Capitulo 11

-bien, tenemos un trato, cuando todo esto acabe, veremos qué hacemos con lo vuestro- le contestó la reina

Me dolía todo el cuerpo, levanté levemente la cabeza para ver a mi alrededor, estaba todo oscuro, estaba tumbada sobre el suelo húmedo, rodeada por un charco de algo, lo toqué con los dedos con mucho esfuerzo y descubrí que era sangre, corrección, era mí sangre, me dolía la cabeza a horrores, me intenté levantar sobre mis brazos, pero volví a caer, lo volví a hacer hasta que quedé sentada, me arrastré hasta la pared para apoyarme en algo, y me quedé allí sentada, cerré los ojos, lo último que recordaba era estar frente a la casa de Clary, un demonio enorme y… Valentine, abrí los ojos y miré a mi alrededor, estaba en una especie de celda co barrotes, el suelo era duro de cemento, con tierra desperdigada, había numerosos charcos de agua aparte del que mi sangre había hecho, agudicé la vista, fuera de la celda, a unos veinte pasos había algo tirado, fijándome un poco más en algunos detalles, me fijé en que estaba en la ciudad de hueso, y que lo que había tirado era el cuerpo sin vida de uno de los Hermanos Silenciosos, me levanté apoyándome en la pared, pero no podía apoyar la pierna, la tenía rota, genial, pensé sarcásticamente, hice una revisión de daños para ver si había algo más roto, noté que seguramente tenía alguna costilla rota, por suerte, ninguna había perforado los pulmones, debía tener cuidado con eso, tenía una herida en la cabeza que no paraba de sangrar, supongo que de ahí que se hiciera un charco, arranqué un trozo de tela del pantalón de modo que una pierna la tenia descubierta hasta el muslo, ahí noté que me habían quitado las armas y mi estela también, me puse el trozo de tela sobre mi herida, Valentine ya debía de tener la espada alma, no podía creer que hubiera matado a los Hermanos Silenciosos, el hermano Jeremiah me caía bien, miré a mi alrededor y vi que la mía no era la única celda, pero también descubrí algo que me horrorizó, en cada celda había algo, mejor dicho alguien, en una había un hombre lobo colgado de la pared con cadenas de plata, el hombre se curaba y enseguida volvía a tener otra herida, un vampiro, varios demonios y yo, mierda, Valentine iba a experimentar conmigo, al igual que con ellos, a ese hombre le gustaban los experimentos, entonces a Jace le iba a usar para el sacrificio, mierda tenía que salir de aquí ya, bueno, mantén la calma me dije, volví a mirar a mi alrededor y hubo algo que me llamó la atención, estaba tirado en el suelo, de su espalda no paraba de salir sangre, me acerqué a los barrotes que separaban su celda de la mía, era un hombre no tenía camiseta, y se notaba que de donde salía sangre su espalda había sido cosida, era un ángel, dios, le había cortado las alas y le había cosido la espalda para ver si volvían a salir

-ey- le llamé, él me miró, lloraba sangre, lo entendía debía ser muy doloroso- estarás bien, te lo juro, te sacaré de aquí- él me siguió mirando

-a ti fue a quien te dieron mi sangre- susurró

-¿qué? - pregunté confundida

-la sangre de más que tienes en tu organismo es mía - me aclaró, yo me sorprendí, no sabía que decir

-lo siento

-no es culpa tuya- negó, su voz era suave, aunque estaba ronco- soy Reiyel

- Dios pronto a socorrer- susurré él asintió

-vine a ayudar a los hermanos Silenciosos pero, bueno, ya me ves- al final de la frase dio un grito y vi como de su espalda salía más sangre, de repente, oí pasos que se acercaban

-escucha,-dijo rápidamente- así como te gusta socorrer a las personas por mi sangre, tu poder es que ellas sientan que deben protegerte y ayudarte- dijo rápidamente

-¿cómo funciona? - le pregunté

-solo tienes que pedirlo - me dijo, pero no pudo seguir hablando ya que en ese momento alguien se paró frente a nuestras celdas, le miré con odio, él me sonrió, sacó una llave y abrió mi celda

-te toca niña - dijo, yo me pegué a la pared

-no voy a ir a ninguna parte- dije con voz clara

-oh, claro que lo harás- miró al ángel- veo que ya te están saliendo, esta vez esperaremos a que salgan del todo para cortarlas, qué te parece

-no tendrás que esperar mucho- Valentine sonrió

-lo sé- se acercó a mí- podemos hacer esto por las buenas o por las malas, tú decides, pero no creo que te convenga que te pegue, esas costillas podrían causarte un daño bastante grave - su sonrisa no se desvaneció en ningún momento, él me señaló la puerta para que pasara primero, ignoré el dolor en mi pierna y caminé cojeando con él detrás, seguí sus indicaciones hasta llegar a otra sala, esta estaba mucho mejor cuidada, habían cambiado el suelo y lo habían puesto de mármol, estaba lleno de lujosos sillones y muchas máquinas, también había demonios caminando de aquí para allá otros hombres trabajando, incluso mundanos, seguí a Valentine hasta otra sala, parecía una mezcla entre una sala de operaciones de una película de terror y una de interrogatorios, en cuanto entré me cogieron de los brazos para que no pudiera moverme y me tumbaron a la fuerza en una camilla, donde me ataron para que no pudiera moverme, lo admito, ahora tenía miedo, oí a Valentine hablando con otra persona

-es muy guapa- dijo esa persona- no puedo… ¿divertirme con ella?- sentí mi corazón palpitar con fuerza y mi respiración se agitó

-no me importa lo que le hagas, pero luego, ahora limítate a hacer tu trabajo

- bien, qué quiere que le enseñe

- quiero ver cuánto tarda en perder el conocimiento por dolor- cerré los ojos, por favor no, por favor, por favor… he visto cómo estaban esas criaturas, no quiero saber cómo voy a acabar yo…

-espera, he decidido hacer otra cosa- dijo Valentine- ella tiene sangre de ángel en su organismo, ¿qué pasaría si ahora le introdujéramos sangre de demonio?

-no lo sé señor, nunca lo hemos intentado- Valentine se acercó a mí y me acarició el pelo

-bueno, iré a hablar con el ángel, no quiero que muera todavía, y existe ese riesgo- creía que me había salvado hasta que añadió- pero mientras tanto haz lo que te he pedido antes- sonrió y se fue, el otro tipo se acercó a mí, le miré, estaba manchado de grasa, tenía una gran barba sucia, y era calvo salvo por unos pelos que tenía peinados hacia el lado como queriendo tapar su calvicie, tanto la barba con los pelos estaban grasientos, al igual que todo él, parecía necesitar una ducha urgentemente, tenía una prominente barriga tapada por una camiseta de tirantes blanca manchada de grasa también y de sangre, y unos pantalones azules como de mecánico con las ya muy mencionadas manchas de sangre y grasa, iba descalzo, sus pies eran casi negros y tenían manchas de sangre, parecía que el tipo era un sádico, el sueño de toda mujer vamos (ironía), se acercó a mí y repitió la caricia de Valentine, intenté apartarme pero no podía, él al notar eso, puso sus dedazos en la herida abierta de mi cabeza y apretó, cerré fuertemente los ojos y apreté los dientes para no gritar y poder soportar el dolor

-nos lo vamos a pasar muy bien- le oí decir, quitó sus dedos de mi herida y me besó, apreté fuertemente los labios impidiendo que ningún fluido suyo tocara el interior de mi boca, él se separó, cogió unas especie de tijeras y la acercó a uno de mis dedos, oh no por dios, cerré los ojos, esperaba que alguien entrara por esa puerta y lo detuviera, que Valentine cambiara de opinión, que Jack me hubiera encontrado, dios, hasta me alegraría de ver a Clary, pero el profundo dolor que sentí me indicó que nada de eso iba a pasar, esta vez no pude contener el grito que salió de mis labios, el tipo levantó mi dedo meñique y me lo enseñó

-oh, sería una pena que unas manos tan bonitas se estropearan por esto ¿no crees? Vamos a cosértelo, lamentablemente, no tengo ningún sedante que pueda darte, peeero, a mi me pone oír a las chicas bonitas gritar, y tú eres muy bonita, si tienes suerte, gritarás de algo más que dolor en unos días

-hijo de puta- dije entre mis dientes, él sonrió y colocó el dedo en su sitio y comenzó a coserlo

-tampoco tengo nada para desifectar así que hasta que no me lo traigan no vas a poder sanar del todo

4 horas después

Estaba sudando, sentía mi cabeza latir, mi vista era borrosa, no había una sola parte de mi cuerpo que no me doliera terriblemente, no sabía cuánto tiempo había pasado, pero ya no sentía mi cuerpo, solo dolor, no estaba muerta, si lo estuviera no dolería, bueno, a lo mejor había ido al infierno, me había cortado partes del cuerpo y luego me las había cosido, sentía cómo el hueso intentaba unirse de nuevo en varias partes de mi cuerpo a la vez, me había hecho numerosos cortes por diversas partes de mi cuerpo, me había abierto y me había colocado las costillas en su sitio, luego me había vuelto a coser, había seguido haciendo cosas, pero yo ya no las sentía, me había puesto runas para que me curara lentamente, muy lentamente, y con mucho dolor, aún así era más rápido que como se curaban los humanos, mucho más, todo esto sin lavarse ni una vez las manos, sin ponerse guantes y sin anestesia, me alegraba de no haber comido nada desde el desayuno el otro día, bueno, en realidad no sabía cuántos días llevaba aquí o si solo habían pasado unas horas desde que vimos al demonio-niña, según el tipo , no me quedaría ninguna marca en mi cuerpo, ya que cuando él disfrutara de mi no quería ninguna cicatriz ni ningún punto de por medio, por extraño que parezca y por mucho que lo quisiera, no había ni iba a derramar ninguna lágrima, no me gustaba llorar frente a los demás, solo me permitía hacerlo cuando estaba con gente de mi confianza, quería morirme, sentía que era la opción más cobarde, pero la más placentera, o por lo menos, quería perder el conocimiento, pero no podía, mi cuerpo de nefillim era demasiado fuerte como para eso, entonces oí la voz de Valentine

-¿qué tal va?- preguntó

-bueno, en realidad le he hecho de todo, pero no pierde el conocimiento, está medio grogui, pero estoy seguro de que ahora mismo nos está oyendo y nos entiende perfectamente, estoy esperando a que sane completamente para volver a hacerlo

-bien, bien, he estado pensando, quizás la razón por la que no se desmaye sea que tiene sangre de ese ángel, él tampoco se ha desmayado y le hemos dado mucho dolor, por cierto ve preparándote, porque no falta mucho para que sus alas rompan todos los puntos y abran la piel para desplegarse, ya ha salido un pico de cada una

-humm… está bien

-déjame a solas con ella- pidió Valentine

-como ordene señor- hice un esfuerzo por abrir los ojos, él sonrió

-creo que deberías dormir, tienes una enormes ojeras- no le respondí

-vamos, ¿me vas a aplicar la ley del hielo?- sonrió- te voy a confesar algo- se sentó en una silla al lado de mi cama

- Clarissa es una chica muy difícil, y, muy delicada, esta mañana ha venido aquí con una maleta diciendo que quería quedarse conmigo, su padre- me sorprendí, nunca pensé que ella haría eso- pero, tengo mis dudas de aceptarla, aunque ella es mi hija, es demasiado… débil, no como tú, tú estás resistiendo todo este dolor y ni siquiera te has dormido

-no puedo dormir cuando me duelen todos y cada uno de los huesos de mi cuerpo- dije entre dientes, él sonrió

-¿ves a lo que me refiero? Estás aquí atada y sin poder mover un músculo por el dolor que eso supone para ti y te atreves a contestarme, eres valiente, no como Clary, antes se ha hecho un corte en la pierna y se ha desmayado porque le dolía mucho y odia la visión de la sangre- me acarició la mano y observó el daño hecho en ella, sonrió de nuevo- ¿sabes una cosa? Tus padres eran muy amigos míos, Sarah y Peter Lawrence, eran encantadores, aceptaron mis pociones con una sonrisa y agradeciéndomelo, un día Peter me dijo que si a ellos les pasaba algo, que me hiciera cargo de ti, lo acepté obviamente, lamentablemente no pude hacer eso dado que cuando tú naciste y yo maté a tus padres, un año después de que Jocelyn me abandonara, la clave fue a por mí y tuve que huir sin ti, por lo menos tenía a Sebastian, yo había planeado un matrimonio concertado vuestro y todo, y si lo hubiera podido hacer, tú ahora mismo estarías aquí sentada a mi lado con otra sonrisa igual a la mía en tu hermosa cara, y pidiéndome ser tú misma quien asesine a Jace- suspiró- pero las cosas no salieron como yo esperaba, y voy a tener que hacerte de mí 'equipo' a la fuerza- dijo sacando una estela- eso sí, una vez seas mía, te juro que nadie te pondrá la mano encima, serás como mi hija, y tendrás que proteger a Clarissa por supuesto, ella no es como yo esperaba pero sigue siendo mi hija- mi corazón latió fuertemente en mi pecho, él no podía hacer eso ¿verdad? No, a no ser, que Clary haya creado una runa, me removí ignorando el dolor que eso me producía, él sonrió aún más

-me encanta- susurró y dibujó la runa en mi cadera

Lo sientoooooo se k ha sido un capitulo un poco... agg pero aun asi espero que os haya gustado :S dadme vuestra opinion porfiiis :)

bss

merr