ambos, pero luego, cuando ya tuvieron un poco más de confianza, fueron profundizándolo. Ese beso les hacía sentir sensaciones que nunca antes habían experimentado, o por lo menos, no en esa intensidad. Se separaron, cuando la falta de aire ya no les permitió continuar. Ambos se miraron, bastante sonrojados.
- Sango... yo...—dijo Miroku, algo nervioso. Ella lo miró tiernamente, poniendo su mano en la mejilla del joven.
- Yo no... No esperaba esta demostración de cariño de tu parte, Miroku, pero... No sabes lo feliz que me ha hecho—lo abrazó. Aunque no lo demostrara, la joven hace algún tiempo que se sentía atraída por el chico. El joven correspondió su abrazo.
- Sabes... Tú no eres como otras mujeres que he conocido. Tu eres diferente, y eso es lo que me ha hecho sentirme atraído por ti, desde el día en que te conocí—sonrió – Disculpa si no encontré el modo apropiado de hacértelo entender antes, pero... Yo no me había dado cuenta de mis verdaderos sentimientos... Hasta ahora—la abrazó más fuertemente – Discúlpame por ser un hombre tan... –
- ¿...Libidinoso?—completó Sango, mirándolo directamente a los ojos.
- Podríamos definirlo así... Aunque podría decirse "mujeriego"...—una gota salió de su cabeza (¿Miroku auto-declarándose mujeriego? O.o Esa no me la creo XD)– Te prometo que intentaré evitarlo a toda costa... – (¿Seguro que lo podrás cumplir? No te creo capaz ...¬¬)
- ¿De verdad crees poder mantener esa promesa? –
- Sí—asintió.
- Si no lo haces, mi Hiraikotsu irá a dar a tu cabecita—sonrió, dándole una mirada entre muy tierna y cariñosa, y asesina, a lo que Miroku asintió con una gota en su cabeza. (Que miedo o.o! Es una mirada como de "te quiero mucho, pero si me llegas a engañar, no sabes lo que te espera..." o.o) – Y te aseguro que el golpe duele mucho, sino, pregúntales a los monstruos que he atacado con él... ¡Ah! Es verdad... No puedes, porque todos están muertos...—rió inocentemente.
- Más me vale tener cuidado con Sango... Procuraré jamás engañarla, ni siquiera con el pensamiento—tragó saliva lentamente, mientras reía de manera nerviosa – No te preocupes, seré fiel... –
- Eso espero—ahora una sonrisa verdadera salió de su rostro, dejando ver lo que sentía por el joven que se encontraba frente a ella. Eso tranquilizó un poco a Miroku, quien dejó de lado sus pensamientos de temor, para nuevamente darle un tierno beso. Luego de unos momentos, se separaron – Bueno, vamos donde los aldeanos que reparan mi Hiraikotsu. Les dije que pronto volvería –
- Esta bien, vamos—tomó la mano de Sango entre la suya, a lo que ambos sonrieron.
(Espero que les haya gustado este momento Miroku x Sango, porque me costó dos días de desinspiración escribirlo, hasta que llegó por fin la inspiración, como siempre, en la noche, cuando ya me están sacando de la compu y no tengo mucho tiempo para escribir n.nu Son las 0:24 horas mientras escribo esto XD Bueno, no interrumpo más y sigo con la historia n-nu)
Cuando los jóvenes llegaron donde los aldeanos, estos ya habían terminado de reparar el arma de Sango. Se la entregaron, para que ésta inspeccionara si había quedado bien reparada o no.
- Sí, quedó como nueva—dijo mientras la miraba – Muchas gracias. No sé como pagarles por el favor que me han hecho—hizo una pequeña reverencia.
- No se preocupe. Con tal de que ayude a mantener a personas con vida mediante esa arma, nos damos por satisfechos—dijo uno de los aldeanos.
- Gracias—sonrió.
- Ya que está reparada tu arma, no tenemos nada más que hacer aquí. Debemos volver a la aldea donde se encuentra el castillo Higurashi—le dijo Miroku a Sango, cuando ya se encontraban algo alejados de aquellos aldeanos.
- Tienes razón. Prometimos no tardarnos mucho—se detuvo un momento – Debemos ir a recoger nuestras cosas de la casa del señor Minase –
- Vamos—volvió a tomar la mano de la joven y se dirigieron allá.
- Veo que su arma ya está reparada, señorita Asakura—le dijo Ryu, cuando los vio entrar a su casa.
- Así es. Por ello, venimos a agradecerle enormemente la hospitalidad que ha tenido con nosotros en nuestra estadía en esta aldea—le dijo Sango.
- ¿Ya se van? –
- Sí. Unos amigos nos esperan y prometimos no demorar mucho—le dijo Miroku.
- Ya veo. Bueno, vayan por sus pertenencias. Los espero en la salida de la aldea—ambos asintieron. Fueron a la habitación por sus cosas y salieron de la casa, rumbo a la entrada de la aldea.
- Muchas gracias por todo, nuevamente—le dijo Sango a Ryu y su familia.
- No hay de qué, fue un gusto tenerlos en nuestra aldea—dijo el señor Minase con una sonrisa.
- Cuando quieran, pueden volver—les dijo Kaoru – Los recibiremos con los brazos abiertos –
- Espero que cuando los vuelva a ver, sean unos grandes exterminadores—les dijo Sango a Hana y Koichi, quienes asintieron.
- Bueno, ya es hora de irnos—dijo Miroku – Adiós, ojalá que el cielo le envíe abundancia y prosperidad a su aldea—dijo con una sonrisa.
- Adiós, cuídense mucho—se despidieron los cuatro integrantes de la familia Minase. Sango y Miroku salieron de la aldea, rumbo al castillo de la familia Higurashi, donde "Aome" e Inu Yasha los esperaban.
- Espero ver pronto a Aome, para contarle de todo esto—miró de reojo a Miroku y se sonrojó – Seguro que no se lo esperaba—sonrió.
Notas de la Autora: Ohayou Minna¿Cómo están? Espero que muy bien y que les haya gustado este capítulo n.n Bueno, al fin Kagome pudo recordar algo de su vida antes de perder su memoria o.ó Ojala que les haya gustado la forma en que ocurrió, y lo que vio Inu Yasha fue la "demostración física" de lo que ocurría con Kagome, si es que no pudieron darse cuenta n.nU
También, quería resolver una duda que quizás muchos tengan y en la historia no ha aparecido "¿Por qué Inu Yasha no reconoció que Aome era Kagome, en el primer encuentro que ambos tuvieron (Cuando se suponía que Aome tenía que matar al joven)?" Bueno, esto se debe a algunos factores, los cuales son:
a) Kagome cambió bastante físicamente después de pasados todos esos años (cinco años y medio no pasan en vano, menos si va de los once años que tenía la chica cuando vio por última vez al príncipe, hasta los dieciséis que tiene ahora, lo con lo cual su cuerpo cambió al de una mujer :P). Sólo se viene a dar cuenta del parecido que tienen Aome y Midori cuando se encuentran en el castillo Higurashi, porque antes no se le había ocurrido relacionar la apariencia de Kagome con la de nadie más. Además, cuando la joven era una niña, no se parecía tanto a su madre como ahora (sus facciones cambiaron n.n)
b) Inu Yasha había asumido que la princesa estaba muerta, por lo que nunca se le pasó por la mente que volviera a verla viva, tantos años después.
c) Aome se declara partidaria de Naraku, y se supone que la princesa Kagome (en todo uso de sus facultades mentales), jamás se hubiese unido a él, más aún porque fue el causante de tanta muerte y del derrocamiento del gobierno del emperador Inu Taisho, persona a la cual la niña encontraba muy justa.
d) Y última, porque si la hubiese reconocido al principio nada de esta historia habría podido ocurrir como lo hizo XD Este fic no habría tenido todos los momentos que tuvo, en los cuales no se sabían los verdaderos sentimientos de los personajes, y todo hubiese sido diferente :P O sea, también es culpa mía XD De mi cabeza salieron todas esas ideas, así que me asumo como responsable n.nU
Bueno, después de aquella explicación, procedo a dejarles un adelanto de próximo capítulo, el cual se titula: "Arribos (Primera Parte)" (Como pueden ver, será un capítulo dividido :P)
De repente, sintieron un gran murmullo en el exterior del castillo. Esto los extrañó y salieron a ver de qué se trataba. A lo lejos, pudieron ver como una carroza, que era escoltada por bastantes soldados, se dirigía hacia el castillo.
- Creo que ya ha llegado—dijo Midori, feliz.
- ¿Quién ha llegado?—preguntó con curiosidad Kagome.
- Ya lo verás—sonrió.
Alguien más llegará al castillo n.n (Por eso el capítulo se llama "Arribos" XD) ¿Quién será¿Por qué Midori está tan feliz por su venida? o.ó? Eso y más lo sabrán en la siguiente entrega de este fic n.n
Ahora, los agradecimientos n-n: (por orden de llegada XD)
- Kagome Katherine: Hola! Sí, estoy bien, gracias n.n Espero que tu también lo estés n-n Que bueno que opines que mi fic esta cada vez mejor, eso me anima mucho :D Y no vayas a descuidar tus estudios por culpa de mi historia, eso es lo que menos quiero n.n El fic estará aquí un buen tiempo y sólo cuando puedas, lo lees XD No te sientas presionada n.n Cuídate, Adiós!
- Meryinustar: Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior non Y espero que sigas encontrando los siguientes más interesantes aún n.n Cuídate! Besos!
- Lady Dragon84: Hola! Siempre me alegra mucho recibir tus reviews! Y les debía el publicar antes de lo que esperaban n.nEsta vez también lo he hecho (sólo me demoré 12 días, no los 14 que siempre me tardo, aunque creo que no hace gran diferencia n.nU) Y me alegra mucho que te guste lo que escribo n.n Lo hago con mucho cariño para ti y los demás lectores :D Espero que este cap también cumpla tus expectativas o.oU Cuídate mucho! Nos vemos!
- Jessy Aome: Hola Jessy! Que bueno que te haya gustado, al fin se supo la verdad n.n Y ahora me confirmas que de veras eres Kagome XD
- Kaoru Chan: Jeje, tienes razón en todo lo que dices n.n, sobretodo que Inu fue bastante feliz esa noche XD (Que no se malinterprete ese comentario n.nU) Tu también cuídate, adiós!
Bueno, paso a retirarme!
Nos vemos! Adiós!
Dany-Chan
PD: Tengo un nuevo fotolog, en el cual publicare mis dibujos, por si quieren verlos n.n Este es: w w w . f o t o l o g . c o m / d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo) d r a w s / -------> (todo junto n.n) Visitenlo!
