- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
- Disclaimer: Inu Yasha y Cía. no me pertenecen, como muchos de ustedes ya sabrán n.nU
Un nuevo capítulo traído con mucho cariño para ustedes. Aquí va...
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 17: Arribos (Primera Parte)
Kagome se había despertado hace algunos minutos. Se arregló un poco y salió de su habitación. No vio a nadie por los alrededores, así que fue a dar un paseo, en dirección a ese arroyo que había visto el día anterior, cuando habló con su hermano Souta. Se sentó donde mismo lo había hecho antes.
- Que extraño es enterarse de quién es uno en realidad de un momento a otro... Y de que tienes una familia que pensaba que habías muerto hace años, en manos de la misma persona que te ha dado un hogar por todo ese tiempo... ¿Sabrá Naraku quién soy en realidad?—meditó unos momentos – No lo creo... Sino ya me hubiese matado... Además, Inu Yasha me comentó una vez que Naraku envió una carta aquí, la cual decía que la familia de Inu Yasha y yo, habíamos sido asesinados durante el ataque al palacio real... Pero... ¿Cómo me habré salvado? Se supone que aquella joven—refiriéndose a la de su sueño, la primera vez que se desmayó en el castillo Higurashi—tenía todas las intenciones de acabar conmigo ¿Por qué no lo habrá hecho¿Qué se lo impidió? Lamentablemente, eso no lo podré saber jamás, ya que cuando me iba a matar, perdí la conciencia... Aunque, le estoy agradecida por no haber acabado con mi vida... Gracias a ella, pude vivir y finalmente encontrar a Inu Yasha... Quien me trajo de vuelta a mi hogar, mi verdadero hogar...—sus pensamientos se vieron interrumpidos, cuando sintió una mano que se posaba en su hombro. Esto la sobresaltó.
- Tranquila, soy yo—le dijo con una sonrisa.
- Inu Yasha—dio un suspiro de alivio – Me asustaste –
- No fue mi intención, disculpa –
- No, no es nada—sonrió - ¿Qué haces por aquí? –
- Fui a buscarte a tu habitación, pero vi que no estabas, así que decidí averiguar dónde te encontrabas. Entonces, recordé que ayer te había visto salir de este lugar con Souta, y vine a ver si estabas aquí—le explicó, sentándose a su lado – Y tú ¿Qué haces en este lugar?—le preguntó.
- Sólo viene a pensar—le contestó – Este lugar es muy bonito, e irradia un ambiente de tranquilidad, que me gusta mucho –
- Ya veo—se quedaron un momento en silencio, Kagome mirando el río, Inu Yasha mirando de reojo a la joven - Deberíamos ir a desayunar ¿no crees? –
- Es verdad—se levantó, con ayuda del joven – Mi estómago está empezando a exigirme comida—dijo con una gota en su cabeza – Vamos—el chico tomó su mano, a lo que ella sonrió. De repente, él la abrazó protectoramente, lo que la sorprendió – Inu Yasha... –
- Déjame tenerte así un momento, para sentir que es verdad que has vuelto, Kagome... Que no es mi mente la que me juega una mala pasada... Que no es un sueño del que luego despertaré...—la joven le devolvió el abrazo.
- No te preocupes, estoy aquí. No me estás soñando... La princesa Kagome al fin pudo llegar al castillo, después de la invasión del palacio real... Tal y cómo habíamos acordado con tu familia cuando comenzó el ataque de Naraku...—sonrió – Sólo que me tarde más de la cuenta... pero ya estoy aquí—Inu Yasha la abrazó más fuerte, hundiendo su rostro en el cabello de la joven.
- No sabes lo feliz que me hace... Saber que no falleciste aquel día... Y que, además, estuviste acompañándome durante todo el viaje hasta aquí... Ignorando tu verdadera identidad por completo... Pero aún así, cumpliendo con lo que habíamos acordado, hace ya casi seis años... –
- Seguramente el destino no dejaría que nuestros caminos se separasen del todo... Por eso nos volvió a reunir—sonrió – Bueno, creo que deberíamos ir con los demás a desayunar. Quizás nos estén esperando... –
- Tienes razón, vamos—ambos se dirigieron al salón, donde la señora Midori, Souta y Kaede se encontraban.
- Buenos días—dijeron todos a los recién llegados.
- Buenos días—contestaron estos.
- Kaede ¿podrías traer el desayuno para ellos?—le preguntó Midori.
- Claro señora, enseguida—respondió y se fue hacia las cocinas.
- ¿Y que tal durmieron?—les preguntó a Kagome e Inu Yasha.
- Bien—contestaron ambos, aunque no fuera totalmente verdad.
- Me alegro—sonrió – Disculpa...—le dijo a Kagome - ¿Puedo hacerte una pregunta? –
- Claro—le contestó.
- Tú... ¿nos recuerdas? O sea... ¿Recuerdas cuando eras pequeña, y nosotros éramos tu familia?—dijo, refiriéndose a ella y a Souta.
- Todo aquello he podido recordarlo esta noche, mamá...—sonrió. A Midori se le llenaron los ojos de lágrimas y corrió hacia donde estaba la joven, abrazándola.
- No sabes lo feliz que me hace escuchar la palabra "mamá" de tus labios... Te extrañé tanto, Kagome-chan...—la abrazó con fuerza, mientras acariciaba el cabello de su hija.
Souta se acercó a ellas, abrazándolas a ambas con alegría, mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos. Inu Yasha sonrió conmovido por la felicidad que podía ver en la familia Higurashi.
- Que bien se ven los tres así—dijo Kaede con una sonrisa, haciendo ingreso al salón con los alimentos de Kagome e Inu Yasha. Los tres Higurashi se separaron, y la joven se acercó a la anciana mujer.
- Nana Kaede—la abrazó (Le llama así porque la estima mucho y, además, Kaede era la encargada de cuidar a todos los hermanos Higurashi cuando eran pequeños, y su madre no podía estar con ellos).
- Veo que ya me recuerdas, pequeña Kagome—le correspondió el abrazo.
- Así es. Pero ya no soy pequeña—una gota salió de su cabeza.
- Es verdad—se separó de ella y la observó detenidamente – Ya estás hecha toda una jovencita—sonrió – Una muy bella jovencita, por lo demás... –
- Gra... gracias nana...—se sonrojó ante el comentario.
- Lo mejor será que coman antes de que se enfríen sus alimentos—dijo Midori. Kagome e Inu Yasha se sentaron a comer, junto con los demás. Todos conversaban animadamente de distintos temas, que principalmente se centraron en los recuerdos de su pasado.
- También recuerdo lo agotador que era para mí purificar la Perla de Shikon...—dijo Kagome – Y lo peor eran las excusas que tenía que inventar cuando debía descansar e Inu Yasha quería verme...—lo miró – Ya no sabía qué inventar... Además, nunca me ha gustado mucho mentir... Pero tenía que hacerlo... –
- ¿Y por qué debían ocultarme la verdad?—preguntó el joven.
- Eso tampoco lo sé... Nunca lo supe... ¿Mamá, tu lo sabes? –
- Yo también desconozco la verdadera razón por la cual no te lo dijeron...—meditó un poco – Quizás fue porque sería extraño que tu prometida tuviese poderes espirituales, además de que se dedicara a purificar algo tan importante como la Perla de Shikon...—miró a Kagome.
- Puede ser...—dijo ella – Realmente nadie sabe por qué yo nací con estos poderes...—todos se quedaron en silencio un momento, que Kaede aprovechó para retirar los platos vacíos.
- Pasando a otro tema... ¿Podrías contarnos algo de cómo has vivido todos estos años en que no has estado con nosotros?—preguntó la señora Higurashi, observando a su hija con una sonrisa.
- Ehm... creo que sí—dijo algo nerviosa, temiendo la reacción de su familia al conocer la verdad – Pero antes, debo decirles que hay algo que les había ocultado... Y que sólo ahora que sé quien soy en realidad, les puedo contar... Como Aome Asakura, jamás hubiese podido hacerlo... –
- ¿Qué es eso?—preguntó – Cuéntanos pronto, que me tienes muy preocupada con tus palabras... –
- ¿Ustedes conocen a las "Princesas de la Muerte"?—preguntó.
- Algo he escuchado de ellas...—dijo Midori – Pero se dice que son sólo una leyenda... Aunque... ¿Qué tiene eso que ver con el tema que estamos tratando? –
- Verás, lo que pasa es que... yo...—decía nerviosa – Todos estos años en los que no he estado con ustedes, yo he vivido como... Yo he vivido como... una de las mujeres de la leyenda... –
- Disculpa, pero no te entendemos...—dijo Souta, expresando confusión con su mirada.
- En estos años, yo he estado viviendo como una "Princesa de la Muerte"—confesó, mostrando tristeza en su rostro.
- Eso no puede ser...—dijo su madre – Porque, si eso fuera cierto... tú habrías estado todos estos años al lado del emperador Naraku, ya que... Se dice que aquella organización—las Princesas de la Muerte—está conformada por un grupo de mujeres, guardaespaldas personales del emperador y que se encargan de cumplir "misiones especiales", que él les encarga... –
- Y así ha sido, mamá... Estos cinco años, he estado viviendo al lado de Naraku... entrenándome como una de sus "guardaespaldas"—dijo, con un tono de tristeza – E incluso, en una de las misiones que me encargó, mejor dicho, la primera misión en la que debía actuar yo sola... El me encargó... asesinar a... asesinar a Inu Yasha—bajó su mirada. Todos quedaron en silencio, mirando alternadamente a la joven y al príncipe. Estaban muy sorprendidos.
- ¿Eso es verdad, Inu Yasha?—preguntó Midori.
- Así es—contestó él, que había permanecido en silencio durante el relato de la chica – La primera vez que volví a ver a Kagome, claro que sin saber quien era realmente, fue cuando intentó asesinarme... Y puedo agregar, que casi lo consigue, si no hubiese sido por un pequeño incidente... –
- ¿Y cuál fue aquel "pequeño incidente"?—preguntó con curiosidad Souta.
- Cuando estaba a punto de acabar con él—continuó la joven—, di un mal paso y caí por un acantilado...—Midori y Souta lanzaron gemidos de asombro – Si no hubiese sido gracias a Inu Yasha, quien alcanzó a sostener mi mano, no estaría hablando aquí con ustedes, relatándoles mis vivencias... Estaría muerta hace ya un poco más de dos meses, que fue cuando nos conocimos... –
Todas estas confesiones por parte de Kagome, habían dejado impactados a su familia. Para la joven, decirles esto no era nada fácil, ya que sabía que sus seres queridos jamás se hubiesen imaginado que la chica tuviese que haber pasado por todo aquello.
Se mantuvieron un momento en silencio, que Souta interrumpió.
- ¿Y cómo fue que decidiste acompañar a Inu Yasha en su viaje, si se supone que era tu enemigo?—preguntó.
- Verás... Cuando una "Princesa de la Muerte" falla en su misión, es su obligación quitarse la vida—cada declaración que hacía, iba dejando a su familia más sorprendida y consternada—y yo iba a hacerlo con mi katana, pero Inu Yasha me lo impidió. Él no me dejó suicidarme...—se detuvo y luego continuó – Entonces, en forma de agradecimiento, le prometí que lo acompañaría en su viaje hasta aquí. Después de eso, yo regresaría a la fortaleza de Naraku, volviendo a mi "vida normal"... Pero finalmente, no lo hice... gracias a la profecía, que ustedes pudieron leer el otro día, además de otra razón...—miró a Inu Yasha y se sonrojó, cosa que su familia no notó, para su suerte.
- Veo que tu vida este tiempo ha sido muy difícil, hija...—le dijo Midori – Jamás pensé que sería así... Bueno, yo pensaba que ya habías fallecido, aunque aún guardaba una esperanza de verte algún día entrar por la puerta del castillo, sana y salva... Y soy tan feliz al ver que se haya cumplido. Ahora, espero con ansias el día en que tú hermana Sango, venga al castillo –
- Y para eso ya falta poco. Seguramente, mañana llegará aquí junto con Miroku—dijo con una sonrisa – Sólo espero que algo haya pasado entre esos dos—pensó – Me haría muy feliz ver a Sango emparejada con Miroku—sus ojos brillaron.
- ¿En qué piensas, Kagome?—preguntó Inu Yasha.
- En nada—una gota apareció en su cabeza.
De repente, sintieron un gran murmullo en el exterior del castillo. Esto los extrañó y salieron a ver de qué se trataba. A lo lejos, pudieron ver como una carroza, que era escoltada por bastantes soldados, se dirigía hacia el castillo.
- Creo que ya ha llegado—dijo Midori, feliz.
- ¿Quién ha llegado?—preguntó con curiosidad su hija.
- Ya lo verás—sonrió.
La carroza se tardó unos minutos en llegar a la entrada del lugar, tiempo en el que había una gran expectación en los habitantes del castillo. Kagome veía como la servidumbre corría de un lugar a otro, limpiando y ordenando todos los desperfectos que encontraban a su paso. Luego, la gente se reunió en la entrada, mostrando todos mucha seriedad. Esto extrañó a la joven.
- ¿Quién será la persona que viene en aquella carroza, para que provoque tanto alboroto aquí?—se preguntó Kagome. Los soldados que se encontraban en el lugar, se alinearon a un lado, dejando pasar la carroza hacia el interior de los territorios que rodeaban al castillo, los cuales estaban separados por una muralla del exterior. Todos miraban con expectación y respeto el transporte.
Una de las doncellas que se encargaban de acompañar a Midori (que en realidad estos últimos días casi ni la han acompañado, o por lo menos no lo hemos visto XD), se acercó a la carroza y abrió la puerta de ella, para luego inclinarse. Todos los demás, menos Midori, Souta, Inu Yasha y Kagome, también se inclinaron.
- ¿Qué está pasando aquí? No entiendo...—pensaba Kagome. Del interior del transporte salió un hombre, vestido de una manera muy distinguida, con el cabello marrón, ojos del mismo color, piel un poco bronceada, alto y de presencia imponente – Ese hombre es...—pensó, sorprendida.
- Bienvenido al castillo, señor terrateniente—dijeron los soldados, las doncellas y la servidumbre al mismo tiempo, haciendo una reverencia. El hombre asintió, como dando aprobación al gesto de sus sirvientes. Kagome lo observaba entre sorprendida y confundida. Inu Yasha la miró de reojo, adivinando las preocupaciones de la joven.
- ¿Cómo irá a reaccionar Tetsu Higurashi al saber que su hija Kagome no murió, sino que está aquí, frente a él?—se preguntó el joven. Puso una mano en el hombre de la chica, para demostrarle su apoyo. Ésta sonrió.
Tetsu comenzó a caminar en dirección a ellos, lo que puso más nerviosa a su hija.
- ¿Qué le voy a decir?—pensaba – No puedo decirle "Hola, señor Higurashi. ¿Sabe qué? Yo soy la hija a quien usted daba por muerta, pero que en realidad no murió, sino que sólo olvidó su pasado y lo acaba de recordar esta noche" No es algo muy convincente que digamos...No va a creerme—suspiró. (Pobre Kagome, está en una situación muy difícil -.-)
- Buenos días, querido Tetsu—le dijo Midori, con una sonrisa – Me alegra mucho que hayas regresado—tomó las manos de su esposo entre las suyas – ¿Cómo te fue en tu asunto con Kouji¿Salió todo bien? –
- También me alegra mucho verte, Midori—sonrió, cosa que no hacía muy a menudo (Tetsu es un hombre bastante serio, aunque antes no lo era tanto. Las supuestas muertes de sus hijos Porque ya sabemos que no murieron en realidad... lo hicieron ser así, fueron endureciendo su carácter) – Me fue bastante bien con Kouji. Nos costó un poco solucionar el problema, pero después de todo, salimos adelante –
- Que bueno que todo se haya solucionado—soltó las manos de Tetsu, y Souta se acercó a saludarlo.
- Buenos días, padre—le dijo Souta – Es un gusto tenerle de vuelva en el castillo—ambos se dieron la mano.
- Para mi es un gusto ver que estás bien ¿Has seguido con tus prácticas de katana y artes marciales? –
- Así es, diariamente. Tal como usted me lo pidió, padre—sonrió – Mire, quien ha vuelto también al castillo—miró a Inu Yasha.
- ¡Inu Yasha! Veo que estás sano y salvo—este asintió – Me alegra mucho verte, y ver que no te pasó nada en el camino –
- Así es, tío Tetsu—sonrió – Hace ya más de tres meses que no nos veíamos –
- ¿Y cómo te fue en tu viaje? –
- Eso lo podrán conversar más tranquilamente en el salón—les dijo Midori. Ambos asintieron.
- Por cierto... ¿Quién es esta jovencita que los acompaña?—preguntó, mirando a Kagome, a quien se le heló la sangre.
- ¿Qué... Qué le digo?—pensó muy nerviosa la joven, mientras bajaba su mirada – Qué alguien me ayude, por favor... –
- Ella es una joven que ha acompañado a Inu Yasha en su viaje de vuelta al castillo—dijo Souta.
- Ya veo—dijo Tetsu - ¿Cómo te llamas? –
- Mi nombre es...—dijo casi en un susurro, que demostraba el nerviosismo que sentía - Mi nombre es... Aome Asakura, mucho gusto—hizo una pequeña reverencia – No puedo decirle mi verdadero nombre, no me va a creer... –
- Así que has acompañado a Inu Yasha en su viaje hasta aquí...—Kagome asintió - Veo que eres muy valiente, jovencita—sonrió.
- Eso creo, señor...—rió nerviosamente.
- Lo mejor será que vayas a descansar, Tetsu. Tu viaje ha de haber sido bastante agotador—dijo Midori.
- Tienes razón. Bueno, yo me retiro—les dijo a los jóvenes – Que tengan un buen día—les deseo y se retiró, junto a su esposa.
- Igualmente—dijeron los tres jóvenes, haciendo una pequeña reverencia. Apenas los señores Higurashi entraron al castillo, la gente que antes había estado inclinada, regresó a los lugares a donde antes se encontraba, a seguir con sus labores diarias.
- Yo me retiro—dijo Souta – Debo realizar mis entrenamientos de artes marciales –
- Yo también debería hacerlo—dijo Inu Yasha – Lo mejor será entrenarme lo más que pueda mientras esté aquí... Kagome¿nos acompañas?—la chica salió del ensimismamiento en el que estaba.
- Eh... sí, claro, iré con ustedes. Así, de paso, también entrenaré yo...—contestó la joven.
- ¿Tú también entrenas?—preguntó Souta extrañado.
- ¡Pues claro!—exclamó su hermana mayor – Las "Princesas de la Muerte", entrenamos muy duro para llegar al nivel que tenemos—le explicó.
- Ya veo, pero tú... ¿Aún te consideras una de ellas?—preguntó su hermano.
- Pues... la verdad no sé si sigo perteneciendo a ellas o no... Con tanto tiempo entre sus integrantes, es bastante difícil asumir otro rol...—refiriéndose a ser una joven común (Ni tan común, si es una princesa o.o) – Aún así, me gusta mucho entrenar. Me permite dejar de pensar un momento, para concentrarme de lleno en lo que hago—dijo con una sonrisa.
- Entonces, vamos a entrenar—dijo Inu Yasha, a lo que los otros asintieron y se dirigieron hacia el salón de entrenamiento.
Allí vieron que no había nadie, por lo que Kagome podría entrenar con tranquilidad. Los tres se cambiaron sus ropas por otras adecuadas para la actividad que iban a realizar.
- Muéstrame tus habilidades con la espada, hermana, para ver si eres tan buena en ello como me ha comentado Inu Yasha...—le dijo Souta a Kagome, entregándole una espada de bambú.
- Ya verás de lo que soy capaz—dijo con seguridad la princesa, alejándose un poco de su hermano y poniéndose en posición de batalla – Peleemos como si fuera una batalla real, mostrando lo mejor de nosotros ¿Está bien? –
- Estoy de acuerdo—sonrió. Inu Yasha se apartó, para presenciar la pelea entre ambos hermanos.
- Esta será un espectáculo digno de ver...—pensó Inu Yasha – Ambos son muy buenos espadachines –
Ambos hermanos estaban listos para comenzar la pelea. Inu Yasha actuaría de "arbitro" entre ambos, para dar comienzo y término al enfrentamiento.
- Que empiece el combate—dijo el joven en un tono solemne, a lo que Kagome y Souta comenzaron a acercarse, primero lentamente, pero después del primer choque de sus espadas de bambú, todo comenzó a tomar ritmo y velocidad. Ambos mostraban todas las habilidades adquiridas con el paso de los años en que no habían tenido contacto. Ninguno de los dos retrocedía ante la fuerza de los ataques del otro, mostrando que no le tenían temor a su adversario, al contrario, ambos se tenían respeto.
- Veo que subestimé tus habilidades...—dijo, algo agotado, Souta, en un momento en que ambos se habían separado, pero la pelea continuaba.
- Yo tampoco pensé que fueras tan bueno...—decía, entre suspiros de cansancio, Kagome.
De lo que ambos no se habían dado cuenta, es que desde la entrada del salón, alguien más se encontraba viendo la manera de combatir de los hermanos. Ese era Tetsu, terrateniente del castillo y padre de los combatientes. (Aunque no sabe que Kagome es su hija o.o Ojalá que entre todos Inu Yasha, Kagome, Midori y Souta encuentren una forma de decírselo pronto, para que se entere de la verdad... Y antes de que llegue Sango, junto a Miroku, al castillo n.nu)
- Jamás pensé que una jovencita pudiese tener esas habilidades para luchar. Y si lo que me dijo Midori es cierto, esta chica es la elegida para acompañar a Inu Yasha en su misión de derrotar al malvado emperador Naraku, como lo dice la profecía. Veo que no debo preocuparme, es bastante buena en combate...—pensó el terrateniente, mientras entraba al salón.
Inu Yasha se asombró al verlo, pero no dijo nada, para no interrumpir a los hermanos Higurashi. Tetsu sonrió, mientras miraba al frente, en donde seguía la batalla entre Kagome y Souta. Ellos no se habían dado cuenta de su llegada, y seguían combatiendo con la misma intensidad. De repente, la princesa miró hacia donde se encontraban Inu Yasha y Tetsu, sorprendiéndose por la presencia de éste último.
- ¿Qué hace mi padre aquí?—se preguntó sorprendida la joven – Este no fue el mejor momento para que viniese, quizás qué cosas estará pensando de m...—sus pensamientos se vieron interrumpidos por la espada de Souta, la cual se acercaba peligrosamente a su rostro. Se volvió a concentrar en el asunto que en ese momento le concernía, logrando esquivar los cada vez más certeros ataques de su hermano, y contraatacando también.
Kagome quería acabar rápido con la pelea, así que en un momento de duda de Souta, logró hacer que este se tropezara y cayera, poniendo su espada de bambú en el cuello del joven heredero del castillo, imposibilitando que se levantara y contraatacara. Inu Yasha reaccionó, cuando la joven le lanzó una mirada.
- Y la ganadora es...—dudó un momento, recordando lo que le había dicho la chica a Tetsu - ¡Aome Asakura!—la chica retiró su espada del cuello de Souta, permitiendo que este se levantara e hiciera una pequeña reverencia ante Kagome.
- Te felicito, ha sido una muy buena pelea—le dijo respetuosamente.
- Lo mismo digo yo—hizo un reverencia – Peleas muy bien, Souta. Eres un gran oponente, fue un gusto haber luchado contra ti—dijo con una sonrisa – Bueno, yo me retiro—se disponía a irse, pero Tetsu la detuvo, cosa que hizo que ella diera un respingo - ¿Qué... qué desea, señor terrateniente?—le preguntó muy nerviosa.
- Déjeme felicitarla por la victoria que ha obtenido. Es usted muy buena con la espada...—le dijo Tetsu.
- Muchas gracias por sus halagos...—hizo una reverencia – Ahora, si me disculpa, debo retirarme...—volvió a hacer una reverencia y se fue rápidamente de allí.
- ¿Qué le pasa a la señorita Asakura? Parece como si mi presencia la intimidara... –
- No es nada de eso, tío...—le dijo Inu Yasha, rápidamente – Seguramente tenía otras cosas que hacer, eso es todo—trató de convencerlo, y lo logró.
- Tienes razón. Eso debe haber sido—sonrió, y luego se dirigió a su hijo – Tendrás que seguir entrenando, para superar a esa jovencita en combate—le dijo, con un tono algo autoritario.
- Claro padre, lo haré—hizo una reverencia y se retiró del salón.
- Inu Yasha, quiero que me cuentes cómo y dónde conociste a aquella joven, y también acerca de tu viaje -
- Esta bien, pero creo que este no es el mejor lugar... Sería mejor que fuésemos al salón contiguo a tu habitación, allí estaremos más cómodos –
- Tienes razón, vamos allá entonces—salieron del salón de entrenamiento y se dirigieron hacia donde habían acordado.
Mientras tanto, Kagome fue a la habitación de huéspedes, dónde ella dormía, tomó ropa limpia y se dirigió al baño de aguas termales, para relajarse un poco y pensar.
- En que problemas me he metido...—suspiró, mientras metía su cabeza en el agua – Todo hubiese sido más sencillo si nunca me hubiese enterado de quién soy en realidad... Aunque, tiene su lado bueno... Ahora tengo una familia que me quiere y me apoya...—sacó su cabeza del agua y sonrió – Y pronto Sango se entrará de que es mi verdadera hermana... Y cuando nos reunamos con Kohaku, él también podrá saber la verdad... Ojalá que pronto pueda volver a verlo... Lo extraño mucho... También extraño a mis compañeras—las "Princesas de la Muerte"—pero quizás no las vuelva a ver... O no en la mejor de las situaciones... Posiblemente nuestro próximo encuentro será en la batalla contra Naraku... Espero que pueda hablar antes con mi hermano y no en un momento tan crítico como será aquel...—puso sus brazos alrededor de sus piernas, mostrando una actitud reflexiva – Será mejor dejar de pensar en eso... Debería pensar en cómo le diré a mi padre que soy su hija... Ojalá que a los demás se les ocurra una buena forma de decírselo, porque por mi mente no pasa ninguna—suspiró.
El día fue pasando, y la noche llegó. Nuevamente se había congregado mucha gente en el salón principal, para celebrar la llegada del terrateniente. Los distintos miembros de los consejeros del castillo se acercaban a Tetsu para decirle algunas palabras, además de felicitarlo por haber regresado con bien.
Durante el día, Kagome se había reunido con su madre, para planear cómo decirle esa misma noche la verdad a su padre. Habían logrado decidir la forma de contarle todo. También le habían informado de aquello a Inu Yasha y Souta, para que las ayudaran si era necesario.
- Ojalá que todo resulte bien, y que mi padre crea en nuestras palabras...—pensaba nerviosa Kagome, mientras se arreglaba para ir a cenar. Se vistió de una manera muy elegante, como ameritaba la ocasión. Kaede le había ayudado un poco – Bueno, ya es hora...—susurró, sin ser escuchada por nadie más, mientras pasaba por la puerta de acceso al salón principal. Allí, como noches atrás, llamó la atención por su apariencia – No me gusta que me miren así...—pensaba nerviosa, mientras buscaba con la mirada a su madre.
Cuando la encontró fue a sentarse a su lado. Ambas estaban vestidas y peinadas de manera muy parecida, lo que hacía resaltar el parecido físico que tenían. Cosa que todos los asistentes al banquete podían apreciar a simple vista, incluido Tetsu Higurashi.
- No había notado antes, lo mucho que se parecen Midori y la señorita Asakura... Parece como si fueran hermanas o, incluso, madre e hija... Pero eso no puede ser, es imposible... La única persona, familiar, que se parecía tanto a mi esposa era mi hija Kagome, pero ella pasó a mejor vida hace mucho... Ojalá que no hubiese sido así...—bajó su mirada, reflejando tristeza, pero enseguida borró aquella expresión de su rostro – Sabes que no debes mostrar debilidad ante los demás—se regañó mentalmente.
- Buenas noches—dijo Kagome, haciendo una pequeña reverencia.
- Buenas noches—contestaron los demás, mientras la joven tomaba asiento al lado de Midori, puesto que usualmente ocupaba Souta, quien estaba sentado al frente de su hermana, al lado de Inu Yasha.
- Déjame decirte que te ves muy bien—le dijo Souta a su hermana.
- Gra...gracias—un sonrojo apareció en sus mejillas.
La servidumbre trajo la comida. La gente comenzó a comer, comentando de vez en cuando algunas cosas. El banquete llegó a su fin, y la gente comenzó a retirarse a sus aposentos, dispuestos a descansar. Los únicos que se quedaron conversando, fueron los miembros de la familia Higurashi e Inu Yasha, quienes estaban tomando té tranquilamente.
- Ahora que las observo detenidamente...—dijo de repente Souta – Mamá y Aome son muy parecidas ¿no lo creen? –
- Eso es verdad—dijo Inu Yasha – Parecen madre e hija... –
- Yo también lo había pensado—dijo Tetsu – Pero eso es imposible¿no?—se quedó un momento en silencio – Todos sabemos que mis dos hijas murieron hace años... –
- Eso... Eso no es tan cierto como usted cree, señor...—dijo Kagome, mirándolo fijamente.
- ¿A que se refiere, señorita Asakura?—preguntó confundido.
- No sé si vaya a creer lo que le voy a decir, pero espero que lo haga... Es algo de lo que nosotros—refiriéndose a ella, Inu Yasha, Midori y Souta—nos hemos enterado hace muy poco tiempo... –
- Es algo que he descubierto la noche anterior, y que es increíble, querido Tetsu—dijo Midori, mirándolo con ojos esperanzados.
- ¿Qué es lo que ha descubierto Midori?—preguntó el terrateniente.
- Sólo te pido que confíes en mi palabra y en la de la joven ¿De acuerdo?—le dijo su esposa.
- Esta bien—asintió – Sólo espero que terminen pronto con tanto misterio... –
- Se va a sorprender con lo que le van a contar padre, ya verá...—dijo Souta, lo que intrigó más al terrateniente.
- Escucha bien lo que te va a decir la joven, Tetsu—le dijo Midori.
- Esto es algo que usted no se esperaba, pero... Algunas cosas nos han llevado a pensar, y a creer que yo... Bueno, pues yo... Yo soy...—decía Kagome muy nerviosa – Yo... Soy la niña que supuestamente murió en el palacio de la cuidad imperial hace casi seis años... –
- Disculpa, no te entiendo...—dijo el hombre, a lo que la joven tomó aire y continuó.
- Yo... Yo soy... Yo soy su hija, que supuestamente murió en el ataque al palacio real, Kagome...—se levantó y lo miró directamente, esperando su reacción ante la noticia. Los demás hicieron lo mismo.
Notas de la Autora: He vuelto XD Y con un nuevo capítulo n.n¿Cómo se encuentran? Espero que muy bien, y que les haya agradado lo que acaban de leer! Lo dejé con mucho suspenso o.ó Así esperarán con más ansias el siguiente capítulo de este fic n.n
Sin más preámbulos, aquí va el acostumbrado adelanto, del siguiente capítulo, el cual se llama "Arribos (Segunda Parte)" y final XD (no es el final del fic, sino de los capítulos que llevan por nombre "Arribos" n-nU)
- ¿Y tienes pruebas que respalden lo que me acabas de decir?—se levantó y la miró fija e intensamente.
- Si las hay—dijo Midori - ¿Recuerdas la mancha en la piel en forma de mariposa que tenían todos nuestros hijos, en uno de sus hombros?—Tetsu asintió – Esta joven también la tiene... Y, además, has podido apreciar el gran parecido que ambas poseemos... –
- Eso es verdad. Esta jovencita se parece mucho a ti... Pero el parecido físico no es una prueba suficiente ¿No creen? Necesito mejores pruebas que esa para creer en su palabra... –
¿Logrará Tetsu creer la verdad¿Aceptará que Kagome es su hija¿Qué pruebas le darán para que lo crea?
Esto y más, en el siguiente capítulo de mi fic (ya saben, deben esperar más o menos 2 semanas para la siguiente actualización).
Ahora, los agradecimientos a los reviews! n.n:
- Lady Dragon 84: Hola! Je, je, no hay de qué! n.n Yo debo darte las gracias a ti por leer mi fic y dejarme comentarios tan halagadores, que me hacen muy feliz n.n y también espero que este capítulo te haya gustado tanto como los anteriores :D! Y gracias por tus deseos de inspiración XD Cuídate mucho, nos vemos en un siguiente capítulo n-n
- Meryinustar: Hola! Gracias por tus comentarios, y espero que este cap también haya sido de tu agrado :) Y aquí está la continuación XD Adiós!
- Kaoru chan: Hola Kaoru n.n! Que bueno que te he impresionado n-n Por lo menos, eso me hace ver que cumplo con las expectativas de las lectoras non. Lo mismo digo: ojalá que Miroku logre serle fiel a Sango T.Tu Y gracias por tus felicitaciones! Espero que este cap te haya gustado n-n! nos vemos!
- Jessy Aome: Hola! Sí, ya son novios XD Me alegro mucho que mi Fic te guste tanto, y me halagó bastante el que dijeras que mi Fic tenía algo que lo hacía diferente al resto, y que lo hace único n.n Muchas gracias! Me dejaste muy feliz XD Nos vemos, adiós!
Bueno, hasta aquí los agradecimientos!
Cuídense mucho!
Nos vemos en un próximo capítulo!
Adiós!
Atte. Dany-Chan
P.D: Recuerden pasar por w w w . f o t o l o g . c o m / d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo) d r a w s y por w w w . f o t o l o g . c o m / (guión bajo) d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo)
PD2: Dejen reviews! ya saben XD
PD3: Amo la canción "Sora" de la película de Escaflowne n.n (Comentario cero aporte... ya expliqué a que nos referíamos en mis país con ese término n.nU)
