- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

- Disclaimer: Inu Yasha y Cía. no son de mi propiedad y jamás lo serán, porque no tengo el dinero suficiente como para comprar los derechos n.nU u.u..


"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 21: Desaparición

Los jóvenes comenzaron a despertar, cada uno en su habitación. Fueron desperezándose de a poco, acostumbrándose a la luz del día. Debía ser mediodía, aproximadamente.

- Ya es bastante tarde—pensó Inu Yasha – Qué extraño que ninguno de los demás me haya despertado… O será que ellos también estaban durmiendo…—una gota salió de su cabeza. Se levanto y vistió, para ir a ver si sus amigos habían hecho lo mismo. Salió de la habitación y se encontró con ellos.

- Buenos días, Inu Yasha—dijo Sango, bostezando.

- Buenos días—les dijo a ella y Miroku.

- ¿Kagome no ha despertado aún?—preguntó el último.

- Iré a ver—dijo su hermana – Espérenme un momento—tocó la puerta de la habitación de la joven Higurashi - ¿Puedo pasar?—preguntó, pero no recibió respuesta. Abrió la puerta del cuarto y entró, mas no encontró a nadie allí – No está aquí—les dijo a sus amigos.

- ¿Dónde podrá estar?—preguntó Inu Yasha - ¿Y por qué no nos avisó antes de irse? –

- No lo sé. Preguntémosle a la señora Fumiko si sabe algo de ella—se dirigieron a la cocina, donde Fumiko Tsukino se encontraba cocinando – Buenos días –

- Buenos días—sonrió - ¿Durmieron bien? –

- Bastante bien, cómo si nos hubiesen dado una poción para dormir—dijo Miroku, en tono de broma, a lo que Tsukino tuvo un leve cambio en su cara, que se volvió algo más sombría.

- Que bueno…—mostró una sonrisa forzada.

- Por cierto... Hay algo que queríamos preguntarle—dijo Inu Yasha.

- ¿Y qué sería eso? –

- ¿Sabe usted dónde está nuestra compañera Kagome?—preguntó Miroku.

- Mmm...—pensó un poco – Creo que la oí salir muy temprano de aquí...—les respondió – No sé a dónde se habrá dirigido, pero seguramente pronto volverá, no se preocupen—sonrió.

- Esta bien. Gracias por la información—Sango hizo una reverencia.

- No hay de qué. Por cierto... ¿Se quedarán a almorzar aquí? –

- No lo sabemos... Debemos esperar hasta que Kagome regrese—respondió Inu Yasha.

- Esta bien ¿Quieren algo de comer? –

- Si no es mucha molestia...—dijo Miroku.

- Claro que no. En unos minutos les tendré listo algo. Esperen en el comedor –

- Gracias—dijeron todos y se dirigieron allí.


Estaba oscuro, por lo que no podía apreciar e identificar bien el lugar donde se encontraba. Aún se sentía algo mareada y adormilada, por los efectos de aquel olor.

- ¿Dónde... estoy?—preguntó con dificultad. A lo lejos pudo ver la luz de una antorcha.

- En una cueva, bastante lejos de tus amigos, por lo demás—escuchó la voz de un hombre, que sonaba bastante maliciosa.

- ¿Quién... es usted? –

- Tú no me conoces, ya que nunca has podido verme a la cara, pero seguramente sabes mi nombre. Soy Ryu, Ryu Tsukino –

- ¿El esposo de la señora Fumiko?—comenzó a salir lentamente del letargo en el que se encontraba. La luz permitió ver que estaba atada de pies y manos.

- Así es—se acercó a ella y levantó el rostro de la chica con una de sus manos - ¿Tu nombre es Kagome, no? –

- Sí –

- Eres muy hermosa—ella lo miró desafiante – Si no estuviera casado, te haría mi esposa en poco tiempo. Aunque no me puedo quejar... Fumiko también es muy bonita, y excelente mujer, además –

- ¿Por qué me tiene aquí¿Qué es lo que pretende hacer conmigo?—preguntó directamente.

- Te necesito para llevar a cabo mis planes...—contestó, mientras dejaba la antorcha que llevaba consigo, en una argolla que se encontraba en las paredes de roca de la cueva.

- ¿Qué clases de planes son esos? –

- Lo sabrás a su debido tiempo. Bueno, ya me cansé de tanta pregunta. Será mejor que te pongas a dormir otra vez—acercó un paño humedecido con una extraña sustancia a su rostro. Ella trató de eludirlo desesperadamente, mas no pudo por sus ataduras, por lo que pronto volvió a dormirse.

- Inu Yasha, ayúdame, por favor...—fue lo último que pensó, antes de caer ante el sueño.

- Espera un poco más, Kagome Asakura, que quizás pronto salgas de aquí...—murmuró el hombre, antes de salir de la cueva.


Comenzaron a pasar las horas y no había señales de la joven que "supuestamente" había salido sola y temprano de la casa. Inu Yasha ya estaba bastante inquieto, y en muchas ocasiones había tratado de salir a buscarla, mas Fumiko inventaba muchos pretextos para mantenerlos allí dentro, aunque ya se les estaban acabando, por lo que no podría retenerlos por mucho más tiempo.

- No aguanto más sin saber nada de Kagome—pensó Inu Yasha desesperado, y se levantó súbitamente de donde se encontraba – Iré a buscarla. No es normal que se tarde tanto en volver de lo que haya tenido que hacer—dijo decidido.

- Nosotros también te acompañaremos—dijo Sango, levantándose junto a Miroku.

- Es nuestro deber. Ella es nuestra amiga y compañera—dijo el chico.

- Vamos, entonces—dijo Inu Yasha, tomando a Tetsusaiga por si necesitaba luchar contra algún enemigo.

Fumiko los miraba de reojo, escondida en uno de los cuartos de la casa.

- ¿Estás seguro de que hiciste bien tu trabajo?—le preguntó a alguien más, que estaba junto a ella.

- Claro que sí—le respondió la voz de un hombre – No serán capaces de encontrarla, está muy bien escondida –

- Confío en ti, Ryu... –

- Haré lo que sea por conseguir lo que quiero...—dijo misteriosamente.

Había comenzado a nevar, lo que dificultaba la visión para los jóvenes.

- ¡Kagome!—gritaba Inu Yasha fuertemente, para hacerse escuchar, aunque la joven estuviese lejos.

- ¡Kagome!—gritaban los otros dos, esperando encontrar pronto a su amiga. Así estuvieron una media hora, buscando por lo alrededores, pero no obtenían resultados.

- ¡Maldición!—exclamó - ¿Dónde se podrá haber metido? –

- No lo sé, pero no debería estar muy lejos ¿no?—dijo Sango.

- Todo depende de la hora en la cuál haya salido de la casa—dijo Miroku – La señora Tsukino dijo que fue bastante temprano –

- ¿Pero por qué no habrá esperado hasta que estuviésemos todos despiertos para acompañarla? O por lo menos me hubiese despertado a mí, que no hubiese tenido ningún inconveniente en ir con ella –

- Ayer en la noche tuve un mal presentimiento...—dijo Inu Yasha – Quizás era debido a esto, aunque... Sospecho que algo extraño está pasando en la casa de los Tsukino... Siento que algo nos están ocultando... –

- Yo también tengo esa sensación...—dijo Sango – La señora Fumiko nos está ocultando información, creo... –

- Quizás tiene alguna intención escondida en todo esto—dijo Miroku.

Sintieron un ruido extraño, que provenía de unos arbustos que se encontraban detrás del grupo.

- ¿Quién anda ahí?—preguntó Inu Yasha, mas no recibió respuesta. Sango fue a ver, pero no encontró a nadie, por lo que se internó un poco en el bosque detrás de los matorrales, no obstante su búsqueda no dio frutos.

- ¿Pudiste ver algo Sango?—preguntó Miroku.

- No. Quizás fue nuestra imaginación—respondió ella – Vamos a ver si encontramos pistas de mi hermana cerca del río –

- Vamos—respondieron los jóvenes y se fueron para iniciar su búsqueda.

Algo lejos de allí, una silueta se acercaba a la cueva donde se encontraba secuestrada Kagome, quien había despertado hace unos minutos, e intentaba de manera desesperada quitarse las ataduras que la imposibilitaban de escapar.

- ¿Cómo estás?—preguntó una voz - ¿Tienes mucho frío¿O hambre? –

- ¿Cómo quiere que esté, señor Tsukino?—lo miró directamente.

- Veo que eres muy valiente, jovencita...—rió – Me agradas –

- Pues usted a mi no me agrada en lo más mínimo. Déjeme salir de aquí—le exigió.

- Todo a su tiempo, señorita Asakura, todo a su tiempo...—se mantuvieron un momento en silencio – Por cierto, le traje un poco de comida... Para que vea que no soy un secuestrador desconsiderado...—le dejó un tazón con arroz al lado.

- ¿Y cómo se supone que voy a comer?—preguntó disgustada. Verdaderamente estaba harta de la situación y lo único que quería era salir de allí y encontrarse con sus amigos.

- Usted debe averiguar cómo hacerlo. Yo sólo cumplo con traerle algo de alimento, para hacer su estadía aquí más amena –

- ¿Por qué me tiene en esta cueva¿Qué es lo que pretende? –

- Mediante usted quiero conseguir algo que he deseado por mucho tiempo...—le dijo con un tono malicioso.

- ¿Y qué es eso¡Exijo saberlo! –

- La espada que porta uno de sus amigos. La legendaria katana Tetsusaiga –

- ¿Por qué desea tener la espada? –

- Le voy a dejar con la duda—rió – Olvidaba que también le traje algo de agua—le dejó un tazón lleno del cristalino líquido al lado del arroz – Buen provecho—se comenzó a retirar de la cueva.

- ¡Déjeme salir de aquí!—exclamó, pero Ryu ya había hecho abandono de la cueva – Qué alguien me ayude, por favor…—murmuró afligida, mientras las lágrimas corrían sin restricción por sus ojos.

La búsqueda en el río no había tenido frutos. Si es que alguna vez Kagome o alguien más habían estado en ese lugar, la nieve que caía constantemente se había encargado de borrar sus huellas. Aún así, los jóvenes no desistían en su deseo por buscar a la chica.

- Tenemos que encontrarla, aunque estemos hasta después de la medianoche buscándola—dijo Inu Yasha decidido.

- Yo te apoyo, pero... ya está oscureciendo (los días de invierno son más cortos n.nu) y nuestra búsqueda seguramente no nos llevará a nada. Deberemos reanudar la búsqueda mañana—dijo Sango.

- Ella tiene razón, Inu Yasha—dijo Miroku – Lo mejor será suspender la búsqueda hasta el día siguiente... –

- ¡No puedo hacerlo!—exclamó, cayendo arrodillado al suelo y lo golpeó con impotencia - ¡Tenemos que encontrarla!—lágrimas de rabia comenzaron a caer por sus ojos – Debe estar sufriendo mucho... –

- Aún no estamos seguros de que la hayan secuestrado—dijo Miroku – Aunque es lo más probable...—Inu se levantó.

- Casi tengo la certeza de que algo tienen que ver los esposos Tsukino con esto—dijo Sango – Vamos a encararlos y obligarlos a decirnos la verdad –

- Es lo mejor que podemos hacer por el momento—dijo Inu Yasha, comenzando a correr junto con sus compañeros hacia la residencia Tsukino.

Se demoraron un buen rato en llegar allí, ya que la nieve hacía muy difícil el correr, aunque ya hubiese dejado de caer del cielo. Se apresuraron en entrar a la casa, pero por más que buscaron en todos los cuartos y rincones, no pudieron hallar ni a Fumiko ni a Ryu.

- Han escapado—dijo Inu Yasha, apretando sus puños con fuerza.

- He encontrado algo, que no había visto cuando vine a buscar a mi hermana por la mañana—dijo Sango, desde la habitación que antes había ocupado Kagome. Los chicos fueron a aquel cuarto – Miren esto—les entregó una nota que decía lo siguiente:

"Fui en busca de unas hierbas medicinales junto con la señora Fumiko, para el señor Ryu. No se preocupen por mi, que volveré en poco tiempo, lo más pronto posible..."

Kagome

- Esto nos confirma que fue la señora Fumiko la que se llevó a Kagome—dijo Inu Yasha, bastante enojado – Ella fue engañada por Tsukino, quien seguramente la convenció de ir a ayudarle, pero en realidad la secuestró –

- Así debió haber sido—dijo Miroku.

- Pero no podemos ir a buscarlos...—objetó Sango – Es muy tarde, y ya esta muy oscuro como para continuar con nuestras labores... –

- Tenemos que descansar y renovar fuerzas para con nuevas energías seguir buscando a Kagome. Cansados no conseguiremos nada... –

- Esta bien—aceptó a regañadientes Inu Yasha.

- Iré a ver si en la cocina hay algo de alimento, para poder preparar algo para la cena. Trataré de no tardarme mucho—dijo Sango y sonrió, dirigiéndose a cocinar.

- Yo iré a descansar un momento—dijo Miroku – Y te recomiendo hacer lo mismo. No te angusties, vamos a encontrarla—sonrió y entró a su habitación. Inu Yasha hizo lo mismo.

- Sí algo llega a pasarle a Kagome, no me lo perdonaré... Me prometí protegerla y no dejar que nada le pasara... Y mientras estaba dormido, se la llevan como si nada... ¡Maldición!—pensó el joven, afligido y enfurecido a la vez - ¿Por qué se le habrán llevado¿Qué pretenden conseguir con su secuestro? Si querían llevarse a alguien, podrían haberme llevado a mí...—esta situación realmente lo tenía muy frustrado. Sentía que no podía hacer nada por una de las personas a las que más amaba en el mundo. Además, se preguntaba si estaría muy mal, donde sea que la tuviesen escondida – No tengas miedo Kagome, apenas amanezca saldré en tu búsqueda, hasta encontrarte y darles su merecido a la gente que te tiene secuestrada... Te lo prometo...

La noche pasó lentamente para todos, ya que con dificultad pudieron conciliar el sueño, hasta que Sango, en la cocina de la casa, encontró unas hierbas con las cuales se preparaba una infusión, la cual era muy buena para hacer dormir a la gente. Sospecharon que ésta había sido utilizada con ellos mismos la noche anterior, con el té que les había llevado Fumiko cuando habían terminado de cenar.

- No puedo creer que hayamos confiado en gente como esa...—dijo Miroku, observando la tasa en la que había tomado la infusión preparada por Sango, pero con mucha menor cantidad de hierbas que las que había utilizado la señora Tsukino, dándoles unas reconfortantes horas de sueño, en las cuales casi olvidaron lo que acontecía en esos momentos. La joven Higurashi preparó algo para comer en el desayuno y luego de eso salieron de la casa, para seguir buscando a Kagome.

Mientras tanto, en la cueva en la que la joven estaba escondida, se encontraban también Fumiko y Ryu, ocultos de Inu Yasha y su grupo.

- ¿Y cuándo vamos a pedirle que nos entregue la espada?—preguntó Fumiko a su esposo. Kagome estaba despierta escuchando su conversación, aunque tenía los ojos cerrados, simulando que aún dormía. Así podría descubrir que estaban tramando esos dos.

- Pronto, no te impacientes. Falta poco para que al fin podamos llevar la vida que siempre hemos deseado... Esa espada debe costar una fortuna, ya verás lo rápido en que nos convertiremos en unos millonarios... –

- ¿Sólo para eso desean la espada de Inu Yasha?—pensó Kagome – Es un fin muy ruin. Esa arma fue creada para salvar a Japón del reinado de Naraku, no para ser vendida como un artefacto que sólo proporcionará dinero, y que pasará por manos de gente malvada y ambiciosa, tal como estos dos que tengo al frente mío... Pero estoy segura de que Inu Yasha no permitirá que se la lleven, para él tiene un gran valor, tanto sentimental como valórico... y también le ayudará a cumplir con su misión como elegido... –

- Hemos estado esperando esta oportunidad por mucho tiempo... No podemos desperdiciarla así como así...—dijo la mujer, apoyándose en una de las paredes de la cueva.

- Fue una suerte que justamente anduvieras por el bosque cuando te viste por casualidad al "grupito" y pudiste darte cuenta de que la legendaria Tetsusaiga era portada por uno de ellos... Sólo me pregunto que hará en manos de un chico, que es aún un niño... Debería poseerla un gran señor, o algo así...—dijo Ryu, encogiéndose de hombros.

- Eso no importa ahora. Hay que aprovechar que está cerca de nosotros—su cara mostró una expresión malvada.

- Hay algo que quiero hacer antes de que vayamos por la espada. Necesito que me acompañes –

- Esta bien, vamos—dejó de apoyarse en la pared y siguió a Ryu, quien salía de la cueva. Kagome quedó sola en aquel lugar, sólo iluminado por la tenue luz de una antorcha.

- Debo evitar de alguna manera que se apoderen de Colmillo de Acero...—pensó ella – Quizás si pudiera hacer algo que delate mi presencia a los demás, y les pueda advertir de los planes de los señores Tsukino... ¿Pero cómo? Estando atada no puedo salir de aquí... Debo encontrar otra forma... que no dependa de mi libertad para entregarles esa información...—se quedó unos minutos meditando una solución – Ya sé que puedo hacer—dijo emocionada y comenzó a cantar.

El deseo de unir nos alentará
da porque vivir
yo lo sé, yo lo sé...

Sin una ilusión
no hay anhelos ya
y tu corazón
pronto así se marchitará...

La cueva ayudaba a que se amplificara su voz, por lo que podía ser escuchada a varios metros a la redonda. Para su suerte, los señores Tsukino se habían alejado bastante rápido del lugar, por lo que no podrían oírla, ni descubrir sus planes.

Ven junto a mí y podrás sentir
mi deseo de crecer.

Algo quiero hacer
Mucho hay que reunir...

A lo lejos, escucharon un murmullo. A medida que seguían caminando, se dieron cuenta de que aquel "murmullo", tenía melodía y más parecía una canción que sólo una voz que hablaba.

El ser joven te da la inquietud
y mi impulso es como una luz...

Cada instante valioso será
nuestra meta aún muy lejos está...

Ahora podían distinguir más claramente la voz. Se dieron cuenta de que se trataba de Kagome, la cual seguramente les estaba dando alguna pista para encontrar su paradero.

- ¡Vamos¡Rápido!—exclamó Inu Yasha, comenzando a correr a donde se sentía más fuerte el sonido de la voz de su amada.

Lamentablemente había algo con lo que no contaban: era que los esposos Tsukino se hubiesen acercado nuevamente a la cueva y que escucharan la voz de su "rehén", así que se apresuraron en llegar allí, tomaron a la chica—en ese momento se interrumpió abruptamente su canción—y comenzaron a sacarla de la caverna. Lograron hacerlo rápido, ya que ambos eran ninjas. (Se lo tenían bien escondido o.ó Por eso Ryu lograba salir de la casa sin que nadie más se diese cuenta... -.-u).

Cuando Sango, Miroku e Inu Yasha lograron llegar a la cueva, no encontraron a nadie. Esto los decepcionó y les hizo preocuparse aún más por su amiga a la vez. Decidieron registrar la caverna en busca de alguna pista. Tomaron una antorcha que se encontraba en la entrada y con ella observaron el lugar. Inu Yasha fue el primero en percatarse de que había extraño en el piso: un lazo blanco con unas alas en sus extremos.

- Definitivamente Kagome estuvo aquí—dijo el chico, tomando aquella cinta y apretándola en sus manos.

- Su voz dejó de escucharse hace sólo unos minutos, así que no pueden habérsela llevado lejos de aquí—dedujo Sango.

- Vamos enseguida ¡Tenemos que alcanzarlos!—exclamó Miroku. Los otros asintieron y salieron rápidamente de la cueva.

Mientras tanto, Kagome iba en los brazos de Ryu Tsukino, el cual junto a su esposa iban saltando de árbol en árbol sin ninguna dificultad, al igual como podían hacerlo ella y Sango.

- ¡Suélteme!—trataba de zafarse Kagome, pero la fuerza que ejercía el sujeto en su agarre era bastante fuerte.

- ¿Crees que dejaré escapar la única posibilidad que tengo de conseguir a Tetsusaiga así de fácil?—le preguntó el otro con sarcasmo. Fumiko la miraba con resentimiento, ya que le gustaría que fuera ella quien fuese en ese "abrazo" que le brindaba su esposo a Kagome. Se encontraba muy celosa.

- ¿Por qué no atamos a esta chica a algún árbol?—sugirió Fumiko – Por ejemplo, a aquel que está al otro lado del acantilado... Los otros no podrán alcanzarnos allí, ya que la distancia que separa a ambas orillas es bastante lejana –

- Buena idea—afirmó el hombre. Kagome seguía tratando de escapar y exigiendo su libertad – Ya me estás hartando, jovencita... Fumiko ¿Tienes algo de esa sustancia para dormir aquí? –

- Claro que sí—sacó un pequeño frasco que contenía un líquido incoloro, con el cual ella empapó un pañuelo y se lo puso a la joven en el rostro, quedándose ésta dormida al instante.

- Al fin una molestia menos—suspiró molesto.

Lanzó una cuerda al otro lado del precipicio, la cual se enganchó fuertemente a un árbol que se encontraba allí. Ató el otro extremo de la soga en un árbol del lado en que ellos estaban y luego puso unos arneses, con los cuales él, sujetando fuertemente a su rehén, y Fumiko, se deslizaron hacia su destino. Luego de eso, cortaron la cuerda que les había servido para pasar, impidiendo así que sus enemigos la utilizaran en su contra.

Después de esto, ataron a Kagome firmemente al árbol, el cual estaba a la orilla del acantilado, que por lo menos tenía 15 metros de profundidad y en su fondo tenía un torrentoso río.

El grupo de viajeros no tardó en llegar, llevándose una sorpresa al notar la distancia que los separaba de los secuestradores y su rehén.

- ¡Malditos!—la ira de Inu Yasha era visible a simple vista - ¡Suéltenla ahora mismo!—sujetaba su espada con fuerza.

- Los esperábamos—dijo Ryu impasible, ignorando las palabras del príncipe – También quiero decirles que hemos cuidado muy bien de su amiga... Ella se ha portado bastante bien, duerme casi todo el tiempo...—rió maliciosamente.

- ¿Qué le has hecho? –

- Eso no importa... Concentrémonos en los asuntos "importantes" como, por ejemplo, la verdadera razón por la cual secuestramos a esta bella señorita...—con una de sus manos levantó la barbilla de Kagome, acercando peligrosamente su rostro al de ella. Inu Yasha estaba pensando seriamente en asesinar a ese tipo, que se atrevía a tocar impunemente a SU Kagome.

- Aléjate de ella...—su voz denotaba una ira profunda, que llegó a sorprender a sus amigos. Nunca lo habían visto así. Ryu hizo caso a las palabras del príncipe, sonriendo maliciosamente.

- Fumiko, ve a preparar los caballos para nuestro escape...—le susurró a su esposa, quien lo veía bastante enojada – Cálmate, sólo estoy jugando con esos chiquillos –

- Esta bien—respondió, aún resentida, y fue a hacer lo que le había ordenado.

- Volviendo a nuestro asunto—dijo el señor Tsukino sonriendo como si la situación fuera de lo más normal—, la razón por la cual tengo a esta joven en mis manos, se debe a que tú tienes algo que yo quiero—le dijo al príncipe.

- ¿Y qué es eso¿Es acaso tan importante como para secuestrarla?—miró a Kagome, quien aún dormía por los somníferos que le habían suministrado.

- Así es. Lo que quiero de usted, joven Iwasaki, es que me entregue aquella espada tan especial que lleva consigo: la legendaria katana "Colmillo de Acero" –

- ¿A Tetsusaiga?—preguntó extrañado el joven príncipe.

- Así es. Por lo que deberás elegir entre la vida de la jovencita aquí presente—señaló a Kagome—y tu espada—sonrió malignamente. Inu apretó con fuerza la espada entre sus manos.

- ¡Usted es un cobarde!—exclamó Sango – Sólo alguien así se escuda en la vida de una persona para obtener lo que quiere –

- Yo hago cualquier cosa por obtener lo que quiero...—su mirada se mostró sombría – No tiene todo el tiempo del mundo para decidir, joven Inu Yasha. Si no lo hace rápido, la señorita Kagome pagará las consecuencias...—trató de presionarlo.

- No puedo dejar a Kagome a merced de este tipo... Si le llega a pasar algo, no me lo voy a perdonar...—pensaba el joven – Esta bien, acepto entregar a Tetsusaiga, si usted me devuelve a Kagome—dijo con firmeza.

- Buena decisión. Le lanzaré una cuerda, en la cual debe amarrar a la espada. No se pase de listo. Si intenta cualquier cosa para no cumplir el trato a cabalidad, la señorita pagará las consecuencias. Ya lo sabe...—se apartó de la chica, tomando una cuerda que tenía detrás del árbol, lo suficientemente larga como para atravesar el acantilado, la cual lanzó hacia donde se encontraban el príncipe y sus amigos.

- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?—le preguntó Miroku a Inu Yasha, quien ataba su espada a la soga.

- Prefiero perder la espada que perderla a ella... No sé si entiendes mi forma de proceder, pero creo que es la mejor... No voy a dejar que nada le pase, mucho menos por mi culpa... –

- Yo te apoyo—dijo Sango, poniendo una de sus manos en el hombro del Inu – Prefiero que me quiten cualquier cosa material antes de quedarme sin mi hermana—miraba con resentimiento a Ryu – Aunque discrepo en algo contigo: Esto no es culpa tuya. Sólo de los Tsukino –

- Ella tiene razón—dijo Miroku – Tú eres tan inocente como una blanca paloma –

- Preferiría que hubiese menos palabras y más acción...—dijo Ryu algo exasperado - ¿Ya está lista esa espada? –

- Sí—contestó Inu Yasha y el señor Tsukino tiró de la cuerda, acercando la katana a su lado del acantilado.

- Al fin... La espada que tanto he deseado... La tengo en mis manos—sus ojos mostraron maldad.

- ¡Libere a Kagome!—exigió el príncipe. Ryu cortó las cuerdas que ataban a la chica al árbol y sujetó el cuerpo de la chica mientras caía a sus brazos.

- ¿Saben algo? Siempre prefiero dejar algo de "elemento sorpresa" para el final de las cosas...—dejó a Tetsusaiga a un lado y se acercó peligrosamente al borde del acantilado, con Kagome en sus brazos, aún dormida.

- ¿Qué pretendes hacer!—dejó de lado la formalidad, pasando a la exasperación y la ira.

- Ya dije que me gustaba agregar un elemento sorpresa a las cosas...—sonrió malvadamente, mientras aflojaba el agarre que tenían sus brazos sobre el cuerpo de la princesa Higurashi – Despídanse de su querida amiga Kagome...—dejó de sostenerla, dejándola caer por el acantilado y luego retirándose tranquilamente, con Tetsusaiga en una de sus manos.

- ¡Noooooooooooo¡Kagome!—gritó desesperado el príncipe.


Notas de la Autora: Hola n-n! Aquí he venido a actualizar XD Espero que la espera no se les haya hecho muy larga n.nU Al fin terminé de dar mis exámenes con doble calificación x.x Fueron bastante difíciles y fue un mes lleno de pruebas, pero menos mal que ya acabo n-n! Ahora tendré algo más de tiempo para poder escribir XD

Maldito Ryu! ;o;¿Cómo le hace eso a la pobre Kagome? Y todo por obtener una espada... -.-U

¿Qué hará Inu Yasha al respecto¿Se saldrán Ryu y Fumiko con la suya¿Podrán rescatar a Kagome?

Respuestas a estas preguntas y más, en el siguiente capítulo, titulado "Error del Pasado". Aquí el adelanto n.n!


Una joven mujer se encontraba caminando por los pasillos de una especie de guarida, la cual estaba sobre la copa de unos altos árboles pertenecientes a una montaña. Vestía ajustada ropa negra, la cual cubría todo su cuerpo, menos sus manos y sus pantorrillas. También, usaba una falda bastante corta, que daba más sutileza a su delicada figura. Su cabello castaño iba sujeto con una cinta, también negra, en una coleta la cual la hacía ver aún más inocente. Nadie supondría jamás que aquella jovencita era toda una experimentada ninja.

Avanzaba con agilidad, ya que uno de sus superiores necesitaba de su presencia en la zona del cuartel general. Unos temerosos pensamientos inundaban su mente.

- ¿Por qué me habrán llamado? Yo no quise hacer eso... Fue sólo una casualidad. Una infortunada casualidad—comenzó a volver más lentos sus pasos, debido al miedo que la inundaba. Sus ojos grises reflejaban el gran temor que sentía. Se abrazaba a si misma tratando de consolarse.


¿Qué tendrá que ver aquello con la historia¿A qué se referirá ella con esa "casualidad"? o.o?

Ya saben, las respuestas en la próxima entrega XD

Ahora, las respuestas a los reviews que me enviaron n.n:

- Lady Dragon 84: Hola n.n Era mi deber poner más romanticismo XD sino haré que las lectoras pierdan el interés en la historia y eso es lo que menos quiero o.o

Ahora ya sabes por qué secuestraron a Kagome n.nU Aunque se ve que es sólo por ambición, también hay una razón más de trasfondo para esto... En el próximo capítulo la sabrás n.nU

Pronto leeré tu historia n.n Y te dejaré un review con mi opinión ;D

Cuídate mucho! Y ha sido un agrado hablar contigo por Messenger n.n Nos vemos, adiós :D

- K-mila-chan: Buenos días – tardes – noches (dependiendo de la hora en que leas esto XDD) Gracias por tu apoyo por lo del tiempo de escribir n.n Mi colegio no se fue nunca a toma, incluso nos hacían pruebas, aunque no fuera ni la mitad del curso o.oU

Ahora ya encontraron a Kagome, lo malo es que no es una situación nada fácil n.nU

Espero que el dibujo que te envié te haya gustado n.n Cuídate mucho! Que tengas suerte en el colegio! Adiós:)

- Eternal-Vampire: Hoola n.n Que bueno que te hayas animado a dejarme un review n.n Siempre son muy bien recibidos ;D

Gracias por tus palabras, y enseguida te enviaré el dibujo :D Nos vemos!

- Lore-chan: Nueva lectora, wii:D Que bueno que te haya gustado tanto mi fic n.n Eso me alegra mucho :D Cuídate! Y espero verte pronto n.n Adiós!

Bueno, ahora sí me voy n.nU

Espero que les haya gustado el capítulo, y que la historia en general les siga atrayendo tanto como ahora n.n

Cuídense! Espero verlas pronto!

Adiós!

...-:Dany-Chan:-...


PD: Nuevamente la propaganda a mis fotologs XD w w w . f o t o l o g . c o m / d a n y (guión bajo) chan (guión bajo) draws y w w w . f o t o l o g . c o m / (guión bajo) d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo) Espero que los visiten n.n

PD2: Reviews pliz! n.n