- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

- Disclaimer: Inu Yasha y Cía. no me pertenecen. Estoy cansada de decirlo, pero hay que hacerlo XD


"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 19: Recuerdos del Pasado

El amanecer había llegado hace un par de horas, cosa que sólo la servidumbre del castillo había podido notar, ya que los otros habitantes del lugar aún se encontraban en sus habitaciones, durmiendo. Aunque el sueño de la mayoría no era totalmente tranquilo, ya que la ansiedad los invadía. Ansiedad por saber si alguien muy importante para ellos podría recordar al fin su pasado, y revelar uno de los más grandes misterios que rodeo la vida de los habitantes del castillo Higurashi por más de seis años: La desaparición de los mellizos Sango y Kohaku.

La mañana fue avanzando, hasta que ya fue hora de despertarlos a todos. Kaede se dirigió a la habitación de cada uno, obligándolos a despertarse, menos a la de Sango, ya que creía que lo mejor es que siguiera descansando. Lo mismo pensaban los demás.

- Sólo espero que Sango esté bien—dijo Miroku, mientras conversaba con Inu Yasha y Kagome, luego de haber desayunado con los demás Higurashi.

- No te preocupes. Ella es muy fuerte, yo lo sé—dijo Kagome, sonriendo – Yo sé que ella es capaz de superar esto y muchas cosas más... –

- Ojala que despierte pronto... Todos estamos ansiosos por saber lo que pasó realmente con ella y Kohaku, para que desaparecieran de esa manera hace tantos años...—dijo Inu Yasha.

- Eso a mi también me intriga mucho. Sólo espero que en esos momentos ambos no hayan tenido que pasar por muchas dificultades ni riesgos... ni sufrimientos –

- No se preocupen, ya pronto sabremos la verdad—dijo Miroku, a lo que los otros asintieron.

En la habitación que ocupaba Sango, ella se despertó. Comenzó a desperezarse lentamente, con tranquilidad. Su rostro mostraba una sonrisa. Decidió que lo mejor era levantarse e ir a desayunar, ya que el hambre hizo aparición con un sonoro ruido de su estómago. Se sonrojó, aunque no había nadie a su lado que pudiera haberle oído. Se despojó del pijama y se puso un bonito pero sencillo kimono de color celeste con una cinta blanca, que había en el armario. Se tomó el cabello en una cola alta y salió de su cuarto.

En el camino la vieron pasar Kagome, Inu Yasha y Miroku, quienes se sorprendieron con su presencia.

- ¡Sango!—exclamó Kagome, acercándose a su hermana con rapidez. Se notaba preocupación en su rostro.

- Buenos días—contesto ella tranquilamente.

- ¿Cómo te encuentras?—preguntó Miroku, quien había llegado junto a ella, al igual que Inu Yasha.

- Bien—contestó simplemente.

- ¿Recuerdas algo... de lo que pasó ayer en la noche?—preguntó Inu Yasha, haciendo la pregunta de la que todos los presentes querían oír respuesta.

- Sí. Y supongo que quieren saber, si recuerdo algo de mi "supuesto pasado" como Sango Higurashi...—los demás asintieron.

- Es algo que nos ha tenido muy intrigados desde que te desmayaste... –

- Pues la respuesta es...—calló un momento, para intrigar más a sus amigos - ...es... –

- Dinos rápido, que queremos saber la verdad—dijo ansiosa Kagome.

- Bueno, la verdad es que... Sí, si pude recordar mi pasado... antes de ser una sirviente de Naraku... Cuando aún era una niña, y andaba junto con Kohaku con destino al castillo de mi prometido...—estas últimas palabras pusieron un poco celoso a Miroku.

- ¿Prometido?—preguntó él con recelo. Kagome notó el tono de su voz.

- Así es. Él era un chico muy apuesto¿No es así, Sango-chan?—preguntó ella. Su hermana captó la intención de la chica.

- Claro que sí. El chico más apuesto que he conocido—mostró uno ojos ilusionados que nada agradaron a Miroku.

- Es una lástima que después de que tú desaparecieras, hubiésemos perdido el contacto con él y su familia... Nunca volvimos a saber de ellos... –

- Eso no lo sabía. La familia Fujimoto era muy amable conmigo... y nuestros padres se llevaban bastante bien... –

- Fue algo muy extraño. Pero bueno, es algo que ya pasó, es mejor no recordarlo—sonrió.

- Será mejor informar a los señores Higurashi que Sango ha despertado...—dijo Miroku, cambiando de tema.

- Es verdad—dijo Inu Yasha – Ellos realmente desean saber que pasó contigo y tu hermano Kohaku hace tantos años atrás—le dijo Inu Yasha a la chica – No sabes lo tristes que estaban ante su desaparición... y los buscaron desesperadamente por mucho tiempo...—le explicó.

- Jamás fue mi intención hacerlos sufrir tanto...—Sango bajó su mirada – Pero yo no sabía que tenía una familia... hasta ahora... Y Kohaku tampoco tiene idea de ello... –

- Vamos con nuestros padres...—dijo Kagome, tomando su mano, con una sonrisa.

- Vamos—le devolvió la sonrisa – Una de las cosas que más me alegra de haber recordado mi pasado... es saber que Kagome es mi verdadera hermana... Y que me ha hecho compañía todos estos años, alegrando mi vida...

Los cuatro se dirigieron al salón que quedaba al lado de la habitación de los esposo Higurashi, donde suponían que ellos estarían descasando un rato. Allí los encontraron, junto a Souta, tomando té tranquilamente. La presencia de Sango los alegró.

- Sango, que bueno que estés aquí—dijo Midori, levantándose para abrazarla - ¿Recuerdas todo?—preguntó, con cierto temor e inquietud por la respuesta que le daría su hija.

- Sí mamá, lo recuerdo...—correspondió el abrazo. Su madre estalló en lágrimas.

- No sabes lo feliz que me hace tenerte entre mis brazos, después de tanto tiempo, pensando que habías muerto... junto con tu hermano Kohaku... –

- Eso es algo que les quiero explicar ahora... La manera en que desaparecí junto a él, hace tantos años atrás...—se separó de su madre, para mirar a todos los presentes. Los que se encontraban de pie, se sentaron alrededor de la mesa que había en el centro de la habitación.

- Hija, que bueno que al fin puedas darnos la respuesta que tanto habíamos estado buscando—le dijo Tetsu, mirándola con ternura.

- Después de tanto tiempo, sabremos la verdad—dijo Souta.

- Así es—dijo Kagome – Cuéntanos por favor, Sango-chan – (últimamente Kagome llama mucho "Sango-chan" a su hermana XD Eso es porque la quiere mucho n.n)

- Esta bien. Lo que pasó fue... -

----- Flash Back -----

Una pequeña Sango de tan sólo once años, se encontraba viajando junto con su hermano Kohaku, de la misma edad, rumbo al castillo de la familia Fujimoto, la cual tenía un hijo llamado Ryoma, quien era el prometido de la joven Higurashi.

La madre de los pequeños había prometido acompañarlos, pero sus hijos menores, llamados Kagome y Souta, habían contraído un fuerte resfriado, por lo cual no había podido cumplir su promesa y los había dejado a cargo de algunos de los mejores soldados que su castillo poseía.

De repente, algo interrumpió su tranquilo viaje. Escucharon un fuerte ruido, lo que hizo a los niños sacar sus cabezas por las ventanas del carruaje.

- ¿Qué sucede, señor Ueno?—preguntó la princesa al general de los soldados que la escoltaban.

- No se preocupe querida princesa, no tiene nada por lo cual temer—le respondió el hombre. Ella confiaba mucho en él, ya que había salvado muchas veces a su padre, el terrateniente Tetsu Higurashi, de ataques por parte de bandidos, en sus viajes – Yo la defenderé –

- Confío en usted, al igual que Kohaku—dijo con una sonrisa, la cual Kotaro Ueno correspondió y luego fue a enfrentar a la gente que estaba interrumpiendo el viaje de su princesa.

- ¡Aléjense de aquí y no saldrán lastimados!—exclamó, poniéndose enfrente de los soldados que escoltaban el carruaje.

- Miren que hombre más valiente—dijo despectivamente el sujeto que comandaba a los hombres que querían asaltar la carroza – Te arrepentirás de tu insolencia... ¡Ataquen!—ordenó a sus soldados – Y maten a todos, menos a la gente que está dentro del carruaje... –

- ¡Sí señor!—contestaron y se lanzaron al ataque. La lucha fue dura y sin descanso. Los soldados de ambos hombres eran bastante fuertes.

- Tengo miedo...—dijo Kohaku. Él y su hermana se encontraban abrazados, dándose apoyo mutuo.

- Calma Kohaku, todo va a estar bien, ya lo verás...—trataba de consolarlo, aunque ella también sentía mucho temor.

Aunque ambos eran mellizos, Sango había nacido primero, por lo que era la mayor. Pero no la heredera de la mayoría de las tierras del terrateniente Higurashi. Esas serían de Kohaku, cuando su padre falleciera y el joven tuviera edad suficiente para hacerse cargo de ellas.

El alboroto que había fuera del transporte era muy grande, lo que les causaba más miedo a los hermanos Higurashi. Aún así, Sango se armó de valor y comenzó a pensar en cómo escapar de ahí, para ponerse a salvo.

- Kohaku, vamos a escapar de aquí a como de lugar ¿Entendido? –

- Pero... ¿Cómo lo vamos a hacer? Es muy peligroso... –

- Los soldados están concentrados combatiendo. Aprovechemos el momento en que nadie este prestando su atención hacia este lugar y escapamos...—le susurró para que nadie más los oyera – Yo te avisaré en el momento exacto. Cuando te diga, correremos lo más rápido que podamos, tomados de las manos para no separarnos... –

- Esta bien. Confío en ti hermana—sonrió. Sango le devolvió la sonrisa.

Se quedaron agazapados viendo como se realizaba el combate, y viendo el momento para escapar. Cuando la joven Higurashi al fin pudo darse cuenta de una posibilidad de escape, abrió con cautela la puerta del carruaje, miró a ambos lados para cerciorarse, tomó fuertemente la mano de Kohaku, le dijo que era el instante para salir de allí y comenzó a correr con todas sus fuerzas, como si su vida dependiera de ello (y en realidad así era n.nu).

El general de los soldados que estaban combatiendo contra los escoltas de los mellizos, se dio cuenta de su huida, por lo que se disponía a perseguirlos, pero el señor Ueno le detuvo el paso.

- Usted no lastimará a esos niños. Primero deberá pasar sobre mi cadáver...—le dijo el señor Kotaro.

- Con gusto lo haré—unas sonrisa maligna salió de su rostro.

- Por lo menos, quiero saber el nombre de mi oponente...—Ueno lo miró con desafío.

- Yamino, Naraku Yamino—le respondió. La pelea entre ambos comenzó.

Los dos eran muy buenos combatientes, por lo que su lucha duró bastantes minutos, tiempo que los niños aprovecharon para escabullirse en el bosque que estaba al lado del sendero donde se encontraban los soldados batallando unos con otros.

- Vamos Kohaku...—lo alentaba su hermana, quien se había visto obligada a romper parte de su kimono para poder correr con mayor libertad, lo que le había quitado el aire de elegancia que la rodeaba – Debemos alejarnos lo más posible de aquí, para que no nos atrapen... –

- ¿Y a dónde vamos, Sango-chan?—le preguntó él.

- A alguna aldea dónde nos puedan esconder por un tiempo, mientras mandamos una carta a nuestros padres para que vengan por nosotros—le contestó.

Lo que ambos no sabían era que los soldados de Naraku habían logrado acabar con sus escoltas, por lo que ahora todos esos hombres andaban en su búsqueda, luego de haber saqueado los tesoros que se encontraban en el carruaje, los cuales estaban destinados como ofrendas a la familia Fujimoto.

Los niños se encontraban en desventaja ante esta situación, ya que los adultos corrían más rápido y como eran más, podían cubrir mayor cantidad de terreno, por lo que no sería difícil encontrarlos.

La niña Higurashi tenía un mal presentimiento, pero no quería transmitírselo a su hermano, para que no se asustara más.

- No te vayas a separar de mi por ningún motivo ¿esta bien?—trató de sonreír, pero sólo una mueca se formó en su rostro.

- Sí, hermana—contestó el pequeño, reteniendo las lágrimas de miedo que querían salir de sus ojos, con una sonrisa.

Fuertes sonidos de pisadas comenzaron a rodear a los niños, lo que les hizo aumentar la velocidad de su huida. Aún así, pronto comenzaron a ver que los soldados estaban corriendo a su alrededor. De repente, Kohaku tropezó con una piedra que había en el suelo, haciendo que Sango cayera con él, por encontrarse tomados de la mano.

- Al fin los encontramos...—dijo uno de los soldados.

- ¡Qué niños más escurridizos!—dijo otro, riendo estrepitosamente.

- ¿Dónde está el señor Ueno?—preguntó Sango, abrazando protectoramente a su hermano.

- Él ya está muerto...—dijo sin ninguna delicadeza Naraku, acercándose a los hermanos lentamente – Y bien muerto, me atrevo a asegurar—una malvada sonrisa se formó en sus labios. Sango aferró más fuertemente a su hermano.

- No puede ser...—murmuró Kohaku, mientras una lágrima solitaria corría por su rostro. Él estimaba mucho al señor Ueno.

La princesa acariciaba la cabeza de su hermano, tratando de consolarlo, mientras veía desafiante a Naraku. Él comenzó a acercarse más a los niños, a lo que Sango reaccionó poniéndose en frente de su hermano, con los brazos levantados, defendiéndolo.

- ¡Usted no lo hará nada a mi hermano!—exclamó la niña. Naraku seguía con una sonrisa malvada en sus labios.

- Me agradas. Eres muy valiente ¿Cuál es tu nombre?—le preguntó el hombre.

- Sango—lo miraba desafiante.

- Pequeña Sango... ¿No te gustaría unirte a mi y a mi grupo? Claro, tu hermano también puede venir con nosotros.—le ofreció.

- Usted es malo. Sólo nos quiere hacer daño, al igual que a mis escoltas... –

- Eso no es verdad. Yo sólo lucho por obtener lo que quiero. Y ahora quiero que tu vengas conmigo...—tomó fuertemente de la muñeca a Sango, jalándola hacia él.

- Suélteme—trataba de zafarse pero no podía, porque que el hombre era mucho más fuerte que ella.

- No lo haré. Ven—le hizo un gesto con la mano a una misteriosa figura, para que viniese hacia dónde ellos estaban. Al acercarse ésta, Sango pudo darse cuenta que era una joven, algo mayor que ella, con largos cabellos negros. No podía apreciar su cara, porque estaba cubierta por las sombras – Ya sabes que hacer—le dijo Naraku a la joven, quien puso una de sus manos en la frente de Kohaku, haciendo que éste cayera en un profundo sueño.

- ¡Kohaku!—exclamó la niña - ¡Qué le hicieron?—su voz denotaba enojo.

- Lo mismo que te haremos a ti—le contestó, y la mano de la joven tocó la frente de la niña - Se borrará completamente su memoria ¿no es así? –

- Siempre mi trabajo ha consistido en eso, desde que usted contrató mis servicios—le contestó la joven, mientras se retiraba sigilosamente. Eso fue lo último que Sango alcanzó a escuchar, antes de caer en la inconsciencia.

----- Fin del Flash Back -----

- Después de eso, desperté en un castillo. Yo no recordaba nada de mi pasado, ni siquiera mi nombre. Kohaku estaba a mi lado, durmiendo aún. Luego de eso, me levanté para buscar a alguien que me dijera en dónde me encontraba, hasta que llegó Naraku. Él me dijo que me había encontrado abandonada en una aldea asaltada por bandidos, que todos los aldeanos habían muerto, a excepción de mí y del niño que se encontraba a mi lado. Yo le expliqué que no recordaba nada, a lo que me ofreció quedarme a vivir junto a él, hasta que recordara mi pasado. Yo acepté, jamás pensando en lo que en verdad nos había hecho ese hombre a mi hermano y a mí—les relataba Sango a los presentes.

Todos estaban bastante impactados por su historia, incluso Midori estaba al borde de las lágrimas por lo que habían tenido que pasar sus hijos

- Tampoco desconfié de él, porque se suponía que me había salvado de una muerte segura y me estaba dando un hogar en su propio castillo...—se detuvo un momento, en que reinó el silencio en la habitación, para luego continuar – Pasaron dos años, en los que empecé a entrenarme duramente, siendo la primera de las Princesas de la Muerte. En ese tiempo, Naraku planeó el asalto al Palacio Imperial y el derrocamiento de la Dinastía Taisho, en el cuál yo también participé... Cuando estaba caminando por uno de los pasillos, para cerciorarme de que no hubiese ningún sobreviviente, me di cuenta que dos soldados estaban al lado del cuerpo de una niña, la cual se encontraba inconsciente en el suelo. Una extraña sensación invadió mi pecho, por lo que decidí llevarme a la niña conmigo. La cargué hasta las afueras del palacio, en el bosque, y allí me disponía a matarla pero... no pude... Había algo que me impedía hacerlo, pero yo no sabía lo que era, por lo que regresé al palacio, busque ropa de aldeana para niña y se la puse a la chica que no pude matar. Después de eso, me la llevé lejos, internándonos más en el bosque, dónde Naraku o sus soldados no la pudiesen encontrar, para que cuando despertase, se escapara para salvar su vida... –

- Esa niña... era yo...—dijo Kagome impactada.

- Así es—contestó – Había algo en mí que me decía que no debía matarte, y por eso te salvé. Pero yo no contaba con que Naraku, después de derrocar a los Taisho, borrara mi memoria unas horas más tarde... Así que al día siguiente salía con dirección a una aldea cercana, a través del bosque, y te encontré abandonada allí... Nuevamente sentí que debía protegerte, por lo que te llevé al ex-palacio Taisho, dónde Naraku aceptó recibirte, pero borró tu memoria antes de ello, sin yo darme cuenta... Y bueno, desde ese momento comenzamos a vivir juntas... Sin saber que éramos hermanas de sangre, al igual que con Kohaku... –

- "Unirte con tus hermanos de sangre deberá ser tu prioridad... Y así podrás tener una protección contra la oscuridad"—recordó Kagome las palabras que mencionaba la profecía.

- Sango... No puedo creer la cantidad de dificultades que has tenido que pasar—dijo su madre, con lágrimas corriendo por sus ojos.

- No te preocupes... Es algo que ya pasó... Y además, ya pude recordar todo... Lo que me aclara muchas cosas que me tenían algo confundida... –

- A mi me pasó lo mismo cuando recuperé mis recuerdos...—dijo Kagome – Pero era el episodio de por qué no me habías asesinado, el que no me quedaba claro. Además, en ese momento no pude reconocer tu rostro... –

- Yo tampoco te reconocí... Pero me alegro de ser tu hermana, y de haber podido estar junto a ti en la fortaleza de Naraku—sonrió, y Kagome también.

Siguieron conversando algunos momentos sobre el tema, para después enfocarse en planes para entrar a la fortaleza de Naraku y derrocar su reinado. Sango era de mucha ayuda en ello, ya que era una de las encargadas de la seguridad del lugar.

- Lástima que no tengo un mapa de la fortaleza aquí...—dijo Sango – Nos serviría de mucho... –

- Creo que yo tengo uno—dijo Kagome.

- ¿En serio? ò.ó ¿Y cómo lo obtuviste? –

- Ehm... Cuando estaba guardando las pertenencias que llevaría para mi misión, de casualidad lo empaqué con ellas n.nu –

- Con razón no encontraba ese mapa por ningún lado después de que te fuiste... u.ú –

- Lo siento -.- —se disculpó.

- Bueno, no importa, nos servirá mucho en este momento n.n –

(No sé que me dio por poner caritas XD Lo siento, intentaré no hacerlo n.nu (es mucha influencia del fic de una amiga XD))

- Entonces iré por él—la joven se levantó y fue en busca del mapa. Regresó unos minutos después con el objeto en sus manos. Estaba algo arrugado – Espero que nos sirva... Está algo deteriorado por tantos viajes—una gotita hizo aparición en su cabeza. Los demás lo observaron.

- Creo que nos sirve para nuestros propósitos—dijo su padre.

- Y las partes que no se vean bien, nos las indica Sango con más detalle—dijo Souta.

- Es una buena idea—dijo Inu Yasha - ¿Cuál es el salón donde usualmente se encuentra Naraku? –

- Es este—indicó Kagome un salón en el centro del sector en dónde se indicaba la planta baja de la fortaleza (que tenía varios pisos, al igual que el ex-palacio Taisho) – La mayor parte del tiempo está ahí, y en ese lugar se reúne usualmente con los generales de sus ejércitos, para darles las órdenes de atacar algún castillo de terratenientes o aldeas en contra de su gobierno... – (Me confundo con los rangos o títulos del ejército x.x No estoy segura de cuales son los con mayor o menos rango -.-u Si alguien los sabe, me los dice n.n Le estaré muy agradecida!)

- Lamentablemente Kohaku es uno de esos generales...—dijo Sango – Aunque Naraku no lo envía a ese tipo de misiones, sino que lo tiene a cargo de los soldados que están para la seguridad de la fortaleza. Así como yo estoy a cargo de las "Princesas de la Muerte"... –

- Veo que ambos ocupan puestos muy importantes dentro del ejército de Naraku—dijo Souta.

- Así es. Y eso se debe a que somos los "súbditos" que más tiempo han estado con él, y que han demostrado ser los más confiables, también... A Kagome no le dio alguno de esos puestos, porque...–-prefirió callar. Pensó que no sería nada agradable enterarse de la verdad.

- ¿Por qué?—preguntó ella con curiosidad. Nunca se le había presentado esa duda, pero ahora tenía muchas ganas de saber por qué nunca había podido ocupar un cargo importante.

- Es algo que también explica el por qué tú primera misión te fue dada recién a los cinco años de entrenamiento, y no a los cuatro, como a la mayoría de nuestra organización... –

- Dinos rápido, no nos dejes con la intriga—dijo Inu Yasha, que también tenía mucho interés en saber.

- Que a "Aome", como la conocen todos por allá, no le hayan dado un rango de ese tipo, es porque Naraku tiene otros "intereses" en ti, de los que quizás no te hayas percatado, Kagome... –

- ¿Qué clase de intereses?—preguntaron Inu Yasha y Kagome al mismo tiempo.

- Creo que este tema se sale un poco de lo que estábamos conversando anteriormente. Después lo hablamos—cortó Sango, pero con la mirada le dijo a Kagome que se lo comentaría después – No creo que sea muy apropiado conversar acerca de eso frente de mis padres—pensó.

Siguieron planeando tácticas de ataque a la fortaleza por un buen rato, hasta que llegó la hora de comer y detuvieron sus conversaciones, para descansar un poco. Luego de eso, cada uno fue a atender sus asuntos. Midori y Tetsu se encontraban solos, en su habitación.

- Creo que ha llegado el momento para entregársela...—dijo Tetsu.

- ¿Será éste el adecuado? Quizás nos estamos anticipando un poco...—objetó Midori.

- Yo creo que tiene la madurez suficiente para aceptar una responsabilidad de ese tipo... ¿Acaso no confías en su juicio? –

- Sí, sí confío pero... –

- Entonces ya está decidido. Se la daremos hoy mismo—finalizó Tetsu.

(De qué están hablando? o.O? Que misterioso... º-º...)

Mientras tanto, el grupo de jóvenes viajeros—Kagome, Inu Yasha, Sango y Miroku—se encontraban reunidos en uno de los patios del castillo, en el cual había unas banquitas para sentarse y una pequeña laguna muy bonita, rodeada por flores (aún en invierno n.nu), que hacía el lugar bastante agradable. Estaban sentados, para conversar un rato. (Estaban sentados en el mismo orden en que fueron mencionados n.nu)

- ¿Ahora sí me vas a contar sobre eso de los "otros intereses" de Naraku en mí?—preguntó con curiosidad Kagome.

- No creo que te agrade saberlo de todos modos...—le contestó Sango.

- Anda, nos dejaste a todos intrigados—dijo Inu Yasha.

- Creo que ya sé a lo que se refería Sango con "otras intenciones", por parte de Naraku...—dijo Miroku.

- El que tu seas un pervertido no significa que todos los demás lo sean también...—todos rieron ante el comentario de Inu Yasha.

- Pero quizás Miroku tenga algo de razón...—susurró Sango.

- ¿A qué te refieres?—preguntó su hermana.

- Naraku tiene intenciones de "ese tipo" contigo... Él no te ve como una simple súbdita suya, sino que como algo más...—ahí todos comprendieron a qué se refería la chica.

- Pero... ¿Cómo lo sabes? –

- Se notaba en la manera en que te miraba, cada vez que te topabas con él en la fortaleza... También en la forma en que te trataba... Era diferente su trato contigo que con las demás... Y como no volvías a la fortaleza, fue él quien me mandó a buscarte personalmente, ya que confía en que te llevaré de vuelta a ese lugar... –

- Pero yo ya no quiero volver... y supongo que tú no me llevarás de vuelta ¿no? –

- No, esa ya no es mi intención. Aunque, para llevar a cabo nuestros planes, quizás sea necesario volver a la fortaleza... –

- Eso es verdad—dijo Miroku – Quizás sea necesario que ambas se infiltren y nos den más información sobre la seguridad de la fortaleza, para así poder atacarla en sus puntos débiles... –

- La seguridad se va reforzando cada vez más... Y se van cambiando las estrategias de defensa del ejército encargado de ello, por lo que deberemos buscar información actualizada, y dársela al "Ejército de Resistencia" que se formará con nuestros aliados, y que estará a cargo de Inu Yasha –

- Me encantaría no volver a pisar ese lugar, ni mucho menos volver a estar frente a Naraku... pero si es por la felicidad a futuro de otros, lo haré—dijo con una sonrisa Kagome. Inu Yasha vio que no hubiese nadie de la servidumbre cerca y la abrazó. Pero aquello duró poco, ya que sintió una voces que se acercaban y la tuvo que soltar (Es que su relación está en secreto de los demás—señores Higurashi, servidumbre, etc.— n.nu). Era Kaede, quien les venía a informar algo.

- Disculpen que los interrumpa jóvenes, pero vengo a decirles algo, de parte de los señores Higurashi—dijo ella.

- ¿Y qué sería eso, señora Kaede?—preguntó Miroku.

- Los señores quieren realizar una reunión con toda la gente importante del castillo, incluidos ustedes, poco después de la hora de cenar... Dijeron que la presencia de todos era necesaria, ya que había algo importante que deben informar –

- Esta bien. Allí estaremos—contestó Inu Yasha.

Pasaron las horas y llegó la hora de cenar, la cual fue bastante tranquila, pero dentro del salón había mucha expectación por lo que ocurriría después de ésta. Cuando acabó, los señores Higurashi los condujeron a un pequeño templo que había en uno de los patios interiores del castillo. Mucha gente no sabía que había algo importante guardado en aquel lugar, desde hace bastante tiempo. Los presentes fueron ordenándose poco a poco, en donde se había predispuesto que estarían, a unos cinco metros del templo. Luego, más adelante, se encontraban Kagome, Sango, Miroku y Souta, a dos metros y a sólo un metro, Inu Yasha. Los señores Higurashi estaban en la entrada del templo.

- La razón por la cual los hemos convocado aquí—comenzó a hablar el señor Higurashi – se debe a que hay algo muy importante que debe ser entregado a su verdadero dueño, algo que ha permanecido aquí por muchos años, bajo nuestra custodia, sin que muchos de ustedes lo supieran—todos mostraban asombro e intriga en sus rostros. Todos querían preguntar de qué se trataba, pero no se atrevían a interrumpir a Tetsu (Él irradia autoridad ò.ó) – Es algo que le ayudará a enfrentar de mejor forma la misión que le depara el destino, y que su padre nos encargó cuidar, previniendo que algún día una situación como el Golpe de Estado de hace casi seis años ocurriera—Inu Yasha lo miro sorprendido – Así es Inu Yasha, tu padre te legó algo para que tu lucha contra las fuerzas opositoras te fuera más fácil… Midori, busca el objeto, por favor—le pidió a su esposa.

- Claro, con gusto lo haré. Pero necesito la ayuda de Kagome—sonrió.

- Esta bien—ella se levantó y se dirigió junto con su madre al interior del templo. El lugar se encontraba oscuro, por lo que Midori tuvo que encender algunas antorchas que se encontraban en las paredes. La luz le permitió ver qué era lo que había allí dentro.

- Necesito que le quites los sellos que lo protegen—le explico Midori – Sólo una persona con poderes espirituales puede hacerlo, y eres la única persona que los posee en este castillo –

- Lo sé, pero no recuerdo cuál era la manera para hacerlo… El mini-entrenamiento que recibí en el templo de la señora Izumi fue hace tanto tiempo… y además, se vio interrumpido por la desaparición de mis hermanos… -

- Inténtalo. Confió en que tu serás capaz de hacerlo—sonrió.

- Esta bien…—dijo dudosa. Trató de recordar lo aprendido y lo que había visto hacer a sacerdotisas en ese tipo de situaciones. Cerró sus ojos, juntó sus manos y comenzó a concentrarse, tratando de reunir sus poderes espirituales para romper los sellos. Después de dos minutos aproximadamente, logró romperlos.

- Bien hecho hija—la felicitó su madre.

- Gracias, aunque creo que debería retomar el entrenamiento de sacerdotisa… Cualquiera de ellas lo hubiese hecho enseguida… -

- No te preocupes de eso en estos momentos—sonrió – Ahora vamos con los demás—dijo, tomando el objeto que se encontraba allí, y saliendo del templo, junto con Kagome.


Notas de la Autora: Aquí ha vuelto Dany-Chan, con una nueva entrega de "Oportunidad de Vivir" Espero que les haya gustado n.n

Como era mi cumpleaños n° 17 (26 de Mayo), me animé a publicar XD

¿Qué será ese objeto tan misterioso que llevan Kagome y Midori? o.o? Eso y más, lo sabrán en el próximo capítulo n-n

Ahora, un adelanto, del capítulo número 20, titulado "Estrategias"


- Hay muchas cosas que por la edad que tenías cuando aún vivías en el Palacio Imperial no te fueron contadas. Y yo no te lo dije después porque esperaba hasta que tuvieras la edad suficiente para entregarte esto y que te pudieras hacer cargo de su cuidado y utilización –

- Pero pensamos que ya era tiempo de hacerlo, ya que nos has demostrado tener la madurez suficiente para hacerte cargo de tu misión, en la que te ayudará este objeto—dijo Midori.


Uy! Ya casi hemos llegado al capítulo 20 :O Son bastantes capítulos, aunque esta autora promete muchos más, por lo menos llegar a los 30 n.n (Sí señoras y señores, este fic será largo XD)

Ahora, los merecidos agradecimientos a quienes me dejan review n.n:

- K-mila-chan: Hola n.n Pues estoy muy bien, feliz de haber cumplido años XD Aunque siento de repente que la vida se me va muy rápido n.nU sobretodo porque este es mi último año de colegio, y debo luchar duro para poder entrar a la universidad ò.ó Cambiando de tema, aquí te he dejado la continuación n.n Espero que te guste tanto como los anteriores capítulos! Besos ;D Adiós!

- Lady Dragon 84: Hola :D Me alegra mucho que te encante esta historia, y la forma en que escribo n.n Realmente tus comentarios siempre me levantan mucho el ánimo, son muy halagadores n.n

Y en tu decisión de si decidirte a escribir o no, pues yo te animo a que lo hagas n.n! Escribir te hace sentir muy bien, además de que sirve para expresarse de una forma no siempre muy común, y con la cual otras personas pueden pasar un buen rato :D Y si te animas y lo haces, no dudes en que yo leeré las historias que escribas n.n

Y que bueno que mi fic te sirva para distraerte un rato :) Y lo siento por poner tan poco romance, pero en estos momentos me estoy concentrando un poco más en develar los misterios que rodean la vida de los personajes, aunque no dudes que en lo siguientes capítulos habrá algo más de romance n.n

Cuídate! Realmente te aprecio mucho :D! Adiós!

- Kagome Katherine: Hola :3 Que bueno que te guste y pienses que está súper n.n Y no te preocupes, yo también estoy en época de exámenes, los cuales tienen doble calificación, así que te comprendo :) Y sí, se le pone bastante empeño ;D Que te vaya muy bien, te deseo suerte en los exámenes!

- Meryinustar: Pues aquí esta la conti! Sigo esperando de que te guste tanto como los otros capítulos del fic! Cuídate, besos!

- Jessy Aome: Holas Jessy :D! Estuviste hace poco de cumpleaños, así que te deseo públicamente un feliz cumpleaños (un poco atrasado, pero la intención es lo que cuenta, no? n.n Y que bueno que te fascine mi fic, ese tipo de comentarios por parte de mis lectoras me hace realmente feliz, y me anima a escribir mejor y con más ganas, aunque lo que me falta ahora es tiempo para hacerlo :S Esta vida de estudiante no me está dejando mucho tiempo libre que digamos x.x Pero se enfrenta con energía y esfuerzo n.n

Espero que la historia te siga gustando tanto como hasta ahora ;D Cuídate mucho! Adiós!

Bueno, esos han sido mis agradecimientos n.n!

Espero que les vaya excelente en todo lo que hagan, y que sigan disfrutando de mi historia tanto como lo llevan haciendo hasta ahora n.n!

Que estén bien! Los quiero! ;D

Adiós!

Dany-Chan


PD: Quizás la próxima vez me demore un poco más en actualizar, debido a que estoy en período de exámenes, y no puedo descuidar mis estudios :S Les pido su comprensión...

Gracias de antemano n.n